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domingo, 6 de mayo de 2018

“Cementerio de animales”, otra de Stephen King que “resucita” en cines


“It”, “La torre oscura”, “1922” o “El juego de Gerald” son algunas de las adaptaciones basadas en novelas de Stephen King que pudimos ver el pasado 2017. El éxito de las mismas, sobre todo el de la primera en esta lista, ha suscitado un nuevo aluvión de adaptaciones basadas en la obra del maestro del terror, que pronto también contará con una nueva versión de “Cementerio de animales” (“Pet Sematary”, en el original), que de hecho ya tiene fecha de estreno para abril de 2019, cortesía de Paramount Pictures. El libro de King fue publicado allá por 1983, y gozó de una primera adaptación en 1989, que a su vez tuvo secuela en 1992, si bien la intención del estudio lógicamente es partir de cero en esta nueva encarnación. La historia, tanto de la novela como de la cinta original, presentaba a un médico, su mujer, y su hijo de corta edad, que se mudan a una nueva ciudad cuando el padre de familia acepta un nuevo trabajo en la universidad. Su nueva casa, construida peligrosamente cerca de la carretera, no tardará en traerles problemas, especialmente cuando un camión de reparto atropella a la mascota de la familia, un perezoso gato que pasará a mejor vida. ¿O tal vez no? Paramount espera encontrar en breve un actor de renombre para dar entidad a este proyecto del que desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

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sábado, 11 de marzo de 2017

CRASH BANDICOOT (1996)


Con la salida de PlayStation, Crash Bandicoot se convirtió en la mascota no oficial de la nueva consola, al estilo de lo que Sonic era para Sega o Super Mario para Nintendo. De hecho, el marsupilami mutado tenía bastante que ver con el fontanero aunque no lo pareciese. ¿En qué? Bueno, para empezar, el objetivo final del personaje era recuperar a su novia, Tawna, secuestrada por el científico loco Neo Cortex y su mano derecha, Nitrus Brio. Además, era un juego “blanco”: los enemigos de Crash eran mapaches, tortugas, monos, lagartos, murciélagos, plantas carnívoras… y se deshacía de ellos saltándoles encima o girando sobre sí mismo cual diablo de Tasmania.
Sin embargo, no cabe duda que era precisamente las diferencias de las dos sagas mencionadas anteriormente lo que convirtió al juego desarrollado por Naughty Dog en todo un éxito.  Efectivamente, Crash Bandicoot era un juego de plataformas… pero en un entorno 3D, algo totalmente revolucionario hasta la aparición de “Super Mario 64″. El protagonista se desplazaba “hacia adelante”, en lugar de horizontalmente, pero también podía “perderse” por el escenario (con muchas limitaciones, eso sí) para alcanzar algunas cajas (uno de los objetivos del juego: romper cuantas más cajas mejor) o algunos ítems que permitían el acceso a fases de bonus. Además, el protagonista contaba con la ayuda de una especie de “ídolo maya” que le acompañaba y le protegía de algunos “toques”, pudiendo aumentar su protección con la recogida de otros iconos similares… pero también perdiéndola si te “tocaban” mucho.

 Pero en la variedad está el gusto, y a lo largo de las tres islas (subdivididas en niveles) que componen el juego, había lugar para que Crash también tuviese que saltar hacia niveles superiores, navegar de una hoja flotante a otra en una jungla, sortease trampas en una especie de “templo maldito”, evitase piedras gigantes que corrían detrás de él (en otra clara referencia a Indiana Jones, en este caso, a “El busca del Arca Perdida”) o cabalgase a un jabalí a toda velocidad (en una de las fases más divertidas de todo el juego).
En resumen: todo un clásico por el que no pasan los años y, aunque las sucesivas repeticiones hacen que muchos se lo puedan pasar a día de hoy con 99 vidas (el máximo que permite el juego), en su momento supuso semanas y meses de entretenimiento que hoy en día no quedan tan deslucidos como otros juegos de la época. Sigue estando a la altura y sentó las bases de una franquicia. Nuff said!