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miércoles, 16 de agosto de 2017

Raúl Arévalo dará "El aviso" en lo nuevo de Daniel Calparsoro


Raúl Arévalo, gran triunfador de la pasada edición de los Goya con su debut en la dirección, “Tarde para la ira” (ver crítica), será el principal protagonista de “El aviso”, la nueva cinta como director de Daniel Calparsoro (“Cien años de perdón”), que ultima este mes su rodaje con vistas a su estreno el 23 de febrero del próximo 2018. En ella, Arévalo interpretará a “Jon”, un hombre que cree haber llegado a la conclusión acertada de que un niño morirá dentro de diez años, tras haber estudiado una fórmula matemática donde entran en la ecuación crímenes del pasado acaecidos en el mismo lugar. Este thriller de suspense lo componen también intérpretes de la talla de Aitor Luna, Belén Cuesta, Aura Garrido, Sergio Mur, Luis Callejo o Antonio Dechent. Recordemos que antes podremos ver “Oro” (ver tráiler), última producción de Arévalo como actor, en esta ocasión a las órdenes de Agustín Díez-Yanes y con un impresionante elenco coral. Y es que la progresión de este mostoleño de 38 años es imparable, y ya antes de su arrebatador estreno como realizador encadenaba 5 nominaciones a los máximos galardones de nuestra industria, en películas tan diversas como “Los girasoles ciegos”, “La isla mínima” o “Primos”, por la que ganó su primer “cabezón”. Y recordad que desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

viernes, 11 de agosto de 2017

Primer tráiler de "Oro", basada en un relato de Arturo Pérez-Reverte

El director Agustín Díez Yanes y el escritor Arturo Pérez-Revertte vuelven a unir fuerzas en “Oro”, un relato épico sobre los conquistadores españoles, en busca de la mítica ciudad de “El dorado”, que se presenta como una de las grandes apuestas de nuestro cine de cara a la próxima temporada y que la división española de Sony Pictures estrenará en nuestras salas el próximo 27 de octubre. Recordemos que los dos nombres anteriormente citados colaboraron en la adaptación cinematográfica de “Alatriste”, hace ya una década. El reparto de “Oro” lo forman Raúl Arévalo, Bárbara Lennie, Óscar Jaenada, José Coronado, Antonio Dechent, José Manuel Cervino, Luis Callejo, Juan José Ballesta, Andrés Gertrúdix, Diego París, Ana Castillo y Juan Carlos Aduviri, con la colaboración especial de Juan Diego. Un reparto de auténtico lujo al que acompaña una factura técnica de primer nivel. Y desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

martes, 1 de agosto de 2017

Crítica de "ES POR TU BIEN" (2017)


Año: 2017. Director: Carlos Therón (“Fuga de cerebros 2: Ahora en Harvard”). Intérpretes: José Coronado (Goya por “No habrá paz para los malvados”), Roberto Álamo (Goya por “Que Dios nos perdone”), Javier Cámara (Goya por  “Vivir es fácil con los ojos cerrados”), Luis Mottola (“Alacrán enamorado”), Luis Callejo (“Princesas”), Andrea Ros (la serie “Mar de plástico”), Silvia Alonso (“La corona partida”), Carmen Ruiz (“Villaviciosa de al lado”), Miki Esparbé (“Perdiendo el norte”), Pilar Castro (“Julieta”), María Pujalte (“Rivales”).
Sinopsis: tres padres, cuñados además entre sí, deciden actuar para poner punto y final a las relaciones de sus hijas con sus respectivos novios, ante la desaprobación que despiertan en ellos sus yernos.

Crítica: aunque no lo parezca, la vida de un crítico es muy cruel. Y la de quienes les soportan, intuyo, más aún. Por eso cada vez más reivindico el papel de la taquilla como juez y jurado a tener en cuenta en esto de las valoraciones cinéfilas. Ya está bien con ese sentimiento de culpa muy nuestro de parecer que tienes que justificarte caso de haber disfrutado, en mayor o menor medida, con una película española. Si proviniese de Hollywood, una cinta como “Es por tu bien” quizás ni siquiera sería reseñada o, en caso de hacerlo, incluso suscitaría las simpatías de quien debe escribir sobre ella, en caso de que los encargados de interpretarla fuesen gente como Mel Gibson, Robert De Niro o alguno de estos. Apostaría por frases del tipo: “Fulano demuestra una generosa vis cómica al reírse de sí mismo”. Como si lo estuviese leyendo. En cambio, sentarte a un teclado para hacer lo propio con un producto tan comercial y, para más inri, español… Es casi como una obligación patria el ponerla a caer de un burro. Porque somos así. Y mira, lo cierto es que no lo voy a hacer. Y no es porque haya terminado el visionado de la cinta revolcándome por el suelo de la risa, pero lo cierto es que ofrece exactamente lo que promete, que ya es mucho más de lo que se puede decir de muchas producciones propias o foráneas. Además, cuando entre el elenco principal figuran tres tipos que han ganado un Goya (o más de uno), esperas que sustenten la película con oficio y maestría. Y lo hacen (aunque quizás Cámara un poco menos que los otros dos). Tienen algún gag simpático, la trama en sí suscita la complicidad del respetable pese a que nunca hayas sufrido lo que les acontece, y los topicazos y chistes al más puro estilo “grupo de WhatsApp” o “memes” de Twitter, funcionan tan bien como lo habían en, por ejemplo, “8 apellidos vascos” (si bien en aquella todo el conjunto era algo más redondo). Se echa en falta un poco más de mala leche en algunos momentos y más provocación en el humor (incluso los chistes sobre drogas no se escapan de lo que podríamos considerar “comedia blanca”) y la búsqueda de un final feliz que provoque el asentimiento del público hacen que el último tercio de metraje caiga en picado, si bien esto último es algo habitual en este tipo de propuestas (se me viene ala cabeza, por ejemplo, “¿En qué piensan las mujeres?” o “Los padres de ella”, dos largometrajes protagonizados por las estrellas a las que anteriormente hacía referencia. En resumidas cuentas, “Es por tu bien” es una película de corte más familiar de lo que podría pensarse en un principio dada su temática, y altamente recomendable para un amplio espectro de público. Como esas cenas de Navidad o compromisos varios del estilo “bodas, bautizos y comuniones”, a los que acudes con más pereza y desgana que entusiasmos pero en los que terminas pasándolo bien porque siempre aparece alguien que ameniza la velada saliéndose un poco del tiesto. Y a tales menesteres se dedican Coronado y cía. Nada que objetar.

domingo, 5 de febrero de 2017

Crítica de "El hombre de las mil caras"


Año: 2016.Coescrita y dirigida por: Alberto Rodríguez (“La isla mínima… ver crítica). Basada en: “Paesa, el espía de las mil caras”, de Manuel Cerdán.  Intérpretes: Eduard Fernández (“En la ciudad”), José Coronado (“No habrá paz para los malvados”), Carlos Santos (“Los hombres de Paco”), Marta Etura (“Celda 211”),  Emilio Gutiérrez Caba (“La comunidad”), Luis Callejo (“Tarde para la ira”), Pedro Casablanc (“Truman”). Premios: otra de las favoritas de este año de cara a los Goya, con 11 nominaciones, cosechando finalmente el de Mejor Actor Revelación para Carlos Santos y Mejor Guión Adaptado.

Sinopsis: traicionado por un país al que ha servido fielmente pero que le ha apuñalado por la espalda, el ex espía Francisco Paesa encuentra la manera de redimirse servida en bandeja de plata cuando Luis Roldán y su mujer, Nieves, le piden ayuda para poner a buen recaudo mil quinientos millones de pesetas sustraídos del erario público. Paesa se dedicará a ello con devoción, acompañado siempre por su fiel escudero, Jesús Camoes.

Crítica: “Es correcto”. Escribo estas líneas cuando recién termina la gala de los Goya y aún sigo con cierto estupor por el triunfo soterrado de “Un monstruo viene a verme”. No es que tenga nada contra la cinta de Bayona ni contra él mismo, pero no sé… Considero que su último proyecto es un film “made in Hollywood” pero hecho con dinero español (que no esmalo, ojo). En cambio, quizás “El hombre de las mil caras” sea su contrapartida más directa, al tratarse de un film “meid in Espein” pero con mucho aroma hollywoodense, sobre todo a la muy reivindicable “Atrápame si puedes” de Steven Spielberg. Un thriller eléctrico, vibrante, laberíntico y muy castizo, aunque sólo sea por el halo de mentiras y corrupción casposa que envuelve a sus protagonistas. En una película quizás “comercial”, que dirían algunos, como si esa etiqueta fuese algo peyorativo en lo que a una propuesta de entretenimiento se refiere. Muchos la han querido comparar con su anterior trabajo, “La isla mínima”, pero esa comparación no es solo odiosa, como se suele decir, sino que además es absurda. Si un director tuviese que vivir con la permanente exigencia de superarse constantemente, nos quedaríamos sin películas tan disfrutables como esta o como cualquiera de las que firman cada año realizadores que nunca han vuelto a estar en primera plana, quizás precisamente porque no están obsesionados con ello. Pero es que, además, sería injusto decir que Rodríguez no ha dado un salto cualitativo con “El hombre de…”. Hasta cierto punto, me parece más fácil resultar contemplativo, elegante y sutil con una historia como la de ”La isla mínima”, pero hacer malabares con una propuesta tan grandilocuente como la que nos ocupa, abriendo como un bisturí una historia de nuestro pasado reciente harto conocida por todos en mayor o menor medida (con lo que eso implica, en un país donde todos pensamos que sabemos más de fútbol que Di Stéfano, para que me entiendan), es sencillamente digna de un orfebre cinematográfico; papel que en principio, ni por edad ni por tablas, debería asumir pero ejecuta de buen grado. Aunque aún no estoy en el apartado de “parafraseando”, podría decir que “el cielo es de unos pocos. Y el cine… también”.

Resumiendo: empapándose mucho también de la narrativa de Scorsese en este tipo de epopeyas mafiosas (que es lo que no deja de ser esta cinta, aunque con la contradicción de ser, a la par, de “altos vuelos” y “cañí”), Alberto Rodríguez formula la que puede ser buque insignia para un nuevo género patrio, a poco que se lo proponga la industria, dado el historial delictivo de quienes ostentan el poder en nuestra piel de toro (váyase usted a saber por qué). Un ejercicio de estilo que no pretende emocionar pero lo consigue. Porque la emoción, amigos, no sólo se traduce en lágrimas. También puede ser una sonrisa socarrona. Sobre todo, si quien la dibuja es Eduard Fernández.

Memorable: si bien muchos críticos aborrecen las voces en off, por tanto en cuanto se entiende como un recurso que a veces se utiliza para explicar con palabras lo que no eres capaz de contar sin ellas, aquí la conducción de José Coronado por todo el relato se hace poco menos que indispensable para seguir el hilo por los distintos saltos espacio-temporales de la historia.

Mejorable: la propuesta de Rodríguez, intencionadamente, hace un sacrificio muy grande. Para poder mantener el ritmo al galope de su película, se mimetiza con la personalidad de su protagonista para no decirnos, en realidad, quién era Francisco Paesa. Aparecen los títulos de crédito y no llegas a saber más del personaje de lo que suponías antes del visionado. Un sinvergüenza, sí. Pero… ¿por qué?


Parafraseando: aterrizamos con uno de esos prólogos que es toda una declaración de principios y que advierten que no podrás pestañear en las próximas dos horas: “La historia que voy a contarles tuvo lugar en una época en la que el cielo pertenecía a unos pocos. No había compañías e vuelo a bajo coste. No era como ahora. Un avión era un avión… no un autobús. Es una historia real. Como todas las historias reales… contiene alguna mentira. Es la historia de un mentiroso. La historia de un hombre que engañó a todo un país”.

sábado, 4 de febrero de 2017

Crítica de "Tarde para la ira"


Año: 2016. Coescrita y dirigida por: Raúl Arévalo (hasta ahora, actor en series y películas como “La isla mínima”). Intérpretes: Antonio de la Torre (“Caníbal”), Luis Callejo (la serie “El barco”), Alicia Rubio (“Primos”), Ruth Díaz (el corto “Porsiemprejamón”), Manolo Soto (“B, la película”) y el debutante Raúl Jiménez. Premios: entre otros, es la principal favorita para la gala de los Goya, con 11 nominaciones en las principales categorías (ver listado).

Sinopsis: Jose es un tipo introvertido que traba amistad con los gerentes de un pequeño bar de barrio, liándose posteriormente con la hermana del dueño, quien se ha convertido en su mejor amigo. Sin embargo, la mujer en cuestión está esperando a que su novio salga de la cárcel, tras ocho años encerrado debido a un golpe a una joyería. Cuando la salida del susodicho se produce, descubriremos que el propio Jose también guarda un terrible secreto.

Crítica: “Él nunca habla de sus cosas, y yo me he acostumbrado a no saber”. Muchos hablan de “thriller” cuando se refieren a ésta, ópera prima del actor Raúl Arévalo. Un género que afortunadamente se está cultivando mucho en nuestra cinematografía en los últimos años, sin perder tampoco las señas de identidad de nuestra piel de toro. Esas mismas señas aluden a un pasado, no sé si decir glorioso, donde nuestra aún no vilipendiada geografía era un colosal escenario para todo tipo de producciones extranjeras, especialmente westerns italo-americanos. Mucho de aquel Sergio Leone y su personaje fetiche, “el jinete pálido” disfrazado de Clint Eastwood (o viceversa) hay en esta película seca, áspera y polvorienta, que también alude a un setentero Sam Peckinpah, quien supo hacer de la violencia cruda una forma de expresión artística. Cine de muchos quilates, en definitiva, impropios de un director novel, pero entendibles considerando que se trata de un actor que lleva más de la mitad de su vida “hablando” en lenguaje de celuloide, y subiéndose por dicho trabajo a muchos escenarios de entregas de premios para recibir galardones. Pero no nos confundamos. Arévalo no se ha limitado a mimetizarse con sus referencias cinéfilas. Su película se va desollando con cada minuto de un metraje muy calculado, “jugando” con el público pero nunca riéndose del mismo, haciendo evolucionar a unos personajes que huyen de los clichés y las etiquetas de “bueno” o “malo” para desnudarse como simples seres humanos llenos de contradicciones, miserias y actos de redención. Especialmente notorio en el rol de Curro (un magnífico Callejo), personaje que al principio parece seguir unos arquetipos ya manidos, pero que conforme avanza la historia se sorprende como la principal tabla de salvación para la empatía del respetable, si bien es cierto que el conjunto coral de los intérpretes que pululan por la cinta denotan una magnífica dirección actoral, sublimada en muchas ocasiones por unos planos cerrados sobre sus rostros que permiten casi secarles las lágrimas.

Resumiendo: la sencillez formal de su puesta en escena, contrastada con la ola de publicidad que ha generado una vez empezó la temporada de premios, pueden quizá decepcionar a quienes no la disfrutaron en su día y se acercan ahora ante el olor de las muchas flores que se le han brindado. Yo tuve la suerte de descubrirla en una sesión doble, como complemento a la última producción de Tim Burton cuyo nombre no recuerdo, y el puñetazo en la boca del estómago que me llevé durante su visionado fue un regusto a sangre propia que seguí paladeando durante muchos días después. Sólo las buenas películas te dejan estos ecos en la memoria sensitiva. Y “Tare para la ira” lo es.

Memorable: toda la secuencia con el magnífico personaje de “Triana”, especialmente con la tensión de su desenlace, que prácticamente te hace dar un brinco del asiento. Igualmente divertida (por lo mal que te lo hace pasar) la comida con el matrimonio en el pueblo, cuando Curro miente diciendo que ha pasado un tiempo en Francia y la esposa de su amigo no ceja en su empeño por indagar.

Mejorable: la verdad es que la disfruté tanto que no tengo nada que objetar A priori, podría decir que a Antonio de la Torre ya le hemos visto en otras ocasiones haciendo personajes de corte similar, pero es que… ¡se le da tan bien hacerlos!


Parafraseando: iba a mencionar una revelación importante que tiene lugar casi al final de la película, pero para no haceros SPOILER voy a quedarme con el intercambio entre ambos protagonistas que hace que todo explote: “¿Por qué tienes tú el teléfono de mi mujer?” “Ése de ahí es mi padre. Y la que mataron era mi novia. ¿Quiénes fueron? Dime sus nombres” “Yo no sé nada” “Sí lo sabes. y me lo vas a decir… porque no quieres que le pase nada a tu familia”.