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domingo, 20 de mayo de 2018

“Blade 4”, más cerca que nunca


Desde que en 2011 los derechos del personaje volvieran a Marvel Studios, los rumores de una posible “Blade 4” no han dejado de circular por los mentideros de Hollywood. Ahora, tras el éxito de “Black Panther”, la Casa de las Ideas estaría dispuesta a resucitar su otra franquicia de más éxito protagonizada por un héroe afroamericano. Eso sí, toda vez que Wesley Snipes roza ya los 60, los planes podrían ser a modo de reboot cinematográfico u optar por darle el relevo a Fallon Grey, la hija de Blade, creada en los cómics hace un par de años y que permitiría de igual modo el regreso de Snipes… aunque sólo como mentor de la joven. Y es que, en su conjunto, la trilogía de películas estrenadas entre 1998 y 2004 recaudaron más de 400 millones de dólares, poniendo en el disparadero a un personaje que nunca había sido más que un secundario, desde su creación en 1973 para la cabecera de “La tumba de Drácula”, obra de Marv Wolfman (guión) y Gene Colan (dibujo). El estreno d ela última entrega, “Blade Trinity”, y el fracaso posterior de una serie de televisión de tan sólo una temporada, en 2006, dieron muestra del agotamiento del público para con el cazador de vampiros, si bien hace un par de años se especuló incluso un crossover con la franquicia de “Underworld”, tal y como la propia protagonista de dicha saga, Kate Beckinsale, confirmó en alguna entrevista. Todo listo, pues, para el regreso del chupa-sangres más molón de la gran pantalla, y a al espera de más novedades, desde Orgullo Fan... ¡seguiremos informando!

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viernes, 10 de febrero de 2017

Crítica de "Underworld: Guerras de sangre"


Año: 2016. Dirección: la debutante Anne Foerster. Intérpretes: Kate Beckinsale (“Pearl Harbor”), Theo James (la serie de películas “Divergente”), Tobias Menzies (las series “Juego de Tronos” y “Outlander”),, Lara Pulver (Irene Adler en “Sherlock”), James Faulkner (“El diario de Bridget Jones”), Charles Dance (Tywin Lannister en “Juego de Tronos”), Bradley James (la serie “Merlín”). Presupuesto: 35 millones de dólares. Recaudación: 78 millones (hasta la fecha).

Curiosidades: es la quinta entrega de una saga que empezó con “Underworld” (2003), “Underworld Evolution” (2006), “Underworld: La rebelión de los licántropos” (2009) y “Underworld: El despertar” (2012). En total, las cinco entregas superan los 500 millones de recaudación a nivel mundial, lo que duplica el presupuesto conjunto de las mismas. Desde hace un par de años, se habla de un posible spin-off para la pequeña pantalla que todavía no se ha concretado.

Sinopsis: la milenaria guerra entre vampiros y licántropos ha llegado a su punto más encarnizado, y Selene es la diana de ambas facciones por tanto en cuanto su hija mestiza puede ser la clave para inclinar la balanza de un bando o de otro. Animada por su único amigo en esos momentos, David, ambos aceptan unirse de nuevo al “Aquelarre del Este” para que les ayuden a ganar la guerra, pero pronto descubrirán que sólo han sido objeto de una nueva traición.

Crítica: “He vivido mil años. Tal vez viva mil más. O tal vez muera mañana. Pero no le temo  la muerte, porque la he mirado a los ojos”. Empezaré esta reseña aplaudiendo la iniciativa de los responsables del film de hacer un breve resumen de la franquicia en los primeros minutos, pues a estas alturas de la película, hay poco que recuerde de ella. Y me gustaría decir que ese recordatorio no es necesario para comprender la película que nos toca, pero estaría mintiendo. “Guerras de sangre” no es una unidad independiente, sino que sólo es  un capítulo más dentro de una saga que sería mucho más coherentemente consigo mismo si hubiese dado el salto a la televisión, como se viene rumoreando desde hace un tiempo. De hecho, sólo hecho en falta en esos primeros minutos que no comience con una voz diciendo: “Anteriormente, en “Underworld”…”, como se hace en muchas ficciones televisivas. La mera existencia de esta película, pues, ya es toda una incógnita para mí. ¿Alguien recuerda cuando ver cinco entregas de una misma franquicia estrenadas en pantalla grande era poco menos que una quimera? Reconozco que a la primera entrega de la sempiterna guerra entre chupasangres y hombres-lobo le vi cierta gracia por le hecho de mostrar una puesta en escena similar a “The Matrix”, con sus personajes vestidos de cuero negro y desenfundando armas a pares, que escupían casquillos a tutiplén. Además, la prota era Kate Beckinsale, una chica de la que muchos esperaban grandes cosas y que, a priori, era más guapa que Carrie-Anne Moss (sí, ya sé que para gustos colores), amén de una premisa argumental que recordaba los cómics de “Wetworks”. Bueno, pues en esencia, eso es lo que encontraréis aquí, más allá del galimatías de su intra-historia donde aparecen personajes que recuerdas vagamente y un “macguffin” (la búsqueda de la hija de Selene) que nunca llega a resolverse, aunque tampoco es que te importe mucho, la verdad, de no ser porque entre eso y la escena final un tanto incomprensible, todo parece indicar que la intención de las partes implicadas en este proyecto no es que éste sea el final de la historia. ¿Da para más? No. Pero bueno… tampoco daba para cinco, y aquí estamos.

Resumiendo: no tengo ningún problema en que haya gente con talento (o que lo aparentan) en esta película, intentando mantener caliente un cadáver que hace ya mucho que quedó tan frío como en teoría lo son los propios vampiros. Cada uno se ajusta sus cuentas personales mirándose al espejo por las mañanas y oye… si ellos no tienen reparos… ¿quién soy yo? Pero cuanto menos, se les exige que lo maquillen un poco. Esta es la quinta entrega de una saga y, exceptuando la tercera (que era una precuela o spin-off o ni me acuerdo, pero me pareció rescatable por tanto en cuanto añadía algo más a lo ya sabido) el resto han seguido auto-plagiándose, de tal manera que no sabría distinguir cuál es la primera, la cuarta o la que hoy toca. Empero, todos tenemos nuestros “placeres culpables” cinéfilos, e imagino que para algunos la serie “Underworld” lo sea, más allá de que yo pueda entenderlo o no. Pero insisto: el público no es tonto. Lo que tiene es mucha paciencia. Pero eso, como todo en la vida, se acaba. Tarde o temprano. Y en lo que a esta franquicia respecta… ya es muy tarde.

Memorable: hay muchos momentos de la película (en las escenas de acción, vaya), donde creí intuir que habían abrazado sin rubor el espíritu “Dragon Ball”, como la estupenda pelea sobre el hielo entre Selene y el jefe de los licántropos, por más que los efectos digitales chirriasen unpoco. Pero lo de la Beckinsale transformada en “super saiyan” (con el pelo de rubio inclusive, aunque sea por los efectos de los rayos del sol)… bueno, bueno, bueno. Tremendo.

Mejorable: la sensación de que a todos les da un poco igual lo que están haciendo. El sin sentido de la premisa argumental (Selene, traicionada mil veces, regresa a lo que suponemos más parecido a un hogar para ella… sólo para que la traiciones de nuevo y vuelva estar como al principio). Al menos ya han explicado qué es lo que pasó con Michael, el padre de la hija de Selene, que  si mal no recuerdo desapareció en la segunda entrega y no parece que tenga intención de volver. Ah, por cierto… está muerto.


Parafraseando: Lara Pulver, que interpreta a “Semira”, es la única que parece estar realmente disfrutando con lo que le toca. Una dominatrix que viene a ser algo así como la némesis de Selene y que tiene un advenedizo únicamente para tener sexo y poco más. La siguiente conversación la tiene justo antes de ponerle la mano en la nuca al susodicho y hacer que “baje al pilón”. Magnífico: “Yo pienso…” “No pienses, Varga. Te harás daño, amor. Hay otras formas de que pruebes tu devoción”.