Tom Holland revivirá sus inicios en el musical (debutó en la adaptación teatral de 'Billy Elliot'), en un biopic sobre Fred Astaire para Sony Pictures. Holland se pondrá así en los zapatos de uno de los mejores bailarines de claqué de la pantalla grande, que actualmente también tiene en desarrollo otra película para Amazon, 'Fred & Ginger', sobre la relación personal y profesional con su pareja habitual de la pantalla, Ginger Rogers, interpretada en esta ocasión por Jamie Bell y Margaret Qualley. A la espera de más novedades, desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!
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domingo, 6 de febrero de 2022
martes, 1 de mayo de 2018
“Jumper” continuará como serie de televisión
YouTube Red ha lanzado el primer tráiler de “Impulse”, el spin-off televisivo de “Jumper”, la cinta dirigida por Doug Liman (“Sr y Sra Smith”) en 2008 y que recaudó en todo el mundo 220 millones de dólares, con un reparto que incluía nombres como los de Hayden Christensen, Jamie Bell, Rachel Bilson, Diane Lane, Samuel L. Jackson o Michael Rooker. El propio Liman dirige el piloto de esta producción a estrenar el próximo verano en la que sin embargo no repite ninguno de los actores que vimos en la gran pantalla en beneficio de la joven Maddie Hasson, quién interpreta a una adolescente retraída recién llegada a una nueva ciudad que de pronto descubre que tiene el poder de... teletransportarse. La primera temporada constará de 10 episodios de una hora de duración cada uno que, al igual que la mencionada película, se inspira en la saga de novelas creada por Steven Gould. A la espera de más novedades, desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!
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viernes, 28 de julio de 2017
"Billy Elliot", todos los detalles del musical
“Billy Elliot El Musical” se estrenará el próximo 5 de
octubre en el teatro Nuevo Alcalá de Madrid, y parte con la expectativa de ser
uno de los acontecimientos del año. Con una inversión de 5 millones de euros,
el espectáculo tendrá 8 funciones semanales y se espera que tenga una larga
estancia en la capital, habida cuenta que es imposible trasladar la función a
otros escenarios debido a las reformas necesarias para ponerlo en marcha tal y
como se concibió. Tanto es así que los obreros aún trabajar a contrarreloj para
hacer las pertinentes mejoras en el Nuevo Alcalá y que este otoño pueda
levantarse el telón sin problemas. Con partitura compuesta por Elton John, el
peso de los papeles adultos recaerá en Natalia Millán (“Un paso adelante”),
Adrián Lastra (“Velvet”) y Carlos Hipólito (“Ninette”). Los tres, eso sí,
secundados por una cuadrilla de 60 niños que llevan un año formándose a las
órdenes de Carmen Roche y Víctor Ullate. Lógicamente, el espectáculo es la
traslación a las tablas de la película homónima del año 2000 dirigida por
Stephen Daldry y protagonizada por Jamie Bell, que se ambientaba en la
decadencia de la industria minera británica durante la década de los ochenta y
la vía de escape que suponía para un adolescente sus inicios en el mundo del
baile, pese a las reticencias de su entorno. Con un presupuesto de apenas 3
millones de dólares, la cinta recaudó 200 en todo el mundo y cosechó numerosos
premios y nominaciones. En 2005, el musical debutó en Londres y desde entonces
también se expandió a otros países, habiendo sido visto ya por más de 10
millones de espectadores. Su estreno en Madrid el próximo octubre convertirá,
de paso, a la capital española como una de las ciudades con una mayor
diversidad de este tipo de espectáculos, pues hay que sumar otras producciones
perennes o itinerantes como “El rey León”, “Chicago” o “Dirty Dancing”. De todo
ello, en Orgullo Fan y como siempre… ¡seguiremos informando!
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jueves, 23 de marzo de 2017
Crítica de "CUATRO FANTÁSTICOS" (2015)
Año: 2015. Director: Josh Trank (“Chronicle”). Guión:
Simon Kinberg (“X-Men Origins: Días del Futuro Pasado”). Basada: supuestamente,
en los cómics de Stan Lee y Jack Kirby publicados desde 1963, si bien tiene más
parecidos con la versión de la línea Ultimate… ver crítica. Intérpretes: Miles
Teller (“Whiplash”… ver crítica), Kate Mara (“The Martian”), Jamie Bell (“Las
aventuras de Tintín”… ver crítica), Michael B. Jordan (“Creed”), Toby Kehbell
(“El amanecer del planeta de los simios”), Tim Blake Nelson (“O Brother”), Reg
E. Cathey (“La máscara”). Presupuesto: 120 millones de dólares. Recaudación:
168 millones. Premios: por desgracia, arrasó en los “Golden Raspberry” con los
premios a Peor Director, Peor Guión, Peor Reparto, Peor Remake, Precuela o
Secuela y Peor Película, esta última ex aequo con “Cincuenta sombras de Grey”.
Franquicia: en
total, cuatro incursiones han tenido los personajes en el cine. La primera,
olvidada por muchos, una producción de bajo presupuesto de 1992 con el sello de
Roger Corman. Ya en FOX, la primera “Los 4 Fantásticos” (ver crítica) se estrenó en 2005, y dos años después su secuela “Los
4 Fantásticos y Estela Plateada” (vercrítica), amén de la que hoy nos ocupa. Una secuela de ésta estaba
programada para 2017, pero el fiasco crítico y público la canceló. De igual
forma, un posible crossover con la otra licencia de Marvel de la que posee los
derechos el estudio, es decir: los “X-Men” y los mutantes en general, que había
venido rumoreándose los meses previos al estreno.
Sinopsis: Redd
Richards es un joven empollón que, junto a su amigo del colegio Ben Grimm,
construye una máquina capaz de establecer un contacto con una dimensión
desconocida. Gracias a esto, Reed consigue una beca para estudiar en el
Edificio Baxter, donde también estudian los jóvenes Sue Storm y su hermano
Johnny Storm y el misterioso Victor Von Doom. Todos harán uno de los
descubrimientos más importantes de la historia, que también cambiará sus vidas
para siempre.
Crítica: la
crónica de un fracaso anunciado. “Cuatro Fantásticos” no es una mala película.
Al contrario, es un film de ciencia-ficción notablemente divertido y con muchos
puntos reivindicables. Pero no es una cinta de superhéroes. Y, desde luego, no
es una película de “Los 4 Fantásticos” de Stan Lee y Jack Kirby. ¿Por qué ha
sido entonces un fracaso tan clamoroso y las críticas han sido tan feroces
desde su estreno? Porque los fans (o frikis, o llamarlos como queráis)
son/somos una minoría que no suele contar para los estudios porque su peso no
es relevante en una producción que aspira a ser un éxito a nivel mundial. Pero
esta minoría es muy ruidosa, y junto a ellos/nosotros, siempre están los
morbosos a los que les gusta hacer leña del árbol caído y llevaban
prácticamente un año afilando los cuchillos, desde el mismo momento en el que
se escogió a Michael B. Jordan para interpretar a Johnny Storm, cambiándole así
la raza al personaje, y ls postergada campaña de promoción que, en el Hollywood
de hoy en día, se empieza con mucho, mucho, mucho más tiempo del que FOX le
dedicó a la que nos ocupa. A mí, sinceramente, lo del color de piel de un
personaje me es completamente indiferente. Se ha hecho en otras ocasiones e
incluso con cosas más difíciles de “tragar” como un cambio de sexo, así que
sólo me interesa saber si el actor que interpreta a un personaje de 50 años de
historia lo encarna solventemente o no. Y la respuesta es que no. La que
aparece en pantalla no es la Antorcha Humana que todos conocemos. Pero tampoco
lo son la Cosa, ni el Doctor Muerte, ni Sue… Parece mentira que una cinta que
dedica tanto tiempo a presentar los personajes (cosa, por cierto, innecesaria
toda vez que ya tenemos las producciones de principios de milenio para ello)
traslade tan mal su referente en viñetas. El error de Trank es salirse por la
tangente y, frente al infantilismo de las dos cintas de Tim Story, plantear una
suerte de “Fantastic Four Begins”, como dando por hecho que lo que vale para un
Hombre Murciélago bien vale para todos los demás. O quizás sea culpa de DC
Comics por hacer también que su nuevo Superman sea un “Superman Begins”. La
fórmula, afortunadamente para todos los demás y desafortunadamente para el caso
que nos ocupa, queda demostrada como inservible en la mayoría de los casos.
Pero no me gustaría centrarme en los aspectos negativos. Como digo, “Cuatro
Fantásticos” es una buena película. Una película sobre unos chicos que, sin
saberlo, abren un portal de doble dirección hacia un poder que nunca van a
poder controlar. Todo este larguísimo prólogo es brillante, aunque insisto que
sólo se puede disfrutar si haces un ejercicio de abstracción muy grande y
piensas que lo que estás viendo no es una adaptación de los personajes que
conoces. Desde luego, es el mejor origen que hemos visto de superhéroes hasta
la fecha, pero al igual que la discusión que se plantea en el film y que da el
pistoletazo de salida a todo lo demás, otros llegaron antes y plantaron su
bandera. Trank quería hacer un “reboot” porque consideraba que la versión
previa del grupo no le había hecho justicia. Un fallo, no solamente de
presunción, sino de comprender la industria y el modo de vida en que estamos
hoy en día, donde internet hace que cualquier persona, sea o no lector de
cómics, esté hasta las narices de que le cuenten una y otra vez lo mismo. Efectivamente,
señor Trank, usted ha hecho una película mejor que “Los 4 Fantásticos” de Tim
Story (no vamos a entrar a debatir si es mejor o peor “adaptación”, simplemente
como película en sí), pero no es la cinta que, a día de hoy, necesitaban los
personajes para volver a estar en primera línea de batalla frente a un millar
de producciones superheróicas. Esperemos que al menos sirva para algo y tanto
Sony como Marvel tomen buena nota para su (tercer) relanzamiento de
“Spider-Man”. Por favor, todos sabemos ya eso de que “todo gran poder conlleva
una gran responsabilidad”. Ahórrenselo… y aplíquenselo.
Resumiendo: si
nunca has leído un cómic de la Primera Familia de Marvel ni has visto ninguna
de sus películas, “Cuatro Fantásticos” te gustará. Incluso puede que lo haga si
eres de los que van al cine sin prejuicios a todo lo que rodea la industria. En
caso contrario, pensarás que estás pagando otra vez… para que te cuenten lo
mismo. Y encima, con un Johnny Storm de color negro. A todo esto, y pasados un
par de años desde su estreno en salas, queda patente que la que nos ocupa
pasará tristemente a la historia como uno de los “reinicios” más decepcionantes
de la historia.
Curiosidades: la
lucha entre el estudio y el director durante todo el proceso de realización de
la película fue continua, hasta el punto de que, primero, contrataron a Simon
Kinberg para que reescribiese el guión completo que había escrito Trank
(incluyendo un final diferente), y posteriormente obligaron a la filmación de
nuevas escenas y un remontado de la versión que el propio director entregó. Todo
ello, llevaron a Trank a desvincularse del film, y el mismo día del estreno
publicó en su perfil de Twitter que seguramente la cinta recibiría malas
críticas, puesto que no era lo que él tenía pensado en principio. Posteriormente, fuentes de Fox
alegaron que el comportamiento de Trank durante el rodaje había sido “errático,
egocéntrico y problemático”. Todo ello desembocó en que el realizador
abandonase también el proyecto del spin-off sobre “Han Solo”, ya que eso le obligaría
a trabajar de nuevo con Simon Kinberg, quien es uno de los escritores que
estará vinculado a todas las nuevas películas de “Star Wars”, bien como
dramaturgo principal, bien como asesor o consultor para mantener el tono entre
todas ellas.
Memorable: aunque
no vemos a Ben Grimm por ningún lado, la adorable cosa de ojos azules nunca
había estado tan bien representada como aquí. Sigue pareciendo algo
artificiosa, pero desde luego no es un muñeco de goma-espuma e incluso hace el
ruidito de rocas moviéndose al andar. Eso sí… también es un tanto
desconcertante la elección del actor. Por un lado, se entiende que tenga la
misma edad que Reed, por tanto en cuanto sabemos que eran amigos desde la
infancia. Por el otro, está muy lejos de parecerse, por físico y por
experiencia vital, a su homólogo de las viñetas.
Mejorable: el cambio
en los caracteres de los protagonistas es tan acentuado (y todos cortados por
el mismo patrón: serios, taciturnos y atormentados como si a cada uno de ellos
le hubiesen matado a sus padres en un callejón al terminar de ver “La marca del
Zorro”), que la escena del final, donde realmente se parecen en algo a los
personajes que conocemos, se antoja como forzada y puesta de “pegote” para
justificar el título. Lo mismo pasa con la batalla final contra un Dr Muerte
que nunca llega a ser una amenaza real dado su poco peso en la historia.
Parafraseando: en
la citada escena, el cuarteto observa desde una posición elevada todo el “futuro”
que tienen por delante (pobrecitos, no sabían aún lo que se les venía encima
tras el estreno) y llega el momento de buscarle un nombre al grupo: “¿Qué
tal “La Antorcha y sus antorchitas”?” “Mejor “El cerebrito y sus neuronas””
“Hemos llegado muy lejos desde el garaje” “Ya lo creo. Es fantástico”. “Repite
eso”.
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martes, 7 de marzo de 2017
Crítica de "KING KONG" (2005)
Año: 2005. Coescrita,
producida y dirigida por: Peter Jackson (responsable de las trilogías de “El
señor de los anillos” y “El Hobbit”). Basada en: la película omónima de Merian
C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, estrenada en 1933. Intérpretes: Naomi Watts (“21
gramos”), Jack Black (“Escuela de rock”), Adrien Brody (“El pianista”), Thomas
Kretschmann (“”Valkiria), Colin Hanks (Travis Marshall en la serie “Dexter”), Jamie
Bell (“Las aventuras de Tintín: El secreto del unicornio”… ver crítica), Andy
Serkis (César, el chimpancé protagonista de “El planeta de los simios”), Kyle
Chandler (“Super 8”). Presupuesto: 207 millones de dólares. Recaudación: 550
millones. Premios: ganó 3 premios Oscar,
correspondientes a Mejor Sonido, Mejor Edición de Sonido y Mejores Efectos
Especiales.
Franquicia: el
original de 1933 creó a todo un icono cultural que dio lugar a numerosas
secuelas, remakes, parodias y etc. Por ejemplo, “El hijo de King Kong”, del
mismo año 1933, o el remake de 1976 protagonizado por Jeff Bridges y Jessica
Lange. Ahora, se prepara una vuelta de tuerca con el estreno de “Kong: La isla
de la calavera”, en este 2017, que continuará con un “Godzilla vs King Kong”,
un curioso crossover que ya tuvo un precedente del mismo título en 1962.
Sinopsis: Ann
Darrow es una actriz de vodevil sin mucha fortuna y a punto de tirar la toalla,
cuyo destino cambiará para siempre cuando se inmiscuye en su camino el director
de cine Carl Denha, un sinvergüenza sin escrúpulos que enrola a todo su equipo
de producción en un viaje en alta mar en busca de la misteriosa “isla de la
Calavera”, un lugar legendario donde pretende rodar los exteriores de su
próxima película. A bordo también estará el dramaturgo Jack Driscoll,
prácticamente “secuestrado” y que acabará enamorándose de Ann. Para sorpresa de
todos, finalmente consiguen ir a la susodicha isla, que lejos de estar habitada
es el hogar de un gigantesco simio llamado Kong. Un escollo más, aunque parezca
mentira, en un hostil hábitat donde habitan todo tipo de animales prehistóricos
y amenazas a cada paso.
Crítica; ¿Qué puede
hacer uno cuando se convierte en el tipo que ha filmado la epopeya más grande
jamás contada, y encima arrasa con 11 estatuillas, consiguiendo el récord más
alto hasta la fecha para un solo film? Pues darse un capricho. El capricho más
caro del mundo (a día de hoy, alguna que otra película llega a los 200 millones
de presupuesto, pero hace más de una década era una total locura), revisionando
uno de esos clásicos atemporales que, a la sazón, era su película favorita de
niño. Estamos hablando, qué duda cabe, de Peter Jackson, ese tipo excéntrico
que empezó haciendo películas de tintes gore y que se convirtió en inmortal al
plantear lo que parecía un imposible: adaptar la obra de Tolkien de la manera
más fiel jamás pensada. El principal problema que tenemos pues con “King Kong”
es precisamente ese: que las expectativas estaban muy altas después de lo ya
obtenido, y que en realidad el proyecto de una nueva versión del simio más
famoso de todos los tiempos (obviando a la Cheetah de “Tarzán”) no suscitaba
mucho interés por tanto en cuanto todos conocemos la historia, aunque sea grosso
modo, y el inevitable final con los aviones sobrevolando el Empire State. Consciente
de ello, Jackson lo que configura aquí es un regreso a la aventura en
mayúsculas. Una orgiástica puesta en escena que es una puta montaña rusa en un “tour
de forcé” que no acaba nunca, y con un sentido del espectáculo que no tiene
nadie en el cine de hoy en día. Y no es una cuestión de echarle millones al
asunto, sino de tener una imaginación portentosa y un tanto delirante para
crear aberraciones tan dantescas como esos gusanos con dientes que se tragan a
uno por la cabeza o los ciempiés gigantes que ídem de ídem, con un diseño de
producción imposible que, efectivamente, sólo podía surgir de la mente de un
niño que fantasease con visitar aquel mágico lugar, aunque sólo fuese para
morirse de miedo. Bendito niño.
Concluyendo: a
todo lo dicho anteriormente, no hay que olvidar que Jackson siempre tiene
presente quién es realmente el protagonista de la función, un King Kong al que
representa como un anti-héroe víctima de su propia grandeza, convertido en
atracción circense por un “bon vivant” con ínfulas que bien podría ser un
sosías del propio Jackson riéndose de sí mismo. La poesía que el realizador
consigue sacar en un metraje rodado casi por completo con la famosa “pantalla
verde”, es sencillamente digna de un maestro orfebre que confecciona cada una
de sus piezas sabiendo que en su imperfección estará precisamente su
originalidad. Es una lástima que el Hollywood de hoy en día no deje pasar una a
la hora de crear una fructífera franquicia, porque este “King Kong” de Peter
Jackson bien podría ser la recreación definitiva de aquel personaje que, a lo
tonto y a poco que nos descuidemos, llegará a su centenario sin que nos demos
ni cuenta.
Memorable: de las
3 bien diferenciadas “piezas” en que se dispone la película: la preparación de
la aventura, la odisea en la isla y el final en Broadway, mi favorita después
de haber visto otras tantas veces la cinta es la primera (si bien tengo que
reconocer, no obstante, que fue en la que me quedé durmiendo en el cine en su
estreno). La descomunal recreación del Nueva York de los años 30 es para
quitarse el sombrero, y la construcción de los principales protagonistas
humanos, que si bien son arquetipos del cine más clásico, resultan encantadores
cada uno en su estilo.
Mejorable: tan
exagerado en su duración como nos tiene acostumbrados, la versión que vimos en
cine escatimaba casi 20 minutos de metraje con secuencias que no eran “de
relleno” ni mucho menos, sino que incluían un enfrentamiento contra un
triceratops o el ataque de una criatura marina mientras navegan por un río en
busca de la chica protagonista. Para los interesados, no es difícil de
encontrar por internet alguna copia que incluya dichas escenas subtituladas al
castellano.
Parafraseando:
toda vez que sólo le ha escrito quince páginas del libreto de la película,
Denham consigue retener a su guionista hasta que el barco ya ha levado anclas y
no tiene más remedio que acompañarles en la aventura:, viendo cómo el muelle se
aleja de manera insalvable “Ya te lo he dicho: el teatro no es un buen
negocio. El cine es mucho más rentable” “Yo no lo hago por el dinero… amo el
teatro”. “No, Jack. Si de verdad lo amases… habrías saltado al agua”.
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