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sábado, 8 de abril de 2017

Crítica de "PHILOMENA" (2013)


Año: 2013. Dirigida por: Stephen Frears (“Las amistades peligrosas”). Basada en: la novela “The Lost Child of Philomena Lee”, de Martin Sixsmith. Música: Alexandre Desplat. Intérpretes: Judi Dench (M en alguno de los últimos films de “James Bond”), Steve Coogan (“La fiesta interminable”), Michelle Fairley (vista en la última temporada de la serie “24: Live another day”), Barbara Jefford (“La novena puerta”), Anna Maxwell Martin (“The Night Watch”), Mare Winningham (nominada al Oscar por “Georgia”). Presupuesto: 12 millones de dólares. Recaudación: 100 millones. Premios: entre otros, consiguió 4 nominaciones a los Oscar: Mejor Película, Guión Adaptado, Actriz Principal y Banda Sonora Original.


Sinopsis: Martin Sixsmith es un periodista recién salido por la puerta de atrás del gabinete de Tony Blair, que sin querer se cruza con la historia de Philomena, una octagenaria sumida en el drama por haber sido víctima del “robo de niños” en su juventud, cuando ingresó en un convento para dar a luz a su primer hijo. Martin consigue así un contrato para escribir un libro sensacionalista y se emprende la búsqueda del hijo perdido, que les llevará desde Inglaterra hasta Estados Unidos.


Crítica: “Hay que ser amable en la subida, porque te puede hacer falta en la caída”. Hace unos pocos años, la Academia de Cine de Estados Unidos decidió ampliar el cupo de películas nominadas en la categoría de Mejor Película hasta nueve; una feliz decisión que ha permitido que, cada año desde entonces, se cuelen algunos proyectos que, en otras ediciones, habrían pasado desapercibidas. Nadie da un duro por ellas, claro, pero de este modo se les da más cancha y siempre tienen alicientes para resultar recomendables. En este caso, la dirección de Frears, que alterna grandes adaptaciones (“Alta fidelidad”) con sacrilegios literarios (“Mary Reilly”) y la buena química entre una siempre en forma Judi Dench y un Steve Coogan que es, además, co-responsable del guión, sin olvidar una excelente banda sonora que también fue merecedora de reconocimiento. Su principal problema, pues, es que su historia es demasiado lacrimógena desde el primer momento, con una premisa que sería más propia de un telefilm de sobremesa, por muy de moda que esté (¿también había “niños robados” en otras partes del mundo? ¿Todas las monjas se han dedicado a lo mismo en cada parte del planeta?). Pero la propuesta suma enteros al establecer un meta-lenguaje con el espectador, aprovechando precisamente su primera versión como encargo en formato papel, para dejar claro que son conscientes de su sensiblería y equilibrar la balanza con un acentuado co-protagonista dibujado para caer antipático, como contrapunto a la venerable ancianita que, a pesar de su incultura, te llega al corazón desde el primer fotograma. Menos convincentes, quizá por recurrentes, resultan otros discursos planteados en el transcurso de la historia, como la religión, los principios morales, el pecado o la ética profesional. Pero bueno… no engañan a nadie: “Philomena”, tal y como su título da a entender, gira en torno a la vida de su protagonista. Y eso es lo que muestra, ni más ni menos.


Resumiendo: si te gustó nuestro referente patrio, “Cándida” (o su versión previa en formato libro, “Dios aprieta… pero no ahoga”) o te enternecen los dramas humanos, ésta es tu película. Para los que no, “Philomena” también cuenta con recursos para resultar recomendable: la comicidad de su detectivesca pareja protagonista, su fino subtexto político o la naturalidad de unos personajes que parecen iluminar la película desde dentro. Pese a su premisa argumental y lo manifestado de sus mecanismos dramáticos artificiales, la historia finaliza con un mensaje positivista y que huye de la auto-complacencia.


Lo mejor: las escenas de flasback donde Frears hace un homenaje al cine inglés de los años 60. Curioso por otro lado el caso de Frears, un cineasta que ha rozado con la yema de los dedos varias veces la gloria cinéfila, pero que siempre se ha quedado a un paso de las mieles de la excelencia, como si terminar de dar ese paso le diera miedo.


Mejorable:  a pesar de que suscita tu interés ver cómo acaba la odisea personal de sus protagonistas, todo transita por caminos ya practicados. Por otro lado, algunos críticos atacaron a la película por decir que encerraba el “odio al catolicismo”, y que nunca se permitiría una cinta así hablando de otras religiones como la musulmana o el judaísmo. Crítica, por cierto, que también se extiende a otros films producidos, como el que nos ocupa, por los hermanos Weinstein.



Parafraseando: Sixsmith tiene un encuentro poco agradable en el avión rumbo a América, ante la presencia de Philomena: “Ir en primera clase no te convierte en una persona de primera” “No es mal tipo” “Tal vez necesita sacudirse un poco la mierda” “Puede que tengas razón”.

martes, 21 de marzo de 2017

Tráiler español de "La excepción a la regla"

Hispano Foxfilm ha lanzado el tráiler español de 'La excepción a la regla', la primera película de Warren Beatty en los 15 años transcurridos desde el estreno en 2001 de 'Enredos de sociedad' (y primera también tras su metedura de pata (o no) en la ceremonia de los Oscar, al leer la ganadora de la estatuilla a Mejor Película… que resultó no serlo), que son 18 si contamos desde el estreno en 1998 del último filme que además también dirigió, 'Bulworth'. Beatty escribe, produce, dirige e interpreta al multimillonario Howard Hughes en esta comedia romántica que, no obstante, no se centra en su figura sino en la complicada historia de amor entre dos de sus empleados, interpretados por Lily Collins y Alden Ehrenreich (en el que será uno de sus primeros trabajos tras haber sido elegido como el nuevo 'Han Solo' en el spin-off de 'Star Wars' que ya preparan Phil Lord y Chris Miller). Martin Sheen, Alec Baldwin, Matthew Broderick, Ed Harris, Amy Madigan, Steve Coogan, Oliver Platt, Candice Bergen y Annette Bening completan el reparto de esta cinta que llegará a los cines españoles el próximo 21 de abril. Desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

martes, 31 de enero de 2017

Crítica de "Los Minions" (2015)


Año: 2015. Estudio: Illumination Entertainment. Director: Kevin Balda y Pierre Coffin. Intérpretes (voces en la V.O.:): Sandra Bullock, Jon Hamm, Michael Keaton, Allison Janney, Steve Coogan, Jennifer Saunders, Geoffrey Rush, Steve Carell, Pierre Coffin, Katy Mixon, Michael Beattie, Hiroyuki Sanada, Dave Rosenbaum, Alex Dowding, Paul Thornley. Presupuesto: 74 millones de dólares. Recaudación: 990 millones.

Sinopsis: ante la necesidad de contar con un tirano al que servir para poder subsistir, tres miembros de los “minions”: Kevin, Stuart y Bob, emprenden un largo viaje hasta New York para lograr su objetivo. Pronto se les presentará su oportunidad con Scarlet Overkill, la primera supervillana de la historia, quien no obstante les encargará una misión casi suicida para seguir a su lado: robar la corona de la reina de Inglaterra.

Crítica: “Haz caso a tu padre. Él tampoco se hizo malo de la noche a la mañana. Ya aprenderás”. Sin llegar a ser una película de culto, “Los Minions: The Movie” es un entretenimiento altamente recomendable, que por su candidez innata supera, en su conjunto, a las dos entregas que les vieron nacer, algo de lo que no pueden presumir todos los spin-offs, ni mucho menos. Apoyados en un uso de la banda sonora que no debe envidiar al ostentado por Tarantino, desde el “Happy Together” de The Turtles que suena en el inicio hasta el “My Generation” de The Who cuando la cinta se desmadra por completo, quizás para compensar la pobreza verbal de unos seres prácticamente mudos pero con acento francés, los esbirros de Gru consiguen lo imposible: demostrar que son merecedores de su propia aventura en solitario, por más que se note el estrujamiento de neuronas por parte de los responsables para poder llegar a un metraje más o menos decente, lo que deriva en la socorrida batalla final contra el villano de turno, algo que se había visto como innecesario por los cauces por los que se había movido la historia hasta entonces, apoyada en un buen uso del “slapstick” (sobre todo, en ese brillante prólogo destrozado en los tráilers donde vemos cómo los “peluches” amarillos han ido perdiendo a sus jefes a lo largo de la historia por su incompetencia, o aquella otra escena que raya el paroxismo del subgénero cuando se toman a mofa lo que debería de ser una tortura medieval digna de la Inquisición) y “sketchs” meramente testimoniales pero que piden a gritos la atención del adulto que acuda de acompañante a las salas de cine, donde los protagonistas estropean la filmación de uno de los engaños más sonoros de todos los tiempos, la llegada del hombre a la Luna; o la mítica foto de cuatro chavales de Liverpool cruzando la carretera para una foto que servirá de portada al álbum “Abbey Road”. Ya digo, un humor mucho más cercano al cine mudo de, por ejemplo, Buster Keaton, que a las “sitcomcs” actuales norteamericanas, cosa que se agradece y que dice mucho del estudio que está detrás de la producción, sin que el resultado final vaya en ningún caso a quitarle el Oscar a la “Inside Out” de Pixar, en una categoría que ya debería presentarse en plan: “Y el Oscar de Pixar a la Mejor Película de Pixar de este año es para…”. Queda patente que “Los Minions” juegan en una liga diferente, pero eso no quita que, como sucede cada año en los torneos futboleros tipo Copa del Rey, el club “pequeño” se lo pase pipa intentando dar la sorpresa, con la alegre temeridad de quien no tiene nada que demostrar.

Resumiendo: quienes lean habitualmente mis reseñas sabrán que le tengo cierta manía (o más bien mucha) a Sandra Bullock. Lo sé, puede que sea incluso irracional, pero no puedo evitarlo. E incluso cuando su presencia sea meramente testimonial poniéndole la voz a un personaje secundario y (verbigracia) vea la película doblada, con lo que su trascendencia queda simplemente como un nombre más en los títulos de crédito… es algo con lo que no puedo. Pues mira tú que, incluso con esas, he disfrutado de esta película. Por algo será.

Memorable: el cameo final de Gru y algunas otras referencias a “Despicable Me”. Momentos todos ellos que eran de esperar pero que, a la postre, son meros guiños que inclusive no eran necesarios para el éxito del film.

Mejorable: una de las excusas para realizar un spin-off o precuela de estas características es dotar de una entidad propia al secundario de turno. Teniendo en cuenta que los minions parecen ser varios centenares de seres, no se aprovecha la circunstancia para darles “voz propia” (es un decir) a otros miembros de la tribu más allá de los conocidos Kevin, Stuart y Bob.


Parafraseando: sin prácticamente ningún contacto previo con la civilización, los minions se ponen rápidamente al día en un centro comercial, como si de unos modernos “visitantes” (“Les Visitours”, Jean Marie Piere, 1993) se tratasen, descubriendo así a su musa en una cadena de televisión pirata: “Dejen paso señores, hay un hombre malo en la ciudad. Y ese hombre… es una mujer. El crimen no es una moda… es la moda”.