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martes, 29 de agosto de 2017

Crítica de "TITANES: El regreso de Wally West"


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Información editorial: reseña de “Titans: Rebirth”, número 1, y de los números 1 al 6 USA, del volumen 3 de la cabecera “Titans”, publicados por DC Comics entre agosto de 2016 y febrero de 2017, obra de Dan Abnett (guión) y Brett Booth (dibujo), recopilada en España por ECC en un único volumen  titulado: “Titanes, Número 01: Renacimiento”, en mayo de 2017, y al precio de 14,95 euros.


Antecedentes: con “The New 52”, los fans perdimos a Wally West, el anterior portador del manto del velocista escarlata tras la muerte de Barry Allen en las lejanas “Crisis en Tierras Infinitas”. O, bueno, mejor dicho… no lo perdimos, sino que nos lo “cambiaron” por otro chico, afroamericano para más señas, que se llamaba como él pero que distaba mucho de ser el personaje que quisimos durante décadas. Ahora, “Rebirth” nos lo ha traído de vuelta, aunque todavía no sabemos por qué todo el mundo le ha olvidado en los últimos diez años. Según parece, Wally ha estado perdido en la “Speed Force” (curiosamente, lo mismo que le pasó a Barry) y consigo trae un secreto que quería gritar a voces: “The Flash” no fue el responsable de reescribir la historia en “Flashpoint”. El auténtico culpable fue… ¿el Doctor Manhattan de “Watchmen”?


Historia: sí, Wally ha regresado a la realidad del nuevo Universo DC, pero eso no quiere decir ni mucho menos que sus problemas hayan terminado. Para su amada Linda Park, por ejemplo, es un completo desconocido. Sin embargo, alguno de sus antiguos compañeros sí pueden recordarle, y es así como se une a una nueva encarnación de los “Titanes” formada por: Nightwing (el segundo altero ego de Dick Grayson, el primer Robin), la amazona Donna Troy, el atlante Tempest, la “psíquica” Lilith Clay, más conocida como “OMEN”, y Arsenal (el arquero aliado de Green Arrow). Los seis deberán luchar contra Abra Kadabra, un tecno-mago del futuro que dice ser el responsable de haber provocado la “amnesia” del resto del mundo acerca de Wally.


SPOILER: sin embargo, el susodicho Abra Kadabra se muestra también desconcertado ante esta nueva realidad, y conjura una versión de los antiguos “Teen Titans” (los que él recordaba), para luchar contra sus contrapartidas de “Rebirth”. Además, secuestra a Linda para obligar a Wally a esforzarse al máximo, ya que según el mago, Linda era el “pararrayos” que sujeta al velocista al mundo real e impide que la fuerza de la velocidad de la que toma sus poderes le atrape para siempre. Efectivamente, el esfuerzo del héroe por salvar a su amada y a todos sus compañeros hacen que se esfume en medio de la batalla, pero Wally acaba regresando para detener a Kadabra y devolverlo a la línea temporal de la que procede cuando se da cuenta de que su conexión con Linda no se ha perdido; simplemente, necesita reconstruirla desde el principio. Todos se felicitan por cómo ha terminado la aventura, pero desde las sombras, alguien les observa. Se trata de Slade Wilson, alias “Deathstroke”, el más letal de sus enemigos.


Crítica: lo que siempre ha tenido Dan Abnett, guionista de este título en ciernes, es que era un escritor de superhéroes en su versión más “pura”. Junto a Andy Lanning, ayudó a cimentar el ahora tan en boga (al menos, cinematográficamente hablando), lado cósmico de Marvel, durante unos años en donde lo que se llevaba era experimentar mucho y hacer cosas originales, “raras” y, en muchas ocasiones, “incomprensibles” para el lector. Ese espíritu de historias clásicas y sin estridencias es lo que nos sigue ofreciendo en su cabecera de los “Titanes”, donde lo más relevante de la historia que nos ocupa hoy es… el regreso de Wally West. Una “resurrección” que los fans esperábamos desde hacía cinco años y que se resuelve con sencillez y sin mayores dolores de cabeza. Eso sí, todo ese rollo de que Linda es una especie de “ancla” para nuestro héroe es una idea ya explotada en muchas ocasiones. Por ejemplo, en la ficción televisiva de “Lost/Perdidos”, y en otro gran “Renacimiento” de hace unos años, el del original “Capitán América”, Steve Rogers, y su relación con su amada Sharon Carter. Por otro lado, pese a que se entiende que el velocista sea el eje del primer arco, esperemos también que en el futuro, dando ya por hecho su regreso, se permita más cancha para explorar al resto de componentes de la formación, cuyo papel en esta media docena de números es hacer de “palmeros” y poco más. y sigue sin resolverse la cuestión del por qué y cómo pasó tanto tiempo nuestro Wally perdido en la “Speed Force”, sin que nadie se acordase ni para decirle “Buenos días”. No es que importe, a estas alturas, toda vez que ya le tenemos de vuelta entre nosotros, pero la presentación de Abra Kadabra prometía explicarlo, y la lectura finaliza sin que conozcamos más detalles al respecto. Aunque, bien pensado… ¿esto de dejar constantes hilos argumentales por resolver… no es un rasgo distintivo más de la “old school” de las viñetas? Pues va a ser que sí. Con semejante tono en el cómic, no podía tener mejor ilustrador que Brett Booth. Sí, ya sé que muchos le critican por lo que a mí, personalmente, me chifla. Y es que cada entrega de Booth retrotrae automáticamente a la “gloriosa” (lo he puesto entre comillas, por si acaso) década de los noventa, cuando nos pensábamos que “Image” era lo más “cool” que podía verse en el mundo de los tebeos, y que Marvel y DC, por ende, eran unos dinosaurios abogados a la extinción inminente. Hay que ver… ¡qué inocentes éramos! Booth es uno de los mayores exponentes que dieron aquellos años (aún guardo con grato recuerdo sus ejemplares de “Backlash”); esos pioneros del “postureo”, con sus cuerpos fibradísimos, sus dientes apretados, sus rayitas por doquier… Puede parecer que toda esta disertación la estoy haciendo en tono irónico, pero os aseguro que es completamente sincera. Puede que su narrativa siga siendo más “intuitiva” que “coherente” (si bien, se muestra bastante más comedido de lo que le recordaba), pero nadie podrá negarme que para un cómic de estas características sería imposibles encontrar lápices que luciesen mejor. Booth es acción en estado puro. No me extrañaría que Abnett hubiese “estirado” el arco (que, por otro lado, podría haberse narrado en un solo número de 24 páginas, pero vamos… esto ya es “lo de siempre”, así que no incidiremos en ello) sólo por darle espacio a su dibujante para mostrarnos mejor la acción. En especial, el derroche de “poderío” que Wally se marca para rescatar a todos sus compañeros en apenas unos segundos, teniendo que recorrer miles de kilómetros en un parpadeo… es sencillamente colosal. En resumen, “Titans” es el tipo de cabecera que gustará especialmente a quienes peinemos canas (menos mal que han quitado lo de “Teen” (adolescentes) del encabezado) o para quienes simplemente quieran pasar un rato entretenido, con un potencial por explotar que podría dar lugar a uno de esos títulos “de culto” para muchos. Nosotros, desde Orgullo Fan y por si acaso… ¡seguiremos informando! 


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sábado, 26 de agosto de 2017

Crítica de "THE FLASH: El rayo golpea dos veces"


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Información editorial: reseña de “The Flash”, volumen 5, números 1 al 8 USA, publicados por DC Comics entre agosto y diciembre de 2016, obra de Joshua Williamson (guión) y Carmine di Giandomenco (dibujo). En España, ECC Cómics los publicó entre diciembre de 2016 y abril de 2017, a razón de dos números norteamericanos por ejemplar, y con una doble numeración que respetaba la anterior y al tiempo servía para remarcar el inicio del “Renacimiento” de toda la línea editorial de DC, entre los ejemplares 15/1 al 19/5, con precio de portada de 3,25 euros.

Antecedentes: hace mucho tiempo, en la lejanísima maxiserie de “Crisis en Tierras Infinitas”, de 1985  Barry Allen, el superhéroe conocido como “The Flash”, murió sacrificándose para salvar al resto de Universo DC, de tal manera que su “sobrino político”, Wally West, conocido por entonces como “Kid Flash”, debía recoger su testigo y convertirse en el principal velocista de la editorial. Todo cambió muchos años después, en “Flash Rebirth”, donde descubríamos que Barry en realidad no estaba muerto, sino perdido en la corriente temporal de la “Speed Force”, lo que propiciaba su regreso a nuestro mundo. sin embargo, Barry cometía el error de viajar al pasado para intentar evitar la muerte de su madre, lo que causaba una serie de catastróficas consecuencias que dieron lugar al evento “Flashpoint” (ver crítica) y al posterior “The New 52”, donde todos los títulos de DC Cómics partían “de cero” y se eliminaban algunos hechos y personajes de la continuidad anterior; entre ellos, al pobre Wally West, que tenía una contrapartida similar en esta nueva realidad pero ya no era velocista, ni tenía las mismas facciones, ni tan siquiera la personalidad del anterior. Ahora, tras el nuevo reinicio llamado “Renacimiento”, el anterior Wally ha regresado. Y no sólo eso, sino que sabe que Barry Allen no desencadenó el “Flashpoint”. ¿Quién fue en realidad?


Historia: Barry Allen es The Flash. Es el hombre más rápido del mundo. pero a veces… le gustaría ser aún más rápido. Poder estar en dos sitios a la vez, salvar a más personas… y conseguir compaginarlo con su vida personal. Sus deseos parecen cumplirse cuando uno de sus amigos, August Heart, es afectado por la “Speed Force”, la fuerza de la velocidad que otorga sus poderes a Barry, y convierte al susodicho en un velocista como The Flash. ¿Se convertirá en el nuevo “sidekick” del corredor carmesí? Antes de que puedan responder a muchas de las preguntas, una nueva tormenta de la “Speed Force” sacude toda la ciudad, otorgando los mismos poderes a toda clase de ciudadanos. Barry y August intentan encontrarlos a todos y llevarlos hasta Star Labs para que investiguen qué es lo que está pasando. Sin embargo, días más tarde, un misterioso personaje que se hace llamar “Godspeed” entra en el laboratorio y asesina a todos los velocistas, a excepción de August. ¿Quién es realmente? ¿Qué es lo que quiere?


SPOILER: Barry descubre que “Godspeed” está acabando con el resto de velocistas para quedarse con sus poderes y volverse aún más rápido. Siguiendo las pistas, no tarda en descubrir, horrorizado, que la verdadera identidad del villano es la de su amigo August, quien culpa a The Flash de haber malgastado sus poderes y no haber impedido la muerte de su hermano a manos de la banda terrorista conocida como “Black Hole”. Con las habilidades que ha robado de la “Spped Force”, August es ahora más rápido que The Flash hasta el punto de haber conseguido lo que él no pudo: “desdoblarse” para estar en dos lugares al mismo tiempo. Cuando la batalla parece perdida, no obstante, aparece Wally, el sobrino de su amada Iris West, para echarle una mano y convertirse, ésta vez sí, en su nuevo compañero: ¡”Kid Flash”!



Crítica: empecemos desvelando lo que todo el mundo espera de una reseña; esto es: dar veredicto sobre si el objeto de estudio en cuestión merece o no la pena. Y a nivel personal, tengo que decir que, con sus sombras, este primer arco argumental del nuevo volumen de “The Flash” es un buen cómic. Un título de superhéroes en el sentido más “clásico” del género. Tanto es así que la historia de Williamson está llena de lugares comunes ya transitados en otros cómics, y su visión sobre la personalidad de Barry es un poco más pesimista de lo que comúnmente asociamos al personaje, pero la verdad es que en cada número pasan tantas cosas y de manera tan rápida (como no puede ser de otra manera, por otro lado, en un tebeo sobre “The Flash”), que uno no tiene tiempo de pararse a quejarse sobre estos detalles, y lo que queda impregnado en tu memoria sensitiva una vez terminas su lectura es un balance positivo, con lo que debemos quedarnos con eso. Además, todos los que sigan pataleando cada vez que los guionistas de turnos se empeñan en presentarnos nuevas nmesis que no consiguen llegar a la altura de los de la “vieja escuela” (yo el primero, que conste), en este caso deben darse varios puntitos en la boca, porque la irrupción de este “Godspeed” es antológica, y tiene toda la pinta de que ha venido para quedarse un largo tiempo. Es lo más parecido hasta la fecha a un “Joker” para nuestro querido velocista carmesí. Lo que sigo sin entender es por qué demonios, y recién salidos de un “reseteo”, a DC le da por “liar la marrana” trayendo de regreso a un personaje de la anterior continuidad… ¡que encima se llama exactamente igual y tiene la misma función que uno ya existente desde el anterior reinicio “The New 52”ª Lógicamente, me refiero a Wally West/Kid Flash, que por si alguien no lo sabe, se ha “desdoblado” y ahora forma parte de la nueva encarnación de los “Titans”. Me refiero al anterior, al auténtico, genuino y original Wally que todos echábamos de menos. Y sí, gracias a Dios (o a la deidad que cada uno profese), ya está de regreso, pero convendréis conmigo en que es bastante lioso tener a dos personajes por ahí pululando qu no sólo se llaman igual… sino que encima responden al mismo alias superheróico. Con todo, señalemos que ese “Wally” no hace acto de presencia en todo este arco argumental, pero vamos… que es cuestión de tiempo que se deje caer por estas páginas. Páginas, por cierto, dibujadas por un tal Carmine Di Gandomenco, al que no tenía el gusto de conocer y que hace un trabajo bastante notable, con unas planchas bastante vibrantes y que sabe muy bien alternar los momentos en que su trazo debe volverse épico… y aquellos otros momentos en que debe asemejarse más hacia el “cartoon”. Ya de entrada, me parece bastante sintomático que su nombre de pila sea el mismo del dibujante que ayudó a definir el aspecto que se considera como “cánon” en “The Flash”: Carmine… Infantino. ¡Por favor, no me digáis que no es llamativo que tengamos a dos “Wallys” y dos “Carmines” en el mismo tebeo! En fin, que podemos concluir destacando que, por una vez, un escritor parece que tiene realmente un plan trazado para la cabecera de la que se ocupa, haciendo que el personaje “avance” hacia algún lugar (otra cosa es que el destino te guste, claro), en lugar de limitarse a presentarle dándose de mamporros contra su galería de villanos. Y si el arte de las viñetas acompaña… ¿qué más se le puede pedir? Sin duda, éste “The Flash” es una colección que merece la pena seguirse, y que llega en el momento de mayor popularidad del susodicho, con serie de éxito en la televisión y película en solitario en ciernes. “Buenos tiempos para la lírica”, como cantaban aquellos. Y por supuesto, desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

sábado, 22 de julio de 2017

JUSTICE LEAGUE: Las máquinas de la extinción


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Información editorial: reseña de “Las máquinas de la extinción”, primer arco argumental de “Justice League: Rebith” números 1 al 5 USA, obra de Bryan Hitch (guión) y Tony S. Daniel, Jesús Merino y el propio Hitch (dibujos). En España, ECC Ediciones publicó la saga entre los números 56/1 al 59/4 de la colección en formato grapa, entre diciembre de 2016 y marzo de 2017, con una doble numeración en la cabecera para remarcar el nuevo epígrafe bajo el que se engloban todas las series del Universo DC Comics a partir de ahora.

Antecedentes: tras “La Guerra de Darkseid” y la llegada de “Renacimiento” (un nuevo “reseteo” de toda la línea editorial, que cerraba así con “Los Nuevos 52”, si bien mezclaba los acontecimientos allí narrados con algunos conceptos clásicos de sus héroes), la colección de la “Justice League” perdía a Geoff Johns como capitán del barco pero ganaba para la causa a Bryan Hitch, dibujante británico responsable de gran parte del éxito de títulos como “The Authority” o “The Ultimates”, que se hacía cargo de los guiones para narrar una nueva encarnación de “la Liga” formada por: Superman (el original, previo a “The New 52”, ahora padre de familia), Batman, Aquaman, The Flash, Cyborg/Vic Stone… y la nueva dupla de “Green Lanterns” de la Tierra en la figura de los inexpertos Jessica Cruz y Simon Baz.

Historia: una serie de seísmos sacuden a todo el planeta previo a la llegada de una nave extraterrestre y la aparición de unos extraños seres gigantescos que vaticinan el Fin del Mundo y que parecen representar los poderse de los miembros de la “Justice League”, así como ostentar la capacidad de “robar” momentáneamente dichas habilidades a alguno de los integrantes de la misma. Pese a sus reticencias iniciales al no fiarse de este “nuevo/viejo” Superman, Batman no tiene más remedio que acabar pidiéndole ayuda al Hombre de Acero para que viaje al centro del planeta e intente detener las máquinas primigenias que parecen dispuestas a acabar con la Tierra.

SPOILER: los miembros de la “Justice League” se ven obligados a luchar contra las amenazas desde varios frentes: por un lado, los Green Lanterns intentan detener la llegada de más naves invasores desde su mismo origen; del otro, Wonder Woman intenta razonar con los enemigos desde su interior, al haber sido absorbida por uno de los seres gigantes; y ante la ausencia de Superman, Cyborg, Flash y Batman hacen lo que pueden para contener las amenazas en la superficie. Finalmente, Aquaman utiliza unos “cristales del zodíaco” confinados en un museo atlante para darles el toque de gracia con la inestimable ayuda de Superman, que reaparece desde el centro del planeta para utilizar sus propias máquinas contra los extraterrestres. Con la amenaza destruida, el grupo vuelve a separarse, si bien todos tienen la sensación de que no tardarán en reunirse de nuevo. ¿La respuesta de Superman? “Seguiré en contacto”.


Crítica: comienzo algo irregular del que sin duda debería ser el buque insignia de la editorial, si bien no sabemos si es la propia DC la que “obliga” al principal responsable de la colección a ser más bien convencional y dejarse de experimentos vacuos. Nunca he sido un gran fan del Hitch dibujante (ni de Alan Davis, su principal referente, ya puestos), pero es cierto que me había ido ganando con los años y la estética de “superproducción hollywoodense” que suele imprimir a sus planchas bien podrían agradecerse en un título como el que nos ocupa. Sin embargo, apenas le tenemos en el primer número de esta saga, y si bien Daniel y Merino continúan por la misma senda impidiendo que se pueda echar en falta al británico, también es de recibo señalar que a nivel gráfico no hay nada especialmente memorable. Queda pues evaluar al Hitch narrador de historias, y he de decir que tampoco me ha entusiasmado lo suficiente como para caer rendido a sus pies. Alumno aventajado en todo lo que hace, Hitch parece una mezcla de Grant Morrison y Mark Millar… aunque el resultado es insuficiente comparado con lo que uno u otro hubiesen firmado. Hay algunas escenas de batallas que merecen la pena, algunas pinceladas de caracteres bien tratados (las sempiternas dudas del Hombre Murciélago frente al tipo de la “S” en el pecho, la inexperiencia de los nuevos Green Lanterns…), pero el conjunto parece precipitado y sin una sensación real de peligro, llegando a un final que incluso podríamos considerar como incomprensible, por tanto en cuanto acabamos sabiendo tanto sobre la supuesta amenaza y sus responsables como la que teníamos antes de la publicación del primer número. Es decir, absolutamente nada. Aunque quizás la pata que más cojea de esta primera aventura es la constatación de que Hitch no tiene ni la más remota idea de lo que hacer con Aquaman. Arthur pasa las tres cuartas partes de la historia separado de sus compañeros y luchando contra no se sabe bien qué en el fondo del océano, para llegar en los instantes finales y sacarse de la manga una solución al problema que ni siquiera se molestan en aclarar. No es, con todo, el peor arco argumental que hayamos leído sobre estos personajes, y los responsables en el proyecto tienen crédito suficiente como para demostrar en futuras entregas que el margen de mejora es amplio, pero… no sé. No es uno de esos cómics que yo recomendaría como imprescindibles a mis amistades. Todavía no, al menos. Aunque por supuesto… seguiremos informando.

domingo, 16 de julio de 2017

Batman lidera una nueva "Liga de la Justicia de America"


A partir de este mismo mes, y derivado de los acontecimientos narrados en el cruce entre la “Justice League” y el “Suicide Squad” dentro de “Rebirth”, DC Comics contará con un nuevo grupo de superhéroes. Se tratará de una nueva encarnación de la “Liga de la Justicia de América” que estará liderada por Batman y que contará entre sus filas con Vixen, Canario Negro, The Ray, Atom, Killer Frost y Lobo. La colección estará escrita por Steve Orlando y dibujada por Ivan Reiss y Joe Prado, y dado el cariz de sus miembros se espera que sea un grupo enfrentado a amenazas más “terrenales” de las que están acostumbrados a lidiar tipos tan poderosos como Superman o Wonder Woman. De momento, ya ha salido al mercado un número 00 de presentación, así como numerosos “tie-ins” paralelos a la salida del primer número oficial del título, centrados en alguno de los integrantes de esta nueva Liga que promete dar mucho que hablar en el futuro inmediato. Y desde Orgullo Fan, como siempre… ¡seguiremos informando!

lunes, 10 de abril de 2017

Crítica de "SUPERMAN: hijo de superman"


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Información general: reseña del arco “Son of Superman”, publicado entre los números “Superman Rebirth 1” y “Superman, volumen 4, números 1 al 6 USA), por parte de la editorial DC Comics entre agosto y noviembre de 2016, cortesía de Peter J. Tomasi y Patrick Gleason (guiones), y Doug Mahnke, Jorge Jiménez y el propio Gleason (dibujos). En España, ECC Ediciones, al igual que hizo con otras cabeceras, decidió utilizar una doble numeración para continuar con la anterior y a la vez subrayar el relanzamiento de toda la línea de DC Comics, de manera que la saga se encuentra entre los números 56/1 añ 59/4 de la cabecera “Superman”, a razón de dos números norteamericanos por cada uno de su equivalente patrio, publicados entre diciembre de 2016 y marzo de 2017, al precio de 3,25 euros el ejemplar


Antecedentes: durante el evento “Convergence”, Brainiac llevaba a los héroes de distintos universos alternativos de DC Comics a ciudades encerradas en cúpulas al margen del tiempo y el espacio, con el objetivo de hacerles luchar entre ellos y que la línea temporal que resultase vencedora se estableciese como la nueva “continuidad oficial”, destruyendo a las demás. Esto le dio la oportunidad a la editorial para recuperar al Superman y la Lois Lane post-“Crisis” y pre-“Flashpoint” (vamos, a los de toda la vida) en un spin-off de dos números donde además presentaban al hijo de ambos, Jonathan Samuel Kent. Un nacimiento facilitado por el hecho de que Superman, durante el tiempo que pasa bajo la cúpula, pierde sus poderes. Terminado el evento, a los responsables de DC les hizo gracia todo aquello y decidieron enviar a los tres personajes al universo de “Los Nuevos 52”, donde en una cabecera titulada simplemente como “Lois y Clark” se nos mostraría cómo la pareja vivían en el anonimato en una apartada granja, cuidando de un niño que desconocía la realidad de su origen y de sus padres. Cuando el mayo de 2016, los “jefazos” de la editorial decidieron poner fin a “The New 52” tras cuatro años de publicación y volver a relanzar toda la línea bajo el epígrafe de “Rebirth”, el Superman de aquel universo fallecería junto con el mismo, en el arco argumental “The last days of Superman”, mientras que el madurito Clark junto a su esposa e hijo “sobrevivirían” a la reconversión, para devolvernos a un “status quo” similar al visto antes de la citada “Flashpoint” (ver crítica) y donde Jonathan sería por fin consciente de su legado y poderes, protagonizando también la cabecera “Supersons” junto a Damien Wayne (el hijo de Batman).


Historia: mientras el planeta entero sufre el duelo de la muerte del Superman que conocían, Clark y Lois continúan ajenos al mundanal ruido en una granja bajo el apellido de “Smith”, mientras el pequeño Jonathan aprende poco a poco a usar sus poderes ayudado por su padre, quien empieza a llevarle en sus misiones de incógnito con el traje y el nombre de “Superboy”. Sin embargo, los padres pronto descubren con sorpresa la dualidad de su hijo, que por un lado parece tan invulnerable como el padre (además de tener su fuerza, visión calorífica y capacidad de volar), pero por el otro puede llegar a sentir dolor, e incluso sangrar y desmayarse, denotando también el lado humano heredado de Lois. Para intentar averiguar algo más sobre la constitución de su vástago, le trasladan hasta la Fortaleza de la Soledad, si bien una vez llegan la encuentran invadida por un antiguo y poderoso enemigo.


SPOILER: el Erradicador, un robot programado por el general Zod para preservar el genoma kryptoniano en la Zona Fantasma con el fin de “resucitar” algún día el planeta natal de Superman, no está muy conforme con el hecho de que éste haya “contaminado” su ADN al mezclarlo con el de una humana, motivo por el que pretende eliminar del organismo de Jonathan sus cromosomas humanos… aunque en el proceso el niño muera. Lógicamente, ni Superman ni Lois están dispuestos a consentirlo, y la batalla contra la némesis les lleva hasta la Luna y la “batcueva” ubicada en dicho satélite, donde finalmente Clark conseguirá vencer al Erradicador gracias ala fuerza combinada de su propio poder, el de su hijo, el de las otras conciencias kryptonianas encerradas en la Zona Fantasma… ¡e incluso su fiel y vijo amigo canino “krypto” y su mujer Lois, ataviada con el traje de “Hellbat”! La explosión resultante de la destrucción del villano, sin embargo, no pasa desapercibida en la Tierra, donde sus habitantes abrazan entusiasmados el regreso de su héroe más poderoso, lo que lleva a Clark a tener que salir de la clandestinidad y presentar al resto de la Liga de la Justicia a su hijo, oficialmente, como el nuevo Superboy de la Tierra.



Crítica: antes que nada, debo confesar que nunca he sido un gran fan del “Super”… y mucho menos de su etapa en “Los Nuevos 52”, si bien el hecho de rejuvenecer cada tanto a los principales iconos de las grandes editoriales se me antoja ya como un mal irremediable y hasta cierto punto necesario, a la par que su noviazgo con Wonder Woman me hizo esbozar una sonrisa y concluir que era un paso hasta cierto punto “lógico”. Dicho esto, repito que leí los primeros números de Morrison y su tratamiento en “Justice League” y no me suscitó el suficiente interés como para mantenerme al corriente en los últimos cuatro años. De igual modo, la última encarnación que vimos en la película de “Man of Steel” (ver crítica) me parecía igualmente desacertada, oscura y desapegada del personaje con el que había crecido. Parece que no era el único que lo sentía así. “El hijo de Superman” es un ejercicio de nostalgia pura, sencilla y contundente, con el Superman preferido por todos (el de John Byrne) y que demuestra que los superhéroes, por grandes que sean, también pueden crecer, casarse y tener hijos. La relación con Jonathan es sencillamente entrañable, y si bien el niño puede que tenga un poco de protagonismo de más (hasta el punto de que por momentos parece él el protagonista y no su padre), el hecho de incluirlo plenamente en los acontecimientos, al igual que a Lois denotan que son realmente una “familia” y que el regreso del antiguo status quo no es una nueva campaña publicitaria, sino la elección más coherente y acertada con el “background” del mito. Sabe a poco (que ya es mucho decir en un tebeo, a día de hoy) y si bien se antoja como difícil que la dinámica de “combatir el crimen en familia” pueda seguir repitiéndose en arcos sucesivos, tampoco me importaría que indagasen en esta vertiente, mucho más divertida, fresca y “amable” de lo exhibido en los últimos tiempos. Tomasi y Gleason, tras su larga estancia en “Batman y Robin”, demuestran que no hay nadie mejor para contar historias de padres e hijos en el actual cómic “mainstream”. Ah, por cierto, con respecto a éste último, destacar que dada la periocidad quincenal del título, se ve obligado a simultanear su condición de “dibujante oficial” de la colección con otros autores, si bien todos ellos son de primer nivel y se nota que intentan mantener un mismo hilo artístico; aunque el gran descubrimiento, a mi juicio, es el andaluz Jorge Jiménez, un “clon” de Adam Kubert absolutamente brillante que ojalá se queda en estas páginas por mucho tiempo, pues cada plancha es una obra de arte digna de estar colgada en cualquier museo. En definitiva, que este nuevo “viejoven” Superman se ha convertido, contra todo pronóstico en mi caso, en una lectura imprescindible a partir de ahora. Y eso ya lo dice todo. Seguiremos informando.

lunes, 27 de marzo de 2017

BATMAN: Yo soy Gotham (2016)


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Información editorial: reseña de “Yo soy Gotham”, primer arco argumental del volumen 3 de la cabecera de “Batman”, publicado entre los números 1 al 5 USA, entre junio y septiembre de 2016, por DC Comics, si bien incluimos también la valoración del one shot “Batman: Rebirth” y el epílogo de la saga publicado en el número 6 USA. Todo ello obra de Tom King y Scott Snyder (guiones) y David Finch, Mikel Janin e Ivan Reis (dibujos), publicados en España por ECC Ediciones entre diciembre de 2016 y marzo de 2017, dentro de los números 56 al 59 de la cabecera dedicada al Hombre Murciélago.


Antecedentes: DC Comics decidió partir de cero con toda su línea de superhéroes tras el evento “Flashpoint”(ver crítica) y empezar de nuevo a contar el “background” de sus personajes bajo el epígrafe de “The New 52”. En mayo de 2016, no obstante, los editores en jefe Dan DiDio y Jim Lee ponían punto y final a esta etapa lanzando el nuevo evento “Rebirth” (“Renacimiento”, en España), que no obstante respetaba lo acontecido en los cuatro últimos años, pero también traía de vuelta elementos previos al “reseteo”. Y, sobre todo, recuperaba la numeración original de las cabeceras de “Action Comics” (957) y “Detective Comics” (934), que estaban próximas a un número redondo, como se ve. Básicamente pues, “Rebirth” fue una campaña publicitaria que recortaba los títulos de la editorial para centrarse en los más vendidos, los cuales a su vez empezarían a entregarse con cadencia quincenal, al tiempo que emitía un dato bastante relevante acerca de “Flashpoint”, diciendo que Barry Allen no fue el responsable de alterar la línea temporal, sino el Doctor Manhattan de “Watchmen”, por un motivo aún desconocido.


Argumento: Bruce Wayne sigue vigilando Gotham como el Caballero Oscuro que es, ayudado desde la “batcueva” por su siempre fiel mayordomo Alfred y su nuevo joven pupilo, Duke Thomas, a quien de momento se niega en convertir en un “Robin al uso” tras la muerte de sus padres a manos del Joker, pero que cuanto menos le permite le ayude en sus misiones asistiéndole remotamente. Sin embargo, pronto va a descubrir que no es la única mano amiga que le van a tender en su lucha contra el crimen, pues ante él hacen acto de presencia los hermanos Henry y Claire Clover, quienes se apodan a sí mismos como “Gotham” (sí, como la ciudad) y “Gotham Girl”, y que… ¡tienen los mismos poderes que Superman!


SPOILER: Si bien ambos hermanos tienen mucho poder, también es cierto que adolecen de la experiencia necesaria para hacer frente a Solomon Grundy y otro tipo de monstruos que vuelven a hacer acto de presencia en la ciudad, motivo por el que piden ayuda a Batman para que les guíe en su cruzada, y éste accede encantado de tener un poco más de músculo para vencer a su galería de villanos. No obstante, todo cambia cuando Hugo Strange y el el Psico-Pirata, aprovechando una oportunidad que Amanda Waller les había dado para intentar controlar mentalmente a los meta-humanos más peligrosos, llevan a Henry y Claire a enfrentarse con sus miedos más atroces, acercándoles a la locura. Sobre todo a Henry, que se revuelve contra Batman y los ciudadanos inocentes de Gotham, si bien la llegada de la Liga de la Justicia consigue retenerle durante unos instantes. Finalmente, la intercesión de su hermana revela a los héroes que tanto ella como Henry “compraron” sus psuper poderes, al coste de que cuanto más los usaran, más tiempo de vida les quitaría. Los dos pensaban, no obstante, que esto les permitiría acabar con la delincuencia en su ciudad natal, pero se equivocaban. Y tanto es así que, en medio de la batalla, Henry lleva al límite su capacidad y su tiempo vital expira, muriendo entre las manos de su hermana. La muerte del chico se siente como una losa sobre Batman, al creerse responsable por su incapacidad de haber impuesto la paz y el orden en Gotham.



Crítica: se ha repetido muchas veces (si bien últimamente no tanto ya que ha todo se acostumbra uno, e incluso debe haber lectores que piensen que siempre fue así), pero me cuesta todavía entender el “tempo narrativo” que impera hoy día en esto del arte secuencial, estirando en media docena de números lo que antiguamente se hubiese contado sólo en uno. Es cierto que esto permite la mayor profundidad y caracterización de los personajes, amén de que maximiza la espectacularidad innata del género donde se engloba este título, pero lo mejor y lo peor de este nuevo estilo queda patente en el primer número. Un número donde, en esencia, lo único que acontece es que Batman intenta detener un avión comercial que, si nno lo remedia, chocará contra algunos edificios de Gotham y matará a cientos de pobres inocentes. Todo ello, con el esfuerzo patente tanto de escritor como de guionista para recalcar el dramatismo inherente a la acción heroica, pero que a estas alturas parece innecesario, toda vez que sabemos que “el bueno siempre gana” y que además termina convirtiendo en inútil a nuestro Cruzado Enmascarado, pues en la última página aparecen los dos hermanos que se convierten en auténticos protagonistas del arco argumental. Un “cliffhanger”, eso sí, bastante interesante (si has llegado al tebeo sin saber  absolutamente nada de él, algo casi imposible hoy en día) y que justifica todo lo anterior, pues el lector constata la dimensión real de los recién llegados al solucionar sin despeinarse lo que a Batman había estado a punto de costarle la vida. Pero insisto: la secuencia total no habría ocupado más de dos páginas en los “buenos viejos tiempos” y la ilusión de intentar hacer creer al lector que el Hombre Murciélago, después de haber hecho frente a uno y mil peligros… va a sucumbir ante un “tonto” accidente aéreo… es casi como tomarnos por idiotas. Pero en fin, todo esto es hilar muy fino y simple paja para todo lo que ofrece “Yo soy Gotham”. Y, sin embargo, ejemplifica muy bien los errores y aciertos de todo el arco, que denotan a un Tom King muy experto en el manejo de su oficio, pero aún muy verde en tomarle el pulso al icono que conduce. Ya no está escribiendo sobre “Grayson” o cualquier otro sosías. Estamos hablando del tipo que tiene el murciélago en el pecho. Hacer que, de buenas a primeras, Batman claudique ante la perspectiva de tener a dos supertipos actuando en su “coto privado de caza”, es una artimaña muy efectiva para crear empatía con el lector de manera que éste llegue a sufrir cuando las tornas se den de vuelta y lleguemos al fatídico desenlace… pero no es un proceder muy típico del auténtico protagonista del cómic, quien siempre ha sido bastante receloso de los recién llegados, máxime si tienen la fuerza para arrancarle la cabeza de un guantazo. Sin embargo, el tratamiento de los secundarios está bien logrado, losdistintos actos de la historia solucionados de manera solvente (presentación, nudo y desenlace), dejándonos lo que bien podría ser una película en pantalla grande del “Bats”… y sobre todo sirve para presentar a un personaje que se queda al final de la aventura, “Gotham Girl”, y que puede ser interesante en el futuro, al tiempo que el escritor y los lectores que se acerquen de nuevas (por lo del número 1 en la portada) vayan tomándole el pulso a la “bat-familia”. Pero espero que la colección vaya a bastante más en el futuro. Ah, por cierto… he incluido el one-shot “Renacimiento” y el epílogo del número 6, porque ninguno de ellos dice gran cosa en realidad. El primero presenta a un villano cuyos poderes dependen de las estaciones del año (un número bastante normalito, sin más), y el segundo muestra “el duelo” de Claire ante el fallecimiento de su hermano, que la llevan a raparse la cabeza (sí, eso es lo más destacado de la historia). No obstante, ambos sirven para ver el arte de Janin y Reis, respectivamente, que me convencen bastante más que el trazo grueso del regular en el título, David Finch, si bien es de recibo decir que parece ser consciente de sus carencias e intenta solventarlas para estar a la altura de la que debería ser una de las cabeceras insignias de la editorial. Seguiremos informando.