Buscar este blog

Mostrando entradas con la etiqueta alejo stivel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta alejo stivel. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de abril de 2017

Crítica de "LA CABRA MECÁNICA: Hotel Lichis"


Información general: reseña del cuarto disco de estudio del grupo madrileño “La Cabra Mecánica” publicado en 2005 y que consta de 13 canciones. El grupo, en activo desde 1995, se disolvió en 2010 tras la salida al mercado del recopilatorio “Carne de canción” y una gira de despedida, por lo que “Hotel Lichis” supone su último trabajo con canciones inéditas.

Crítica: nunca una canción había servido tanto para lanzar… y al mismo tiempo dinamitar la carrera de un grupo. Mientras que no eran muy conocidos sino una delicatesen para cierto tipo de público, “La Cabra Mecánica” vivían en paz haciendo lo que les daba la gana. Pero la publicación de su tercer trabajo, con producción de Alejo Stivel, y el súper-single de “La lista de la compra”, lo cambió todo. ¿Para mejor o para peor? Bueno, depende de cómo se mire. El caso es que después vino el trabajo en directo “Ni jaulas ni peceras” y de repente parecía que todo el mundo había escuchado a “La Cabra…” desde sus inicios y eran fans de toda la vida. La salida, por tanto, de “Hotel Lichis” tenía cierta expectación. Y, a pesar de ser su trabajo más comercial (siguiendo fieles a su estilo, con ese mestizaje donde entra la rumba, el flamenco, el ska, el rock, el jazz, la bossa nova, el rap… y todo lo que se tercie, pero sólo hay que escuchar los pegadizos estribillos de “Pinocho”, “El mundo ya no necesita otra canción de amor” o, sobre todo, “El malo de la película”) ya era demasiado tarde. En una entrevista para la promoción de “Hotel Lichis”, el propio cantante y alma mater del grupo sorprendió a todos arremetiendo contra Melendi, al que acusaba de ser: “una copia de La Cabra Mecánica pero en versión comercial”. El ataque pilló por sorpresa incluso al ácido Buenafuente, que era el entrevistador de turno, e intentó correr un túpido velo discretamente. Pero a quien esto firma le llamó suficiente la atención para reflexionar un rato sobre el asunto. Cierto es que Melendi a quien más se parece, sin duda, es a los Estopa. Pero los tres tienen en común esa imagen de underground, de anti-héroes, de poetas urbanos. Una imagen que, en el caso de los hermanos Múñoz y Melendi queda incluso “cool”, pero que en Lichis suena a auto-destrucción y decadencia (las cosas como son). Vamos, que estrofas como “No fui un gran amante, no fui nada especial( antihéroe atiborrado de droga”… en el caso de los anteriormente mencionados suena a una balada que invita a sacar los mecheros al viento, y en el caso de Lichis, por el contrario, se asemeja más a, cómo él mismo dice, “una carta de suicidio comercial”. En cualquier caso, toda esta polémica resulta un tanto absurda, pues el propio Lichis juega a disfrazarse de otros, como Robe Iniesta y sus “Extemoduro” en una de las mejores canciones del álbum, “Son las 13:14”, y en otras letras no oculta sus ganas de vender tanto como Alejandro Sanz o parecerse algo más a Serrat (lo de “Como Penélope en la estación del AVE” ya es bastante significativo). Pero si hay algo que no se le puede negar al vocalista y letrista del grupo es su honestidad, y él mismo es consciente de que más que un poeta trascendentalista, se ha convertido en el niño travieso e incómodo de la industria musical española (“Y yo que aspiraba a Maradona… terminé… en la cocaína, leré”). Por eso, quizás, y a pesar (o precisamente) de encontrarse en su mejor momento, era hora de cerrar una etapa. Y punto.

martes, 11 de abril de 2017

Crítica de "ESTOPA: X Annyversarium (2009)"


Información general: reseña de “X Annyversarium”, disco de grandes éxitos con colaboraciones que el grupo Estopa publicó en noviembre de 2009 a través de Sony BMG en formato de doble CD-DVD. El primer disco contenía 13 de sus temas más conocidos a modo de duetos con otros artistas, mientras que el segundo eran remezclas de productores como Carlos Jean, Nigel Walker, Alejo Stivel, Javier Limón o Leiva, ex componente de “Pereza”. Por su lado, los DVD contenían los 24 videoclips lanzados hasta el momento y una “tv-movie” donde el cómico y presentador Andreu Buenafuente les entrevistaba bajo el título de “Regreso a la española”. También se publicó un cómic por parte de Panini titulado “Ultimate Estopa”.

Crítica: y sin darnos cuenta, los hermanos Muñoz cumplieron diez años (y camino de los veinte, ya), dentro del panorama musical. Parecía que fuese ayer cuando irrumpieron con esa rumba catalana que parecía original a pesar de sonar a lo de toda la vida, con unas ventas ahora imposibles de un millón de copias, en plena era de los “triunfitos”. Y claro, el cumpleaños de una década bien merece el recopilatorio de turno, aunque José y David optaron por la vía mucho más sugerente de disfrazarlo con “amiguetes” emulando a lo que Pereza hiciese ya con su “Los amigos de los animales”- Ocasión perfecta parecía para escuchar a los de Cornellá junto a sus “padrinos espirituales”: Rosendo, Sabina, Serrat o Los Chichos. Pero, si bien “Era” (el tema con Joan Manuel) es de lo mejor del doble CD, y “El del medio de Los Chichos” se antojaba como una especie de broma colectiva inevitable, algunos de los otros experimentos no casaban tan bien como cabría esperar. Así pues, y aunque desde su publicación “El run run”, con Rosario, se destapó como el corte más comercial (ya no hay tasca o fiesta donde no se pinche), las auténticas sorpresas del tracklist fueron “Cuerpo triste”, con Ojos de Brujo, y “Demonios”, con Miguel Campello (el vocalista del grupo Elbicho, que acababan de separarse), que junto con la mencionada “Era” se llevan la canción original a su terreno para presentar un tema completamente nuevo. Otras colaboraciones, como las de Muchachito Bombo Inferno, Chambao o Ana Belén también son destacables, pero no terminan de ser tan redondas como las anteriores. Y eso sin contar con el “Tan solo” de Albert Pla, tan friki como cabría esperarse, presentando “desde el Madison Square Garden… ¡yanquis de mierda!”. Y lo de El Canto del Loco… pues bueno… ahí está; Dani Martin antes de ponerse en plan “cantante melódico”, cuando todavía jugaba con su banda a ser Green Day (uf). Igualmente simpático resulta el segundo CD, donde diversos productores llevaban el repertorio del dúo a terrenos tan variopintos como el tango, el fado, el ska o la electrónica, experiencia que luego ellos mismos aplicarían para llenar su “Estopa 2.0”, el siguiente LP que editaron dos años después, de “sonidos raros”; esfuerzo que se agradece, por lo de intentar innovar en su propuesta musical, toda vez que las letras siempre van a seguir siendo las mismas (y ojo, no es una crítica: es lo que mejor se les da): historias de barrio, de trapicheros y noches etílicas, mezcladas con baladas canallas y un sempiterno sentimiento de vacío con el que pueden identificarse el público adolescente-jóven que han sido siempre su base de fieles seguidores. En resumen: un “grandes éxitos” que intenta ser “algo más” y lo consigue, de manera que hasta para quienes tuviesen los discos originales les resultaría imprescindible escucharlo. Inmejorable oportunidad para todos aquellos que nunca hubiesen comprado antes un LP del grupo y punto de partida para una nueva singladura que les puede llevar a cumplir su segunda década con el mismo espíritu y unos oyentes más maduros. Nada más se puede decir.