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viernes, 11 de agosto de 2017

Crítica de "PLAN DE FUGA" (2017)


Año: 2017. Escrita y dirigida por: Iñaki Dorronsoro (“La distancia”). Intérpretes: Luis Tosar (“El niño”… ver crítica), Javier Gutiérrez (“La isla mínima”… ver crítica), Alain Hernández (“El rey tuerto”), Florin Opritescu (“Dos a la carta”), Jaroslaw Bielski (“Un suave olor a canela”), Israel Elejalde (“El hombre de las mil caras”… ver crítica), Alba Galocha (“No culpes al karma de lo que te pase por gilipollas”).
Sinopsis: Víctor, un atracador profesional, se introduce en una peligrosa banda de delincuentes compuesta en su totalidad por ex militares del Este. Un grupo cerrado que, ante la muerte de uno de los suyos, se ve obligado a reclutar un nuevo miembro. El plan a realizar, robar un banco. El trabajo de nuestro protagonista, perforar la cámara acorazada...

Crítica: “Sólo necesitas saber dos cosas en la vida: quién eres y en quién puedes confiar”. Lugares comunes. De eso suele estar lleno el género del thriller y los “atracos perfectos”, de los que a día de hoy tantos hemos visto en la pantalla grande. Hace unos años, tuve la suerte de ver “La distancia”, primer largometraje del cineasta al que hoy recuperamos; una película, por cierto, que de haberse estrenado unos pocos meses después, el pleno “boom” televisivo de su protagonista, Miguel Ángel Silvestre, habría tenido sin duda un éxito comercial bastante diferente. No sólo por el tirón adolescente del susodicho, sino porque se lo merecía. Curiosamente, Dorrosnsoro vuelve a confiar en algunos puntos clave de la que fuese su “ópera prima”. Sobre todo, la apuesta en un intérprete poco conocido para el gran público, pero secundado por dos intérpretes de lujo. Una jugada que, más allá de ser una especie de talismán para el realizador, funciona a la hora de “descolocar” al público, pues lo quieras o no uno siempre va con ideas preconcebidas sobre el rol de cada actor en una película, en el momento en que ve el cartel de la misma y decide acudir a la correspondiente sala de cine para certificar (o no) sus conclusiones. Al igual que en la mencionada “La distancia”, el thriller que hoy nos ocupa tiene valores añadidos que hacen de ella un entretenimiento aceptable, e incluso algo más por tanto en cuanto construye unos buenos personajes y un drama humano que trasciende lo que solemos ver en este tipo de “cine de género”. No obstante, y por volver al principio de esta reseña, adolece de unos lugares comunes que salpican todo el metraje de un halo de “deja vu” que te llevan a desconectar casi por completo de lo que acontece en pantalla. Y en nada ayuda, por cierto, la mirada fría y desapegada del director, que sólo al final parece haberse metido un chute de “redbull” para hacerte levantar las cejas. Porque si bien tampoco resulta muy original en este sentido, el principal lastre argumental de la propuesta radica en ese “gran final” que todos presuponemos y que, a la postre, es lo que nos ha hecho llegar a sentarnos en la butaca. Como cuando ves el resumen de un partido y por muy buenas jugadas que haya habido, lo que de verdad importa son los goles. Aquí es exactamente igual. Todos queremos ver el robo. ¿El resto? Es lo de siempre: un protagonista atormentado por los fantasmas de su pasado, un amigo autodestructivo, una bailarina de “striptease”… Vamos, que “Plan de Fuga” viene a ser una película “más” dentro del género. Para lo bueno y para lo malo. 

martes, 18 de abril de 2017

Crítica de "TESIS" (1996)


Año: 1996. Dirigida por: Alejandro Amenábar (en su debut como realizador). Guión: el propio Amenábar junto a su amigo Mateo Gil. Producida por: José Luis Cuerda (también director de, por ejemplo, “La lengua de las mariposas”). Música: también Amenábar. Intérpretes: Ana Torrent (“El espíritu de la colmena”), Fele Martínez (“El arte de morir”), Eduardo Noriega (“Nadie conoce a nadie”… ver crítica), Xabier Elorriaga (“Acantilado”), Nieves Herranz (los cortos “Himenóptero” y “Luna”), Miguel Picazo (también director, por ejemplo, de “La tía Tula”). Presupuesto: 116 millones (de las antiguas pesetas).


Premios: arrasó en los Goya, consiguiendo 7 de los ocho galardones a los que estaba nominada, incluyendo Mejor Película, Director Novel, Guión Original y Actor Revelación (Martínez). El único que no se llevó a casa fue el de Actriz Protagonista, para Torrent, que acabó en manos de Emma Suárez por “El perro del hortelano”.


Sinopsis: preparando su tesis de final de carrera, Ángela le pide ayuda a uno de sus profesores para conseguir películas que, por su crudeza visual, no hayan llegado a emitirse por televisión. Al día siguiente, la joven encuentra al susodicho muerto como consecuencia de un grave ataque de asma, y da por hecho que fue por una cinta que estaba visionando. De esta manera, Ángela se queda la cinta y acaba pidiendo consejo a Chema, un compañero de clase con gustos raros y un poco antisocial. Juntos, descubren que el vídeo es una grabación snuff donde se ve cómo torturan y matan a Vanesa, una estudiante desaparecida dos años atrás. ¿El principal sospechoso? Es Bosco, un misterioso chico del que Ángela no podrá evitar enamorarse.


Crítica: “Me llamo Ángela y me van a matar”. Qué buena es esta puta película. Uno de los indicios más claros sobre el inexorable paso del tiempo es ver cómo algunas de tus películas preferidas van cumpliendo años. En el caso de “Tesis” con ni más ni menos que 21. El cine, como arte, es uno de los que más se devalúan con este pasar del tiempo, pero no es, ni de lejos, el caso de la que nos ocupa, que he podido disfrutar una docena de veces desde que la descubrí y siempre con a misma intensidad. Y digo bien: “descubrí”. Cuando se estrenó en cines, yo apenas tenía quince años. Ya por entonces era un cinéfilo, pero tendía a pensar (como por desgracia lo siguen haciendo muchos hoy en día) que no había nada realmente interesante en nuestra producción autóctona. Unos amigos fueron al cine a ver “Abre los ojos”, el segundo largometraje de Amenábar, y salieron de la proyección extasiados, repitiéndome una y otra vez que tenía que ver esa cinta. Tuve que esperar, no obstante, a que la editasen meses después para su alquiler en videoclubs, y aún recuerdo las pocas expectativas con las que la vi. En otro momento, me explayaré más sobre aquella, pero sólo apuntar que “Abre los ojos” fue la película que me terminó de convencer para dedicarme profesionalmente a la interpretación. Literalmente, me cambió la vida. Los mismos amigos me insistieron para que viese “Tesis”, película anterior del director de la que ni siquiera había oído hablar. No tardé ni 24 horas en hacerlo. Me quedé sin palabras. Era tan buena que casi me hizo llorar. Era vibrante, ingeniosa, jugaba sus cartas como pocas y, en líneas generales, era una perfecta maquinaria bien engrasada, con un domino del “tempo” narrativo encomiable y unos diálogos inteligentes y naturales. En muchos aspectos, “Tesis” no sólo cambió mi vida, sino también gran parte de la mal llamada “industria” patria, que vio claramente que no sólo podían emular lo que importábamos por mera displicencia… sino que había un público dispuesto a consumir esas historias. Significativo es el discurso que el propio Amenábar hace a este respecto en boca de uno de sus personajes, toda una bofetada sin manos al “ombliguismo” en el que habíamos sucumbido. Sin duda, el debut más esperanzador y arrollador de nuestra cinematografía. Reivindicable, empero, no sólo por todo lo anteriormente apuntado, sino también como simple entretenimiento porque… a fe que lo es. “Una palabra más… y me estrello”.


Resumiendo: “Tesis” fue la llamada a la puerta que nos indicó que los tiempos, como cantaba Dylan, estaban cambiando. ¿No lo hacen constantemente? El buen momento que vive hoy en día nuestro género del thriller quizás empezó con ella. Era el rock and roll necesario y reivindicativo que venía a remover un poco el cotarro y hacer ruido, con el descaro propio de la juventud y la valentía de quien no tiene nada que perder… y en cambio todo por ganar. Si no la has visto, voy a hacerte el mismo favor que en su día hicieron conmigo: “¡Hazlo de una puta vez!”.


Memorable: el descubrimiento de Fele Martínez y su carisma arrollador que traspasa la pantalla. Y eso que éste era su primer trabajo “profesional”. Uno de los ejemplos más claros de cómo convertirse en estrella. Una lástima que en los últimos tiempos parezca más acomodado que otra cosa, concatenando producciones televisivas en los que ejerce como secundario.


Mejorable: por el año en el que se estrenó, muchos quisieron restarle méritos diciendo que era una suerte de “slasher” al uso, como un remedo de la “Scream” de Wes Craven que tanto bien y mal hizo por el género. Nada que ver. Si bien el uso de los golpes de efecto y la banda sonora se pueden considerar similares a los empleados en ese tipo de películas, el resultado final se encuentra en puntos equidistantes.


Curiosidades: Nieves Herranz, que en la película interpreta a la hermana pequeña de la protagonista, era compañera de Amenábar en la facultad de Ciencias de la Información donde ambos estudiaban. Junto habían participado en los dos cortos previos del realizador, “Himenóptero” y “Luna”, donde Eduardo Noriega participó como coprotagonista del segundo. El caso es que el padre de Nieves conocía al realizador José Luis Cuerda y consiguió que éste accediese a ver dichos trabajos. Impresionado por ambos, Cuerda contactó con Amenábar y le preguntó si no tendría ninguna idea para hacer un proyecto más largo. El resto, como suele decirse… es historia.




Parafraseando: hay muchos diálogos que para mí son inolvidables. Pero me voy a quedar con el monólogo final de Noriega (otro que está que se sale en su primer papel importante), recitando con naturalidad lo que está a punto de hacerle a su víctima: “Bueno, te cuento un poco lo que vamos a hacer. Primero te voy a golpear en la cabeza durante un rato. Cuando pierdas el conocimiento dejo que te recuperes. Luego te machaco los brazos y las piernas. Después te mutilo… pero aún no sé el qué. Esas cosas las improviso sobre la marcha. Si por ejemplo te corto una mano, te la puedo poner en la cabeza, como si fuese una diadema. Esas mariconadas dan mucho juego. Puedo hacer que te comas tu propia oreja. Incluso si me lo curro, puedo sacarte las tripas sin que te mueras. Acojona, ¿eh? Ángela, mírame… ¿A que acojona?”.

viernes, 7 de abril de 2017

TAQUILLA ESPAÑA 31 de Marzo: continúa el día de la Bestia


Hoy es viernes y, como siempre, se renovará la cartelera con nuevos y apetitosos estrenos, luchando codo a codo por ver quién destrona a la todopoderosa “La Bella y la Bestia” (vercrítica) de Disney, algo que ninguna de las novedades de esta semana ha conseguido hacer.
No obstante, la cinta de animación de “Los Pitufos: La aldea encantada” supera la expectativas y se queda en segunda posición, lo que invariablemente condena a “Ghost in the Shell: El alma de la máquina” a una tercera posición que no hacen sino constatar el fracaso que ha supuesto en todo el mundo, con que adiós a quienes veían en ella esperanzas de una posible franquicia y a la espera quedamos de ver cómo afecta este dato al resto de adaptaciones de magas y anime que había en desarrollo.
Por otro lado, la francesa “Mañana empieza todo” logra lo que parecía imposible de posicionarse en el top 10, y bastante arriba, apelando al espíritu “Intocable” y consagrando internacionalmente (o al menos en nuestro país) a su joven protagonista, Omar Sy, una especie de “Will Smith francés”. Pero si el cine europeo se congratula de este éxito, la industria patria se queda un tanto helada al ver cómo “El Bar”, de Álex de la Iglesia, baja más de un 50% en su segunda semana, a pesar de ser uno de los grandes estrenos del año en lo que a cintas españolas se refería, aunque sería injusto no destacar que “Cantábrico” irrumpe con fuerza pese a lo limitado de su estreno, y “Es por tu bien” y “El guardián invisible” siguen estando entre los diez primeros puestos. Hacía tiempo que no había cuatro producciones autóctonas en el mencionado top 10, che. Será cuestión de ver el vaso medio lleno.

Y nada más por esta semana. La que viene, y como siempre en Orgullo Fan… ¡más y mejor!

viernes, 17 de marzo de 2017

TAQUILLA ESPAÑA 10 de Marzo: un mono muy mono


Ver recaudación de la semana anterior (ver taquilla).
Pues poco más o menos lo que pasaba también en la taquilla USA (ver aquí), ya que como era de esperar, “Kong: La Isla Calavera” (vercrítica) se merienda a sus rivales, si bien lo hace al igual que allí, con una suma menor de lo esperado, en torno al millón y medio de euros, con lo que las aspiraciones de Legendary Pictures para hacer de esta una exitosa franquicia depende, como casi siempre en los últimos tiempos, de lo que haga el film una vez llegue a China en un par de semanas.
Con esto, “Logan” (vercrítica) baja al segundo puesto, al igual que lo hace en USA, si bien es de destacar, para lo que nos atañe a nosotros, que el cine español sigue de enhorabuena con “Es por tu bien” y “El guardián invisible”, que aguantan el tipo frente a semejantes superproducciones hollywoodenses. A estas habría que sumar también los casi dos millones que lleva “Lo que de verdad importa”, si bien tampoco estamos de momento como para lanzar las campanas al vuelo.
Sin ir más lejos, “Zona hostil” se queda en el puesto número 7, y eso que era uno de los estrenos de la semana. Pero mejor le ha ido que a “Gold” o “El fundador”, dos cintas que esperaron a que pasasen los Oscar por si les caía algo, aunque fuese una nominación, y decepcionan tanto a crítica como a público. En este sentido, por segunda semana señalar lo bien que le ha venido la estatuilla a “Moonlight”, fuese o no con polémica, pues goza de una segunda vida en nuestra cartelera.

Y por lo demás… quedamos a la espera de que este mismo fin de semana “La Bella y la Bestia” pulverice sí o sí los datos de este 2017. Será interesante ver en qué se traduce finalmente, así que desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

martes, 21 de febrero de 2017

Crítica de "CONTRATIEMPO" (2017)


Año: 2017. Escrita y dirigida por: Oriol Paulo (“El cuerpo”). Intérpretes: Mario Casas (“Palmeras en la nieve”) Bárbara Lennie (nominada en varias ocasiones al Goya, sin ir más lejos este año por “María (y los demás)”), José Coronado (ganador por “No habrá paz para los malvados”), Ana Wagener (ganadora como Actriz de Reparto por “La voz dormida”), Francesc Orellá (ganador de un premio Max por “Un enemigo del pueblo”), Paco Tous (en televisión, “Los Hombres de Paco”).  

Sinopsis: Adrián Doria es un empresario de éxito que se ha metido en un lío muy gordo. Es el principal sospechoso del asesinato de su amante, a pesar de que él sostiene que un misterioso hombres fue en realidad el autor del mismo, cometiéndolo después de haberle dejado a él inconsciente. La única manera de demostrar su inocencia es contratando a una especialista en preparar a los testigos de casos similares, planteando una puesta en escena plausible capaz de sembrar la duda razonable ante un juez o un tribunal. Sin embargo, antes de descubrir quién mató a su amante, Adrián deberá confesar otro crimen del que sí fue parte activa, y que puede ser la clave para resolverlo todo.

Crítica: “Mi deber es librarle de la cárcel, pero nadie le librará de ser quien es”. Al igual que he hecho en otras reseñas, comenzaré diciendo lo que todos queréis saber: “Contratiempo” es una película muy entretenida. Eso sí, siempre y cuando te dejes el “factor credibilidad” en tu casa. Y puestos a ser honestos, tengo que confesar que a mí no me ha gustado. De hecho, me ha parecido una gilipollez muy grande. Sin embargo, me veo en la obligación de defenderla, puesto que llevo años suplicando para que el cine español empiece a tomar nota del americano, y podamos hacer nuestras propias propuestas comerciales sin tener que importarlo todo. Que nosotros también tenemos equipo, actores y talento para hacerlas. Incluso las malas. Y en efecto, la que nos ocupa ha tomado muy buena nota de cierto tipo de “thrillers” llegados del otro lado del charco. El mejor ejemplo de esto es el final, donde se resuelve el “macguffin” (el ne nombre acuñado por Hitchcock y que define el enigma que da pie a la película), de la manera más absurda posible, pero tal y como llevan años haciendo los “yanquis”, en ese momento la banda sonora sube a un nivel tal que casi tienes que llegar a taparte los oídos. Y, verbigracia, tal y como si fuésemos perros de Pávlov, nuestra psique entiende que si el volumen de la música está tan alto significa que lo que estamos presenciando es el clímax del film y éste, empero, tiene que ser bueno. Alguien puede estar leyendo estas líneas pensando que en ellas hay cierto tono irónico o reproches solapados, pero garantizo que no hay nada de eso. Aplaudo como el primero el hecho de que “Contratiempo” esté en las carteleras y que, a estas alturas, sea ya un éxito. Creo que en nuestro país llevamos mucho tiempo haciéndonos pajas (mentales, que son las peores) en nuestro cine, clamando que debemos sublimar el arte. Algo, por cierto, que estaría muy bien, siempre y cuando fuese realmente cierto que TODO lo que hacemos es mejor que lo que nos llega de fuera (que ojalá, pero no es el caso)… y sobre todo si ese “arte” no dependiese casi en exclusiva de las subvenciones con dinero público, lo que invariablemente nos había llevado en las últimas décadas, no sólo a darle la espalda al espectador medio que acude a la sala de cine sino incluso (hay que joderse) a mirarnos muy mucho el ombligo y pensar que cualquier cosa que sea un éxito seguido de forma entusiasta y generalizada, seguramente es una mierda. Bueno, pues “Contratiempo” viene a ser nuestra particular versión de esos folletines policíacos de los periódicos o las revistas, muchas veces serializados, que se pagaban al peso y que tenían una doble utilidad muy honrosa: por un lado entretener… y por la otra envolver el almuerzo del día siguiente. Así de digerible.

Resumiendo: hará cosa de un par de veranos trabajé durante un mes con una quinceañera (muy mona, por cierto), que me reveló un pasatiempo que estaba arrasando en su “urba” y que les mantenía despiertos a ella y su “pandi” es unas noches asfixiantes en las que, por otro lado, era imposible conciliar el sueño. El juego se llamaba “Black Stories” o algo así y consistía en plantear un misterio que los demás debían resolver, a pesar de en apariencia ser imposible. El final de cada acertijo solía ser un tanto decepcionante habida cuenta que la solución era difícilmente imaginable, si bien siempre había alguna pista que justificaba el hecho de que alguien pudiese resolverlo antes que los demás. Generalmente, el más fantasioso del grupo. En realidad, creo que ese juego (con otro nombre, claro) lleva cientos de años amenizando las tertulias de distintas generaciones (creo que hay una novela de Agatha Christie que gira en torno a eso, si no recuerdo mal), y muy probablemente, a tenor de los tiempos que vivimos, aquella “moda veraniega” será un recuerdo vago para aquellos adolescentes. Sin embargo, sobre ese mismo principio gira la película que hoy reseñamos. Tanto es así, que una de aquellas “historias negras” se menciona en la película (la del hombre colado en una viga, el bloque de hielo y etc). Pero pareciese que, ante el temor de confiarlo todo a una carta, los responsables hubiese decidido llenar el guión de una “Black Storiy” dentro de otra, y de otra, y de otra… de tal manera que la concatenación de las mismas lleve al espectador a un estado de enajenación tal que sea incapaz de sentirse decepcionado con la resolución final, abrumado como sin duda estará por los continuos golpes de efecto. Como esos chistes que son tan malos, tan malos… que terminan por darse la vuelta cual calcetín y se convierten en buenos.

Memorable: la factura técnica, si bien es otro de esos recursos muy del estilo “usaca” que están ahí para demostrar el poderío del presupuesto. Un ejemplo de ello es el majestuoso hotel perdido entre la nieve, cuya visión te remite a una especie de “Diez negritos” nevados. A la postre, aquel escenario es lo de menos, pues lo que acontece podría haberse narrado, por ejemplo, en un bloque de pisos en primera línea de playa de Benidorm. Que seguro que está perfecto en vacaciones, pero muy glamuroso no es, vaya.

Mejorable: otra ley no escrita del cine español reciente es que para que una película tenga éxito debe estar protagonizada por Mario Casas. Un actor que yo defiendo siempre que puedo y que, realmente, justifica su sueldo (sólo hay que ver la recaudación de la cinta que tenemos entre manos, sin ir más lejos), pero que aquí es un error de cásting bastante importante, a mi juicio. Es incapaz de demostrar la inocencia de un hombre superado por los acontecimientos, a la altura de cómo los retrataba por ejemplo el gran Jimmy Stewart. No es ya por el físico (que oye, si gusta, por mí perfecto), pero el tono monocorde con el que recita todas sus líneas de diálogo… no ayuda. Y no hablo sólo de esta película, sino de su filmografía en general. Otra cosa: aunque parezca una tontería… ¿por qué, pudiendo permitírselo, la película empieza diciéndole al rol de Casas que tiene tres horas para repasar su testimonio… cuando la película sólo dura dos? ¿No habría sido otro recurso muy efectista ajustar el tiempo disponible… al metraje?


Parafraseando: a pesar de lo apuntado, debo recalcar una vez más que si te olvidas de prejuicios, disfrutarás gratamente del visionado de la cinta. Sobre todo por un arranque colosal, que en los primeros minutos ya te sitúa en el interior de la acción, con una premisa argumental que hace que te preguntes qué harías tú en esa situación. La conversación que precede al accidente que lo desemboca todo, es muy paradigmática: “¿Qué te pasa?” “Nada. Es sólo que… me paso el día mintiendo” “Pero cuando estás conmigo creía que no lo hacías” “Y no lo hago. Pero el resto del día miento… precisamente porque estoy contigo”.

sábado, 4 de febrero de 2017

Crítica de "Tarde para la ira"


Año: 2016. Coescrita y dirigida por: Raúl Arévalo (hasta ahora, actor en series y películas como “La isla mínima”). Intérpretes: Antonio de la Torre (“Caníbal”), Luis Callejo (la serie “El barco”), Alicia Rubio (“Primos”), Ruth Díaz (el corto “Porsiemprejamón”), Manolo Soto (“B, la película”) y el debutante Raúl Jiménez. Premios: entre otros, es la principal favorita para la gala de los Goya, con 11 nominaciones en las principales categorías (ver listado).

Sinopsis: Jose es un tipo introvertido que traba amistad con los gerentes de un pequeño bar de barrio, liándose posteriormente con la hermana del dueño, quien se ha convertido en su mejor amigo. Sin embargo, la mujer en cuestión está esperando a que su novio salga de la cárcel, tras ocho años encerrado debido a un golpe a una joyería. Cuando la salida del susodicho se produce, descubriremos que el propio Jose también guarda un terrible secreto.

Crítica: “Él nunca habla de sus cosas, y yo me he acostumbrado a no saber”. Muchos hablan de “thriller” cuando se refieren a ésta, ópera prima del actor Raúl Arévalo. Un género que afortunadamente se está cultivando mucho en nuestra cinematografía en los últimos años, sin perder tampoco las señas de identidad de nuestra piel de toro. Esas mismas señas aluden a un pasado, no sé si decir glorioso, donde nuestra aún no vilipendiada geografía era un colosal escenario para todo tipo de producciones extranjeras, especialmente westerns italo-americanos. Mucho de aquel Sergio Leone y su personaje fetiche, “el jinete pálido” disfrazado de Clint Eastwood (o viceversa) hay en esta película seca, áspera y polvorienta, que también alude a un setentero Sam Peckinpah, quien supo hacer de la violencia cruda una forma de expresión artística. Cine de muchos quilates, en definitiva, impropios de un director novel, pero entendibles considerando que se trata de un actor que lleva más de la mitad de su vida “hablando” en lenguaje de celuloide, y subiéndose por dicho trabajo a muchos escenarios de entregas de premios para recibir galardones. Pero no nos confundamos. Arévalo no se ha limitado a mimetizarse con sus referencias cinéfilas. Su película se va desollando con cada minuto de un metraje muy calculado, “jugando” con el público pero nunca riéndose del mismo, haciendo evolucionar a unos personajes que huyen de los clichés y las etiquetas de “bueno” o “malo” para desnudarse como simples seres humanos llenos de contradicciones, miserias y actos de redención. Especialmente notorio en el rol de Curro (un magnífico Callejo), personaje que al principio parece seguir unos arquetipos ya manidos, pero que conforme avanza la historia se sorprende como la principal tabla de salvación para la empatía del respetable, si bien es cierto que el conjunto coral de los intérpretes que pululan por la cinta denotan una magnífica dirección actoral, sublimada en muchas ocasiones por unos planos cerrados sobre sus rostros que permiten casi secarles las lágrimas.

Resumiendo: la sencillez formal de su puesta en escena, contrastada con la ola de publicidad que ha generado una vez empezó la temporada de premios, pueden quizá decepcionar a quienes no la disfrutaron en su día y se acercan ahora ante el olor de las muchas flores que se le han brindado. Yo tuve la suerte de descubrirla en una sesión doble, como complemento a la última producción de Tim Burton cuyo nombre no recuerdo, y el puñetazo en la boca del estómago que me llevé durante su visionado fue un regusto a sangre propia que seguí paladeando durante muchos días después. Sólo las buenas películas te dejan estos ecos en la memoria sensitiva. Y “Tare para la ira” lo es.

Memorable: toda la secuencia con el magnífico personaje de “Triana”, especialmente con la tensión de su desenlace, que prácticamente te hace dar un brinco del asiento. Igualmente divertida (por lo mal que te lo hace pasar) la comida con el matrimonio en el pueblo, cuando Curro miente diciendo que ha pasado un tiempo en Francia y la esposa de su amigo no ceja en su empeño por indagar.

Mejorable: la verdad es que la disfruté tanto que no tengo nada que objetar A priori, podría decir que a Antonio de la Torre ya le hemos visto en otras ocasiones haciendo personajes de corte similar, pero es que… ¡se le da tan bien hacerlos!


Parafraseando: iba a mencionar una revelación importante que tiene lugar casi al final de la película, pero para no haceros SPOILER voy a quedarme con el intercambio entre ambos protagonistas que hace que todo explote: “¿Por qué tienes tú el teléfono de mi mujer?” “Ése de ahí es mi padre. Y la que mataron era mi novia. ¿Quiénes fueron? Dime sus nombres” “Yo no sé nada” “Sí lo sabes. y me lo vas a decir… porque no quieres que le pase nada a tu familia”.