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sábado, 19 de agosto de 2017

Kurt Busiek presenta al Batman "real"


Kurt Busiek, afamado autor de “Thunderbolts”, “Astro City”, “Los Vengadores” o “Marvels”, entre otros muchos títulos, comenzará a publicar a partir de noviembre de este año una suerte de secuela de otra de sus obras más aclamadas, “Superman: Secret Identity”, de 2004. En ella, junto al dibujante Stuart Immonen, presentaban una historia donde un chico debía soportar las mofas de llamarse “Clark Kent”, igual que el nombre de civil de Superman. Un día, no obstante, Clark empezaba a volar. ¿Significaba esto que realmente era Superman? Siguiendo una premisa parecida, pero con el otro gran icono de DC Comics y apoyado en esta ocasión por el ilustrador John Paul Leon, Busiek presenta “Batman: Creature of the Night”. La historia sigue a Bruce Wainwright, un chico del Boston de 1968, con un nombre parecido al del famoso multimillonario de Gotham, que además corre su misma suerte cuando sus padres son asesinados. Desde ese momento, un justiciero vestido de negro comenzará a actuar por las noches en la ciudad. ¿Es Bruce? ¿Reamente está siguiendo los pasos de su héroe de cómic? “Criatura de la Noche” constará de 4 números de 48 páginas cada uno y cadencia bimestral, que más pronto o más tarde seguro que acabamos viendo editada en nuestro país, de modo que desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

lunes, 10 de abril de 2017

Crítica de "SUPERMAN: hijo de superman"


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Información general: reseña del arco “Son of Superman”, publicado entre los números “Superman Rebirth 1” y “Superman, volumen 4, números 1 al 6 USA), por parte de la editorial DC Comics entre agosto y noviembre de 2016, cortesía de Peter J. Tomasi y Patrick Gleason (guiones), y Doug Mahnke, Jorge Jiménez y el propio Gleason (dibujos). En España, ECC Ediciones, al igual que hizo con otras cabeceras, decidió utilizar una doble numeración para continuar con la anterior y a la vez subrayar el relanzamiento de toda la línea de DC Comics, de manera que la saga se encuentra entre los números 56/1 añ 59/4 de la cabecera “Superman”, a razón de dos números norteamericanos por cada uno de su equivalente patrio, publicados entre diciembre de 2016 y marzo de 2017, al precio de 3,25 euros el ejemplar


Antecedentes: durante el evento “Convergence”, Brainiac llevaba a los héroes de distintos universos alternativos de DC Comics a ciudades encerradas en cúpulas al margen del tiempo y el espacio, con el objetivo de hacerles luchar entre ellos y que la línea temporal que resultase vencedora se estableciese como la nueva “continuidad oficial”, destruyendo a las demás. Esto le dio la oportunidad a la editorial para recuperar al Superman y la Lois Lane post-“Crisis” y pre-“Flashpoint” (vamos, a los de toda la vida) en un spin-off de dos números donde además presentaban al hijo de ambos, Jonathan Samuel Kent. Un nacimiento facilitado por el hecho de que Superman, durante el tiempo que pasa bajo la cúpula, pierde sus poderes. Terminado el evento, a los responsables de DC les hizo gracia todo aquello y decidieron enviar a los tres personajes al universo de “Los Nuevos 52”, donde en una cabecera titulada simplemente como “Lois y Clark” se nos mostraría cómo la pareja vivían en el anonimato en una apartada granja, cuidando de un niño que desconocía la realidad de su origen y de sus padres. Cuando el mayo de 2016, los “jefazos” de la editorial decidieron poner fin a “The New 52” tras cuatro años de publicación y volver a relanzar toda la línea bajo el epígrafe de “Rebirth”, el Superman de aquel universo fallecería junto con el mismo, en el arco argumental “The last days of Superman”, mientras que el madurito Clark junto a su esposa e hijo “sobrevivirían” a la reconversión, para devolvernos a un “status quo” similar al visto antes de la citada “Flashpoint” (ver crítica) y donde Jonathan sería por fin consciente de su legado y poderes, protagonizando también la cabecera “Supersons” junto a Damien Wayne (el hijo de Batman).


Historia: mientras el planeta entero sufre el duelo de la muerte del Superman que conocían, Clark y Lois continúan ajenos al mundanal ruido en una granja bajo el apellido de “Smith”, mientras el pequeño Jonathan aprende poco a poco a usar sus poderes ayudado por su padre, quien empieza a llevarle en sus misiones de incógnito con el traje y el nombre de “Superboy”. Sin embargo, los padres pronto descubren con sorpresa la dualidad de su hijo, que por un lado parece tan invulnerable como el padre (además de tener su fuerza, visión calorífica y capacidad de volar), pero por el otro puede llegar a sentir dolor, e incluso sangrar y desmayarse, denotando también el lado humano heredado de Lois. Para intentar averiguar algo más sobre la constitución de su vástago, le trasladan hasta la Fortaleza de la Soledad, si bien una vez llegan la encuentran invadida por un antiguo y poderoso enemigo.


SPOILER: el Erradicador, un robot programado por el general Zod para preservar el genoma kryptoniano en la Zona Fantasma con el fin de “resucitar” algún día el planeta natal de Superman, no está muy conforme con el hecho de que éste haya “contaminado” su ADN al mezclarlo con el de una humana, motivo por el que pretende eliminar del organismo de Jonathan sus cromosomas humanos… aunque en el proceso el niño muera. Lógicamente, ni Superman ni Lois están dispuestos a consentirlo, y la batalla contra la némesis les lleva hasta la Luna y la “batcueva” ubicada en dicho satélite, donde finalmente Clark conseguirá vencer al Erradicador gracias ala fuerza combinada de su propio poder, el de su hijo, el de las otras conciencias kryptonianas encerradas en la Zona Fantasma… ¡e incluso su fiel y vijo amigo canino “krypto” y su mujer Lois, ataviada con el traje de “Hellbat”! La explosión resultante de la destrucción del villano, sin embargo, no pasa desapercibida en la Tierra, donde sus habitantes abrazan entusiasmados el regreso de su héroe más poderoso, lo que lleva a Clark a tener que salir de la clandestinidad y presentar al resto de la Liga de la Justicia a su hijo, oficialmente, como el nuevo Superboy de la Tierra.



Crítica: antes que nada, debo confesar que nunca he sido un gran fan del “Super”… y mucho menos de su etapa en “Los Nuevos 52”, si bien el hecho de rejuvenecer cada tanto a los principales iconos de las grandes editoriales se me antoja ya como un mal irremediable y hasta cierto punto necesario, a la par que su noviazgo con Wonder Woman me hizo esbozar una sonrisa y concluir que era un paso hasta cierto punto “lógico”. Dicho esto, repito que leí los primeros números de Morrison y su tratamiento en “Justice League” y no me suscitó el suficiente interés como para mantenerme al corriente en los últimos cuatro años. De igual modo, la última encarnación que vimos en la película de “Man of Steel” (ver crítica) me parecía igualmente desacertada, oscura y desapegada del personaje con el que había crecido. Parece que no era el único que lo sentía así. “El hijo de Superman” es un ejercicio de nostalgia pura, sencilla y contundente, con el Superman preferido por todos (el de John Byrne) y que demuestra que los superhéroes, por grandes que sean, también pueden crecer, casarse y tener hijos. La relación con Jonathan es sencillamente entrañable, y si bien el niño puede que tenga un poco de protagonismo de más (hasta el punto de que por momentos parece él el protagonista y no su padre), el hecho de incluirlo plenamente en los acontecimientos, al igual que a Lois denotan que son realmente una “familia” y que el regreso del antiguo status quo no es una nueva campaña publicitaria, sino la elección más coherente y acertada con el “background” del mito. Sabe a poco (que ya es mucho decir en un tebeo, a día de hoy) y si bien se antoja como difícil que la dinámica de “combatir el crimen en familia” pueda seguir repitiéndose en arcos sucesivos, tampoco me importaría que indagasen en esta vertiente, mucho más divertida, fresca y “amable” de lo exhibido en los últimos tiempos. Tomasi y Gleason, tras su larga estancia en “Batman y Robin”, demuestran que no hay nadie mejor para contar historias de padres e hijos en el actual cómic “mainstream”. Ah, por cierto, con respecto a éste último, destacar que dada la periocidad quincenal del título, se ve obligado a simultanear su condición de “dibujante oficial” de la colección con otros autores, si bien todos ellos son de primer nivel y se nota que intentan mantener un mismo hilo artístico; aunque el gran descubrimiento, a mi juicio, es el andaluz Jorge Jiménez, un “clon” de Adam Kubert absolutamente brillante que ojalá se queda en estas páginas por mucho tiempo, pues cada plancha es una obra de arte digna de estar colgada en cualquier museo. En definitiva, que este nuevo “viejoven” Superman se ha convertido, contra todo pronóstico en mi caso, en una lectura imprescindible a partir de ahora. Y eso ya lo dice todo. Seguiremos informando.

sábado, 11 de febrero de 2017

ACTION COMICS: Last Son (2008)


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Información editorial: reseña de la saga “Last Son”, publicado entre los números de “Action Comics” 844 a 846, 851 y “Action Comics Annual 11”, entre diciembre de 2006 y julio de 2008, en USA, por parte de DC Comics. Obra de Geoff Johns, Richard Donner (guión) y Adam Kubert (dibujo). En España, Planeta de Agostini lo publicó serializado en el primer volumen de su cabecera “Superman”, que también abarcaba en ese momento la etapa de Kurt Busiek y Carlos Pacheco en “Superman”.

Sinopsis: un meteorito llega a la Tierra y cuando Superman acude a controlarlo, se da cuenta de que es en realidad una nave espacial que lleva en su interior a un niño de corta edad. Toda vez que el gobierno decide quedarse con la custodia, Superman se rebela y habla con Lois para adoptarlo, puesto que es un superviviente de Krypton, al igual que él mismo. El chico, pues, pasa a ser adoptado por Clark Kent y Lois Lane y recibe el nombre de Christopher Kent. Pero pronto, la llegada del muchacho conlleva también la visita de los criminales encerrados en la Zona Fantasma: el general Zod, Ursa y Non. Los dos primeros, son en realidad los hijos del pequeño, cuyo verdadero nombre es Lor-Zod.

SPOILER: ante la llegada de todos los criminales que habían permanecido en la Zona Fantasma y, que al proceder de Krypton, tienen poderes similares a los suyos, Superman no tiene más remedio que pedir ayuda a Lex Luthor, quien ha formado un nuevo “Superman Revenge Squad” integrado por Bizarro, Metallo, Parásito y el propio Luthor. La balanza se inclina durante la batalla gracias también en parte a que Lor-El se rebela contra sus propios padres, y Luthor consigue crear un vórtice que lleva de nuevo consigo a todos los criminales a la Zona Fantasma. Superman intenta retener a Lor-Zod(Chris Kent, pero el niño crée que será el único capaz de sellar el vórtice, así que se sacrifica por el bien de la Tierra. Más tarde, Superman acude a la Fortaleza de la Soledad para preguntar a la conciencia de su padre, Jor-El, y éste le dice que el ADN de un kryptoniano y el de una humana son incompatibles, por lo que nunca podrán tener un hijo.

Crítica: hay muchos alicientes para reseñar esta saga que, por otro lado, y es justo reconocerlo, habría pasado con más pena que gloria si no fuese por esos mismos “valores añadidos”. El primero es el guión a cuatro manos entre Geoff Johns (actualmente, el editor en jefe de DC, un seguro de vida a la hora de realizar grandes acontecimientos con personajes clásicos) junto a Richard Donner, nada menos que el director de la mítica “Superman: The Movie”, de 1978, artífice en gran medida de su secuela. Por otro lado, tenemos a Adam Kubert en el dibujo, leyenda viva del noveno arte, quien junto a su hermano, por aquellas fechas y tras toda una vida trabajando para Marvel, se pasaron a la Distinguida Competencia para encargarse de los personajes más importantes de la misma (Adam en “Action Comics” y Andy Kubert en “Batman” junto a Grant Morrison). El resultado, pues, es un homenaje a las dos primeras entregas cinematográficas de Superman (y, sobre todo, al actor que le dio vida, el tristemente desaparecido ya por entonces Christopher Reeve, que “presta” su nombre al niño de la historia) y una secuela de “Superman Returns”, queaquel mismo año se estrenaba bajo el linchamiento popular y la dirección de Bryan Singer. Por último, era la primera vez, tras las “Crisis en Tierras Infinitas”, que el general Zod y sus compinches se establecían en la corriente regular del universo DC. La intención pues de Johns y Donner, no se sabe muy bien si era darle continuidad a lo que Singer planteaba en el film (para aquellos que se acercasen a los cómics después de ir al cine)… o darle un tirón de orejas por cuanto que la crítica mayoritaria de los fans fue el haber sido incapaz de haber presentado una amenaza digna para el Hombre de Acero. Seguramente fuesen las dos cosas. Fuera como fuese, la historia en sí quedó un tanto deslucida por el hecho de tardar más de un año en publicarse por los retrasos en el arte de Kubert, aquejado de una enfermedad, lo que suscitó quejas hacia DC por no haber sabido planificar convenientemente una saga de apenas cinco entregas que para colmo tuvo que ser finalizada en un Annual.

Resumiendo: unos Johns y Kubert con el piloto automático son mucho mejores que cualquier otro artista en plenas facultades, pero si encima le añadimos el plus de Richard Donner y ese halo de nostalgia-retro-compensatoria con la primera peli de Superman y el presentar a un personaje tan atractivo como Christopher Kent (que posteriormente sería recuperado y adoptaría la identidad de Nightwing, haciéndose amigo de, cómo no, Damien Wayne, el hijo de Batman)… son demasiados ingredientes como para no recuperar “Last Son”, máxime si podéis conseguir la edición de Planeta donde, además, por el mismo precio te incluían la cabecera de Busiek y Pacheco. Un buen momento para el kryptoniano antes de “Los Nuevos 52”.


lunes, 23 de enero de 2017

MAN OF STEEL (2013)


Año: 2013. Título original: Man of Steel. Basado en: el personaje de DC creado por Jerry Siegel y Joe Shuster. Director: Zack Snyder (“300”). Guión: David S. Goyer (“Blade”). Producción: Christopher Nolan (“Origen”). Intérpretes: Henry Cavill (“Immortals”), Amy Adams (“The Fighter”), Michael Shannon (“Bad Boys II”), Russell Crowe (“Gladiator”), Kevin Costner (“Waterworld”(, Lawrence Fishburne (“Matrix”(. Presupuesto: 225 millones de dólares. Recaudación: 668 millones.

Sinopsis: cuando el planeta Krypton y todos sus habitantes están a punto de perecer a causa de su propia desidia, Jor-El encuentra la forma de que su legado siga vivo mandando a la Tierra a su único hijo, Kal-El, quien es apenas un bebé. Allí, será adoptado por un humilde matrimonio de campesinos de Kansas, que le enseñarán a ser una buena persona y controlar sus poderes, cuando estos empiezan a manifestarse gracias a las peculiaridades de la atmósfera terrestre. Sin embargo, al cumplir los treinta y tres años, el joven ahora conocido como Clark Kent encontrará los restos de la nave que le trajo hasta nuestro planeta, descubriendo así su procedencia pero enviando también una señal que el General Zod, asesino de su padre, podrá rastrear desde el espacio.

Crítica: “Welcome to the Planet”. Sí, muy bien. Entendemos el mensaje que encierra el juego de palabras. A ver si Snyder y el resto entienden esta. Superman No Mata. Bonito y caro ejercicio de cómo hacer una película de Superman… sin Superman, es lo que tenemos aquí (de hecho, como tal no se le menciona más que una vez en todo el film). Hay dos maneras de analizar a “El Hombre de Acero”: por un lado, como superproducción de Hollywood al uso; por el otro, como cinta basada en el personaje de DC Comics. En el primer sentido, es obvio que los más de doscientos millones de presupuesto se notan, con un alarde de explosiones, edificios que se vienen abajo y luchas espectaculares que inundan el metraje, sobre todo en su segunda mitad (aunque en este sentido, también podríamos discutir, con unas acciones que suceden tan rápido que no te da tiempo a seguirlas ni a discernir quién es quién, con lo que te acaba creando una sensación de “a ver si terminan ya”). Pero en el segundo aspecto, como revisión del icono de las viñetas, “Man of Steel” fracasa estrepitosamente. Era difícil hacer otra adaptación tan decepcionante para los fans como “Superman Returns” (Bryan Singer, 2006), pero Snyder y Nolan lo han conseguido. Sobre todo porque, a pesar del excelente trabajo del segundo en la reciente trilogía de Batman, parece que ninguno de los dos se ha dado cuenta de que Superman no es el Hombre Murciélago. La atmósfera oscura y el tono pesimista que envuelven la figura del Cruzado Enmascarado son perfectos para éste… pero Superman es, precisamente, la antítesis y el contrapunto del héroe creado por Bob Kane. Superman es la luz, la esperanza y el “buen rollo”. Y eso aquí brilla por su ausencia. Éste no es Superman. De hecho, parece que los elementos asociados durante más de cincuenta años al personaje, como Metrópolis o el Daily Planet, les resulten incómodos a los responsables de esta nueva encarnación. Incluso el tonto pero entrañable Clark Kent es aquí prescindible. Pero inclusive, si quisiéramos obviar todo esto y calificarlo como la simple pataleta de un friki, “Man of Steel” es, simplemente, aburrida. Un prólogo innecesariamente largo, con un Crowe que aparece demasiado y, en ocasiones, parece el auténtico protagonista de la película; una narrativa deslavazada, que abusa de los flashback; y, sobre todo, un protagonista poco carismático y una historia de amor inverosímil. En todos sus aspectos, “El hombre de acero” sale perdiendo con la mejor adaptación hasta la fecha, la reivindicable “Superman” (Richard Donner, 1978), que casi 40 años después parece insuperable. Incluso la banda sonora, a pesar de un Hans Zimmer que hace un trabajo bastante decente, carece de un leit motiv tan poderoso como el que John Williams compuso para la de Donner.

En resumen: intento fallido de revisionar el mito y apartarlo de los lugares comunes ya conocidos por todo el público. Pero se apartan tanto, tanto… que pierden incluso al personaje principal, y lo que tenemos está más próximo a las páginas del Nuevo Testamento (no, tampoco se me han escapado esos claros simbolismos a Jesucristo, incluyendo la edad de Superman) que a las de “Action Comics”. Lo único de “Super” que tiene “Man of Steel” es la producción.

Lo mejor: la figura paternal de Jonathan Kent sería realmente el único aspecto en el que esta nueva versión saldría ganando, con un Kevin Costner en estado de gracia, capaz de decirlo todo con un simple gesto en el adiós a su hijo. La mejor escena del film.

Lo peor: la gota que colma el vaso es esa Lois Lane que haciendo cuatro preguntas consigue averiguar la verdadera identidad del hombre más buscado del planeta… ¡y luego se las apaña para estar siempre en el meollo de la acción, como si fuera la capitana general del ejército!

La frase: ¿quién dijo que las mujeres no pintaban nada en el ejército? Superman insta al gobierno de que den de intentar averiguar dónde vive y, tras destrozar un satélite, se aleja volando. El general se gira para pillar in fraganti a la mujer uniformada que tiene detrás de él: “¿De qué se ríe, capi´tan?” “De nada señor. Es que… está buenísimo”.