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jueves, 21 de junio de 2018

¡Tráiler español de “Mortal Engines”!


Universal Pictures ha lanzado el tráiler español de “Mortal Engines”, adaptación de la primera entrega de la exitosa saga de libros de Philip Reeve que en España conocemos bajo el nombre de “Máquinas mortales”. Hace miles de años, un cataclismo destruyó la civilización tal y como la conocemos hoy en día. La humanidad se ha tenido que adaptar a esta nueva era post-apocalíptica, desarrollando un nuevo estilo de vida. Ahora la amenaza son unas ciudades móviles gigantes que asedian sin piedad poblaciones menores. Tom Natsworthy (Robert Sheehan) es un ciudadano procedente de un nivel inferior de la gran ciudad móvil de Londres, comandada por Thaddeus Valentine (Hugo Weaving), que tendrá que luchar por su propia supervivencia tras encontrarse con la peligrosa fugitiva Hester Shaw (Hera Hilmar). Dos polos opuestos, cuyos senderos nunca debieron cruzarse y que forjan una alianza destinada a cambiar el futuro de la humanidad. Dirigida por el debutante Christian Rivers, ganador de un Óscar por los efectos especiales de “King Kong”, el proyecto cuenta además con la participación de Peter Jackson como productor y guionista. El próximo 14 de diciembre podremos verla en cines. Y a la espera de más novedades, desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

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sábado, 7 de octubre de 2017

“V de Vendetta” prepara su adaptación a la pequeña pantalla


La cadena británica Channel 4 prepara una adaptación televisiva de “V de Vendetta”, la novela gráfica de Alan Moore y David Lloyd publicada en 1988 que ya tuvo una adaptación previa en pantalla grande en el año 2005, con Hugo Weaving, Natalie Portman, Stephen Rea o el desaparecido John Hurt, como principales protagonistas. Siguiendo la estela de la historia original, la ficción seguirá a un luchador anarquista en pro de la libertad dentro de un régimen fascista que ha subyugado a Reino Unido, y que a su vez supone un acto de venganza contra quienes en su día le destrozaron la vida. A la espera de más novedades, desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

sábado, 18 de marzo de 2017

Crítica de "EL HOBBIT: Un viaje inesperado"


Año: 2012. Título original: The Hobbit: An Unexpected Journey. Dirección: Peter Jackson (“King Kong”… ver tráiler). Intérpretes: Ian McKellen (Magneto en “X-Men”), Martin Freeman (coprotagonista de la primera temporada de “Fargo”… ver crítica), Cate Blanchett (“El aviador”), Orlando Bloom (“Piratas del Caribe”), Ian Holm (“Alien, el octavo pasajero”), Christopher Lee (el conde Duku en la segunda trilogía de “Star Wars”), Hugo Weaving (“Matrix”), Elijah Wood (“Sin City”), Andy Serkis (César en “El orígen del planeta de los simios”), Richard Armitage (la serie “Robin Hood”). Presupuesto: 200 millones de dólares. Recaudación: 1021 millones. Premios: fue nominada a 3 premios BAFTA y 3 Oscar, correspondientes a Mejores Efectos Visuales, Mejor Diseño de Producción y Mejor Maquillaje y Peluquería.


Franquicia: aunque parezca de Perogrullo reseñarlo, es la primera entrega de la segunda trilogía (precuela, en realidad) de las adaptaciones de Tolkien llevadas a cabo por Peter Jackson, completadas en dos películas estrenadas en años consecutivos: “La desolación de Smaug” y “La batalla de los cinco ejércitos”, en la epopeya de fantasía que comenzó en 2001 con “El Señor de los Anillos: La comunidad del anillo”, “Las dos torres” (2002) y “El retorno del rey” (2003).


Sinopsis: el joven hobbit Bilbo Bolsón vive tranquilo y feliz en La Comarca hasta que el mago Gandalf aparece en su casa y, sin él quererlo, se verá arrastrado a una increíble aventura formando parte de la compañía de Thorin, Escudo de Roble, descendiente del último rey de los enanos, que planean recuperar su hogar en las montañas, saqueado tiempo atrás por el dragón Smaug, que codiciaba el tesoro que los enanos extraían de las entrañas de la tierra. Comenzará así una expedición fantástica donde no solo Bilbo será compañero de magos y enanos, sino que también conocerá la galantería de los elfos y deberá hacer frente a trolls, orcos, trasgos, gigantes de piedra y un nigromante que podría resucitar el poder oscuro de Saurón. Además, conocerá a la criatura Golum, al que birlará el anillo más poderoso de todos.


Crítica: si un día “Star Wars” y “Tiburón” cambiaron la industria del cine e hicieron que los grandes estudios orientasen sus producciones hacia los blockbusters en lugar de a los proyectos más clásicos que bebían de las influencias europeas como “El padrino”, “Taxi Driver” o “Annie Hall”, de igual manera la trilogía de Peter Jackson basada en los relatos de Tolkien dio un nuevo rumbo hacia las adaptaciones fantásticas y la apuesta de las franquicias, haciendo posible los “Harry Potter”, “Crepúsculo”, “Juegos del hambre”… y tantas otras que se quedaron por el camino. En los primeros compases de “El hobbit”, ya te invade esa sensación de que estás regresando a un terreno conocido, como cuando haciendo limpieza encuentras la vieja caja donde guardaste tus juguetes de niño y te envuelve la melancolía de aquellos días. “La película está bien… pero no es El Señor de los Anillos”, es un comentario recurrente de algunos amigos tras el visionado de la epopeya de Jackson. Bueno… por supuesto que no es “ESDLA”. Pero se le parece. Es más: en comparación, “El hobbit” tiene muchas más criaturas fantásticas, parajas tenebrosos y asombrosos y, en definitiva, la orgía visual del director neozelandés es más ampulosa que en la trilogía original, sin duda arropado por un estudio que ya sabe que pisaba sobre seguro y le dio toda la libertad (y el dinero) que necesitaba para narrar su visión de uno de los clásicos de la literatura más leídos de todos los tiempos.


Resumiendo: puede que esta crítica me haya quedado un poco vaga o falta de “chicha” a la hora de analizar la primera entrega de la nueva trilogía, pero es que la fastuosidad del film de Peter Jackson te deja sin palabras por muchas veces que la hayas visto (con esta, ya son tres veces que me la he “tragado”… ¡y dura tres horas!). Sólo una reflexión para quienes duden de su grandeza: ¿Os habéis preguntado qué debe de sentir un niño viendo esta película con los ojos “limpios” de nuestra adulta condescendencia? Pues sí: los niños disfrutarán como enanos. Y nunca mejor dicho.


Memorable: el prólogo con Bilbo narrando la llegada de Smaug y su batalla contra los enanos; el hilarante encuentro con los poco avispados trolls o esa épica batalla en el reino de los trasgos que remite a “Indiana Jones y el templo maldito”.


Mejorable: sí, al final todos pensamos lo mismo: ¿Gandalf no podría haber llamado antes a las águilas gigantes para ahorrarse el viaje… o decirles, ya puestos, que les dejaran directamente en su destino? Sí, ya sé que entonces nos hubiésemos quedado sin dos películas más, pero no sé… que lo hubieran justificado de laguna manera. ¿O es que los enanos son los únicos seres de la Tierra Media que prefieren andar de aquí para allá?



Parafraseando: entre el tesoro de los trolls, Gandalf rescata una espada para Bilbo (que más parece un abre-cartas) pero cuya hoja élfica se iluminará en caso de que haya orcos o trasgos cerca. “Es que… no he usado una espada en mi vida” “Y espero que nunca te obliguen.Pero si lo haces, recuerda: el valor no es saber cuando quitar una vida… sino cuando perdonarla”.

martes, 7 de febrero de 2017

Crítica de "Hasta el último hombre" (2016)


Año: 2016. Título original: Hacksaw Ridge. Director: Mel Gibson (“La pasión de Cristo”). Intérpretes: Andrew Garfield (“The Amazing Spider-Man”… ver crítica), Vince Vaughn (en la segunda temporada de “True Detective”), Sam Worthington (“Avatar”), Luke Bracey (“Point Break”), Hugo Weaving (el agente Smith de “Matrix”), Teresa Palmer (“No apagues la luz”). Presupuesto: 40 millones de dólares. Recaudación: 163 millones. Premios: entre otros, ha recibido 6 nominaciones a los Oscar, incluyendo Mejor Película, Director y Actor Principal.

Sinopsis: en 1942, en plena II Guerra Mundial, Desmond Doss se alista para servir en el ejército a pesar de haber sido educado como un adventista del séptimo día, religión que le impide coger un rifle y, mucho menos, quitarle la vida a otro hombre. Sometido a un consejo de guerra por este motivo, Desmond consigue finalmente su objetivo de ayudar enla contienda y es enviado a Okinawa, donde pese al recelo de todo el pelotón, se convertirá en un héroe de guerra al ayudar a salvar la vida de 75 compañeros.

Crítica: La guerra siempre es la misma, pero los que mueren en ella tienen rostros distintos. Me encanta el cine, tengo que decir. Sin embargo, confieso que no suelo juzgar una película por los valores que defienda, retrate o (en el peor de lo casos) con los que pretenda aleccionar a su audiencia. Pueden ser, eso sí, un valor añadido, pero no un motivo para juzgarla, por tanto en cuanto a mí lo que me interesa realmente es su calidad artística. Es decir: si veo una película donde el protagonista es un hijodeputa y se dedica a matar a todo lo que encuentre a su paso sin motivo alguno… puede ser que me guste, simpre y cuando me despierta alguna emoción (que puede ser, en esencia, unas cuantas carcajadas). En cambio, un film que apueste por todo lo contrario lo denostaré con ahínco si me produce sopor o hastío. Dicho queda. Ahora bien, y paradójicamente, si me gusta a veces valorar una cinta por la intrahistoria personal que tiene en algunos de sus apartados, y sólo por esto, “Haksaw Ridge” (título original) ya me parecería excelente. Para quien no lo sepa… Mel Gibson siempre ha sido acusado de ser un hombre con muy mal genio. La cosa no pasaría de ahí, sino fuese porque hace unos años comenzaron a aparecer testimonios que daban cuenta de sus problemas con el alcohol, lo que le llevaban a proclamar a grito pelado chorradas antisemitas (llegando incluso a negar el Holocausto), amén de discursos homófobos y sexistas. Y lo peor es que muchos pudieron escucharle con sus propios oídos en un vídeo policial cuando le detuvieron por conducir ebrio y unas conversaciones telefónicas que filtró una ex novia. ¿Resultado? Pues que el antiguo mito en esto del cine que había alcanzado la cumbre con “Braveheart” caía en la desgracia más absoluta, lo que ligado además al inevitable paso del tiempo le condenó a malvivir en producciones de dudosa calidad y que casi nunca conseguían el favor ni del público ni de la crítica. Vamos, que estaba acabado y con medio cuerpo ya en la tumba, para muchos. Y hete aquí que el tío se saca de la manga una película brillante a sus 60 tacos, expiatoria en más de un sentido, emocionante hasta el punto de hacerte soltar alguna lágrima, hermoso en y crudo a la vez en su forma de plasmar la violencia y reivindicable por todo lo apuntado anteriormente pero también por las convicciones que defiende. Todo ello, además, con la connivencia de un actor en estado de gracia (otro al que, por cierto, también daban ya por perdido muchos).Porque si Anjélica Huston se enamoró en su día de la mirada de Juan José Ballesta, lo mismo me ha pasado a mí en este film con esa sonrisa inocente, que te dice mucho del personaje sin necesidad de que pronuncie una palabra. Sólo por él ya merece la pena toda la primera parte de la película, que podría haber sido bastante peor sin su presencia, pero que con él se convierte en entrañable, tierna y edificante, a posteriori. Una lástima que por lógica desaparezca el papel de Teresa Palmer, porque la química entre ellos es pura como un manantial de agua virgen. Lo que tenemos después es un derroche y destrucción bélica que no habíamos visto en pantalla grande desde “Salvar al soldado Ryan” (“Saving prívate Ryan”, 1998, Steven Spielberg). Siendo éste uno de los puntos fuertes del Gibson director desde “Braveheart” y pasando por “Apocalypto”, cualquiera diría que su estética, planificación narrativa o gusto por los detalles macabros ya habrían quedado un tanto polvorientos y superado tras una década sin ejercer de maestro de ceremonias, pero las escenas de acción siguen siendo tan vibrantes como en las dos anteriormente citadas, lo que viene a demostrar que el talento, no sólo sigue estando ahí, sino que lo hemos perdido durante todos estos años por “crucificarle” en su día, con o sin motivo. Una imagen alegórica, por cierto, la de la crucifixión, muy recurrente en su filmografía como realizador, y que aquí también nos regala un plano precioso al final del metraje, más justificado si cabe que en otras ocasiones.

Resumiendo: llega la temporada de premios, que a la par es mi época favorita y tediosa del año. Me lo paso como un crío viendo lo mejor que nos ha dejado el año en cuanto a cine se refiere (que cada vez más, se esperan a estrenar en el último tercio, los muy cabrones), pero es tedioso e injusto el tener que elegir siempre “la mejor” y que, nos guste o no, tras cada entrega de galardones siempre quede una señalada como “triunfadora” y el resto como “perdedoras”. ¿De qué lado caerá la suerte para “Hasta el último hombre”? Pues ni lo sí ni me importa. Desde luego, es de lo mejorcito que he visto en los últimos meses, y eso que todo lo que veo últimamente tiene muchos quilates, como os decía. Su mera existencia, como acto reivindicativo de un cineasta que nunca se fue (sino que lo apartamos) ya justifica su existencia. Pero es que, además, es muy buena.

Memorable: en un biopic (que a fin de cuentas, es lo que no deja de ser) hay ciertos tramos del metraje que resultan pesados y lastran otros méritos del film, por el simple hecho de estar supeditados a ser fieles al original que retratan. Aquí, y si entendemos las distintas partes de la historia a modo de “set pieces”, todas interesan por igual, sustentadas sobre todo en un elenco de actores que rayan a la perfección, no sólo un Garfiel que está de Oscar.

Mejorable: aunque para mí sería un punto a destacar en lo positivo, tengo que reconocer que hay algunas ideas muy “gore” a la hora de plasmar la realidad de la guerra. El simple hecho de ver a los soldados avanzando mientras pisan un terreno alfombrado de cadáveres ya impresiona, pero es que… cuando empiezan ráfagas de balas y uno de los protagonistas utiliza el cuerpo mutilado de un cadáver como escudo para abrirse paso… Brutal.


Parafraseando: al hilo de la sonrisa del protagonista a la que anteriormente hacía referencia, y aunque el film está cuajado de grandes diálogos, utilizaré las propias palabras del auténtico Desmond Doss, en unas imágenes de un documental que son utilizadas al final del metraje, a costa de un episodio retratado en la película, cuando le limpia la cara dubierta de sangre a un compañero que creía haberse quedado ciego: “Si sólo hubiese conseguido aquella sonrisa que me regaló, ya me habría dado por satisfecho”.