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lunes, 17 de abril de 2017

Crítica de "WILD CARD (Jugada salvaje)"


Año: 2015. Director: Simon West (“Con Air”). Intérpretes: Jason Statham (“Transporter”), Michael Angarano (“Sky High”), Stanley Tucci (“Los juegos del hambre”), Sofía Vergara (“Modern Family”), Anne Heche (“Seis días, siete noches”), Milo Ventimiglia (Peter Petrelli en “Heroes”), Hope Davis (“Acero Puro”), Cedric the Entertainer (“La Barbería”). Presupuesto: 30 millones de dólares. Recaudación: 1.6 millones. Curiosidades: basada en la novela “Heat”, de William Goldman, de la que ya se realizó una primera adaptación en 1985 con Burt Reynolds como protagonista, conocida aquí como “Acorralado en Las Vegas”.


Sinopsis: Nick Wild es un tipo misterioso que se dedica a hacer de guardaespaldas o montar “numeritos” a cambio de dinero en la ciudad más ruidosa del mundo, soñando con ganar medio millón de dólares que le permitan retirarse un tiempo a Córcega. Pero cuando una de sus amigas es agredida sexualmente por un aspirante a boxeador, hijo de un mafioso, Nick no tendrá más remedio que dejarlo todo aparcado y hacer justicia.


Crítica: salgo del cine de ver “Furious 8” (vercrítica) y, como me he quedado con ganas de más, me dispongo a reconciliarme con ese placer culpable que es el cine de Jason Statham y que últimamente tan mal sabor de boca me deja, por mucho que ahora se rodée de algún rostro conocido para amenizar la función. Una función que recae siempre sobre sus musculosos hombros, lo quiera él o no, auto-consciente de que es el rey de un género ya caduco y sin saber muy bien qué mérito es eso… cuando no tienes anadie con quien compararte. “Jugada salvaje” es previsible hasta decir basta, y la propia imagen del actor hacen inviable que la sensación de peligro real del héroe se produzca, al estilo de, por ejemplo, “Cosas que hacer en Denver cuando estás muerto”, porque todos sabemos que al final va a soltar mamporros y lo va a resolver todo. Tampoco se entiende muy bien el cambio que se produce en la personalidad del susodicho, quien en el tramo final, después de haber pertrechado la típica pose de tipo duro parco en palabras… se transforma en un ídolo con pies de barro adicto al juego y que no sabe cuándo parar. El giro final, con un imposible desenlace feliz, hecha por tierra cualquier intento de historia crepuscular o auto-destructiva, y ni siquiera la química entre director y actor principal (han trabajado juntos en “Los Mercenarios 2” y “The Mechanic”) consiguen que el film que nos ocupa tenga algún sentido. Últimamente, Statham se ha embarcado en una carrera contra sí mismo, estrenando varias películas al año, y siempre en alguna de ellas intenta huir de su propia sombra, cual Peter Pan queriendo “madurar” en una industria que le obliga a clonarse para mantenerse en activo. Desgraciadamente, películas como “Wild Card” dan la razón a quienes le ven como un intérprete de un solo registro.


Resumiendo: si ya de por sí, su filmografía no es como para echar cohetes, “Jugada Salvaje” es otro flojo film de Statham, con aire rancio y recomendable únicamente para sestear en el sofá. Se agradece el intento por hacerle hablar más de lo que nos tiene acostumbrados en otras cintas… pero definitivamente no es lo que mejor se le da. Todos queremos ver al protagonista peleando… y “Wild Card” ni siquiera es buena, ni se explaya, en este sentido.


Memorable: las escenas de acción, aunque sean de “andar por casa”, y la presencia de algún que otro rostro conocido pagados a base de talonario para darle algo de fuste al cartel. Especialmente, una Sofía Vergara que siempre te alegra la vista.


Mejorable: la subtrama del chaval informático que acude a Las Vegas para aprender a pelear es casi de vergüenza ajena. Se nota que la historia principal no daba para un largometraje entero y había que “rellenarla” como si de una temporada televisiva se tratase.


Curiosidades: según parece, Statham estuvo desarrollando personalmente el proyecto durante cinco años. En algún momento del proceso, la intención fue que Brian De Palma (responsable de clásicos como “Carrie”, “Vestida para matar”, “Los intocables”, “Atrapado por su pasado”, “El precio del poder” o la primera “Misión Imposible”) se pusiera tras las cámaras, si bien nunca llegó a estar realmente dentro de la producción.



Parafraseando: la amiga de Statham le pide que vengue su honor despachando a los criminales que la han violado. La forma que tiene de pedir ayuda es un tanto… um… curiosa: “¿Y si me matan?” “Estaré triste unos días”.

jueves, 13 de abril de 2017

Crítica de "GOTHAM: primera temporada"


Emisión: septiembre 2014 – mayo 2015. Creador: Bruno Haller. Basada en: el personaje de DC Comics creado por Bob Kane. Producotra: Warner Bros. Emisión original: FOX. En España: Canal +. Episodios: 22. Director: Danny Cannon. Reparto: Ben McKenzie, Jada Pinkett Smith, Erin Richards, Donal Logue, David Mazouz, Victoria Cartagena, Sean Pertwee, Robin Lord Taylor, Zabryna Guevara, Cory Michael Smith, John Doman, Andrew Stewart Jones, Camren Bicondova, Milo Ventimiglia.


Principal: tras pasar un tiempo en el ejército, James Gordon regresa a Gotham para incorporarse como Detective de Homicidios al Departamento de Policía, donde le asignarán como compañero a Harvey Bullock, un agente de la vieja escuela con quien no tardarán en saltar las fricciones. Su primer caso será el asesinato del matrimonio Wayne, quienes dejan huérfano al pequeño Bruce, testigo parcial del hecho y quien también intentará por su cuenta averiguar al culpable con la ayuda de su fiel mayordomo, Alfred Pennyworth, y la joven ladrona Silena Kyle. La tumultosa relación de James con el resto de compañeros del departamento le llevarán temporalmente a ser suspendido del cuerpo y asignado como vigilante al asilo Arkham, al tiempo que se separa de su mujer, Barbara. En el sanatorio mental, no obstante, conocerá a Leslie Thompkins, una doctora que posteriormente será su nuevo amor.


Secundario: el ambicioso Oswald Cobblepot, a quienes todos apodan “el Pingüino”, intentará hacerse un hueco en el entramado criminal de la ciudad, que se mueve a dos bandas entre los clanes de Carmine Falcone y Salvatore Maroni, con la despiadada Fish Money de por medio. La corrupción es tal que envenena hasta el propio departamento de policía,pervirtiendo a los más altos mandos, lo que afecta directamente a Bullock y Gordon, quien se verá obligado a fingir el asesinato de Cobbleplot para demostrar su “compromiso”, lo que paradójicamente iniciará una curiosa relación de amistad entre Oswald y James.


SPOILER: tras librar a Barbara de un asesino en serie que secuestra a los seres más queridos de la policía, Bullock y Gordon intentarán “limpiar” al departamento mientras la ciudad sufre el asalto final entre Falcone y Maroni, provocado por Cobblepot, que se salda con la muerte de ambos capos mafiosos y también, supuestamente, la de Fish Money, lo que convierte a él en “el rey de Gotham”. Mientras, Bruce es amenazado por un exsocio de su padre a que no siga investigando si no quiere descubrir los pecados de su progenitor, pero el joven Bruce está seguro de la inocencia de su padre y acaba descubriendo un pasadizo secreto en la mansión que comunica directamente con una cueva subterránea.


Memorable: el episodio 17, “Capucha Roja”, tiene ese humor negro y giros inesperados que realmente elevan la serie más allá de la típica “ficción episódica” y que, sin llegar a aparecer, despierta en los fans el cosquilleo en el estómago ante la supuesta inminente aparición del Joker. En otro gran momento del capítulo, la subtrama (por otro lado, prescindible) de Fish Money atrapada en la isla del doctor Dollmaker se salda con la propia Money clavándose una cuchara en la cara y saltándose un ojo para demostrar que no va a servir de conejillo de indias de nadie.


Crítica: no, “Gotham” no es la “Breaking Bad” de las series comiqueras en la pequeña pantalla, pero desde luego es mucho mejor que “Smallville” (a su favor tiene, claro, que es más “terrenal” y, por tanto, más fácil de ser fieles a las viñetas con un presupuesto ajustado), y garantiza una diversión que va “in crescendo”, conforme se va construyendo el universo alredodr de los personajes, manejando muy bien la progresión de prsonajes como Edward Nigma o el futuro Pingüino, que se descubre como la auténtica revelación de la serie, y el villano sobre el que se vertebra todo a pesar de la aparición de otros como el Espantapájaros, que junto a otros secundarios del estilo Lucius Fox, Harvey Keitel o la familia de acróbatas Grayson, ayudan a que siempre tengamos presente al Hombre Murciélago, a pesar de que nunca llegue a verse (por razones obvias, claro; lo contrario sí que sería sorprendente). Y sé que muchos esperaban una adaptación más apegada al “Año Uno” de Miller o a la “Gotham Central” de Ed Brubaker y Greg Rucka, pero no podemos olvidar que es una temporada de 22 episodios (demasiado larga como para que no tenga notables alti-bajos) y que la cadena que produce es FOX. Esto es importante porque no hablamos de una cadena de cable del estilo HBO o AMC, cuyas exigencias de audiencia, a priori, son menores. “Gotham” se estrenó con ocho millones de espectadores y fue bajando hasta los cinco millones, un descenso que podría ser considerado como mortal pero que, en realidad, suponen un “share” bastante alto lo, lo que garantiza su continuidad. Teniendo en cuenta que la concepción de la serie es para un target bastante amplio (lo que obliga a concesiones como ese amor adolescente y omnipresente de Wayne y Kyle), “Gotham” es bastante oscura, al menos en su fotografía, y mezcla bien en su balanza todos su ingredientes para no decepcionar a nadie. Si se le perdonan sus comprensibles pecados, se puede disfrutar como un complemento “menor” de la trilogía del Caballero Oscuro filmada por Christopher Nolan.



Resumiendo: en un curioso juego de “retro-alimentación”, a quien más se parece “Totham” es a su “hermana” de CW, “Arrow” (que, a su vez, tomaba como base la trilogía de “Batman” para hacer de Flecha Verde un trasunto del Cruzado Enmascarado). FOX y Warner Bros han tomado buena nota de la ficción del arquero, y aunque no llega a los sonrojantes extremos de mostrar los abdominales de Gordon en cada episodio o hacer de él un playboy que se vaya picando de flor en flor, tiene algunos toques “folletinescos” que de seguro no agradarán a los más puristas pero que ayudan a hacer más accesible el producto final a los neófitos. Además, nunca llega a perder del todo el norte, y tiene esos puntos graciosos como cuando Rruce dice a Alfred que va a invitar a un baile a Selina y el mayordomo dice: “Entiendo… usted es un joven bien parecido, y ella es una chica vestida de cuero negro ajustado”. Como decía aquel famoso anuncio de Coca-Cola: “Gotham” es el resultado de querer un Batman para los altos, para los flacos, para los feos, para los ricos, para ti, para mí… para todos. Y puede que no sea tan malo como parece.