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martes, 7 de febrero de 2017

GH VIP 5: "Ni eres madres ni lo vas a ser nunca"


Ver el blog de ayer (pinchar aquí).
Me veo en la necesidad, una vez más, de recordaros que me la trae al pairo quien gane “Gran Hermano”, tanto el de los anónimos como el VIP. Ni me voy a llevar una parte del codiciado maletín ni aspiro a ser amigo ni siquiera conocido de ninguno de los concursantes. Insisto: me da absolutamente igual. Lo único que me interesa tanto del programa como de quienes participan en él es lo que busco cada vez que enciendo la televisión, ya sea en un reality, serie de ficción o las noticias de sobremesa: entretenimiento. Tan simple, directo, y aveces difícil de conseguir como eso. Un objetivo que “GH” siempre me había despertado, exceptuando la pasada versión de los anónimos, cuando a falta de un mes más o menos para su conclusión decidí dejar de verlo (para ser más exactos: cuando vi claro que la expulsada de la semana iba a ser Adara), por tanto en cuanto lo que quedaba dentro de Guadalix difícilmente iba a hacer que me emocionase de algún modo. No tengo nada contra “Naranjita la lía” y, de hecho, era una de mis favoritas al principio de la emisión, pero ese odio enfermizo que tuvo con Adara no sólo era injustificado, sino además nocivo para ambas. No es obligatorio que cada año tenga que ganar aquel que se aísla del grupo mayoritario (sin ir más lejos, en la pasada edición del VIP ganó Laura Matamoros frente a Carlos Lozano), pero sí se agradece que, al menos, los ejes más representativos de cada bando lleguen a la final, porque si no nos encontramos con un descafeinado desenlace donde nada importa ya, porque sus integrantes parecen estar en lago más parecido a unas vacaciones entre amigos (experiencia que, ya puestos, me gusta más vivirla que verla por televisión).
Por todo ello, no me gustaría que Aída ni Alejandro salgan este jueves de la casa. A no ser que con la presumible salida de la polemista se de inicio a la “repesca” y ello de con Toño Snachís de nuevo dentro del concurso. Cualquier otra cosa se me antoja como perjudicial, no sólo para mis intereses, sino para el propio espacio en sí. Recordemos que hace apenas un par de semanas sufríamos por la posible cancelación del VIP, con caídas en picado de audiencia en cada emisión y con la defenestración del “Límite 48 horas”, que definitivamente se queda fuera de la parrilla. Esto, por supuesto, y como he dicho otras muchas veces, no implica que comulgue con todo lo que hacen o dicen los susodichos Aída y Alejandro.. sobre todo en lo que respecta a la primera, que tiene un don natural para sacar de quicio a la gente. “Ni jarto de vino”, como se suele decir, me iría con ella a vivir encerrado en una casa (ni a tomar un café siquiera), pero me divierte profundamente verla en pantalla, máxime cuando consiguió despertar una convivencia aletargada e insufrible. Esto es de destacar, pues creo que mucha gente de la que seguramente voten esta semana para echar a alguien de Guadalix lo hagan pensando en el pasado de la colaboradora, que salió a las primeras de cambio tanto de su “Gran Hermano” como del postrero “Supervivientes”. En ambas ocasiones, yo también estaba por esa labor, pero no creo que debamos tomarlo como santo y seña. No al menos en esta ocasión. Hemos de ser justos y, sobre todo, coherentes con lo que estábamos viendo hasta su llegada.
Y, de la misma manera que no juzgo como persona (o personaje, si preferís) a Aída más allá de sus méritos o deméritos televisivos, otro tanto me pasa con “el trío Cobra”, como he bautizado a Aless Gibaja, Daniela Blume y Elettra Lamborgini. Nuevamente, tiremos un poco de eso que tantas veces se echa en falta: la memoria. El “influencer” (o como se defina) era un chico con armario monocromático que se pasaba los días diciendo cosas como “consejito”, “super pink”, “siempre smile” y “ok doky”. Un tipo en apariencia tan malvado como pudiese serlo un osito de peluche, que se disfrazaba con pijamas de unicornio y que decía luchar contra las injusticias y especialmente contra el “bullying” que él mismo había sufrido en el colegio. Y mira tú por dónde que desde la llegada de Aída su comportamiento ha cambiado ostensiblemente, hasta el punto de decirle cosas como: “Tienes 41 años y quieres ser tener muchos hijos, pero no vas a encontrar a nadie que quiera hacértelos”. Sí, ya sé que estaréis pensando que voy a soltar una parrafada en contra de Gibaja a costa de estas declaraciones, altamente desafortunadas y que agreden directamente a una cosa muy personal de una compañera. Pero… ¡no lo voy a hacer! Éste Gibaja me encanta. Al otro era al que no soportaba. Una personalidad así la quiero ver en pantalla, y por supuesto también quiero ver a la némesis que le saca dicho carácter. ¿Qué es lo que vamos a conseguir si sale Aída esta semana? ¿Qué vuelva a impregnarnos con sus “super consejitos”? ¿De verdad es lo que queremos?
Seamos sensatos, por favor. Nunca he dicho que la Nízar deba ganar este concurso ni creo que sea una postura que defienda en el futuro. Pero su presencia en la casa, a día de hoy, es innegociable. De momento, ha despertado el lado más oculto de gente que estaba muy en la sombra, como el mencionado Gibaja, pero también Alyson Eckman o Marco Ferri. Todos ellos han comprendido, cuanto menos, que les estaban “castigando” con la irrupción inesperada de Aíza y, por tanto, debían hacer algo en consecuencia, bien fuese estar a su lado o en contra, pero hacerlo de manera activa y no con la languidez con la que estaban dejando que pasaran las semanas.
En fin, no sé qué más decir para haceros entender que hemos ganado mucho con la llegada de Aída, y seríamos unos necios si la dejásemos escapar. Ya lo hicimos con Toño Sanchís, imbuidos por una supuesta necesidad de hacer justicia a favor de Belén Esteban que ni nos competía ni dio como resultado algo bueno para el desarrollo del concurso. No nos equivoquemos otra vez. Seguro que hay mejores oportunidades de volver a dar su escarmiento a Aída Nízar. Pero no esta semana.

Y mañana, como siempre en Orgullo Fan… más y mejor.

lunes, 6 de febrero de 2017

GH VIP 5: Kárate a muerte en Guadalix


Ver el blog del día anterior (pinchar aquí).
Eso al menos es lo que parecía anoche durante las veces que conectaron en “El Debate”. O, para ser más exactos, desde que la dirección tuvo a bien comenzar con los posicionamientos, porque hasta entonces la hermandad era santo y seña de los concursantes con el objetivo común de superar la prueba semanal. Vamos, para quienes nos quejábamos de la indolencia de este VIP desde que comenzó a emitirse hace más de un mes, toda una gozada, si bien es cierto que las actitudes de algunas concursantes como Elettra o Alyson son punibles, cuanto menos, de una nominación directa y, sin embargo, hasta el momento se están marchando de rositas. Una cosa es que Aída Nízar nos parezca a todos sobreactuada cuando la vemos llorando en el confesionario y otra muy distinta que no tenga razón cuando se queja de que si fuese ella la protagonista de dichas acciones, ya habría sido puesta de patitas en la calle,. O habría una jauría humana con antorchas humeantes camino de Guadalix clamando para que les dejasen quemarla en una hoguera.
Lamentablemente, el “speech” de su madre en plató no estuvo muy trabajado. Intentó enumerar todo lo que había recibido su hija en contra desde que entró a participar en el programa, para justificar también las salidas de tono de Aída (que se las trae, cosa que nunca he negado) pero lo dijo repitiendo algunas de esas chanzas, trabándose y en general sin mucha convicción. También es cierto que “en vivo y en directo”, con la tensión y los nervios, es mucho más difícil que hacerlo en la intimida de mi casa y con una hoja en blanco delante. Repasemos: Daniela la amedrantó cuando Nízar y Alonso estaban comentando en privado el comportamiento de algunos en la casa, exigiéndole que la hiciesen partícipe de lo que se hablaba (cosa que, por supuesto, no tenía por qué hacer); Alyson le preguntó si había hecho porno y luego dijo que ella misma sí lo había hecho… pero con su madre; esta misma concursante, muy natural y muy graciosa ella, en los últimos días le ha escupido en dos ocasiones y, no sólo lo ha reconocido, sino que ha asegurado que podría hacerlo en su cara durante la emisión de la próxima gala; Aless Gibaja comenzó su convivencia con ella envenenado al resto de concursantes en su contra, y pasó de decir de ella que era una “víbora” a espetarle “que era lo peor y había traído el mal rollo a la casa”, de manera bastante vehemente y agresiva, sumándose además al linchamiento que estaba recibiendo en ese momento la polemista, con varios compañeros en contra y de pie delante de ella, mientras que la propia Aída continuaba sentada en el sofá. Pero es que voy más allá, porque esta última acción tuvo lugar después del (primer) intento de agresión a Aída, cuando Elettra se acercó a ella soltando todo tipo de improperios, masajeándose las tetas (algo así como el golpe de pecho de los gorilas, pero en versión choni recauchutada) y tocándole la cara en tono bastante intimidatorio, hasta el punto de que varias personas tuvieron que sujetarla para que la cosa no fuese a más.
Es cierto que la propia Aída exageró posteriormente otro empujón por parte de Elettra cuando apareció en la casa el mal llamado “sargento” Matamoros, pero eso no quita que el contacto existiese. También es cierto que no parece motivo de expulsión a simple vista las palmaditas de la Eckman en la pierna de la colaboradora durante la última fiesta, ni que ésta le gritase al oído “¡Agresión, súper, expulsión!”, para hacerle burla refiriéndose a la escena anteriormente mencionada. Y bueno, tampoco se puede considerar como una agresión directa el hecho de que Elettra anoche golpease con puñetazos y patadas el mobiliario de la casa mientras discutía con ella. Ahora bien, sumándolo todo… hay que ser muy necio para no darse cuenta de que lo que están practicando en Guadalix es un amago de “bullying” en toda regla, un machaque contínuo de 24 horas donde se van turnando para hacer de la Nízar un saco de boxeo para todo tipo de vejaciones. Y sí, ya sé que todos los que odien a muerte a la “elegida de Dios” dirán que ésta se lo tiene bien merecido, pues es bastante propensa a apagar el fuego con un chorrito de gasolina. Esto también es cierto, sí. Pero a todos aquellos que nieguen lo evidente les diré que es una reacción bastante común en personas que están siendo maltratadas de esta manera responder de la misma forma para dar una falsa impresión de que no están siendo “sometidos”.
La gota que colmó el vaso, y quizás la que pasó más inadvertida. Fue la manera en que la casa en bloque atacó a Alejandro Abad cuando éste le dio su apoyo a Aída. Quedó patente entonces que lo que tenemos ahora mismo en el VIP es una guerra en toda regla donde, o estás con el bando teóricamente “bueno”… o estás en su contra. Para el resto de concursantes no es suficiente que la Nízar salga expulsada presumiblemente este jueves. No. Antes de que eso ocurra tienen que amargarle la existencia, dejándola sola como un perro y, si se puede, chafándole la cabeza en el barro de la pista americana donde minutos antes la animaban entonando su característico “¡Amo mi vida!” para que terminase la prueba. Nagore Robles señalaba desde el plató que Aída había querido sabotear la prueba. La verdad es que no sé si lo hizo. Pero debería. Porque, a todo lo señalado en este artículo, le faltaba la guinda del pastel en forma de un Kiko Matamoros que, lejos de intentar mantener una especie de equilibrio de poderes, se sumó al escarnio público afeándole el mismo comportamiento que él había tenido los días que estuvo en la casa.

En fin, que por todo lo dicho, me gustaría que Aída superase la nominación de esta semana, aunque sé que es una proeza difícil de conseguir, sólo al alcance de auténticos héroes. Y esos héroes, queridos telespectadores, somos todos nosotros, que tenemos el auténtico poder del programa en nuestro voto. Hagámoslo posible.

viernes, 3 de febrero de 2017

GH VIP 5: Pedimos oficialmente la entrada de Aylen Milla, novia de Marco


Ver el blog de ayer (pinchar aquí).
“Dios, ¿por qué la hiciste así?”, parafraseaba anoche Jordi González la famosa expresión de Aída Nízar ante el jolgorio de la platea. Lo cierto es que, nos guste más o menos, la entrada de la polemista ha dado vida a este VIP, que de hecho registró ayer su máximo de temporada en una gala donde, por fin, los vídeos de lo acontecido en la última semana se sucedían en la escaleta sin tiempo para que los invitados al plató abriesen la boca. Esto hay que debérselo a la Nízar, sin duda, pero también a la suspensión del “Límite 48 horas”. Dos decisiones que tomó Mediaset ante la sangría de espectadores y que han resultado ser milagrosas para el concurso. Podríamos decir, después de un mes de emisión, que bienvenidos a “Gran Hermano VIP 5”.
Por lo mismo que aplaudo la irrupción cual elefante en una cacharrería de Aída, lamento profundamente la expulsión ayer de Alonso Caparrós. Más allá de que te guste o no como persona, que te caiga simpático o insoportable, que fuese o no tu favorito… Alonso es otro de esos concursantes que “hacían programa”. Sí, ya sé que el concepto del formato “GH” se define como “telerrealidad” y que a los participantes se les pide que vivan la experiencia y sean ellos mismos. Eso está muy bonito sobre el papel. Pero si te encuentras con una panda que lo único que hacen es estar tumbados a la bartola y esperar que vaya pasando el tiempo (pues la permanencia, sobre todo en el VIP, equivale a seguir ingresando tu caché)… nos pintan bastos. Al menos, a los que queremos entretenimiento. Como se ha señalado varias veces, a mí me la repanplinfa que gane fulano o mengano. No estamos escogiendo al Premio Nobel de nada. Lo que queremos es que, durante los 3 meses o lo que dure el espacio en la parrilla, vivamos un carrusel de tramas donde haya espacio para el humor, los escarceos amorosos y las broncas. Eso, señores, es “Gran Hermano”. Lo demás… es “Barrio Sésamo”.
Paradójicamente, puede que el principal perjudicado de la entrada de Aída fuese el propio Alonso, aunque en las primeras horas de vivencia de la nueva compañera se antojase todo lo contrario. Con la entrada de Nízar, el VIP vuelve a tener un nuevo villano, y la presencia de Caparrós se hizo, por tanto, prescindible. Además, reculó bastantes pasos en su primera intención de forjar alianza con la polémica colaboradora, y encima optó por alejarse del foco de atención de la casa, lo que se traduce en una cadena de errores que han dado con sus huesos fuera de la casa de Guadalix, muy lejos del maletín que tanto ansiaba. Decidir, por voluntad propia, no dar “más juego” esta semana del estrictamente necesario ha sido la gran metedura de pata de un Caparrós que nunca llegó a entender del todo cómo funcionaba el formato, pero que cuanto menos apostó por jugar; algo que no se puede decir de todos los que aún siguen dentro, ni mucho menos.
En este sentido tenemos a un Aless Gibaja, que anoche después de la retransmisión en directo se flagelaba por los abucheos que había oído referidos a su persona mientras comunicaban las nominaciones. Gibaja es otro de los que a día de hoy no se espera nada dentro del concurso. Como sabréis todos los que sigáis el blog, nunca fue de mi agrado, pero también es cierto que esperaba más de él. Le veía como el auténtico villano en la sombra, con ese veneno camuflado de “buenrollismo” que ya no consigue disfrazar, por mucho que lo intente con sus pijamas del Primark. Sin embargo, y quizás por esos mismos “pitos” (que no es la primera vez que escucha), su protagonismo se ha ido diluyendo hasta quedar en nada. Ahora, más que nunca, es un sosías del amigo de Chabelita que entró la pasada edición y cuyo nombre ya ni recuerdo.
El panorama que nos queda, no obstante, es propenso al optimismo. El resto de tramas que había dentro de la casa siguen su curso y tomando derroteros que no nos esperábamos. El acercamiento de Alyson y Marco, por ejemplo, ya no parece tan inocente. Ayer la novia del italiano entró vía telefónica desde Chile para dejar claro que el tonteo de ambos no le gusta un pelo. Hay muchos que aseguran que la pareja de novios, que se conoció dentro de un reality en el citado país, están deseando “forzar” la situación para que la dirección del VIP opte por meter a la chica de Ferri en la casa, al igual que se ha hecho en otras ediciones, sobre todo de la versión de anónimos. Desconozco si esto es viable, habida cuenta de que lo último que supimos de la novia antes de su llamada de ayer es que había entrado a participar en otro concurso de similares características junto a Oriana. No obstante, y a pesar de que parezca que lo llevaban planeado de fuera, me encantaría ver cómo se desenvolvería todo con la llegada de esta nueva concursante. Ya me imagino a la Eckman entrando en cortocircuito con sus muletillas habituales de “Oh, my God”, “Fucking Crazy” repetidas una y otra vez en bucle.
Lo mismo podemos decir de Ivonne y Sergio, que parecen más cerca de tener algo más que un roneo, por más que me siga pareciendo ciencia-ficción, lo suyo. Pero lo de la Reyes es el caso más delirante de este VIP. Su perfil puede que sea el más bajo dentro de la casa, pero el que más está dando que hablar fuera de ella. La jugada le ha salido perfecta, imagino que mucho mejor de lo que ella misma esperaba. Y puesto que ahora lo sabe (esa pregunta con sonrisilla a Matamoros de si había mucha “tormenta” fuera), podría suceder que la chica decidiese explotar un poquito más la cosa y dar un nuevo motivo para habladurías, liándose con un chaval que perfectamente podría ser su hijo. Es otra de esas historias que estoy deseando ver cómo finalizan.

Y bueno… la verdad es que hay mucho más que contar. Pero como siempre, me quedo sin espacio. Eso sí, intentaré seguir escribiendo durante este fin de semana, así que seguid atentos a Orgullo Fan porque mañana y como siempre… más y mejor.

jueves, 2 de febrero de 2017

GH VIP 5: ¿Quién merece salir expulsado hoy?


Ver el blog de ayer (pinchar aquí).
A pocas horas (minutos, como me descuide mucho) de la nueva gala de “Gran Hermano VIP 5”, vamos a repasar la lista de nominados y ver quién tiene (o merece) más papeletas para entrevistarse con Jordi González esta noche. Recordemos que la única vez que hemos visto los porcentajes ciegos fue el domingo pasado y había alguien muy destacado con más de un sesenta por ciento de votos. Todo esto puede cambiar radicalmente, ya que de todos es sabido que la mayoría de la gente se espera hasta el último momento para emitir su veredicto, durante la emisión de la susodicha gala. Así pues, refresquemos la memoria:

Alejandro Abad: el compositor y azote de los “triunfitos” vive hoy su primera nominación “real”, toda vez que la primera semana Irma Soriano se confundió al incluirle en la lista y la pasada se libró por cortesía de Tuto Durán, que pagó caro su gesto.
A su favor: su sentido del humor, su ironía, su “maldad bondadosa” (como de osito de peluche), la composición del tema “Mi gran hermano, mi amigo”, hit del programa. Muchos le ven como uno de los favoritos.
En su contra: se ha quedado “solo” como representante de Los Panchos, tras las salidad de Toño y Tuto, y puede que la audiencia le pague con la expulsión tanto su acercamiento a los anteriormente citados como el hecho de no tener ya un foco de atención sobre su persona. Además, podría haber muchos fans de la primera edición de “OT” que quisieran expulsarle como reprimenda por sus declaraciones hacia ellos.

Alyson Eckman: la actriz, reportera y otras cosas (la verdad es que no entiendo muy bien por qué es VIP esta chica) también afronta su primera reválida en la casa.
A su favor: es una de las opciones de “carpeta” por su enamoramiento de Marco Ferri. Además, el hecho de que éste no le haga caso, como sabemos, suma puntos en el reality. Por otro lado, ya se ha enfrentado con Daniela y, sobre todo, Eletta, lo que para muchos ya la erige como la principal oposición al “grupo mayoritario”.
En su contra: de los cuatro nominados, es la que, a priori, menos gente conoce antes de su paso por Guadalix, lo cual no tiene por qué ser necesariamente malo. No creo que esté realmente en peligro, al menos esta semana.

Alonso Caparrós: el otrora actor, colaborador y presentador (participante también de “La granja de los famosos”) suma su segunda nominación consecutiva.
A su favor: muchos le ven como el “Carlos Lozano” de esta edición, si bien las comparaciones son odiosas. Tiene muy claro que quiere ganar el concurso y eso le hace participar activamente de lo que sucede en la casa, lo que de cara a la audiencia, da mucho juego.
En su contra: ese mismo afán de ganar a toda costa le ha hecho salirse del tiesto en varias ocasiones de manera garrafal. La semana pasada se libró por los pelos de la expulsión y el público no duda en abuchearle cada vez que aparece en pantalla, lo que da cuentas de los sentimientos que despierta en el exterior. Además, ninguno de sus intentos por hacer pandillita en la casa ha tenido su efecto.

Irma Soriano: la antigua “chica Hermida”, periodista y colaboradora de varios programas afronta también su primera nominación.
A su favor: tiene ese perfil “gracioso” con un universo propio que la hacen protagonizar el vídeo humorístico de cada semana. Además, muchos la ven como “la madre” de la edición.
En su contra: por lo mismo del apartado anterior, hay mucha gente a la que le resulta un tanto cargante y, por otro lado una “bienqueda”. No ha querido unirse a Alonso, quien lleva tiempo advirtiéndola del peligro que suponen los “jóvenes”, la mayoría de los cuales nominan en bloque a los “veteranos”. Por último (pero no menos importante) su forma de sacar las cosas de contexto y dramatizarlo todo sacan de quicio a más de uno.


Y bueno, veremos qué pasa dentro de poco. La verdad es que a priori se antojaba un duelo reñido entre Alonso e Irma, incluso con un posible “duelo a dos” durante la emisión de la gala, por los enfrentamientos que han tenido entre ambos, tal y como se ha hecho en otras ediciones con otros concursantes. Pero vistos los porcentajes del domingo… parece que todo puede pasar. ¿Y después? Pues nada. Por primera vez este año, sólo podrá votar la mitad de la casa en base a lo que pase en la resolución de la prueba. Independientemente de quienes sean los afortunados, tendremos nueva lista de nominados con Aída Nízar y dos más (como mínimo). Y mañana, en Orgullo Fan… pues más y mejor. Como siempre.

miércoles, 1 de febrero de 2017

GH VIP 5: del amor y otras desgracias


Ver el artículo de ayer (pinchar aquí)
Tras haber dado cuenta de la supuesta relación entre Ivonne y Sergio, y toda vez que la casa se mantiene en una calma tensa desde el conato de agresión de la Lamborgini a Aída el pasado domingo, voy a poner los puntos sobre las íes de los supuestos amoríos que se estarían gestando en Guadalix, con la intención de hacer un blog más corto que en otras ocasiones (cosa que no sé si podré cumplir).
Sobre lo de la Reyes el concejal del PP, más allá de lo aportado ayer, sólo añadir, para quienes estén deseando forrar esta carpeta con la imagen de ambos, que la cosa no cambiará… a menos que ella de un paso al frente al ser, presumiblemente, nominada esta semana. Es algo muy habitual en otros “Grandes Hermanos”. También lo es si alguien del exterior les da alguna orientación en este sentido o se producen los típicos gritos de gente que va a las inmediaciones de la casa a darles gritos y les alientan en este sentido. ninguno de estos dos últimos imprevistos se ha producido, debo señalar, pero lo del cambio de actitud de Ivonne está por ver. Y pongo todas las esperanzas en ella porque Sergio es demasiado tibio como para… no sé… lanzársele a la boca durante una fiesta o algo así. No sólo es joven, sino también inexperto en estas lides. Demasiado barco para tan poco marinero, vamos.
Pasemos ahora a Ali y Marco Ferri. Al ser joven, relativamente guapa y, sobre todo, soltera, la americana entró enseguida en las quinielas de posible “carpetera” de esta edición. Podría haber orbitado en este sentido alrededor de Sergio, pero ella lo dejó muy claro desde el principio. A los pocos días ya decía: “Marco me pone muchísimo. Y eso es un problema”. Y en efecto, es un problema. No sólo para ella, sino para todos los que estamos ávidos de ver un “edredoning” en el VIP. Porque Marco tiene novia y, por lo que hemos visto hasta ahora, está enamorado de ella. No digo yo que la cosa no pueda cambiar después de unos meses de encierro donde se gesta un “micro-mundo” propio y el exterior se va difuminando en una espesa niebla, pero mi opinión al respecto de esta relación es que, cualquier posible acercamiento que veamos, sólo será el gusto del italiano por dejarse querer. Que se pase los días pegado a la Eckman, haciendo bromas, intercambiándose confidencias y cantando juntos ñoñas baladas sólo se justifica por el hecho de que el chico no ve ningún peligro en Ali. “Peligro” en el sentido de que ella pueda llegar a gustarle de verdad. Vamos, que es una amiga. Con “derecho a toda la casa”, como te dicen cuando buscas un piso de alquiler. Pero no con derecho a roce.
Por último estaría la “carpeta” más famosa de todas, gestada desde antes incluso de que el VIP abriese sus puertas. Parece ser que la orientación sexual de Eletta y Daniela Blume hizo brillar los ojitos de muchos seguidores de “GH” que especularon con una posible relación lésbica entre ambas, algo inédito en el formato, tal y como ya comentamos. ¿Por qué no? Ambas son guapas y libres. Lo malo es que la Blume entró demasiado a saco en este sentido, lo que hizo sospechar a muchos que, efectivamente, se traía la lección aprendida de casa y quería ganar puntos con la audiencia satisfaciendo sus deseos… a la par que los suyos, por supuesto. Esto, no sólo echó para atrás a los más escépticos en esto del amor a primera vista, sino también a la heredera del imperio Lamborgini, quien pronto manifestó que, no sólo le molestaba un acercamiento tan directo, sino que ella misma, según dice, es muy difícil de conquistar, así que la Blume debía coger pico y pala y dedicarse a horadar piedra (o diamante, en este caso) durante todo el encierro, en caso de que quisiera llegar a comerse algo. Pero claro, una cosa es querer dar juego de cara al exterior… y otra muy distinta es ser gilipollas. No es que la Lamborgini sea un hueso duro de roer… es que, directamente, no hay posibilidad alguna, por tanto en cuanto se nota que la colaboradora de programas de radio no es su tipo (al margen de qu la propia Eletta ya lo ha dicho). Sólo reaccionó en este sentido durante un día que la Blume decidió hacerse la ofendida por unos coqueteos en el jacuzzi donde ella no estaba por el medio. Pero, en la postrera conversación en el sofá, por si quedaban dudas, quedó muy claro que a la ex “Super Shore” sólo le molestaba el hecho de haberse quedado sin perrita faldera. Y Daniela no está por la labor de seguir arrastrándose. A pesar de todo, la opción de que entre esas dos llegue a pasar algo es lo más factible a día de hoy dentro de Guadalix, así que no perdamos la esperanza.

Y bueno, una vez más he incumplido mi palabra de ser más conciso y breve. Me quedo sin tiempo y sin espacio, pero no sin ganas. Así que mañana en Orgullo Fan y como siempre… más y mejor.

lunes, 30 de enero de 2017

GH VIP 5: ha tardado en llegar... pero empezó lo bueno


Me olvidé de comentar en el pasado artículo lo que quizás fue lo mejor de la pasada gala. Un vídeo bastante “random” y del que pocos se han hecho eco. Lo cierto es que no se presentó a bombo y platillo y podría haber incluso pasado desapercibido dentro de la maquinaria de un programa de tres horas, pero lo importante es que existió y lo vimos. Se trató de un momento de asueto dentro de la casa de Guadalix donde Alejandro Abad y Tuto Durán, entre risas,  “sacaban del armario” a María del Monte, así como suena. Según pudimos apreciar, Abad relataba al canario una de sus anécdotas profesionales (el tema favorito de ambos dentro d ela casa, por otro lado) y narraba cómo había tenido que componer canciones para algunas folklóricas de orientación sexual “dispersa” (creo que utilizó esta palabra, pero no estoy seguro. La verdad es que el propio Alejandro no sabía cómo decirlo, pero en el contexto se entendió perfectamente, y su interlocutor aún mejor), y ante la imposibilidad de poder referirse a un “amor masculino”, había tenido que recurrir a metáforas en las letras, por petición expresa de las cantantes, del tipo “cabalgando en un caballo” o similar. Fue entonces cuando Durán soltó, sin rubor, “¿Cómo María del Monte?”, a lo que Abad, tras pensárselo un segundo, replicó: “Por ejemplo”.
Lógicamente, si se le preguntase a Tuto por este incidente (que no se hizo), ralegaría de nuevo su inexperiencia en la televisión, que nunca ha visto “Gran Hermano”, que no sabe que todo se graba y etc. Es una excusa que utilizan muchos concursantes, no sólo del VIP sino de la edición anónima. Cuesta creer, toda vez que son ya 17 años los que lleva emitiéndose en Telecinco el formato, toda una vida (sigh). Pero ciertamente, muchas veces da la impresión de que ninguno de los que están dentro de la casa saben realmente de qué va la movida. Sólo así se explica la situación a la que ha llegado actualmente este “VIP 5” y todas las medidas que está tomando la dirección del reality para impedir su cancelación; la última de las cuales la vimos anoche, con la incorporación de Kiko Matamoros en plan “sargento de hierro”, con la excusa de la prueba semanal a la que tendrán que hacer frente, que en este caso será “Entrena como puedas”. De lo poco que pudimos ver cuando pinchaban la señal en directo, ya se veía bastante claro que el colaborador de “Sálvame” les soltaba algunas indirectas sobre lo mal que lo están haciendo de cara a la audiencia y la necesidad de que “espabilen” salvo pena de que les cierren el chiringuito.
Sin embargo, creo que la culpa no la tienen los participantes de esta edición. Al menos, no del todo. En “GH 17” (quizás, la peor edición de todos los tiempos) tuvimos que asistir una y otra vez a las llamadas de atención por parte del “Súper” hacia los habitantes de la casa de Guadalix, afeándoles su comportamiento y pidiéndoles una y otra vez que no se faltasen al respeto y hablasen con educación. Unas regañinas que, personalmente, vivía con una mezcla de estupor e indignación, máxime cuando acto seguido les solicitaban que se “posicionasen” en contra de quien quisieran ver fuera del programa o les pedían recitar los famosos “contra-alegatos”, en un acto de incoherencia sin parangón. En otras palabras: no se puede criar a un perro de presa para que ataque… y luego estar todo el rato tirándole de la correa. Estoy de acuerdo en que los anónimos de la edición pasada habían tomado las peleas y los insultos como “santo y seña” y llegados a extremos que nunca antes se habían traspasado, pero parecía haber una intención expresa de la directiva para que se comportasen como alumnos de una escuela católica, algo que los “grandes hermanos” nunca han sido… ni tampoco se les ha pedido que sea. Evidentemente, el ganador del formato no será aquel o aquella que grite más (aunque bueno, la que se alzó finalmente con el maletín fue la “Naranjita”), pero si “GH” defiende siempre que los concursantes se muestren “tal y como son” y salpicas el cásting con un montón de “chonis” y “canis”… ¿qué esperabas? “La gente no enciende la televisión para ver a un grupo de niñatos gritando día y noche”, repitió en varias ocasiones Jorge Javier Vázquez, presentador de la pasada edición. Bueno, quizás alguno no. Pero ese target, queridos amigos de Mediaset, hace tiempo que les perdisteis. Ese público es el que enciende Antena 3 y enarbolan la “televisión blanca”. A mí, personalmente, me gusta la marcha. Y es lo que espero ver en “GH”, sinceramente.
Y mira tú por dónde, tampoco era tan difícil de conseguir. Ha bastado la entrada de Aída Nízar para remover todo el avispero. Anoche, in fct, tuvimos el mejor “Debate” de lo que llevamos del “VIP”. Apenas hubo tiempo para entrevistar a Tuto, y no sólo porque la languidez del supuesto cantante internacional aburre a las ovejas, sino porque los vídeos de lo que había acontecido en poco más de 48 horas se atropellaban en la escaleta. Así vimos a un Aonso Caparrós “renacido”, que por fin ha entendido de qué va la película, y está dispuesto a re-escribir el final de la misma. O aun Aless Gibaja que se ha quitado la careta y se pasa el día hablando de “venenos”, “víboras” y reptiles varios. Se le olvida quizás mirarse en el espejo. El “siempre smiling”, supuesto azote del “bullying” que sufren sus pequeños seguidores, ha tenido muy poco decoro en comportarse como el típico acosador de instituto, haciendo pandillita con sus “amiguitas” para machacar a la recién llegada. La imagen bastante gráfica de él sentándose en la encimera de la cocina, al lado de su amiga, Blume, quien en ese momento estaba intercambiando lindezas con la Nízar, es bastante significativo. Es el proceder del típico que está siempre detrás del más fuerte, azuzándole para que pelée por él, y luego suelta una patadita en la cabeza cuando el rival está ya indefenso en el suelo. Y que conste que no es un ataque. Esta vez no. Prefiero mil veces a este Gibaja antes que al personaje pre-fabricado que hemos debido soportar en las pasadas semanas. Hace un par de blogs pedí que el “influencer” fuese nominado para verle cómo era realmente. Bueno, n hizo falta hacer tal cosa. Aída lo ha conseguido por nosotros.
Bueno… ¿y qué decir de la Lamborgini? La que presume de “cagarse” en las camas de sus enemigos o “mearles” en el té estuvo anoche muy cerca de proceder de tal manera, con conatos de agresión a la nueva participante, que lograron lo imposible: convertir a Aída Nízar en potencial víctima e incluso fagocitar entre la audiencia un sentimiento de lástima hacia ella. Todo esto  no quiere decir, por supuesto, que la susodicha no se lo haya ganado a pulso, por supuesto. Desde el primer momento que puso un pie en la casa, la habitual de otros programas de la cadena fue muy consciente de que su paso por Guadalix iba a ser muy efímero. Nominación y expulsión, que es el equivalente del “saque y volea” que empleó ayer Federer para dejarnos sin ver a Nadal levantando de nuevo un título de Grand Slam. Todo ello, por supuesto, siempre y cuando no la expulsaron disciplinariamente antes de que eso ocurriese, bien por algún comportamiento indebido, bien por “largar” más de la cuenta. Vamos, en total un par de semanitas a lo sumo. Pero el ambiente tan hostil, la indiferencia, los ataques constantes y la vigilancia extrema que están haciendo sus compañeros para con ella, quienes de hecho no paran de decir cada dos por tres que se ha saltado las normas del programa contándoles algo del exterior (cuando no lo ha hecho) podrían obrar el milagro de hacer que Aída supera una más que probable nominación la semana que viene, todo un hito en su carrera televisiva.

En fin, me quedan muchas cosas por contar de lo que ha pasado en estos días, pero ya tendremos otras ocasiones, porque me quedo sin espacio ni tiempo. Mañana, en Orgullo Fan y como siempre… más y mejor.

jueves, 26 de enero de 2017

GH VIP 5: pidiendo la nominación de Aless Gibaja y la expulsión de Tuto


El sopor sigue inundando la casa de “Gran Hermano”. Lo único divertido en estos últimos días, de hecho, ha sido pensar en el careto que se les va a quedar a todos cuando esta noche entre Aída Nízar (quien, en principio y por lo que ella misma ha dicho en un vídeo en sus redes sociales, entra para ser concursante de pleno derecho). No sólo la entrada de nueva “competencia” le va a sentar como un tiro a más de uno, sino que lógicamente van a comprender que algo no va bien con la edición, pues a esto se le suma la retirada este martes del “Límite 48 horas”. No hace falta ser muy listo para sumar 2 y 2, pero si alguno de los concursantes actuales es algo cortito (véase Aless Gibaja) no os preocupéis que la “elegida de Dios” seguro que les deja caer algo para que espabilen de una maldita vez.
Tal y como señalé en algunos artículos anteriores, creo que la elección de cásting de este VIP ha sido, en líneas generales, buenoa El único problema es que se han congregado varios personajes que quieren ganar el famoso maletín o, cuanto menos, permanecer el mayor tiempo posible dentro de la casa, con lo que están midiendo muy mucho sus pasos para no tener ningún descuido que pueda acabar con ellos antes de tiempo. Es el caso, por ejemplo (y siento volver a mencionarle, de verdad que no es nada personal) de Gibaja. Me cuesta mucho creer que la cara que ofrece a la audiencia sea su verdadero yo, sobre todo porque a la primera que puede aprovecha para meter un poco de veneno. “Veneno Pink”, que diría él, pero veneno a fin de cuentas. El hecho de haberse integrado dentro del grupo mayoritario y no haber salido nominado hasta la fecha han hecho que pueda seguir con la pose durante estas tres semanas. Por ello, pido urgentemente su nominación, para ver cómo reacciona y descubrir si realmente es todo “siempre smile”. Me da igual que sea una nominación disciplinaria, o de los compañeros o del público. Pero que le nominen. Vale, vale… al final admito que sí tengo un poco de inquina personal contra él. Vamos, que no lo soporto.
Pero para que salga nominado, lógicamente, antes deberá salir el expulsado de esta semana. Ya expresé ayer mi deseo de que no sea Alonso el elegido, así que me voy a “mojar” y diré mi candidato para dormir esta noche en su casa (o en el hotel que la organización tenga a bien reservarle). Emma Ozores es cierto que no ha hecho nada en estos días de concurso. Es cierto que cuando habla resulta graciosa, pero esto (lo de hablar) lo hace poco a menudo. Bueno… lo de hablar, con otros quiero decir, porque se monta unos soliloquios entre susurros que ríete tú de “Cinco horas con Mario”. A pesar de esto, para mí ha sido una gran decepción a estas alturas, pues esperaba mucho más de ella, sobre todo después de la triunfal entrada que tuvo con sus repetidos “Adiós, buenas noches”. Empero, todas las encuestas señalan que es el porcentaje menos votado, algo que justifico por el hecho de tener un perfil simpático que puede enternecer a la audiencia. Veremos lo que dura.
Con esto, qué duda cabe que mi voto va para Tuto Durán. Fue el mismo que pedí la semana pasada, cuando intenté sin éxito obrar el milagro de la permanencia de Toño Sanchís. En aquel momento, dije que lo mejor del canario lo habíamos visto ya. No me equivocaba. Tuto es otro de esos caracteres que no ha terminado de “explotar” durante su estancia, y no me refiero únicamente a alguna bronca o algo así. El chico se ve que tiene genio, pero ya ha quedado claro que no lo va a sacar mientras permanezca en Guadalix, máxime cuando todos los planetas se están alineando para cumplir su sueño de convertirse en cantante. De momento, el programa ya le llamó al confesionario para que escuchase su single producido (que le causó la misma emoción que saber a cuánto se cotiza actualmente el euro en Wall Street; es decir… nada), y ha compuesto junto a Alejandro el tema principal de este VIP, que también se va a comercializar. Además, y aunque sea de Perogrullo, el simple hecho de haber entrado en el cásting ya le ha servido como escaparate para todos aquellos que no le conocíamos (que era toda España menos en su casa). Por todo ello, y puesto que también está casado y con un hijo (esto es, que tampoco va a darnos ninguna trama sentimental u “edredoning” en su defecto), lo mejor que podemos hacer es expulsarle esta noche. Tuto debe salir para grabar el videoclip de su single, hacer bolos, firmar contratos con discográficas y demás. Lo digo en serio: aunque os duela, es por su bien. Dejándole dentro le vais a privar de que se gane la vida dignamente con su trabajo.
El daño colateral será que Abad se queda teóricamente “solo”, aunque esta puede ser la oportunidad que Caparrós espera para unirse al compositor definitivamente y hacer bloque común contra el resto. Sería interesante de ver. Por otro lado, siempre está la opción de que la organización meta también a Juan Camus (quien, de hecho, ya ha dicho que tiene una oferta para ello, en su Twitter), el “triunfito” que más a criticado a Abad por los derechos de autor y a quien Alejandro siempre menciona para hacer burla y chanza a su costa, llamándole “Juan Camas”. Recordemos, además, que Camus participó en una edición del VIP y, si no me equivoco, estuvo a punto de ganarlo, así que ya esta acostumbrado al formato y lo que esto implica.
En fin… en unas hora saldremos de dudas. De verdad que lamento estar centrando toda la atención de mis blogs en menos de la mitad de los concursantes pero es que del resto no sé qué comentar. Lo más que hacen es perfilarse la barba y mantener conversaciones en el jacuzzi de niños de trece años. Os parecerá mentira, pero ayer fue la primera vez que me fijé en los enormes pechos de la Lamborgini. Vaya tetas, sí señor. Y no es que antes no fuesen evidentes, pero es que hasta la fecha había mirado a esa chica como si fuese una “Punky Brewster” (cuando la susodicha “Punky” era niña, obviamente), así que mirarla con otros ojos me parecía indecente.

Bueno, no me enrollo más. Mañana, en Orgullo Fan… más y mejor. Porque peor, sinceramente, es imposible (sigh).

miércoles, 25 de enero de 2017

GH VIP 5: Caparrós debe quedarse... aunque no quieras


Hace unos días escribí un artículo diciendo que Alonso Caparrós era la mano que movía la cuna en “GH VIP 5”. Hoy, quiero cambiar esa frase, con vuestro permiso. Alonso, en todo caso, es la mano “a la que le gustaría” mover algo (la cuna o lo que sea, a estas alturas). Es patente que intenta enemistarse con alguien dentro de la casa, porque nunca hay un héroe si no existe un villano, y la frustración que le produce el hecho de que todos sus intentos hayan sido infructuosos le están dejando en el límite. A día de hoy, Alonso es un Daredevil de la vida que va dando palos de ciego allá por donde pasa, a la espera de que con algunos de esos palazos le caiga algo encima. Por todo ello, y no por apetencias personales, sabiendo además de que puede parecer contradictorio, pido que Caparrós se queda al menos una semana más en Guadalix. Es el único que, mal o bien, está intentando que en la casa pase “algo”. Bueno, para ser justos… Daniela también está intentando que pase algo dentro de la casa (en este caso, una “carpeta” con ella como una de las protagonistas), pero hablaremos de ese tema cuando la Blume esté nominada.
El principal problema que tiene la permanencia de Alonso dentro del reality es que de momento nadie le ha entrado al trapo en sus provocaciones. O nadie que él considere apto para erigirse como su némesis. Todo esto, claro, tras la salida de Toño Sanchís, que sí era, en esencia, el rival que el presentador esperaba encontrarse en esta edición. El dragón al que poder cortarle la cabeza, si lo preferís. El único fallo que tuvo ese fantástico plan de Caparrós (ideado, qué duda cabe, desde antes de entrar en la casa), es que se le olvidó que aquí el único que corta cabezas es el público (y siempre metafóricamente, faltaría más), con lo que las medallas de producirle un supuesto escarmiento al representante que tanto daño le ha hecho a la “princesa del pueblo” se la quisieron apuntar todos los que llamaron para ponerle de patitas en la calle. Sin necesidad de ningún Caparrós que les echase una mano.
Desde entonces, Alonso anda completamente perdido por la casa, y todas sus maquinaciones son tan forzadas y están tan completamente fuera de lugar que mucho me temo que la audiencia las va a entender más como un incordio que como algo realmente interesante de seguir viendo cada día a través de la televisión. Al menos, Caparrós podía tener algo de sentido del humor, con lo que le veríamos como una especie de “Gremlin” humano o “Jaimito” trasnochado; un tierno gruñón al que le gusta estar en contra de todo y de todos. Pero no es el caso. El discurso de Alonso es, de hecho, tan pensado y rebuscado que carece completamente de gracia, al margen de que muchas veces se ha extralimitado en sus valoraciones y ha pronunciado según qué términos que también pueden ser mal entendidos por el respetable.
Lo último, en su larga lista de “me cabreo porque sí”, ha sido decir que quiere que su departamento de abogados o representantes valoren si da su consentimiento para la comercialización del tema que compusieron Alejandro Abad y Tuto Durán. Una pantomima tan absurda que se cae por su propio peso por el simple hecho de que, como digo, la canción la han compuesto Alejandro y Tuto. Que Caparrós esté incluida en ella es meramente circunstancial. “Pasaba por allí”, que diría Aute. Y el propio Alejandro se lo dejó bien claro: “El que no esté de acuerdo… se le quita su voz y listo”. Fin de la discusión. No hay más preguntas, señoría.
Pero ese no es, por supuesto, el único palo de ciego que ha dado Alonso en apenas tres semanas de permanencia en la casa. ¡Ojalá! Lo tendría mucho más fácil para pedir su salvación. Su retahíla de despropósitos comenzó con la Lamborgini, a la que puso de vuelta y media (además de nominarla)… porque la ve como una hija. ¡Tócate los pies! Luego siguió con Irma Soriano, a la que afeó una expresión mientras estaban discutiendo por la costumbre de ella de ser una “bienqueda”. La Soriano es, de hecho, la única que ha ido de cabeza contra él a partir de ese momento, pero creo que Caparrós la descartó por el hecho de ser mujer y porque, además, tiene mucha facilidad para llorar. Tanta… que a veces llora y ni siquiera se acuerda del por qué. Ir a saco a por Irma, según Alonso, le podría echar a los telespectadores encima, entendiendo que pueden haber muchos que se sientan identificados con ella o que piensen que está abusando de un enemigo en desventaja, por el hecho de ser mujer. De lo que no es consciente Caparrós es de que la paciencia del público se agota, y la sociedad actual ya no es tan mojigata como hace un tiempo. El año pasado Lozano iba sin cuartel a por Rosa, Raquel, Laura… y todo el que se le ponía por delante, independientemente de su condición, edad, raza o sexo, y a todos nos encantaba.
Lo mismo pasó con Emma Ozores, a la que quiso convertir en una “espía rusa” (como ella misma ha dicho) y luego rectificó echándose a llorar como un niño, al darse cuenta de que enemistarse con la Ozores es como hacerlo con un conejito de peluche. Es otro de los hándicaps negativos de Caparrós: que parece que tiene todos sus pasos muy medidos y estudiados pero luego recula con demasiada facilidad. Lo mismo con Marco Ferri y la “chapa” de vergüenza ajena que le dio a Sergio en contra de él. Bueno, no de él… sino de todos los italianos. Dejando a un lado la cantidad de estupideces que encerraba el discurso, lo que más me sorprendió del asunto es que Alonso intentase a poner al concejal en contra de quien, a día de hoy, es su mejor amigo en la casa. ¿Qué esperaba ganar con eso? ¿Realmente creía que iba a influir en la relación entre estos dos pimpollos? El “doctore amore” es otro que, no sabemos si de fachado o no, parece no tener mucha maldad, así que el dardo de Alonso en su buca de dar con un rival digno cayó en el agua. Y van…
Lo mismo podríamos decir de su pataleta cuando Tuto salvó a Alejandro diciendo que era “injusto”, ya que ambos estaban en ventaja de salvarse el uno al otro por el hecho de ser amigos. Eh… am… sí, Alonso. Es la misma ventaja que tiene el resto de la casa para nominar, precisamente, a Alejandro y Tuto de manera sistemática por el simple hecho de que les conviene estar en “pandillita” e ir a por los más débiles (numéricamente cuanto menos). De nuevo, este gesto no es bien entendido por la audiencia y parece una meada fuera del tiesto. Lo peor de todo esto es que Alonso todavía no ha intentado nada en contra de Daniela o Aless Gibaja, que son quienes realmente podrían postularse como sus enemigos acérrimos, máxime cuando ya hacen burlas y chanzas de él a sus espaldas.

Pero, a pesar de todo lo dicho, pido… qué coño… “exigo”, que Alonso se queda en Guadalix. Como he señalado en este artículo, y aunque todo le esté saliendo mal, Alonso es el único que está intentado remover el clima de hastío que reina en esta edición del VIP. Prefiero mil veces verle metiendo la pata una vez más que contemplar, por ejemplo, a Ivonne desayunando (que son los únicos planos de ella que tenemos dentro de la casa) o a Sergio paseando de fondo en algún vídeo (que ídem de ídem). Ya cometimos el error de expulsar a Toño la semana pasada. No volvamos a hacerlo. Telecinco amenaza con meter a Aída Nízar para animar el cotarro. ¿No es eso ya suficiente motivo como para mantenerle dentro?

martes, 24 de enero de 2017

GH VIP 5: Peligro de cancelación y listado de problemas


“Houston, tenemos un problema”. Algo así deben estar pensando tanto en Mediaset como en Zeppelin Televisión, ahora que ven cómo, entrega tras entrega, tanto en las galas como en los “Debates” y demás, mengua día a día la audiencia de “GH VIP 5·, programa estrella de Telecinco y su formato más exitoso desde hace casi dos décadas. Una caída alarmante de popularidad y seguimiento que ya comenzó en la pasada edición de los anónimos (“GH 17”), y que por lo pronto ha llevado a la cadena a sustituir, al menos esta semana, el espacio de “Límite 48 horas”, programado para este martes por la noche, por la segunda gala de la nueva edición de “Got Talent”. Además, los responsables estarían valorando la posibilidad de incluir a una nueva concursante, Aída Nízar, tal y como se desprende de la encuesta que la propia Telecinco está efectuando en su web para que los visitantes determinen si ha llegado el momento de “perdonar” a la controvertida colaboradora. Y muy desesperados deben de estar en Mediaset para tomar esta resolución, ya que la otrora concursante de “GH 6” y posterior “Supervivientes” (en la edición que ganó Rosa Benito) llevaba alejada de sus pantallas desde hace 5 años, y más concretamente desde que demandó al grupo audiovisual por unas informaciones vertidas en el programa “Enemigos íntimos”, que supuso un gravante para las arcas del ente privado de más de cincuenta mil euros.
En fin, por todo ello, he creído conveniente aparcar por un día lo concerniente a la actualidad de la casa (incluyendo las declaraciones de Alison Eckman sobre que está “enamorada” de Marco Ferri) para señalar algunos puntos que podrían ser los responsables de este bajón de audiencia.
El cásting. No parece que, a priori, sea éste el punto más fuerte. Al igual que en otras ediciones, se ha seleccionado a un grupo bastante ecléctico que incluye gente popular en el sesgo de varias generaciones. Gente televisiva, aparecida en otros espacios como “Sálvame”, “Mujeres y Hombres y Viceversa”, etc, así como personajes con gran cantidad de seguidores en redes sociales del estilo Twitter, amén de otros a los que hacía tiempo que se les había perdido la pista y que podrían suscitar el interés de los telespectadores. Sin embargo, al margen de Toño Sanchís, que está de plena vigencia por su conflicto con la Esteban, no ha habido más grandes “bombazos” dentro del elenco, como el de la propia Belén o el de Rosa Benito (independientemente de su aportación final en el reality). Como siempre, muchos nombres sonaron en la terna de posibles inquilinos de la casa más famosa de Guadalix, pero fuera se quedaron algunos apetecibles como Mariló Montero (según parece, una ·inocentada” de algunas páginas web) o algún concursante de la primera edición de “Operación Triunfo”.
La expulsión de Toño Sanchís. Como decía en el párrafo anterior, el principal reclamo de esta edición era el famoso representante, que sin embargo se ha ido a la calle a las primeras de cambio, tal y como todos pronosticaban. Que Zeppelin no haya tomado medidas para evitarlo (al margen de lo ético o no de dicha acción) me parece un error garrafal. Además, no tuvieron el cuenta el factor “cliffhanger”, que raramente funciona con los “villanos”, pero sí en cambio con las “comedias románticas”. Esto es: en su día, muchos vieron el VIP para acontecer al “final feliz” de ver a la Esteban erigirse como ganadora del mismo. En cambio, saber que “el malo” (Toño) va a morir más pronto que tarde no llama tanto la atención. La única forma en que esto pudiese haberse revertido habría sido que su participación en el programa hubiese sido completamente distinto a lo que todos esperaban, pero la estancia de Sanchís se fraguó por los cauces que todos más o menos sospechábamos.
Las subtramas. Aparte de ese gran “bombazo” principal al que hacía referencia, un espacio multi-coral como la edición VIP de “Gran Hermano” necesita partir, de base, con algunas otras historias que podrían dar la sorpresa, ya que acontecimientos inesperados (como relaciones sentimentales, enemistades o alianzas) pueden llegar cuando el público ya haya dejado de seguir la edición. Es el caso de algunos conflictos que ya venían “de fuera” en otras ediciones y que dieron mucho que hablar por su continuación en un formato de telerrealidad, en otras ediciones, como la de Olvido Hormigos y Belén hace dos años o el de Laura Matamoros y Javier Tudela en la temporada pasada. Haber incluido a uno de los mencionados “triunfitos” con el productor Alejandro Abad, por ejemplo, habría sido un potente foco de atención secundario, toda vez que mantienen un contertulio público por los derechos de “Mi música es tu voz”, pero dicha subtrama no se fraguó.
La novedad. En cada entrega, los guionistas de “GH” se esfuerzan por ofrecer algo nuevo que pueda enganchar a quienes ya estén quemados de ver siempre lo mismo, pero en numerosas ocasiones, sobre todo en la historia reciente, esos mismos aportes han sido denostados por los seguidores más acérrimos. Es el caso de la edición donde se concursaba “por parejas”, que ganó Paula, y que propició bastantes concursantes “mueble” (que fueron despachados en las últimas semanas con dobles expulsiones), o el famoso “Club” de la reciente versión anónima del formato. Y del “Contra-Club” mejor ni hablamos; el “bluff” más famoso en la historia de este popular programa. Para el “VIP 5” los responsables pensaron en incluir a un desconocido dentro del cásting de rostros populares, fingiendo ser una celebridad internacional. Una especie de “broma” que podría haber dado bastante juego, de no ser porque el susodicho, Tuto Durán, es bastante soso y no se está tomando esa oportunidad como un verdadero juego cómplice con la audiencia, sino como una tabla de salvación que le permita, realmente, convertirse en un músico conocido a su salida del reality, con lo que la cara que está mostrando es demasiado “blanca” y poco jugosa para lo que un “Gran Hermano” requiere.
La entrada de Terelu. Al margen de que te guste o no la mayor de las hijas de la Campos, la irrupción de la colaboradora de “Sálvame” es de esas cosas que prometían más de lo que fueron. Su estancia durante una semana podría haber removido los cimientos de la casa, de no ser porque no aportó nada nuevo a lo que ya había, sino que por el contrario vino a sumarse al vapuleo a Toño Sanchís, haciéndolo además a sus espaldas. Los responsables del programa podrían haber exigido algo más de este alojamiento VIP dentro del propio VIP (por ejemplo, poniéndole a Sanchís los vídeos de Terelu en el confesionario, tal y como se ha hecho en otras ocasiones), pero parece que la intención de Zeppelin era hacerle la estancia a la susodicha lo más confortable que se pudiese, seguramente con la intención de que ésta reconsiderase su postura de cara a concursar en alguna futura edición.
Los orígenes del “Debate”. Por último, y para no hacer muy largo este artículo, reseñar que Sandra Barneda, en la presentación del “DBT”, aseguró que iba a tener una vuelta a los orígenes del mismo, amén de alguna que otra novedad interesante. Esto, a la postre, no ha sido así. Si no recuerdo mal, los orígenes del susodicho “spin-off” de las galas eran un espacio deominical casi de madrugada, como complemento de alguna serie de éxito (la “Aída” de Carmen Machi, Paco León y cía) y con un núcleo de cuatro o cinco colaboradores fijos alrededor de un presentador. La idea de convertirlo en un espacio de “prime time” llevó, lógicamente, a ampliar no sólo su duración, sino también el número de contertulios y pequeñas secciones interactivas con el espectador para poder cubrir las tres horazas de lo que no deja de ser un “recoge-vídeos” del “24 horas”. Ese es, en esencia, su principal defecto. “El debate” no tiene ninguna identidad propia, y erróneamente en sus últimas ediciones se ha convertido en una especie de “Sálvame” venido a menos, con colaboradores y familiares de concursantes que se pelean entre sí, en muchos casos por cuestiones que no tienen nada que ver con “Gran Hermano”. Además, la existencia de otros espacios como “El programa de Ana Rosa”, “Sálvame” o el resumen diario del reality, hacen prescindible su visionado, toda vez que casi nunca tiene incidencia sobre lo que pasa en Guadalix; no hay expulsiones, ni nominaciones ni nada realmente relevante (salvo honrosas excepciones).

En fin, que todo esto acaba pasando factura al reality más longevo y querido de nuestro país, sobre todo con la sobreexplotación que Telecinco está haciendo del mismo en las últimas ediciones, tal y como señalé en blogs pasados. Espero que todo esto no acabe suscitando una posible cancelación de este “VIP 5”, algo que sin duda sería histórico y a la par catastrófico para esta producción de Zeppelin y Mediaset. Mañana en Orgullo Fan… más y mejor.