Buscar este blog

Mostrando entradas con la etiqueta cómics 2013. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cómics 2013. Mostrar todas las entradas

sábado, 18 de marzo de 2017

THUNDERBOLTS: sin tregua (2013)


Click sobre las imágenes para ampliar.
Información editorial: reseña de “Thunderbolts”, volumen 2, números 1 al 6 USA, publicados originalmente por Marvel Comics dentro del relanzamiento “Marvel NOW”, entre febrero y mayo de 2013, obra de Daniel Way (guión) y Steve Dillon (dibujo). En España, Panini Comics la recopiló en un único volumen de 136 páginas y 12 euros de precio con el nombre de “100% Marvel – Thunderbolts 1: Sin Tregua”.


Antecedentes: creados en la década de los 90 por Kurt Busiek y Mark Babley en una suerte de “Escuadrón Suicida” para la Casa de las Ideas, los Thunderbolts originales aparecieron aprovechando el vacío de poder motivado por la desaparición de algunos de los héroes más poderosos de la Tierra durante “Heroes Reborn”, que capitaneados por el Barón Zemo, estaban formados por antiguos villanos que aparecían ante la opinión pública como un nuevo grupo de superhéroes con nuevas identidades. El concepto se redefinió tras la “Civil War”, acercándolo aún más a “Suicide Squad”, planteando algunos de los archienemigos más veteranos del Universo Marvel que eran reclutados por el Gobierno para detener a los superhéroes que se opusieran al Acta de Registro. Aún tendrían una nueva singladura, comandados por Luke Cage, retomando nuevamente el concepto de villanos que buscaban la redención. Pero Marvel decidió darles una nueva vuelta de tuerca, toda vez que ninguno de los cambios habían hecho del título uno de los más vendidos de la editorial, confiando la tarea en Daniel Way, escritor habitual de “Deadpool”, y el dibujante Steve Dillon, conocido sobre todo por “Predicador” y por encargarse de personajes más “terrenales” como Punisher o Lobezno.


Historia: el general Thadeus Ross, conocido ahora como el Hulk Rojo, recluta un equipo de intervención secreto integrado, aparte de por sí mismo, por: Frank Castle (Castigador), Elektra Nachios, Flash Thompson (Avente Veneno) y Wade Wilson (Masacre), con el objetivo de infiltrarse en la isla de Kaza-Jaya y derrocar a un dictador a quien, paradójicamente, el propio Ross ayudó a colocar en su trono cuando servía a los intereses militares de Estados Unidos. Ahora, Ross no sólo se siente culpable de aquel acto, sino que considera al caudillo como una potencial amenaza, pues tiene armas de tecnología gamma facilitadas por Philip Sterns, más conocido como El Loco, villano recurrente de Hulk.


SPOILER: Ross tiene también bajo custodia a Samuel Sterns, hermano del Loco y más conocido como El Líder, uno de los villanos más peligrosos de Hulk. Ross ha utilizado la misma radiación gamma de color rojo que le dieran poderes a él pero “revivir” a Sterns, quien ahora también es de color rojo pero parece carecer de poderes. Y aunque Punisher le dispara en plena cara nada más verle aparecer matándole de nuevo, Ross consigue resucitar a Sterns una vez más gracias a la radiación gamma, pasando a ser conocido desde entonces como EL Líder Rojo. Será él quien, tras susurrarle algo al oído a su hermano, hará que El Loco perezca haciéndole explotar la cabeza.



Crítica: no podemos decir que este inicio del segundo volumen de Thunderbolts sea un mal cómic. No serí justo. Quiero decir… no me gustaría que alguien pensara: “Bueno, a lo mejor es malo pero los personajes que integran el grupo me molan, así que me voy a comprar el tomo”. No. Insisto: “Thunderbolts: Sin Tregua” no es un mal cómic. Es peor y resulta casi vomitivo de leer. Es uno de esos productos que te desaniman de seguir con este noble arte que es el mundo de las viñetas. La típica historia de reunión de grupo, que ya de por sí dan grima por lo repetitivo de la fórmula, pero además con una base argumental que recuerda a “Los Mercenarios” de Sylvester Stallone, cuya gracia, precisamente, no radicaba en su guión. La obra es tan penosa que no sabría concretar qué es lo que falla exactamente. Marvel ya había tenido agrupaciones atípicas de este estilo como “Los Defensores” o “Los Campeones”, pero hacían precisamente de lo imposible de su unificación su principal virtud. Aquí eso no ocurre, y la mayoría de personajes están desubicados, sin duda mucho mejor trabajados en sus colecciones en solitario. Y ni tan siquiera la amenaza a la que tienen en frente parece lo suficientemente interesante como para motivarles a trabajar juntos (por no mencionar que uno termina de leer el cómic sin saber muy bien para qué coño han ido a la isla y por qué todo termina como lo hace). la historia es tan forzada como el hecho de que, de pronto, Elektra y Punisher se pongan a follar en medio de un bosque, rodeados de los cadáveres de sus enemigos. Todo tiene un halo de “¿a qué molaría si…?”, y lo hacen, independientemente de que los acontecimientos tengan o no algún sentido. Pero si el trabajo de Way puede considerarse como ramplón o meramente funcional en el mejor de los casos, lo de Dillon son ya palabras mayores. Estamos ante el que es, sin duda, el peor trabajo de su carrera, tan perdido como parecen estarlo en la historia sus personajes. Es la peor elección para un título como el que nos ocupa, que sin duda habría requerido de un autor con más dotes para la epicidad. No por el hecho de que una cabecera tenga violencia explícita, algo de humor negro y gotas de sexo hay que recurrir siempre a Dillon como primera opción. Lo de Way, a fin de cuentas, tiene un pase, pues no es Garth Ennis ni hay que pretender que lo sea habida cuenta de que nunca ha escrito un cómic que merezca una mínima distinción. Pero es que Dillon… si es el Steve Dillon que hemos disfrutado en otras ocasiones. Y, tras leer su trabajo en Thunderbolts, te gustaría decir que éste tampoco es Steve Dillon. En resumidas cuentas, lo que tenemos es un título “vendedor de humos”, que en ningún caso cumple las expectativas que pudieran haberse derivado del anuncio de su nueva etapa, de la inclusión de los personajes que componen la formación o de los autores que la perpetran. “Malo” sería quedarse corto. La única “gracia” radica en el chiste de que ahora el equipo está comandado por Thadeus Ross, al que desde siempre se le ha apodado “Thunderbolt”. Es decir… “Thunderbolt” lidera a los “Thunderbolts”. ¿Te has reído? Pues eso.

jueves, 16 de marzo de 2017

GUARDIANES DE LA GALAXIA: vengadores cósmicos


Click sobre las imágenes para ampliar.
Información general: reseña de “Guardians of the Galaxy: Cosmic Avengers”, tomo que recopila los números 0 al 3 del volumen III de la serie, publicado a finales de 2013 en USA por Marvel Comics, con el equipo creativo formado por Brian Michael Bendis (guión), Steve McNiven y Sara Pichelli (dibujos) y Justin Ponsor (color). En España, Panini publicó estos números en su versión original en formato grapa, dentro del segundo volumen de “Guardianes de la Galaxia”. El título se englobaba dentro del epígrafe “Marvel NOW”, que aglutinaba diversas cabeceras con “reboots” a cargo de equipos creativos punteros.


Antecedentes: aparecidos a finales de los 60 y principios de los 70, los Guardianes de la Galaxia nunca han sido personajes muy conocidos dentro de Marvel, y sus contínuos intentos por relanzarlos sólo han gozado de éxito cuando han formado parte de grandes eventos relacionados con otros personajes como “El guantelete del infinito”. La cosa cambió en 2008, cuando Dan Abnett y Andy Lanning se hicieron cargo de toda la sección cósmica de la Casa de las Ideas y, ante la libertad que les permitieron, consiguieron crear una pequeña franquicia de varios títulos, entre los que se encontró unos divertidos “Guardianes de la Galaxia” que aguantaron 25 números. A pesar de que contaban con un núcleo fiel de lectores, Marvel decidió inexplicablemente cerrar el título y toda la línea cósmica, “reservando” a los personajes para empresas mayores. ¿Cuáles? Ni más ni menos que el anuncio de una película en imagen real que pilló a todos por sorpresa y que se estrenaría en 2014. Preparando el terreno un año antes, la editorial encargó una nueva colección regular a BMB, guionista que había conseguido revitalizar a Los Vengadores unos años antes (y que en ese momento intentaba hacer lo mismo con los mutantes) y Steve McNiven, uno de esos dibujantes estrella asociados siempre a grandes eventos como la “Civil War”. No obstante, el inicio de esta nueva singladura del equipo tuvo lugar en las páginas de “Vengadores ¡Reuníos!”, donde Tony Stark/Iron Man era invitado a unirse a sus filas.


Historia: hay una nueva regla en el Universo. Nadie puede atacar a la Tierra, que se encuentra en franja de exclusión. ¿Nadie? Eso han decidido un consejo formado por las razas más importantes de la galaxia como los shi´ar, kree o los Spartax, cuyo líder es el propio padre de Peter Quill (alias Starlord). Sin embargo, la decisión de hacer de la Tierra una especie de “marginada” en el espacio también pueden convertirla en objetivo de otras razas que también han sido apartadas del consejo, como los “Badoon”, responsables de la muerte en el pasado de la madre de Quill. El propio Starlord se encargará de repeler el ataque de los invasores que comienza en Londres, junto al resto del grupo formado por Gamora, Drax el Destructor, Groot, Mapache Cohete y… Iron Man.


Crítica: tengo que comenzar diciendo que parto con la ventaja de escribir esta reseña un par de años después de su publicación, con el estreno de la película entre medias, sabiendo ya no sólo el devenir de la propia colección sino también el éxito sin paliativos que obtuvo el film interpretado por Chris Pratt, entre otros, y el consiguiente desarrollo de toda una franquicia y productos derivados. Y digo esto porque, cuando salió el título al mercado, hubo bastante escepticismo entre los lectores habituales de cómics, los cuales habían disfrutado con la anterior versión de Abnett y Lanning y encontraban aquí un tibio comienzo, con un Bendis que parecía seguir las directrices de los “jefazos marvelitas” y algunos cambios en el “background” original del equipo (la discutible incorporación de Iron Man, el rediseño de McNIven de algunos personajes que asemejaban a Groot, por ejemplo, a un árbol de navidad andante), y se temían que, si el cómic era un fiel reflejo de lo que posteriormente se iba a ver en pantalla grande, la película de “Guardianes de la Galaxia” iba a ser uno de esos fracasos que iban a hacer historia. Insisto, ahora sabemos que no fue así, pero también es cierto que no les faltaban razones para criticar (sobre todo en lo referente a un Bendis que parecía no saber qué hacer con los personajes, reciclando ideas como ese… digamos, “homenaje” al “Starman” de John Carpenter para el origen de Starlord o la creación de unos “Illuminati cósmicos”). Pero también es justo aceptar el hecho de que, nos guste o no, la gran mayoría del público (hablo de aquellos que no hubieran cogido un cómic en su vida y pudieran hacerlo a raíz del estreno de la citada cinta) no conocían de nada a los personajes; personajes que, por cierto, en sus más de cuarenta años de vida tampoco se habían hecho valedores de un gran “status quo” que hubiese que respetar, así que Bendis tiene la difícil tarea de conseguir, primero, llamar la atención de todo el mundo, y luego ya… lo que venga. Partiendo de ahí, este arco argumental de “Vengadores Cósmicos” es cierto que no muestra gran cosa de otros personajes que no sean Starlord y su padre, y que la invasión extraterrestre que se presenta como el gran enemigo a batir no deja de ser un poco lo mismo que esos “chitauri” de la primera peli de “Los Vengadores”. Pero también es de recibo señalar que juega a dos bandas, estableciendo un nuevo tablero de juego a recorrer y marcando las personalidades de todo el grupo con un par de pinceladas. Lo de Iron Man, se mire como se mire, no es más que un truco publicitario, pero sirve a su propósito y ni desentona ni se come todo el protagonismo de la acción, con lo que tampoco puede contarse como un defecto.


Resumiendo: todos los que en su día se echaron encima de Bendis por su “destrucción” de Los Vengadores clásicos para incluir en el grupo a los principales reclamos de Marvel como Spiderman o Lobezno, acabaron después aplaudiéndole y ya esdifícil entender al grupo de Los Héroes Más Poderosos de la Tierra sin la presencia de las figuras más emblemáticas de Marvel. Queda claro, pues, que el tipo se ha ganado crédito de sobra para que cualquier cosa que haga tenga un mínimo de números “de cortesía” para que, como cualquier buen mago, prepare el truco antes de mostrárselo al público. Aquí, además, juega en dos vertientes distintas y también elabora un producto que cualquier lector neófito que se acerque a raíz del estreno cinematográfico encontrará en la cabecera el complemento ideal para las aventuras de sus recién descubiertos ídolos. Joder amigos, tenemos aquí una “space opera marvelita” ala que sólo le falta la taberna de Mos Eisley… ¿qué más queréis? Seguiremos reseñando.

Ver crítica de la película “Los Guardianes de la Galaxia” (pinchar aquí).