Después de 'The Walking Dead' e 'Invincible', otro cómic de Robert Kirkman será adaptado a imagen real. Se trata de 'Oblivion Song', título de Imagen Cómics publicado desde 2018 que se convertirá en película gracias a Jake Gyllenhaal, que interpretará al protagonista. La historia presenta un mundo bastante parecido al nuestro… con la única y notable excepción de que, diez años antes, la ciudad de Philadelphia fue misteriosamente teletransportada a una dimensión hostil plagada de monstruos. Mientras se resuelve el por qué del incidente, seguimos a Nathan Cole, un hombre que se juega la vida para intentar rescatar a quién todavía siga con vida, y el estrés post-traumático que queda en quienes consiguen regresar. El pasado 2021, Kirkman aseguró que 'Oblivion Song' finalizaría en su número 36, lo que sin duda ha acelerado los planes para esta adaptación, ahora que por fin la historia está completa. A la espera de más novedades, desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!
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sábado, 19 de febrero de 2022
lunes, 20 de marzo de 2017
JUPITER´S LEGACY: Tomo Uno
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Información general:
reseña de “Jupiter´s Legacy” números 1 al 5, publicados en USA por Image Comics
desde abril de 2013 hasta enero de 2015, obra de Mark Millar (guión), Frank
Quitely (dibujo) y Peter Doherty (rotulación y color). A pesar de no estar completada,
Millar considera estos cinco múmeros como el final del “Libro Uno”, ya que en
un principio concibió la obra completa con una duración total de entre diez o
doce entregas dividida en dos partes.
Antecedentes:
desde 2004, un visionario Mark Millar creó “Millarworld”, una especie de
subsello propio para publicar colecciones de creación propia donde las
editoriales serían un mero “distribuidor”. Así, “Wanted” fue lanzada por Top
Cow, “Chosen” por Dark Horse, “Kick Ass”, “Superior” y “Nemesis” por Marvel
(dentro del sello Icon) y la que nos ocupa por parte de Image Comics.
Lógicamente, esta especie de autonomía (inédita en el panorama) no habría sido
posible si Millar no hubiese seguido facturando éxitos de encargo para las
susodichas editoriales, como “The Ultimates” o “Civil War”. En el caso concreto
de “Jupiter´s Legacy”, Millar se unió a Frank Quitely, habitual colaborador de
Grant Morrison, con quien ya había trabajado en 2001 en “The Autorithy”.
Argumento: en
1932, tras haberlo perdido todo en el desplome de Wall Street, el joven Sheldon
Sampson tiene una visión y acude a una misteriosa isla junto con su hermano
Walter, su futura esposa Grace y otros amigos de la universidad, donde
terminarán adquiriendo poderes y convirtiéndose en el grupo de superhéroes conocido
como “La Unión”. Ya en el 2013, dicha primera generación de héroes ha
envejecido y son celebridades con su propia prole. En el caso de Sheldon y
Grace, los únicos que siguen manteniendo sus identidades secretas, son padres
de los díscolos Brandon y Chloe, los cuales están más preocupados en conseguir
patrocinadores y montárselo con groupies que en hacer el bien. Además, Sheldon
no deja de discutir con su hermano Walter, quien considera que deberían tomar
una posición más pro-activa y exigirle al presidente Barack Obama, en su
segunda legislatura, medidas más drásticas para cambiar el mundo. Valiéndose
del conflicto paterno-filial, Walter termina por convencer a su sobrino Brandon
y al resto de superhéroes para que se unan y asesinen a Sheldon y Grace, los
únicos obstáculos que les impiden hacer del mundo un lugar mejor.
SPOILER: tras
sufrir una sobredosis y enterarse de que está embarazada, Chloe y su novio
Hutch (hijo de George, el mayor supervillano del planeta y antiguo miembro de
La Unión) huyen a Australia tras la muerte de los padres de ella. Nueve años
después, son los felices padres anónimos de Jason, mientras el resto del mundo
se ha sometido al régimen totalitario impuesto por Walter y Brandon. El joven
Jason, a pesar de ser advertido por sus padres para que pase inadvertido,
comienza a actuar como superhéroe en la comunidad, lo que alerta a los demás,
mandando al exvillano Barnabás Wolfe, ahora miembro de la policía de Walter,
para hacer salir de su escondite a Chloe, Huth y Jason.
Crítica: muchos
ya lehan visto el plumero al bueno de Millar: me cojo un argumento ya utilizado
por otros autores, le meto un poco de sexo, drogas y política (en lugar de rock
and roll, es lo malo que tienen los cómics, que no se les puede poner banda
sonora) y lo presento como algo totalmente nuevo, adulto y “cool”. En concreto,
“Jupiter´s…” no es sino “un paso más” a lo ya visto en otros grandes clásicos
como “Watchmen” o “Kingdom Come”, con el plus añadido de partir de la base de
que Ozymandias (en este caso, Walter y Brandon) llevan a cabo su plan para
hacer del mundo un lugar mejor, aunque eso suponga, paradójicamente,
convertirse en los malos de la función.
Por otro lado, siendo honestos, tan fácil no debe de ser lo que hace
Millar, porque si no ya habría otros que habrían hecho lo mismo y, al igual que
ocurre con el cine de Tarantino, meter en este caso en una batidora las obras
maestras anteriormente citadas, junto a “Star Wars”, “King Kong” y los “Hamlet”
y “Julio Cesar” de Shakespeare y confeccionar con ello una colección distinta,
ya tiene su mérito. Lo más interesante, sin embargo, es esa deconstrucción del
género superhéroico, que simboliza el sueño americano hecho pedazos (una
analogía de la actual muerte del capitalismo) visto por los ojos de un escocés
que se ha hecho rico y famoso, precisamente, en los “States”. El gran acierto
de Millar es no regodearse en los tópicos de los que parte la historia y
hacerle dar un paso de gigante en el tercer número, con los asesinatos de Grace
y Sheldon que gracias al arte de Quitely son unas escenas impactantes y
bordeando el sadismo. Puede que acabemos de conocer a ambos superhéroes, pero
su muerte, por cruel, te duele como si realmente fuesen los Superman y Wonder
Woman que imitan. Y ya que hablamos de Quitely, nuevamente hay que aplaudir su
arte, cada vez menos “feísta”, a pesar de que sus plazos de entrega se estiran
cada vez más y más, hasta el punto de que estos cinco números han tardado casi
dos años en ver la luz. El color de Doherty, en su parcela, le aporta unos tonos
pasteles al conjunto que quizás muchos no entiendan, pero que ayuda a no caer
en lo “chillón” del género, lo que da un cierto toque de realismo que va en la
tónica general de la obra.
Resumiendo: las
obras de Millar siempre han sido más gamberras que transgresoras, más
espectaculares que épicas y más polémicas que realmente merecedoras del
prestigio que tienen. Quizás “Jupiter´s Legacy” sea la primera donde realmente
quiere dejar su impronta en el género, lo que ya de por sí es como para tener
en cuenta. Además, su acertado planteamiento de iniciar el título en 1932
(aunque, de momento, no es realmente relevante para el devenir de los
acontecimientos) ha permitido al guionista expandir su universo con la precuela
“El círculo de Jupiter”, que también está a la altura de la serie madre y
permite llenar el espacio entre una entrega y la siguiente. Definitivamente,
“El legado de Jupiter” es ese tipo de piezas del noveno arte que tienes que
leer sí o sí, aunque sólo sea para poder decir, cuando estrenen la inevitable
película, eso de: “El cómic es mejor”. Advertido quedas.
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domingo, 5 de marzo de 2017
Jamie Foxx podría ser el nuevo "Spawn"
El proyecto por hacer una nueva película de “Spawn”, el
personaje de cómic de Todd McFarlane del que os hablamos recientemente (ver crítica) parece haber resucitado
en los últimos tiempos gracias al interés de Jamie Foxx (ganador del premios
Oscar, Globo de Oro y BAFTA por mimetizarse como Ray Charles en “Ray”) de
hacerse con el papel principal. Foxx sustituiría así a Michael Jai White, actor
que diese vida al anti-héroe en la película de 1997, donde John Leguizamo le
daba la réplica como “Violator” y Martin Sheen era el villano en la sombra de la
función. A pesar de conseguir una recaudación de 80 millones de dólares frente
a un presupuesto de 40, parece que las expectativas se quedaron muy lejos de lo
que se esperaba, porque no hubo intención de efectuar una secuela hasta día de
hoy. Todo ello, a pesar de que también tuvimos una serie de televisión que se
emitió entre 1997 y 1999 por HBO, ganadora del Emmy, y que la cabecera
principal de la hueste del infierno que busca su redención es uno de los cómics
independientes más vendidos desde que comenzó su adnadura en Image Comics allá
por el lejano 1992. No podemos terminar la noticia sin recordar que el
realizador Kevin Smith está preparando una serie para BBC América centrada en
los detectives “Sam y Twitch”, surgidos también de las páginas de “Spawn” desde
el primer número del mismo (vernoticia). Algo que, sin duda, podría acrecentar la popularidad del
personaje y generar toda una nueva corriente de entusiasmo que significaría el
pistoletazo definitivo para que el proyecto de la nueva cinta tuviese luz
verde. Desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!
viernes, 3 de marzo de 2017
SPAWN: volumen 1 (2011)
Información general:
reseña de “Spawn Volumen 1”, tomo recopilatorio similar al original USA “Spawn
Origins Collection”, que recopila los números 1 al 8 y 11 al 16 de la serie
mensual “Spawn”, publicados a partir de mayo de 1992 por Image Comics, a cargo
de Todd McFarlane (guión, dibujos y entintado) con aportaciones en la escritura
de Alan Moore, Frank Miller o Dave Slim. El presente tomo, en España, fue
editado en mayo de 2011 por Planeta de Agostini, en una edición de tapa dura y
más de trescientas páginas al precio de 30 euros. Los números 9 y 10 de la
colección original no fueron incluidos en este volumen al estar todavía en
litigio con Neil Gaiman por la creación del personaje de Angela. En su día, el
primer número de la serie mensual llegó a vender 1.7 millones de ejemplares,
convirtiéndose en el cómic independiente más exitoso de todos los tiempos.
Antecedentes: a
finales de los ochenta y principios de los noventa, ante las tiradas
millonarias de títulos como “Spider-Man”, “X-Men” o “X-Force”, sus dibujantes
(McFarlane, Jim Lee y Rob Liefeld, respectivamente) decidieron aliarse con
otros hartos de las grandes editoriales, como Erik Larsen o Marc Silvestri,
para crear la suya propia: Image Comics, que pronto significó el diez por
ciento del volumen de ventas total del mercado yanqui, con una nueva fiebre por
el dibujo “hot”, las portadas múltiples, holográficas, etc. Muchos achacaron a
los nuevos títulos surgidos de la unión de estos autores de faltos de guión
interesantes, por lo que McFarlane decidió tirar de chequera y contratar a
algunos de los más importantes para ayudarle a cimentar las bases de su
creación. Siendo un dibujante rápido, que había llegado a terminar hasta tres
números al mes, “Spawn” pronto se desmarcó del resto por ser la más fiable mes
a mes en las estanterías, y creando un imperio que pronto se vio incrementado
con líneas de muñecos, series de animación, spin-offs, series limitadas y
distintas cabeceras e incluso una película de imagen real.
Argumento: Al
Simmons, antiguo agente de la CIA, es asesinado y quemado en una misión,
condenado a ir al infierno. Pero allí, hace un pacto con Malebolgia para poder
ver una última vez a su mujer. Así, es devuelto a los callejones de Rat City,
en New York, cinco años después de su muerte y convertido en un agente del
infierno con poderes especiales, destinado a aprender a utilizarlos y
convertirse posteriormente en un soldado del mal que lidere la guerra contra
las huestes del cielo en el futuro Armaggeddon. Pero Simmons descubre que su
mujer está ahora casada con su mejor amigo, Terry Fitzgerald, con quien tiene
una hija, y deberá hacer frente a otros problemas, como los detectives de
policía Sam y Twitch, el asesino de niños Billy Kincaid, el cyborg al servicio
de la mafia Over Kill o, sobre todo, otro demonio del infierno con pinta de
payaso que responde al nombre de Violator.
SPOILER: Simmons
termina descubriendo que su muerte fue planeada por su jefe, Jason Wynn, a
cambio de un trato con Malebolgia para conseguir necroplasma, la misma
sustancia de la que provienen sus poderes (y que menguan conforme los va
utilizando, de modo que no puede desperdiciarlos). Además, terminará
revelándose que Chapel, su antiguo compañero y actual miembro de los
YoungBlood, fue quien materializó el asesinato y la quema de su cuerpo.
Crítica: es
imposible leer “Spawn” como un mero cómic, ya que en muchos sentidos fue el
exponente de todo el género durante una década, con lo mejor y lo peor que éste
nos dejó durante ese período. Las páginas del primer año de éste anti-héroe,
pues, son una orgía de dobles splash-page, con muchas escenas de acción con
toques gore, dibujo recargado y oscuro y un desarrollo de la historia funcional
(en el mejor de los casos) y excesivamente lento en aquella época, precursos de
lo que hoy en día tenemos. La criatura que McFarlane concibió en su
adolescencia no sólo fue una de las más exitosas de todo Image, sino que
también fue la más coherente consigo misma, con un trasfondo algo más elaborado
que el resto y un protagonista carismático. Estos primeros números se
esforzaban por presentarnos el drama de Al Simmons, pero también hacía
referencia a una inminente guerra entre el cielo y el infierno que se antojaba
como épica (y que parecía que no tardaría en llegar, con el famoso “contador de
poder” que posteriormente se obvió para estirar la gallina de los huevos de
oro), presentando sobre todo a un McFarlane que todavía se divertía dibujando,
llenando las viñetas de onomatopeyas gigantes, capas imposibles, cadenas y
corazones arrancados del pecho. Casi 25 años después de su salida al mercado,
ha aguantado el tipo mucho mejor que la mayoría de sus contemporáneos (no sólo
de Image, sino de Marvel y DC que tambén se dejaron llevar por la “nueva ola”),
especialmente recomendable para aquellos que vivieron su “boom” siendo
adolescentes y pensaron que estaban siendo testigos de algo completamente
revolucionario, original y excitante dentro del mundo del cómic. Aquellos que
pensaron que después de la aparición de “Spawn”… nada volvería a ser lo que
era. Y en muchos sentidos, así fue.
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lunes, 20 de febrero de 2017
SAM Y TWITCH: números 1 al 19 USA
Este
septiembre, Planeta continúa con la recopilación
de los archivos de Todd McFarlane Productions, que ya ha tenido
como fruto tres hardcovers con los primeros episodios de Spawn, con
el primer volumen de dos del Sam & Twitch de Brian Michael Bendis.
En la línea de los recopilatorios originales publicados en Estados Unidos, la
colección englobará en tan sólo dos tomos los 19 primeros números del título de
Image Comics, publicados originariamente entre 1999 y 2003.
Esta serie resulta destacable por dos factores: el primero, que los guiones los firmaba un Bendis que, por fin, recibía un encargo en una de las grandes, poco antes de convertirse en el Rey Midas de Marvel, título merecido desde que iniciase la cabecera de Ultimate Spiderman; el segundo, que suponía un cambio de aires en lo que al universo de Spawn se refería, dónde las series que hasta entonces había tenido ligadas, se basaban en mayor o menor medida en el propio Spawn o sus encarnaciones pasadas o futuras (como “Hellspawn”). Esta cabecera, además, es posiblemente la precursora de “Gotham Central”, que se publicó en DC Comics entre 2002 y 2006, obra de Greg Rucka y Ed Brubaker (guiones) y Michael Lark (dibujos).
Esta serie resulta destacable por dos factores: el primero, que los guiones los firmaba un Bendis que, por fin, recibía un encargo en una de las grandes, poco antes de convertirse en el Rey Midas de Marvel, título merecido desde que iniciase la cabecera de Ultimate Spiderman; el segundo, que suponía un cambio de aires en lo que al universo de Spawn se refería, dónde las series que hasta entonces había tenido ligadas, se basaban en mayor o menor medida en el propio Spawn o sus encarnaciones pasadas o futuras (como “Hellspawn”). Esta cabecera, además, es posiblemente la precursora de “Gotham Central”, que se publicó en DC Comics entre 2002 y 2006, obra de Greg Rucka y Ed Brubaker (guiones) y Michael Lark (dibujos).
Los detectives de homicidios Sam Burke y Maximiliam “Twitch” Williams fueron creados por Todd McFarlane en el primer número de Spawn, allá por 1992, y desde entonces se convirtieron en secundarios regulares de la serie, afectándoles de forma tangencial incluso la misma resurrección de Al Simmons. Tanto fue así que incluso salieron en la película de Spawn, en la escena en que Jason Wynn (Martin Sheen) es arrestado al final.
En principio, eran casi un remedo del gordo y el flaco, sin demasiada personalidad dado que su propio guionista no era demasiado bueno caracterizando personajes. Burke era la “fuerza bruta” de la pareja, que a menudo debía defender a su compañero del acoso de otros agentes del cuerpo, y a pesar de su rudeza, tenía una fuerte convicción de hacer justicia. “Twitch”, por su parte, procedía de una familia de hombres al servicio de la ley, y sin duda era el cerebro de la dupla, además de un tirador consumado.
Su
importancia en la trama fue creciendo hasta que, incluso, llegaron a tener un
dossier con pruebas de la relación de su jefe en la policía, Banks, y Jason
Wynn, el malo malvado maloso de Spawn. Debido a todo esto, acabaron
alejados del cuerpo y formando su propia agencia de detectives,
lo que les costó la ruina y, a Twitch, que su mujer le echara de casa.
En esta tesitura nos los encontramos al inicio de su propia cabecera, en 1999, cuando se les dejaba volver al cuerpo a tiempo de resolver los misteriosos asesinatos perpetrados por la organización Udaku.
Desde el principio, Bendis se esfuerza por deshacer los estereotipos de ambos y nos los muestra parecidos, pero bastante más completos. Así, Bendis consigue que la relación entre ambos sea veraz y que haya una fuerte carga de amistad y dedicación en ella. Con sus habituales diálogos, las conversaciones entre ambos se vuelven normales y cotidianas, con giros de lenguaje y reacciones de lo más logradas, forma que utiliza también con el resto de los secundarios, desde sus compañeros policías a la forense que les ayuda en ciertos casos.
En esta tesitura nos los encontramos al inicio de su propia cabecera, en 1999, cuando se les dejaba volver al cuerpo a tiempo de resolver los misteriosos asesinatos perpetrados por la organización Udaku.
Desde el principio, Bendis se esfuerza por deshacer los estereotipos de ambos y nos los muestra parecidos, pero bastante más completos. Así, Bendis consigue que la relación entre ambos sea veraz y que haya una fuerte carga de amistad y dedicación en ella. Con sus habituales diálogos, las conversaciones entre ambos se vuelven normales y cotidianas, con giros de lenguaje y reacciones de lo más logradas, forma que utiliza también con el resto de los secundarios, desde sus compañeros policías a la forense que les ayuda en ciertos casos.
Por supuesto, las tramas son escabrosas, pues así
es la marca de la casay hay que respetarla, pero el clima
alrededor de esta serie es más de cine negro, más tipo
Canción Triste de Hill Street, y menos Spawn, del que se libra en una sola página
del primer número para no volverle a sacar más, de modo que el dúo protagonista
se defiende sólo, sin el personaje principal de la franquicia.
El dibujo, en inicio, estuvo mediado también por la estética de Spawn, siendo el primer dibujante Angel Medina, que en esta serie ya muta directamente en un remedo deforme de McFarlane, consiguiendo al final de su paso por la misma el premio de dibujar al mismo engendro en su serie regular. Más allá de él, no destaca ningún otro hasta la llegada de Alex Maleev, que cierra la estancia de Bendis como guionista y se queda hasta el mismo final de la serie. Con Maleev, los diálogos y situaciones de Bendis aún se vuelven más cotidianos, incluso retando al propio McFarlane a escribir a los Bendis cuando este se marcha, en el arco argumental que engloba los números 20 a 26 y que clausuraron la serie.
¿Los motivos? Pues las fechas, sin ir más lejos. Pese a la puntualidad británica de Spawn, Sam & Twitch sufrió todo tipo de retrasos desde el primer episodio lo que, a la larga, hizo que muchos lectores la abandonaran. Una pena, porque es sin duda la mejor serie de la editorial y, además, supone un acercamiento asequible a un autor, Bendis, ahora tan mediatizado.
El dibujo, en inicio, estuvo mediado también por la estética de Spawn, siendo el primer dibujante Angel Medina, que en esta serie ya muta directamente en un remedo deforme de McFarlane, consiguiendo al final de su paso por la misma el premio de dibujar al mismo engendro en su serie regular. Más allá de él, no destaca ningún otro hasta la llegada de Alex Maleev, que cierra la estancia de Bendis como guionista y se queda hasta el mismo final de la serie. Con Maleev, los diálogos y situaciones de Bendis aún se vuelven más cotidianos, incluso retando al propio McFarlane a escribir a los Bendis cuando este se marcha, en el arco argumental que engloba los números 20 a 26 y que clausuraron la serie.
¿Los motivos? Pues las fechas, sin ir más lejos. Pese a la puntualidad británica de Spawn, Sam & Twitch sufrió todo tipo de retrasos desde el primer episodio lo que, a la larga, hizo que muchos lectores la abandonaran. Una pena, porque es sin duda la mejor serie de la editorial y, además, supone un acercamiento asequible a un autor, Bendis, ahora tan mediatizado.
La recopilación de Planeta, tal cuál la
americana, será en dos tomos, uno con los episodios 1 a 9 y otro con los 10 a
19, cubriendo así todo la estancia de
Brian Michael Bendis al frente y obviando, igual que en USA, la última
saga que, para que negarlo, resultaba larga y tortuosa.
Si queréis aprovechar, los episodios son buenos, sobretodo la saga que se recopila en el primer tomo, Udaku, que resulta apasionante y escalofriante, al mejor estilo de Seven o El Silencio de los Corderos, y tiene un final de los que dejan huella. En la historia, los dos agentes se verán envueltos en una lucha de poder entre la familia mafiosa Sangiacomo y el sindicato del crimen sudafricano “Udaku”, que está sembrando de miembros cercenados la ciudad de Nueva York.
Una pasada, vamos.
Si queréis aprovechar, los episodios son buenos, sobretodo la saga que se recopila en el primer tomo, Udaku, que resulta apasionante y escalofriante, al mejor estilo de Seven o El Silencio de los Corderos, y tiene un final de los que dejan huella. En la historia, los dos agentes se verán envueltos en una lucha de poder entre la familia mafiosa Sangiacomo y el sindicato del crimen sudafricano “Udaku”, que está sembrando de miembros cercenados la ciudad de Nueva York.
Una pasada, vamos.
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