Producida por Telecinco Cinema y distribuida por Universal
Pictures, ya tenemos aquí el primer trailer de “Perfectos desconocidos”, la
nueva película de Álex de la Iglesia (“El bar”… ver crítica), que llegará a las salas el próximo 1 de diciembre y
que es un remake de la italiana “Perfecti sconosciuti”, cuyo libreto ha escrito
el colaboradora habitual del cineasta, Jorge Guerricaechevarría. Con un elenco
coral formado por Belén Rueda (“Mar adentro”), Eduardo Noriega (“Tesis”… ver crítica), Ernesto Alterio (“Incautos”),
Dafne Fernández (la serie “Un Paso Adelante”), Pepón Nieto (pronto, en el
concurso de cocina “MasterChef Celebrity 2”), Eduard Fernández (“El método”) y
Juana Acosta (“Acantilado”). Su argumento presenta a un grupo de amigos que una
noche de cena en casa deciden darle algo de emoción a la velada y dejar sus
móviles encima de la mesa para que cualquiera de los invitados pueda ver, leer
y escuchar todos los mensajes, fotos, notificaciones y llamadas que reciba a
partir de ese momento, lo que a la postre significará sacar a la luz secretos
que los comensales no querían dejar al descubierto y que cambiará sus
relaciones para siempre. Y recordar que desde Orgullo Fan… ¡seguiremos
informando!
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lunes, 21 de agosto de 2017
jueves, 27 de julio de 2017
Dafne Fernández, una "perfecta desconocida" para De la Iglesia
Conocida por sus papeles en las series “Un paso adelante” y “Tierra
de lobos”, la guapísima Dafne Fernández será una de las integrantes de “Perfectos
desconocidos”, la nueva película de Álex de la Iglesia (“El bar”), que llegará
a las salas el próximo 1 de diciembre y que es un remake de la italiana “Perfecti
sconosciuti”, cuyo libreto ha escrito el colaboradora habitual del cineasta,
Jorge Guerricaechevarría. La actriz madrileña de 32 años estará en un elenco
donde también figuran Belén Rueda (“Mar adentro”), Eduardo Noriega (“Lobo”),
Ernesto Alterio (“Incautos”), Pepón Nieto (“Días contados”), Eduard Fernández (“El
método”) y Juana Acosta (“Acantilado”). Su argumento presenta a un grupo de
amigos que una noche de cena en casa deciden darle algo de emoción a la velada
y dejar sus móviles encima de la mesa para que cualquiera de los invitados
pueda ver, leer y escuchar todos los mensajes, fotos, notificaciones y llamadas
que reciba a partir de ese momento. Producida por Telecinco Cinema y
distribuida por Universal Pictures, en unos días saldrá el primer tráiler, así
que desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!
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martes, 18 de abril de 2017
Crítica de "TESIS" (1996)
Año: 1996. Dirigida por:
Alejandro Amenábar (en su debut como realizador). Guión: el propio Amenábar
junto a su amigo Mateo Gil. Producida por: José Luis Cuerda (también director
de, por ejemplo, “La lengua de las mariposas”). Música: también Amenábar. Intérpretes:
Ana Torrent (“El espíritu de la colmena”), Fele Martínez (“El arte de morir”),
Eduardo Noriega (“Nadie conoce a nadie”… ver crítica), Xabier Elorriaga (“Acantilado”),
Nieves Herranz (los cortos “Himenóptero” y “Luna”), Miguel Picazo (también
director, por ejemplo, de “La tía Tula”). Presupuesto: 116 millones (de las
antiguas pesetas).
Premios: arrasó
en los Goya, consiguiendo 7 de los ocho galardones a los que estaba nominada,
incluyendo Mejor Película, Director Novel, Guión Original y Actor Revelación
(Martínez). El único que no se llevó a casa fue el de Actriz Protagonista, para
Torrent, que acabó en manos de Emma Suárez por “El perro del hortelano”.
Sinopsis:
preparando su tesis de final de carrera, Ángela le pide ayuda a uno de sus
profesores para conseguir películas que, por su crudeza visual, no hayan
llegado a emitirse por televisión. Al día siguiente, la joven encuentra al
susodicho muerto como consecuencia de un grave ataque de asma, y da por hecho que
fue por una cinta que estaba visionando. De esta manera, Ángela se queda la
cinta y acaba pidiendo consejo a Chema, un compañero de clase con gustos raros
y un poco antisocial. Juntos, descubren que el vídeo es una grabación snuff
donde se ve cómo torturan y matan a Vanesa, una estudiante desaparecida dos
años atrás. ¿El principal sospechoso? Es Bosco, un misterioso chico del que
Ángela no podrá evitar enamorarse.
Crítica: “Me
llamo Ángela y me van a matar”. Qué buena es esta puta película. Uno de los
indicios más claros sobre el inexorable paso del tiempo es ver cómo algunas de
tus películas preferidas van cumpliendo años. En el caso de “Tesis” con ni más
ni menos que 21. El cine, como arte, es uno de los que más se devalúan con este
pasar del tiempo, pero no es, ni de lejos, el caso de la que nos ocupa, que he
podido disfrutar una docena de veces desde que la descubrí y siempre con a
misma intensidad. Y digo bien: “descubrí”. Cuando se estrenó en cines, yo
apenas tenía quince años. Ya por entonces era un cinéfilo, pero tendía a pensar
(como por desgracia lo siguen haciendo muchos hoy en día) que no había nada
realmente interesante en nuestra producción autóctona. Unos amigos fueron al
cine a ver “Abre los ojos”, el segundo largometraje de Amenábar, y salieron de
la proyección extasiados, repitiéndome una y otra vez que tenía que ver esa
cinta. Tuve que esperar, no obstante, a que la editasen meses después para su
alquiler en videoclubs, y aún recuerdo las pocas expectativas con las que la
vi. En otro momento, me explayaré más sobre aquella, pero sólo apuntar que “Abre
los ojos” fue la película que me terminó de convencer para dedicarme profesionalmente
a la interpretación. Literalmente, me cambió la vida. Los mismos amigos me
insistieron para que viese “Tesis”, película anterior del director de la que ni
siquiera había oído hablar. No tardé ni 24 horas en hacerlo. Me quedé sin
palabras. Era tan buena que casi me hizo llorar. Era vibrante, ingeniosa,
jugaba sus cartas como pocas y, en líneas generales, era una perfecta
maquinaria bien engrasada, con un domino del “tempo” narrativo encomiable y
unos diálogos inteligentes y naturales. En muchos aspectos, “Tesis” no sólo
cambió mi vida, sino también gran parte de la mal llamada “industria” patria,
que vio claramente que no sólo podían emular lo que importábamos por mera
displicencia… sino que había un público dispuesto a consumir esas historias. Significativo
es el discurso que el propio Amenábar hace a este respecto en boca de uno de
sus personajes, toda una bofetada sin manos al “ombliguismo” en el que habíamos
sucumbido. Sin duda, el debut más esperanzador y arrollador de nuestra
cinematografía. Reivindicable, empero, no sólo por todo lo anteriormente
apuntado, sino también como simple entretenimiento porque… a fe que lo es. “Una
palabra más… y me estrello”.
Resumiendo: “Tesis”
fue la llamada a la puerta que nos indicó que los tiempos, como cantaba Dylan,
estaban cambiando. ¿No lo hacen constantemente? El buen momento que vive hoy en
día nuestro género del thriller quizás empezó con ella. Era el rock and roll
necesario y reivindicativo que venía a remover un poco el cotarro y hacer
ruido, con el descaro propio de la juventud y la valentía de quien no tiene
nada que perder… y en cambio todo por ganar. Si no la has visto, voy a hacerte
el mismo favor que en su día hicieron conmigo: “¡Hazlo de una puta vez!”.
Memorable: el
descubrimiento de Fele Martínez y su carisma arrollador que traspasa la
pantalla. Y eso que éste era su primer trabajo “profesional”. Uno de los
ejemplos más claros de cómo convertirse en estrella. Una lástima que en los
últimos tiempos parezca más acomodado que otra cosa, concatenando producciones
televisivas en los que ejerce como secundario.
Mejorable: por el
año en el que se estrenó, muchos quisieron restarle méritos diciendo que era
una suerte de “slasher” al uso, como un remedo de la “Scream” de Wes Craven que
tanto bien y mal hizo por el género. Nada que ver. Si bien el uso de los golpes
de efecto y la banda sonora se pueden considerar similares a los empleados en
ese tipo de películas, el resultado final se encuentra en puntos equidistantes.
Curiosidades:
Nieves Herranz, que en la película interpreta a la hermana pequeña de la
protagonista, era compañera de Amenábar en la facultad de Ciencias de la
Información donde ambos estudiaban. Junto habían participado en los dos cortos
previos del realizador, “Himenóptero” y “Luna”, donde Eduardo Noriega participó
como coprotagonista del segundo. El caso es que el padre de Nieves conocía al
realizador José Luis Cuerda y consiguió que éste accediese a ver dichos
trabajos. Impresionado por ambos, Cuerda contactó con Amenábar y le preguntó si
no tendría ninguna idea para hacer un proyecto más largo. El resto, como suele
decirse… es historia.
Parafraseando:
hay muchos diálogos que para mí son inolvidables. Pero me voy a quedar con el
monólogo final de Noriega (otro que está que se sale en su primer papel
importante), recitando con naturalidad lo que está a punto de hacerle a su
víctima: “Bueno, te cuento un poco lo que vamos a hacer. Primero te voy a
golpear en la cabeza durante un rato. Cuando pierdas el conocimiento dejo que
te recuperes. Luego te machaco los brazos y las piernas. Después te mutilo…
pero aún no sé el qué. Esas cosas las improviso sobre la marcha. Si por ejemplo
te corto una mano, te la puedo poner en la cabeza, como si fuese una diadema. Esas
mariconadas dan mucho juego. Puedo hacer que te comas tu propia oreja. Incluso si
me lo curro, puedo sacarte las tripas sin que te mueras. Acojona, ¿eh? Ángela,
mírame… ¿A que acojona?”.
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domingo, 9 de abril de 2017
Crítica de "NADIE CONOCE A NADIE" (1999)
Año: 1999. Escrita y
dirigida por: Mateo Gil (“Proyecto Lázaro”). Basada en: la novela homónima de
Juan Bonilla publicada en 1996. Música: Alejandro Amenabar. Intérpretes:
Eduardo Noriega (“Abre los ojos”), Jordi Mollá (“La buena estrella), Natalia
Verbeke (posteriormente, coprotagonista de la serie “Doctor Mateo”), Paz Vega (“Lucía
y el sexo”), Críspulo Cabezas (“Barrio”), Manuel Morón (“AzulOscuroCasiNegro”).
Premios: ganó el Goya correspondiente a los Mejores Efectos Especiales.
El atentado real:
uno de los hechos verídicos que más se antojan como referentes en la escritura
de la novela y el guión fue el atentado llevado a cabo por una secta en 1995 en
el metro de Tokio, donde se utilizó el famoso gas Sarín que también es un arma
de destrucción masiva en el film. Las investigaciones posteriores efectuadas
tras en el incidente ha llevado a pensar que los idearios de la secta querían
desencadenar el apocalipsis y de esta manera asentar como Emperador de Japón al
líder de la secta, que se había autoproclamado como “nuevo cordero de Dios” y
se había tomado al pie de la letra todas las teorías de la conspiración que
involucraban a masones, judíos, caballeros templarios y etc.
Sinopsis: Simón
es un joven madrileño que se gana la vida en Sevilla escribiendo crucigramas,
mientras termina de concebir por fin la gran novela que le convierta
definitivamente en escritor “serio”. Un día, recibe un misterioso mensaje
conminándole a incluir en una línea concreta del crucigrama para el Domingo de
Ramos la palabra “Adversario”. A esto se le suman una serie de atentados en la
capital hispalense en plena Semana Santa que hacen pensar a las autoridades en
que una célula de una secta satánica opera en la ciudad. Las pesquisas llevan a
Simón a pensar que el autor material de los hechos puede ser su compañero de
piso, un hombre al que apodan “Sapo” y que se gana la vida dando clases de
inglés.
Crítica: “En una
ciudad donde medio millón de personas siguen en procesión a un tronco de madera…
sólo hace falta que alguien se crea que es el diablo para que realmente lo sea”.
Estábamos a punto de llegar al fin del milenio. Era una época bastante
paranoide, mirada con retrospectiva. Muchos vaticinaban el fin del mundo al
llegar a la cifra mágica, mientras de manera periódica nos asaltaban en los
noticieros violentas crónicas de muchachos que se habían pasado de la raya
jugando al rol, y la creencia popular de que los videojuegos tipo “Doom”
fomentaban la violencia de nuestros adolescentes nos llevaba al paroxismo. Incluso
adelantos tecnológicos con los que hoy los niños nacen equipados, como el móvil
o internet eran conceptos completamente novedosos con los que aún peleábamos
por adaptarnos. En todo este contexto, de repente nuestra industria
cinematográfica descubrió que podían hacer thrillers de calidad que llamasen la
atención del público. Principalmente, gracias a un recién graduado en la
Facultad de Imagen y Sonido que primero llamó la atención con un par de cortos
y luego reventó el panorama con dos largometrajes que ya son patrimonio
cultural ineludible. Con este equipo de “amiguetes” (Gil, colaborador en los
guiones de Amenabar, se ponía aquí detrás de las cámaras, el mencionado
Alejandro hacía cameo y componía la música y Noriega era el actor fetiche de
ambos… sumándole la presencia en el elenco de Paz Vega, por aquel entonces
novia de Mateo), parecía una jugada perfecta esta “Nadie conoce a nadie” que,
en efecto, tiene buenos mimbres, pero a día de hoy parece un tanto anacrónica y
contiene algunas secuencias que dan vergüenza ajena. Ya despertaban una risita
nerviosa los tiroteos con pistolas láser contra un grupo de nazarenos o el “gran
ardid final” (nótese el uso de las comillas) de Mollá embutido en una imagen de
la virgen, pero casi veinte años después… es que no hay por donde cogerlas. Empero,
no sería justo tampoco quedarnos con esta impresión, pues habrá otras muchas
producciones (no sólo nacionales, sino también extranjeras) que no soportarían
un examen parecido. Como señalaba, la cinta es heredera de la época en que se
rodó y tiene un escenario sin igual donde desenvolverse, al tiempo que utiliza
con efectividad los mecanismos propios del género, si bien el conjunto final
adolece de taras demasiado grandes como para aprobar, como mínimo, con el suficiente
“raspado”.
Resumiendo: si
bien ver al Noriega de aquella época jugando a ser el “Tom Cruise patrio” me
remonta a una época bastante feliz y significativa de mi vida, y todo el film
rezuma ese “compadreo” al que hacía mención en el apartado anterior que te
introduce en la historia como si tú mismo fueses colega de los responsables, lo
cierto es que el hándicap negativo más notorio de “Nadie conoce a nadie” lo
tenemos precisamente en su argumento y desarrollo, donde las “casualidades”
propias del género y que en muchos casos se perdonan en beneficio de la tensión
o las escenas de acción, son aquí demasiado forzadas como para pasarlas por
alto. Ni la motivación del villano, ni la caracterización del héroe, ni la
participación de los “colaboradores necesarios”… nada tiene sentido en la
premisa. Mucho menos la utilización de las imágenes religiosas que en ocasiones
bordean lo irreverente para zambullirse directamente en lo sacrílego, y que no
obtienen la justificación necesaria como para quitarnos la sensación de que han
sido empleadas para “provocar” en lugar de ser un recurso realmente obligado.
Memorable: el
polvo con una Natalia Verbeke lanzada aquí al estrellato siendo prácticamente
una desconocida en aquel momento, consolidad después con los éxitos de “El hijo
de la novia” o “El otro lado de la cama”, si bien en mi cabeza tenía el
recuerdo de ella cabalgaba a Noriega con un capirote en la cabeza. ¿O era una
fantasía personal? Ahora que lo pienso, igual me estoy confundiendo con una
escena parecida en la película de “Lobo” pero con un pasamontañas etarra.
Mejorable: por no
repetirme en los aspectos ya señalados en la crítica, también creía recordar,
de cuando la vi en su día en el cine, que los efectos especiales eran un tanto
cutres. Paradójicamente, habida cuenta de que son uno de los elementos que más
se devalúan en el cine, en esta revisión me parece que dan bastante “el pego”
no sólo la explosión de los restos de la antigua Expo 92, sino también la
impresionante maqueta de la ciudad, que se convierte en una protagonista más de
la historia.
Curiosidades:
Bonilla, autor de la novela original, criticó mucho en su día la adaptación que
Mateo Gil había hecho de su obra, cuyo final parece ser era bastante diferente
del que él había ideado en las páginas. También se discutió la elección de
Mollá como némesis, ya que la descripción literaria le asemejaban más al cliché
del friki: gordo, antisocial, etc. Por cierto, el actor (que pelea durante todo
el metraje con el acento sevillano de su rol) se negó a responder durante el
rodaje a todo aquel que le llamase por su nombre, ya que quería que se le
llamase “Sapo” en todo momento. Mollá ha sido varias veces definido por
compañeros como un riguroso seguidor del conocido como “El método” que lleva a
los intérpretes a meterse literalmente en la piel de los personajes que
interpretan.
Parafraseando: un
preocupado Simón comenta con su compañero de piso el macabro mensaje que le han
dejado en el contestador y que le obliga a incluir una palabra en su próximo
crucigrama so pena de atentar contra sus seres queridos. El Sapo le quita
hierro a la amenaza: “Mira, si los que te han dejado el mensaje son
sevillanos… puedes estar tranquilo. Porque sea lo que sea lo que pretenden,
seguro que hacen una chapuza. ¿Qué se puede esperar de una ciudad que en el
mapa tiene el norte hacia la izquierda?”.
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