Si bien sigue sufriendo numerosos contratiempos, Warner Bros
y DC Comics siguen adelante con su intención de rodar la película en imagen
real sobre la “Justice League Dark”,
grupo de anti-héroes que debutó con cabecera propia durante el reinicio de “The
New 52”, a finales de 2011, y que este mismo año de 2017 lanzó su película
animada. El proyecto lleva siendo desarrollado desde 2012 por Guillermo del
Toro, como eventual director y guionista, si bien durante el proceso el
realizador mexicano se desentendió de ambas tareas, siguiendo no obstante a día
de hoy como productor ejecutivo. En su versión, veríamos a John Constantine,
Madame Xanadú, Deadman, Zatanna, el demonio Etrigan, Swamp Thing y the Changing
Man, uniéndose para hacer frente a amenazas relacionadas con la magia y lo
sobrenatural. Más tarde, Doug Liman (“Al filo del mañana”), entró al proyecto
como director, si bien a día de hoy también está fuera del mismo. Sin embargo,
desde Warner y DC, y durante la pasada Comic Con de San Diego, confirmaron que
la película seguía estando en su agenda del “universo expandido” que están
forjando poco a poco, confirmando además que la cinta podría titularse “Dark
Universe” (“Universo Oscuro”). Recordemos que el personaje de John Constantine,
surgido de las páginas de “Hellblazer”, ya tuvo una primera adaptación en
solitario a la gran pantalla con Keanu Reeves como protagonista, y
posteriormente una versión catódica que apenas aguantó en antena una temporada,
por lo que la falta de interés en el mismo por parte del público podría ser uno
de los motivos del retraso de la producción. Sin embargo, y desde Orgullo Fan…
¡seguiremos informando!
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jueves, 24 de agosto de 2017
miércoles, 23 de agosto de 2017
Crítica de "ESCUADRÓN SUICIDA: El origen de Harley Quinn"
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Información básica:
reseña de los números 1 al 8 USA de “Suicide Squad”, publicados entre
septiembre de 2011 y abril de 2012 por DC Comics, obra del guionista Adam Glass
y los dibujantes Andrei Bressan, Clayton Henry, Federico Dallocchio, Ig Guara.
En España, ECC los recopiló en un solo tomo de más de 180 páginas titulado
“Escuadrón Suicida: El origen de Harley Quinn”, al precio de 16.95 euros.
Antecedentes: a
finales de 2011, a DC se le ocurrió la feliz idea de reiniciar todo su universo
desde cero, lanzando nuevas colecciones en un evento que se llamó a conocer
como “The New 52” y aprovechó para darle nuevas oportunidades a grupos como el
“Escuadrón Suicida”, que habían debutado en la colección “The Brave and the Bold”
en el lejano 1959, pero no fue hasta finales de los ochenta donde John
Ostrander les dio su característica actual: un grupo de villanos condenados a
muerte que, a cambio de ver reducida su condena, trabajan para el Gobierno en
misiones de alto riesgo, supervisados por la autoritaria Amanda Waller. La
editorial confió las labores de revitalización a Adam Glass, cuyo mayor crédito
al margen de algún número con “Deadpool” había sido guionizar en televisión la
serie “Sobrenatural”.
Historia: de más
de treinta candidatos puestos a prueba por los dirigentes de la prisión de
máxima seguridad de Belle Reeve, sólo unos pocos han sido elegidos para el
nuevo escuadrón: Deadshot (asesino asueldo con ojo cibernético, presume de que
una vez “rozó” el hombro de Batman con un disparo), Harley Quinn (la ex novia
del Joker), Rey Tiburón (el peso pesado, más salvaje e irracional cuanto más
tiempo pase fuera del agua), El Diablo (que tras carbonizar a inocentes con sus
poderes pirotécnicos, se ha vuelto en un creyente recalcitrante), Araña Negra
(justiciero enmascarado de métodos expeditivos, presentado voluntario para
pertenecer al equipo, tan sólo quiere estar cerca del resto para poder
eliminarlos a su debido tiempo), Yo-Yo (que acabará devorada más tarde por el
Rey Tiburón) y otros como el Capitán Boomerang o Savant que vendrán más tarde.
Todos tienen unas nano-bombas implantadas bajo la piel,que detonarán en caso de
que intenten escapar o desobedezcan. Su primera misión será eliminar a todos
los asistentes a un partido de fútbol que se han convertido en zombis
robotizados.
SPOILER: tras
organizar un motín en la prisión, Harley Quinn huye hasta Gotham para recuperar
la cara del Joker, muerto y desollado recientemente por un psicópata. El resto
del “Escuadrón” van en su busca y Deadshot la reduce disparándole en los
intestinos después de que ella le torture. De regreso a Belle Reeve, Weller
descubre que hay un topo de la misteriosa organización Basilisco infiltrado
dentro del grupo.
El origen de Harley
Quinn: básicamente, es el mismo que pudimos disfrutar hace unos años en el
one shot de “Mad Love”: la antigua psiquiatra del Joker acaba enamorándose de
él y éste la manipula para convertirla en su compañera, lanzándola a un tanque
de productos químicos que alteran su piel. No obstante, lejos de la inocencia
macabra del original que vimos en la serie de dibujos de los 90 y que
posteriormente se respetó para su paso a las viñetas, la nueva Harley Quinn es
una sociópata con trastornos sexuales.
Crítica: su
aparición en la segunda temporada de “Arrow” y el desarrollo de una
superproducción en cines con actores de primer nivel (ver crítica), me animaron a darle una oportunidad a uno de los
títulos “menores” del reinicio de DC, que desaprovecha el buen planteamiento
con el que cuenta la colección para hacer de ella un exponente de lo peor que
nos dejó la “fiebre Image”: guiones atropellados, violencia extrema
injustificada, personajes planos con nulo desarrollo y féminas ligeras tanto de
ropa como de “cascos” empleadas como meros “pin up” para mostrar palmito. Glass
pretende hacernos creer que en su serie puede pasar cualquier cosa dado el
carácter “prescindible” de sus antihéroes, pero esto mismo juega en su contra,
pues los roles son tan secundarios para el fandom y tan indefinidos por parte
del guionista que lo mismo te da lo que pase con ellos. Además, queda claro que
nada puede pasarles a Deadshot o Quinn, que son los pivotes de la serie, cuya
relación (profesional y sexual) es lo que puede ayudar a mantener el interés en
el título. Si se hubiera molestado en hacer un planteamiento a largo plazo de
lo que quería narrar, dosificando la acción y vertebrándola en subtramas con
los distintos componentes del grupo, la cosa habría sido mucho más efectiva. En
su lugar, parece que Glass tiene algunas ideas del tipo: “Eh, molaría que Rey
Tiburón se comiese a uno de su propio equipo. Ah, vale, entonces… tengo que
meter a otro personaje que sea carne de cañón… y nunca mejor dicho”; y
efectivamente, el nuevo personaje es presentado en una página para ser devorado
en la siguiente. ¿A alguien le importa?
Resumiendo: se
nota el pasado profesional del guionista, pues estos nuevos “Suicide Squad” son
como una serie de CW: muchos abdominales por aquí, muchos romances por allá,
acción a cascoporro y guiones poco originales. No creo, no obstante, que la
nueva cabecera fuese encomendada con otro fin que no fuese éste (en realidad,
creo que DC sólo quería ejercer su derecho a la pataleta porque Marvel le había
“plagiado” el concepto con sus nuevos “Thunderbolts”), pero lógicamente, el
título se queda a años luz de ser una compra mensual obligada, máxime cuando el
baile de guionistas (a pesar de ser todos de un nivel parejo… es decir: malo…
dan cierta heterogenidad) impiden que el producto sea siquiera tomado en serio.
Gustará, sin embargo, a aquellos que esperen un mero entretenimiento al estilo
de una superproducción palomitera, pero me temo que ese tipo de público es más
dado a encender la tele que a leer cualquier cosa.
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sábado, 19 de agosto de 2017
Crítica de "CONVERGENCE" (2015)
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Información editorial:
reseña de la miniserie principal “Convergence”, publicada semanalmente en abril
y mayo de 2015 en USA por parte de DC Comics y que se completa con 40 “tie-ins”
de dos números de periocidad mensual. El crossover principal es obra de Jeff
King, Scott Lobdell y Dan Jurgens (guión) y Carlo Pagulayan, Ethan Van Sciver,
Stephen Segovia, entre otros (dibujo). La miniserie consta de 8 números y un
“número 0”.
Antecedentes:
como parece que la mudanza desde New York a Burbank (en Los Angeles,
California) de las oficinas DC les iba a suponer demasiado trabajo como para
estar pendientes de sus series, el editor en jefe Dan Didio reveló que todo el
universo DC se paralizaría durante dos meses durante los cuales tendría lugar
el acontecimiento “Convergence”, un supuesto homenaje a los lectores veteranos
que vendría de los crossovers previos “Earth 2: World´s End” y “Future Sin” y
que traería de vuelta a versiones de personajes anteriores a los antiguos
“reajustes” de la editorial como “Crisis en Tierras Infinitas”, “Hora Zero”,
“Crisis Infinita” o “Crisis Final”. Además, “Convergence” serviría también para
dejar de utilizar la marca de “Los Nuevos 52”, epígrafe bajo el que se amparaba
todo el universo tras “Flashpoint”, en 2011, último gran reboot de toda su
línea.
Historia: los
héroes de Tierra 2 junto a Yolanda Montes (en otras versiones, conocida como la
segunda Wildcat) y el reportero Dick Grayson (en otras versiones, el primer
Robin y postrior Nightwing) llegan al desértico planeta de Telos. Allí, se les
presenta un extraño personaje que dice ser la personificación viviente del
propio planeta, un sirviente de Brainiac (el enemigo de Superman), que
permanece a la espera del regreso de su “amo”. Según parece, el propio Brainiac
consiguió unirse a todas sus versiones paralelas de los 52 mundos que componen
el “multi-verso” y, con esa conciencia del mismo, ha llevado hasta Telos
algunas de las ciudades emblemáticas de cada mundo con sus correspondientes
héroes. Telos informa que ahora los héroes de dichas ciudades deberán
enfrentarse entre sí y los vencidos serán destruidos para siempre.
SPOILER: los
héroes acceden finalmente a la ayuda de Deimos, el enemigo de Warlord, quien
les promete poder vencer a Telos. En realidad, Deimos ha capturado a los
Maestros del Tiempo y con ese poder planea convertirse en el amo del Multiverso
y rehacerlo a su antojo, para lo cual contará con seres perversos de otras
realidades como “Kingdom Come” para que le ayuden en su batalla contra los
héroes, a cambio de realizar todos sus deseos. Telos, finalmente, se pone de
parte de los superhéroes y convence a los siervos de Deimos de que están siendo
utilizados. Entre todos, consiguen debilitarlo
La entidad de Hora Zero unida al antiguo Green Lantern Hal Jordan,
Parallax, llega en ese momento para destruirlo. Así Brainiac hace acto de
presencia por fin y, dándose cuenta de que se ha convertido en un monstruo,
confía en redimirse enviando a cada héroe y su ciudad a su mundo de origen.
Cuando el evento original de “Crisis en Tierras Infinitas” se lo impide,
Brainiac manda a Supergirl y el Flash Barry Allen para que cumplan su destino
(morir) pero Parallax y Superman se ofrecen para cambiar el signo de dicho
evento. Así, los héroes de Tierra 2 junto a los despatriados de su mundo
destruido, encuentran en Telos un nuevo hogar.
Consecuencias: a
partir de junio, tras “Convergence”, estamos viendo como las 25 principales
colecciones de “Los Nuevos 52” (aunque ya no se conocen como tal) prosiguen su
numeración y “status quo” anterior al crossover, mientras que otras 24 nuevas
cabeceras con nuevo “número 1” han salido al mercado, con personajes y eventos
que derivan de lo acontecido en “Convergence”.
Crítica: no sé si
habré podido contar bien todo lo que pasa en la miniserie porque, y esto es lo
peor que tiene, la historia en sí es un galimatías que parte, a su vez, de una
simpleza que raya en el absurdo. Tampoco podemos estar hablando de “insulto al
lector” en lo que ha hecho Jeff King y DC como máxima responsable, porque la
editorial nos tiene acostumbrados a este tipo de eventos un año sí y otro
también, pero la sensación de “improvisación” que destilan estos nueve números
es palpable, partiendo ya del simple hecho que en total hay cinco dibujantes distintos,
quienes a pesar de intentar mantener el tono para que no haya muchas
diferencias, llegan a errores de diseño de algunos personajes de una entrega a
otra, lo que a la postre implica que no había ningún editor (al menos, ninguno
competente) para supervisar su trabajo. Como suele pasar en este tipo de
“mega-reuniones”, la saturación de personajes es tal que al dibujante de turno
no le queda más remedio que ventilárselo todo tirando de dobles “splash pages”
con la esperanza de que la espectacularidad reste la sensación de caos
inherente. Para más inri, el viejo axioma de “todo cambia… para que todo siga
igual”, vuelve a cumplirse una vez más, y los resultados derivados de
“Convergence” se traducen en una mera excusa para sustituir las series que no
funcionaban por otras (ya se sabe, los “números 1” siempre venden más), a la
espera de que el siguiente gran evento del año próximo haga una nueva criba, y
el resto de títulos de… um… digamos, la “Liga BBVA”, pues siguen como si nada
hubiera pasado. La ventaja es que los lectores que ya estén un poco saturados
de este tipo de trucos publicitarios pueden esperarse esos dos meses
tranquilamente a que todo acabe y recuperar luego sus lecturas preferidas, algo
que sin duda bien podrían haber hecho los de la propia DC, aunque claro… dos
meses sin ingresos es mucho tiempo. Eso sí, desde Orgullo Fan confirmamos que
ya están ubicados en Burbank y tan a gusto. La mudanza sólo les ha costado dos
meses y un evento que no pasará a la historia precisamente por su impacto entre
el fandom. Pero mientras la caja registradora siga facturando…
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viernes, 4 de agosto de 2017
Crítica de "GRAYSON" (1 al 4 USA)
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Información
editorial: reseña de “Grayson” números 1 al 4 USA, publicados originalmente
por DC Comics entre octubre de 2014 y enero de 2015 dentro del relanzamiento
“The New 52”, siendo obra de Tim Seeley y Tom King (guión) y Mikel Janin
(dibujo). En España, ECC Ediciones lo recopiló en un tomo de 96 páginas al
precio de 8.95 euros.
Antecedentes:
cuando su identidad secreta es comprometida en el evento “Miedo Encarnado”,
Batman aconseja a Dick Grayson (el primer Robin, fundador de los Jóvenes
Titanes y eventual sustituto del Caballero Oscuro) que abandone su alias de
Nightwing y finja su propia muerte, con la intención de proteger a sus seres
queridos. De paso, la maniobra le servirá también para infiltrarse dentro de la
misteriosa organización conocida como “Spiral”, a la que Batman quiere
investigar.
Historia: sin
ningún tipo de máscara ni uniforme, Grayson se infiltra pues en la organización
Spiral como el agente 37, asignado con frecuencia en sus misiones a Helena Bertinelli,
la matrona del colegio privado para chicas de San Adrián que sirve como
tapadera a la organización, y con quien Dick mantiene una relación de tensión
sexual permanente sin llegar a más. Equipado con un “implante Hipnos” que
consigue hacer que la gente le obedezca, las misiones de Grayson son recuperar
unos implantes tecnológicos alienígeneas conocidos como Paragón, que el líder
de Spiral, Minos, pretende utilizar con fines pocos claros pero que apuntan
directamente a averiguar las identidades secretas de los superhéroes.
SPOILER: cuando
en su primera misión se cruce en su camino Midnigher para intentar frustrar sus
planes, el miembro de Stormwatch se convertirá en presencia constante dentor de
las misiones, intentando averiguar más cosas sobre el espía que le derrotó y la
organización para la que trabaja. Además, Minos empieza a sospechar que tienen
un “topo” dentro de Spiral, así que ordena a Helena que investigue a Grayson y
ésta descubre que anteriormente fue Nightwing y que fingió su propia muerte.
Crítica:
convertir al primer Robin en la versión DC de 007 no era, que se diga, una de
esas premisas argumentales que me atrajesen en un primer momento, tachándola
injustamente en un principio como un mero truco editorial a la altura de la
Marvel que definió a su nueva encarnación de Thunderbolts como una especie de
“Fight Club” (sigh). Una vez leída, sin embargo, al menos sus primeros
episodios, “Grayson” es de esas series sorpresas que te atrapan por su humor,
su utilización de los clichés del género de espías pero aplicados siempre en un
contexto superheróico, su uso de la acción trepidante sin tomarse nunca en
serio a sí misma y su respeto hacia el personaje protagonista, un Grayson que
sorprendentemente actúa de manera consecuente con su bagaje anterior, lo que
demuestra que su nuevo “status quo” es un paso adelante en su periplo vital y
no un simple giro de tuerca en la cabeza de algún avispado editor. Y es que,
admitámoslo: todo el mundo quiere a Dick Grayson. De la terna de sucesores
dignos para el manto del Cruzado Enmascarado (algo que nunca ocurrirá claro, a
pesar de las contínuas “muertes” que está sufriendo últimamente Bruce Wayne),
Grayson es el favorito de la mayoría, mucho más que ese Tim Drake que no ha
dado el paso de madurez necesario y ese Damien que es casi tan frío e
insoportable como el propio Bruce (no en vano, para eso son hijo y padre,
respectivamente). El tono que Seeley y King imprimen a su nueva cabecera es el
adecuado, con aventuras autoconclusivas que convierten “in fact” a nuestro
chico en una suerte de James Bond que viaja por el mundo y se acuesta con
agentes dobles, pero consiguiendo que la plasmación del concepto en viñetas no
resulte como algo manido. Además, la presencia y relación que se establece
entre Grayson, Helena (¿os suena su nombre? ¿No? Pues es Huntress(la Cazadora,
amigos) y Midnigher (que nació en Image Comics como una parodia del propio
Batman) son valores añadidos que acentúan las buenas impresiones en una lectura
altamente recomendable.
Resumiendo: en
realidad, más que a las películas del espía creado por Ian Fleming, “Grayson”
se revela como un intento de DC Comics de emular a la competencia con sus
“Marvel´s Agentes of SHIELD”, con la clara intención de que alguien les compre
la idea para la pequeña pantalla y podamos ver al bueno de Dick protagonizando
su propia producción con mezclas de varios géneros en un producto altamente
“kitsch”. Tal cosa, de momento, no se ha dado, pero el tener que “conformarnos”
con disfrutarlo en papel no se antoja como un mal menor, ni mucho menos. Sobre
todo cuando a los lápices tenemos a un español llamado Mikel Janin que hace uno
de los trabajos más impresionantes que hemos visto en los últimos tiempos, con
un trazo realista parecido a Travis Charest (pero cumpliendo con los plazos de
entrega, claro), una narrativa espectacular y una planificación de página
simplemente maestra. Si alguien puede decir que “Grayson” es un título de
segunda fila dentro del amplio “checklist” de DC Comics, el arte de Janin la
sitúan en primera línea de fuego con todos los honores.
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martes, 28 de marzo de 2017
THE FLASH 1 al 8 USA (2012)
Información
editorial: reseña de “The Flash” 1 al 8 USA, recogidos posteriormente en el
tomo “Move Forward”, publicado originalmente desde septiembre de 2012 dentro
del relanzamiento de DC conocido como “The New 52”. El nuevo volumen estaba
realizado íntegramente, tanto en textos como en dibujos, por la pareja de
autores Francis Manapul y Brian Buccellato.
Antecedentes:
muerto hace casi tres décadas durante las “Crisis en Tierras Infinitas”, Barry
Allen regresó en “Crisis Final” con la explicación de que había pasado todo ese
tiempo atrapado en la “Speed Force” fuente de sus poderes. Geoff Johns lo trajo
definitivamente de vuelta en “Flash Rebirth” para ser el nuevo velocista de la
editorial y darle un descanso a Wally West, que había “crecido”, casándose y teniendo
hijos, lo que, como todos sabemos, es algo casi sacrílego para cualquier
personaje (pues se entiende que el público los prefiere “eternamente jóvenes” y
libres de cargas familiares). Allen, como Flash, fue indirectamente responsable
de todo el relanzamiento de la editorial tras el crossover “Flashpoint”, (ver crítica) que daba una nueva
oportunidad a todos los personajes para empezar “desde el principio”, apostando
DC nuevamente por Barry como portador del traje rojo con rayo en el pecho y
elevando al dibujante de la etapa anterior, Manapul, a la categoría de
“guionista”.
Argumento: Barry
Allen es un policía forense de Central City, experto en hallar pruebas en la
escena del crimen. Pero también es “The Flash”, el superhéroe más rápido del
planeta, algo que desconocen sus dos pretendientas amorosas: su compañera Patty
Spivot y la reportera Iris West. Mientras detiene un atraco, Barry se
reencuentra con un viejo amigo al que creía muerto, Manuel Lago, antiguo agente
de la CIA que tras un experimento y su rapto por la misteriosa organización
Basilisk, se ha convertido ahora en Mob Rule, un hombre que puede duplicarse
creando clones de sí mismo con cualquier parte de su cuerpo.
SPOILER: tras
vencer a su antiguo amigo, The Flash deberá vérselas con Leonard Snart, o lo que
es lo mismo, el Capitán Frío, uno de sus “rogues” más emblemáticos, quien le
considera culpable del apagón que dejó a la ciudad a oscuras impidiendo que
pudieran salvar a su hermana. Durante la batalla, varios ciudadanos de Central
City quedan atrapados en la Fuerza de la Velocidad, con lo que Flash y el
doctor Elías hacen que el velocista entre también en ella, encontrando a
Turbina, un antiguo piloto que lleva cincuenta años dentro de la “Speed Force”
y que pelea con Barry para que éste no altere ningún hecho pasado. Durante la
pelea, The Flash sale despedido y aterriza en la lejana ciudad de los simios
inteligentes, donde Gorilla Grodd acaba de matar a su padre y se ha proclamado
rey.
Crítica: lamento
decir que ésta ha sido una de las lecturas más decepcionantes de los últimos
meses. Irónicamente, a pesar del título de su TPB, “Move Forward” (que podría
traducirse como “moverse hacia delante”) es un “paso atrás” en la singladura
del velocista de DC, y aunque muchos criticaban el tono “épico-dramático” que
Geoff Johns le imprimió al que siempre ha sido uno de los héroes más vitalistas
y risueños de la editorial, dudo mucho que el contrapunto idóneo sea esta
anodina aventura donde en casi un año de trayectoria apenas nos cuentan nada. Y
ello, partiendo del acierto que me supone el no haber recontado (otra vez) el
origen de Barry como superhéroe… cosa que, y esto demuestra que no llueve a
gusto de todos, otros fans echaron en falta al tratarse de un supuesto
“reinicio” al que podrían acercarse lectores que no supieran nada de “cómo
empezó todo”. Yo, siento ser tan drástico en el tema, pero considero que los
orígenes de todos los uperhéroes deberían estar en algún sitio, en internet, de
forma gratuita y en todos los idiomas, para que cualquiera que tuviese interés
los pudiera ver si lo creyese oportuno. Eso sería preferible a tener que
“sufrirlo” cíclicamente cada vez que a la editorial de turno le da por hacer un
experimento como el de “Los Nuevos 52” (especialmente sangrante en el caso de
personajes como Spiderman o Batman), máxime cuando casi todos tienen un inicio
bastante parecido (un chico o chica aparentemente normal, incluso vulgar, tiene
un percance con un rayo, una araña totémica, unos productos químicos… “algo”
anormal que le da superpoderes. Punto). Pero bueno, me desvío del tema que
tenemos entre manos. Los autores de este “nuevo-antiguo” Flash obvian este
origen superheróico y le “restan” de un bagaje que habría echado para atrás a
los recién llegados (su mujer, Iris West, aquí prácticamente ni le conoce, y no
hay rastro de otros velocistas como Wally o Jay). De hecho, el propio Barry no
sabe muy bien aún cómo usar sus poderes y lo que implica la Fuerza de la
Velocidad, siendo éstos los pasajes más afortunados del tomo, viendo cómo
nuestro protagonista debe aprender a pensar también más rápido y eso le ayuda
prácticamente a “adivinar” el futuro. Esta “tierra quemada” en su historia es
un lienzo en blanco para empezar realmente de cero, pero… ¡ay, amigos!... con
lo que no contábamos es que, librado de cargas anteriores, los nuevos autores
no supieran qué hacer con The Flash. El nuevo villano no resulta atractivo, ni
amenazante y tarda demasiado en finalizar su historia. Y esto no lo digo yo; lo
sabe la propia DC Comics, que bien habría podido recopilar en un solo tomo
estos cinco números que dura la saga de Mob Rule, pero decide “esperar” otros
tres consciente de que dicho arco supondrían “poca chicha”. Esto permite un
encuentro con el Capitán Frío, verdadero archienemigo del velocista, al que
parece que se le han dado poderes nuevos al estilo del Hombre de Hielo
marvelita (ya no necesita, pues, armas para congelar) pero cuya intervención
tampoco es nada del otro mundo. Y si todavía esperábamos algo, el volumen
termina con un “cliffhanger” bastante poco interesante, que presenta de nuevo a
Gorilla Grodd.
Resumiendo: puede
que este nuevo volumen de “The Flash” cumpla con el objetivo de ser un
“relanzamiento”, pero no lo hace de manera atractiva ni para nuevos ni, desde
luego, para los lectores veteranos, pues tarda demasiado en arrancar y, de
hecho, uno finaliza los ocho primeros números de la colección sin que ya
terminado de hacerlo. Por lo que sí resulta aconsejable, no obstante, es por el
apartado gráfico, a ratos esquemático, pero siempre “naif” y, sobre todo, con
una composición de página que le dan un ritmo a la historia que el guión no
consigue, con un uso de la doble página acertada y personajes que “atraviesan”
las páginas como si fuera una lectura en 3D, sustituyendo el “postureo épico”
de la etapa anterior por un entrañable y colorido homenaje a los autores
clásicos del personaje. Aún así, me parece poca recompensa como para
desenvolsar el precio de la portada. Lamento ser tan duro y no cabe duda que
seguiré reseñando esta nueva etapa para ver si mejora, pero decir lo contrario
sería engañaros.
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miércoles, 1 de marzo de 2017
"Nightwing" tendrá película propia de imagen real
La noticia que nos ha cogido por sorpresa a todos estos
últimos días ha sido la contratación de Chris McKay, realizador de “Batman La
LEGO Película” (ver crítica) para
encargarse de llevar a la pantalla grande “Nightwing”, proyecto hasta la fecha
desconocido y que ampliará el cada vez más extenso Universo DC cinematográfico
de Warner Bros. Como muchos sabréis, Nightwing es el nombre superheróico de
Dick Grayson, el primer Robin, una vez que decidió salir de la alargada sombra
de su mentor, Batman. Poco antes de adquirir dicha identidad, el personaje ya
había dado un paso al frente fundando y liderando a los “Teen Titans”. Más tarde,
decidió independizarse también de la ciudad de Gotham y establecerse en la
vecina Bludhaven, donde ejerció como policía. En el reinicio comiquero de 2012,
“The New 52”, se decidió alejar a Grayson de los tipos con mallas y darle una
nueva oportunidad como espía infiltrado al más puro estilo James Bond, si bien
parece que la intención de cara a su lanzamiento en pantalla grande es
integrarle directamente en ese submundo donde ya está la “Suicide Squad” y la
futura película en solitario del “Batman” de Ben Affleck. Aunque todavía no hay
actor asignado al proyecto, recordemos que Chris O´Donnell le interpretó en las
cintas dirigidas por Joel Schumacher, “Batman Forever” y “Batman & Robin”,
mientras que Michael Peña le pone voz en la cinta animada de la que McKay es
precisamente responsable, Desde Orgullo
Fan… ¡seguiremos informando!
miércoles, 22 de febrero de 2017
JUSTICE LEAGUE: orígenes (2012)
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Información general:
reseña de “Liga de la Justicia: Origen”, edición de lujo del primer arco
argumental del segundo volumen de “Justice League”, que comprende los números 1
al 6 USA publicados por DC Comics entre septiembre de 2011 y febrero de 2012,
con el equipo creativo formado por Geoff Johns (guión), Jim Lee (dibujo), Scott
Williams (tintas) y Alex Sinclair (colores). En España, EC Ediciones lo publicó
originariamente en formato grapa individual, pero en enero de 2015 lo recopiló
en un único volumen de 192 páginas, con tapa dura y al precio de 19.50 euros.
En su día, el título se posicionó como número 1 en la lista de los cómics
norteamericanos más vendidos, junto con algunos otros títulos del “reboot”
conocido como “Los Nuevos 52”, relegando a Marvel varios puestos por detrás,
algo que no ocurría desde hacía muchos años.
Antecedentes:
después del evento “Flashpoint”, DC Comics decidió hacer un relanzamiento de
todos sus títulos, con la intención de atraer a nuevos lectores y contar desde
el principio la aparición de sus principales héroes en una única línea
temporal, así como aprovechar la ocasión para integrar en su universo a los
personajes del estudio Wildstorm creado por Jim Lee durante la fundación de
Image Comics. Esta jugada de márquetin fue bautizada como “The New 52” y,
efectivamente, lanzaba al mercado 52 nuevas cabeceras, algunas de ellas con
equipos creativos de auténtico lujo. Fue el caso de “Justice League”, donde se
le encargó al director creativo Geoff Johns y a la antigua “estrella hot” Jim
Lee hacer del grupo su principal buque insignia, toda vez que Warner Bros ya
había empezado con sus planes para llevarlos a la gran pantalla al estilo de lo
que Marvel Studios hacía por entonces con “Los Vengadores”.
Argumento:
ubicada cinco años antes del mencionado “reinicio”, en un mundo que acaba de
descubrir la existencia de superhumanos y desconfía de ellos, la historia se
inicia en Gotham, donde Batman huye de la policía a la vez que persigue a un
extraterrestre. En la tarea, será inesperadamente ayudado por Green Lantern
(Hal Jordan, el poseedor del anillo en ese momento, en la “continuidad
regular”, cinco años más tarde, sería Siniestro el que lo luciría). Los dos
héroes deducen que la aparición del espacio exterior debe tener algo que ver
con Superman, el reciente extraterrestre que ha sido visto en Metrópolis. Hacia
allí si dirigen y, como no podía ser menos, inician una pelea con el Hombre de
Acero. Claramente en desventaja, Jordan pide ayuda a su amigo Flash, quien
rápidamente llega al lugar para poner paz en el combate. Es entonces cuando una
serie de portales se activan por todo el mundo y hordas de “parademonios”
llegan a la Tierra. Uno de dichos portales, ubiado en los laboratorios
S.T.A.R., acaba desintegrando parcialmente el cuerpo del joven atleta Vic
Stone, ante lo cual sup adre no tendrá más remedio que convertirlo en un…
Cyborg. La beligerante Wonder Woman, quien permanecía en Washington a la espera
de que las autoridades supieran qué hacer con ella, y el rey de Atlantis,
Aquaman, no tardarán en unirse a la refriega cuando descubren que los
parademonios son en realidad sicarios de Darkseid.
SPOILER: Darkseid
vence con relativa facilidad al grupo (llegando incluso a romperle el brazo a
Linterna Verde), dejando inconsciente a Superman y haciendo que sus huestes lo
trasladen mediante un portal a Apokolips para que sea objeto de estudio. Tras
revelarle su identidad secreta a Jordan, Batman decide ir al rescate del
kryptoniano, mientras los demás descubren que el villano está en realidad
buscando a su hija. Cuando Superman y Batman están de regreso, el equipo decide
dejar ciego a Darkseid, pues los rayos de sus ojos son la fuente de su poder, y
Wonder Woman y Aquaman clavan su espada y tridente, respectivamente, en las
cuencas del villano, quien decide retirarse. Tras la contienda, los héroes son
homenajeados en la Casa Blanca y, al ser preguntados por su nombre de grupo,
Flash responde: “Los Super Siete”. Paralelamente, en Londres, unos hombres
misteriosos se hacen eco de la aparición de los llamados “superhéroes” y llegan
a la conclusión de que, entonces, ellos deben ser considerados como
“supervillanos”.
Crítica:
seguramente, ninguno de los responsables de esta colección esperaban hacer de
ella una obra de referencia dentro del género. De igual manera, es de suponer
que los blockbusters veraniegos no se gestan con la intención de que sean
ganadores del Oscar a la Mejor Película. La intención de esta nueva “Justice
League” es muy clara: demostrar a Warner Bros que pueden hacer una película de
la Liga partiendo de cero, con una premisa argumental que recuerda bastante a
la invasión “chitauri” del primer film de “Los Vengadores”. “Origen”, pues, no
es seguramente el tipo de cómic que John quería hacer, pero quizás es el tipo
de cómic que “debía” hacer, teniendo en cuenta la campaña publicitaria que la
editorial había llevado a cabo para volver a posicionarse realmente como la
“Distinguida Competencia” de Marvel. Con esto no quiero decir, ni mucho menos,
que lo que tengamos aquí sea un mal cómic, pero hay una parte de mí que, al ver
relacionarse de nuevo a los pesos pesados de la editorial como si no se
conocieran de nada que me dice: “Oh, no… otra vez no. No puedo volver a pasar
por esto de nuevo”. “Orígen” es un espectacular punto de partida para todo
aquel que no sea muy habituado a esto de los cómics o quiera anticiparse a la
futura adaptación cinematográfica, pero a quien esté un poco más versado le
sonará a “refrito” por mucho que el oficio de Johns ponga todo su empeño en
hacer de esto algo “simpático” también para los fans de toda la vida.
Dibujos: en este
sentido, poco se le puede achacar a la nueva colección. Lee es uno de esos
dibujantes que se han quedado anclados en su momento de mayor gloria, pero claro…
cuando ese momento fue tan bueno, ¿para qué cambiar? Ya había demostrado que
podía poner sus espectaculares lápices al servicio de Batman o Superman, pero
se nota que es su primera gran oportunidad con uno de los grupos más
importantes del medio y quiere revalidarse. Habrá quienes sigan criticando sus
posturas forzadas y personajes vigoréxicos, pero no hay duda que es un placer
verle en las páginas de acción (y de esas hay bastantes en esta saga), con lo
que este pirotécnico volumen se traduce en un extraordinario regalo para
cualquier amigo al que quieras iniciar en esto de leer cómics… o incluso para
ti mismo. ¿Por qué no?
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miércoles, 15 de febrero de 2017
WONDER WOMAN: sangre (2011)
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Información
editorial: reseña de “Blood”, arco argumental comprendido entre los números 1
al 6 de “Wonder Woman”, según el relanzamiento de DC Comics, “The New 52”,
acontecido en septiembre de 2011. La colección es obra de Brian Azzarello
(guión) y Cliff Chiang, con algunos “fill-ins” de Tony Akins. En España, ECC lo
editó en el tomo titulado “Sangre”, en un volumen de 160 páginas al precio de
16.95 euros.
Antecedentes:
aunque oficiosamente forma parte de la “Trinidad” de DC Comics y ha sido el
gran personaje femenino de la editorial desde su creación en la década de 1940,
Wonder Woman nunca ha sido uno de los títulos más vendedores y el curso del
resto del universo no ha girado en relación a ninguno de los eventos planteados
en su cabecera, algo que sí ocurre con Superman o Batman. Desde 2006, además,
la revelación de que la princesa amazona asesinó a Maxwell Lord tras lo
ocurrido en “Crisis de Identidad” llevaron al personaje primero a ceder su
cetro a su prima Donna Tory y posteriormente a intentar ser reconducida sin el
éxito esperado por J.M. Straczynski. Así las cosas, y con una película en
solitario en el horizonte, DC aprovechó su famoso relanzamiento para empezar
prácticamente de cero confiando en el buen saber hacer de Brian Azzarello,
autor no asociado comúnmente al género superheróico, responsable de “100
balas”, y al casi desconocido dibujante Cliff Chiang, hasta la fecha visto en
“Blanco Humano” o “Greean Arrow y Canario Negro”. Ambos autores plantearon un nuevo
rumbo más cercano a la brillante y recordada etapa de George Pérez,
involucrando a Diana Prince en su vertiente más mitológica, en una etapa de
larga duración aclamada por la crítica.
Historia: Zeus ha
desaparecido del trono del Olimpo, así que la vacante es pronto objeto de deseo
del resto de deidades: empezando por su esposa Hera, sus hermanos Hades y
Poseidón, o sus hijos Apolo y Ares. Aprovechando la coyuntura, además, Hera se
dispone a matar a todos los hijos bastardos de Zeus, lo que pone en un grave
aprieto a una humana llamada Zola, que intentará seguir con vida gracias a la
ayuda de Hermes, el mensajero de los dioses, y la propia Wonder Woman.
SPOILER: durante
la aventura, que les lleva desde París a la isla de Themyscira, hogar de las
amazonas, Diana descubre que su origen (un bebé de barro al que su madre
Hipólita dio forma y la magia de los dioses dio vida apiadándose de su falta de
fertilidad) es falso. En realidad, Diana es fruto de la relación de Hipólita
con el propio Zeus, lo que hace de ella misma una bastarda que podría matar a
su padre y ocupar su trono, según algunas profecías. Repudiada por sus
compañeras, Diana abandona Themyscira junto a Hermes, Zola y su recién
descubierta hermana Discordia, mientras Hera hace acto de presencia en la isla
y convierte a Hipólita en una estatua de piedra y al resto de amazonas en
serpientes, como represalia por haberla engañado. Finalmente, Hades raptará a
Zola y la llevará consigo al inframundo, como medida de presión para que Wonder
Woman le consiga el trono del Olímpo.
Crítica: ya sé
que estáis pensando, en caso de que hayáis leído la sinopsis sin haber ojeado
el cómic original, que lo que aquí tenemos es una especie de “Ira” o “Furia de
Titanes”, cosa que realmente podría funcionar como concepto en viñetas (toda
vez que sus virtudes como película son harto discutibles… hablando siempre del
“reboot”, ojo). Nada más lejos de la verdad, pues Azzarello plantea un buen
equilibrio entre la mitología y la re-invención de todo el entramado que rodea
a la “princesa guerrera” (me gusta llamarla así, a pesar de ser consciente de
estar hablando de “WW” y no de “Xena”, pero esta especie de “rollo bollo” con
Zola da que pensar), en un acercamiento más propio al cómic independiente, con
un desarrollo de personajes muy amplio y cierto toque “kitsch”, donde Wonder
Woman no es la protagonista, sino la excusa para crear un universo propio a su
alrededor. Azzarello, pues, dota por fin a Diana de un grupo de secundarios que
bien meecen el precio de portada, pues no sólo es atípica la nueva versión de
los dioeses, sino que nuevas creaciones como ese “medio-hermano” llamado Lennox
que combatió en la II Guerra Mundial y que “pasa de todo” lo concerniente a su
árbol genealógico roban el centro de la atención del lector. Puede que algunos
echen en falta la epicidad superheróica de otros títulos, pero para eso, DC ya
creó el título “Superman(Wonder Woman”. Aquí, no sólo hacen mutis por el foro
el resto del universo DC, sino que la injerencia de crossovers o eventos es
nula, lo que permite a Azzarello contar su historia, que es mucho más amplia y
compleja de lo que muestran estos primeros seis números que, no obstante, son
un buen punto de partida. A colación con el tono de la serie, tenemos el dibujo
de Cliff Chiang, amado por algunos por su limpieza, narrativa y estilo “naif”,
y odiado por aquellos que gustan más del dinamismo enérgico y realismo de otros
autores. En lo único que coincidimos todos es en que “encajan” con el atípico
acercamiento que su escritor ha dado al personaje.
Resumiendo: para algunos, “Wonder Woman” es ese título “tapado” del relanzamiento de DC Comics que realmente funcionó como tal para el caso que nos ocupa, frente a otros como el de Superman que se antojaron como más discutibles. Sin duda, la “Wonder Woman” de Azzarello será de esas etapas que los fans del personaje recordarán durante décadas, procurándole un entorno donde realmente pueda entenderse su concepto como personaje dentro del resto del universo superheróico al que pertenece. La inclusión de Diana en la colección de la “Justice League” y su co-protagonismo con su “novio” Superman en otro título hacen que ésta colección sea realmente un campo de cultivo para el desarrollo de Wonder Woman en la difícil empresa de consolidarla realmente como una “diosa” y pilar fundamental de la editorial. Imprescindible para su mito fundacional de amplio espectro una vez nos llegue la película protagonizada por Gal Gadot.
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