"Oh, my fucking God!". La actriz, presentadora y cantante Alyson Eckman, de 26
años, acaba de proclamarse vencedora de “Gran Hermano VIP 5”, en una igualada
final con Daniela Blume, compañera de profesión antes de su encierro en la casa
de Guadalix y con quien, no obstante, ha mantenido una tensa relación durante
los tres meses de permanencia en el reality. En concreto, han sido 96 días
alejada del mundanal ruido, si bien muy bien pagados cada uno de ellos, a
resultas de que finalmente ha podido alzarse con el codiciado maletín de los
100.000 euros del premio. Espontánea, original, irreverente… Alyson se ha
ganado el corazón de la audiencia gracias también a su triángulo amoroso con
Marco Ferri y su novia Aylen Milla, amén de su “affaire” con Antonio, uno de
los dos hermanos concursantes de la edición brasileña del formato, que
permaneció durante una semana como “intercambio” entre ambos realities, y a
resultas del cual pudimos ver numerosos “edredonings”. Nacida en Seattle
(Washington), Eckman se dio a conocer en nuestro país cuando durante unas
vacaciones en Gran Canaria se encontró por casualidad con la grabación de “Un
príncipe para Corina”, y de ahí dio el salto a otros programas como “Hable con
ellas” o la serie “La Que Se Avecina”, amén de una participación esporádica en “Tu
cara me suena” o su colaboración en distintos programas de radio. Al margen de
su faceta profesional, la joven ha sido relacionada con figuras del “cuore” de
nuestro país como el actor Álex González, protagonista de “El príncipe” o el
tenista Fernando Verdasco. Telecinco, por su parte, no perderá el ripio de
concatenar un concurso con otro, y el próximo jueves 20 de abril dará el
pistoletazo de salida a “Supervivientes 2017”. Desde Orgullo Fan… ¡seguiremos
informando!
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jueves, 13 de abril de 2017
martes, 7 de febrero de 2017
GH VIP 5: "Ni eres madres ni lo vas a ser nunca"
Ver el blog de ayer
(pinchar aquí).
Me veo en la necesidad, una vez más, de recordaros que me la
trae al pairo quien gane “Gran Hermano”, tanto el de los anónimos como el VIP.
Ni me voy a llevar una parte del codiciado maletín ni aspiro a ser amigo ni
siquiera conocido de ninguno de los concursantes. Insisto: me da absolutamente
igual. Lo único que me interesa tanto del programa como de quienes participan
en él es lo que busco cada vez que enciendo la televisión, ya sea en un
reality, serie de ficción o las noticias de sobremesa: entretenimiento. Tan simple,
directo, y aveces difícil de conseguir como eso. Un objetivo que “GH” siempre
me había despertado, exceptuando la pasada versión de los anónimos, cuando a
falta de un mes más o menos para su conclusión decidí dejar de verlo (para ser
más exactos: cuando vi claro que la expulsada de la semana iba a ser Adara),
por tanto en cuanto lo que quedaba dentro de Guadalix difícilmente iba a hacer
que me emocionase de algún modo. No tengo nada contra “Naranjita la lía” y, de
hecho, era una de mis favoritas al principio de la emisión, pero ese odio
enfermizo que tuvo con Adara no sólo era injustificado, sino además nocivo para
ambas. No es obligatorio que cada año tenga que ganar aquel que se aísla del
grupo mayoritario (sin ir más lejos, en la pasada edición del VIP ganó Laura
Matamoros frente a Carlos Lozano), pero sí se agradece que, al menos, los ejes
más representativos de cada bando lleguen a la final, porque si no nos
encontramos con un descafeinado desenlace donde nada importa ya, porque sus
integrantes parecen estar en lago más parecido a unas vacaciones entre amigos
(experiencia que, ya puestos, me gusta más vivirla que verla por televisión).
Por todo ello, no me gustaría que Aída ni Alejandro salgan
este jueves de la casa. A no ser que con la presumible salida de la polemista
se de inicio a la “repesca” y ello de con Toño Snachís de nuevo dentro del
concurso. Cualquier otra cosa se me antoja como perjudicial, no sólo para mis
intereses, sino para el propio espacio en sí. Recordemos que hace apenas un par
de semanas sufríamos por la posible cancelación del VIP, con caídas en picado
de audiencia en cada emisión y con la defenestración del “Límite 48 horas”, que
definitivamente se queda fuera de la parrilla. Esto, por supuesto, y como he
dicho otras muchas veces, no implica que comulgue con todo lo que hacen o dicen
los susodichos Aída y Alejandro.. sobre todo en lo que respecta a la primera,
que tiene un don natural para sacar de quicio a la gente. “Ni jarto de vino”,
como se suele decir, me iría con ella a vivir encerrado en una casa (ni a tomar
un café siquiera), pero me divierte profundamente verla en pantalla, máxime
cuando consiguió despertar una convivencia aletargada e insufrible. Esto es de
destacar, pues creo que mucha gente de la que seguramente voten esta semana
para echar a alguien de Guadalix lo hagan pensando en el pasado de la colaboradora,
que salió a las primeras de cambio tanto de su “Gran Hermano” como del postrero
“Supervivientes”. En ambas ocasiones, yo también estaba por esa labor, pero no
creo que debamos tomarlo como santo y seña. No al menos en esta ocasión. Hemos de
ser justos y, sobre todo, coherentes con lo que estábamos viendo hasta su
llegada.
Y, de la misma manera que no juzgo como persona (o
personaje, si preferís) a Aída más allá de sus méritos o deméritos televisivos,
otro tanto me pasa con “el trío Cobra”, como he bautizado a Aless Gibaja,
Daniela Blume y Elettra Lamborgini. Nuevamente, tiremos un poco de eso que
tantas veces se echa en falta: la memoria. El “influencer” (o como se defina)
era un chico con armario monocromático que se pasaba los días diciendo cosas
como “consejito”, “super pink”, “siempre smile” y “ok doky”. Un tipo en
apariencia tan malvado como pudiese serlo un osito de peluche, que se
disfrazaba con pijamas de unicornio y que decía luchar contra las injusticias y
especialmente contra el “bullying” que él mismo había sufrido en el colegio. Y mira
tú por dónde que desde la llegada de Aída su comportamiento ha cambiado
ostensiblemente, hasta el punto de decirle cosas como: “Tienes 41 años y
quieres ser tener muchos hijos, pero no vas a encontrar a nadie que quiera
hacértelos”. Sí, ya sé que estaréis pensando que voy a soltar una parrafada en
contra de Gibaja a costa de estas declaraciones, altamente desafortunadas y que
agreden directamente a una cosa muy personal de una compañera. Pero… ¡no lo voy
a hacer! Éste Gibaja me encanta. Al otro era al que no soportaba. Una personalidad
así la quiero ver en pantalla, y por supuesto también quiero ver a la némesis
que le saca dicho carácter. ¿Qué es lo que vamos a conseguir si sale Aída esta
semana? ¿Qué vuelva a impregnarnos con sus “super consejitos”? ¿De verdad es lo
que queremos?
Seamos sensatos, por favor. Nunca he dicho que la Nízar deba
ganar este concurso ni creo que sea una postura que defienda en el futuro. Pero
su presencia en la casa, a día de hoy, es innegociable. De momento, ha
despertado el lado más oculto de gente que estaba muy en la sombra, como el
mencionado Gibaja, pero también Alyson Eckman o Marco Ferri. Todos ellos han
comprendido, cuanto menos, que les estaban “castigando” con la irrupción
inesperada de Aíza y, por tanto, debían hacer algo en consecuencia, bien fuese
estar a su lado o en contra, pero hacerlo de manera activa y no con la
languidez con la que estaban dejando que pasaran las semanas.
En fin, no sé qué más decir para haceros entender que hemos
ganado mucho con la llegada de Aída, y seríamos unos necios si la dejásemos
escapar. Ya lo hicimos con Toño Sanchís, imbuidos por una supuesta necesidad de
hacer justicia a favor de Belén Esteban que ni nos competía ni dio como
resultado algo bueno para el desarrollo del concurso. No nos equivoquemos otra
vez. Seguro que hay mejores oportunidades de volver a dar su escarmiento a Aída
Nízar. Pero no esta semana.
Y mañana, como siempre en Orgullo Fan… más y mejor.
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TOÑO SANCHÍS
miércoles, 1 de febrero de 2017
GH VIP 5: del amor y otras desgracias
Ver el artículo de ayer (pinchar aquí)
Tras haber dado cuenta de la supuesta relación entre Ivonne
y Sergio, y toda vez que la casa se mantiene en una calma tensa desde el conato
de agresión de la Lamborgini a Aída el pasado domingo, voy a poner los puntos
sobre las íes de los supuestos amoríos que se estarían gestando en Guadalix,
con la intención de hacer un blog más corto que en otras ocasiones (cosa que no
sé si podré cumplir).
Sobre lo de la Reyes el concejal del PP, más allá de lo
aportado ayer, sólo añadir, para quienes estén deseando forrar esta carpeta con
la imagen de ambos, que la cosa no cambiará… a menos que ella de un paso al
frente al ser, presumiblemente, nominada esta semana. Es algo muy habitual en
otros “Grandes Hermanos”. También lo es si alguien del exterior les da alguna
orientación en este sentido o se producen los típicos gritos de gente que va a
las inmediaciones de la casa a darles gritos y les alientan en este sentido.
ninguno de estos dos últimos imprevistos se ha producido, debo señalar, pero lo
del cambio de actitud de Ivonne está por ver. Y pongo todas las esperanzas en
ella porque Sergio es demasiado tibio como para… no sé… lanzársele a la boca
durante una fiesta o algo así. No sólo es joven, sino también inexperto en
estas lides. Demasiado barco para tan poco marinero, vamos.
Pasemos ahora a Ali y Marco Ferri. Al ser joven,
relativamente guapa y, sobre todo, soltera, la americana entró enseguida en las
quinielas de posible “carpetera” de esta edición. Podría haber orbitado en este
sentido alrededor de Sergio, pero ella lo dejó muy claro desde el principio. A los
pocos días ya decía: “Marco me pone muchísimo. Y eso es un problema”. Y en
efecto, es un problema. No sólo para ella, sino para todos los que estamos
ávidos de ver un “edredoning” en el VIP. Porque Marco tiene novia y, por lo que
hemos visto hasta ahora, está enamorado de ella. No digo yo que la cosa no
pueda cambiar después de unos meses de encierro donde se gesta un “micro-mundo”
propio y el exterior se va difuminando en una espesa niebla, pero mi opinión al
respecto de esta relación es que, cualquier posible acercamiento que veamos,
sólo será el gusto del italiano por dejarse querer. Que se pase los días pegado
a la Eckman, haciendo bromas, intercambiándose confidencias y cantando juntos
ñoñas baladas sólo se justifica por el hecho de que el chico no ve ningún
peligro en Ali. “Peligro” en el sentido de que ella pueda llegar a gustarle de
verdad. Vamos, que es una amiga. Con “derecho a toda la casa”, como te dicen
cuando buscas un piso de alquiler. Pero no con derecho a roce.
Por último estaría la “carpeta” más famosa de todas, gestada
desde antes incluso de que el VIP abriese sus puertas. Parece ser que la
orientación sexual de Eletta y Daniela Blume hizo brillar los ojitos de muchos
seguidores de “GH” que especularon con una posible relación lésbica entre
ambas, algo inédito en el formato, tal y como ya comentamos. ¿Por qué no? Ambas
son guapas y libres. Lo malo es que la Blume entró demasiado a saco en este
sentido, lo que hizo sospechar a muchos que, efectivamente, se traía la lección
aprendida de casa y quería ganar puntos con la audiencia satisfaciendo sus
deseos… a la par que los suyos, por supuesto. Esto, no sólo echó para atrás a
los más escépticos en esto del amor a primera vista, sino también a la heredera
del imperio Lamborgini, quien pronto manifestó que, no sólo le molestaba un
acercamiento tan directo, sino que ella misma, según dice, es muy difícil de
conquistar, así que la Blume debía coger pico y pala y dedicarse a horadar
piedra (o diamante, en este caso) durante todo el encierro, en caso de que
quisiera llegar a comerse algo. Pero claro, una cosa es querer dar juego de
cara al exterior… y otra muy distinta es ser gilipollas. No es que la
Lamborgini sea un hueso duro de roer… es que, directamente, no hay posibilidad
alguna, por tanto en cuanto se nota que la colaboradora de programas de radio
no es su tipo (al margen de qu la propia Eletta ya lo ha dicho). Sólo reaccionó
en este sentido durante un día que la Blume decidió hacerse la ofendida por
unos coqueteos en el jacuzzi donde ella no estaba por el medio. Pero, en la
postrera conversación en el sofá, por si quedaban dudas, quedó muy claro que a
la ex “Super Shore” sólo le molestaba el hecho de haberse quedado sin perrita
faldera. Y Daniela no está por la labor de seguir arrastrándose. A pesar de
todo, la opción de que entre esas dos llegue a pasar algo es lo más factible a
día de hoy dentro de Guadalix, así que no perdamos la esperanza.
Y bueno, una vez más he incumplido mi palabra de ser más
conciso y breve. Me quedo sin tiempo y sin espacio, pero no sin ganas. Así que
mañana en Orgullo Fan y como siempre… más y mejor.
lunes, 30 de enero de 2017
GH VIP 5: ha tardado en llegar... pero empezó lo bueno
Me olvidé de comentar en el pasado artículo lo que quizás fue
lo mejor de la pasada gala. Un vídeo bastante “random” y del que pocos se han
hecho eco. Lo cierto es que no se presentó a bombo y platillo y podría haber
incluso pasado desapercibido dentro de la maquinaria de un programa de tres
horas, pero lo importante es que existió y lo vimos. Se trató de un momento de
asueto dentro de la casa de Guadalix donde Alejandro Abad y Tuto Durán, entre
risas, “sacaban del armario” a María del
Monte, así como suena. Según pudimos apreciar, Abad relataba al canario una de
sus anécdotas profesionales (el tema favorito de ambos dentro d ela casa, por
otro lado) y narraba cómo había tenido que componer canciones para algunas
folklóricas de orientación sexual “dispersa” (creo que utilizó esta palabra,
pero no estoy seguro. La verdad es que el propio Alejandro no sabía cómo
decirlo, pero en el contexto se entendió perfectamente, y su interlocutor aún
mejor), y ante la imposibilidad de poder referirse a un “amor masculino”, había
tenido que recurrir a metáforas en las letras, por petición expresa de las
cantantes, del tipo “cabalgando en un caballo” o similar. Fue entonces cuando
Durán soltó, sin rubor, “¿Cómo María del Monte?”, a lo que Abad, tras
pensárselo un segundo, replicó: “Por ejemplo”.
Lógicamente, si se le preguntase a Tuto por este incidente
(que no se hizo), ralegaría de nuevo su inexperiencia en la televisión, que
nunca ha visto “Gran Hermano”, que no sabe que todo se graba y etc. Es una
excusa que utilizan muchos concursantes, no sólo del VIP sino de la edición
anónima. Cuesta creer, toda vez que son ya 17 años los que lleva emitiéndose en
Telecinco el formato, toda una vida (sigh). Pero ciertamente, muchas veces da
la impresión de que ninguno de los que están dentro de la casa saben realmente
de qué va la movida. Sólo así se explica la situación a la que ha llegado
actualmente este “VIP 5” y todas las medidas que está tomando la dirección del
reality para impedir su cancelación; la última de las cuales la vimos anoche,
con la incorporación de Kiko Matamoros en plan “sargento de hierro”, con la
excusa de la prueba semanal a la que tendrán que hacer frente, que en este caso
será “Entrena como puedas”. De lo poco que pudimos ver cuando pinchaban la
señal en directo, ya se veía bastante claro que el colaborador de “Sálvame” les
soltaba algunas indirectas sobre lo mal que lo están haciendo de cara a la
audiencia y la necesidad de que “espabilen” salvo pena de que les cierren el
chiringuito.
Sin embargo, creo que la culpa no la tienen los
participantes de esta edición. Al menos, no del todo. En “GH 17” (quizás, la
peor edición de todos los tiempos) tuvimos que asistir una y otra vez a las
llamadas de atención por parte del “Súper” hacia los habitantes de la casa de
Guadalix, afeándoles su comportamiento y pidiéndoles una y otra vez que no se
faltasen al respeto y hablasen con educación. Unas regañinas que,
personalmente, vivía con una mezcla de estupor e indignación, máxime cuando
acto seguido les solicitaban que se “posicionasen” en contra de quien quisieran
ver fuera del programa o les pedían recitar los famosos “contra-alegatos”, en
un acto de incoherencia sin parangón. En otras palabras: no se puede criar a un
perro de presa para que ataque… y luego estar todo el rato tirándole de la
correa. Estoy de acuerdo en que los anónimos de la edición pasada habían tomado
las peleas y los insultos como “santo y seña” y llegados a extremos que nunca
antes se habían traspasado, pero parecía haber una intención expresa de la
directiva para que se comportasen como alumnos de una escuela católica, algo
que los “grandes hermanos” nunca han sido… ni tampoco se les ha pedido que sea.
Evidentemente, el ganador del formato no será aquel o aquella que grite más
(aunque bueno, la que se alzó finalmente con el maletín fue la “Naranjita”),
pero si “GH” defiende siempre que los concursantes se muestren “tal y como son”
y salpicas el cásting con un montón de “chonis” y “canis”… ¿qué esperabas? “La
gente no enciende la televisión para ver a un grupo de niñatos gritando día y
noche”, repitió en varias ocasiones Jorge Javier Vázquez, presentador de la
pasada edición. Bueno, quizás alguno no. Pero ese target, queridos amigos de
Mediaset, hace tiempo que les perdisteis. Ese público es el que enciende Antena
3 y enarbolan la “televisión blanca”. A mí, personalmente, me gusta la marcha. Y
es lo que espero ver en “GH”, sinceramente.
Y mira tú por dónde, tampoco era tan difícil de conseguir. Ha
bastado la entrada de Aída Nízar para remover todo el avispero. Anoche, in fct,
tuvimos el mejor “Debate” de lo que llevamos del “VIP”. Apenas hubo tiempo para
entrevistar a Tuto, y no sólo porque la languidez del supuesto cantante
internacional aburre a las ovejas, sino porque los vídeos de lo que había
acontecido en poco más de 48 horas se atropellaban en la escaleta. Así vimos a
un Aonso Caparrós “renacido”, que por fin ha entendido de qué va la película, y
está dispuesto a re-escribir el final de la misma. O aun Aless Gibaja que se ha
quitado la careta y se pasa el día hablando de “venenos”, “víboras” y reptiles
varios. Se le olvida quizás mirarse en el espejo. El “siempre smiling”,
supuesto azote del “bullying” que sufren sus pequeños seguidores, ha tenido muy
poco decoro en comportarse como el típico acosador de instituto, haciendo
pandillita con sus “amiguitas” para machacar a la recién llegada. La imagen
bastante gráfica de él sentándose en la encimera de la cocina, al lado de su
amiga, Blume, quien en ese momento estaba intercambiando lindezas con la Nízar,
es bastante significativo. Es el proceder del típico que está siempre detrás
del más fuerte, azuzándole para que pelée por él, y luego suelta una patadita
en la cabeza cuando el rival está ya indefenso en el suelo. Y que conste que no
es un ataque. Esta vez no. Prefiero mil veces a este Gibaja antes que al
personaje pre-fabricado que hemos debido soportar en las pasadas semanas. Hace un
par de blogs pedí que el “influencer” fuese nominado para verle cómo era
realmente. Bueno, n hizo falta hacer tal cosa. Aída lo ha conseguido por
nosotros.
Bueno… ¿y qué decir de la Lamborgini? La que presume de “cagarse”
en las camas de sus enemigos o “mearles” en el té estuvo anoche muy cerca de
proceder de tal manera, con conatos de agresión a la nueva participante, que
lograron lo imposible: convertir a Aída Nízar en potencial víctima e incluso
fagocitar entre la audiencia un sentimiento de lástima hacia ella. Todo esto no quiere decir, por supuesto, que la
susodicha no se lo haya ganado a pulso, por supuesto. Desde el primer momento
que puso un pie en la casa, la habitual de otros programas de la cadena fue muy
consciente de que su paso por Guadalix iba a ser muy efímero. Nominación y
expulsión, que es el equivalente del “saque y volea” que empleó ayer Federer
para dejarnos sin ver a Nadal levantando de nuevo un título de Grand Slam. Todo
ello, por supuesto, siempre y cuando no la expulsaron disciplinariamente antes
de que eso ocurriese, bien por algún comportamiento indebido, bien por “largar”
más de la cuenta. Vamos, en total un par de semanitas a lo sumo. Pero el
ambiente tan hostil, la indiferencia, los ataques constantes y la vigilancia
extrema que están haciendo sus compañeros para con ella, quienes de hecho no
paran de decir cada dos por tres que se ha saltado las normas del programa
contándoles algo del exterior (cuando no lo ha hecho) podrían obrar el milagro
de hacer que Aída supera una más que probable nominación la semana que viene,
todo un hito en su carrera televisiva.
En fin, me quedan muchas cosas por contar de lo que ha
pasado en estos días, pero ya tendremos otras ocasiones, porque me quedo sin
espacio ni tiempo. Mañana, en Orgullo Fan y como siempre… más y mejor.
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TOÑO SANCHÍS,
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miércoles, 25 de enero de 2017
GH VIP 5: Caparrós debe quedarse... aunque no quieras
Hace unos días escribí un artículo diciendo que Alonso
Caparrós era la mano que movía la cuna en “GH VIP 5”. Hoy, quiero cambiar esa
frase, con vuestro permiso. Alonso, en todo caso, es la mano “a la que le
gustaría” mover algo (la cuna o lo que sea, a estas alturas). Es patente que
intenta enemistarse con alguien dentro de la casa, porque nunca hay un héroe si
no existe un villano, y la frustración que le produce el hecho de que todos sus
intentos hayan sido infructuosos le están dejando en el límite. A día de hoy,
Alonso es un Daredevil de la vida que va dando palos de ciego allá por donde
pasa, a la espera de que con algunos de esos palazos le caiga algo encima. Por todo
ello, y no por apetencias personales, sabiendo además de que puede parecer
contradictorio, pido que Caparrós se queda al menos una semana más en Guadalix.
Es el único que, mal o bien, está intentando que en la casa pase “algo”. Bueno,
para ser justos… Daniela también está intentando que pase algo dentro de la
casa (en este caso, una “carpeta” con ella como una de las protagonistas), pero
hablaremos de ese tema cuando la Blume esté nominada.
El principal problema que tiene la permanencia de Alonso
dentro del reality es que de momento nadie le ha entrado al trapo en sus
provocaciones. O nadie que él considere apto para erigirse como su némesis. Todo
esto, claro, tras la salida de Toño Sanchís, que sí era, en esencia, el rival
que el presentador esperaba encontrarse en esta edición. El dragón al que poder
cortarle la cabeza, si lo preferís. El único fallo que tuvo ese fantástico plan
de Caparrós (ideado, qué duda cabe, desde antes de entrar en la casa), es que
se le olvidó que aquí el único que corta cabezas es el público (y siempre
metafóricamente, faltaría más), con lo que las medallas de producirle un
supuesto escarmiento al representante que tanto daño le ha hecho a la “princesa
del pueblo” se la quisieron apuntar todos los que llamaron para ponerle de
patitas en la calle. Sin necesidad de ningún Caparrós que les echase una mano.
Desde entonces, Alonso anda completamente perdido por la
casa, y todas sus maquinaciones son tan forzadas y están tan completamente fuera
de lugar que mucho me temo que la audiencia las va a entender más como un
incordio que como algo realmente interesante de seguir viendo cada día a través
de la televisión. Al menos, Caparrós podía tener algo de sentido del humor, con
lo que le veríamos como una especie de “Gremlin” humano o “Jaimito”
trasnochado; un tierno gruñón al que le gusta estar en contra de todo y de
todos. Pero no es el caso. El discurso de Alonso es, de hecho, tan pensado y
rebuscado que carece completamente de gracia, al margen de que muchas veces se
ha extralimitado en sus valoraciones y ha pronunciado según qué términos que
también pueden ser mal entendidos por el respetable.
Lo último, en su larga lista de “me cabreo porque sí”, ha
sido decir que quiere que su departamento de abogados o representantes valoren
si da su consentimiento para la comercialización del tema que compusieron
Alejandro Abad y Tuto Durán. Una pantomima tan absurda que se cae por su propio
peso por el simple hecho de que, como digo, la canción la han compuesto
Alejandro y Tuto. Que Caparrós esté incluida en ella es meramente
circunstancial. “Pasaba por allí”, que diría Aute. Y el propio Alejandro se lo
dejó bien claro: “El que no esté de acuerdo… se le quita su voz y listo”. Fin de
la discusión. No hay más preguntas, señoría.
Pero ese no es, por supuesto, el único palo de ciego que ha
dado Alonso en apenas tres semanas de permanencia en la casa. ¡Ojalá! Lo
tendría mucho más fácil para pedir su salvación. Su retahíla de despropósitos
comenzó con la Lamborgini, a la que puso de vuelta y media (además de
nominarla)… porque la ve como una hija. ¡Tócate los pies! Luego siguió con Irma
Soriano, a la que afeó una expresión mientras estaban discutiendo por la
costumbre de ella de ser una “bienqueda”. La Soriano es, de hecho, la única que
ha ido de cabeza contra él a partir de ese momento, pero creo que Caparrós la
descartó por el hecho de ser mujer y porque, además, tiene mucha facilidad para
llorar. Tanta… que a veces llora y ni siquiera se acuerda del por qué. Ir a
saco a por Irma, según Alonso, le podría echar a los telespectadores encima,
entendiendo que pueden haber muchos que se sientan identificados con ella o que
piensen que está abusando de un enemigo en desventaja, por el hecho de ser
mujer. De lo que no es consciente Caparrós es de que la paciencia del público
se agota, y la sociedad actual ya no es tan mojigata como hace un tiempo. El año
pasado Lozano iba sin cuartel a por Rosa, Raquel, Laura… y todo el que se le
ponía por delante, independientemente de su condición, edad, raza o sexo, y a
todos nos encantaba.
Lo mismo pasó con Emma Ozores, a la que quiso convertir en
una “espía rusa” (como ella misma ha dicho) y luego rectificó echándose a
llorar como un niño, al darse cuenta de que enemistarse con la Ozores es como
hacerlo con un conejito de peluche. Es otro de los hándicaps negativos de
Caparrós: que parece que tiene todos sus pasos muy medidos y estudiados pero
luego recula con demasiada facilidad. Lo mismo con Marco Ferri y la “chapa” de vergüenza
ajena que le dio a Sergio en contra de él. Bueno, no de él… sino de todos los
italianos. Dejando a un lado la cantidad de estupideces que encerraba el
discurso, lo que más me sorprendió del asunto es que Alonso intentase a poner
al concejal en contra de quien, a día de hoy, es su mejor amigo en la casa.
¿Qué esperaba ganar con eso? ¿Realmente creía que iba a influir en la relación
entre estos dos pimpollos? El “doctore amore” es otro que, no sabemos si de
fachado o no, parece no tener mucha maldad, así que el dardo de Alonso en su
buca de dar con un rival digno cayó en el agua. Y van…
Lo mismo podríamos decir de su pataleta cuando Tuto salvó a
Alejandro diciendo que era “injusto”, ya que ambos estaban en ventaja de
salvarse el uno al otro por el hecho de ser amigos. Eh… am… sí, Alonso. Es la
misma ventaja que tiene el resto de la casa para nominar, precisamente, a
Alejandro y Tuto de manera sistemática por el simple hecho de que les conviene
estar en “pandillita” e ir a por los más débiles (numéricamente cuanto menos). De
nuevo, este gesto no es bien entendido por la audiencia y parece una meada
fuera del tiesto. Lo peor de todo esto es que Alonso todavía no ha intentado
nada en contra de Daniela o Aless Gibaja, que son quienes realmente podrían
postularse como sus enemigos acérrimos, máxime cuando ya hacen burlas y chanzas
de él a sus espaldas.
Pero, a pesar de todo lo dicho, pido… qué coño… “exigo”, que
Alonso se queda en Guadalix. Como he señalado en este artículo, y aunque todo
le esté saliendo mal, Alonso es el único que está intentado remover el clima de
hastío que reina en esta edición del VIP. Prefiero mil veces verle metiendo la
pata una vez más que contemplar, por ejemplo, a Ivonne desayunando (que son los
únicos planos de ella que tenemos dentro de la casa) o a Sergio paseando de
fondo en algún vídeo (que ídem de ídem). Ya cometimos el error de expulsar a
Toño la semana pasada. No volvamos a hacerlo. Telecinco amenaza con meter a
Aída Nízar para animar el cotarro. ¿No es eso ya suficiente motivo como para
mantenerle dentro?
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viernes, 20 de enero de 2017
GH VIP 5: Daniela Blume, señalada como "la Reina Blanca"
Escribo conforme acaba de terminar la gala del jueves, así
que no me preguntéis si Tuto ha sabido salir bien de la “cagada” de Toño, quien
parece que se olvidó de que el secreto del canario, en principio, sólo debían
conocerlo Alejandro Abad y él mismo. Por lo poco que nos han dejado ver cuando
han conectado antes de ir a publi, parece que el cantante amateur estaba
saliendo bien del paso. Por otro lado, y como no me gusta incidir demasiado en
cosas que ya se han visto y que no tienen remedio a estas alturas, sólo
señalaré muy escuetamente que ni “sorpasos” ni ostias. La némesis de la Esteban
se fue a la calle y, aunque creo que con esto el VIP se pegó un tiro en el pie,
ahora sólo queda esperar que realmente se abran nuevos focos de interés en lo
que resta de concurso (que es mucho). Eso sí… para este viaje, no hacían falta
tantas alforjas.
Lo más interesante, al margen de los derroteros por los que
la dinámica del reality se desenvuelve (esto es: prueba semanal, expulsión,
nominaciones y etc), es que, para muchos, Daniela Blume es la que mueve los
hilos dentro del grupo mayoritario. Insisto: es la opinión de muchos, tanto
dentro como fuera de la casa de Guadalix. Creo que esto es en parte cierto, por
tanto en cuanto la locutora de radio y sexóloga ha decidido tomar la voz
cantante (no de manera literal, afortunadamente) en algunas de las grandes
discusiones que hemos tenido hasta el momento, pero también opino que esto sólo
es fruto de que todavía no ha encontrado ningún opositor digno al que medirse.
Toño era el único que podía rivalidar con ella ella en esto de jugar al
“Stratergoris” (nuevo juego de mesa que, opino que sin querer, se inventó
Sanchís anoche) pero no me parece que tenga la suficiente fuerza mental como
para posicionarse en ese sentido demasiado tiempo si de repente alguien decide
plantarle cara. Su ataque de ansiedad sin motivo aparente de esta misma semana
parecen confirmarlo.
Y si Daniela es la líder… ¿qué dice eso de los demás? Bueno,
pues que Aless y Eletta no han acudido a este encierro realmente con la
intención de ganarlo. Lo suyo fue un descuido. Les dijeron que iban a una
fiesta de pijamas y se colaron dentro. Mi opinión sobre el comentario de la
Lamborgini, prometiendo donar el premio si lo gana, ante los reiterados ataques
a su nivel de vida y su parentesco… no merece la pena ni reseñarlo. Que las dos
últimas ganadoras del VIP hayan decidido prescindir del maletín (o, por lo
menos, lo dijeran, que luego ya se sabe): Belén Esteban a una asociación que no
recuerdo y Laura Matamoros a la educación de su hermana pequeña… no quiere
decir que sea un requisito imprescindible a partir de ahora para ganar este
concurso. Eso sí, me temo que no serán las únicas promesas que escucharemos en
este sentido. Creo que Alejandro Abad ya lo dejó caer hace unos días.
Dejando a estos “pinky flowers” a un lado, creo que ni Irma
ni Emma Ozores están tampoco muy por la labor de erigirse como capitanas de
nada. A la primera todavía no le he cogido el punto. A priori, parece encajar
con uno de estos perfiles “cargantes”; una de estas personas con un mundo
interior tan propio que exaspera a todo aquel que tenga al lado. Generalmente,
este tipo de concursantes sirven para dar un vídeo más o menos gracioso por
gala y poco más (el de los pimientos verdes de anoche fue impagable), pero he
visto algunas actitudes que me hacen pensar que hay algo más escondido debajo
de esa piel de corderito. Curiosamente, la Soriano parece haberle quitado el
papel a la Ozores, que entró en el VIP con mucha fuerza y haciéndonos creer que
iba a ser la “rara avis” de esta edición, pero que luego se ha venido
desinflando, quizás precisamente por lo que acabo de señalar: el comportamiento
de Irma es tan estrafalario que a ella la hace parecer normal y, con esto, la
desubica dentro del grupo porque su presencia ya no tiene razón de ser. Veremos
en qué queda la acusación de Alonso sobre que Emma es una “topo” dentro de la
casa, pero le aconsejaría al señor Caparrós que se busque un enemigo más
potente para hacer su guerra, porque este enfrentamiento, en principio, no sólo
parece descompensado, sino que se antoja como absurdo.
Otros que pululan por ahí son Sergio e Ivonne. Ayer me
adelanté y les taché a ambos de ser los “muebles” de temporada en Guadalix. Por
lo visto, a tenor de los últimos vídeos y el más que obvio acercamiento entre
ellos, la cosa puede ponerse caliente, caliente dentro de esta ola de frío que
azota la península. Y, al igual que mencioné en el caso de la posible relación
lésbica entre Daniela y Eletta, en caso de concretarse este idilio, sería una
pareja inédita en la historia de GH. Nunca hemos tenido una relación con tanta
diferencia de edad entre una chica y un chico (la Reyes le dobla en este
sentido al concejal). Veremos cómo se desenvuelve la cosa, pero en cualquier
caso, y en lo que atañe a este artículo, ambos están más interesados en hacer
una “carpeta” (sobre todo él) que en cualquier otra cosa que tenga que ver con
los devaneos de este VIP.
Con esto, y si no he hecho mal las cuentas, nos quedarían
Alyson Eckman y Marco Ferri (entendiendo, por supuesto, que el otro grupo es el
compuesto únicamente por Alejandro y Tuto y apartando también a Alonso, que
pretende ser el “lobo solitario” del concurso). Con respecto a la americana, ya
se ha desmarcado del grupo mayoritario tras algunos roces con Daniela, y de
hecho ha sido la primera en dar la voz de alarma en contra de la Blume. Creo que
sería interesante que la Eckman se convirtiese en su principal rival, pues
tendríamos una “pelea de gatas” que sin duda acabarían con el actual clima de
aparente “buenrollismo” que es tan sólo eso: una apariencia. Por último, del
italiano no tenco ganada que decir. Lo único que he visto de Marco en estas dos
semanas es su físico y que canta bastante bien una canción de Elton John. Sí,
ya sé que se ha convertido en el “doctor Amor” y en “celestino” oficial de
Sergio, pero todo lo concerniente a este respecto estoy intentando olvidarlo de
mi mente como si no hubiese pasado.
¿Cómo se equilibrará la lucha de poderes tras la expulsión
de Toño Sanchís? Mañana, en Orgullo Fan, intentaremos darle una respuesta. Como
siempre… más y mejor.
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TOÑO SANCHÍS
jueves, 19 de enero de 2017
GH VIP 5: Alonso, la mano que mece la cuna
En los dos artículos anteriores que he dedicado a la
presente edición de “GH VIP” he dejado patente que hay bastantes cosas que me “asquean”,
por no decir directamente que me dan sopor. Lo de dividir la primera gala (que
siempre suelen ser un coñazo, tanto las de la versión “anónima” como la de los “famosos”)
en dos partes, como si de un blockbuster se tratase, podría decir que es la
gota que colmó el vaso… si no fuese porque, in fact, fue lo primero que supimos
de este concurso. A esto le siguió la entrada de Terelu en esa “Gala 1 Parte 2”
(sigh) y la pureba de rellenar unas magdalenas, o como quiera que sea que le
llamen, que estuvo a punto de hacerme cortar las venas. Y ya señalé que lo de
ver a la “hijísima” y su madre cenando durante 2 horas fue otra tortura china. Agítese
todo esto con los típicos “concursantes muebles” que tiene que haber en todas
las ediciones (que de momento son el concejal del PP e Ivonne Reyes… ¡Ah, no,
espera! También está esa otra chica. ¿Cómo se llama? La que tiene acento raro).
Bueno, pues pese a todo esto y a la supuesta expulsión de Toño Sanchís esta
noche, creo que podemos estar ante una de las mejores ediciones del VIP que se
han emitido por estos lares. ¿Por qué? Sigan leyendo.
El matiz diferenciador de este reality es que hay muchos de
los concursantes que, lo digan o no, quieren ganar el premio. O, cuanto menos,
desean estar el máximo tiempo posible para sacarle rédito de alguna forma
(económica pura y dura, bolos, trabajo como contertulio/presentador/loquesea,
portada de “Interviú”, etc). Sí, ya sé que esto es algo obvio y que no haría
falta siquiera reseñar, pero realmente veo un deseo “máximo” (que diría la
Padilla… Paz no, la otra) de convertir su paso por el programa en un cofre de
oro al final del arco-iris. Por un lado está Toño, que ya lo ha dicho abiertamente
desde el principio, intuimos que por el conflicto de dinero que tiene con su
famosa ex representada. Por el otro, Daniela Blume, quien en su primera
conversación dentro de la casa, con Toño precisamente, confesó que ya no
trabaja en la radio y aspira con convertirse en cantante. Lo mismo para Tuto
Durán, aunque en su caso el simple hecho de haber sido elegido como
participante es un éxito. Y qué decir de Aless Gibaja, quien no para de llorar
(a su manera) porque su núcleo de seguidores se van a dormir cuando se lo
ordenan, y aspira a tener un target más amplio. Difícil lo va a tener, por
cierto, como siga con esas “muletillas” que dan más grima que buen rollo.
A estos (y a otros que desvelaremos en otros artículos) hay
que sumar, y de forma muy destacada, a Alonso Caparrós. El otrora presentador
(¿alguien le recuerda desempeñando tales funciones, por cierto?) es otro que,
como Toño, ha confesado en numerosas ocasiones que quiere ganar “como sea”. Y con
honestidad, ese “como sea” lo está aplicando de lo lindo. Primero, con esa
frase que ya ha pasado a la historia de la “oscuridad tenebrosa” en alusión a
Sanchís, mientras le nominaba subiéndose al carro del resto de concursantes. Segundo,
con la patética pantomima de fingir una vena paternalista hacia la Lamborgini,
a la que machaca sin rubor cada vez que tiene la ocasión… e incluso cuando no
la tiene. Y por último, exagerando un (por otro lado entendible) sollozo cuando
en una fiesta les “pincharon” una canción de su padre. Esto último, por
supuesto, es lo menos reprobable, pero sumado a todo lo anterior…
Y conste que no estoy criticando a Alonso, sino más bien al
contrario. Pero creo que la camisa le viene grande e iría bien en buscarse la
suya propia. La camisa de Carlos Lozano, digo; espejo en el que Caparrós se
quiere mirar, no sólo por iniciativa propia, sino porque todo el mundo le ha
señalado como sucesor desde antes incluso de poner un pie en Guadalix,
aduciendo que tienen perfiles “similares”. También, por supuesto, porque había
ganas de todos en tener realmente un Lozano en esta edición, ganador en la
sombra del VIP anterior, y triunfador pese a quedar segundo gracias a haberse
convertido en nuevo presentador de Mediaset, amén de protagonizar “Deluxes”
varios.
Lo que llamó la atención de Carlos, el año pasado, es que
tenía una “maldad inocente”, ejemplificada muy bien con su primer gran “zasca”
en el reality, cuando intercambió a los progenitores de Javier Tudela y Laura
Matamoros… “sin querer”. A eso siguieron sus exhibiciones de “pesado de barra”
trasnochada en las primeras fiestas, que se cortó rápidamente con la famosa “trampa
del gin tonic” por parte de, todavía, alguien desconocido. A partir de ese
momento, Lozano se dio cuenta de donde estaba y enchufó el piloto automático de
concursante, de una manera brillante y que gracias a lo cual se echó a las
espaldas él solito al programa entero en numerosas ocasiones. Pero ya digo… era
una “maldad inocente”. Una mala leche de cuñado graciosete en cena de navidad.
Lo de Alonso, por el contrario, no tiene nada de inocente, ni de infantil, ni
de gracioso. De entretenido sí, por supuesto. Sólo hay que ver cómo se ha
deshecho de Irma Soriano a las primeras de cambio, con el intercambio de amenazas
soterradas después de los primeros posicionamientos.
Hay que destacar, por último, que Alonso no se ha
posicionado todavía en ninguno de los grupos de la casa, coqueteando con todos
(“jugando”, según sus propias palabras) pero sin casarse con nadie. Honestamente,
creo que le gustaría estar en el de Toño Sanchís, y convertir a “los Panchos”
en una suerte de “Beatles”, pero creo que el hecho de que Sanchís se le
adelantase y el saber que, de entrar ahora, no sería el líder de la manada sino
tan solo “uno más” lo que le impide dar el paso definitivo. Creo que su
intención es, aunque parezca sorprendente, convertirse en la principal diana en
las nominaciones de esta noche. Sí, ya sé que puede parecer kamikaze o estúpido
a simple vista, pero a nadie se le escapa que todo buen ganador de Gran Hermano
que se precie lo ha sido después de superar un buen número de nominaciones, y
más aún si encima tiene a toda la casa en su contra, lo que da cierto aire
épico al asunto.
En fin, dentro de apenas unas horas sabremos si tengo razón
o no en mi análisis y mañana, en Orgullo Fan y como siempre… más y mejor.
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TUTO DURÁN
martes, 17 de enero de 2017
GH VIP 5: Si Toño es expulsado el jueves... ¿a qué estamos jugando?
Empezaré diciendo que, para mi sorpresa, Telecinco recupera
esta noche el “Límite 48 horas”, y ayer tuvimos un “última Hora”, lo que sumado
a las galas de los jueves y el “Debate” del domingo suponen para el espectador
alrededor de unas 10 horas de “reality” a la semana (dejando aparte, por
supuesto, las tertulias y comentarios que hacen en otros programas de la cadena
como “Sálvame”, “El programa de Ana Rosa”, “Deluxe” y etc). Creía que habían
aprendido la lección con anteriores ediciones de “Supervivientes” o “Gran
Hermano”, que habían disminuido sensiblemente de audiencia por culpa de la
sobre-explotación del formato. Pero en fin… A esto se le llama “estrujar la
gallina de los huevos de oro” y los demás son tonterías, como se suele decir.
Demasiado en cualquier caso.
Pero vayamos con lo importante. Esta semana están nominados
Toño Sanchís, Tuto Durán y Eletta Lamborgini y, en distintos ruedos de
comentaristas, he escuchado cierto clamor por que sea el representante el que
abandone el jueves la casa de Guadalix… y si es por un porcentaje histórico,
mejor que mejor. Y mi pregunta es: “¿A qué estamos jugando?”. Vaya por delante
que en lo que respecta a su conflicto legal, yo estoy más de parte de la
Esteban. Conozco el mundillo y sé que hay muchos representantes (demasiados, en
realidad), que hacen sus propios “chanchullos” con el caché de sus clientes. No
digo que directamente se lo queden, pero sí que lo “reutilizan” para potenciar
a otros representados con menos interés o etc. En fin… no es éste el lugar para
hablar del tema. Lo que me interesa es que no entiendo el por qué de esta
animadversión, como si de repente ahora “todos fuésemos la Esteban” y
tuviésemos que hacer justicia mediática con la expulsión de Toño. ¿Qué
ganaríamos con eso? Nada. Es más: perderíamos bastante.
No dudo que, al igual que ha ocurrido en otros “realities”,
la baja de un peso pesado como pueda serlo Toño de lugar a que se produzcan
nuevos focos de atención que, hasta el momento, parecen solapados por todo lo que
éste genera a su paso. Pero, a día de hoy, la quinta edición de “GH VIP”
depende y, en esencia, es Toño Sanchís. No sólo es que la mayoría de los vídeos
le tienen como protagonista, sino que los más interesantes surjen de su actitud
y posicionamiento de la casa. Ateniéndonos a lo que llevamos de concurso, y con
lo que hemos visto en los distintos programas que señalaba en el primer párrafo…
¿qué ha hecho Sanchís para que merezca la expulsión? Pues más bien poco. Centrarse
en sus “Panchos” y alejarse un tanto del resto de participantes pueden ser un
buen motivo para que éstos le nominaran en masa, pero no olvidemos que desde el
minuto uno le endilgaron la etiqueta de “malo oficial” de esta edición, así que
“lo comido por lo servido”, podríamos decir.
Supongo que los defensores de Tuto o Eletta podrían hacerme
la misma pregunta. Es decir: “¿Qué han hecho sus defendidos para que tengan que
abandonar el programa?”. Y la respuesta es la misma: nada. Es demasiado pronto
para que hayamos visto “acuchillamientos” o comportamientos que realmente deban
ser sancionados por el televidente. Así pues, hay que recurrir a motivos más
prosaicos para determinar quién debe salir este jueves. Prosaicos… pero quizás
el más importante de todos: lo que nos aporta su presencia a nivel de
entretenimiento.
Eletta Lamborgini, a la que no conocía de nada antes del VIP
(y, en los primeros compases, me pareció como un remedo de otras concursantes
ya vistas, sin nada nuevo que aportar), me ha sorprendido por su carácter
alegre y un tanto infantil y, por supuesto, a día de hoy es el principal
interés amoroso para el resto de solteros de la casa (los pocos que hay, todo
hay que decirlo), lo que incluye, no sólo al típico “buenorro” de turno… sino
también a Daniela Blume (lo siento, me niego a llamarla Alejandra), en lo que
podría ser la primera relación lésbica del programa (lo de Raquel y Noemí, al
igual que el resto de “movies” que hayan pasado FUERA de Guadalix, no cuentan).
No es que su pérdida me supiera tan mal como la de Toño, pero creo que también
es imprescindible a estas alturas.
Es por ello que mi voto es para el “anónimo” Tuto Durán, y
apuesto porque “los Panchos” pasen a ser un dúo. No sólo por descarte, sino
porque honestamente, lo que hemos visto hasta la fecha del supuesto ídolo de
masas musical dan más sopor que las dos horas de Terelu y su madre cenando que
nos tuvimos que tragar (y nunca mejor dicho) el domingo. La broma con la que entró
en el VIP me parece, en efecto, un chiste que, para diez minutos, tuvo su
gracia. Pero pasar de ahí… sería una broma pesada. El interés que suscitó su
acercamiento a Toño y Alejandro Abad, posicionándose como un bloque cerrado
frente al grupo mayoritario de la casa, se desvaneció (y en mi opinión, le
sentenció) en cuanto se desmarcó de sus dos confidentes a la hora de las
nominaciones. Si tan siquiera esa oposición a “pactar” se hubiese traducido en
un enfrentamiento directo contra el representante y Abad, al menos habríamos
tenido la primera gran bronca de esta edición, pero al hacerlo tan
subrepticiamente y por la espalda le dejaron marcado (insisto: en mi opinión) y
no puedo estar más de acuerdo con Kiko Matamoros cuando señaló que “Roma no paga
traidores”.
Sé que hay muchas más cosas que comentar sobre lo que están
dando de sí estos primeros días, pero me parecía importante comenzar por
señalar lo evidente, toda vez que los porcentajes emitidos de ayer daban una
ventaja casi definitiva de uno de los nominados (más de un 70 por ciento) y
creo que si los “espartoños” no se ponen las pilas de aquí al jueves, estaremos
ante un craso error similar al que ocurrió en la edición de los anónimos con la
expulsión de Adara y del que difícilmente podríamos levantarnos habida cuenta que
la edición acaba de echar a rodar.
Mañana, en Orgullo Fan… más y mejor.
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