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martes, 7 de febrero de 2017

GH VIP 5: "Ni eres madres ni lo vas a ser nunca"


Ver el blog de ayer (pinchar aquí).
Me veo en la necesidad, una vez más, de recordaros que me la trae al pairo quien gane “Gran Hermano”, tanto el de los anónimos como el VIP. Ni me voy a llevar una parte del codiciado maletín ni aspiro a ser amigo ni siquiera conocido de ninguno de los concursantes. Insisto: me da absolutamente igual. Lo único que me interesa tanto del programa como de quienes participan en él es lo que busco cada vez que enciendo la televisión, ya sea en un reality, serie de ficción o las noticias de sobremesa: entretenimiento. Tan simple, directo, y aveces difícil de conseguir como eso. Un objetivo que “GH” siempre me había despertado, exceptuando la pasada versión de los anónimos, cuando a falta de un mes más o menos para su conclusión decidí dejar de verlo (para ser más exactos: cuando vi claro que la expulsada de la semana iba a ser Adara), por tanto en cuanto lo que quedaba dentro de Guadalix difícilmente iba a hacer que me emocionase de algún modo. No tengo nada contra “Naranjita la lía” y, de hecho, era una de mis favoritas al principio de la emisión, pero ese odio enfermizo que tuvo con Adara no sólo era injustificado, sino además nocivo para ambas. No es obligatorio que cada año tenga que ganar aquel que se aísla del grupo mayoritario (sin ir más lejos, en la pasada edición del VIP ganó Laura Matamoros frente a Carlos Lozano), pero sí se agradece que, al menos, los ejes más representativos de cada bando lleguen a la final, porque si no nos encontramos con un descafeinado desenlace donde nada importa ya, porque sus integrantes parecen estar en lago más parecido a unas vacaciones entre amigos (experiencia que, ya puestos, me gusta más vivirla que verla por televisión).
Por todo ello, no me gustaría que Aída ni Alejandro salgan este jueves de la casa. A no ser que con la presumible salida de la polemista se de inicio a la “repesca” y ello de con Toño Snachís de nuevo dentro del concurso. Cualquier otra cosa se me antoja como perjudicial, no sólo para mis intereses, sino para el propio espacio en sí. Recordemos que hace apenas un par de semanas sufríamos por la posible cancelación del VIP, con caídas en picado de audiencia en cada emisión y con la defenestración del “Límite 48 horas”, que definitivamente se queda fuera de la parrilla. Esto, por supuesto, y como he dicho otras muchas veces, no implica que comulgue con todo lo que hacen o dicen los susodichos Aída y Alejandro.. sobre todo en lo que respecta a la primera, que tiene un don natural para sacar de quicio a la gente. “Ni jarto de vino”, como se suele decir, me iría con ella a vivir encerrado en una casa (ni a tomar un café siquiera), pero me divierte profundamente verla en pantalla, máxime cuando consiguió despertar una convivencia aletargada e insufrible. Esto es de destacar, pues creo que mucha gente de la que seguramente voten esta semana para echar a alguien de Guadalix lo hagan pensando en el pasado de la colaboradora, que salió a las primeras de cambio tanto de su “Gran Hermano” como del postrero “Supervivientes”. En ambas ocasiones, yo también estaba por esa labor, pero no creo que debamos tomarlo como santo y seña. No al menos en esta ocasión. Hemos de ser justos y, sobre todo, coherentes con lo que estábamos viendo hasta su llegada.
Y, de la misma manera que no juzgo como persona (o personaje, si preferís) a Aída más allá de sus méritos o deméritos televisivos, otro tanto me pasa con “el trío Cobra”, como he bautizado a Aless Gibaja, Daniela Blume y Elettra Lamborgini. Nuevamente, tiremos un poco de eso que tantas veces se echa en falta: la memoria. El “influencer” (o como se defina) era un chico con armario monocromático que se pasaba los días diciendo cosas como “consejito”, “super pink”, “siempre smile” y “ok doky”. Un tipo en apariencia tan malvado como pudiese serlo un osito de peluche, que se disfrazaba con pijamas de unicornio y que decía luchar contra las injusticias y especialmente contra el “bullying” que él mismo había sufrido en el colegio. Y mira tú por dónde que desde la llegada de Aída su comportamiento ha cambiado ostensiblemente, hasta el punto de decirle cosas como: “Tienes 41 años y quieres ser tener muchos hijos, pero no vas a encontrar a nadie que quiera hacértelos”. Sí, ya sé que estaréis pensando que voy a soltar una parrafada en contra de Gibaja a costa de estas declaraciones, altamente desafortunadas y que agreden directamente a una cosa muy personal de una compañera. Pero… ¡no lo voy a hacer! Éste Gibaja me encanta. Al otro era al que no soportaba. Una personalidad así la quiero ver en pantalla, y por supuesto también quiero ver a la némesis que le saca dicho carácter. ¿Qué es lo que vamos a conseguir si sale Aída esta semana? ¿Qué vuelva a impregnarnos con sus “super consejitos”? ¿De verdad es lo que queremos?
Seamos sensatos, por favor. Nunca he dicho que la Nízar deba ganar este concurso ni creo que sea una postura que defienda en el futuro. Pero su presencia en la casa, a día de hoy, es innegociable. De momento, ha despertado el lado más oculto de gente que estaba muy en la sombra, como el mencionado Gibaja, pero también Alyson Eckman o Marco Ferri. Todos ellos han comprendido, cuanto menos, que les estaban “castigando” con la irrupción inesperada de Aíza y, por tanto, debían hacer algo en consecuencia, bien fuese estar a su lado o en contra, pero hacerlo de manera activa y no con la languidez con la que estaban dejando que pasaran las semanas.
En fin, no sé qué más decir para haceros entender que hemos ganado mucho con la llegada de Aída, y seríamos unos necios si la dejásemos escapar. Ya lo hicimos con Toño Sanchís, imbuidos por una supuesta necesidad de hacer justicia a favor de Belén Esteban que ni nos competía ni dio como resultado algo bueno para el desarrollo del concurso. No nos equivoquemos otra vez. Seguro que hay mejores oportunidades de volver a dar su escarmiento a Aída Nízar. Pero no esta semana.

Y mañana, como siempre en Orgullo Fan… más y mejor.

jueves, 2 de febrero de 2017

GH VIP 5: ¿Quién merece salir expulsado hoy?


Ver el blog de ayer (pinchar aquí).
A pocas horas (minutos, como me descuide mucho) de la nueva gala de “Gran Hermano VIP 5”, vamos a repasar la lista de nominados y ver quién tiene (o merece) más papeletas para entrevistarse con Jordi González esta noche. Recordemos que la única vez que hemos visto los porcentajes ciegos fue el domingo pasado y había alguien muy destacado con más de un sesenta por ciento de votos. Todo esto puede cambiar radicalmente, ya que de todos es sabido que la mayoría de la gente se espera hasta el último momento para emitir su veredicto, durante la emisión de la susodicha gala. Así pues, refresquemos la memoria:

Alejandro Abad: el compositor y azote de los “triunfitos” vive hoy su primera nominación “real”, toda vez que la primera semana Irma Soriano se confundió al incluirle en la lista y la pasada se libró por cortesía de Tuto Durán, que pagó caro su gesto.
A su favor: su sentido del humor, su ironía, su “maldad bondadosa” (como de osito de peluche), la composición del tema “Mi gran hermano, mi amigo”, hit del programa. Muchos le ven como uno de los favoritos.
En su contra: se ha quedado “solo” como representante de Los Panchos, tras las salidad de Toño y Tuto, y puede que la audiencia le pague con la expulsión tanto su acercamiento a los anteriormente citados como el hecho de no tener ya un foco de atención sobre su persona. Además, podría haber muchos fans de la primera edición de “OT” que quisieran expulsarle como reprimenda por sus declaraciones hacia ellos.

Alyson Eckman: la actriz, reportera y otras cosas (la verdad es que no entiendo muy bien por qué es VIP esta chica) también afronta su primera reválida en la casa.
A su favor: es una de las opciones de “carpeta” por su enamoramiento de Marco Ferri. Además, el hecho de que éste no le haga caso, como sabemos, suma puntos en el reality. Por otro lado, ya se ha enfrentado con Daniela y, sobre todo, Eletta, lo que para muchos ya la erige como la principal oposición al “grupo mayoritario”.
En su contra: de los cuatro nominados, es la que, a priori, menos gente conoce antes de su paso por Guadalix, lo cual no tiene por qué ser necesariamente malo. No creo que esté realmente en peligro, al menos esta semana.

Alonso Caparrós: el otrora actor, colaborador y presentador (participante también de “La granja de los famosos”) suma su segunda nominación consecutiva.
A su favor: muchos le ven como el “Carlos Lozano” de esta edición, si bien las comparaciones son odiosas. Tiene muy claro que quiere ganar el concurso y eso le hace participar activamente de lo que sucede en la casa, lo que de cara a la audiencia, da mucho juego.
En su contra: ese mismo afán de ganar a toda costa le ha hecho salirse del tiesto en varias ocasiones de manera garrafal. La semana pasada se libró por los pelos de la expulsión y el público no duda en abuchearle cada vez que aparece en pantalla, lo que da cuentas de los sentimientos que despierta en el exterior. Además, ninguno de sus intentos por hacer pandillita en la casa ha tenido su efecto.

Irma Soriano: la antigua “chica Hermida”, periodista y colaboradora de varios programas afronta también su primera nominación.
A su favor: tiene ese perfil “gracioso” con un universo propio que la hacen protagonizar el vídeo humorístico de cada semana. Además, muchos la ven como “la madre” de la edición.
En su contra: por lo mismo del apartado anterior, hay mucha gente a la que le resulta un tanto cargante y, por otro lado una “bienqueda”. No ha querido unirse a Alonso, quien lleva tiempo advirtiéndola del peligro que suponen los “jóvenes”, la mayoría de los cuales nominan en bloque a los “veteranos”. Por último (pero no menos importante) su forma de sacar las cosas de contexto y dramatizarlo todo sacan de quicio a más de uno.


Y bueno, veremos qué pasa dentro de poco. La verdad es que a priori se antojaba un duelo reñido entre Alonso e Irma, incluso con un posible “duelo a dos” durante la emisión de la gala, por los enfrentamientos que han tenido entre ambos, tal y como se ha hecho en otras ediciones con otros concursantes. Pero vistos los porcentajes del domingo… parece que todo puede pasar. ¿Y después? Pues nada. Por primera vez este año, sólo podrá votar la mitad de la casa en base a lo que pase en la resolución de la prueba. Independientemente de quienes sean los afortunados, tendremos nueva lista de nominados con Aída Nízar y dos más (como mínimo). Y mañana, en Orgullo Fan… pues más y mejor. Como siempre.

viernes, 27 de enero de 2017

GH VIP 5: De momento el revulsivo Aída Nízar no surte efecto


Gracias, gracias, gracias. Por una vez, y sin que sirva de precedente, ayer me hicisteis caso cuando solicité la expulsión de Tuto. Reafirmo que no tengo nada en contra del chaval, pero su tiempo en la casa ya había pasado. Como dije, la supuesta gracias sobre el chiste de su popularidad internacional hacía tiempo que no divertía a nadie. Cuando estás encerrado en una casa, no tienes internet, ni televisión, ni radio… es muy fácil mantener una cosa así y que nadie te descubra. Después de todo… ¿quién puede saber toda la gente teóricamente famosa que hay por ahí dando vueltas? Que me lo digan a mí, que aún no distingo a Ariana Grande de Meghan Trainor. Si a ello le sumas que el resto de VIP que entraban en Guadalix como invitados le seguían el rollo… Vamos, que la cosa pintaba mejor cuando nos la presentaron de lo que ha terminado siendo.
Pasando a cosas mucho más importantes, la audiencia de la gala de ayer volvió a estar a la baja, marcando además mínimo histórico de share. El revulsivo que pretendía ser la llegada de Aída Nízar, de momento, no ha sido tal. Veremos a ver qué es lo que ocurre, porque es muy difícil mantener un programa en la parrilla cuando su cuota no hace más que bajar y bajar. Los motivos no los voy a repetir, porque ya los he ido diciendo en sucesivos artículos, pero sólo hay que verse la gala para constatarlo. A estas alturas, en otros VIP ya teníamos alguna trama de cualquier índole que propiciaba jugosos vídeos. Esto, en la edición que nos toca, todavía no ha sucedido. No digo que no vayan a llegar nunca, pero quizás cuando se dignen a aparecer ya sea demasiado tarde.
Esto no quiere decir que ayer no tuviésemos momentos interesantes. Por ejemplo, la conversación de besugos entre la mencionada Aída y Ali, que no sabía quién era (ni falta que le hace). o las repetidas ocasiones en que Eletta elogió la belleza de la Nízar. No digo yo que no pueda resultar atractiva para nadie, pero no sé… no es una de esas mujeres con las que yo me giraría si me la cruzase por la calle. Veremos si esto abre alguna puerta a alguna parte, porque en su día, tras su paso por el “GH 5” y su colaboración en “Crónicas Marcianas”, ya se especuló con la orientación sexual de la “elegida de Dios”. ¿Os imagináis un triángulo amoroso entre estas dos y la Blume? Me muero de ganas por ver eso. Igualmente sorprendente fue el entusiasmo con el que la recibió Sergio. Al parecer, se conocen porque ambos son de Valladolid y afiliados al PP. No sé, a lo mejor esto tiene algún sentido, pero a mí me parece bastante “random”. Sobre todo porque es la primera vez que vi algo de entusiasmo en el concejal, bastante sosete en el noventa y nueve por ciento de las ocasiones.
Eso sí, Aless Gibaja volvió a hacer de las suyas. Después de decirle que no tenía ningún problema en que ella participase en la edición e incluso asegurándole que se alegraría si esto fuese así… le faltó tiempo para acuchillarla a sus espaldas y envenenar al resto de sus compañeros en contra de la recién llegada. Según entrevimos, Aída y la amiga de Aless, Oriana Marzoli (quien, por cierto, renunció a este VIP para participar en otro reality chileno), discutieron en una discoteca y esto le vale al “influencer” para posicionarse directamente en contra de la Nízar. Eso sí, de lo poco bueno que tengo que decir de él es que al menos Aless fue el único que se extrañó de la actitud del resto de sus compañeros cuando Tuto salió expulsado, quienes parecían estar asistiendo a un funeral. Coño, ¿pues no habían sido ellos los que le habían nominado? Esa hipocresía no la entenderé nunca. Un punto a favor del “Pinky”, al menos.
Un par de apuntes más antes de concluir la reseña de hoy. Curiosamente, hace un par de días os desglosé la lista de despropósitos que hasta la fecha había acumulado Caparrós. No me refería a acciones que te puedan gustar o no, en caso de que simpatices con el concursante en cuestión, sino en cosas que directamente dan vergüenza ajena, independiente de tus apetencias personales. Ayer, el otrora presentador sumó una más, con la pantomima que hizo en el confesionario a costa de haber visto al cantante escribirse la letra de un tema en una hoja de papel, algo que en principio está prohibido, como recordó Jordi González, pero siempre y cuando eso se utilice para comunicarse con el resto de compañeros, lo que equivaldría al espectador de presenciar una parte de lo que está ocurriendo. Vale, puede que la norma esté mal escrita y de pie a la confusión de Alonso, pero verle llorar ante el “Super” exigiendo que tomaran medidas con respecto a esto… Qué cutre, por favor.
Lo segundo que quería destacar es que, tal y como predije, Irma Soriano se ha convertido en ese perfil de concursantes destinados a ofrecernos algún vídeo gracioso por gala y poco más. Vídeos en los que influye mucho la edición con su correspondiente música y sonidos simpáticos que provocan la carcajada al más pintado. Jordi presentó el de anoche de manera muy acertada: “De la responsable de “Quiero un par de pimientos verdes”, hoy tenemos “¿Dónde está mi pitorro?””. En fin… a ver la semanita que nos da ahora que está nominada. Conociendo su capacidad para hacer una cordillera ibérica completa con un minúsculo grano de arena… puede ser de órdago.
Retomando por último lo señalado al principio, ayer Jordi en su despedida recordó que el domingo tendríamos “El Debate” con Sandra Barneda… y que él mismo regresaría el jueves que viene, con lo que parece que el “Límite 48 horas” pasa a mejor vida de forma indefinida. Además, creo haber oído por ahí (mañana os lo confirmo) que Telecinco ha programado sin previo aviso otra entrega del docu-reality o lo que sea de “Las Campos” para el domingo, con lo que el susodicho debate podría servir de acompañamiento a la postre, en una hora más cercana a la madrugada, tal y como también os señalé hará un par de artículos.

En cualquier caso, y como siempre, mañana en Orgullo Fan… más y mejor. 

miércoles, 25 de enero de 2017

GH VIP 5: Caparrós debe quedarse... aunque no quieras


Hace unos días escribí un artículo diciendo que Alonso Caparrós era la mano que movía la cuna en “GH VIP 5”. Hoy, quiero cambiar esa frase, con vuestro permiso. Alonso, en todo caso, es la mano “a la que le gustaría” mover algo (la cuna o lo que sea, a estas alturas). Es patente que intenta enemistarse con alguien dentro de la casa, porque nunca hay un héroe si no existe un villano, y la frustración que le produce el hecho de que todos sus intentos hayan sido infructuosos le están dejando en el límite. A día de hoy, Alonso es un Daredevil de la vida que va dando palos de ciego allá por donde pasa, a la espera de que con algunos de esos palazos le caiga algo encima. Por todo ello, y no por apetencias personales, sabiendo además de que puede parecer contradictorio, pido que Caparrós se queda al menos una semana más en Guadalix. Es el único que, mal o bien, está intentando que en la casa pase “algo”. Bueno, para ser justos… Daniela también está intentando que pase algo dentro de la casa (en este caso, una “carpeta” con ella como una de las protagonistas), pero hablaremos de ese tema cuando la Blume esté nominada.
El principal problema que tiene la permanencia de Alonso dentro del reality es que de momento nadie le ha entrado al trapo en sus provocaciones. O nadie que él considere apto para erigirse como su némesis. Todo esto, claro, tras la salida de Toño Sanchís, que sí era, en esencia, el rival que el presentador esperaba encontrarse en esta edición. El dragón al que poder cortarle la cabeza, si lo preferís. El único fallo que tuvo ese fantástico plan de Caparrós (ideado, qué duda cabe, desde antes de entrar en la casa), es que se le olvidó que aquí el único que corta cabezas es el público (y siempre metafóricamente, faltaría más), con lo que las medallas de producirle un supuesto escarmiento al representante que tanto daño le ha hecho a la “princesa del pueblo” se la quisieron apuntar todos los que llamaron para ponerle de patitas en la calle. Sin necesidad de ningún Caparrós que les echase una mano.
Desde entonces, Alonso anda completamente perdido por la casa, y todas sus maquinaciones son tan forzadas y están tan completamente fuera de lugar que mucho me temo que la audiencia las va a entender más como un incordio que como algo realmente interesante de seguir viendo cada día a través de la televisión. Al menos, Caparrós podía tener algo de sentido del humor, con lo que le veríamos como una especie de “Gremlin” humano o “Jaimito” trasnochado; un tierno gruñón al que le gusta estar en contra de todo y de todos. Pero no es el caso. El discurso de Alonso es, de hecho, tan pensado y rebuscado que carece completamente de gracia, al margen de que muchas veces se ha extralimitado en sus valoraciones y ha pronunciado según qué términos que también pueden ser mal entendidos por el respetable.
Lo último, en su larga lista de “me cabreo porque sí”, ha sido decir que quiere que su departamento de abogados o representantes valoren si da su consentimiento para la comercialización del tema que compusieron Alejandro Abad y Tuto Durán. Una pantomima tan absurda que se cae por su propio peso por el simple hecho de que, como digo, la canción la han compuesto Alejandro y Tuto. Que Caparrós esté incluida en ella es meramente circunstancial. “Pasaba por allí”, que diría Aute. Y el propio Alejandro se lo dejó bien claro: “El que no esté de acuerdo… se le quita su voz y listo”. Fin de la discusión. No hay más preguntas, señoría.
Pero ese no es, por supuesto, el único palo de ciego que ha dado Alonso en apenas tres semanas de permanencia en la casa. ¡Ojalá! Lo tendría mucho más fácil para pedir su salvación. Su retahíla de despropósitos comenzó con la Lamborgini, a la que puso de vuelta y media (además de nominarla)… porque la ve como una hija. ¡Tócate los pies! Luego siguió con Irma Soriano, a la que afeó una expresión mientras estaban discutiendo por la costumbre de ella de ser una “bienqueda”. La Soriano es, de hecho, la única que ha ido de cabeza contra él a partir de ese momento, pero creo que Caparrós la descartó por el hecho de ser mujer y porque, además, tiene mucha facilidad para llorar. Tanta… que a veces llora y ni siquiera se acuerda del por qué. Ir a saco a por Irma, según Alonso, le podría echar a los telespectadores encima, entendiendo que pueden haber muchos que se sientan identificados con ella o que piensen que está abusando de un enemigo en desventaja, por el hecho de ser mujer. De lo que no es consciente Caparrós es de que la paciencia del público se agota, y la sociedad actual ya no es tan mojigata como hace un tiempo. El año pasado Lozano iba sin cuartel a por Rosa, Raquel, Laura… y todo el que se le ponía por delante, independientemente de su condición, edad, raza o sexo, y a todos nos encantaba.
Lo mismo pasó con Emma Ozores, a la que quiso convertir en una “espía rusa” (como ella misma ha dicho) y luego rectificó echándose a llorar como un niño, al darse cuenta de que enemistarse con la Ozores es como hacerlo con un conejito de peluche. Es otro de los hándicaps negativos de Caparrós: que parece que tiene todos sus pasos muy medidos y estudiados pero luego recula con demasiada facilidad. Lo mismo con Marco Ferri y la “chapa” de vergüenza ajena que le dio a Sergio en contra de él. Bueno, no de él… sino de todos los italianos. Dejando a un lado la cantidad de estupideces que encerraba el discurso, lo que más me sorprendió del asunto es que Alonso intentase a poner al concejal en contra de quien, a día de hoy, es su mejor amigo en la casa. ¿Qué esperaba ganar con eso? ¿Realmente creía que iba a influir en la relación entre estos dos pimpollos? El “doctore amore” es otro que, no sabemos si de fachado o no, parece no tener mucha maldad, así que el dardo de Alonso en su buca de dar con un rival digno cayó en el agua. Y van…
Lo mismo podríamos decir de su pataleta cuando Tuto salvó a Alejandro diciendo que era “injusto”, ya que ambos estaban en ventaja de salvarse el uno al otro por el hecho de ser amigos. Eh… am… sí, Alonso. Es la misma ventaja que tiene el resto de la casa para nominar, precisamente, a Alejandro y Tuto de manera sistemática por el simple hecho de que les conviene estar en “pandillita” e ir a por los más débiles (numéricamente cuanto menos). De nuevo, este gesto no es bien entendido por la audiencia y parece una meada fuera del tiesto. Lo peor de todo esto es que Alonso todavía no ha intentado nada en contra de Daniela o Aless Gibaja, que son quienes realmente podrían postularse como sus enemigos acérrimos, máxime cuando ya hacen burlas y chanzas de él a sus espaldas.

Pero, a pesar de todo lo dicho, pido… qué coño… “exigo”, que Alonso se queda en Guadalix. Como he señalado en este artículo, y aunque todo le esté saliendo mal, Alonso es el único que está intentado remover el clima de hastío que reina en esta edición del VIP. Prefiero mil veces verle metiendo la pata una vez más que contemplar, por ejemplo, a Ivonne desayunando (que son los únicos planos de ella que tenemos dentro de la casa) o a Sergio paseando de fondo en algún vídeo (que ídem de ídem). Ya cometimos el error de expulsar a Toño la semana pasada. No volvamos a hacerlo. Telecinco amenaza con meter a Aída Nízar para animar el cotarro. ¿No es eso ya suficiente motivo como para mantenerle dentro?

viernes, 20 de enero de 2017

GH VIP 5: Daniela Blume, señalada como "la Reina Blanca"


Escribo conforme acaba de terminar la gala del jueves, así que no me preguntéis si Tuto ha sabido salir bien de la “cagada” de Toño, quien parece que se olvidó de que el secreto del canario, en principio, sólo debían conocerlo Alejandro Abad y él mismo. Por lo poco que nos han dejado ver cuando han conectado antes de ir a publi, parece que el cantante amateur estaba saliendo bien del paso. Por otro lado, y como no me gusta incidir demasiado en cosas que ya se han visto y que no tienen remedio a estas alturas, sólo señalaré muy escuetamente que ni “sorpasos” ni ostias. La némesis de la Esteban se fue a la calle y, aunque creo que con esto el VIP se pegó un tiro en el pie, ahora sólo queda esperar que realmente se abran nuevos focos de interés en lo que resta de concurso (que es mucho). Eso sí… para este viaje, no hacían falta tantas alforjas.
Lo más interesante, al margen de los derroteros por los que la dinámica del reality se desenvuelve (esto es: prueba semanal, expulsión, nominaciones y etc), es que, para muchos, Daniela Blume es la que mueve los hilos dentro del grupo mayoritario. Insisto: es la opinión de muchos, tanto dentro como fuera de la casa de Guadalix. Creo que esto es en parte cierto, por tanto en cuanto la locutora de radio y sexóloga ha decidido tomar la voz cantante (no de manera literal, afortunadamente) en algunas de las grandes discusiones que hemos tenido hasta el momento, pero también opino que esto sólo es fruto de que todavía no ha encontrado ningún opositor digno al que medirse. Toño era el único que podía rivalidar con ella ella en esto de jugar al “Stratergoris” (nuevo juego de mesa que, opino que sin querer, se inventó Sanchís anoche) pero no me parece que tenga la suficiente fuerza mental como para posicionarse en ese sentido demasiado tiempo si de repente alguien decide plantarle cara. Su ataque de ansiedad sin motivo aparente de esta misma semana parecen confirmarlo.
Y si Daniela es la líder… ¿qué dice eso de los demás? Bueno, pues que Aless y Eletta no han acudido a este encierro realmente con la intención de ganarlo. Lo suyo fue un descuido. Les dijeron que iban a una fiesta de pijamas y se colaron dentro. Mi opinión sobre el comentario de la Lamborgini, prometiendo donar el premio si lo gana, ante los reiterados ataques a su nivel de vida y su parentesco… no merece la pena ni reseñarlo. Que las dos últimas ganadoras del VIP hayan decidido prescindir del maletín (o, por lo menos, lo dijeran, que luego ya se sabe): Belén Esteban a una asociación que no recuerdo y Laura Matamoros a la educación de su hermana pequeña… no quiere decir que sea un requisito imprescindible a partir de ahora para ganar este concurso. Eso sí, me temo que no serán las únicas promesas que escucharemos en este sentido. Creo que Alejandro Abad ya lo dejó caer hace unos días.
Dejando a estos “pinky flowers” a un lado, creo que ni Irma ni Emma Ozores están tampoco muy por la labor de erigirse como capitanas de nada. A la primera todavía no le he cogido el punto. A priori, parece encajar con uno de estos perfiles “cargantes”; una de estas personas con un mundo interior tan propio que exaspera a todo aquel que tenga al lado. Generalmente, este tipo de concursantes sirven para dar un vídeo más o menos gracioso por gala y poco más (el de los pimientos verdes de anoche fue impagable), pero he visto algunas actitudes que me hacen pensar que hay algo más escondido debajo de esa piel de corderito. Curiosamente, la Soriano parece haberle quitado el papel a la Ozores, que entró en el VIP con mucha fuerza y haciéndonos creer que iba a ser la “rara avis” de esta edición, pero que luego se ha venido desinflando, quizás precisamente por lo que acabo de señalar: el comportamiento de Irma es tan estrafalario que a ella la hace parecer normal y, con esto, la desubica dentro del grupo porque su presencia ya no tiene razón de ser. Veremos en qué queda la acusación de Alonso sobre que Emma es una “topo” dentro de la casa, pero le aconsejaría al señor Caparrós que se busque un enemigo más potente para hacer su guerra, porque este enfrentamiento, en principio, no sólo parece descompensado, sino que se antoja como absurdo.
Otros que pululan por ahí son Sergio e Ivonne. Ayer me adelanté y les taché a ambos de ser los “muebles” de temporada en Guadalix. Por lo visto, a tenor de los últimos vídeos y el más que obvio acercamiento entre ellos, la cosa puede ponerse caliente, caliente dentro de esta ola de frío que azota la península. Y, al igual que mencioné en el caso de la posible relación lésbica entre Daniela y Eletta, en caso de concretarse este idilio, sería una pareja inédita en la historia de GH. Nunca hemos tenido una relación con tanta diferencia de edad entre una chica y un chico (la Reyes le dobla en este sentido al concejal). Veremos cómo se desenvuelve la cosa, pero en cualquier caso, y en lo que atañe a este artículo, ambos están más interesados en hacer una “carpeta” (sobre todo él) que en cualquier otra cosa que tenga que ver con los devaneos de este VIP.
Con esto, y si no he hecho mal las cuentas, nos quedarían Alyson Eckman y Marco Ferri (entendiendo, por supuesto, que el otro grupo es el compuesto únicamente por Alejandro y Tuto y apartando también a Alonso, que pretende ser el “lobo solitario” del concurso). Con respecto a la americana, ya se ha desmarcado del grupo mayoritario tras algunos roces con Daniela, y de hecho ha sido la primera en dar la voz de alarma en contra de la Blume. Creo que sería interesante que la Eckman se convirtiese en su principal rival, pues tendríamos una “pelea de gatas” que sin duda acabarían con el actual clima de aparente “buenrollismo” que es tan sólo eso: una apariencia. Por último, del italiano no tenco ganada que decir. Lo único que he visto de Marco en estas dos semanas es su físico y que canta bastante bien una canción de Elton John. Sí, ya sé que se ha convertido en el “doctor Amor” y en “celestino” oficial de Sergio, pero todo lo concerniente a este respecto estoy intentando olvidarlo de mi mente como si no hubiese pasado.

¿Cómo se equilibrará la lucha de poderes tras la expulsión de Toño Sanchís? Mañana, en Orgullo Fan, intentaremos darle una respuesta. Como siempre… más y mejor.

jueves, 19 de enero de 2017

GH VIP 5: Alonso, la mano que mece la cuna


En los dos artículos anteriores que he dedicado a la presente edición de “GH VIP” he dejado patente que hay bastantes cosas que me “asquean”, por no decir directamente que me dan sopor. Lo de dividir la primera gala (que siempre suelen ser un coñazo, tanto las de la versión “anónima” como la de los “famosos”) en dos partes, como si de un blockbuster se tratase, podría decir que es la gota que colmó el vaso… si no fuese porque, in fact, fue lo primero que supimos de este concurso. A esto le siguió la entrada de Terelu en esa “Gala 1 Parte 2” (sigh) y la pureba de rellenar unas magdalenas, o como quiera que sea que le llamen, que estuvo a punto de hacerme cortar las venas. Y ya señalé que lo de ver a la “hijísima” y su madre cenando durante 2 horas fue otra tortura china. Agítese todo esto con los típicos “concursantes muebles” que tiene que haber en todas las ediciones (que de momento son el concejal del PP e Ivonne Reyes… ¡Ah, no, espera! También está esa otra chica. ¿Cómo se llama? La que tiene acento raro). Bueno, pues pese a todo esto y a la supuesta expulsión de Toño Sanchís esta noche, creo que podemos estar ante una de las mejores ediciones del VIP que se han emitido por estos lares. ¿Por qué? Sigan leyendo.
El matiz diferenciador de este reality es que hay muchos de los concursantes que, lo digan o no, quieren ganar el premio. O, cuanto menos, desean estar el máximo tiempo posible para sacarle rédito de alguna forma (económica pura y dura, bolos, trabajo como contertulio/presentador/loquesea, portada de “Interviú”, etc). Sí, ya sé que esto es algo obvio y que no haría falta siquiera reseñar, pero realmente veo un deseo “máximo” (que diría la Padilla… Paz no, la otra) de convertir su paso por el programa en un cofre de oro al final del arco-iris. Por un lado está Toño, que ya lo ha dicho abiertamente desde el principio, intuimos que por el conflicto de dinero que tiene con su famosa ex representada. Por el otro, Daniela Blume, quien en su primera conversación dentro de la casa, con Toño precisamente, confesó que ya no trabaja en la radio y aspira con convertirse en cantante. Lo mismo para Tuto Durán, aunque en su caso el simple hecho de haber sido elegido como participante es un éxito. Y qué decir de Aless Gibaja, quien no para de llorar (a su manera) porque su núcleo de seguidores se van a dormir cuando se lo ordenan, y aspira a tener un target más amplio. Difícil lo va a tener, por cierto, como siga con esas “muletillas” que dan más grima que buen rollo.
A estos (y a otros que desvelaremos en otros artículos) hay que sumar, y de forma muy destacada, a Alonso Caparrós. El otrora presentador (¿alguien le recuerda desempeñando tales funciones, por cierto?) es otro que, como Toño, ha confesado en numerosas ocasiones que quiere ganar “como sea”. Y con honestidad, ese “como sea” lo está aplicando de lo lindo. Primero, con esa frase que ya ha pasado a la historia de la “oscuridad tenebrosa” en alusión a Sanchís, mientras le nominaba subiéndose al carro del resto de concursantes. Segundo, con la patética pantomima de fingir una vena paternalista hacia la Lamborgini, a la que machaca sin rubor cada vez que tiene la ocasión… e incluso cuando no la tiene. Y por último, exagerando un (por otro lado entendible) sollozo cuando en una fiesta les “pincharon” una canción de su padre. Esto último, por supuesto, es lo menos reprobable, pero sumado a todo lo anterior…
Y conste que no estoy criticando a Alonso, sino más bien al contrario. Pero creo que la camisa le viene grande e iría bien en buscarse la suya propia. La camisa de Carlos Lozano, digo; espejo en el que Caparrós se quiere mirar, no sólo por iniciativa propia, sino porque todo el mundo le ha señalado como sucesor desde antes incluso de poner un pie en Guadalix, aduciendo que tienen perfiles “similares”. También, por supuesto, porque había ganas de todos en tener realmente un Lozano en esta edición, ganador en la sombra del VIP anterior, y triunfador pese a quedar segundo gracias a haberse convertido en nuevo presentador de Mediaset, amén de protagonizar “Deluxes” varios.
Lo que llamó la atención de Carlos, el año pasado, es que tenía una “maldad inocente”, ejemplificada muy bien con su primer gran “zasca” en el reality, cuando intercambió a los progenitores de Javier Tudela y Laura Matamoros… “sin querer”. A eso siguieron sus exhibiciones de “pesado de barra” trasnochada en las primeras fiestas, que se cortó rápidamente con la famosa “trampa del gin tonic” por parte de, todavía, alguien desconocido. A partir de ese momento, Lozano se dio cuenta de donde estaba y enchufó el piloto automático de concursante, de una manera brillante y que gracias a lo cual se echó a las espaldas él solito al programa entero en numerosas ocasiones. Pero ya digo… era una “maldad inocente”. Una mala leche de cuñado graciosete en cena de navidad. Lo de Alonso, por el contrario, no tiene nada de inocente, ni de infantil, ni de gracioso. De entretenido sí, por supuesto. Sólo hay que ver cómo se ha deshecho de Irma Soriano a las primeras de cambio, con el intercambio de amenazas soterradas después de los primeros posicionamientos.
Hay que destacar, por último, que Alonso no se ha posicionado todavía en ninguno de los grupos de la casa, coqueteando con todos (“jugando”, según sus propias palabras) pero sin casarse con nadie. Honestamente, creo que le gustaría estar en el de Toño Sanchís, y convertir a “los Panchos” en una suerte de “Beatles”, pero creo que el hecho de que Sanchís se le adelantase y el saber que, de entrar ahora, no sería el líder de la manada sino tan solo “uno más” lo que le impide dar el paso definitivo. Creo que su intención es, aunque parezca sorprendente, convertirse en la principal diana en las nominaciones de esta noche. Sí, ya sé que puede parecer kamikaze o estúpido a simple vista, pero a nadie se le escapa que todo buen ganador de Gran Hermano que se precie lo ha sido después de superar un buen número de nominaciones, y más aún si encima tiene a toda la casa en su contra, lo que da cierto aire épico al asunto.

En fin, dentro de apenas unas horas sabremos si tengo razón o no en mi análisis y mañana, en Orgullo Fan y como siempre… más y mejor.