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lunes, 17 de abril de 2017

Crítica de "LAS AVENTURAS DEL CAPITÁN ALATRISTE"


Basada en: la pentalogía de novelas escritas por Arturo Pérez Reverte. Emisión: enero-marzo de 2015. Cadena: Telecinco. Intérpretes: Aitor Luna, Natasha Yarobenko, Lucía Jiménez, Patricia Vico, Carmen Sánchez, Marcos Ruiz, Luis Callejo, Miguel Hermoso, Aura Garrido, Audiencias: la ficción debutó con algo más de un millón de espectadores y un 13% de share, perdiendo progresivamente espectadores hasta el capítulo final, visto por un paupérimmo 0.8% de share. Curiosidades: el director Enrique Urbizu, ganador del Goya al Mejor Director por “No habrá paz para los malvados”, realizó los dos primeros capítulos.


Principal: tras regresar del tercio de Flandes, Diego Alatriste tiene que hacerse cargo del pequeño Íñigo de Balboa, huérfano de un compañero de armas, mientras se gana la vida como puede en el Madrid de los Austrias. Su espada pronto será reclamada por los conspiradores de la corte de Felipe IV, cuando el Príncipe de Gales y el conde de Buckinham acuden de incógnito a la ciudad para pretender a la infanta. Será así como Alatriste conocerá a su letal enemigo, el espadachín italiano Gualterio Malatesta.


Secundario: el triángulo amoroso entre Diego, la actriz María de Castro y Caridad la Lebrijana, dueña de la fonda de El Turco, las conspiraciones de Luis de Alquézar y el inquisidor fray Emilio Bocanegra, la relación de amor-odio entre Íñigo y la joven Angélica o las cuitas de Quevedo son algunas de las subtramas.


SPOILER: después de que el Príncipe de Gales abandone España enfermo y sin haber conseguido su propósito de desposarse, Malatesta hiere gravemente a Íñigo y Alatriste clama venganza, aunque termina por perdonarle la vida. María de Castro, por su lado, empieza a ser la amante del rey, pero Bocanegra manda asesinarla y el matarife la confunde por su hermana, quien recientemente había sido salvada de la Inquisición. Recuperados de sus heridas, Alatriste e Íñigo se reincoporan al tercio para acudir a la rendición de Breda, cuando Francia declara la guerra a España.


Crítica: para este viaje no hacían falta tantas alforjas. Qué mala suerte ha tenido hasta la fecha Pérez Reverte con sus adaptaciones. Centrándonos sólo en su creación más célebre, ni la versión en cines de 2006 auspiciada por Agustín Díaz Yanes (que condensaba en un solo largometraje los cinco libros) ni la que ahora nos ocupa han sabido hacerle justicia. “Las aventuras del Capitán Alatriste” parecen más bien un triste intento por parte de Telecinco de tener su propio “Águila Roja” que de hacer una buena traslación del material literario. Se entiende la decisión de rodar en decorados como una manera de agilizar la producción, pero la sensación que transmiten, con una luminosidad a lo “Médico de familia” es de estar contemplando un mero artificio. Perdonable, no obstante, si no fuese por su pobre construcción de pesronajes, demasiado estereotipados como para tomar a la ficción mínimamente en serio (desde el Dómine hasta “Copons” pasando por la infantiloide raleza). Un punto cómico sería incluso agradecido, pero que el noventa por ciento sean tan simples acaban por hacer de ésta una aventura sin ninguna sustancia. Grave es que Alatriste no tenga ningún rival digno (Luis de Alquézar es un cornudo pusilánime, Bocanegra es una sombra de su homónimo en papel, el cardenal Richelieu aparece y desaparece sin dejar huella) a excepción de un Malatesta del que, claro, hacen uso y abuso en cada capítulo, con su típica muletilla de “Me piace” que termina haciendo de él una caricatura; pero mucho peor son los roles femeninos que se dejan ver por la pantalla: Yorobenko, después de ser nominada por “Habitación en Roma”, se encargó de “destrozar” a Sigrid en la infame adaptación de nuestro otro capitán más universal, y aquí perpetra a una María de Castro sencillamente fuera de lugar. Será muy guapa y todo lo que tu quieras, pero resulta cuanto menos inverosímil que de voz a una “actriz” en permanente sobreactuación. Y lo de Angélica de Alquezar, por previsible, no deja de ser vergonzoso. La de los libros de Reverte era una mujer encerrada en el cuerpo de una niña, igual que la vampiresa que Kristen Dunst bordase en “Entrevista con el vampiro”, plenamente consciente de sus encantos para reducir a los hombres a meros ejecutores de sus órdenes. Encontrar a una joven actriz que pudiera transmitir ese conjunto de cualidades era casi imposible, así que intuyo que los productores lo dieron por perdido y contrataron a la que pareciese una niña repelente a la que dan ganas de abofetear cada vez que abre la boca. Si tengo razón, entonces me quito el sombrero porque acertaron de lleno. La peor parte es para Lucía Jiménez, sin duda la mejor de las actrices que completan el elenco, y que paradójicamente queda relegada a un rol de “mujer florero”, con un personaje que carece de matices y se limita a recibir al capitán con los brazos abiertos cada vez que éste llega, por muchas perrerías que le haya hecho pasar cinco minutos atrás.



Resumiendo: el principal problema de la adaptación televisiva de “Alatriste” es que parece una ficción de otro tiempo. Y no me refiero precisamente al siglo XVI. En la época donde “Juego de Tronos” sorprende a todos por sus tramas complejas y personajes tridimensionales, aquí sólo el protagonista está definido como para ser interesante a ojos del público, aunque es imposible soportar él sólo el peso de toda la producción. Lamentablemente, si el resultado hubiese sido otro habríamos dedicado más espacio para la composición de Aitor Luna, que se transmuta en un Diego muy convincente, a medio camino entre lo que hizo Viggo Mortensen y lo que pide el tono global de la serie, impecable en cualquier caso como galán clásico. Sin duda, es de lo poco que merece reseñar de una apuesta que partía como la gran baza de la cadena para este año y que se despidió de la parrilla por la puerta de atrás  y sin que nadie la vaya a echar de menos. Nuestro capitán, con el ala más triste que nunca.

jueves, 6 de abril de 2017

WAYWARD PINES: primera temporada


Creada por: M. Night Shyamalan y Chad Hodge. Basada en: la novela homónima de Blake Crouch. Emisión: mayo-julio 2015. Episodios: 10. Cadena: FOX. Intérpretes: Matt Dillon, Shannyn Sossamon, Charlie Lahan, Melissa Leo, Juliette Lewis, Toby Jones, Terrence Howard, Carla Gugino, Hope Davis.


Principal: Ethan Burke es un agente del Servicio Secreto estadounidense que tiene una nueva misión: encontrar a dos compañeros desaparecidos. Durante la búsqueda, sufre un accidente de coche y despierta en el hospital del idílico pueblo de Wayward Pines (Idaho). Pero, pronto descubrirá que no puede salir del pueblo, ni comunicarse con su familia para decirles que ha sobrevivido y que todos los habitantes parecen estar fingiendo. ¿Qué ocurre en Wayward Pines? Además, Burke encuentra a sus dos compañeros, uno muerto y la otra (su ex-amante) casada y con una aparente vida feliz en el pueblo… desde hace años, lo cual es harto difícil de entender cuando sólo han pasado dos semanas desde su desaparición. Para colmo, cuando intenta hablar del pasado o de su otra vida, los teléfonos de la comunidad suenan para advertir de que no continúen hablando sobre su vida anterior. Si desobedecen, serán ajusticiados cortándoles el cuello en la plaza mayor, ante la pasividad del resto de vecinos.


Secundario: la mujer y el hijo de Burke acuden a buscarle cuando no tienen más noticias de él. También tienen un accidente y también despiertan en el hospital de Wayward Pines. Consciente de que ahora tiene algo que perder si continúa su investigación, Ethan decide fingir junto a su familia que se está integrando en el pueblo, y acepta el trabajo como nuevo sheriff. Será así como pronto descubra que hay un muro electrificado alrededor del pueblo que impide que alguien pueda salir del perímetro. Además, su hijo empieza a ir al colegio de Wayward Pines, donde el personal docente parecen querer adoctrinar a los jóvenes en una especie de culto secreto llamado la “Primera Generación”.


SPOILER: el psiquiatra David Pilcher se rebela como el ideólogo de Wayward Pines y cuenta a Ethan la verdad sobre el pueblo: en realidad, son parte de un experimento de criogenización y no están en el año 2015 sino en el 4000, y el muro que rodea la población no es para impedir que nadie salga, sino para protegerles de unas criaturas humanoides que han involucionado y serían letales para los supervivientes del planeta. Una vez descubierto la verdad, Burke se compromete a mantener el orden en el pueblo, pues sólo unos pocos saben la verdad para no sembrar el caos entre los “elegidos” para “despertar”. Pero un grupo de habitantes conspiran en secreto y Pilcher decide cortar la electricidad para que los salvajes puedan entrar en el perímetro y así “purgar” la población y empezar desde cero con una nueva generación en el futuro. La cosa sale mal y Pilcher muere mientras que Ethan se sacrifica para salvar a quienes han sobrevivido al primer ataque de los salvajes. Ben, el hijo de Ethan, despierta en el hospital tras el incidente y se da cuenta de que todo el esfuerzo de su padre fue en vano: los jóvenes de la Primera Generación han vuelto a reconstruir el pueblo a imagen y semejanza de David Pilcher y han criogenizado a todos los adultos. El sueño de Wayward Pines sigue como si nada.


Crítica: tengo que reconocer que la visión de esta serie ha sido una pequeña decepción este verano. Esta especie de “Twin Peaks” mezclada con “Lost” y “Soy Leyenda”, repleta de grandes actores y con el sello de Shyamalan, se deshace como un azucarillo a las primeras de cambio, toda vez que la resolución de su “misterio” empieza a llenar de tantos interrogantes incongruentes la trama que ya no es posible disfrutar de lo que queda de ella. Una vez descubres cuál es la verdad de Wayward Pines, lo que en un principio se había presentado como un thriller más o menos competente se acaba traduciendo en una especie de “survival horror” bastante poco interesante, con un final que se ve venir de lejos. No me extraña que su continuación sea más que dudosa, no ya sólo por su audiencia (que, lamentablemente, ignoro) sino porque sería muy difícil que los guionistas encontraran algo nuevo que ofrecer, en tanto en cuanto el final de estos primeros diez capítulos deja indicar que lo siguiente sería una repetición de lo ya visto pero con el personaje del hijo de Matt Dillon en sustitución de éste. Y, francamente, la presencia del inmortal Dillon (uno de esos actores que, como Ethan Hawke, parecen haber hecho un pacto con el diablo para no envejecer) eran uno de los principales reclamos de la ficción. Proseguir sin él no tiene ningún sentido.



Resumiendo: ¿en qué cabeza cabe que, para evitar el caos, los dirigentes de una comunidad que, supuestamente, es la última estirpe de la raza humana, decidan no contarles la verdad e inventarse un rocambolesco “mundo feliz” a lo “Pleasantville” donde, si hacen preguntas, se los cargan sin contemplaciones? ¿No sería más fácil enseñarles los zombis de fuera y decirles: “Esto es lo que hay, amigos”? Al igual que ocurre con algunos de los films del propio Shyamalan, la premisa argumental de esta serie, si no se dilatan hasta suponer un “cliffhanger” final, no puede sostener el resto de la narración una vez descubierto. ¿Os imagináis que descubrir el secreto de “El bosque” (película de Shyamalan que guarda cierto parecido con esta serie) hubiese tenido lugar en mitad dela película y no al final? Pues eso. Una buena idea mal ejecutada.



viernes, 17 de marzo de 2017

BETTER CALL SAUL: primera temporada


Creada por: Vince Gilligan y Peter Gould. Emisión: febrero de 2015. Cadena: AMC. En España: Movistar Series. Epidosiod: 10. Básico: spin-off de “Breaking Bad” (2008-2013). Intérpretes: Bob Odenkirk, Michael McKean, Jonathan Banks, Rhea Seehorn, Patrick Fabian, Michael Mando. Audiencias: el primer episodio fue seguido en USA por casi siete millones de espectadores, convirtiéndose en el mejor estreno en la historia de la televisión por cable.


Historia: en 2002, James McGill es un abogado perdedor que trata de darse a conocer en Albuquerque (Nuevo México), condenado a cuidar de su hermano mayor Chuck, un brillante letrado que ha sufrido una extraña alergia a los aparatos eléctricos y vive recluido en su casa. Harto de lidiar contra los grandes bufetes que no le dejan prosperar, James comienza a recordar su vieja faceta de “chanchullero” cuando se le conocía como “Jimmy Resbalones” cuando vivía en Cícero (Illinois), creyendo que utilizando alguno de sus viejos trucos puede encontrar el atajo del éxito.


Secundario: James entabla una curiosa relación con el encargado del párking del juzgado, Mike Ehrmantraut, un policía jubilado que tras la muerte de su hijo, también policía, en acto de servicio, se tomó la justicia por su mano y ahora se ha mudado a Nuevo México para estar más cerca de su cuñada y su nieto. Mike pronto comenzará a sacarse un sobresueldo convirtiéndose en “guardaespaldas” para tipos de dudosa moralidad.


SPOILER: James consigue por fin su primer gran caso en una demanda colectiva a los clientes de una franquicia de hogares para jubilados. Su hermano Chuck, que se recupera en gran medida gracias a este hecho, le anima a que busque ayuda en su propia firma, con los antiguos socios de Chuck. Pero éste le traiciona alegando que James jamás tendrá un verdadero respeto por la profesión y tras esta confesión, James abandona a Chuck y rechaza también unirse a otro bufete de Santa Fe, prometiéndose que a partir de ese momento, nadie le va a detener en su carrera.



Crítica: confesémoslo: todos teníamos nuestras dudas. Para que un spin-off triunfe, tal y como han demostrado “Frasier”, “Flash” o “Aída” (por citar tres casos), es necesario que transite por algunos lugares comunes, pero que también demuestre tener un universo propio que justifique su existencia en solitario. Esto ya de por sí no es fácil, pero si encima tienes entre manos un “spin-off precuela” (anulando el factor sorpresa, puesto que ya sabes dónde debe desembocar, tarde o temprano), tus opciones de fracasar aumentan. “Better Call Saul” las disipa de un plumazo en un primer episodio que transcurre a velocidad vertiginosa y traza una elipsis en su primera temporada hasta finalizar en un último capítulo para quitarse el sombrero, con ese plano final de nuestro “chupa-tintas” favorito tararareando el “Smoke on the wáter” de los Deep Purple, en un guiño a su antiguo camarada de fechorías Marco, uno de los personajes entrañables que pueblan esta nueva ficción de culto de la televisión moderna. Porque, ante todo, el éxito de “BCS” es ayudar a encumbrar aún más la figura del “looser” más carismático que haya sido jamás creado, con un prólogo en blanco y negro donde vemos que tristemente cayó tras su colaboración con Walter White, pero que rápidamente decide buscar su propio sitio y se aleja de su antecesora; tanto es así, que ni siquiera el propio “Saul” del título hace acto de presencia como tal en esta primera tanda de episodios que nos han sabido a muy, muy poco. Mención especial merece Bob Oddenkirk, quien tras interpretar a Goodman en “Breaking Bad” supo llenar el espacio entre el final de ésta y el comienzo de la que nos ocupa con breves apariciones en las muy recomendables película “Nebraska” y serie “Fargo”, y aquí ejerce un doctorado de cómo llevar en sus espaldas todo el peso de una producción y salir indemne de la prueba. El humor negro, la tétrica tensión, los personajes llenos de claro-oscuros y el ritmo desacompasado de “Breaking Bad” están en “BCS”. Pero también hay “algo más”. Eso ya lo sabíamos antes de verla, claro. La pregunta era si ese “algo más” merecía tanto la pena como para arriesgarse a mancillar el buen recuerdo que había dejado la serie “madre”. Ahora sabemos que sí. Y todos respiramos aliviados.

lunes, 6 de febrero de 2017

DAREDEVIL: primera temporada


Creada por: Drew Goddard y Steven S. Deknight. Basada en: el personaje creado por Stan Lee y Bill Everett en 1964. Emisión: abril 2015. Episodios: 13. Cadena: Netflix. Adaptaciones: en 2003, se realize una adaptación cinematográfica del personaje dirigida por Mark Steven Johnson y protagonizada por Ben Affleck, Jennifer Garner, Michael Clarke Duncan y Colin Farrell. Intérpretes: Charlie Cox, Vincent D´onofrio, Deborah Ann Woll, Elden Henson, Tony Leonard Moora, James Caan, Rosario Dawson.

Principal: tras quedarse ciego por un accidente de tráfico en el que se derramaron unos productos químicos, el pequeño Matt Murdock, hijo del boxeador caído en desgracia  “Batallador” Murdock, descubrió que el resto de sus sentidos se habían agudizado hasta el punto de conferirle una suerte de “radar” con el que podía “ver” mucho más allá que cualquier otro mortal. Entrenado por el viejo Stick en técnicas de lucha, años después Matt se licencia como abogado y monta su propio gabinete con su amigo de la facultar Foggy Nelson. Pero sus ansías de justicia no se satisfarán con el veredicto de un jurado, por lo que se convertirá en un justiciero enmascarado para el corrupto barrio de “la Cocina del Infierno” (“Hell´s Kitchen”) de New York.

Secundario: en su primer caso, Matt y Foggy ayudan a la joven Karen Paige, quien conoce secretos de una multinacional que la convierten en el principal objetivo de una organización criminal. Los jóvenes abogados conseguirán que quede libre, y Karen se ofrecerá a trabajar para ellos como su secretaria en compensación. Sin embargo, la chica también seguirá investigando sobre sus antiguos jefes con el periodista Ben Urich, que irá revelando poco a poco el nombre de Wilson Fisk, un desconocido hombre de negocios que junto a su mano derecha, James Wesley, mantiene un pacto con las mafias rusas, chinas y japonesas para demoler toda la ciudad y volver a constuirla desde sus cenizas.

SPOILER: tras la muerte de Urich a manos de Fisk y el descubrimiento de Nelson bore la verdad de su amigo Matt, las cosas se precipitan y entre todos consiguen encontrar las pruebas que incriminan a Wilson Fisk con toda clase de asesinatos y asuntos turbios, lo que dará con sus huesos en la cárcel previo enfrentamiento contra Daredevil. Así, el bufete de Nelson & Murdock vuelve a abrirse junto a Karen y todo apunta a un futuro brillante.


Crítica: a pesar de todo lo que ha llovido desde entonces, todos seguimos estando de acuerdo en que el “Born Again” de Frank Miller es la mejor etapa del personaje. Por eso se hizo aquel pastiche cinematográfico donde se aglutinaba en dos horas todo aquello que pudiera “molar” de la iconografía del “cuernecitos”, en un producto resultante muy pobre por su mera ambición. El “Daredevil” de Netflix, con la suerte de contar con 13 horas para desarrollar la trama, se destapa como la mejor adaptación posible de dicha saga, pero incluye también retazos de otras etapas míticas del héroe realizadas por otros autores como Brian Michael Bendis, Ann Nocenti o Mark Waid, dentro de un contexto más adulto y oscuro de lo que nos tienen acostumbrados tanto en Marvel Studios como en el resto de ficciones televisivas, lo que redunda en la mejor serie de superhéroes confeccionada hasta el momento, y eso incluye a “The Flash”, “Gotham”, “Agentes de SHIELD” y un largo etcétera. “Daredevil” se olvida de la narrativa procedimental (un villano principal al que derrotar por episodio, con una subtrama que conduzca hasta el clímax de final de temporada) para trazar un único arco argumental cohesionado, lo que permite un desarrollo mucho más complejo de lo que nos tienen acostumbrados en este tipo de producciones. Con ello, pues, lo que consiguen es precisamente lo que deberían perseguir todos aquellos que se embarquen en una adaptación: que el personaje y su universo cobren realmente vida. A éste Daredevil no le falta de nada (bueno, sí… Elektra, Bullseye, Maria Tifoidea… pero para eso ya habrá otras temporadas). El cariño con el que está tratada toda la serie se nota en los pequeños detalles que irán confeccionando su mitología propia al estilo de un “Daredevil Begins”, como los famosos “palos” de lucha que acabará regalándole Stick a mitad de la temporada tras un enfrentamiento entre maestro y discípulo, o la aparición de Melvin Potter (alias “Gladiador” en los cómics), que terminará proporcionándole su traje definitivo de superhéroe a nuestro justiciero (aunque luego siempre podamos entrar en la discusión de si esa especie de armadura a prueba de balas son más propias de Batman o de Daredevil. Desde luego, son mucho mejor que ese antifaz de ninja que usa al principio). También hay sombras, claro. El “shor runner” original, Drew Goddard (director de “La cabaña en el bosque”), responsable de los dos primeros capítulos, que son a la postre de los mejores, con la preciosa relación entre el pequeño Matt y su padre y el brutal plano secuencia de la pelea en el pasillo contra los rusos que tienen secuestrado a un niño (desde ya, y con el permiso de “Banshee”, la mejor coreografía de acción de una serie de todos los tiempos), acabó dejando sus funciones por el socorrido motivo de “diferencias creativas” y, aunque continúa como productor de la serie, es obvio que ese nivel no se vuelve a conseguir y la ficción sufre un pequeño bache hacia la mitad, aunque nunca llega a ser tan pronunciado como para resultar preocupante. No podemos terminar esta reseña sin recordar que “Daredevil” forma parte de un mega-proyecto entre Netflix, Marvel Television y ABC Studios, que incluye la realización de tres series más: Jessica Jones, Luke Cage y Puño de Hierro, que deberían desembocar a su vez en la serie “The Defenders”. A priori, y teniendo en cuenta el aluvión de producciones televisivas relacionadas con los tipos de mallas de las viñetas, resulta difícil pensar que la sobre-explotación no acabe quemando el género, pero después de ver la primera temporada del “cuernecitos”, también es cierto que lo más lógico es seguir brindando nuestra confianza a los responsables de semejante obra maestra y desear que el resto de series nos vayan llegando lo antes posible. Porque lo que está bien hecho, está bien hecho. Y el crítico, ante el arte, se queda sin palabras para quejarse. Y punto.

domingo, 15 de enero de 2017

AMERICAN CRIME: primera temporada



Creada por: John Riley. Emisión: marzo-mayo de 2015. Cadena: ABC. En España: Movistar Series. Episodios: 11. Intérpretes: Felicity Huffman, Timothy Hutton, Penelope Ann Miller, Joe Nemmers, Jon Michael Davis, W. Earl Brown, Brent Anderson, Richard Cabral, Shane Jacobsen, Gleendilys Inoa, David Hoflin, Todd Terry, Emily Warfield, Matthew Jolly. Premios: consiguió 10 nominaciones para los Emmy, ganando el de Mejor Actriz de Reparto en una Mini-serie dramática para Regina King.

Principal: el veterano de guerra Matt Skokie es asesinado en su casa de Modesto (California), durante un allanamiento de morada, dejando de paso a su mujer, Gwen, en coma. El crimen reúne de nuevo a los padres de Matt, Russ y Barb, separados años atrás por los problemas de ludopatía del primero. En poco tiempo, la policía encuentra a los principales sospechosos del asesinato: la pareja de drogadictos formada por Aubry Taylor y Carter Nix, el pandillero Héctor Tonz y el joven Tony Gutierrez, que alquiló un coche del establecimiento de su padre, para el desplazamiento del asesino, lo que le incrimina como cómplice.

Secundario: mientras Russ trata de sacar algo positivo del triste incidente y reconstruir su familia, los secretos van saliendo a la luz y se descubre que Matt era un pequeño narcotraficante con grandes cantidades de droga en su domicilio mientras que su mujer, Gwen, mantenía relaciones sexuales con distintos hombres para sentirse satisfecha. Barb, por su parte, emprende una campaña mediática alegando que el asesinato de su hijo se debió a un componente racial puesto que el presunto asesino, Carter, es negro. La maniobra produce el efecto contrario y la hermana de Carter, fuertemente ligada a la comunidad musulmana de la población, también emprende su particular causa para dejar libre a su hermano, con la única condición de que corte su relación con Aubry, una chica blanca de clase alta y tendencias auto-destructivas. La condenad e Tony en un reformatorio, por último, destroza su núcleo familiar y le transforma en un potencial criminal a pesar de su carácter apacible previo.

SPOILER: cuando Carter intenta cortar con Aubry, ésta se confiesa como autora material del asesinato, para demostrarle su amor. Esto hace que Carter sea liberado, pero Russ le encuentra en medio de la calle y le dispara en la cabeza, suicidándose posteriormente. Al enterarse, Aubry también se quita la vida en su celda. Mientras, el padre de Tony decide vender su negocio y mudarse con su familia para empezar de cero mientras que Héctor, extraditado a México, también queda libre de sus 
cuentas pendientes con la justicia y emprende una nueva vida como comercial en una empresa.


Crítica: hacía mucho tiempo que ABC había confundido el concepto de “para toda la familia” con el de “infantiloide” en sus producciones, terreno que habían aprovechado las competidoras, especialmente las de cable, para posicionarse como adalides de la ficción norteamericana. “American Crime” es el intento de la cadena por recuperar el terreno perdido, con John Riley (ganador del Oscar por el guión de “12 años de esclavitud”) como cabeza pensante del proyecto, y la presencia estelar de la “ex Mujer Desesperada” Huffman (nominada al Oscar por su rol de transexual en “Transamerica”) y Hutton (el ganador más joven del Oscar por “Gente Corriente”, hace ya…), en una historia coral que habla esencialmente de las distintas culturas que nutren Estados Unidos, con un look de cine independiente… pero “made in Hollywood”, al estilo de películas como “Traffic” (Steven Soderbergh, 2000) o “Crash” (Paul Haggis, 2004). El resultado, pues, no puede ser menos que para paladares selectos, en una ficción que trata principalmente sobre los personajes, donde el “Crimen” del título sirve meramente como pistoletazo de salida o excusa a lo que viene después, sin un interés real en “resolverlo” (de hecho, no termina de ser claro al respecto sobre el verdadero autor del incidente). A pesar de esto, y quizás precisamente porque sus intenciones son tan obvias, el producto resultante queda un paso por debajo de las expectativas que genera, con lugares comunes ya transitados en otras ocasiones (los ejemplos anteriormente citados) y un amplio elenco de personajes que, sorprendentemente a pesar de su extensión, no consiguen tener entre ellos a un solo representante que sirva de empatizador con el público. El de Huffman y su intolerancia es reprobable a pesar de la “excusa” de lo complicado que lo ha tenido en la vida; el de Hutton está un pelín desequilibrado; el de la pija yonqui es sencillamente vomitivo y etc. El único que suscita cierta simpatía y compasión es el del padre del joven que es encerrado en un reformatorio, irónicamente destruyendo su vida al intentar ser una buena persona dentro de un sistema al que dicho concepto no le parece gran cosa. “American Crime” ya ha sido confirmada para una segunda temporada, pero lo hará con una historia completamente nueva y con algunos de sus actores interpretando personajes distintos a los de aquí, por lo que su primera temporada puede visionarse como una unidad independiente. Esto facilita el acceso a aquellos que quieran “probarla” sin la obligación de peramanecer enganchado varios años, aunque también demuestra que ni siquiera en su concepción es original, pues ya hay cierta tendencia en la televisión actual a producir ficciones con este método, caso de “Fargo”, “True Detective” o “American Horror Story”. Con todo, no me gustaría dejar la sensación de que estamos ante una mala serie. “American Crime” tiene muchos alicientes que justifican su existencia, pero es como esas películas que cada año se estrenan con la vitola de ser “favoritas a los Oscar” sin que nadie haya llegado a verlas y, una vez estrenadas, se nota tanto, tanto, tanto, su perfecta ejecución para ser “premiadas”… que se nos antojan como predecibles e impersonales.