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miércoles, 23 de agosto de 2017

Crítica de "OPERACIÓN CACAHUETE" (2014)


Año: 2014. Título original: The Nut Job. Dirigida por: Peter Lepeniotis (animador en películas como “Casper” o “Fantasía 2000”).  Intérpretes (voces en la V.O.): Will Arnett (“Ninja Turtles”), Brendan Fraser (“La momia”), Katherine Heigl (“Anatomía de Grey”), Liam Neeson (“Venganza”), Stephen Lang (“Avatar”… ver crítica), Maya Rudolph (“La boda de mi mejor amiga”), entre otros. Presupuesto: 42 millones de dólares. Recaudación: 128 millones.


Franquicia: la película se basa en el cortometraje de 2005, “La ardilla Surly”, dirigido por el propio Lepeniotis. A pesar de no contar con críticas entusiastas, la cinta consiguió ser un pequeño éxito habida cuenta de tratarse de una producción independiente, ajena a los grandes estudios, por lo que se dio luz verde a una secuela, “The Nut Job 2: Nutty by Nature” (“Operación cacahuete 2: Misión salvar el parque”, en España), que se estrenó este 2017.


Sinopsis: guiados por el sabio mapache, loa animales del parque intentar recolectar todo lo que pueden para hacer acopio de provisiones de cara al crudo invierno. ¿Todos? Bueno, todos excepto Surly, una ardilla que va por su cuenta y sólo piensa en sí mismo y en su propio sustento. Cuando Surly echa a perder la despensa del resto de sus compañeros, estos deciden expulsarle de su hogar y enfrentarle al inhóspito trasiego de la gran ciudad, donde Surly acabará viendo un filón en una cuadrilla de gángster que planean robar un banco y han montado una tienda de frutos secos como tapadera.


Crítica: hay bucólicos paisajes pastorales en “The Nut Job” y una ambientación bastante fiel de la Norteamérica de la década de los 50, lógicamente pincelada en los tonos pastel con que Norman Rockwell la inmortalizase en sus ilustraciones. El contexto le viene bien a la historia, por tanto en cuanto hay muchas reminiscencias a los “cartoons” clásicos de la Warner Brothers, con su acción desenfrenada y violenta, llena de cartuchos de dinamita, bofetones y “productos marca ACME”. Si habéis llegado hasta este punto, estaréis pensando que estoy alabando y recomendando la película que nos ocupa… pero no. Hasta aquí. Es todo lo bueno que puedo decir sobre ella. Pese a lo señalado anteriormente y a que no deja de ser una aventura “simpática”, lo cierto es que “Operación Cacahuete” es un producto que se antoja como desfasado a día de hoy, donde Pixar y Disney nos han (mal) acostumbrados a las dobles lecturas, la originalidad de sus producciones y, sobre todo, a un tipo de “cine infantil” que gusta casi más a los adultos que a los niños que supuestamente estamos acompañando “a regañadientes” a las salas de cine. A propósito de esta comparativa, es muy significativo que la rata “Buddy”, un pequeño roedor mudo que acompaña al protagonista de esta historia de manera altruista… ¡sea calcada a su congénere de “Ratatouille” (Brad Bird, 2007)! Supongo que no podemos hablar de plagio, porque las diferencias más allá de la apariencia, entre una y otra, son abismales, pero… por ahí anda. Lo mismo pasa con el “doble juego” que se establece entre el atraco al banco que planean los humanos y el que quieren llevar a cabo los animalitos en la tienda de “chuches”. Por estética y desempeño remite al clásico “Atraco perfecto” (“The Killing”, 1956, Stanley Kubrick), si bien éste acaba siendo el punto que más lastra artísticamente a la cinta, pues se acaba echando a perder ese “espejo” de hilos narrativos, ambos de los cuales, por cierto, se resuelven con una previsibilidad que raya en el “timo” (pero, en este caso, al espectador, se entiende). Con todo, el último guiño, con el que prefiero quedarme, es que el epílogo tiene cierto aire “cool” cuando Surly, el protagonista casi absoluto de la película, prefiere no recibir los aplausos y medallas de sus congéneres, lo que sí es algo relativamente original en este tipo de historias sobre la “redención” de la señalada “oveja negra” de una comunidad… que, por cierto, también exploró Pixar en su mucho más recomendable “Bichos” (“A Bug´s Life”, 1998, John Lasseter). Avisados quedan.


Curiosidades: dado que gran parte de la financiación y la animación del film corren por cuenta de Corea del Sur, en los créditos finales de la cinta se utiliza la popular canción “Gangnam Style”, del músico Park Jae-seng, más conocido como “Psy”, quien aparece caricaturizado y bailando con los protagonistas durante la secuencia de créditos. Todo ello, pese a que el auténtico boom por la cancioncita de marras se había producido dos años atrás, cuando Psy se coronó como “rey de YouTube” al convertir el vídeo del single en el primero en superar los mil millones de reproducciones en el servicio web. A día de hoy, prácticamente ha triplicado esa cifra,; si bien, como era de esperar, nunca hemos vuelto a escuchar nada acerca de este cantante. Vamos, lo que en inglés se conoce como “one hit wonder”, o “artista de un solo éxito”.


Memorable: la persecución con las horripilantes ratas del callejón; quizás los animales más feos que se hayan visto en una película infantil. Realmente terroríficas. Lástima que no se conviertan en las auténticas villanas de la función.


Mejorable: lo previsible de su desarrollo y la cantidad de personajes que no aportan nada y cuya función es meramente de “relleno”. No sólo entre los animales, sino también en la cuadrilla de humanos que desfilan por el metraje (por cierto, que la animación de estos últimos también está un paso por debajo al resto).



Parafraseando: finalmente, Surly no tiene más opción que aceptar la ayuda del resto de animales del parque para poder dar “el golpe” a la tienda de frutos secos, si bien toda la operación estará supervisada por él mismo, quien alienta a sus compañeros poniéndoles “los dientes largos” con el maravilloso botín que tienen a su alcance: “Hablamos de almendras, cacahuetes, nueces, pistachos… ¡hay almendras garapiñadas!” “¿Es un caramelo… o un fruto seco?” “¡Los dos!”.

miércoles, 19 de abril de 2017

Crítica de "NON STOP (Sin escalas)" (2014)


Año: 2014. Director: Jaume Collet Serra (“La huérfana”). Intérpretes: Liam Neeson (“Star Wars – Episode I: La amenaza fantasma”), Julianne Moore (“Magnolia”), Michelle Dockery (“Dowton Abbey”), Nate Parker (“El nacimiento de una naión”… ver crítica), Linus Roache (“Batman Begins”), Scoot McNairy (“Argo”), Lupita Nyong´o (ganadora del Oscar por “12 años de esclavitud”), Corey Stoll (“Ant Man”… vercrítica), Corey Hawkins (protagonista de la serie spin-off “24 Legacy”). Presupuesto: 50 millones de dólares. Recaudación: 201 millones.


Tándem: preguntado al respecto, el productor Joel Silver (que también lo es de otras sagas de acción como “The Matrix”, “Arma Letal” o “Jungla de Cristal”), barajó la posibilidad de una secuela, en la que aclaró que de llegar a producirse, no sería de nuevo en un avión, por tanto en cuanto no dejaría de ser una copia de su antecesora. En cualquier caso, de llegar a concretarse sería con la connivencia tanto de director como protagonista, en la que sería ya su quinta participación junta, pues a la que nos ocupa y “Sin identidad” le siguieron después “Una noche para sobrevivir”, y actualmente se encuentran de nuevo trabajando en otro thriller, “The Commuter”, que llegará el próximo año 2018.


Sinopsis: en un vuelo commercial entre Estados Unidos y Londres, uno de los viajeros amenaza a la tripulación con matar a uno de los pasajeros cada veinte minutos en caso de que no se le haga un ingreso de 150 millones de dólares (un millón por cada uno de los pasajeros). Un agente alcohólico y auto-destructivo tras la pérdida de su familia intentará descubrir quién es el asesino antes de que sea demasiado tarde.


Crítica: ¿quién nos iba a decir que Liam Neeson acabaría convirtiéndose, con el tiempo, en todo un héroe de acción? Brillante thriller, segunda colaboración del director español con la estrella de Hollywood tras “Unknown(Sin identidad”, donde Serra se disfraza de Hitchcok con un guión muy medido y una planificación y movimientos de cámara que casi juegan a imitar al oscarizado Cuarón de “Gravity”. Porque sí… ¿a qué negarlo? “Non Stop” es una mezcla de otras muchas películas y arquetipos que ya conocemos. En ese sentido, no es original y, es más, busca claramente la comercialidad más barata (atención a las sobradas que se pega de tres cuartos de metraje en adelante, con discursito cursi de Neeson, una cámara lenta para el tiro final plagiada a John Woo y otra imposible secuencia de “cinturón humano” para agarrar a una niña en pleno aterrizaje forzoso). Pero: ¿influye todo esto en la diversión que produce este remedo de “Los diez negritos” de Agatha Christie (versión aérea)? En absoluto. Uno de los mejores thrillers de acción e intriga del pasado año.


Resumiendo: Collet Serra y Liam Neeson van camino de ser valor seguro a la hora de sentarse a disfrutar del cine más mainstream. Puede que a base de sablear los clásicos del género. Pero haciéndolo bien. Y oye: a veces eso… ya es bastante.


Memorable: la bizarra escena donde Neeson aplaca un motín regalando viajes gratis a todos los viajeros. Por otro lado, lo bien que le sienta el traje de héroe de acción al protagonista, a estas alturas de la vida… y al que tantos réditos le está sacando, todo sea dicho de paso.


Mejorable: el uso del WhatsApp en la historia obliga a que tengas que estar parte del metraje leyendo. Y eso, para algunos, es un inconveniente. Por otro lado, podría haber sacado más partido de alguno de sus secundarios, sin que estén del todo desaprovechados.


Curiosidades: la película debutó número 1 en USA, desbancando curiosamente a otra cinta que incluía entre su elenco (vocal, en este caso) a Neeson: la primera entrega de “La LEGO Película” (ver crítica). Otro de los estrenos de la semana, “Hijo de Dios”, hubo de conformarse con un meritorio tercer puesto. Si bien, es de recibo destacar que dicha película pasó completamente desapercibida en nuestro país, hasta el punto de que no he podido contrastar que llegase a estrenarse en cines.



Parafraseando: Neeson juega al ratón y al gato con Moore, intentando averiguar si es cómplice de los terroristas: “¿Me estás preguntando si he visto entrar a alguien o si he matado al piloto?” “¿Has visto entrar a alguien?” ªNo” “Entonces responde a la pregunta”.

domingo, 16 de abril de 2017

Crítica de "THE AMAZING SPIDER-MAN: El poder de Electro"


Año: 2014. Dirigida por: Marc Webb (“Gifted”). Basada en: el personaje creado por Stan Lee y Steve Ditko. Intérpretes: Andrew Garfield (“Hasta el último hombre”… ver crítica), Emma Stone (ganadora del Oscar por “La la land”… ver crítica), Jamie Foxx (ganador del Oscar por “Ray”), Dane DeHaan (“Valerian y la ciudad de los mil planetas”), Colm Feore (la serie “24”), Felicity Jones (ganadora del Oscar por “La teoría del todo”... ver crítica), Paul Giamatti (“Cinderella Man”), Sally Field (ganadora del Oscar por “Norma Rae”), Chris Cooper (ganador del Oscar por “Adaptation (El ladrón de orquídeas)”). Presupuesto: 200 millones de dólares. Recaudación: 709 millones. Premios: fue nominada a varios populares galardones como 5 Teen Choice Awards.


Franquicia: lógicamente, es la secuela de “The Amazing Spider-Man” (ver crítica), estrenada en 2012, y la quinta entrega cinematográfica del Trepamuros si contamos la trilogía precedente de Sam Raimi. A pesar de que Sony Pictures fechó dos secuelas más para 2016 y 2018, así como un spin-off para los “Seis Siniestros” y otro para “Veneno”, el pirateo informático que sufrió durante las navidades de hace unos años desveló que barajaba otras opciones, como la contratación de Raimi para una cuarta entrega o un nuevo reinicio junto a Marvel Studios. Las filtraciones aceleraron esta última opción, y así se eligió a un nuevo Peter Parker en la figura del joven Tom Holland, que debutó como Spidey en “Capitán América: Civil War” y este mismo año veremos en “Spider-Man: Homecoming”.


Sinopsis: Peter Parker y su alter ego arácnido están viviendo un momento feliz como la nueva sensación de la ciudad de Nueva York. Además, su graduación en el instituto le abre todo un camino de nuevas posibilidades. Sin embargo, todo acaba torciéndose cuando su viejo amigo Harry Osborn regresa para hacerse con los mandos de la multinacional OsCorp tras la muerte de su padre, y un trabajador de la compañía, Max Dillon, acabe adquiriendo poderes para controlar la electricidad a raíz de un accidente. Por si todo ello fuese poco, el sentimiento de culpabilidad le impedirán seguir manteniendo una relación con Gwen Stacy, quien para más inri está a punto de marcharse con una beca a estudiar a Londres. ¿Demasiado trabajo para un joven héroe?


Crítica: mi principal problema con el primer “Spider-Man” de Raimi (recuerdo aquel visionado en el cine como si fuese hoy) fue que el tono de la película caía de pronto en su último tramo para convertirse en algo oscuro y deprimente, coronado con un entierro que te dejaba mal sabor de boca. Algo así está a punto de pasar en la cinta que nos ocupa, pero acertadamente Webb comprende que una película sobre el Lanzarredes no puede acabar de tal modo, con lo que su período de duelo es brillantemente resuelto y la producción finaliza con las espadas en alto, prometiendo un brillante mañana… que a día de hoy sabemos que nunca llegará. Al menos, tal y como lo tenían concebido Webb, Garfield y compañía, pues Sony parece más adicta a las “reinvenciones” que la otrora diva del pop, Madona. Y es algo que no se comprende. De “El poder de Electro” se pueden decir (algunas) cosas malas, como la caracterización psicológica de su villano, que parece más bien “un tonto con suerte” (no así su despliegue físico y de poderes, tan impresionante como cabría esperar), el diseño de los tres villanos que se dejan ver por pantalla, ninguno de ellos semejante al de sus homólogos en viñetas (sobre todo el del Duende Verde… ¡y nos quejábamos del traje de Willem Dafoe!) o que el foco de atención principal de la historia se ve salpicado por demasiados rostros pululando por ahí y que los fans del cómic reconocemos (y eso que recortaron un par en el último momento). Todo eso es cierto, si bien son defectos propios de una adaptación como la que nos ocupa y que en ningún caso hacen naufragar la propuesta, que se traduce como la mejor encarnación en pantalla grande del personaje hasta la fecha, lo que a la postre implica también que es una de las mejores conversiones realizadas sobre un superhéroe. Principalmente, por dos motivos. Primero, por el despliegue de emocionantes escenas de acción (la persecución del principio y esencialmente su narrativa, es de lo mejorcito que hayamos podido ver, con el amigo y vecino bocazas, simpático y heroico que conocemos de los tebeos), algo que, empero, se da por hecho en una producción del calado que esta supone, pero que no siempre se cumple. Y segundo, y aún más importante, por la química entre sus dos protagonistas principales, absolutamente “chispeante” (y nunca mejor dicho), con lo que tenemos en realidad una comedia romántica dentro del género de los superhéroes pero con tintes épico-dramáticos. Nunca sabremos cómo habría derivado esta nueva singladura del personaje en cines, pero a juzgar por la progresión entre la anterior entrega y ésta… sin duda podría haber llegado a ser “asombrosa”.

Resumiendo: quienes busquen un simple blockbuster, “The Amazing Spider-Man 2” ofrece todo lo que uno requiere para saciarse. Para quienes demanden además una buena adaptación del personaje que llevan siguiendo desde la infancia… ¡sorpresa!... ésta también es tu película. Para las novias que tengan que acompañar a sus chicos al visionado como compensación por haberle arrastrado a algún pase de “Crepúsculo” o “Cincuenta sombras...” y esperen ver también una historia emocionante entre pelea y pelea… pues mira, chicas, también estáis de suerte. Webb consigue que Spidey sea algo así como aquel famoso anuncio de Coca-Cola: un superhéroe para los altos, para los flacos, para los gordos, para los bajos…


Memorable: los “Magníficos Seis” que se unieron para darle brío a la banda sonora de Hans Zimmer, entre los que se encontraban Pharrell Williams y Junkie XL, y que tiene como colofón el tema principal de Alicia Keys y Kendrick Lamar. El “leit motiv” principal del film se convierte en un personaje más de la historia (y ni qué decir tiene el tono del móvil de Parker, descacharrante guiño a los fans de toda la vida).


Mejorable: la escena del final, que si bien no deja de ser emocionante como pocas, también bordea la vergüenza ajena, con un niño que se escapa del cordón policial (por cierto… ¿por qué coño hay una multitud viendo cómo un tipo con exoesqueleto metálico y ametralladoras incorporadas acribilla los coches patrulla? ¿No sería más lógico que salieran corriendo) y se planta con su disfraz de Spider-Man delante del villano. No resulta tan insultante como algunas de las ya vistas en la trilogía original y de concepción parecida… pero casi.


Curiosidades: Shailene Woodley, protagonista de “La Serie Divergente” fue contratada para el papel de Mary Jane Watson, rol que en la trilogía precedente encarnase Kirsten Dunst. Sin embargo, todas sus escenas fueron eliminadas de la película. Su intervención se grabó en un par de días y consistía en un encuentro con Peter a través de los patios traseros de sus respectivas casas, y una escena donde ambos compartían un viaje en moto que ni siquiera llegó a rodarse. Según el director, el papel de Woodley se suprimió al creer que restaría dramatismo al desenlace de Gwen en pantalla, por tanto en cuanto podía entenderse que Peter ya tenía “una sustituta”. Se esperaba, no obstante, que su rol fuese desarrollado en las dos posteriores secuelas (ambas canceladas a día de hoy), al igual que Felicity Jones convirtiéndose en la Gata Negra o Chris Cooper regresando de algún modo como Harry Osborn.



Parafraseando: cuando Gwen va camino del aeropuerto para coger el avión que la alejará definitivamente de su vida, Spider-Man se las ingenia para dejarle un mensaje que ella no pueda evitar ver y “raptarla” para decirle algo importante: “Ahora te voy a seguir. Te voy a seguir a todas partes. Te voy a seguir el resto de mi vida. O sea… también hay delitos en Inglaterra, ¿no? Cantidad de delitos. Tienen a Jack el Destripador”.

miércoles, 12 de abril de 2017

Crítica de "DIVERGENTE" (2014)


Año: 2014. Basada en: la novela de 2011 escrita por Veronica Roth. Director: Noel Burger (“Sin límites”). Intérpretes: Shailene Woodley (“Los descendientes”), Kate Winslet (“Titanic”), Ashley Judd (“Heat”), Zoe Kravitz (“Mad Max: Furia en la carretera”), Tony Goldwyn (“Ghost, más allá del amor”), Theo James (“Underworld: El despertar”), Ansel Elgort (“Carrie”), Jai Courtney (“Terminator: Génesis”… ver crítica), Ray Stevenson (“Transporter Legacy”), Magggie Q (“La Jungla 4.0”), Miles Teller (“Cuatro Fantásticos”… ver crítica). Presupuesto: 85 millones de dólares. Recaudación: 288 millones. Premios: ganó varios galardones populares como 5 “Teen Choice Awards” y 2 “People Choice Awards”.


Franquicia: si bien se las prometían muy felices con esta primera entrega y la secuela: “La serie Divergente: Insurgente” (2015), el fracaso relativo de la tercera parte (“Ascensión”), que dividía el último libro en dos partes, siendo ésta la primera, llevó a la productora Summit Entertainment a cancelar la cuarta (y presumible última) entrega cinematográfica, que debería haberse estrenado este 2017. En su lugar, se planteó que el final de la saga fuese llevado a la pequeña pantalla, presentando de paso a nuevos personajes de cara al desarrollo de una serie televisiva. Sin embargo, desde dicho anuncio no hemos vuelto a saber nada al respecto, y la proyección de muchos de los implicados en la franquicia hacen difícil el suponer que acepten lo que a todas luces se antoja como una salida “por la puerta de atrás”.


Sinopsis: tras una guerra que casi acaba con la humanidad, la civilización se han reunido en Chicago, en un futuro cercano, dividida en cinco facciones que intentan erradicar los errores del pasado. Estas facciones son: cordialidad, erudición, verdad, abnegación y osadía. Al llegar a la dolescencia, los individuos son expuestos a un rito de iniciación que determinará a qué grupo pertenecen (generalmente, al mismo del que proceden) y a pesar de que pueden elegir cambiar, también se exponen a ser rechazados y vivir como indigentes al margen del sistema. Tris, quien procede de “abnegación” decide pasar a “osadía”, después de que su rito la haya marcado como una “divergente”, una anomalía que pertenece a más de una facción y cuya condición debe ser mantenida en secreto para no ser eliminada, puesto que supone una anomalía que hace peligrar el equilibrio entre los distintos sectores de la sociedad.


Crítica: tengo que reconocer que odio profundamente a Shailene Woodley desde que vi “Bajo la misma estrella”, pero lo cierto es que esta afirmación demuestra muy poca objetividad y me limitaré a decir que es una mala copia de Jennifer Lawrence (al igual que la película es una mala imitación de “The Hunger Games”) y no tiene el carisma de aquella para soportar el peso de la historia. Y no, no es que yo sea un enamorado de la Lawrence o de “Los juegos del hambre”. Al contrario: me produce tanta urticaria aquella saga como lo ha hecho ésta, pero al César lo que es del César, y a “Divergente” se le ve tanto el plumero que podríamos estar hablando de “plagio” si no fuese porque los responsables de la adaptación cinematográfica son prácticamente los mismos que la otra y bueno… podrían decir que es “su sello”. Pero claro, las fantasías de ciencia-ficción distópicas con romances adolescentes no tienen por qué funcionar siempre del mismo modo y la puesta en escena de “Divergente” es aún más paupérrima que la de su “hermana”, donde los personajes son meras caricaturas a los que sólo les falta lucir en la frente una pegatina para que se les pueda reconocer, como si el público fuese estúpido. Y no me refiero a los típicos “héroes” y “villanos” que se adivinan desde el primer fotograma, sino a cosas aún más sangrantes como esa facción de “Osadía” que van de un lado a otro corriendo y haciendo “parkour” para justificar su condición de “osados”. De hecho, todo lo tienen que hacer de forma peligrosa d inconsciente. ¿Follarán sobre un lecho de clavos, o el simple hecho de hacerlo sin condón ya será lo suficientemente “osado”? No lo sabemos (o al menos, no en esta entrega) porque la pareja protagonista se pasan casi dos horas y media “pelando la pava” sin llegar a “consumar”, porque ya se sabe que esto hay que alargarlo lo máximo posible. Los dos primeros tramos del film, no obstante, son llevaderos y transcurren sobre los dictados típicos del subgénero del “elegido” que llega para salvar al mundo, pero, como señalábamos, todo es tan previsible que el final resulta casi innecesario y su metraje se hace insoportablemente largo. Si a ello le sumas que desde el principio sabes que estás asistiendo al primer acto de una trilogía (y lo que es peor: una tetralogía, para seguir la moda de dividir el último libro en dos partes) la insatisfacción que te produce todo echan por tierra los pocos alicientes que el asunto tuviera en un principio.


Resumiendo: si bien es un pasatiempo convencional que no llega a defraudar tanto como otros experimentos coétaneos del estilo de “Cazadores de sombras”, su calado sólo será apto para aquellos a los que esto del cine todavía les parezca algo “nuevo” y tengan su pared decorada con pósters de los protas de “Crepúsculo” y “Los juegos del hambre”. Para los demás, podría ser un mero vehículo para sestear el fin de semana, pero sus más de dos horas de duración hacen que incluso para esto sea necesario pensárselo dos veces.


Memorable: en uno de los pocos puntos realmente divertidos del guión, Tris se enfrenta contra un enemigo que le dice: “No me vas a disparar”. Y ella se enoja: “¿Por qué todo el mundo me dice lo mismo?”. Y tiro al canto. Esa no me la esperaba, tengo que reconocerlo.


Mejorable: ver a la Winslet o Judd haciendo aquí de “madres” y “villanas” te hace darte cuenta de que el tiempo pasa para todos y no ves relevo en lo que viene por detrás. Tampoco se entiende que con todo lo que dura la peli se les de tan poca cancha a sus personajes.


Curiosidades: Shailene Woodley y Ansel Ergot, que interpretan aquí a dos hermanos de una misma facción, coincidirían poco después en “Bajo la misma estrella” interpretando a dos adolescentes que se enamoran, unidos por sendas enfermedades terminales. Por cierto, destaquemos también que Woodley, antes de la que nos ocupa, había participado en las audiciones para el papel protagonista en “The Hunger Games”, si bien acabó perdiendo el rol frente a una Jennifer Lawrence que ya apuntaba maneras de superestrella.



Parafraseando: Tris se enfrenta a su prueba de fuego final para ser aceptada por su facción adoptiva, y su noviete le advierte que si lo hace demasiado bien podrán darse cuenta de que es una “divergente”: “O sea, que si salgo demasiado rápido… me matan. Y si salgo demasiado despacio, me expulsan” “Exacto. Buena suerte”.

lunes, 10 de abril de 2017

Crítica de "POMPEYA" (2014)


Año: 2014. Director: Paul WS Anderson (“Resident Evil: El capítulo final”… ver crítica). Intérpretes: Kit Harington (el John Nieve de “Juego de Tronos”), Emily Browning (“Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snicket”), Carrie Anne Moss (la Trinity de “Matrix”), Adewale Akinnuoye-Agbaje (“The Mummy Returns”),  Kiefer Sutherland (el Jack Bauer de “24”), Jared Harris (Lane Pryce en la serie de AMC, “Mad Men”), Jessica Lucas (la serie “Gotham”). Presupuesto: 80 millones de dólares. Recaudación: 108 millones. Premios: Kiefer Sutherland estuvo nominado en una de esas ceremonias que se dedican a reseñar “lo menos bueno del año” como Peor Secundario.


La realidad: el 24 de agosto del año 79 después de Cristo, el volcán Vesubio (que se encuentra en la actual Nápoles y que todavía se mantiene activo, sin ir más lejos volvió a manifestarse en 1944) entró en erupción y pasó a la historia por ser uno de los mayores desastres naturales de la jamás vividos por el hombre, cobrándose la vida de, se calcula, unas diez mil personas; o, lo que es lo mismo, la mitad de la población de Pompeya, de la que se han recuperado mil cadáveres fosilizados. El por qué de dichas muertes sigue siendo a día de hoy objeto de estudio, pues las erupciones volcánicas, de por sí, no producen en su gran mayoría víctimas mortales, ya que las mareas de lava son demasiado lentas como para resultar un peligro en sí mismas, y la lluvia de proyectiles rocosos suele ser con polvo o sedimentos casi microscópicos. A día de hoy, se cree que fue una mezcla de fortuitos desastres, culminados con una reacción poco frecuente de oleadas de polvo ardiente, que golpeó a quienes todavía no habían escapado a la velocidad de 200 kilómetros por hora, hirviéndoles la piel y llenando sus pulmones de aire caliente. Dicha oleada se extendió por un perímetro de 30 kilómetros alrededor del volcán, con lo que escapar de sus efectos en dicha época fue sumamente difícil.


Sinopsis: en los días previos a la erupción del Vesubio, un gladiador conocido como “El Celta” es llevado a la ciudad de Pompeya para ser la atracción principal de unos juegos que podrían suponer la liberación de Ático, un veterano luchador de la arena. Durante la travesía, El Celta conocerá a Casia, la hija del empresario más importante de Pompeya, que acaba de regresar de Roma y mostrará un interés especial por el joven. ¿Podrán sobrevivir a una de las mayores catástrofes naturales de la historia?


Crítica: “Mataste a mi familia. Masacraste a mi pueblo. No te equivoques: mis dioses vienen a por ti”. Algo pasa con WS Anderson. Ni su divertida revisitación de los mosqueteros de Dumas ni esta digna mezcla de “Gladiator” y “Volcano” han contado con el apoyo del público. Y eso, a pesar de que es uno de los realizadores que mejor partido sabe sacarle a la moda del 3D que aún da coletazos. El principal problema que podría tener esta producción es que, al igual que ocurriese con “Titanic” o “Pearl Harbor”, el desenlace de la historia es conocido por todos, así que la espera hasta que llegue dicho momento puede resultar tediosa si no hay algo entre medias que realmente nos llame la atención. Quizás sea porque la moda de los “péplums” o las “películas de desastres” se pasaron en los 70. O quizá porque Anderson abusa de los “homenajes”, rayando en el plagio, a otras producciones épicas como “Braveheart”. Sin duda, “Pompeya” podría haber sido mejor película de lo que es, si hubiese incidido más en los aspectos socio-políticos de una urbe que, no lo olvidemos, fue borrada de la faz de la tierra y de la noche a la mañana, en el año 79 a.c., quizás como un castigo de los dioses, quizás por un mero capricho del volcán cercano. En cualquier caso, Anderson parece creer que toda la secuencia de la erupción no va a ser suficiente motivo para que el espectador quiera pagar una entrada de cine, así que mete con calzador una historia de amor de dudosa credibilidad y una suerte de peleas circenses con la venganza como trasfondo que restan bastante protagonismo al inevitable y catastrófico final. ¿El resultado? Pues eso: una película entretenida que es, ni más ni menos, lo que pretendían sus responsables.


Resumiendo: qué difícil es pasar de la televisión al cine (nada que ver, sin duda, con dar el salto a la inversa). Por mucho que seas el “fan favourite” de millones de personas en todo el mundo y te rodees de la mayor cantidad de efectos digitales en 3D. Harington lo aprendió aquí por la fuerza, si bien el visionado de la cinta no llega a justificar por sí misma el desastre, por tanto en cuanto, pese a su falta de originalidad, se desenvuelve como un “blockbuster” competente y, sobre todo, fidedigno a los hechos históricos, si bien es cierto que esto último no suele ser un factor determinante que mueva masas a la hora de asistir al cine. “Pompeya” es un “cine de sandalias”, para entendernos, y no sólo referido al calzado de sus protagonistas, sino a que es altamente disfrutable desde la comodidad de tu sala de estar. Bien vendría a ser un “Titanic” de nuestra época… pero dirigido por Paul WS Anderson, claro. Y cuando has consagrado tu filmografía a glorificar una saga de videojuegos sobre zombis… pues pasa lo que pasa. Ya no distingues lo que está “muerto” de lo que está “vivo”. Reflexionen.


Curiosidades: según palabras del propio actor, Harington se obsesionó tanto con mostrar un cambio físico en su primer gran papel en la pantalla que llegó a ir tres veces al día durante seis días por semana al gimnasio… hasta que su entrenador personal le paró los pies, claro. Y hablando de obsesiones, el director, Anderson, se mostró especialmente cuidadoso en la recreación histórica de la película, no sólo en la representación de la ciudad tal como era entonces, sino también en la escenificación de las costumbres, la sociedad romana de la época, el vestuario e incluso la erupción del Vesubio, para lo que contó con el asesoramiento de expertos vulcanólogos. Independientemente de sus méritos cinematográficos, el film fue muy aplaudido por su dirección de arte en general.


Memorable: la batalla entre gladiadores y soldados romanos para recrear la victoria sobre los rebeldes célticos, con ese lanzamiento final de hacha hacia la pantalla donde Ático vuelve a salvar la vida a su nuevo mejor amigo. Lástima que todo el contexto estuviese ya “quemado” enla mencionada cinta de Ridley Scott o, sobre todo, en las distintas temporadas de la ficción televisiva “Espartaco”.


Mejorable: ni un castigo de quince latigazos la noche anterior, ni una batalla contra un ejército de centuriones, ni un montón de tropelías entre medias… nada parece hacer mella en nuestro héroe, que cabalga esquivando una lluvia de piedras flamígeras sin despeinarse, como si de un Superman cuadrúpedo se tratase. Suspensión de la credibilidad… ¿qué haría yo sin ti?



Parafraseando: las cosas claras; así es como se consigue la amistad verdadera, y no con presentaciones de cortesía: “Tendremos que hablar en algún momento” “No. Tendremos que matarnos en algún momento. Así que mi nombre es cosa mía. Y el tuyo no tengo interés por conocerlo”.

viernes, 7 de abril de 2017

Crítica de "HÉRCULES" (2014)


Año: 2014. Título original: Hercules: The Thracian Wars. Basada en: la serie limitada de Radical Toyz realizada por Steve Moore y Cris Holsen. Director: Brett Ratner (“Hora Punta 3”). Intérpretes: Dwayne Johnson (“San Andrés”… ver crítica), Rufus Sewell (“The Tourist”), Ian McShane (“Deadwood”), Joseph Fiennes (“Shakespeare enamorado”), Steve Peacocke (la serie australiana “Home and away”), John Hurt (“Alien, el octavo pasajero”), Rebecca Ferguson (“Misión Imposible: Nación Secreta”… ver crítica), Irina Shayk (la modelo, ex novia del futbolista Cristiano Ronaldo). Presupuesto: 100 millones de dólares. Recaudación: 210 millones.


La polémica: según Alan Moore, mítico guionista de obras maestras del cómic como “Watchmen” o “Batman: La broma asesina”, permanentemente cabreado con el mundo y especialmente con el del cine a tenor de las adaptaciones de sus obras, el guionista de la obra original, Steve Moore (sin parentesco con el anterior) le escribió una carta en la que se quejaba de que estaban utilizando su nombre para vender la película, a pesar de que él había solicitado su desvinculación del proyecto, al enterarse de las cláusulas abusivas del contrato en lo que respectaba a sus derechos de autor, que le concedían quince mil dólares para hacer con su obra lo que quisieran y le impedían ningún tipo de reclamación posterior. Desgraciadamente, la noticia nunca se pudo contrastar pues Steve Moore murió el mismo año 2014, antes del estreno del film.


Sinopsis: en la antigua Grecia, Hércules y su grupo de amigos (entre los que se encuentran una amazonas, un hombre medio-salvaje y un guerrero capaz de visionar el futuro) actúan como mercenarios al mejor postor, con el sobrino del héroe perpetuando sus hazañas y haciendo creer a todo aquel que quiera escucharle que su tío es en realidad el hijo de Zeus. La realidad es que el susodicho Hércules vive atormentado por la muerte de su familia, de la cual muchos le acusan a pesar de que él apenas tiene el vago recuerdo de haber visto al mítico perro Cancerbero devorando a su mujer e hijos. En esta situación, el grupo es contratado por el rey de Tracia para librarles de un ejército de “minotauros” y otros diablos que les acosan, según dicen los pocos que han sobrevivido a su encuentro, con lo que el equipo deberá preparar a un montón de campesinos e instruirles en la batalla más difícil de sus vidas.


Crítica: “¿Creéis que sabéis la verdad sobre él? No sabéis nada”. De entrada, “Hercules” no es lo que parece. Es bastante más infantil(juvenil de lo que prometían sus tráilers y eso, en esta historia épica, si bien ofrece una de aventuras a la antigua usanza, aquí juega en su contra. Sí, vale: es mejor que la de Renny Harlin que nos llegó también hace unos meses, pero vamos… tampoco es mucho decir. Es más: se parece terriblemente a la cutre serie de televisión de los 90 que surgió a rebufo de “Xena, la princesa guerrera”, con un Dwayne Johnson que, puesto que no puede dar la talla en los momentos de drama, pues se dedica a imitar a Kevin Sorbo y su mueca de “hay que ver lo que se hace por dinero”. Insisto: no podemos decir que esta “Hercules” sea una mala película. No lo es. Pero también se queda lejos de lo que podría haber sido. Y, a pesar de sus logradas escenas de acción al más puro estilo de blockbuster veraniego, por momentos también coquetea con el homenaje a aquellas películas de Simbad con presupuesto de serie B. Aunque claro, en este caso… la “serie B” ha costado 100 millones de dólares. Pese a todo, e insisto, “Hércules” podría considerarse como una buena optimización de los recursos, con una deslumbrante puesta en escena cortesía de la famosa (e imprescindible, a día de hoy) “pantalla verde”, y con un “The Rock” entregado a la causa, luciendo su vigoréxico cuerpo y exudando ese carisma “buenrrollista” que le han posicionado a día de hoy como una de las estrellas de Hollywood más queridas por el gran público. Para mí gusto, le falta un poco de ese (por otro lado, paradójico, en este caso) factor humano que tanto persigue el héroe de esta epopeya, pero oye… nadie es perfecto. Ni siquiera un semi-dios.


Resumiendo: con una premisa que también podría considerarse como un “remake” mitológico de “Los siete samuráis” de Akira Kurosawa, sin dejar a un lado el “300” de Zack Snyder y Frank Miller (sin duda, una de las películas más influyentes de las últimas décadas, le pese a quien le pese), esta nueva revisión del hijo de Zeus es una puesta al día de los antiguos “péplums” qu servían como acompañamiento en una sesión doble dominical de hace unas décadas; una producción al servicio del espectador con mucho humor, acción, argumento lineal y el sentido épico más arcaico. Vehículo de lucimiento, al igual que aquellas cintas, a la estrella del cartel, un Dwayne Johnson sublimado aquí a su máxima potencia, con un elenco de secundarios que “rellenan” pero no “estorban”. Una película tan simpática como su protagonista… pero quizás igualmente simplona.


Memorable: la recreación de “Los 12 trabajos de Hércules”, ampliamente usados para la promoción del film pero que, en verdad, poco tienen que ver con la historia que se nos presenta. Resulta bastante desconcertante que el metraje no se regodee más en estas secuencias, habida cuenta de lo bien que lucen.


Mejorable: que, si de disfrutar se trata, podría haber salido más tiempo en pantalla la ex novia de Cristiano (que, si mal no tengo entendido, ahora tiene un hijo con Bradley Cooper y siempre se dijo que le había sido infiel al jugador del Real Madrid en el rodaje de esta cinta con “The Rock”… bueno, no estoy muy al tanto de la prensa del corazón).


Curiosidades: según declaraciones del propio Johnson, estuvo trabajando durante ocho meses de manera intensiva para meterse en el papel de Hércules, hasta el punto de convertirse prácticamente en un monje budista que no hacía más que entrenar y dormir. Preguntado, no obstante, si repetiría la experiencia, contestó que lo haría: “no sólo una, sino incluso dos veces más”. A ninguno se nos escapa, dado el cariz del Hollywood de hoy en día, que el antiguo luchador estaba dejando caer la posibilidad de completar una trilogía. planes, sin embargo, que no se han concretado ni parece que estén en la mente de sus responsables.



Parafraseando: Hercules duda de que con apenas sus amigos y un puñado de campesinos sea capaz de cambiar el curso de una guerra que parece perdida: “Sólo soy un mercenario que lucha a cambio de oro”. “Como nos vemos a nosotros mismos es inconsecuente… Como nos perciben los demás es importante. Y tu nombre, te guste o no, es un grito de guerra”.