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jueves, 2 de marzo de 2017

TAQUILLA ESPAÑA 17 de Febrero: cada vez más oscuras


Ver recaudación de la semana anterior (ver taquilla).
Con tanta faena como hemos tenido estos días se nos había quedado descolgada la recaudación de nuestra taquilla correspondiente a la semana pasada, así que sin más dilación vayamos con ella, porque hay muchas cosas que reseñar.
Sorprende, cuanto menos, el poderío que está demostrando “Cincuenta sombras más oscuras” (ver crítica) en nuestra cartelera, liderando una semana más a pesar de que su desempeño no está siendo igual en otros países… ni mucho menos las críticas. Pero bueno, ya se sabe que en España siempre hemos sido mucho más “libertinos”. “Batman La LEGO Película” (ver crítica) también le sigue el ritmo, si bien es cierto que en esta ocasión tiene que conformarse con ser la última del pódium, pues entre medias se cuela “La Gran Muralla” (ver crítica), otra que es ajena a los comentarios negativos y que, en cualquier caso, ya sólo con lo recaudado en China tiene para vivir de las rentas.
Aunque sin duda, la sorpresa de la semana fue el estreno de “Lo que de verdad importa”, con más de 700.000 euros para sus arcas, que la elevan hasta la cuarta plaza y que demuestran que no todo está perdido en nuestro cine si sumamos el aguante de “Tarde para la ira” (ver crítica) y “Contratiempo” (vercrítica), en los puestos 17 y 19 del ránking, poderosos bastiones que aguantan cual “irreductibles galos” el asedio de las tropas extranjeras.
Igualmente meritoria la octava plaza de “Jackie” (ver crítica),, un estreno que se cuela entre dos producciones de terror de corte muy diferente: “Múltiple” (ver crítica), que ya pinta como posible franquicia para M. Night Shyamalan, y “Rings” (ver crítica), que huele a todo lo contrario, como el acabose de la maldición norteamericana de Samara. Igualmente notable lo obtenido por “Manual de un tacaño” en su debut, una de esas comedias francesas que se congracian con nuestra audiencia cada cierto tiempo.
Dos apuntes más antes de terminar. Por un lado, constatar que otro de los estrenos de la semana, “El nacimiento de una nación” (ver crítica) va a pasar tan inadvertida por aquí como por su país de origen. Del otro, lo gracioso de ver cómo “Moonlight”, la gran vencedora en los Oscar, se consolaba con un puesto en la mitad de la tabla que de seguro podrá escalar ahora con el “efecto llamada”, al igual que pasó tras los Goya con la mencionada cinta de Raúl Arévalo.

Y la semana que viene (en realidad antes, puede que incluso mañana) desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando! 


sábado, 18 de febrero de 2017

Crítica de "Jackie" (2016)


Año: 2016. Director: Pablo Larrain (“El club”). Intérpretes: Natalie Portman (“Cisne negro”), Peter Sarsgaard (“Los 7 magníficos”), Greta Gerwig (“A Roma con amor”), Billy Crudup (“Casi famosos”), John Hurt (“Alien, el octavos pasajero”), Max Csella (la serie de televisión “Los Soprano”). Presupuesto: 9 millones de dólares. Recaudación: 18 millones (hasta la fecha). Premios: ha sido nominada a 3 Oscar: Mejor Actriz Protagonista, Mejor Banda Sonora Original (compuesta por Mica Levi) y Mejor Vestuario.

Sinopsis: en los días posteriores al asesinato en Texas de John Fitzgerald Kennedy en la calle Elm Street de Texas, en noviembre de 1963, la que fuera su esposa, Jackie Kennedy, intenta aportar su granito de arena al legado de su marido, planificando un funeral de estado a ala altura del que tuviese en su día Abraham Lincoln, y asistiendo entre impotente y sedada, a la cadena de acciones que invariablemente se llevaron a cabo: el nombramiento de Lyndon B. Johnson, su mudanza de la Casa Blanca, el asesinato de Oswald… Todo ello acompañada por su cuñado Robert y por una intensa búsqueda de encontrarle algún sentido a lo ocurrido, aunque sólo sea para mitificar el nombre de su esposo en las páginas de historia.

Crítica: “Hay dos tipos de mujeres: las que quieren tener poder en el mundo y las que quieren tener poder en la cama”. Seguimos al coche presidencial que prácticamente vuele sobre una carretera despejada, intentando de manera un tanto estéril llegar cuanto antes al hospital, por si algún médico puede obrar el milagro. Instantes después, vemos el primerísimo rostro de Portman, con la cara cubierta de sangre y llorando cual magdalena, en un plano que se recrea durante casi un minuto en esa agonía, en un ejercicio interpretativo que pocas actrices habrían soportado. Si tomásemos al pie de la letra la frase extraída del metraje con la que he comenzado esta reseña, deberíamos concluir pues que la Portman es del tipo de mujeres qu buscan tener poder en el mundo. En el suyo, al menos, que es el cine. Lo de la cama intuimos que también, pero por desgracia no creo que lleguemos a constatarlo. Porque “Jackie” es un producto en el más puro sentido de la palabra, un vehículo de lucimiento fabricado expresamente a la medida de su estrella protagonista. Vamos, un caramelito envuelto en el papel dorado con el que se envolvería un Oscar, si no fuese porque hay cierta sensación en el aire de que “La La Land” arrasará con casi todo, lo que incluye la estatuilla para una adorable Emma Stone (por cierto, casi nadie ha destacado que Meryl Streep vuelve a estar otra vez entre la terna de candidatas. ¿Por qué no le cambian el nombre a la categoría por el de “premio a la Mejor Meryl Streep Protagonista”?). ¿Qué significa esto en lo concerniente a la película como un “todo” global? Bueno, pues básicamente en que lo que encontramos es un conjunto de luches y sombras, las mismas que iluminan o ensombrecen la leyenda que la propia Jacqueline estaba tan preocupada en alimentar. “Jackie” no es un biopic al uso. Está tan ceñido al momento de la historia que narra que difícilmente puedes hacerte una idea de cómo era la susodicha realmente, por más que durante el metraje se den pinceladas en ese sentido, y entendiendo siempre que la muerte de su marido, que ella además vivió de forma directa, fue un momento tan determinante en su vida que sin duda la marcó para el resto. Sólo la recreación de la famosa entrevista para la CBS y que muestran a una mujer un tanto sexy un tanto tonta, mitigan un poco el “shock” perpetuo por el que Natalie se arrastra en pantalla el resto del metraje, apoyada además en una banda sonora de Mica Levi muy poco común en este tipo de películas, con un “leit motiv” principal que son de los que tienen identidad propia dentro de los valores añadidos de una producción. No obstante, se han estrenado ya tantas películas y series que versan en torno a la figura del presidente más mediático en la historia de los Estados Unidos (a la espera de que Donald Trump le desbanque), de forma directa (“JFK”, “13 días”) o indirecta (la reciente serie “22/11/63·”), que corre el riesgo de convertirse en una subcategoría propia de la que muchos empiecen a retirarse, como lo que ocurre en España con las cintas ambientadas en la guerra civil. Más allá de que esté mejor o peor retratada la personalidad de Jackie Kennedy, lo mejor y más novedoso que aporta la cinta es el mencionado viaje en el coche, que es algo en lo que casi nadie habíamos pensado cuando se habla del asesinato del presidente, y que aquí queda claro que tuvo que ser interminable, difuso y gélido como un invierno en Nebraska. Lamentablemente, no sabemos si de forma intencionada o no, la sensación que te deja su visionado es un poco parecida.

Resumiendo: es por todos sabido que a los yanquis les flipa la monarquía británica. Bastante paradójico, todo sea dicho de paso, teniendo en cuenta la historia secular del propio país. Sólo hay que ver la reverencia con la que tratan películas como “The Queen” o la reciente y aclamada serie “The Crown”, de Netflix. Para ellos, lo más parecido que tienen, obviamente, son los habitantes de su despacho oval. Y entre todos ellos, el más “monárquico” de todos fue el matrimonio de John y Jackie Kennedy. No es de extrañar el paralelismo que se hace con el musical de “Camelot”, al margen de que sea fidedigno o no con la realidad. Por todo ello, si eres fan de la historia, te gustará esta película. Si eres entusiasta de la Portman, también, por supuesto. Pero también es cierto que su apego y respeto hacia la figura de la pareja no consigue hacer que el film despegue, quedándose en un territorio mucho más modesto de lo que hubiésemos querido.


Memorable: aunque breve, la cinta supone la última oportunidad (salvo reestrenos, vaya) de ver en pantalla grande a la leyenda del cine John Hurt, que nos dejó hace apenas unas semanas. Un papel breve pero tan intenso como siempre. Uno de esos intérpretes que a pesar de que nunca ganaron el Oscar, siempre estaba impecable en todos sus papeles. Hasta el último día. Como suele ocurrir en este tipo de casos, adquieren sin pretenderlo otro significado algunas de sus últimas líneas de diálogo: “Yo he tenido una vida plena. Pero aún así, antes de apagar la luz para acostarme cada noche, me pregunto: “¿Es esto todo lo que existe?””.

Mejorable: aunque a mi juicio, es del todo imprescindible ya que satisface el placer morboso de muchos de los que vemos una película tan contextualizada como la que nos ocupa, puedo imaginar que a otras muchas personas les resultará desagradable e incluso innecesario la recreación final del tiroteo en Texas, con un primer plano de la cabeza de JFK reventando y salpicando de sangre y sesos la pantalla. Apenas dura un segundo, por supuesto, pero lo suficiente para que sea una de las instantáneas más poderosas del film que de seguro se quede en tu retina.


Parafraseando: la película se estructura en base a una entrevista que la propia Jacqueline concedió a un periodista, con la intención de dar su versión de lo ocurrido durante aquellos días. Será con él con quien mantenga la siguiente conversación: “La mayoría de los escritores quieren ser famosos” “¿Y usted quiere ser famoso?” “No. Estoy muy bien como estoy, gracias” “Pues debería prepararse. Este artículo va a llamar bastante la atención” “¿Y tiene algún consejo para mí?” “Sí. No se case con el presidente·”.