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martes, 28 de marzo de 2017

THE FLASH 1 al 8 USA (2012)


Información editorial: reseña de “The Flash” 1 al 8 USA, recogidos posteriormente en el tomo “Move Forward”, publicado originalmente desde septiembre de 2012 dentro del relanzamiento de DC conocido como “The New 52”. El nuevo volumen estaba realizado íntegramente, tanto en textos como en dibujos, por la pareja de autores Francis Manapul y Brian Buccellato.


Antecedentes: muerto hace casi tres décadas durante las “Crisis en Tierras Infinitas”, Barry Allen regresó en “Crisis Final” con la explicación de que había pasado todo ese tiempo atrapado en la “Speed Force” fuente de sus poderes. Geoff Johns lo trajo definitivamente de vuelta en “Flash Rebirth” para ser el nuevo velocista de la editorial y darle un descanso a Wally West, que había “crecido”, casándose y teniendo hijos, lo que, como todos sabemos, es algo casi sacrílego para cualquier personaje (pues se entiende que el público los prefiere “eternamente jóvenes” y libres de cargas familiares). Allen, como Flash, fue indirectamente responsable de todo el relanzamiento de la editorial tras el crossover “Flashpoint”, (ver crítica) que daba una nueva oportunidad a todos los personajes para empezar “desde el principio”, apostando DC nuevamente por Barry como portador del traje rojo con rayo en el pecho y elevando al dibujante de la etapa anterior, Manapul, a la categoría de “guionista”.


Argumento: Barry Allen es un policía forense de Central City, experto en hallar pruebas en la escena del crimen. Pero también es “The Flash”, el superhéroe más rápido del planeta, algo que desconocen sus dos pretendientas amorosas: su compañera Patty Spivot y la reportera Iris West. Mientras detiene un atraco, Barry se reencuentra con un viejo amigo al que creía muerto, Manuel Lago, antiguo agente de la CIA que tras un experimento y su rapto por la misteriosa organización Basilisk, se ha convertido ahora en Mob Rule, un hombre que puede duplicarse creando clones de sí mismo con cualquier parte de su cuerpo.


SPOILER: tras vencer a su antiguo amigo, The Flash deberá vérselas con Leonard Snart, o lo que es lo mismo, el Capitán Frío, uno de sus “rogues” más emblemáticos, quien le considera culpable del apagón que dejó a la ciudad a oscuras impidiendo que pudieran salvar a su hermana. Durante la batalla, varios ciudadanos de Central City quedan atrapados en la Fuerza de la Velocidad, con lo que Flash y el doctor Elías hacen que el velocista entre también en ella, encontrando a Turbina, un antiguo piloto que lleva cincuenta años dentro de la “Speed Force” y que pelea con Barry para que éste no altere ningún hecho pasado. Durante la pelea, The Flash sale despedido y aterriza en la lejana ciudad de los simios inteligentes, donde Gorilla Grodd acaba de matar a su padre y se ha proclamado rey.


Crítica: lamento decir que ésta ha sido una de las lecturas más decepcionantes de los últimos meses. Irónicamente, a pesar del título de su TPB, “Move Forward” (que podría traducirse como “moverse hacia delante”) es un “paso atrás” en la singladura del velocista de DC, y aunque muchos criticaban el tono “épico-dramático” que Geoff Johns le imprimió al que siempre ha sido uno de los héroes más vitalistas y risueños de la editorial, dudo mucho que el contrapunto idóneo sea esta anodina aventura donde en casi un año de trayectoria apenas nos cuentan nada. Y ello, partiendo del acierto que me supone el no haber recontado (otra vez) el origen de Barry como superhéroe… cosa que, y esto demuestra que no llueve a gusto de todos, otros fans echaron en falta al tratarse de un supuesto “reinicio” al que podrían acercarse lectores que no supieran nada de “cómo empezó todo”. Yo, siento ser tan drástico en el tema, pero considero que los orígenes de todos los uperhéroes deberían estar en algún sitio, en internet, de forma gratuita y en todos los idiomas, para que cualquiera que tuviese interés los pudiera ver si lo creyese oportuno. Eso sería preferible a tener que “sufrirlo” cíclicamente cada vez que a la editorial de turno le da por hacer un experimento como el de “Los Nuevos 52” (especialmente sangrante en el caso de personajes como Spiderman o Batman), máxime cuando casi todos tienen un inicio bastante parecido (un chico o chica aparentemente normal, incluso vulgar, tiene un percance con un rayo, una araña totémica, unos productos químicos… “algo” anormal que le da superpoderes. Punto). Pero bueno, me desvío del tema que tenemos entre manos. Los autores de este “nuevo-antiguo” Flash obvian este origen superheróico y le “restan” de un bagaje que habría echado para atrás a los recién llegados (su mujer, Iris West, aquí prácticamente ni le conoce, y no hay rastro de otros velocistas como Wally o Jay). De hecho, el propio Barry no sabe muy bien aún cómo usar sus poderes y lo que implica la Fuerza de la Velocidad, siendo éstos los pasajes más afortunados del tomo, viendo cómo nuestro protagonista debe aprender a pensar también más rápido y eso le ayuda prácticamente a “adivinar” el futuro. Esta “tierra quemada” en su historia es un lienzo en blanco para empezar realmente de cero, pero… ¡ay, amigos!... con lo que no contábamos es que, librado de cargas anteriores, los nuevos autores no supieran qué hacer con The Flash. El nuevo villano no resulta atractivo, ni amenazante y tarda demasiado en finalizar su historia. Y esto no lo digo yo; lo sabe la propia DC Comics, que bien habría podido recopilar en un solo tomo estos cinco números que dura la saga de Mob Rule, pero decide “esperar” otros tres consciente de que dicho arco supondrían “poca chicha”. Esto permite un encuentro con el Capitán Frío, verdadero archienemigo del velocista, al que parece que se le han dado poderes nuevos al estilo del Hombre de Hielo marvelita (ya no necesita, pues, armas para congelar) pero cuya intervención tampoco es nada del otro mundo. Y si todavía esperábamos algo, el volumen termina con un “cliffhanger” bastante poco interesante, que presenta de nuevo a Gorilla Grodd.



Resumiendo: puede que este nuevo volumen de “The Flash” cumpla con el objetivo de ser un “relanzamiento”, pero no lo hace de manera atractiva ni para nuevos ni, desde luego, para los lectores veteranos, pues tarda demasiado en arrancar y, de hecho, uno finaliza los ocho primeros números de la colección sin que ya terminado de hacerlo. Por lo que sí resulta aconsejable, no obstante, es por el apartado gráfico, a ratos esquemático, pero siempre “naif” y, sobre todo, con una composición de página que le dan un ritmo a la historia que el guión no consigue, con un uso de la doble página acertada y personajes que “atraviesan” las páginas como si fuera una lectura en 3D, sustituyendo el “postureo épico” de la etapa anterior por un entrañable y colorido homenaje a los autores clásicos del personaje. Aún así, me parece poca recompensa como para desenvolsar el precio de la portada. Lamento ser tan duro y no cabe duda que seguiré reseñando esta nueva etapa para ver si mejora, pero decir lo contrario sería engañaros.

jueves, 9 de marzo de 2017

ALL NEW X-MEN (1 al 5 USA): X-Men del ayer (2012)


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Información general: reseña de “All New X-Men” 1 al 5 USA, publicado a partir de noviembre de 2012 en USA por Marvel Comics y posteriormente recopilado en el TPB con título “X-Men de ayer”, primer arco argumental de la nueva colección realizada por Brian Michael Bendis (guión), Stuart Immonen (dibujos), Wade Grawbader (tintas( y Marte Gracia (color). La cabecera entraba dentro del epígrafe de “Marvel NOW”, que denominaba así a un grupo de títulos que tras el evento de “Vengadores contra X-Men… ver crítica” sufrirían un “reboot” a cargo de nuevos equipos creativos. Así, “All New X-Men” tomaba el relevo a “Uncanny X-Men” como principal título de la franquicia mutante.


Antecedentes: en la citada saga “AvX”, Cíclope fue temporalmente poseído por la Fuerza Fenix y con los poderes y la personalidad alterados, mató a Charles Xavier. Ahora, un nuevo equipo formado por Vengadores y X-Men pretende impedir una nueva guerra, mientras la Escuela Jean Grey sigue adoctrinando a los jóvenes mutantes con Lobezno, Kitty Pryde, la Bestia y el Hombre de Hielo entre sus filas. Pero como resultado de todo lo anterior, también se ha deshecho el famoso hechizo de “No más mutantes” pronunciado por la Bruja Escarlata al final de “Dinastía de M”, con lo que nuevos adolescentes están manifestado el gen-X por todo el mundo. Escapando de la cárcel y convertido en revolucionario, Cíclope se dedica a rescatarlos y sumarlos a la causa mutante con Magneto, Emma Frost y Magik, sin que sus antiguos compañeros puedan encontrar la forma de hacerle ver que se ha convertido en aquello que más temía.


Historia: Hank McCoy, la Bestia, se muere. Y crée que con él, de algún modo, también morirá el sueño de Xavier de la armonía entre hombres y mutantes. En un último acto desesperado, Hank viaja hasta el pasado, en los primeros días de la creación de los “X-Men”, para hacer que el joven e idealista Scott Summers viaje hasta el “futuro” (nuestro presente) y lehaga ver lo equivocado de sus actos. Finalmente, no sólo el imberbe Cíclope, sino el resto de los jóvenes X-Men (Jean Grey/Chica Maravilla, Warren Worthington(Ángel, Bobby Drake/Hombre de Hielo y un McCoy todavía humano) son apartados de su tiempo para viajar al nuestro, lo que producirá un profundo choque entre los mutantes del pasado y del presente.


SPOILER:  los X-Men originales escapan de la habitación en la Escuela Jean Grey donde les han dejado encerrados a la espera de tomar una decisión sobre qué hacer con ellos y se enfrentan al actual Cíclope y su nueva Hermandad, sin que ninguno de los bandos llegue a vencer. A su regreso, descubren que la Bestia ha entrado en paro cardíaco, pero su “yo más joven” encuentra una forma de salvarlo llevándolo a una nueva “evolución” de aspecto más humano. Jean no está por la labor de regresar al pasado hasta que nuestro presente no sea un lugar mejor, así que finalmente se opta por dejar que el “grupo original” permanezca en nuestro tiempo bajo la tutela de Kitty Pryde.


Crítica: que Bendis ya no tenía más ideas para los Vengadores era una obviedad desde hacía tiempo. Sólo tenemos que ller su “Era de Ultrón”. Pero eso no quiere decir que no pudiese aportar algo novedoso y fresco a Marvel. El crossover entre mutantes y “vengatas” le dio la oportunidad perfecta para cambiar de aires y llegar a los X-Men con una premisa argumental que realmente merecía un relanzamiento más allá del típico cambio de miembros o de uniformes. Lo que postula Bendis es una especie de “película” al más puro estilo (y nunca mejor dicho) “X-Men Orígenes”, en un canto a la nostalgia que ningún fan del grupo puede eludir. Su proclamación, al anunciarse que iba a ser el nuevo guionista, de que iba a matar a Cíclope fue tomado por muchos como un truco publicitario sin justificación alguna, pero realmente el “viejo” Scott Summers hace mucho que perdió el norte. Todo ello sin olvidar lo excitante que resulta para cualquier fan de los X-Men el regreso de Jean Grey (además, una joven y lozana). Siempre podemos achacar, no obstante, el sempiterno alargamiento de los arcos argumentales acaecido en los últimos años, pero el propio Bendis se encarga de que eso merezca la pena con los graciosos momentos de “choque de épocas” que sufren los desplazados temporales al abandonar los alegres años 60 (momento en el que fueron creados, claro, pero eso supondría que las versiones actuales fuesen ya honorables jubilados… un chiste que podría haber llevado a malentendidos y que nadie se arriesga a tocar ni reclamar) para llegar a una época donde existen los teléfonos móviles e internet. Y es que, amigos, a lo largo de su vida, los X-Men han tenido que enfrentarse a muchos futuros distópicos (el celebérrimos de “Días del Futuro Pasado”, o aquellos donde crecieron Bishop o Cable) pero nada les había preparado para que aquellos futuros… fuesen nuestro presente. Nada que ver con aquellos días donde Stan Lee y Jack Kirby soñaban con crear todo un universo que hoy en día mueve miles de millones y se ve en las pantallas de todo el mundo. Sin duda, uno de esos puntos de partida que hacen de un cómic una experiencia tan emocionante como cuando nosotros mismos éramos inocentes y desprejuiciados. El “viejo” Bendis… en plena forma.


Dibujo: otro punto a reivindicar de esta colección es, sin duda, Stuart Immonen, un artista que a la chita callando se ha consolidado como uno de los mejores grafistas de la actualidad, teniendo aquí su particular “canto del cisne” con unas páginas que son, a la vez, espectaculares (acertado uso de las dobles páginas en los momentos más sorprendentes de cada número), como un homenaje a todo el bagaje visual que han tenido los personajes en sus cincuenta años de historia. En resumen: una de esas lecturas obligadas, tanto para “viejos” como para “nuevos” lectores.