Buscar este blog

Mostrando entradas con la etiqueta eduardo noriega. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta eduardo noriega. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de agosto de 2017

Primer trailer de "Perfectos desconocidos", de Álex de la Iglesia

Producida por Telecinco Cinema y distribuida por Universal Pictures, ya tenemos aquí el primer trailer de “Perfectos desconocidos”, la nueva película de Álex de la Iglesia (“El bar”… ver crítica), que llegará a las salas el próximo 1 de diciembre y que es un remake de la italiana “Perfecti sconosciuti”, cuyo libreto ha escrito el colaboradora habitual del cineasta, Jorge Guerricaechevarría. Con un elenco coral formado por Belén Rueda (“Mar adentro”), Eduardo Noriega (“Tesis”… ver crítica), Ernesto Alterio (“Incautos”), Dafne Fernández (la serie “Un Paso Adelante”), Pepón Nieto (pronto, en el concurso de cocina “MasterChef Celebrity 2”), Eduard Fernández (“El método”) y Juana Acosta (“Acantilado”). Su argumento presenta a un grupo de amigos que una noche de cena en casa deciden darle algo de emoción a la velada y dejar sus móviles encima de la mesa para que cualquiera de los invitados pueda ver, leer y escuchar todos los mensajes, fotos, notificaciones y llamadas que reciba a partir de ese momento, lo que a la postre significará sacar a la luz secretos que los comensales no querían dejar al descubierto y que cambiará sus relaciones para siempre. Y recordar que desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

jueves, 27 de julio de 2017

Dafne Fernández, una "perfecta desconocida" para De la Iglesia


Conocida por sus papeles en las series “Un paso adelante” y “Tierra de lobos”, la guapísima Dafne Fernández será una de las integrantes de “Perfectos desconocidos”, la nueva película de Álex de la Iglesia (“El bar”), que llegará a las salas el próximo 1 de diciembre y que es un remake de la italiana “Perfecti sconosciuti”, cuyo libreto ha escrito el colaboradora habitual del cineasta, Jorge Guerricaechevarría. La actriz madrileña de 32 años estará en un elenco donde también figuran Belén Rueda (“Mar adentro”), Eduardo Noriega (“Lobo”), Ernesto Alterio (“Incautos”), Pepón Nieto (“Días contados”), Eduard Fernández (“El método”) y Juana Acosta (“Acantilado”). Su argumento presenta a un grupo de amigos que una noche de cena en casa deciden darle algo de emoción a la velada y dejar sus móviles encima de la mesa para que cualquiera de los invitados pueda ver, leer y escuchar todos los mensajes, fotos, notificaciones y llamadas que reciba a partir de ese momento. Producida por Telecinco Cinema y distribuida por Universal Pictures, en unos días saldrá el primer tráiler, así que desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando! 

martes, 18 de abril de 2017

Crítica de "TESIS" (1996)


Año: 1996. Dirigida por: Alejandro Amenábar (en su debut como realizador). Guión: el propio Amenábar junto a su amigo Mateo Gil. Producida por: José Luis Cuerda (también director de, por ejemplo, “La lengua de las mariposas”). Música: también Amenábar. Intérpretes: Ana Torrent (“El espíritu de la colmena”), Fele Martínez (“El arte de morir”), Eduardo Noriega (“Nadie conoce a nadie”… ver crítica), Xabier Elorriaga (“Acantilado”), Nieves Herranz (los cortos “Himenóptero” y “Luna”), Miguel Picazo (también director, por ejemplo, de “La tía Tula”). Presupuesto: 116 millones (de las antiguas pesetas).


Premios: arrasó en los Goya, consiguiendo 7 de los ocho galardones a los que estaba nominada, incluyendo Mejor Película, Director Novel, Guión Original y Actor Revelación (Martínez). El único que no se llevó a casa fue el de Actriz Protagonista, para Torrent, que acabó en manos de Emma Suárez por “El perro del hortelano”.


Sinopsis: preparando su tesis de final de carrera, Ángela le pide ayuda a uno de sus profesores para conseguir películas que, por su crudeza visual, no hayan llegado a emitirse por televisión. Al día siguiente, la joven encuentra al susodicho muerto como consecuencia de un grave ataque de asma, y da por hecho que fue por una cinta que estaba visionando. De esta manera, Ángela se queda la cinta y acaba pidiendo consejo a Chema, un compañero de clase con gustos raros y un poco antisocial. Juntos, descubren que el vídeo es una grabación snuff donde se ve cómo torturan y matan a Vanesa, una estudiante desaparecida dos años atrás. ¿El principal sospechoso? Es Bosco, un misterioso chico del que Ángela no podrá evitar enamorarse.


Crítica: “Me llamo Ángela y me van a matar”. Qué buena es esta puta película. Uno de los indicios más claros sobre el inexorable paso del tiempo es ver cómo algunas de tus películas preferidas van cumpliendo años. En el caso de “Tesis” con ni más ni menos que 21. El cine, como arte, es uno de los que más se devalúan con este pasar del tiempo, pero no es, ni de lejos, el caso de la que nos ocupa, que he podido disfrutar una docena de veces desde que la descubrí y siempre con a misma intensidad. Y digo bien: “descubrí”. Cuando se estrenó en cines, yo apenas tenía quince años. Ya por entonces era un cinéfilo, pero tendía a pensar (como por desgracia lo siguen haciendo muchos hoy en día) que no había nada realmente interesante en nuestra producción autóctona. Unos amigos fueron al cine a ver “Abre los ojos”, el segundo largometraje de Amenábar, y salieron de la proyección extasiados, repitiéndome una y otra vez que tenía que ver esa cinta. Tuve que esperar, no obstante, a que la editasen meses después para su alquiler en videoclubs, y aún recuerdo las pocas expectativas con las que la vi. En otro momento, me explayaré más sobre aquella, pero sólo apuntar que “Abre los ojos” fue la película que me terminó de convencer para dedicarme profesionalmente a la interpretación. Literalmente, me cambió la vida. Los mismos amigos me insistieron para que viese “Tesis”, película anterior del director de la que ni siquiera había oído hablar. No tardé ni 24 horas en hacerlo. Me quedé sin palabras. Era tan buena que casi me hizo llorar. Era vibrante, ingeniosa, jugaba sus cartas como pocas y, en líneas generales, era una perfecta maquinaria bien engrasada, con un domino del “tempo” narrativo encomiable y unos diálogos inteligentes y naturales. En muchos aspectos, “Tesis” no sólo cambió mi vida, sino también gran parte de la mal llamada “industria” patria, que vio claramente que no sólo podían emular lo que importábamos por mera displicencia… sino que había un público dispuesto a consumir esas historias. Significativo es el discurso que el propio Amenábar hace a este respecto en boca de uno de sus personajes, toda una bofetada sin manos al “ombliguismo” en el que habíamos sucumbido. Sin duda, el debut más esperanzador y arrollador de nuestra cinematografía. Reivindicable, empero, no sólo por todo lo anteriormente apuntado, sino también como simple entretenimiento porque… a fe que lo es. “Una palabra más… y me estrello”.


Resumiendo: “Tesis” fue la llamada a la puerta que nos indicó que los tiempos, como cantaba Dylan, estaban cambiando. ¿No lo hacen constantemente? El buen momento que vive hoy en día nuestro género del thriller quizás empezó con ella. Era el rock and roll necesario y reivindicativo que venía a remover un poco el cotarro y hacer ruido, con el descaro propio de la juventud y la valentía de quien no tiene nada que perder… y en cambio todo por ganar. Si no la has visto, voy a hacerte el mismo favor que en su día hicieron conmigo: “¡Hazlo de una puta vez!”.


Memorable: el descubrimiento de Fele Martínez y su carisma arrollador que traspasa la pantalla. Y eso que éste era su primer trabajo “profesional”. Uno de los ejemplos más claros de cómo convertirse en estrella. Una lástima que en los últimos tiempos parezca más acomodado que otra cosa, concatenando producciones televisivas en los que ejerce como secundario.


Mejorable: por el año en el que se estrenó, muchos quisieron restarle méritos diciendo que era una suerte de “slasher” al uso, como un remedo de la “Scream” de Wes Craven que tanto bien y mal hizo por el género. Nada que ver. Si bien el uso de los golpes de efecto y la banda sonora se pueden considerar similares a los empleados en ese tipo de películas, el resultado final se encuentra en puntos equidistantes.


Curiosidades: Nieves Herranz, que en la película interpreta a la hermana pequeña de la protagonista, era compañera de Amenábar en la facultad de Ciencias de la Información donde ambos estudiaban. Junto habían participado en los dos cortos previos del realizador, “Himenóptero” y “Luna”, donde Eduardo Noriega participó como coprotagonista del segundo. El caso es que el padre de Nieves conocía al realizador José Luis Cuerda y consiguió que éste accediese a ver dichos trabajos. Impresionado por ambos, Cuerda contactó con Amenábar y le preguntó si no tendría ninguna idea para hacer un proyecto más largo. El resto, como suele decirse… es historia.




Parafraseando: hay muchos diálogos que para mí son inolvidables. Pero me voy a quedar con el monólogo final de Noriega (otro que está que se sale en su primer papel importante), recitando con naturalidad lo que está a punto de hacerle a su víctima: “Bueno, te cuento un poco lo que vamos a hacer. Primero te voy a golpear en la cabeza durante un rato. Cuando pierdas el conocimiento dejo que te recuperes. Luego te machaco los brazos y las piernas. Después te mutilo… pero aún no sé el qué. Esas cosas las improviso sobre la marcha. Si por ejemplo te corto una mano, te la puedo poner en la cabeza, como si fuese una diadema. Esas mariconadas dan mucho juego. Puedo hacer que te comas tu propia oreja. Incluso si me lo curro, puedo sacarte las tripas sin que te mueras. Acojona, ¿eh? Ángela, mírame… ¿A que acojona?”.

domingo, 9 de abril de 2017

Crítica de "NADIE CONOCE A NADIE" (1999)


Año: 1999. Escrita y dirigida por: Mateo Gil (“Proyecto Lázaro”). Basada en: la novela homónima de Juan Bonilla publicada en 1996. Música: Alejandro Amenabar. Intérpretes: Eduardo Noriega (“Abre los ojos”), Jordi Mollá (“La buena estrella), Natalia Verbeke (posteriormente, coprotagonista de la serie “Doctor Mateo”), Paz Vega (“Lucía y el sexo”), Críspulo Cabezas (“Barrio”), Manuel Morón (“AzulOscuroCasiNegro”). Premios: ganó el Goya correspondiente a los Mejores Efectos Especiales.


El atentado real: uno de los hechos verídicos que más se antojan como referentes en la escritura de la novela y el guión fue el atentado llevado a cabo por una secta en 1995 en el metro de Tokio, donde se utilizó el famoso gas Sarín que también es un arma de destrucción masiva en el film. Las investigaciones posteriores efectuadas tras en el incidente ha llevado a pensar que los idearios de la secta querían desencadenar el apocalipsis y de esta manera asentar como Emperador de Japón al líder de la secta, que se había autoproclamado como “nuevo cordero de Dios” y se había tomado al pie de la letra todas las teorías de la conspiración que involucraban a masones, judíos, caballeros templarios y etc.


Sinopsis: Simón es un joven madrileño que se gana la vida en Sevilla escribiendo crucigramas, mientras termina de concebir por fin la gran novela que le convierta definitivamente en escritor “serio”. Un día, recibe un misterioso mensaje conminándole a incluir en una línea concreta del crucigrama para el Domingo de Ramos la palabra “Adversario”. A esto se le suman una serie de atentados en la capital hispalense en plena Semana Santa que hacen pensar a las autoridades en que una célula de una secta satánica opera en la ciudad. Las pesquisas llevan a Simón a pensar que el autor material de los hechos puede ser su compañero de piso, un hombre al que apodan “Sapo” y que se gana la vida dando clases de inglés.


Crítica: “En una ciudad donde medio millón de personas siguen en procesión a un tronco de madera… sólo hace falta que alguien se crea que es el diablo para que realmente lo sea”. Estábamos a punto de llegar al fin del milenio. Era una época bastante paranoide, mirada con retrospectiva. Muchos vaticinaban el fin del mundo al llegar a la cifra mágica, mientras de manera periódica nos asaltaban en los noticieros violentas crónicas de muchachos que se habían pasado de la raya jugando al rol, y la creencia popular de que los videojuegos tipo “Doom” fomentaban la violencia de nuestros adolescentes nos llevaba al paroxismo. Incluso adelantos tecnológicos con los que hoy los niños nacen equipados, como el móvil o internet eran conceptos completamente novedosos con los que aún peleábamos por adaptarnos. En todo este contexto, de repente nuestra industria cinematográfica descubrió que podían hacer thrillers de calidad que llamasen la atención del público. Principalmente, gracias a un recién graduado en la Facultad de Imagen y Sonido que primero llamó la atención con un par de cortos y luego reventó el panorama con dos largometrajes que ya son patrimonio cultural ineludible. Con este equipo de “amiguetes” (Gil, colaborador en los guiones de Amenabar, se ponía aquí detrás de las cámaras, el mencionado Alejandro hacía cameo y componía la música y Noriega era el actor fetiche de ambos… sumándole la presencia en el elenco de Paz Vega, por aquel entonces novia de Mateo), parecía una jugada perfecta esta “Nadie conoce a nadie” que, en efecto, tiene buenos mimbres, pero a día de hoy parece un tanto anacrónica y contiene algunas secuencias que dan vergüenza ajena. Ya despertaban una risita nerviosa los tiroteos con pistolas láser contra un grupo de nazarenos o el “gran ardid final” (nótese el uso de las comillas) de Mollá embutido en una imagen de la virgen, pero casi veinte años después… es que no hay por donde cogerlas. Empero, no sería justo tampoco quedarnos con esta impresión, pues habrá otras muchas producciones (no sólo nacionales, sino también extranjeras) que no soportarían un examen parecido. Como señalaba, la cinta es heredera de la época en que se rodó y tiene un escenario sin igual donde desenvolverse, al tiempo que utiliza con efectividad los mecanismos propios del género, si bien el conjunto final adolece de taras demasiado grandes como para aprobar, como mínimo, con el suficiente “raspado”.


Resumiendo: si bien ver al Noriega de aquella época jugando a ser el “Tom Cruise patrio” me remonta a una época bastante feliz y significativa de mi vida, y todo el film rezuma ese “compadreo” al que hacía mención en el apartado anterior que te introduce en la historia como si tú mismo fueses colega de los responsables, lo cierto es que el hándicap negativo más notorio de “Nadie conoce a nadie” lo tenemos precisamente en su argumento y desarrollo, donde las “casualidades” propias del género y que en muchos casos se perdonan en beneficio de la tensión o las escenas de acción, son aquí demasiado forzadas como para pasarlas por alto. Ni la motivación del villano, ni la caracterización del héroe, ni la participación de los “colaboradores necesarios”… nada tiene sentido en la premisa. Mucho menos la utilización de las imágenes religiosas que en ocasiones bordean lo irreverente para zambullirse directamente en lo sacrílego, y que no obtienen la justificación necesaria como para quitarnos la sensación de que han sido empleadas para “provocar” en lugar de ser un recurso realmente obligado.


Memorable: el polvo con una Natalia Verbeke lanzada aquí al estrellato siendo prácticamente una desconocida en aquel momento, consolidad después con los éxitos de “El hijo de la novia” o “El otro lado de la cama”, si bien en mi cabeza tenía el recuerdo de ella cabalgaba a Noriega con un capirote en la cabeza. ¿O era una fantasía personal? Ahora que lo pienso, igual me estoy confundiendo con una escena parecida en la película de “Lobo” pero con un pasamontañas etarra.


Mejorable: por no repetirme en los aspectos ya señalados en la crítica, también creía recordar, de cuando la vi en su día en el cine, que los efectos especiales eran un tanto cutres. Paradójicamente, habida cuenta de que son uno de los elementos que más se devalúan en el cine, en esta revisión me parece que dan bastante “el pego” no sólo la explosión de los restos de la antigua Expo 92, sino también la impresionante maqueta de la ciudad, que se convierte en una protagonista más de la historia.


Curiosidades: Bonilla, autor de la novela original, criticó mucho en su día la adaptación que Mateo Gil había hecho de su obra, cuyo final parece ser era bastante diferente del que él había ideado en las páginas. También se discutió la elección de Mollá como némesis, ya que la descripción literaria le asemejaban más al cliché del friki: gordo, antisocial, etc. Por cierto, el actor (que pelea durante todo el metraje con el acento sevillano de su rol) se negó a responder durante el rodaje a todo aquel que le llamase por su nombre, ya que quería que se le llamase “Sapo” en todo momento. Mollá ha sido varias veces definido por compañeros como un riguroso seguidor del conocido como “El método” que lleva a los intérpretes a meterse literalmente en la piel de los personajes que interpretan.



Parafraseando: un preocupado Simón comenta con su compañero de piso el macabro mensaje que le han dejado en el contestador y que le obliga a incluir una palabra en su próximo crucigrama so pena de atentar contra sus seres queridos. El Sapo le quita hierro a la amenaza: “Mira, si los que te han dejado el mensaje son sevillanos… puedes estar tranquilo. Porque sea lo que sea lo que pretenden, seguro que hacen una chapuza. ¿Qué se puede esperar de una ciudad que en el mapa tiene el norte hacia la izquierda?”.