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lunes, 6 de febrero de 2017

Tráiler de "El guardián invisible"

Acabamos de disfrutar la última entrega de los premios Goya (ver ganadores), y ya estamos a punto de recibir la que sin haberse estrenado se postula ya como una de las grandes favoritas del próximo año. En los márgenes del río Baztán, en el valle de Navarra, aparece el cuerpo desnudo de una adolescente en una circunstancia que lo relaciona con un asesinato ocurrido un mes atrás. Marta Etura (“Celda 211”… ver crítica, “Lo imposible”), Javier Botet (“La cumbre escarlata”, “Mamá”) o Elvira Mínguez (“El desconocido”, “Truman”), formarán parte de una trama en la que tratarán de descubrir a contrarreloj al responsable, antes de que siga actuando. Por el camino la mitología de las tierras del Norte hará que las figuras fantásticas sorprendan a los protagonistas. Atresmedia Cine estrena el tráiler de El guardián invisible, la película basada en la novela homónima de Dolores Redondo y dirigida por Fernando González Molina (“Palmeras en la nieve”, “Tres metros sobre el cielo”).La película se rodó durante 9 semanas entre Madrid y el Valle de Baztan, en localidades como Lesaka y Elizondo, lugar en el que transcurre la historia recogida en la novela, que junto a “Legado en los huesos” y “Ofrenda a la tormenta” componen la “Trilogía del Baztán”. Traducida en todo el mundo a más de 30 lenguas, la novela transporta al espectador a un mundo hipnótico y brutal, al que viaja de la mano de Amaia Salazar, inspectora jefe de Homicidios en la Policía Foral de Navarra. Desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

Crítica de "Celda 211" (2009)


Año: 2009. Director: Daniel Monzón (“El niño”… ver crítica). Guión: Jorge Guerricaechevarría (“Cien años de perdón”). Basada en: la novela homónima de Francisco Pérez Gandul. Intérpretes: Luis Tosar (“Te doy mis ojos”), Alberto Ammann (“Combustión”), Antonio Resines (“La buena estrella”), Marta Etura (“El hombre de las mil caras”), Carlos Bardem (“Alacrán enamorado”), Jesús Carroza (“7 vírgenes”), Manolo Solo (“Tarde para la ira”). Presupuesto: 3 millones de euros. Recaudación: 14 millones de euros. Premios: entre otros, ganó 8 premios Goya (de los 16 alos que estaba nominada), incluyendo Mejor Película, Director, Actor Principal, Actriz de Reparto, Actor Revelación y Guión Adaptado, entre otros.

Sinopsis: a Juan Oliver, nuevo funcionario de prisiones, no se le ocurre nada mejor para caer bien en su nuevo destino que presentarse el día antes de su incorporación para que le expliquen cómo funciona todo. La mala suerte quiere que coincida con un motín en la cárcel, quedando él aislado, junto al resto de presos, encerrado en la celda 211, donde pronto será descubierto por los amotinados. A Juan no le quedará más remedio que hacerse pasar por recluso homicida y ganarse la amistad de Malamadre, el líder de la revuelta y un auténtico sociópata, erigido como nuevo rey del presidio.

Crítica: por fin Daniel Monzón da con la tecla del éxito, porque sus anteriores incursiones cinematográficas habían sido un “querer y no poder”; una suma de buenas ideas que no casaban bien unas con otras. Aquí en cambio, todo va a favor de obra, quizás porque con un guión bueno (sin florituras, lineal pero funcional) y un puñado de buenos actores, poco más hay que hacer. A veces es así de sencillo. “Celda 211” arranca como un tiro y sigue hasta el final; a los cinco minutos ya está metida en faena, con unos protagonistas definidos desde la primera vez que aparecen en pantalla. Los únicos momentos de cierto sosiego quedan para los “flashback”, que al contrario de lo que pasa en otras ocasiones y de lo que podría parecer, en este caso ayudan a construir el momento cumbre de la película, sin el cual la transformación del protagonista no resultaría creíble. Mención especial para un sublime Luis Tosar, que crea un coloso llamado “Malamadre” que quedará por muchos años en el imaginario colectivo. No sólo él está enorme en el apartado interpretativo, aunque sí es el que más destaca. Es en este apartado donde hay que volver a subrayar el papel de Monzón y lo meritorio de su narrativa casi documental, rápida y afilada como el bisturí de un cirujano, porque de haberse recreado en algunos momentos, muchas de estas fantásticas creaciones de caracteres caerían en la caricatura y lo estereotipado, por lo extremo  de sus personalidades, que era uno de los puntos flacos de sus anteriores films.

Resumiendo: un clásico moderno del cine español, sin estridencias, donde nada falta ni nada sobra. Precursora, además, del “revival” en nuestra industria del género del thriller, que hemos seguido cultivando en los últimos años, dejando un poco de lado el del terror, que era la moda imperante por aquel entonces. Y que nos dure mucho, por cierto, a tenor de lo bien que estamos sabiendo perfeccionarlo. Como curiosidad, decir que Sylvester Stallone compró los derechos para hacer un remake norteamericano que todavía no ha tenido lugar, lo cual no sé si es necesariamente bueno o malo.

Memorable: la resurrección para el cine de Antonio Resines tras su periplo en “Los Serrano”, convertido aquí en un roba-escenas y que tiene un desenlace brutal.

Mejorable: al final le falta un poquito de fuerza, o quizás de valor, para no acabar en lo pre…sumible y(o lo pre…visible.


Parafraseando: una bienvenida perfecta para tu nuevo trabajo. “Acojona, ¿eh?” “Tranquilo chaval, en cuatro días te acostumbras”. “Más te vale, porque estos cabrones acaban saliendo, pero tú te vas a pasar aquí toda tu puta vida”.

domingo, 5 de febrero de 2017

Crítica de "El hombre de las mil caras"


Año: 2016.Coescrita y dirigida por: Alberto Rodríguez (“La isla mínima… ver crítica). Basada en: “Paesa, el espía de las mil caras”, de Manuel Cerdán.  Intérpretes: Eduard Fernández (“En la ciudad”), José Coronado (“No habrá paz para los malvados”), Carlos Santos (“Los hombres de Paco”), Marta Etura (“Celda 211”),  Emilio Gutiérrez Caba (“La comunidad”), Luis Callejo (“Tarde para la ira”), Pedro Casablanc (“Truman”). Premios: otra de las favoritas de este año de cara a los Goya, con 11 nominaciones, cosechando finalmente el de Mejor Actor Revelación para Carlos Santos y Mejor Guión Adaptado.

Sinopsis: traicionado por un país al que ha servido fielmente pero que le ha apuñalado por la espalda, el ex espía Francisco Paesa encuentra la manera de redimirse servida en bandeja de plata cuando Luis Roldán y su mujer, Nieves, le piden ayuda para poner a buen recaudo mil quinientos millones de pesetas sustraídos del erario público. Paesa se dedicará a ello con devoción, acompañado siempre por su fiel escudero, Jesús Camoes.

Crítica: “Es correcto”. Escribo estas líneas cuando recién termina la gala de los Goya y aún sigo con cierto estupor por el triunfo soterrado de “Un monstruo viene a verme”. No es que tenga nada contra la cinta de Bayona ni contra él mismo, pero no sé… Considero que su último proyecto es un film “made in Hollywood” pero hecho con dinero español (que no esmalo, ojo). En cambio, quizás “El hombre de las mil caras” sea su contrapartida más directa, al tratarse de un film “meid in Espein” pero con mucho aroma hollywoodense, sobre todo a la muy reivindicable “Atrápame si puedes” de Steven Spielberg. Un thriller eléctrico, vibrante, laberíntico y muy castizo, aunque sólo sea por el halo de mentiras y corrupción casposa que envuelve a sus protagonistas. En una película quizás “comercial”, que dirían algunos, como si esa etiqueta fuese algo peyorativo en lo que a una propuesta de entretenimiento se refiere. Muchos la han querido comparar con su anterior trabajo, “La isla mínima”, pero esa comparación no es solo odiosa, como se suele decir, sino que además es absurda. Si un director tuviese que vivir con la permanente exigencia de superarse constantemente, nos quedaríamos sin películas tan disfrutables como esta o como cualquiera de las que firman cada año realizadores que nunca han vuelto a estar en primera plana, quizás precisamente porque no están obsesionados con ello. Pero es que, además, sería injusto decir que Rodríguez no ha dado un salto cualitativo con “El hombre de…”. Hasta cierto punto, me parece más fácil resultar contemplativo, elegante y sutil con una historia como la de ”La isla mínima”, pero hacer malabares con una propuesta tan grandilocuente como la que nos ocupa, abriendo como un bisturí una historia de nuestro pasado reciente harto conocida por todos en mayor o menor medida (con lo que eso implica, en un país donde todos pensamos que sabemos más de fútbol que Di Stéfano, para que me entiendan), es sencillamente digna de un orfebre cinematográfico; papel que en principio, ni por edad ni por tablas, debería asumir pero ejecuta de buen grado. Aunque aún no estoy en el apartado de “parafraseando”, podría decir que “el cielo es de unos pocos. Y el cine… también”.

Resumiendo: empapándose mucho también de la narrativa de Scorsese en este tipo de epopeyas mafiosas (que es lo que no deja de ser esta cinta, aunque con la contradicción de ser, a la par, de “altos vuelos” y “cañí”), Alberto Rodríguez formula la que puede ser buque insignia para un nuevo género patrio, a poco que se lo proponga la industria, dado el historial delictivo de quienes ostentan el poder en nuestra piel de toro (váyase usted a saber por qué). Un ejercicio de estilo que no pretende emocionar pero lo consigue. Porque la emoción, amigos, no sólo se traduce en lágrimas. También puede ser una sonrisa socarrona. Sobre todo, si quien la dibuja es Eduard Fernández.

Memorable: si bien muchos críticos aborrecen las voces en off, por tanto en cuanto se entiende como un recurso que a veces se utiliza para explicar con palabras lo que no eres capaz de contar sin ellas, aquí la conducción de José Coronado por todo el relato se hace poco menos que indispensable para seguir el hilo por los distintos saltos espacio-temporales de la historia.

Mejorable: la propuesta de Rodríguez, intencionadamente, hace un sacrificio muy grande. Para poder mantener el ritmo al galope de su película, se mimetiza con la personalidad de su protagonista para no decirnos, en realidad, quién era Francisco Paesa. Aparecen los títulos de crédito y no llegas a saber más del personaje de lo que suponías antes del visionado. Un sinvergüenza, sí. Pero… ¿por qué?


Parafraseando: aterrizamos con uno de esos prólogos que es toda una declaración de principios y que advierten que no podrás pestañear en las próximas dos horas: “La historia que voy a contarles tuvo lugar en una época en la que el cielo pertenecía a unos pocos. No había compañías e vuelo a bajo coste. No era como ahora. Un avión era un avión… no un autobús. Es una historia real. Como todas las historias reales… contiene alguna mentira. Es la historia de un mentiroso. La historia de un hombre que engañó a todo un país”.