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jueves, 13 de abril de 2017

Alyson gana "Gran Hermano VIP 5"


"Oh, my fucking God!". La actriz, presentadora y cantante Alyson Eckman, de 26 años, acaba de proclamarse vencedora de “Gran Hermano VIP 5”, en una igualada final con Daniela Blume, compañera de profesión antes de su encierro en la casa de Guadalix y con quien, no obstante, ha mantenido una tensa relación durante los tres meses de permanencia en el reality. En concreto, han sido 96 días alejada del mundanal ruido, si bien muy bien pagados cada uno de ellos, a resultas de que finalmente ha podido alzarse con el codiciado maletín de los 100.000 euros del premio. Espontánea, original, irreverente… Alyson se ha ganado el corazón de la audiencia gracias también a su triángulo amoroso con Marco Ferri y su novia Aylen Milla, amén de su “affaire” con Antonio, uno de los dos hermanos concursantes de la edición brasileña del formato, que permaneció durante una semana como “intercambio” entre ambos realities, y a resultas del cual pudimos ver numerosos “edredonings”. Nacida en Seattle (Washington), Eckman se dio a conocer en nuestro país cuando durante unas vacaciones en Gran Canaria se encontró por casualidad con la grabación de “Un príncipe para Corina”, y de ahí dio el salto a otros programas como “Hable con ellas” o la serie “La Que Se Avecina”, amén de una participación esporádica en “Tu cara me suena” o su colaboración en distintos programas de radio. Al margen de su faceta profesional, la joven ha sido relacionada con figuras del “cuore” de nuestro país como el actor Álex González, protagonista de “El príncipe” o el tenista Fernando Verdasco. Telecinco, por su parte, no perderá el ripio de concatenar un concurso con otro, y el próximo jueves 20 de abril dará el pistoletazo de salida a “Supervivientes 2017”. Desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

martes, 7 de febrero de 2017

GH VIP 5: "Ni eres madres ni lo vas a ser nunca"


Ver el blog de ayer (pinchar aquí).
Me veo en la necesidad, una vez más, de recordaros que me la trae al pairo quien gane “Gran Hermano”, tanto el de los anónimos como el VIP. Ni me voy a llevar una parte del codiciado maletín ni aspiro a ser amigo ni siquiera conocido de ninguno de los concursantes. Insisto: me da absolutamente igual. Lo único que me interesa tanto del programa como de quienes participan en él es lo que busco cada vez que enciendo la televisión, ya sea en un reality, serie de ficción o las noticias de sobremesa: entretenimiento. Tan simple, directo, y aveces difícil de conseguir como eso. Un objetivo que “GH” siempre me había despertado, exceptuando la pasada versión de los anónimos, cuando a falta de un mes más o menos para su conclusión decidí dejar de verlo (para ser más exactos: cuando vi claro que la expulsada de la semana iba a ser Adara), por tanto en cuanto lo que quedaba dentro de Guadalix difícilmente iba a hacer que me emocionase de algún modo. No tengo nada contra “Naranjita la lía” y, de hecho, era una de mis favoritas al principio de la emisión, pero ese odio enfermizo que tuvo con Adara no sólo era injustificado, sino además nocivo para ambas. No es obligatorio que cada año tenga que ganar aquel que se aísla del grupo mayoritario (sin ir más lejos, en la pasada edición del VIP ganó Laura Matamoros frente a Carlos Lozano), pero sí se agradece que, al menos, los ejes más representativos de cada bando lleguen a la final, porque si no nos encontramos con un descafeinado desenlace donde nada importa ya, porque sus integrantes parecen estar en lago más parecido a unas vacaciones entre amigos (experiencia que, ya puestos, me gusta más vivirla que verla por televisión).
Por todo ello, no me gustaría que Aída ni Alejandro salgan este jueves de la casa. A no ser que con la presumible salida de la polemista se de inicio a la “repesca” y ello de con Toño Snachís de nuevo dentro del concurso. Cualquier otra cosa se me antoja como perjudicial, no sólo para mis intereses, sino para el propio espacio en sí. Recordemos que hace apenas un par de semanas sufríamos por la posible cancelación del VIP, con caídas en picado de audiencia en cada emisión y con la defenestración del “Límite 48 horas”, que definitivamente se queda fuera de la parrilla. Esto, por supuesto, y como he dicho otras muchas veces, no implica que comulgue con todo lo que hacen o dicen los susodichos Aída y Alejandro.. sobre todo en lo que respecta a la primera, que tiene un don natural para sacar de quicio a la gente. “Ni jarto de vino”, como se suele decir, me iría con ella a vivir encerrado en una casa (ni a tomar un café siquiera), pero me divierte profundamente verla en pantalla, máxime cuando consiguió despertar una convivencia aletargada e insufrible. Esto es de destacar, pues creo que mucha gente de la que seguramente voten esta semana para echar a alguien de Guadalix lo hagan pensando en el pasado de la colaboradora, que salió a las primeras de cambio tanto de su “Gran Hermano” como del postrero “Supervivientes”. En ambas ocasiones, yo también estaba por esa labor, pero no creo que debamos tomarlo como santo y seña. No al menos en esta ocasión. Hemos de ser justos y, sobre todo, coherentes con lo que estábamos viendo hasta su llegada.
Y, de la misma manera que no juzgo como persona (o personaje, si preferís) a Aída más allá de sus méritos o deméritos televisivos, otro tanto me pasa con “el trío Cobra”, como he bautizado a Aless Gibaja, Daniela Blume y Elettra Lamborgini. Nuevamente, tiremos un poco de eso que tantas veces se echa en falta: la memoria. El “influencer” (o como se defina) era un chico con armario monocromático que se pasaba los días diciendo cosas como “consejito”, “super pink”, “siempre smile” y “ok doky”. Un tipo en apariencia tan malvado como pudiese serlo un osito de peluche, que se disfrazaba con pijamas de unicornio y que decía luchar contra las injusticias y especialmente contra el “bullying” que él mismo había sufrido en el colegio. Y mira tú por dónde que desde la llegada de Aída su comportamiento ha cambiado ostensiblemente, hasta el punto de decirle cosas como: “Tienes 41 años y quieres ser tener muchos hijos, pero no vas a encontrar a nadie que quiera hacértelos”. Sí, ya sé que estaréis pensando que voy a soltar una parrafada en contra de Gibaja a costa de estas declaraciones, altamente desafortunadas y que agreden directamente a una cosa muy personal de una compañera. Pero… ¡no lo voy a hacer! Éste Gibaja me encanta. Al otro era al que no soportaba. Una personalidad así la quiero ver en pantalla, y por supuesto también quiero ver a la némesis que le saca dicho carácter. ¿Qué es lo que vamos a conseguir si sale Aída esta semana? ¿Qué vuelva a impregnarnos con sus “super consejitos”? ¿De verdad es lo que queremos?
Seamos sensatos, por favor. Nunca he dicho que la Nízar deba ganar este concurso ni creo que sea una postura que defienda en el futuro. Pero su presencia en la casa, a día de hoy, es innegociable. De momento, ha despertado el lado más oculto de gente que estaba muy en la sombra, como el mencionado Gibaja, pero también Alyson Eckman o Marco Ferri. Todos ellos han comprendido, cuanto menos, que les estaban “castigando” con la irrupción inesperada de Aíza y, por tanto, debían hacer algo en consecuencia, bien fuese estar a su lado o en contra, pero hacerlo de manera activa y no con la languidez con la que estaban dejando que pasaran las semanas.
En fin, no sé qué más decir para haceros entender que hemos ganado mucho con la llegada de Aída, y seríamos unos necios si la dejásemos escapar. Ya lo hicimos con Toño Sanchís, imbuidos por una supuesta necesidad de hacer justicia a favor de Belén Esteban que ni nos competía ni dio como resultado algo bueno para el desarrollo del concurso. No nos equivoquemos otra vez. Seguro que hay mejores oportunidades de volver a dar su escarmiento a Aída Nízar. Pero no esta semana.

Y mañana, como siempre en Orgullo Fan… más y mejor.

miércoles, 1 de febrero de 2017

GH VIP 5: del amor y otras desgracias


Ver el artículo de ayer (pinchar aquí)
Tras haber dado cuenta de la supuesta relación entre Ivonne y Sergio, y toda vez que la casa se mantiene en una calma tensa desde el conato de agresión de la Lamborgini a Aída el pasado domingo, voy a poner los puntos sobre las íes de los supuestos amoríos que se estarían gestando en Guadalix, con la intención de hacer un blog más corto que en otras ocasiones (cosa que no sé si podré cumplir).
Sobre lo de la Reyes el concejal del PP, más allá de lo aportado ayer, sólo añadir, para quienes estén deseando forrar esta carpeta con la imagen de ambos, que la cosa no cambiará… a menos que ella de un paso al frente al ser, presumiblemente, nominada esta semana. Es algo muy habitual en otros “Grandes Hermanos”. También lo es si alguien del exterior les da alguna orientación en este sentido o se producen los típicos gritos de gente que va a las inmediaciones de la casa a darles gritos y les alientan en este sentido. ninguno de estos dos últimos imprevistos se ha producido, debo señalar, pero lo del cambio de actitud de Ivonne está por ver. Y pongo todas las esperanzas en ella porque Sergio es demasiado tibio como para… no sé… lanzársele a la boca durante una fiesta o algo así. No sólo es joven, sino también inexperto en estas lides. Demasiado barco para tan poco marinero, vamos.
Pasemos ahora a Ali y Marco Ferri. Al ser joven, relativamente guapa y, sobre todo, soltera, la americana entró enseguida en las quinielas de posible “carpetera” de esta edición. Podría haber orbitado en este sentido alrededor de Sergio, pero ella lo dejó muy claro desde el principio. A los pocos días ya decía: “Marco me pone muchísimo. Y eso es un problema”. Y en efecto, es un problema. No sólo para ella, sino para todos los que estamos ávidos de ver un “edredoning” en el VIP. Porque Marco tiene novia y, por lo que hemos visto hasta ahora, está enamorado de ella. No digo yo que la cosa no pueda cambiar después de unos meses de encierro donde se gesta un “micro-mundo” propio y el exterior se va difuminando en una espesa niebla, pero mi opinión al respecto de esta relación es que, cualquier posible acercamiento que veamos, sólo será el gusto del italiano por dejarse querer. Que se pase los días pegado a la Eckman, haciendo bromas, intercambiándose confidencias y cantando juntos ñoñas baladas sólo se justifica por el hecho de que el chico no ve ningún peligro en Ali. “Peligro” en el sentido de que ella pueda llegar a gustarle de verdad. Vamos, que es una amiga. Con “derecho a toda la casa”, como te dicen cuando buscas un piso de alquiler. Pero no con derecho a roce.
Por último estaría la “carpeta” más famosa de todas, gestada desde antes incluso de que el VIP abriese sus puertas. Parece ser que la orientación sexual de Eletta y Daniela Blume hizo brillar los ojitos de muchos seguidores de “GH” que especularon con una posible relación lésbica entre ambas, algo inédito en el formato, tal y como ya comentamos. ¿Por qué no? Ambas son guapas y libres. Lo malo es que la Blume entró demasiado a saco en este sentido, lo que hizo sospechar a muchos que, efectivamente, se traía la lección aprendida de casa y quería ganar puntos con la audiencia satisfaciendo sus deseos… a la par que los suyos, por supuesto. Esto, no sólo echó para atrás a los más escépticos en esto del amor a primera vista, sino también a la heredera del imperio Lamborgini, quien pronto manifestó que, no sólo le molestaba un acercamiento tan directo, sino que ella misma, según dice, es muy difícil de conquistar, así que la Blume debía coger pico y pala y dedicarse a horadar piedra (o diamante, en este caso) durante todo el encierro, en caso de que quisiera llegar a comerse algo. Pero claro, una cosa es querer dar juego de cara al exterior… y otra muy distinta es ser gilipollas. No es que la Lamborgini sea un hueso duro de roer… es que, directamente, no hay posibilidad alguna, por tanto en cuanto se nota que la colaboradora de programas de radio no es su tipo (al margen de qu la propia Eletta ya lo ha dicho). Sólo reaccionó en este sentido durante un día que la Blume decidió hacerse la ofendida por unos coqueteos en el jacuzzi donde ella no estaba por el medio. Pero, en la postrera conversación en el sofá, por si quedaban dudas, quedó muy claro que a la ex “Super Shore” sólo le molestaba el hecho de haberse quedado sin perrita faldera. Y Daniela no está por la labor de seguir arrastrándose. A pesar de todo, la opción de que entre esas dos llegue a pasar algo es lo más factible a día de hoy dentro de Guadalix, así que no perdamos la esperanza.

Y bueno, una vez más he incumplido mi palabra de ser más conciso y breve. Me quedo sin tiempo y sin espacio, pero no sin ganas. Así que mañana en Orgullo Fan y como siempre… más y mejor.

lunes, 30 de enero de 2017

GH VIP 5: ha tardado en llegar... pero empezó lo bueno


Me olvidé de comentar en el pasado artículo lo que quizás fue lo mejor de la pasada gala. Un vídeo bastante “random” y del que pocos se han hecho eco. Lo cierto es que no se presentó a bombo y platillo y podría haber incluso pasado desapercibido dentro de la maquinaria de un programa de tres horas, pero lo importante es que existió y lo vimos. Se trató de un momento de asueto dentro de la casa de Guadalix donde Alejandro Abad y Tuto Durán, entre risas,  “sacaban del armario” a María del Monte, así como suena. Según pudimos apreciar, Abad relataba al canario una de sus anécdotas profesionales (el tema favorito de ambos dentro d ela casa, por otro lado) y narraba cómo había tenido que componer canciones para algunas folklóricas de orientación sexual “dispersa” (creo que utilizó esta palabra, pero no estoy seguro. La verdad es que el propio Alejandro no sabía cómo decirlo, pero en el contexto se entendió perfectamente, y su interlocutor aún mejor), y ante la imposibilidad de poder referirse a un “amor masculino”, había tenido que recurrir a metáforas en las letras, por petición expresa de las cantantes, del tipo “cabalgando en un caballo” o similar. Fue entonces cuando Durán soltó, sin rubor, “¿Cómo María del Monte?”, a lo que Abad, tras pensárselo un segundo, replicó: “Por ejemplo”.
Lógicamente, si se le preguntase a Tuto por este incidente (que no se hizo), ralegaría de nuevo su inexperiencia en la televisión, que nunca ha visto “Gran Hermano”, que no sabe que todo se graba y etc. Es una excusa que utilizan muchos concursantes, no sólo del VIP sino de la edición anónima. Cuesta creer, toda vez que son ya 17 años los que lleva emitiéndose en Telecinco el formato, toda una vida (sigh). Pero ciertamente, muchas veces da la impresión de que ninguno de los que están dentro de la casa saben realmente de qué va la movida. Sólo así se explica la situación a la que ha llegado actualmente este “VIP 5” y todas las medidas que está tomando la dirección del reality para impedir su cancelación; la última de las cuales la vimos anoche, con la incorporación de Kiko Matamoros en plan “sargento de hierro”, con la excusa de la prueba semanal a la que tendrán que hacer frente, que en este caso será “Entrena como puedas”. De lo poco que pudimos ver cuando pinchaban la señal en directo, ya se veía bastante claro que el colaborador de “Sálvame” les soltaba algunas indirectas sobre lo mal que lo están haciendo de cara a la audiencia y la necesidad de que “espabilen” salvo pena de que les cierren el chiringuito.
Sin embargo, creo que la culpa no la tienen los participantes de esta edición. Al menos, no del todo. En “GH 17” (quizás, la peor edición de todos los tiempos) tuvimos que asistir una y otra vez a las llamadas de atención por parte del “Súper” hacia los habitantes de la casa de Guadalix, afeándoles su comportamiento y pidiéndoles una y otra vez que no se faltasen al respeto y hablasen con educación. Unas regañinas que, personalmente, vivía con una mezcla de estupor e indignación, máxime cuando acto seguido les solicitaban que se “posicionasen” en contra de quien quisieran ver fuera del programa o les pedían recitar los famosos “contra-alegatos”, en un acto de incoherencia sin parangón. En otras palabras: no se puede criar a un perro de presa para que ataque… y luego estar todo el rato tirándole de la correa. Estoy de acuerdo en que los anónimos de la edición pasada habían tomado las peleas y los insultos como “santo y seña” y llegados a extremos que nunca antes se habían traspasado, pero parecía haber una intención expresa de la directiva para que se comportasen como alumnos de una escuela católica, algo que los “grandes hermanos” nunca han sido… ni tampoco se les ha pedido que sea. Evidentemente, el ganador del formato no será aquel o aquella que grite más (aunque bueno, la que se alzó finalmente con el maletín fue la “Naranjita”), pero si “GH” defiende siempre que los concursantes se muestren “tal y como son” y salpicas el cásting con un montón de “chonis” y “canis”… ¿qué esperabas? “La gente no enciende la televisión para ver a un grupo de niñatos gritando día y noche”, repitió en varias ocasiones Jorge Javier Vázquez, presentador de la pasada edición. Bueno, quizás alguno no. Pero ese target, queridos amigos de Mediaset, hace tiempo que les perdisteis. Ese público es el que enciende Antena 3 y enarbolan la “televisión blanca”. A mí, personalmente, me gusta la marcha. Y es lo que espero ver en “GH”, sinceramente.
Y mira tú por dónde, tampoco era tan difícil de conseguir. Ha bastado la entrada de Aída Nízar para remover todo el avispero. Anoche, in fct, tuvimos el mejor “Debate” de lo que llevamos del “VIP”. Apenas hubo tiempo para entrevistar a Tuto, y no sólo porque la languidez del supuesto cantante internacional aburre a las ovejas, sino porque los vídeos de lo que había acontecido en poco más de 48 horas se atropellaban en la escaleta. Así vimos a un Aonso Caparrós “renacido”, que por fin ha entendido de qué va la película, y está dispuesto a re-escribir el final de la misma. O aun Aless Gibaja que se ha quitado la careta y se pasa el día hablando de “venenos”, “víboras” y reptiles varios. Se le olvida quizás mirarse en el espejo. El “siempre smiling”, supuesto azote del “bullying” que sufren sus pequeños seguidores, ha tenido muy poco decoro en comportarse como el típico acosador de instituto, haciendo pandillita con sus “amiguitas” para machacar a la recién llegada. La imagen bastante gráfica de él sentándose en la encimera de la cocina, al lado de su amiga, Blume, quien en ese momento estaba intercambiando lindezas con la Nízar, es bastante significativo. Es el proceder del típico que está siempre detrás del más fuerte, azuzándole para que pelée por él, y luego suelta una patadita en la cabeza cuando el rival está ya indefenso en el suelo. Y que conste que no es un ataque. Esta vez no. Prefiero mil veces a este Gibaja antes que al personaje pre-fabricado que hemos debido soportar en las pasadas semanas. Hace un par de blogs pedí que el “influencer” fuese nominado para verle cómo era realmente. Bueno, n hizo falta hacer tal cosa. Aída lo ha conseguido por nosotros.
Bueno… ¿y qué decir de la Lamborgini? La que presume de “cagarse” en las camas de sus enemigos o “mearles” en el té estuvo anoche muy cerca de proceder de tal manera, con conatos de agresión a la nueva participante, que lograron lo imposible: convertir a Aída Nízar en potencial víctima e incluso fagocitar entre la audiencia un sentimiento de lástima hacia ella. Todo esto  no quiere decir, por supuesto, que la susodicha no se lo haya ganado a pulso, por supuesto. Desde el primer momento que puso un pie en la casa, la habitual de otros programas de la cadena fue muy consciente de que su paso por Guadalix iba a ser muy efímero. Nominación y expulsión, que es el equivalente del “saque y volea” que empleó ayer Federer para dejarnos sin ver a Nadal levantando de nuevo un título de Grand Slam. Todo ello, por supuesto, siempre y cuando no la expulsaron disciplinariamente antes de que eso ocurriese, bien por algún comportamiento indebido, bien por “largar” más de la cuenta. Vamos, en total un par de semanitas a lo sumo. Pero el ambiente tan hostil, la indiferencia, los ataques constantes y la vigilancia extrema que están haciendo sus compañeros para con ella, quienes de hecho no paran de decir cada dos por tres que se ha saltado las normas del programa contándoles algo del exterior (cuando no lo ha hecho) podrían obrar el milagro de hacer que Aída supera una más que probable nominación la semana que viene, todo un hito en su carrera televisiva.

En fin, me quedan muchas cosas por contar de lo que ha pasado en estos días, pero ya tendremos otras ocasiones, porque me quedo sin espacio ni tiempo. Mañana, en Orgullo Fan y como siempre… más y mejor.

miércoles, 25 de enero de 2017

GH VIP 5: Caparrós debe quedarse... aunque no quieras


Hace unos días escribí un artículo diciendo que Alonso Caparrós era la mano que movía la cuna en “GH VIP 5”. Hoy, quiero cambiar esa frase, con vuestro permiso. Alonso, en todo caso, es la mano “a la que le gustaría” mover algo (la cuna o lo que sea, a estas alturas). Es patente que intenta enemistarse con alguien dentro de la casa, porque nunca hay un héroe si no existe un villano, y la frustración que le produce el hecho de que todos sus intentos hayan sido infructuosos le están dejando en el límite. A día de hoy, Alonso es un Daredevil de la vida que va dando palos de ciego allá por donde pasa, a la espera de que con algunos de esos palazos le caiga algo encima. Por todo ello, y no por apetencias personales, sabiendo además de que puede parecer contradictorio, pido que Caparrós se queda al menos una semana más en Guadalix. Es el único que, mal o bien, está intentando que en la casa pase “algo”. Bueno, para ser justos… Daniela también está intentando que pase algo dentro de la casa (en este caso, una “carpeta” con ella como una de las protagonistas), pero hablaremos de ese tema cuando la Blume esté nominada.
El principal problema que tiene la permanencia de Alonso dentro del reality es que de momento nadie le ha entrado al trapo en sus provocaciones. O nadie que él considere apto para erigirse como su némesis. Todo esto, claro, tras la salida de Toño Sanchís, que sí era, en esencia, el rival que el presentador esperaba encontrarse en esta edición. El dragón al que poder cortarle la cabeza, si lo preferís. El único fallo que tuvo ese fantástico plan de Caparrós (ideado, qué duda cabe, desde antes de entrar en la casa), es que se le olvidó que aquí el único que corta cabezas es el público (y siempre metafóricamente, faltaría más), con lo que las medallas de producirle un supuesto escarmiento al representante que tanto daño le ha hecho a la “princesa del pueblo” se la quisieron apuntar todos los que llamaron para ponerle de patitas en la calle. Sin necesidad de ningún Caparrós que les echase una mano.
Desde entonces, Alonso anda completamente perdido por la casa, y todas sus maquinaciones son tan forzadas y están tan completamente fuera de lugar que mucho me temo que la audiencia las va a entender más como un incordio que como algo realmente interesante de seguir viendo cada día a través de la televisión. Al menos, Caparrós podía tener algo de sentido del humor, con lo que le veríamos como una especie de “Gremlin” humano o “Jaimito” trasnochado; un tierno gruñón al que le gusta estar en contra de todo y de todos. Pero no es el caso. El discurso de Alonso es, de hecho, tan pensado y rebuscado que carece completamente de gracia, al margen de que muchas veces se ha extralimitado en sus valoraciones y ha pronunciado según qué términos que también pueden ser mal entendidos por el respetable.
Lo último, en su larga lista de “me cabreo porque sí”, ha sido decir que quiere que su departamento de abogados o representantes valoren si da su consentimiento para la comercialización del tema que compusieron Alejandro Abad y Tuto Durán. Una pantomima tan absurda que se cae por su propio peso por el simple hecho de que, como digo, la canción la han compuesto Alejandro y Tuto. Que Caparrós esté incluida en ella es meramente circunstancial. “Pasaba por allí”, que diría Aute. Y el propio Alejandro se lo dejó bien claro: “El que no esté de acuerdo… se le quita su voz y listo”. Fin de la discusión. No hay más preguntas, señoría.
Pero ese no es, por supuesto, el único palo de ciego que ha dado Alonso en apenas tres semanas de permanencia en la casa. ¡Ojalá! Lo tendría mucho más fácil para pedir su salvación. Su retahíla de despropósitos comenzó con la Lamborgini, a la que puso de vuelta y media (además de nominarla)… porque la ve como una hija. ¡Tócate los pies! Luego siguió con Irma Soriano, a la que afeó una expresión mientras estaban discutiendo por la costumbre de ella de ser una “bienqueda”. La Soriano es, de hecho, la única que ha ido de cabeza contra él a partir de ese momento, pero creo que Caparrós la descartó por el hecho de ser mujer y porque, además, tiene mucha facilidad para llorar. Tanta… que a veces llora y ni siquiera se acuerda del por qué. Ir a saco a por Irma, según Alonso, le podría echar a los telespectadores encima, entendiendo que pueden haber muchos que se sientan identificados con ella o que piensen que está abusando de un enemigo en desventaja, por el hecho de ser mujer. De lo que no es consciente Caparrós es de que la paciencia del público se agota, y la sociedad actual ya no es tan mojigata como hace un tiempo. El año pasado Lozano iba sin cuartel a por Rosa, Raquel, Laura… y todo el que se le ponía por delante, independientemente de su condición, edad, raza o sexo, y a todos nos encantaba.
Lo mismo pasó con Emma Ozores, a la que quiso convertir en una “espía rusa” (como ella misma ha dicho) y luego rectificó echándose a llorar como un niño, al darse cuenta de que enemistarse con la Ozores es como hacerlo con un conejito de peluche. Es otro de los hándicaps negativos de Caparrós: que parece que tiene todos sus pasos muy medidos y estudiados pero luego recula con demasiada facilidad. Lo mismo con Marco Ferri y la “chapa” de vergüenza ajena que le dio a Sergio en contra de él. Bueno, no de él… sino de todos los italianos. Dejando a un lado la cantidad de estupideces que encerraba el discurso, lo que más me sorprendió del asunto es que Alonso intentase a poner al concejal en contra de quien, a día de hoy, es su mejor amigo en la casa. ¿Qué esperaba ganar con eso? ¿Realmente creía que iba a influir en la relación entre estos dos pimpollos? El “doctore amore” es otro que, no sabemos si de fachado o no, parece no tener mucha maldad, así que el dardo de Alonso en su buca de dar con un rival digno cayó en el agua. Y van…
Lo mismo podríamos decir de su pataleta cuando Tuto salvó a Alejandro diciendo que era “injusto”, ya que ambos estaban en ventaja de salvarse el uno al otro por el hecho de ser amigos. Eh… am… sí, Alonso. Es la misma ventaja que tiene el resto de la casa para nominar, precisamente, a Alejandro y Tuto de manera sistemática por el simple hecho de que les conviene estar en “pandillita” e ir a por los más débiles (numéricamente cuanto menos). De nuevo, este gesto no es bien entendido por la audiencia y parece una meada fuera del tiesto. Lo peor de todo esto es que Alonso todavía no ha intentado nada en contra de Daniela o Aless Gibaja, que son quienes realmente podrían postularse como sus enemigos acérrimos, máxime cuando ya hacen burlas y chanzas de él a sus espaldas.

Pero, a pesar de todo lo dicho, pido… qué coño… “exigo”, que Alonso se queda en Guadalix. Como he señalado en este artículo, y aunque todo le esté saliendo mal, Alonso es el único que está intentado remover el clima de hastío que reina en esta edición del VIP. Prefiero mil veces verle metiendo la pata una vez más que contemplar, por ejemplo, a Ivonne desayunando (que son los únicos planos de ella que tenemos dentro de la casa) o a Sergio paseando de fondo en algún vídeo (que ídem de ídem). Ya cometimos el error de expulsar a Toño la semana pasada. No volvamos a hacerlo. Telecinco amenaza con meter a Aída Nízar para animar el cotarro. ¿No es eso ya suficiente motivo como para mantenerle dentro?

viernes, 20 de enero de 2017

GH VIP 5: Daniela Blume, señalada como "la Reina Blanca"


Escribo conforme acaba de terminar la gala del jueves, así que no me preguntéis si Tuto ha sabido salir bien de la “cagada” de Toño, quien parece que se olvidó de que el secreto del canario, en principio, sólo debían conocerlo Alejandro Abad y él mismo. Por lo poco que nos han dejado ver cuando han conectado antes de ir a publi, parece que el cantante amateur estaba saliendo bien del paso. Por otro lado, y como no me gusta incidir demasiado en cosas que ya se han visto y que no tienen remedio a estas alturas, sólo señalaré muy escuetamente que ni “sorpasos” ni ostias. La némesis de la Esteban se fue a la calle y, aunque creo que con esto el VIP se pegó un tiro en el pie, ahora sólo queda esperar que realmente se abran nuevos focos de interés en lo que resta de concurso (que es mucho). Eso sí… para este viaje, no hacían falta tantas alforjas.
Lo más interesante, al margen de los derroteros por los que la dinámica del reality se desenvuelve (esto es: prueba semanal, expulsión, nominaciones y etc), es que, para muchos, Daniela Blume es la que mueve los hilos dentro del grupo mayoritario. Insisto: es la opinión de muchos, tanto dentro como fuera de la casa de Guadalix. Creo que esto es en parte cierto, por tanto en cuanto la locutora de radio y sexóloga ha decidido tomar la voz cantante (no de manera literal, afortunadamente) en algunas de las grandes discusiones que hemos tenido hasta el momento, pero también opino que esto sólo es fruto de que todavía no ha encontrado ningún opositor digno al que medirse. Toño era el único que podía rivalidar con ella ella en esto de jugar al “Stratergoris” (nuevo juego de mesa que, opino que sin querer, se inventó Sanchís anoche) pero no me parece que tenga la suficiente fuerza mental como para posicionarse en ese sentido demasiado tiempo si de repente alguien decide plantarle cara. Su ataque de ansiedad sin motivo aparente de esta misma semana parecen confirmarlo.
Y si Daniela es la líder… ¿qué dice eso de los demás? Bueno, pues que Aless y Eletta no han acudido a este encierro realmente con la intención de ganarlo. Lo suyo fue un descuido. Les dijeron que iban a una fiesta de pijamas y se colaron dentro. Mi opinión sobre el comentario de la Lamborgini, prometiendo donar el premio si lo gana, ante los reiterados ataques a su nivel de vida y su parentesco… no merece la pena ni reseñarlo. Que las dos últimas ganadoras del VIP hayan decidido prescindir del maletín (o, por lo menos, lo dijeran, que luego ya se sabe): Belén Esteban a una asociación que no recuerdo y Laura Matamoros a la educación de su hermana pequeña… no quiere decir que sea un requisito imprescindible a partir de ahora para ganar este concurso. Eso sí, me temo que no serán las únicas promesas que escucharemos en este sentido. Creo que Alejandro Abad ya lo dejó caer hace unos días.
Dejando a estos “pinky flowers” a un lado, creo que ni Irma ni Emma Ozores están tampoco muy por la labor de erigirse como capitanas de nada. A la primera todavía no le he cogido el punto. A priori, parece encajar con uno de estos perfiles “cargantes”; una de estas personas con un mundo interior tan propio que exaspera a todo aquel que tenga al lado. Generalmente, este tipo de concursantes sirven para dar un vídeo más o menos gracioso por gala y poco más (el de los pimientos verdes de anoche fue impagable), pero he visto algunas actitudes que me hacen pensar que hay algo más escondido debajo de esa piel de corderito. Curiosamente, la Soriano parece haberle quitado el papel a la Ozores, que entró en el VIP con mucha fuerza y haciéndonos creer que iba a ser la “rara avis” de esta edición, pero que luego se ha venido desinflando, quizás precisamente por lo que acabo de señalar: el comportamiento de Irma es tan estrafalario que a ella la hace parecer normal y, con esto, la desubica dentro del grupo porque su presencia ya no tiene razón de ser. Veremos en qué queda la acusación de Alonso sobre que Emma es una “topo” dentro de la casa, pero le aconsejaría al señor Caparrós que se busque un enemigo más potente para hacer su guerra, porque este enfrentamiento, en principio, no sólo parece descompensado, sino que se antoja como absurdo.
Otros que pululan por ahí son Sergio e Ivonne. Ayer me adelanté y les taché a ambos de ser los “muebles” de temporada en Guadalix. Por lo visto, a tenor de los últimos vídeos y el más que obvio acercamiento entre ellos, la cosa puede ponerse caliente, caliente dentro de esta ola de frío que azota la península. Y, al igual que mencioné en el caso de la posible relación lésbica entre Daniela y Eletta, en caso de concretarse este idilio, sería una pareja inédita en la historia de GH. Nunca hemos tenido una relación con tanta diferencia de edad entre una chica y un chico (la Reyes le dobla en este sentido al concejal). Veremos cómo se desenvuelve la cosa, pero en cualquier caso, y en lo que atañe a este artículo, ambos están más interesados en hacer una “carpeta” (sobre todo él) que en cualquier otra cosa que tenga que ver con los devaneos de este VIP.
Con esto, y si no he hecho mal las cuentas, nos quedarían Alyson Eckman y Marco Ferri (entendiendo, por supuesto, que el otro grupo es el compuesto únicamente por Alejandro y Tuto y apartando también a Alonso, que pretende ser el “lobo solitario” del concurso). Con respecto a la americana, ya se ha desmarcado del grupo mayoritario tras algunos roces con Daniela, y de hecho ha sido la primera en dar la voz de alarma en contra de la Blume. Creo que sería interesante que la Eckman se convirtiese en su principal rival, pues tendríamos una “pelea de gatas” que sin duda acabarían con el actual clima de aparente “buenrollismo” que es tan sólo eso: una apariencia. Por último, del italiano no tenco ganada que decir. Lo único que he visto de Marco en estas dos semanas es su físico y que canta bastante bien una canción de Elton John. Sí, ya sé que se ha convertido en el “doctor Amor” y en “celestino” oficial de Sergio, pero todo lo concerniente a este respecto estoy intentando olvidarlo de mi mente como si no hubiese pasado.

¿Cómo se equilibrará la lucha de poderes tras la expulsión de Toño Sanchís? Mañana, en Orgullo Fan, intentaremos darle una respuesta. Como siempre… más y mejor.

jueves, 19 de enero de 2017

GH VIP 5: Alonso, la mano que mece la cuna


En los dos artículos anteriores que he dedicado a la presente edición de “GH VIP” he dejado patente que hay bastantes cosas que me “asquean”, por no decir directamente que me dan sopor. Lo de dividir la primera gala (que siempre suelen ser un coñazo, tanto las de la versión “anónima” como la de los “famosos”) en dos partes, como si de un blockbuster se tratase, podría decir que es la gota que colmó el vaso… si no fuese porque, in fact, fue lo primero que supimos de este concurso. A esto le siguió la entrada de Terelu en esa “Gala 1 Parte 2” (sigh) y la pureba de rellenar unas magdalenas, o como quiera que sea que le llamen, que estuvo a punto de hacerme cortar las venas. Y ya señalé que lo de ver a la “hijísima” y su madre cenando durante 2 horas fue otra tortura china. Agítese todo esto con los típicos “concursantes muebles” que tiene que haber en todas las ediciones (que de momento son el concejal del PP e Ivonne Reyes… ¡Ah, no, espera! También está esa otra chica. ¿Cómo se llama? La que tiene acento raro). Bueno, pues pese a todo esto y a la supuesta expulsión de Toño Sanchís esta noche, creo que podemos estar ante una de las mejores ediciones del VIP que se han emitido por estos lares. ¿Por qué? Sigan leyendo.
El matiz diferenciador de este reality es que hay muchos de los concursantes que, lo digan o no, quieren ganar el premio. O, cuanto menos, desean estar el máximo tiempo posible para sacarle rédito de alguna forma (económica pura y dura, bolos, trabajo como contertulio/presentador/loquesea, portada de “Interviú”, etc). Sí, ya sé que esto es algo obvio y que no haría falta siquiera reseñar, pero realmente veo un deseo “máximo” (que diría la Padilla… Paz no, la otra) de convertir su paso por el programa en un cofre de oro al final del arco-iris. Por un lado está Toño, que ya lo ha dicho abiertamente desde el principio, intuimos que por el conflicto de dinero que tiene con su famosa ex representada. Por el otro, Daniela Blume, quien en su primera conversación dentro de la casa, con Toño precisamente, confesó que ya no trabaja en la radio y aspira con convertirse en cantante. Lo mismo para Tuto Durán, aunque en su caso el simple hecho de haber sido elegido como participante es un éxito. Y qué decir de Aless Gibaja, quien no para de llorar (a su manera) porque su núcleo de seguidores se van a dormir cuando se lo ordenan, y aspira a tener un target más amplio. Difícil lo va a tener, por cierto, como siga con esas “muletillas” que dan más grima que buen rollo.
A estos (y a otros que desvelaremos en otros artículos) hay que sumar, y de forma muy destacada, a Alonso Caparrós. El otrora presentador (¿alguien le recuerda desempeñando tales funciones, por cierto?) es otro que, como Toño, ha confesado en numerosas ocasiones que quiere ganar “como sea”. Y con honestidad, ese “como sea” lo está aplicando de lo lindo. Primero, con esa frase que ya ha pasado a la historia de la “oscuridad tenebrosa” en alusión a Sanchís, mientras le nominaba subiéndose al carro del resto de concursantes. Segundo, con la patética pantomima de fingir una vena paternalista hacia la Lamborgini, a la que machaca sin rubor cada vez que tiene la ocasión… e incluso cuando no la tiene. Y por último, exagerando un (por otro lado entendible) sollozo cuando en una fiesta les “pincharon” una canción de su padre. Esto último, por supuesto, es lo menos reprobable, pero sumado a todo lo anterior…
Y conste que no estoy criticando a Alonso, sino más bien al contrario. Pero creo que la camisa le viene grande e iría bien en buscarse la suya propia. La camisa de Carlos Lozano, digo; espejo en el que Caparrós se quiere mirar, no sólo por iniciativa propia, sino porque todo el mundo le ha señalado como sucesor desde antes incluso de poner un pie en Guadalix, aduciendo que tienen perfiles “similares”. También, por supuesto, porque había ganas de todos en tener realmente un Lozano en esta edición, ganador en la sombra del VIP anterior, y triunfador pese a quedar segundo gracias a haberse convertido en nuevo presentador de Mediaset, amén de protagonizar “Deluxes” varios.
Lo que llamó la atención de Carlos, el año pasado, es que tenía una “maldad inocente”, ejemplificada muy bien con su primer gran “zasca” en el reality, cuando intercambió a los progenitores de Javier Tudela y Laura Matamoros… “sin querer”. A eso siguieron sus exhibiciones de “pesado de barra” trasnochada en las primeras fiestas, que se cortó rápidamente con la famosa “trampa del gin tonic” por parte de, todavía, alguien desconocido. A partir de ese momento, Lozano se dio cuenta de donde estaba y enchufó el piloto automático de concursante, de una manera brillante y que gracias a lo cual se echó a las espaldas él solito al programa entero en numerosas ocasiones. Pero ya digo… era una “maldad inocente”. Una mala leche de cuñado graciosete en cena de navidad. Lo de Alonso, por el contrario, no tiene nada de inocente, ni de infantil, ni de gracioso. De entretenido sí, por supuesto. Sólo hay que ver cómo se ha deshecho de Irma Soriano a las primeras de cambio, con el intercambio de amenazas soterradas después de los primeros posicionamientos.
Hay que destacar, por último, que Alonso no se ha posicionado todavía en ninguno de los grupos de la casa, coqueteando con todos (“jugando”, según sus propias palabras) pero sin casarse con nadie. Honestamente, creo que le gustaría estar en el de Toño Sanchís, y convertir a “los Panchos” en una suerte de “Beatles”, pero creo que el hecho de que Sanchís se le adelantase y el saber que, de entrar ahora, no sería el líder de la manada sino tan solo “uno más” lo que le impide dar el paso definitivo. Creo que su intención es, aunque parezca sorprendente, convertirse en la principal diana en las nominaciones de esta noche. Sí, ya sé que puede parecer kamikaze o estúpido a simple vista, pero a nadie se le escapa que todo buen ganador de Gran Hermano que se precie lo ha sido después de superar un buen número de nominaciones, y más aún si encima tiene a toda la casa en su contra, lo que da cierto aire épico al asunto.

En fin, dentro de apenas unas horas sabremos si tengo razón o no en mi análisis y mañana, en Orgullo Fan y como siempre… más y mejor.

martes, 17 de enero de 2017

GH VIP 5: Si Toño es expulsado el jueves... ¿a qué estamos jugando?


Empezaré diciendo que, para mi sorpresa, Telecinco recupera esta noche el “Límite 48 horas”, y ayer tuvimos un “última Hora”, lo que sumado a las galas de los jueves y el “Debate” del domingo suponen para el espectador alrededor de unas 10 horas de “reality” a la semana (dejando aparte, por supuesto, las tertulias y comentarios que hacen en otros programas de la cadena como “Sálvame”, “El programa de Ana Rosa”, “Deluxe” y etc). Creía que habían aprendido la lección con anteriores ediciones de “Supervivientes” o “Gran Hermano”, que habían disminuido sensiblemente de audiencia por culpa de la sobre-explotación del formato. Pero en fin… A esto se le llama “estrujar la gallina de los huevos de oro” y los demás son tonterías, como se suele decir. Demasiado en cualquier caso.
Pero vayamos con lo importante. Esta semana están nominados Toño Sanchís, Tuto Durán y Eletta Lamborgini y, en distintos ruedos de comentaristas, he escuchado cierto clamor por que sea el representante el que abandone el jueves la casa de Guadalix… y si es por un porcentaje histórico, mejor que mejor. Y mi pregunta es: “¿A qué estamos jugando?”. Vaya por delante que en lo que respecta a su conflicto legal, yo estoy más de parte de la Esteban. Conozco el mundillo y sé que hay muchos representantes (demasiados, en realidad), que hacen sus propios “chanchullos” con el caché de sus clientes. No digo que directamente se lo queden, pero sí que lo “reutilizan” para potenciar a otros representados con menos interés o etc. En fin… no es éste el lugar para hablar del tema. Lo que me interesa es que no entiendo el por qué de esta animadversión, como si de repente ahora “todos fuésemos la Esteban” y tuviésemos que hacer justicia mediática con la expulsión de Toño. ¿Qué ganaríamos con eso? Nada. Es más: perderíamos bastante.
No dudo que, al igual que ha ocurrido en otros “realities”, la baja de un peso pesado como pueda serlo Toño de lugar a que se produzcan nuevos focos de atención que, hasta el momento, parecen solapados por todo lo que éste genera a su paso. Pero, a día de hoy, la quinta edición de “GH VIP” depende y, en esencia, es Toño Sanchís. No sólo es que la mayoría de los vídeos le tienen como protagonista, sino que los más interesantes surjen de su actitud y posicionamiento de la casa. Ateniéndonos a lo que llevamos de concurso, y con lo que hemos visto en los distintos programas que señalaba en el primer párrafo… ¿qué ha hecho Sanchís para que merezca la expulsión? Pues más bien poco. Centrarse en sus “Panchos” y alejarse un tanto del resto de participantes pueden ser un buen motivo para que éstos le nominaran en masa, pero no olvidemos que desde el minuto uno le endilgaron la etiqueta de “malo oficial” de esta edición, así que “lo comido por lo servido”, podríamos decir.
Supongo que los defensores de Tuto o Eletta podrían hacerme la misma pregunta. Es decir: “¿Qué han hecho sus defendidos para que tengan que abandonar el programa?”. Y la respuesta es la misma: nada. Es demasiado pronto para que hayamos visto “acuchillamientos” o comportamientos que realmente deban ser sancionados por el televidente. Así pues, hay que recurrir a motivos más prosaicos para determinar quién debe salir este jueves. Prosaicos… pero quizás el más importante de todos: lo que nos aporta su presencia a nivel de entretenimiento.
Eletta Lamborgini, a la que no conocía de nada antes del VIP (y, en los primeros compases, me pareció como un remedo de otras concursantes ya vistas, sin nada nuevo que aportar), me ha sorprendido por su carácter alegre y un tanto infantil y, por supuesto, a día de hoy es el principal interés amoroso para el resto de solteros de la casa (los pocos que hay, todo hay que decirlo), lo que incluye, no sólo al típico “buenorro” de turno… sino también a Daniela Blume (lo siento, me niego a llamarla Alejandra), en lo que podría ser la primera relación lésbica del programa (lo de Raquel y Noemí, al igual que el resto de “movies” que hayan pasado FUERA de Guadalix, no cuentan). No es que su pérdida me supiera tan mal como la de Toño, pero creo que también es imprescindible a estas alturas.
Es por ello que mi voto es para el “anónimo” Tuto Durán, y apuesto porque “los Panchos” pasen a ser un dúo. No sólo por descarte, sino porque honestamente, lo que hemos visto hasta la fecha del supuesto ídolo de masas musical dan más sopor que las dos horas de Terelu y su madre cenando que nos tuvimos que tragar (y nunca mejor dicho) el domingo. La broma con la que entró en el VIP me parece, en efecto, un chiste que, para diez minutos, tuvo su gracia. Pero pasar de ahí… sería una broma pesada. El interés que suscitó su acercamiento a Toño y Alejandro Abad, posicionándose como un bloque cerrado frente al grupo mayoritario de la casa, se desvaneció (y en mi opinión, le sentenció) en cuanto se desmarcó de sus dos confidentes a la hora de las nominaciones. Si tan siquiera esa oposición a “pactar” se hubiese traducido en un enfrentamiento directo contra el representante y Abad, al menos habríamos tenido la primera gran bronca de esta edición, pero al hacerlo tan subrepticiamente y por la espalda le dejaron marcado (insisto: en mi opinión) y no puedo estar más de acuerdo con Kiko Matamoros cuando señaló que “Roma no paga traidores”.
Sé que hay muchas más cosas que comentar sobre lo que están dando de sí estos primeros días, pero me parecía importante comenzar por señalar lo evidente, toda vez que los porcentajes emitidos de ayer daban una ventaja casi definitiva de uno de los nominados (más de un 70 por ciento) y creo que si los “espartoños” no se ponen las pilas de aquí al jueves, estaremos ante un craso error similar al que ocurrió en la edición de los anónimos con la expulsión de Adara y del que difícilmente podríamos levantarnos habida cuenta que la edición acaba de echar a rodar.

Mañana, en Orgullo Fan… más y mejor.