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martes, 1 de mayo de 2018

No habrá más “Titanes” de Sam Worthington


Warner Bros ha cancelado definitivamente “Revenge of the Titans”, la que debía certificar la trilogía iniciada con el remake de “Furia de Titanes” y continuada posteriormente con “Ira de Titanes”. Así lo ha confirmado el protagonista de ambas entregas, Sam Worthington, durante el rodaje de las secuelas de “Avatar”. El actor ha señalado como causas del abandono del proyecto a las decepcionantes críticas de la segunda parte, estrenada en 2012, y los 300 millones de dólares recaudados, que pese a doblar el presupuesto de la cinta, no parecieron ser suficientes para que el estudio se animase a producir el cierre de la franquicia. Tal y como recordaréis, Worthington interpretó en dichos filmes a Perseo, hijo de Zeus (Liam Neeson) enfrentado a otros dioses de la mitología griega como Hades (Ralph Fiennes) o Ares (Edgar Ramírez). A la espera de más novedades, desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

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sábado, 12 de agosto de 2017

Crítica de "AVATAR" (2009)


Año: 2009. Escrita, producida y dirigida por: James Cameron (“Mentiras arriesgadas”). Intérpretes: Sam Worthington (“Terminator Salvation”), Stephen Lang (la serie “Terra Nova”), Zoe Saldana (Gamora en “Guardianes de la Galaxia”… ver crítica), Sigourney Weaver (la teniente Ripley de la saga “Alien”), Michelle Rodríguez (“Fast & Furious”), Giovanni Ribisi (“Ted”… ver crítica), Joel David Moore (“Cuestión de pelotas”). Presupuesto: 237 millones de dólares. Recaudación: 2788 millones.  Premios: fue nominada a 9 premios Oscar, incluyendo Mejor Película y Mejor Director, si bien acabó ganando tres de ellos correspondientes a apartados técnicos.


Franquicia: tras muchos años de desarrollo, por fin Cameron y 20th Century Fox parecen estar preparados para la realización de las cuatro secuelas que compondrán una pentalogía a estrenar en diciembre de los años 2018, 2020, 2022 y 2023 (siempre y cuando no haya más cambios, claro). Cameron ha confirmado que los libretos de todas las secuelas están completamente terminados, y que explorarán otras facetas del planeta Pandora, como la vida marina. La producción de “Avatar 2” ya ha comenzado, con Cliff Curtis, actor protagonista de “Fear The Walking Dead”, como principal novedad. También se ha desvelado que Stephen Lang continuará siendo el principal villano de la saga.


Sinopsis: Jake Sully es un marine tullido al que el azar lleva a cumplir una misión en el planeta Pandora, un mundo rico en un preciado mineral cuyo único obstáculo para ser extraído es la oposición de los nativos conocidos como Na´Vi, una suerte de indígenas no muy evolucionados pero que están conectados de una forma casi espiritual con la naturaleza que les rodea. A pesar de su torpeza y de no haber sido adiestrado para ello, Jake consigue dominar pronto su “avatar” (un clon de la raza Na´Vi al que se conecta de manera neuronal para infiltrarse entre la población nativa) y establece una relación con Naytiri, la hija del jefe del poblado, que poco a poco le enseñará a ver su mundo con sus mismos ojos. Aunque puede que sea demasiado tarde para evitar que el pérfido coronel Miles Quaritch termine talando el Árbol de las Almas, auténtico corazón de todo el planeta.


Crítica: la primera vez que vi “Avatar” no me fascinó tanto como a quienes me acompañaban. En pocas palabras, su historia me parecía “simplona”. Sin embargo, acabé avasallado por su despliegue visual, que justificaba todo el revuelo que generaba a su paso (y pese a que a mí en ocasiones me parecía estar viendo una cinemática de videojuego pero en pantalla grande). Realmente, con esto ya he dicho todo lo que podría esperarse de una reseña cinéfila, pero aún así me extenderé un poco más para justificar el sueldo. Es cierto que la premisa argumental remite directamente a una “Pocahontas” en versión futurista; a una colonización del continente americano pero dentro del género de la ciencia-ficción; que sus protagonistas son bidimensionales y que su lenguaje pacifista y pro-naturista es de una simpleza que raya en lo absurdo. Pero… ¿qué mierda de quimérica experiencia vital esperábamos encontrar en lo que nunca pretende ser nada más que una película de aventuras con un presupuesto desorbitado? Todas aquellas críticas que, imagino, acabaron privándole de un merecido Oscar para dárselo a su “ex” y su “En tierra hostil” (“The Hurt Locker”, Kathryn Bigelow, 2008) no sólo me parecen injustificadas a día de hoy, sino fruto de la pataleta de los incapaces; aquellos que en su día le vieron autoproclamarse como “rey del mundo” en un acto de sincera alegría, y estaban deseando (y lo siguen haciendo) que el tipo se la pegase bien gorda para “ponerle los pies en la tierra”. Quizás el error estriba en ese pensamiento; en intentar que “todos seamos iguales”. En pretender que un soñador deje de soñar. Hace poco, Christopher Nolan (otro premiado con la varita del talento eterno) manifestó que no concebía ninguna de sus películas para ser visionadas en ningún otro sitio que no fuese la pantalla grande de un cine. Y, con esto, no pretendía ningunear a los que prefieren un tipo de historias más “pequeñas” o “humanas”, sino sencillamente definir su cine como un esfuerzo por acercarlo a aquello que en su día se vendió como “el mayor espectáculo del mundo”, y que desde hace ya unos añitos languidece semana sí y semana también por culpa de los distribuidores, los complejos multi-salas, la nueva tendencia a consumir películas en la pantalla de un ordenador, la competencia de los videojuegos y etc, etc. En resumidas cuentas, “Avatar” no deja de ser un entretenimiento en mayúsculas. Ni más ni menos. Y lo cierto es que en ese sentido cumple con creces su cometido. Y puede que verla no “te cambie la vida”, pero en cierto modo, sí cambió el cine tal y como lo conocíamos en ese momento. Ahora ha pasado casi una década y está por ver si sus postergadas continuaciones llegarán siquiera a estar a la altura de la original. Puede que entonces sea cuando Cameron se la pegue. O puede que tengamos que seguir esperando.


Curiosidades: el inicio de “Avatar” se remonta a 1994, cuando Cameron escribió un tratamiento de guión de 80 páginas. La idea era que la cinta se estrenase en 1999, con Cameron poniéndose manos a la obra en el desarrollo tras el estreno de “Titanic”, en 1997. Sin embargo, el realizador consideró que la tecnología todavía no estaba lo suficientemente avanzada como para llevar a la pantalla lo que tenía en la cabeza, motivo por el que el estreno se demoró una década. El propio director colaboró codo con codo para el desarrollo de la tecnología necesaria para llevar la película a cabo, incluyendo el perfeccionamiento de las técnicas en 3D y formato IMAX, lo que situó el presupuesto final, según varias fuentes, en más de 300 millones, a los que habría que sumar otros 150 en promoción. A pesar de esto, “Avatar” batió todos los récords de exhibición hasta la fecha, superando el propio récord obtenido por Cameron y su “Titanic” y siendo aún hoy en día la película más taquillera de todos los tiempos.


Memorable: aunque se ve venir de lejos, cuando Jake se convierte en el jinete “Torok Makto” y la subsiguiente épica cuando el planeta entero se rebela contra los “aliens” invasores. Dan casi ganas de llorar. He de decir, como anécdota, que en su día y en el cine de barrio donde la vi por primera vez, dicha secuencia despertó un espontáneo aluvión de aplausos; algo que nunca antes había visto durante una proyección.


Mejorable: personalmente, no tuve ninguna simpatía por la moda del 3D que suscitó el éxito de la cinta que nos ocupa. Muchas, de hecho, se estrenaban sin contar apenas con efectos que justificasen el estreno en dichas salas (más allá de para cobrarte el correspondiente “plus”, claro). Y todo porque después de “Avatar” se estrenó también con el mismo formato “Alicia en el País de las Maravillas”, que también recaudó más de mil millones, y tanto estudios como exhibidores se creyeron que todo el monte era orégano. ¡Incluso tuvimos un “Torrente 4 en 3D”! Por no decir que este tipo de proyecciones lastraba la cromaticidad del resto del metraje. Vamos, que pagabas “más”… por verla “peor”.



Parafraseando: personalmente, me hizo mucha gracia tanto en el primer visionado como en este último, cuando Naytiri intenta que Jake no espante con aspavientos las semillas del árbol sagrado que le están rodeando y le grita: “¡Tanga!”. No sé por qué no se utilizó otra palabra, al menos en su doblaje al español. Pero si hay una línea de diálogo que realmente identifica a la película y que tiene más de un significado es la forma en que los nativos tienen de reconocerse entre ellos diciendo: “Te veo”.

lunes, 8 de mayo de 2017

Schwarzenegger no descarta la secuela de "Commando"


Tras confirmar la posibilidad de una secuela para “Los gemelos golpean dos veces”, Arnold Schwarzenegger se ha dejado querer ante la perspectiva de hacer lo propio con otro de sus clásicos ochenteros, aquella “Commando” de 1985 que, junto a la primera “Terminator” estrenada apenas un año antes, le convirtieron en el icono del cine de acción por excelencia en las dos siguientes décadas. En ella, “Arnie” interpretaba a un ex coronel de la Fuerza Delta que veía como su hija era secuestrada por un grupo de mercenarios para obligarle a llevar a cabo una última misión en la que debía asesinar a un líder político de un remoto país para empezar una nueva revolución. Ni que decir tiene que los pobres iban a arrepentirse de haberle tocado las narices al “papi”. Ya en 2008, se rodó en Rusia un remake con actores autóctonos, mientras que en 2010, 20th Century Fox anunció una nueva versión con David Ayer (“Escuadrón Suicida”) y Sam Worthington (“Avatar”) como director y protagonista, respectivamente. Casualidad o no, cuatro años después Ayer, Worthington y Schwarzenegger coincidieron en la fallida “Sabotage”, sin que volviera a hacerse mención del susodicho remake. Ahora, y toda vez que su peso en la pantalla grande merma con cada nuevo estreno, Arnold ha declarado recientemente que no le importaría volver a ponerse en la piel de John Matrix, el nombre de su personaje en “Commando”. Se desconoce si sus palabras apuntan en la dirección correcta o es un simple mensaje al viento en busca de que alguien lo recoja. Recordemos, por último, un par de curiosidades sobre la cinta original, y es que en su reparto se encontraban una desconocida y jovencísima Alyssa Milano (como la hija del prota) y Bill Paxton, tristemente desaparecido hace un par de meses. Desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

domingo, 23 de abril de 2017

Por fin tienen fecha las secuelas de "Avatar"


Años y años de retrasos y rumores (y lo que nos queda) pero parece que por fin empezamos a ver la luz al final del túnel. Y es que 20th Century Fox ha confirmado oficialmente el inicio de producción de las cuatro (sí, sí… ¡cuatro!) secuelas de “Avatar”, amén de sus fechas de estreno mundiales: “Avatar 2” (18 de diciembre de 2020), “Avatar 3” (17 de diciembre de 2021), “Avatar 4” (20 de diciembre de 2024) y “Avatar 5” (19 de diciembre de 2025). Recordemos que James Cameron será el eventual coguionista, productor y director de todas ellas, y que el proyecto se antoja como el más complicado y ambicioso de toda su carrera, por tanto en cuanto todos los años desde el estreno de la original los ha dedicado a expandir el universo presentado en la cinta precedente y desarrollar toda la nueva tecnología para que la llegada de las continuaciones supongan realmente un salto cualitativo en el cine, a la altura de la revolución que en su día supuso la llegada a la cartelera de la primera “Avatar” y la consiguiente moda del 3D y etc. Tampoco podemos olvidarnos del componente económico, ya que si bien la primera entrega de 2009 superó todos los registros en su producción con cerca de 250 millones de dólares invertidos, los recuperó pronto y destrozando además todos los registros, convirtiéndose en todo un fenómeno sociológico y la película más taquillera de todos los tiempos, con más de 2300 millones recaudados. También se postuló como favorita en los Oscar con sus 9 nominaciones, si bien sólo se llevó a casa 3 correspondientes a aspectos técnicos. Sin duda, un listón muy alto que las secuelas aspirarán como mínimo a tratar de igualar. Sobre la historia y los protagonistas nada se sabe, más allá de que se da por hecho que Sam Worthington y Zoe Saldana repetirán en sus roles, si bien Cameron también ha ido desvelando que Stephen Lang y Sigourney Weaver podrían tener cabida en las continuaciones, así como, suponemos, Michelle Rodríguez. Detalles, todos ellos, de los que en Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

lunes, 6 de marzo de 2017

TAQUILLA USA 3 de Marzo: El viejo Logan... tan bueno como siempre


Ver recaudación de la semana anterior (ver crítica).
Como era de esperar, “Logan” se ha “comido” literalmente a sus rivales y ha conseguido el primer puesto de la taquilla norteamericana, con una solvencia además increíble de más de 80 millones, lo que sumado a la taquilla mundial supera de largo los 200, amén de cosechar unas excelentes críticas que la sitúan ya como una de las cintas del año. ¿Podrá aguantar la semana que viene la acometida de “Kong: Skull Island”?
“Get Out (“Déjame salir”, cuando se estrene en España) no se ha desinflado tanto como lo suelen hacer las películas de terror en su segunda semana, lo que la convierte ya en un éxito y quizás en un nuevo “revival” del género si le sumamos también los logros que obtuvo hace no mucho “Múltiple” (ver crítica).
La cinta de Lionsgate, “The Shack”, adaptación de un best-seller con tintes religiosos que todavía no tiene fecha de estreno previsto en nuestro país y protagonizado por Sam Worthington, Octavia Spencer, Radha Mitchell y el cantante de country Tim McGraw, consigue una meritoria tercera plaza en su debut en cartelera, lo que relega a “Batman La LEGO Película” (ver crítica) a salir del pódium.
Un puesto por debajo se encuentra otro estreno de la semana, adaptación también de un best seller publicado en España como “Si no despierto”. En “Before i go”, asistiremos al devenir de las desventuras de la chica más popular del insti, que sale con sus mejores amigas de fiesta en plan “Los ángeles de Charlie”, pero que acaba trágicamente en un accidente mortal. Sin embargo, la chica se despierta al comienzo del día anterior, donde todo empezó, con la posibilidad de poder evitar lo ocurrido al ya saber cómo ocurrió.
Nos despedimos con dos apuntes. El primero, que el estreno más flojo ha sido para la comedia romántica (o algo parecido), “Mesa 19”, de Anna Kendrick, donde interpreta a una joven invitada a una boda que descubre estar sentada en la típica mesa donde sitúan a todos aquellos invitados “por compromiso”. Se estrenará en España a finales de este mes de marzo. El segundo apunte es que la consecución del Oscar a Mejor Película para “Moonlight” le ha supuesto un incremento en la recaudación del 250%, con lo que obtiene a nivel mundial unos 40 millones de dólares que quizás no parecen mucho pero, si tenemos en cuenta que su presupuesto fue de tan sólo 1 millón y medio… Exitazo!

Y la semana que viene, como siempre, en Orgullo Fan… más y mejor.

martes, 7 de febrero de 2017

Crítica de "Hasta el último hombre" (2016)


Año: 2016. Título original: Hacksaw Ridge. Director: Mel Gibson (“La pasión de Cristo”). Intérpretes: Andrew Garfield (“The Amazing Spider-Man”… ver crítica), Vince Vaughn (en la segunda temporada de “True Detective”), Sam Worthington (“Avatar”), Luke Bracey (“Point Break”), Hugo Weaving (el agente Smith de “Matrix”), Teresa Palmer (“No apagues la luz”). Presupuesto: 40 millones de dólares. Recaudación: 163 millones. Premios: entre otros, ha recibido 6 nominaciones a los Oscar, incluyendo Mejor Película, Director y Actor Principal.

Sinopsis: en 1942, en plena II Guerra Mundial, Desmond Doss se alista para servir en el ejército a pesar de haber sido educado como un adventista del séptimo día, religión que le impide coger un rifle y, mucho menos, quitarle la vida a otro hombre. Sometido a un consejo de guerra por este motivo, Desmond consigue finalmente su objetivo de ayudar enla contienda y es enviado a Okinawa, donde pese al recelo de todo el pelotón, se convertirá en un héroe de guerra al ayudar a salvar la vida de 75 compañeros.

Crítica: La guerra siempre es la misma, pero los que mueren en ella tienen rostros distintos. Me encanta el cine, tengo que decir. Sin embargo, confieso que no suelo juzgar una película por los valores que defienda, retrate o (en el peor de lo casos) con los que pretenda aleccionar a su audiencia. Pueden ser, eso sí, un valor añadido, pero no un motivo para juzgarla, por tanto en cuanto a mí lo que me interesa realmente es su calidad artística. Es decir: si veo una película donde el protagonista es un hijodeputa y se dedica a matar a todo lo que encuentre a su paso sin motivo alguno… puede ser que me guste, simpre y cuando me despierta alguna emoción (que puede ser, en esencia, unas cuantas carcajadas). En cambio, un film que apueste por todo lo contrario lo denostaré con ahínco si me produce sopor o hastío. Dicho queda. Ahora bien, y paradójicamente, si me gusta a veces valorar una cinta por la intrahistoria personal que tiene en algunos de sus apartados, y sólo por esto, “Haksaw Ridge” (título original) ya me parecería excelente. Para quien no lo sepa… Mel Gibson siempre ha sido acusado de ser un hombre con muy mal genio. La cosa no pasaría de ahí, sino fuese porque hace unos años comenzaron a aparecer testimonios que daban cuenta de sus problemas con el alcohol, lo que le llevaban a proclamar a grito pelado chorradas antisemitas (llegando incluso a negar el Holocausto), amén de discursos homófobos y sexistas. Y lo peor es que muchos pudieron escucharle con sus propios oídos en un vídeo policial cuando le detuvieron por conducir ebrio y unas conversaciones telefónicas que filtró una ex novia. ¿Resultado? Pues que el antiguo mito en esto del cine que había alcanzado la cumbre con “Braveheart” caía en la desgracia más absoluta, lo que ligado además al inevitable paso del tiempo le condenó a malvivir en producciones de dudosa calidad y que casi nunca conseguían el favor ni del público ni de la crítica. Vamos, que estaba acabado y con medio cuerpo ya en la tumba, para muchos. Y hete aquí que el tío se saca de la manga una película brillante a sus 60 tacos, expiatoria en más de un sentido, emocionante hasta el punto de hacerte soltar alguna lágrima, hermoso en y crudo a la vez en su forma de plasmar la violencia y reivindicable por todo lo apuntado anteriormente pero también por las convicciones que defiende. Todo ello, además, con la connivencia de un actor en estado de gracia (otro al que, por cierto, también daban ya por perdido muchos).Porque si Anjélica Huston se enamoró en su día de la mirada de Juan José Ballesta, lo mismo me ha pasado a mí en este film con esa sonrisa inocente, que te dice mucho del personaje sin necesidad de que pronuncie una palabra. Sólo por él ya merece la pena toda la primera parte de la película, que podría haber sido bastante peor sin su presencia, pero que con él se convierte en entrañable, tierna y edificante, a posteriori. Una lástima que por lógica desaparezca el papel de Teresa Palmer, porque la química entre ellos es pura como un manantial de agua virgen. Lo que tenemos después es un derroche y destrucción bélica que no habíamos visto en pantalla grande desde “Salvar al soldado Ryan” (“Saving prívate Ryan”, 1998, Steven Spielberg). Siendo éste uno de los puntos fuertes del Gibson director desde “Braveheart” y pasando por “Apocalypto”, cualquiera diría que su estética, planificación narrativa o gusto por los detalles macabros ya habrían quedado un tanto polvorientos y superado tras una década sin ejercer de maestro de ceremonias, pero las escenas de acción siguen siendo tan vibrantes como en las dos anteriormente citadas, lo que viene a demostrar que el talento, no sólo sigue estando ahí, sino que lo hemos perdido durante todos estos años por “crucificarle” en su día, con o sin motivo. Una imagen alegórica, por cierto, la de la crucifixión, muy recurrente en su filmografía como realizador, y que aquí también nos regala un plano precioso al final del metraje, más justificado si cabe que en otras ocasiones.

Resumiendo: llega la temporada de premios, que a la par es mi época favorita y tediosa del año. Me lo paso como un crío viendo lo mejor que nos ha dejado el año en cuanto a cine se refiere (que cada vez más, se esperan a estrenar en el último tercio, los muy cabrones), pero es tedioso e injusto el tener que elegir siempre “la mejor” y que, nos guste o no, tras cada entrega de galardones siempre quede una señalada como “triunfadora” y el resto como “perdedoras”. ¿De qué lado caerá la suerte para “Hasta el último hombre”? Pues ni lo sí ni me importa. Desde luego, es de lo mejorcito que he visto en los últimos meses, y eso que todo lo que veo últimamente tiene muchos quilates, como os decía. Su mera existencia, como acto reivindicativo de un cineasta que nunca se fue (sino que lo apartamos) ya justifica su existencia. Pero es que, además, es muy buena.

Memorable: en un biopic (que a fin de cuentas, es lo que no deja de ser) hay ciertos tramos del metraje que resultan pesados y lastran otros méritos del film, por el simple hecho de estar supeditados a ser fieles al original que retratan. Aquí, y si entendemos las distintas partes de la historia a modo de “set pieces”, todas interesan por igual, sustentadas sobre todo en un elenco de actores que rayan a la perfección, no sólo un Garfiel que está de Oscar.

Mejorable: aunque para mí sería un punto a destacar en lo positivo, tengo que reconocer que hay algunas ideas muy “gore” a la hora de plasmar la realidad de la guerra. El simple hecho de ver a los soldados avanzando mientras pisan un terreno alfombrado de cadáveres ya impresiona, pero es que… cuando empiezan ráfagas de balas y uno de los protagonistas utiliza el cuerpo mutilado de un cadáver como escudo para abrirse paso… Brutal.


Parafraseando: al hilo de la sonrisa del protagonista a la que anteriormente hacía referencia, y aunque el film está cuajado de grandes diálogos, utilizaré las propias palabras del auténtico Desmond Doss, en unas imágenes de un documental que son utilizadas al final del metraje, a costa de un episodio retratado en la película, cuando le limpia la cara dubierta de sangre a un compañero que creía haberse quedado ciego: “Si sólo hubiese conseguido aquella sonrisa que me regaló, ya me habría dado por satisfecho”.