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sábado, 15 de julio de 2017

Christopher Nolan quiere dirigir a James Bond


A punto de estrenar la semana que viene su nueva película, “Dunkerque”, el director Christopher Nolan (“Origen”, “Interestellar”) ha revelado que una de sus metas futuras es dirigir una entrega de la franquicia “James Bond” (la cual, recordemos, está ausente de realizador tras la salida voluntaria de Sam Mendes). Sin embargo, Nolan ha dejado entrever que le gustaría ser el responsable de una nueva renovación dentro de la saga, lo que en principio chocaría frontalmente con la permanencia de Daniel Craig como agente 007, al que le quedaría aún una última entrega luciendo el famoso esmoquin del espía al servicio de Su Majestad. Desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

viernes, 3 de marzo de 2017

Crítica de "SKYFALL" (2012)


Año: 2012. Director: Sam Mendes (“American Beauty”). Basada en: el personaje creado por Ian Fleming. Intérpretes: Daniel Craig (“Munich”), Judi Dench (“Philomena”), Javier Bardem (“Éxtasis”), Naomi Harris (“28 días después”), Albert Finney (“Big Fish”), Joseph Fiennes (“Shakespeare enamorado”). Presupuesto: 160 millones de dólares. Recaudación: 1108 millones. Premios: entre otros, ganó 2 BAFTA, 2 Grammy y 2 Oscar, uno de ellos para Adele, encargada del tema principal de la B.S.O.

Curiosidades: es el film número 23 de la saga y conmemoró el 50 aniversario de la misma en cines. Entre otros récords, fue la primera de la serie en estrenarse en cines IMAX y la primera en recaudar más de mil millones. Es la tercera película de Craig con el esmoquin más caro y elegante de la historia del cine, tras “Casino Roylae” y “Quantum of Solace”. Aún le quedaría por rodar una cuarta, “Spectre”, igualando el número de Pierce Brosnan. Sin embargo, en el momento de escribir estas líneas, su continuidad en la saga no está garantizada.

Sinopsis: James Bond, el agente 007, falla en una misión en Estambul al intentar detener a un ladrón que se ha hecho con un archivo donde constan las identidades de los espías británicos repartidos por todo el mundo. No solamente falla, sino que además es herido por “fuego amigo” y dado por muerto. Tras un tiempo dejando que le crean fallecido, no tendrá más remedio que regresar cuando la sede del MI 6 en Londres es víctima de una atentado explosivo y la vida de M se pone en peligro por las ansias de venganza del enigmático Silva, un antiguo agente secreto que también se sintió traicionado por su propia gente y no descansará hasta ver muerta a su antigua jefa.

Crítica: en 1983, la Warner Bros se anotó uno de los tantos más famosos de la historia del cine al estrenar “Nunca digas nunca jamás”, donde un Sean Connery de más de cincuenta años demostraba que todavía no estaba viejo para el papel. Bastante de aquel divertido juego tenemos en “Skyfall” (impagable ver a Bond teniendo que superar las pruebas físicas), un blockbuster crepuscular que muchos aventuraron a considerar el mejor de la saga. Yo no seré tan optimista, y empezaré diciendo que lo tenía fácil para superar a “Quantum of Solace”, un film que he visto en dos ocasiones y que en ambas me ha hecho dormir cual perezoso. Mendes (sin duda el gran reclamo de esta entrega, quitándole el puesto a las “chicas Bond”) no es tonto: sabe que tiene que dejar su impronta, pero también es consciente en todo momento de que lo que aquí se trata es de hacer dinero. Su gran baza es coger lo mejor de “Casino Royale” (es decir: ese look a lo “Bourne” y el gran gancho de Judi Dench jugando a vender palomitas) y los explota al máximo mezclando ahora un poco del Batman de Nolan o ese tiroteo final a lo Sam Peckinpah o el Curtis Hanson de “L.A. Confidential”. Javier Bardem, por su lado, le saca el mayor partido posible a una especie de “Joker” que tarda bastante en aparecer y, una vez explicado su plan… resulta ser la cosa más vulgar del mundo. Pero aún con todo, se queda con los mejores momentos de un film con un metraje algo excesivo que, sin embargo, consigue lo que pocas franquicias hacen: cerrar un círculo con su pasado reciente… y sembrar las bases de lo que llegará en el futuro.

Resumiendo: después de sólo dos películas como Bond, la continuidad de Craig como merecedor de la licencia para matar se cuestionaron en grado sumo (sonaron desde Clive Owen a Chris Hemsworth, pasando por Orlando Bloom o un Will Smith que habría sido el primer actor negro en enfundarse el esmoking). Finalmente, Mendes supo sacarle partido a un agente secreto que, como los deportistas de élite, ven su jubilación anticipada cuando aún se encuentran en el cénit de sus aptitudes. Nadie dudaba ya de que el rubio actor debía seguir bebiendo el vodka-Martini. Y Mendes, desde luego, junto a él. Después de todo, si hay algo que hemos aprendido en la franquicia del agente al servicio de Su Majestad es que si algo funciona… ¿para qué cambiar?

Memorable: desde ese reboot que fue “Casino…”, las cintas de Bond empiezan con una espectacular persecución que, en ocasiones, se convierte en lo mejor de la película, por su aparatosidad. La de “Skyfall”, por el sabio uso de un Mendes que debutaba rodando este tipo de acciones, pasa automáticamente a ser una de las mejores filmadas de todos los tiempos, por el sabio manejo de una cámara que lo muestra todo sin necesidad de cambiar constantemente de plano.

Mejorable: bien alguno de los puntos más fuertes asociados al personaje se ven reforzados, otros (como su magnetismo sexual, los gadgets, y ese aire un tanto “naif” del espionaje de altos vuelos”) se pasan casi por alto, como si estuviesen pasados de moda. Aunque bueno… con el recuerdo de las pistolas láser o la mochila-cohete que si mal no recuerdo manejaba Roger Moore… quizás no hace mucha falta que regresen.


Parafraseando: algo que siempre ha tenido el espía con licencia para matar han sido unos diálogos repletos de frases lacerantes, con ese tonito chulesco y mordaz, que lógicamente no se iba a dejar de lado en esta ocasión, donde Bond se reencuentra con la agente de campo que le hirió sin querer: “Si te consuela, un objetivo en movimiento es muy difícil de dar” “Entonces sigue moviéndote”.

jueves, 16 de febrero de 2017

PENNY DREADFUL: primera temporada

Creada y escrita por: John Logan (guionista de películas como “El último samurái”). Producida por: Sam Mendes (director de “American Beauty” o el último James Bond). Dirigida por: J.A. Bayona (el realizador español de “El Orfanato” o “Lo imposible” se encarga de los dos primeros episodios). Cadena original: Showtime. En España: Movistar Series. Capítulos: 8. Emisión: maryo de 2014. Intérpretes: Eva Green, Josh Hartnett, Harry Treadaway, Timothy Dalton, Rory Kinnear, Billie Piper, Reeve Carney, Danny Sapani, Simon Russell Beale, Olivia Llewellyn. Curiosidades: el título hace referencia a unas revistas de corte “pulp” con historias por fascículos que consumían la clase media del Londres pre-industrial y que se conocían como “horrores de un penique” por su barato precio.

Principal: el aventurero sir Malcolm Murray y la misteriosa Vannesa Ives contratan al pistolero norteamericano Ethan Chandler, en el Londres victoriano de comienzos del siglo XIX, para que les ayude a encontrar a la hija de sir Malcolm. Lo que no le cuentan al joven es que la chica ha sido raptada por vampiros. Pronto, se unirá también al grupo el doctor Victor Frankenstein.

Secundario: el enigmático Dorian Gray sirve como unión entre varios de los personajes, al mantener relaciones sexuales con la mayoría de ellos. El monstruo creado por Frankenstein, quien le insta a buscarle una compañera, asesina a Van Helsing, quien también estaba colaborando en la causa anti-vampírica.

SPOILER: Malcolm termina matando a su propia hija al comprender que nunca podrá volver a recuperarla como humana. Mientras, Victor termina quitándole la poca vida que le queda a Brona, la tísica novia de Chandler, para que su cadáver sirva como recipiente para la novia de su monstruo. Desolado por la pérdida, el propio Chandler se abandona a sus instintos más salvajes cuando unos hombres de la Agencia de Detectives Pinkerton, contratados por su padre, amenazan con llevarle por las buenas o por las malas de regreso a EEUU. Los pobres incautos son los últimos en ver cómo se transforma en hombre-lobo.

Crítica: “¿De verdad deseas ser normal?”. Así termina la primera temporada de “Penny Dreadful”, tan fría, seca y paradójicamente hermosa como una cruenta nevada. Si hace poco hablamos de “The Strain” como el regreso de los vampiros como monstruos en lugar de cómo románticos “adonis” adolescentes, ahora le toca el turno a esta especie de “La Liga de los Hombres Extraordinarios”, que mezcla en su gótica puesta en escena a personajes de Bram Stoker, Mary Shelley u Oscar Wilde, en una producción de lujo que no esconde su propuesta “a lo HBO”, donde los personajes y sus diálogos son más importantes que la acción. Buena prueba de ello es el sexto capítulo, dedicado íntegramente a narrar el origen del personaje de Vanessa Ives, interpretado por una magnífica Eva Green sin cuya presencia la ficción no tendría mucho sentido. Otro gran momento de esta primera tanda es descubrir que “Perseo” no es la primera creación del buen doctor Frankenstein (el original aparecerá de manera sangrienta para recordárselo) o esa relación homosexual entre el rudo pistolero y el imperecedero Gray, que sin duda despertará el júbilo de los fans de ambos actores, pero que a mí me hace preguntarme… ¿es que después de “Brokeback Mountain” ya no quedan cowboys heteros? Es broma. Mucho se ha achacado a la nueva apuesta de Showtime que su trama principal es algo simplona y que se queda muy por debajo de los referentes a los que aspira, pero sin lugar a dudas es una de las mejores nuevas ficciones del pasado 2014 y su margen de mejora (si no cae en “crepusculismos”) es muy amplio.

Resumiendo: con un número de entregas ciertamente escaso, en ocasiones desconcierta que “Penny Dreadful” parezca perderse en los intrincados callejones de sus escenarios, con una trama que no sabes muy bien hacia donde fluctúa. Prueba de ello, por ejemplo, es la caracterización de sus vampiros, con un exoesqueleto que se remonta al Egipto de los faraones… y cuyo hallazgo, sin embargo, no lleve a ningún sitio. A pesar de esto, la tridimensionalidad de sus personajes principales y, sobre todo, su oscura belleza, te mantienen atrapado hasta el final. Recomendado especialmente para fans del género más próximos a las “Crónicas Vampíricas” de Anne Rice que a las de “The Vampire Diaries”.