Cuando Jeffrey Dean Morgan interpretó a Thomas Wayne, el
padre de Bruce, en “Batman vs Superman: El amanecer de la justicia” (Zack
Snyder, 2016), parecía una anécdota más que un dato relevante a tener en cuenta.
Todo ello ha cambiado, no obstante, ante el anuncio de que la película en
solitario de “The Flash” se basará en el crossover “Flashpoint” (ver noticia), ya que como os contamos
en la crítica de dicha saga, los acontecimientos transcurren una realidad
distópica donde, entre otros muchos cambios, Bruce Wayne está muerto y es el
padre de éste, Thomas, quien se ha convertido en el Caballero Oscuro de Gotham.
Es decir, que podríamos tener al actor que también da vida al Negan de “The
Walking Dead” ejerciendo como Thomas/Batman en dicho film, en sustitución de un
Ben Affleck que en las últimas semanas está dejando entrever que su vinculación
con el personaje no será muy duradera. De confirmarse, tendríamos que decir que
no sería ni mucho menos el primer papel en una adaptación al cómic que
protagoniza el actor de 51 años, ya que al mencionado rol de Negan también
deberíamos sumar su caracterización como “El Comediante” en la versión a
pantalla grande que el propio Snyder hizo de “Watchmen”. Aunque de todo ello, y
como siempre, en Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!
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viernes, 28 de julio de 2017
martes, 4 de abril de 2017
THE WALKING DEAD: séptima temporada
Crada por: Frank
Darabont. Basada en: el cómic homónimo de Robert Kirkman, Tony Moore y Charlie
Adlard, publicado por Image Comics y ganador del Premio Eisner. Emisión:
octubre de 2016 – abril de 2017. Cadena: AMC. Episodios: 16. Intérpretes:
Andrew Lincoln, Norman Reedus, Lauren Cohan, Chandler Riggs, Danai Gurira,
Melissa McBride, Jeffrey Dean Morgan, Lennie James, Sonequa Martin-Green, entre
otros. Curiosidades: la presente temporada adapta los números 100 al 119 del
cómic original. Audiencias: en Estados Unidos, el primer capítulo de la
Temporada 7 fue seguido por más de 17 millones de telespectadores, si bien el
público fue disminuyendo progresivamente hasta caer a los 10 millones, el dato
más bajo de la ficción desde la tercera temporada.
Antecedentes: cuando
parecían haber perdido la esperanza de encontrar, no ya la cura, pero al menos
un lugar seguro y que pudiera considerarse como “civilizado” tras el
apocalipsis zombi, Rick Grimes y el resto del grupo llegan a la comunidad de “Alejandría”
una urbanización de lujo ubicada a varias millas de Washington DC, donde
algunos supervivientes permanecen aislados del exterior con electricidad y agua
potable. Rick y los demás se unen a la comunidad para enseñarles a protegerse
de las amenazas, que pronto se presentan en la figura de “los Salvadores”, un
violento ejército compuesto por hombres y mujeres que se identifican por la
misteriosa proclama de “Todos somos Negan”. Asediados por los Salvadores y
tratando de llevar a Maggie a un lugar próximo donde pueda recibir asistencia
médica en su embarazo, Rick y sus compañeros más cercanos acaban cayendo en una
emboscada donde finalmente conocerán al auténtico Negan y a su querido bate de
béisbol… “Lucille”.
Principal: tras
asesinar brutalmente y delante de todos a Abraham y Glenn, Rick no tiene más
remedio que hacer un trato con Negan por el cual a partir de ese momento
trabajarán para él, dándole la mitad de todo lo que encuentren y entregándole
todas sus armas, además de llevarse a Daryl como prisionero. En las semanas
siguientes, sin embargo, y a pesar de haber estado en una especie de “shock
traumático” tras el violento encuentro con Negan, Rick y Michonne concluyen que
es mejor morir intentando librarse del yugo de los Salvadores que continuar con
dicho pacto, por lo que intentarán reclutar más armas y aliados en otros grupos
de supervivientes recién descubiertos como “los Carroñeros” (quienes, haciendo
honor a su nombre, se jactan de no trabajar y sólo tomar lo obtenido por los
demás) y la comunidad de “Oceanside”, compuesta actualmente sólo por mujeres,
debido a que todos los hombres del grupo perecieron en una refriega anterior
con el ejército de Negan.
Secundario:
Morgan y Carol, por su parte y huyendo de un encuentro anterior con los
Salvadores, llegan a “El Reino”, un lugar de aspecto medieval gobernado por el
autoproclamado “Rey Ezekiel”, un antiguo empleado del zoo que ha creado un
utópico refugio al estilo de los antiguos relatos de caballería, con su propio
tigre como mascota. Tras reponerse de sus heridas, Carol seguirá empeñada en
alejarse de todo contacto con ningún otro ser humano instalándose en una
apartada casa colindante. Será allí donde reciba la visita de Daryl, una vez
éste se haya escapado de “El Santuario”, la sede de los Salvadores, una
fortificada fortaleza que ha establecido una sociedad por rangos y sometida por
el temor a Negan.
SPOILER: con las
armas de “Oceanside”, y la ayuda presencial tanto de “los Carroñeros” como de
los habitantes de la “Colonia Hilltop”, liderada por Maggie, Rick y los demás
se preparan para la guerra contra Negan y su grupo, que ahora también tienen a
Eugene integrado entre sus filas y a Sasha como cautiva y obligada a ejercer
como mediadora en la contienda, a cambio de llegar a un acuerdo con Negan por
el cual sólo morirá un miembro del grupo de Rick. Sin embargo, y cuando están a
punto de jugarse esta carta tras la sorpresa de descubrir que “los Carroñeros”
habían llegado a otro acuerdo con “los Salvadores” para traicionar a Rick y los
suyos llegado el momento de la pelea, Negan descubre que Sasha se ha suicidado
durante el trayecto hasta Alejandría, y le ataca convertida en zombi. Esto supone
una distracción para todos, con lo que el grupo de Rick consigue revertir la
situación gracias también a la llegada del Rey Ezekiel y el resto de la guardia
de “El Reino”, espoleados por una Carol que ha comprendido lo estéril de sus
intenciones de apartarse de sus amigos tras descubrir las muertes de Abraham y
Glenn. Tras la refriega, sin embargo, ninguno de los dos bandos consigue una
victoria clara, si bien ahora todos saben que se ha declarado la guerra.
Crítica: con la
emotiva despedida a Bernie Wrightson que casi me hace soltar una lagrimita,
hemos puesto punto y final a esta temporada que sin duda ha supuesto una
inflexión para la serie de AMC, por tanto en cuanto se ha visto lastrada por lo
que bien podríamos llamar como “síndrome de la Boda Púrpura”, al haber gastado
el cartucho más impactante en su comienzo (en el primer episodio, de hecho), lo
que ha llevado a muchos a desesperarse con el resto de la temporada, que
claramente no ha saciado las altas expectativas que generase con su
espectacular arranque. En mi opinión, sin embargo, “The Walking Dead” ha hecho
bien en tomarse el tiempo de macerar a su némesis y llegar al clímax que, sin
embargo, parece se extenderá también en la siguiente tanda de episodios. ¿Os
imagináis a día de hoy a la ficción sin el carisma de un ya mitificado Jeffrey
Dean Morgan y su bate “Lucille”? No, ¿verdad? Hablando claro, para mí la
ficción estaba tan muerta como los caminantes que recorren su pantalla, hace un
par de temporadas, ante el bucle al que había llegado de “llegan a un sitio… se
establecen… el sitio es invadido… muere un montón de gente… huyen a otra parte”.
La creación de un objetivo o meta a cumplir, toda vez que Kirkman no parece
estar de momento dispuesto a encontrar un “happyending” o algo que se le
parezca a su gallina de los huevos de oro, era tan necesaria como la expansión
de su universo propio, algo altamente implementado en esta temporada con la
aparición de nuevas comunidades que no necesariamente tienen que pasar a unirse
a los protagonistas (o convertirse en potenciales enemigos) de manera
automática, tal y como venía pasando. La gente de “Oceanside” o “El Reino” (sin
olvidar a los estrafalarios “Carroñeros”) están por ahí. Puede que todavía no
hayamos descubierto entre ellos ningún personaje realmente interesante, pero
sabemos que existen; que hay otras personas en el mundo al margen de los
zombis. Pase lo que pase con “los Salvadores”, la vida en “TWD” ya no volverá a
ser igual, puesto que el ideal de Rick de cobijar a todo aquel que se
encuentren y responda a su ideario de conducta ya no se antoja como una opción
plausible. En lugar de soñar con una “solución mágica” que diera carpetazo al
apocalipsis y revirtiese al status quo anterior, ahora tenemos la interesante
diatriba de ver cómo se organiza una sociedad que bien podría remitir al
antiguo sistema de clanes o tribus pre-colonizables, al tiempo que seguimos
preguntándonos si algún día se atreverán a dar el salto a otro continente y
descubrir si la plaga es a nivel mundial o sólo afecta a los “States”. ¿Os
imagináis a Rick y el resto dando vueltas por España y acabando con los zombis
autóctonos? Y no… no era un chiste en alusión a su aireada visita a las Fallas
valencianas. Aunque, por otro lado… bien pudiese.
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viernes, 17 de marzo de 2017
Crítica de "WATCHMEN" (2009)
Año: 2009. Dirigida por:
Zack Snyder (“300”). Basada en: la maxiserie de Alan Moore y Dave Gibbons
publicada por DC Comics entre 1986 y 1987. Intérpretes: Jackie Earle Haley
(Freddy Krueger en el remake de “Pesadilla en Elm Street”), Patrick Wilson (en
la segunda temporada de “Fargo”), Billy Crudup (“Casi famosos”), Jeffrey Dean
Morgan (Negan en “The Walking Dead”), Malin Akerman (“La era del rock”),
Matthew Goode (“Tenías que ser tú”), Carla Gugino (Ingrid Cortéz en la trilogía
de “Spy Kids”). Presupuesto: 130 millones de dólares. Recaudación: 185
millones.
Curiosidades: la
cadena HBO se encuentra actualmente desarrollando una nueva adaptación para la
pequeña pantalla, donde también se incluiría lo narrado en “Before Watchmen”,
una precuela de 2012 publicada por la propia DC Comics y bajo cuyo epígrafe se
englobaban ocho miniseries y un one-shot. A pesar de no contar ni con el arte
ni con el beneplácito de ninguno de los dos autores originales, las historias
estaban realizadas por lo más granado de la industria actual, si bien es cierto
que son más una anécdota complementaria a la original que unos títulos
meritorios de por sí.
Sinopsis: ¿Quién
vigila a los vigilantes? Gracias a los superhéroes, los Estados Unidos ganaron
la guerra de Vietnam. Esto ha acrecentado la lucha entre potencias, y la
histeria en la URSS por la amenaza que supone el casi omnipotente “Doctor
Manhattan” ha llevado al mundo al borde de la guerra nuclear. Todo ello, pese a
que el Gobierno de los EEUU dictó una ley años atrás considerando proscritos a
los justicieros enmascarados, lo que ha obligado a la mayoría a retirarse. Sin embargo,
la muerte de uno de ellos, El Comediante, a manos de un asaltante misterioso,
obliga al resto a volver a salir a la luz pública ante la posibilidad de que
sean el próximo objetivo del asesino. Rorschach, Ozymandias, Búho Nocturno,
Espectro de Seda… ¿quién de todos es el traidor?
Crítica: “Diario
de Rorschach. 12 de octubre de 1985: hoy, un comediante ha muerto en la ciudad de
Nueva York”. Cuando se publicó “Watchmen” en España yo era apenas un crío. Desde
muy pequeño, me aficioné a leer cómics, pero mis padres no era lo que se dice
precisamente ricos, así que mi compra de tebeos no tenía una cadencia mensual. En
la mayoría de las ocasiones, mi provisión anual se limitaba a una visita a una
cochera de un pueblo costero donde veraneábamos, cuyo dueño vendía al saldo
revistas, fotonovelas, libros… y sí, también cómics. Todos de segunda mano. Había
una pila sin orden ni concierto, donde se mezclaban colecciones tanto de Forum
como de Ediciones Zinco. Como he dicho, yo era un niño, así que lo mismo me
daba leer el número 182 de “Spider-Man”… y seis meses o un año después leerme
el 57. Pero los devoraba, vaya que sí. Y aquí y allá, bien fuese en artículos o
en los correos de los lectores, se hablaba de una obra maestra llamada “Watchmen”.
Tardé mucho, mucho tiempo en leerla, como comprenderéis. Un año pillaba el 4,
al siguiente el 6… al tercer año encuentro un tomo “retapado” con los seis
primeros números… Y así hasta que Norma decidió reeditar la obra en un solo volumen.
¿Y todo esto os lo cuento para qué? ¿Qué tiene que ver con la película? Bueno,
en la mayoría de las ocasiones, se dice que el libro siempre es mejor que la
película en que se adapte por el simple hecho de que la “compañía vital” que te
hace la obra original es mucho mayor que dos horas de un metraje. Una lectura
te puede llevar semanas, o meses… y recordarte lugares y momentos concretos en
que estabas leyendo tal o cual libro determinado. Es una aventura, una página
de tu vida. Entenderéis, pues, después de lo que os he contado, que me es muy difícil
juzgar una película que condensa toda mi niñez y mi juventud. Si bien, tengo
que ser honesto y confesar que es la mejor conversión a pantalla grande que
podía hacerse. Otros como Terry Gilliam o Darren Aronofsky abandonaron el
proyecto por considerarlo “imposible”. Snyder sale airoso de la titánica lucha
por ceñirse al original como el traje de cuero de Espectro de Seda lo hace a su
hermosa piel, y “bailando con el Diablo a la luz de la luna” con sus distintas
subtramas, sabiendo perfectamente cuál es el eje sobre el que pivota toda la
historia y el nexo común donde confluyen todos los artificios de Alan Moore, lo
que a la postre supone simplificar en exceso la premisa argumental y tornarla
incluso en previsible. Pero Snyder se queda a medio camino de alcanzar el
Olimpo. Que eso, creo, es mucho mejor que ni siquiera haber empezado a recorrer
el camino.
Resumiendo:”Watchmen”
no sólo era una historia de superhéroes cojonuda. Sino que era una historia que
transcurría en el “tiempo real” de su publicación. La década de los ochenta con
Thatcher, Reagan, la amenaza de la guerra nuclear… Si bien la película nos
transporta a esa distopía que a la vez nos resulta cercana, es imposible que
nos afecte del mismo modo en que afectó a los lectores en el momento en que fue
publicada. Si bien, aplicándola como simple pieza de entretenimiento dentro del
puzle de la moda cinematográfica por el género de los tipos con mallas, podemos
decir que también ayudó a ser un punto de inflexión para que se entendiese que
también podían hacerse apuestas más oscuras, complejas, maduras y adultas que
ayudasen a ser tomadas en serio más allá de cómo excusa para vender palomitas. Tenemos
que congraciarnos por el mero hecho de que todo el mundo disfrutase de una obra
que hasta la fecha era un simple “cuento” para todos aquellos amigos a los que
les recomendábamos su lectura y nos respondían con indiferencia. Chapó. Porque lo
difícil se consigue, y lo imposible… se intenta.
Memorable: sin
duda, el gran aporte de Snyder a la obra de Moore y Gibbons es el uso de la
banda sonora para reforzar (y en algunos momentos, resumir) el contexto. El ejemplo
más claro de esto es el “The Times They Are A Changin´” de Bob Dylan en el
prólogo. Sólo por esa secuencia ya se justifica la realización de la película.
Mejorable: sin
duda, Rorschach es lo mejor, tanto del cómic como d ela película, pero gran
parte de su trama personal queda aquí solapada por otro montón de información
que no admite momentos para la contemplación. También, los juegos de “mecanismos
unitarios” a modo de relojes sincronizados con los que funcionaban cada uno de
ls números de la maxiserie, quedan aquí reducidos invariablemente a su mínima
expresión, con el logo de El Comediante que abre y cierra el metraje.
Parafraseando:
gracias a esta pregunta sabréis por qué cada número del cómic mostraba el mismo
dibujo de un reloj marcando lóbregamente una inexorable cuanta atrás: “Doctor
Manhattan: como sabe, el “reloj del Juicio Final es un reloj simbólico que
representa la proximidad de la humanidad a la extinción, y en la que la
medianoche representa la posibilidad de una guerra nuclear. En este momento se sitúa
en cuatro minutos antes de la medianoche. ¿Coincide en que estamos tan cerca de
la aniquilación?” “Mi padre era relojero. Pero abandonó su ofició cuando
Einstein descubrió que el tiempo es relativo. Sólo coincido en que un “reloj
simbólico” es tan beneficioso para el intelecto,… como una fotografía de
oxígeno para un hombre que se ahoga”.
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domingo, 5 de febrero de 2017
¡"The Walking Dead" vuelve el 13 de febrero!
Desde que a algún “luminarias” se le ocurrió acuñar el
término “mid-season” y pensar que podría ser una buena idea lo de estirar como
un chicle una temporada de una serie de televisión para crear más expectación,
los fans vivimos divididos entre quienes piensan que es una tortura y quienes
agradecen elr espiro para coger fuerzas. En cualquier caso, y con lo que
respecta a “The Walking Dead”, la espera ya ha acabado para la segunda tanda de
episodios de su séptima temporada. Y lo que queda es de aúpa. Rick Grimes
(Andrew Lincoln) y Daryl Dixon (Norman Reedus) ya están juntos de nuevo, y
ambos además han comprendido que no pueden permitir a Negan (Jeffrey Dean
Morgan) que siga haciendo lo que le da la gana. Más que nada, porque lo que le
da la gana a Negan es ir cargándose uno por uno, y de la forma más brutal
posible, a todos sus amigos. ¡La batalla está a punto de comenzar, el próximo
13 de febrero, en AMC! Y desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!
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