Aunque es difícil, porque los rumores no hacen más que
correr por internet como la pólvora. Tras el lanzamiento de “Campaign Speech”
como adelanto del trabajo que debería haber salido al mercado en 2016, parece
que el título provisional del álbum será “Success”, y podría contener 21
cortes, con colaboraciones de Adele, Rihanna, Snoop Dogg y Dr Dre. Y es que los
fans están desesperados por escuchar lo nuevo de Slim Shady desde que en 2013
apareciese “The Marshall Mathers LP” (vercrítica), pero eso no quiere decir que el rapero haya estado en un tiempo
de asueto, ni mucho menos. Compuso temas para la banda sonora de “Suicide Squad”
y el “Phenomenal” de la peli pugilística que él mismo iba a interpretar hace
años pero que acabó protagonizando Jake Gyllenhaal, “Southpaw”, y el pasado mes
de febrero de este 2017 hizo su aportación al tema “No Favours”, de Big Sean,
donde arremetía contra el reciente presidente electo, Donald Trump, llamándole “perra”.
Y es que parece, de hecho, que la reciente actualidad de su país ha hecho
retrasar la salida del nuevo trabajo, pues le ha inspirado nuevas letras amén
de hacerlo más actual. Por último, Eminem también anda ocupado encargándose de
la producción ejecutiva y dirección musical de “Motor City”, la serie de
Paramount Televisión basada en la película “Narc”, de la que os hablamos hace
apenas unos días (ver noticia) y que
se rodará en su ciudad natal, Detroit. Conforme se vayan confirmando todos
estos puntos, desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!
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sábado, 11 de marzo de 2017
viernes, 3 de marzo de 2017
Crítica de "SKYFALL" (2012)
Año: 2012. Director:
Sam Mendes (“American Beauty”). Basada en: el personaje creado por Ian Fleming.
Intérpretes: Daniel Craig (“Munich”), Judi Dench (“Philomena”), Javier
Bardem (“Éxtasis”), Naomi Harris (“28 días después”), Albert Finney (“Big
Fish”), Joseph Fiennes (“Shakespeare enamorado”). Presupuesto: 160
millones de dólares. Recaudación: 1108 millones. Premios: entre otros, ganó 2
BAFTA, 2 Grammy y 2 Oscar, uno de ellos para Adele, encargada del tema
principal de la B.S.O.
Curiosidades: es
el film número 23 de la saga y conmemoró el 50 aniversario de la misma en
cines. Entre otros récords, fue la primera de la serie en estrenarse en cines
IMAX y la primera en recaudar más de mil millones. Es la tercera película de
Craig con el esmoquin más caro y elegante de la historia del cine, tras “Casino
Roylae” y “Quantum of Solace”. Aún le quedaría por rodar una cuarta, “Spectre”,
igualando el número de Pierce Brosnan. Sin embargo, en el momento de escribir
estas líneas, su continuidad en la saga no está garantizada.
Sinopsis: James
Bond, el agente 007, falla en una misión en Estambul al intentar detener a un
ladrón que se ha hecho con un archivo donde constan las identidades de los
espías británicos repartidos por todo el mundo. No solamente falla, sino que
además es herido por “fuego amigo” y dado por muerto. Tras un tiempo dejando
que le crean fallecido, no tendrá más remedio que regresar cuando la sede del
MI 6 en Londres es víctima de una atentado explosivo y la vida de M se pone en
peligro por las ansias de venganza del enigmático Silva, un antiguo agente
secreto que también se sintió traicionado por su propia gente y no descansará
hasta ver muerta a su antigua jefa.
Crítica: en 1983,
la Warner Bros se anotó uno de los tantos más famosos de la historia del cine
al estrenar “Nunca digas nunca jamás”, donde un Sean Connery de más de
cincuenta años demostraba que todavía no estaba viejo para el papel. Bastante
de aquel divertido juego tenemos en “Skyfall” (impagable ver a Bond teniendo
que superar las pruebas físicas), un blockbuster crepuscular que muchos
aventuraron a considerar el mejor de la saga. Yo no seré tan optimista, y
empezaré diciendo que lo tenía fácil para superar a “Quantum of Solace”, un
film que he visto en dos ocasiones y que en ambas me ha hecho dormir cual
perezoso. Mendes (sin duda el gran reclamo de esta entrega, quitándole el
puesto a las “chicas Bond”) no es tonto: sabe que tiene que dejar su impronta,
pero también es consciente en todo momento de que lo que aquí se trata es de
hacer dinero. Su gran baza es coger lo mejor de “Casino Royale” (es decir: ese look
a lo “Bourne” y el gran gancho de Judi Dench jugando a vender palomitas) y los
explota al máximo mezclando ahora un poco del Batman de Nolan o ese tiroteo
final a lo Sam Peckinpah o el Curtis Hanson de “L.A. Confidential”. Javier
Bardem, por su lado, le saca el mayor partido posible a una especie de “Joker”
que tarda bastante en aparecer y, una vez explicado su plan… resulta ser la
cosa más vulgar del mundo. Pero aún con todo, se queda con los mejores momentos
de un film con un metraje algo excesivo que, sin embargo, consigue lo que pocas
franquicias hacen: cerrar un círculo con su pasado reciente… y sembrar las
bases de lo que llegará en el futuro.
Resumiendo:
después de sólo dos películas como Bond, la continuidad de Craig como merecedor
de la licencia para matar se cuestionaron en grado sumo (sonaron desde Clive
Owen a Chris Hemsworth, pasando por Orlando Bloom o un Will Smith que habría
sido el primer actor negro en enfundarse el esmoking). Finalmente, Mendes supo
sacarle partido a un agente secreto que, como los deportistas de élite, ven su
jubilación anticipada cuando aún se encuentran en el cénit de sus aptitudes.
Nadie dudaba ya de que el rubio actor debía seguir bebiendo el vodka-Martini. Y
Mendes, desde luego, junto a él. Después de todo, si hay algo que hemos
aprendido en la franquicia del agente al servicio de Su Majestad es que si algo
funciona… ¿para qué cambiar?
Memorable: desde
ese reboot que fue “Casino…”, las cintas de Bond empiezan con una espectacular
persecución que, en ocasiones, se convierte en lo mejor de la película, por su
aparatosidad. La de “Skyfall”, por el sabio uso de un Mendes que debutaba
rodando este tipo de acciones, pasa automáticamente a ser una de las mejores
filmadas de todos los tiempos, por el sabio manejo de una cámara que lo muestra
todo sin necesidad de cambiar constantemente de plano.
Mejorable: bien
alguno de los puntos más fuertes asociados al personaje se ven reforzados,
otros (como su magnetismo sexual, los gadgets, y ese aire un tanto “naif” del
espionaje de altos vuelos”) se pasan casi por alto, como si estuviesen pasados
de moda. Aunque bueno… con el recuerdo de las pistolas láser o la
mochila-cohete que si mal no recuerdo manejaba Roger Moore… quizás no hace
mucha falta que regresen.
Parafraseando: algo
que siempre ha tenido el espía con licencia para matar han sido unos diálogos
repletos de frases lacerantes, con ese tonito chulesco y mordaz, que
lógicamente no se iba a dejar de lado en esta ocasión, donde Bond se
reencuentra con la agente de campo que le hirió sin querer: “Si
te consuela, un objetivo en movimiento es muy difícil de dar” “Entonces sigue
moviéndote”.
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miércoles, 8 de febrero de 2017
SAM SMITH: in the lonely hour (2014)
Información general:
reseña de “In the lonely hour”, álbum debut del cantante británico Sam Smith,
lanzado por Capitol Records en mayo del 2014 y del que se han extraído los
singles: “Lay Me Down”, “Money On My Mind”, “Stay With Me”, “Like I Can” y “I´m
Not The Only One”. El disco entró directo al uno en la UK Charts superando al
“Ghost Stories” de Coldplay, y número 2 en la estadounidense Billboard, por
detrás del “Ultraviolence” de Lana del Rey, siendo hasta la fecha el único
artista que ha vendido más de un millón de copias en ambas listas en el 2014.
Es uno de los favoritos en la próxima edición de los Grammy, con 5
nominaciones.
Crítica: hay que
ser muy gilipollas para no celebrar la llegada de Sam Smith como el mejor
cantante de este año (quizás de lo que llevamos de milenio). El año pasado, mis
dos canciones favoritas fueron el inevitable “Happy” de Pharrell Williams y el
“La la la” de Naughty Boy, que se desmarcaba del resto de éxitos discotequeros
con la aportación vocal de Smith, un joven que ha llamado la atención por su
espectacular falsetto pero que realmente tiene un registro amplísimo, agradable
también en los tonos más graves. Muchos critican “In the lonely hour” por su
(según el parecer de ellos) “pobreza musical”. No sé si se refieren a las canciones
más acústicas o a la fusión en otras del soul con la electrónica, al estilo de
la mencionada colaboración con Naughty Boy. O al equilibrio que se produce
entre ambos estilos en el conjunto global. Lo digo porque sólo hay que escuchar
algunos remixes de “Latch”, donde algún productor supuestamente prestigioso
destroza el tema, para darse cuenta de que la sencillez, en la versión del
álbum, con ese violín rasgado que entra justo a tiempo, son la mejor elección
en este caso. Quizás el punto más en contra de Smith son las inevitables
comparaciones con Adele, quien contaba además con su misma edad cuando lanzó su
aclamado “21” (con lo que el factor “juventud” tampoco cuenta), y si bien el
género o esas arrancadas de salvajismo épico en la magistral “I´ve told you
now” (que, siendo lo mejor del disco, curiosamente no ha sido lanzado como
single) pueden recordar a aquella, pero también es injusto poner un listón tan
grande para un chaval que acaba de iniciarse en la industria (por cierto, el
mencionado “21” de Adele era su segundo LP y no su debut, como es el caso).
¿Qué pasa? ¿Debemos tomar a partir de ahora, como vara de medir, a los más
grandes en comparación con los que llegan? Pues entonces… vamos a quedarnos
solos. “In the lonely hour” es un trabajo superlativo, que te transporta a
otras épocas, aquellas donde la música todavía se juzgaba por emociones y no
por cifras de ventas, contando además con uno de esos temas, el radiadísimo
“Stay With Me”, que se seguirá escuchando durante generaciones como un clásico.
Pocos discos del 2014 pueden decirlo. Lo mismo puede decirse de un artista que,
con su primer trabajo, ha creado su propio sello característico (esa forma de
romper las melodías con los falsettos, que en ocasiones suena a travesura
infantil y en otras te sesga el alma como un afilado cuchillo). Lo dicho: “In
the lonely hour” es uno de esos LP que, no sólo debes regalar, sino que también
debes quedarte en tu estantería. Y sí, en eso sí que se parece al “21” de
Adele.
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