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domingo, 23 de abril de 2017

Amy Adams protagonizará "Sharp Objects" para HBO


El director Jean-Marc Vallée, responsable de dirigir la exitosa “Big Little Lies” para HBO, prepara una nueva serie junto a la actriz de 43 años Amy Adams, ganadora de 2 Globos de Oro y nominada en 5 ocasiones al premio Oscar, a la que pronto veremos repitiendo como Lois Lane en “La Liga de la Justicia” . “Sharp Objects” (que podríamos traducir como “Objetos agudos”) es el título de la ficción que trasladará la novela escrita por Gillian Flynn, cuya adaptación quedará a cargo de Marti Noxon, veterana guionista que formó parte del equipo creativo de éxitos como Buffy, la cazavampiros, Mad Men o Unreal. La protagonista de Sharp Objects es Camille Preaker, una joven que no logra componerse emocionalmente luego de la muerte de su hermana, episodio que la llevó a pasar un tiempo en un hospital psiquiátrico. Ella es periodista policial para un diario poco reconocido, pero su rutina cambiará drásticamente cuando vuelva a Wind Gap, su pueblo natal, para investigar el asesinato de una preadolescente y la desaparición de otra. En su regreso, se reencontrará con parte de su familia y con otras caras que le mostrarán el lado menos amable de Wind Gap. Junto con Adams estará Chris Messina interpretando a un detective local y Patricia Clarkson, en la piel de la madre de la protagonista. La cadena tiene muchas esperanzas puestas en este nuevo proyecto que constará en principio de 8 episodios, ya que Adams es una de las estrellas de moda en Hollywood gracias a su participación en las aclamadas películas “La llegada” (ver crítica) y “Animales nocturnos”. Desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

jueves, 30 de marzo de 2017

Crítica de "LA MILLA VERDE"


Año: 1999. Escrita y dirigida por: Frank Darabont (“The Majestic”). Intérpretes: Tom Hanks (“Inferno”… ver crítica), Michael Clarke Duncan (el Kingpin de la película “Daredevil”), David Morse (“Bailar en la oscuridad”), Bonnie Hunt (“Jerry Maguire”), James Cromwell (“Babie, el cerdito valiente”), Michael Jeter (“Parque Jurásico III”), Doug Hutchinson (“Con Air”), Barry Pepper (“Valor de ley”), Sam Rockwell (“Moon”), Patricia Clarkson (“El corredor del laberinto”… ver crítica), Harry Dean Stanton (“La leyenda del indomable”), Gary Sinise (nominado al Oscar por “Forrest Gump”). Presupuesto: 60 millones de dólares. Recaudación: 200 millones. Premios: fue nominada, entre otros, a 4 Oscar de la Academia: Mejor Película, Mejor Actor de Reparto (Duncan), Mejor Sonido y Mejor Guión Adaptado.


La adaptación: es la segunda (de tres) adaptación de Darabont sobre un relato de Stephen King. La primera fue la extraordinaria “Cadena perpetua” y la última hasta la fecha fue la infravalorada “La niebla”, en 2007. Posteriormente, Darabont se encargó con éxito de famosa otra adaptación, la del cómic de “The Walking Dead” para AMC, si bien tras desarrollar la ficción y ser el productor ejecutivo de la primera temporada, terminó su participación a mitad d ela segunda por diferencias creativas con la cadena.


Sinopsis: en 1935, Paul Edgecomb es el jefe del “corredor de la muerte” en la penitenciaría de “Cold Mountain”, en Lousiana. Él intenta dar un poco de paz y tranquilidad a los ajusticiados que esperan la pena capital, si bien tiene que tolerar la incompetencia de Percy Watmore, un subordinado “enchufado” en el lugar por ser el sobrino de la mujer del gobernador. A pesar de ello, el ambiente es una calma tensa que se romperá en parte con la llegada de John Coffey, un preso de raza negra y de aspecto descomunal a pesar de su aparente bondad, sentenciado por el supuesto asesinato de dos niñas pequeñas. Poco a poco, Paul y el resto de sus compañeros irán descubriendo que hay algo más allá del imponente aspecto del recién llegado.


Crítica: como he señalado ya en otras ocasiones, la diferencia esencial entre un libro y su correspondiente adaptación cinematográfica es que la lectura de uno te acompaña durante un periplo vital mucho más extensa que una cinta de dos horas (o casi tres, en la que nos ocupa), con lo que su calado es mucho más intenso en el caso del primero que en el de la segunda. Por ello en multitud de ocasiones los fans nos rasgamos las vestiduras y gritamos a grito pelado cuando el visionado de la adaptación nos deja irremisiblemente decepcionados o insatisfechos. Ni qué decir tiene cuando, encima, es una mala conversión de un soporte a otro. En el caso de “La milla verde”, que si no recuerdo mal algún luminarias editó en nuestro país con el supuesto título más comercial de “El corredor de la muerte” (si bien no estoy seguro, me da pereza buscarlo ahora mismo), su lectura me atrapó durante un maravilloso verano en el que no podía dejar de repasar sus páginas y detenerme cada cierto tiempo para dibujar con más claridad en mi imaginación lo que King plasmaba en el papel. Puede que no sea el mejor libro de ficción de la historia, ni King un Premio Nobel de Literatura, pero sin duda es el mejor retratista en el género del “best-seller” de la condición humana: de la maravilla inherente de sus pasiones y también de la oscuridad de su alma. En lo que respecta a “La milla verde” (la película), imagino que baste decir, con semejante preludio, que la he visto tres veces a pesar de su duración (que, en mi caso, me parece esencial para producir en el espectador la sensación del transcurrir de los años)… y que siempre me deja con las ganas de volver a desempolvar la mencionada edición de “El corredor de la muerte” o como quiera que la llamasen. Algo, por cierto, que no he vuelto a hacer. ¿Por qué? Quizás porque una canción o una película te puedan transportar brevemente hasta algún momento del ayer, y dejarse ese poso agradable que te haga suspirar con nostalgia. Pero de seguro que ya no volveré a tener quince años, que es la edad que tenía cuando se publicó la obra original. Son las ventajas e inconvenientes de un compañero de viaje más duradero que un simiple amor de verano… si bien lo uno no tiene por qué estar necesariamente reñido con lo otro.


Resumiendo: más allá de lo dicho, “La milla verde” es de esas cintas que, en algún momento de su metraje, te hacen agradecer el ser una buena persona. Es una sensación que pocas películas transmiten. Algo, además, que se consigue con la simple presencia de un Tom Hanks que está siempre impecable en todo lo que hace, transmitiendo aquí unos lazos afectivos con todos los personajes de la película (incluso con los repudiables) que son como lazos invisibles que uno puede percibir a través de la pantalla. La leyenda, cuenta además, que el tipo daba lo mejor de sí mismo, emocionándose en cada toma al darle la réplica a Michael Clarke Duncan (que sencillamente nació para este papel), aunque el plano en cuestión sólo tuviese enmarcado al gigantón en pantalla, con Hanks contestándole fuera de cámara. Sin duda, si tienes un compañero así en el set, todo se hace más fácil. En definitiva… una película inolvidable para “viajar” viéndola una y otra vez.


Memorable: al margen de todo lo dicho ya, la inclusión en la película y por consiguiente en la banda sonora, como parte fundamental de la historia, de la deliciosa “Cheek to Cheek”, interpretada por Fred Astaire y bailada junto a Giger Rogers en “Sombrero de copa”, película estrenada en el mismo año 1935 donde está ambientada la película. El tema fue número 1 en su día y entró en el Salón de la Fama de los Premios Grammy en el año 2000.


Mejorable: el dolor psicosomático que te produce ver a Hanks con sus problemas de infección de orina. Un especialista en generar ese tipo de emociones en el espectador, si le sumamos la escena de la muela en “Náufrago”. En aspectos menos memorables, algún criticó opinó que el rol de John Coffey en un estereotipo de la “magia negra” y “santería” atribuida a los esclavos afroamericanos, que parecían existir únicamente para solucionar el problema de un hombre blanco.


Curiosidades: la cinta supuso el reencuentro de Hanks con Pepper (con quien coincidió en “Salvar al Soldado Ryan” un año antes, y con Gary Sinise, tras su compadreo en “Forrest Gump”. Aunque no fue algo que compartiese escritor y director, Stephen King siempre pensó en Tom Hanks como posible protagonista de la adaptación, con lo que se quedó muy contento cuando Darabont le fichó tras compartir un almuerzo en la ceremonia previa de los Oscar de 1994. Por su parte, el tristemente desaparecido Michael Clarke Duncan siempre declaró que su participación en la película se la debía a Bruce Willis, quien le recomendó expresamente tras haber trabajado con él en “Armageddon”. Por último, David Morse, que desconocía siquiera el libro, confesó que rompió a llorar cuando terminó de ller el guión.



Parafraseando: en la previa a su ejecución, Paul pregunta a Coffey si quiere que le ayude a escapar. “¿Por qué haría usted algo así?” “El día del Juicio Final, cuando esté delante de Dios y me pregunte por qué maté a uno de sus auténticos milagros… ¿qué voy a decirle? ¿Qué hacía mi trabajo?””Dígale a Dios, nuestro padre, que fue un acto de bondad. Yo sé que sufre y está preocupado. Lo siento en su interior. Pero no debería hacerlo. Tengo ganas de que acabe todo esto. De verdad. Estoy cansado, jefe. Cansado de recorrer el mundo sólo como un gorrión bajo la lluvia. Cansado de no tener un amigo con quien estar, que me diga a dónde vamos, de dónde venimos, o por qué. Estoy cansado del dolor que siento y veo en el mundo cada día.. son como trozos de cristal en mi cabeza que no puedo quitarme. ¿Puede entenderlo?”.

martes, 28 de marzo de 2017

Crítica de "EL CORREDOR DEL LABERINTO" (2014)


Año: 2014. Título original: The Maze Runner. Adaptación: de la novela homónima de 2009 escrita por James Dashner. Dirigida por:: Wes Ball (en su debut como director). Intérpretes: Dylan O´Brien (la serie “Teen Wolf”), Kaya Scodelario (la serie “Skins”), Thomas Brodie-Sangster (la serie “Juego de Tronos”), Will Poulter (“Somos los Miller”), Ki Hong Lee (la serie “Las nueve vidas de Chloe King”), Aml Ameen (la serie británica “Kidulthood”), Patricia Clarkson (la serie “A dos metros bajo tierra”). Presupuesto: 34 millones de dólares. Recaudación: 391 millones. Premios: el principal protagonista, Dylan O´Brien, ganó 3 premios MTV Movie Award al Mejor Actor Revelación, Mejor Héroe y Mejor Pelea.


Franquicia: las tres novelas que componen la saga se publicaron simultáneamente en 2009, 2010y 2011, y hasta la fecha han vendido más de seis millones y medio de copias en todo el mundo. A raíz del estreno cinematográfico, el autor de la saga original editó un par de precuelas, “The Kill Order” y “The Fever Code”, que vieron la luz en 2015 y 2016, respectivamente, además del libro de acompañamiento titulado “The Maze Runner: Archivos”. Todos ellos por la editorial Random House a través de una subsidiaria. En principio, no hay planes para la adaptación de las precuelas, pero Fox tampoco cierra la puerta a esta posibilidad, y esperará a ver el desempeño en taquilla de la tercera y presumible última entrega en cines, a partir de enero de 2018.


Sinopsis: aunque al principio no recuerda su nombre, Thomas se despierta en una especie de valle, dentro de una jaula, rodeado de chicos de su misma edad y con un gigantesco laberinto frente a él. Ninguno de sus compañeros saben qué hacen allí ni quién les llevó, pero todos son conscientes de que deben seguir unas reglas si quieren seguir con vida. La principal: no entrar dentro del laberinto después de que se haga de noche.


Crítica: aunque como referente más obvio, por tratarse de la adaptación de una serie de novelas juveniles, tenga “Los juegos del hambre” (cosa que, ¿a qué negarlo?, a los propios responsables les viene muy bien lo de “subirla al carro”), realmente “The Maze Runner” vendría a ser una mezcla de “El señor de las moscas” (Harry Hook, 1990) y “Cube” (Vincenzo Natali, 1997) con pinceladas de la serie “Lost(Perdidos”. Y claro, sale ganando con el cambio. Sobre todo porque, antes de la que nos ocupa, otras muchas quisieron subirse a ese mismo carro (que no empezó con “The Hunger Games” sino con “Crepúsculo”)… y fracasaron entrepitosamente o se quedaron a mitad de camino. Y me refiero a “Cazadores de sombras”, “Hermosas criaturas”, “Divergente” y un largo etcétera. Por ello, temiendo que “El corredor del laberinto” podría ser otra más de las que fuesen a la “Papelera de reciclaje”, sus responsables decidieron hacer una apuesta más económica, menos ambiciosa, y que fuese directa al grano. Olvidaros de subtramas románticas, personajes de relleno o el desarrollo de un contexto socio-político que, quizás quede muy bien en el ibro, pero en pantalla grande no es más que “celuloide sobrante”. Así pues, el director carga las tintas en la parte más aventurera de la historia y, antes de que quieras darte cuenta, nuestro protagonista ya está metido dentro del laberinto del título. Puede que parezca algo absurdo de reseñar, pero nunca entenderé por qué en este tipo de producciones se estira de forma tan innecesaria lo que, de primeras, es el final inevitable (y sí, podría comparársele al larguíiiiiisimo prólogo de “Los juegos del hambre” antes de que empiecen las batallas que, a fin de cuentas, es lo que todo el mundo quiere ver). Cierto es, no obstante, que este gusto por la acción hace que la mayoría de los secundarios de la historia estén meramente abocetados y se limiten a cumplir con estereotipos ya manidos, pero… ¿realmente habrín ganado algo con más minutos de metraje? La experiencia nos dice que no.


Resumiendo: podría haber pasado sin pena ni gloria y ser recordada en el futuro dentro de un subgénero junto a otras coétaneas como “moda cinematográfica”. Pero, gracias precisamente a su falta de pretensiones, se ha ganado el derecho de completar su trilogía en pantalla grande. Ahora sólo queda esperar que no se sume a otra moda: la de dividir la última entrega en dos partes. Por la creación de una atmósfera oscura y claustrofóbica, una escritora funcional y unas escenas de acción bien ejecutadas, “The Maze Runner”, no obstante a lo dicho anteriormente, te deja con ganas de ver dichas secuelas, sean las que seas. Y eso es un “efecto especial” que no todas las películas que parten con la intención de ser franquicia consiguen de tan buena forma.


Memorable: desde el primer fotograma, va directa a la acción y el supuesto descubrimiento del misterio que encierra la situación de los protagonistas (un mero “macguffin” visto ya en muchas ocasiones) se solventa en dos flashbacks rapiditos.


Mejorable: aunque su inclusión se debe al hecho de ser fiel al texto original y seguramente, se desarrollará en el futuro, lo cierto es que la aportación de la chica es más bien testimonial. Y en este caso concreto sí es una putada, porque a la Scodelario siempre hay ganas de verla más en pantalla grande. Afortunadamente, este mismo año se incorpora a la franquicia de “Piratas del Caribe” con la quinta entrega, “La venganza de Salazar”, y es de lógica suponer que será el empujón que le faltaba para convertirla en estrella mundial.


Curiosidades: el director, Wes Ball, intentaba acceder a Hollywood antes de ser designado como responsable de esta adaptación, con un proyecto en animación 3D titulado “Ruin”, que según los directivos de 20th Century Fox tenía muchos nexos comunes con “El corredor del laberinto”, ya en desarrollo, por lo que le ofrecieron ponerse tras las cámaras del film. Por su parte, Kaya Scodelario fue la primera elección para el papel que desempeña en pantalla, por su participación en la serie “Skins”. No pasó lo mismo con O´Brien quien, de hecho, fue rechazado en un primer momento por el realizador al tener demasiado encasillado en su rol secundario de la televisiva “Teen Wolf”.



Parafraseando: la gran amenaza de los protagonistas, unos seres de los que poco o nada se sabe, y cuyo misterio ayuda precisamente a generar un clima de alta tensión en el espectador, que no queda en absoluto defraudado una vez hacen acto de presencia: “Nadie ha sobrevivido a una noche en el laberinto” “¿Y qué les pasa?” “Los llamamos… laceradores”.