Buscar este blog

Mostrando entradas con la etiqueta western. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta western. Mostrar todas las entradas

jueves, 21 de junio de 2018

Chris Pratt, a la caza de “Billy, El Niño”




Estamos a mitad de año, pero Chris PRatt ya figura en el elenco de dos de las películas más taquilleras de la temporada, ambas además aún en cartel. “Los Vengadores: Infinity War”, ya ha superado la barrera de los dos mil millones de dólares, mientras que “Jurassic World: El reino caído” va por los 450 millones.  Está claro que este actor de 39 años está tocado por la varita del éxito y aún tiene pendiente de estreno “La LEGO Película 2” y el western “The Kid”, donde coincidirá con Ethan Hawke y Vincent D´Onofrio, en la que a la postre significará también el debut en la dirección de éste último. Se da la circunstancia de que los tres coincidieron previamente en otra cinta del mismo género, el remake de “Los siete magníficos”. Tal y como se puede deducir por el título, este proyecto será una nueva vuelta de tuerca a la leyenda de “Billy, el Niño”, papel que será interpretado por Dane DeHaan, protagonista de “Valerian y la ciudad de los mil planetas”. La película contará con un guión de Andrew Lanham y se centrará en William H. Bonney, más conocido como Billy el Niño, uno de los forajidos más famosos del Salvaje Oeste a pesar de haber fallecido con tan sólo 21 años de edad a manos del sheriff Pat Garrett, papel que interpretará Hawke. La historia será contada a través de los ojos de un joven que tendrá que erigirse en héroe para ayudar a salvar a su familia. Lógicamente, Pratt también figurará en el elenco de la siguiente entrega de “Los Vengadores”, todavía sin título, que se estrenará el próximo año. Y a la espera de más novedades, desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

Te puede interesar también:
“Uncharted” podría estar protagonizada por Chris Pratt

martes, 12 de septiembre de 2017

Crítica de “EL LLANERO SOLITARIO” (2013)


Año: 2013. Título original: The lone ranger. Producida por: Walt Disney Pictures y Jerry Bruckheimer. Director: Gore Verbinski (“Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra”… ver crítica). Intérpretes: Johnny Depp (“Alicia en el país de las maravillas”), Armie Hammer (“La red social”), Tom Wilkinson (“Batman Begins”), William Fitchner (“Tortugas Ninja”), Ruth Wilson (“Anna Karenina”), James Badge Dale (“Iron Man 3”), Helena Bonham Carter (“El discurso del rey”). Presupuesto: 225 millones de dólares. Recaudación: 260 millones. Premios: fue nominada para 2 Oscar (Mejores Efectos Visuales y Mejor Maquillaje y Peluquería).


El origen: la película se basa en el personaje protagonista de un serial de radio en 1933 y una serie de televisión emitida entre 1949 a 1957. Columbia Pictures desarrolló el proyecto desde el año 2002, con la intención inicial de asemejarla a “La máscara del Zorro”, con lo que se le cambiaría el sexo al indio acompañante del protagonista para ejercer de interés romántico. Posteriormente, Walt Disney entró en escena, considerando en un inicio a Mike Newell como director, quien en ese momento se estaba encargando de la película sobre “Prince of Persia”. Al final, y toda vez que ele studio siempre pensó en Depp como el actor perfecto para hacer de “Toro”, Verbinski entró en la ecuación, esperando la producción hasta el fin de rodaje de la trilogía inicial de “Piratas del Caribe”.


Sinopsis: en una feria de San Francisco de 1933, un joven que idolatra al Llanero Solitario encuentra un maniquí que resulta ser realmente el indio comanche llamado Toro, comenzando a referirle sus aventuras con el héroe. Pasamos así a Colby, Texas, en 1869, cuando el fiscal del distrito John Reid regresa a casa y por azar se ve envuelto en la fuga del asesino de indios Butch Cavendish. John se une así a los Rangers de Texas junto a su hermano mayor para volver a poner al prófugo en prisión, pero caerán en una emboscada y todos serán asesinados. Toro aparecerá entonces y verá cómo un espíritu en forma de caballo blanco se empeña en devolver a la vida al “hermano equivocado”, John. Mientras, en Colby, los planes del magnate del ferrocarril Latham Cole siguen su curso para hacerse con el control de la compañía para la que trabaja.


Crítica: nomino a esta película oficialmente como aspirante a “cinta de culto” de las próximas generaciones. En Hollywood le gustan tanto las estrellas… como los estrellados. Y es por eso que, cuando ven que el presupuesto de un proyecto se dispara de forma escandalosa, afilan los dientes. “The Lone Ranger” fue un fiasco desde el mismo momento de su estreno y uno no llega a saber por qué. Puede que resultara demasiado pretencioso convertir el film en la nueva “Piratas del Caribe”, pero argumentos para haber sido un blockbuster veraniego tiene a raudales. Y si hay algún espectador que se deja llevar por las corrientes de opinión de los “gafapastas” y denosta a la cinta como “entretenimiento menor”… se estará equivocando muy mucho. La filmografía de Verbinski podría considerarse como “cine de autor… para los grandes estudios”, al estilo de Steven Spielberg o George Lucas. Ese globo rojo que se escapa en el cielo y que un niño subido en la noria no consigue atrapar, al inicio de la película, remite directamente al paraguas en medio del naufragio con el que se abría “Piratas…”. Y el resto de “El llanero…”, en su grandilocuencia, tiene guiños a los western clásicos de John Ford, Sam Peckinpah, Sergio Leone… incluso a las piezas emblemáticas del maestro Buster Keaton, con algunos gags que son “marca registrada Verbinski”. Pero si el espectador neófito es ajeno a estos homenajes, nadie puede negar que “Lone Ranger” tiene dos de las mejores escenas de acción de los últimos años, las que transcurren a lomos de un tren de vapor a toda velocidad, al comienzo y al final del film. Ejercicios narrativos que deberían ser estudiados en las escuelas de cine sobre cómo rodar secuencias de acción planificadas al milímetro (sin abusar de las multi-cámaras y los planos cortos, como el amiguete Michael Bay) sin que la tensión decaiga en ningún momento hasta el clímax final inevitable. Para quitarse el sombrero… y nunca mejor dicho. P.D.: entre los admiradores de la cinta se encuentra el director Quentin Tarantino, que la considera una “obra maestra”. Y eso son palabras mayores.


Curiosidades: en total, sumados los costes de promoción, que suman otros 150 millones de dólares al presupuesto, se calcula que la película costó alrededor de 400 millones, con lo que debería haber sumado 650 millones en todo el mundo para no tener gastos (a esos 650 millones habría que restar, lógicamente, el porcentaje que se queda cada sala por la venta de entradas). Vamos, que fue un fracaso estrepitoso. Por este sentido, muchos la compararon con “John Carter”, otra cinta de Disney de gran presupuesto que no funcionó en taquilla, estrenada un año antes. Además, “The Lone Ranger” se suma a una lista negra de “westerns” de gran presupuesto que encontraron la horma de su zapato en el público, como “Wild Wild West”, “Jonah Hex” o “Cowboys & Aliens”.


Memorable: los conejos caníbales del desierto, un chiste propio del director, y ese caballo “Silver” que parece tener alas. Por otro lado, la nostalgia que impregna cada fotograma y la deconstrucción de los mitos fundamentales norteamericanos la dotan de un subtexto que realmente hacen de ella un entretenimiento más adulto de lo que pudiera pensarse.


Mejorable: el triángulo amoroso a lo “Piratas del Caribe” esta vez no funciona porque los sosias de Bloom y Knightley no tienen ni de lejos el mismo carisma (en un principio, se habló de George Clooney interpretando a John Reid. Hubiera sido un film totalmente diferente, claro). Así, Depp y sus excentricidades se convierten a menudo en la única estrella de la función, lo que se traduce en Depp haciendo sus excentricidades: Depp dando de comer a un pájaro muerto, Depp con la cabeza metida dentro de una jaula, Depp  hablando con un caballo…



Parafraseando: los comanches se marchan para luchar contra el séptimo de caballería y entierran en la arena a Toro y Reid, dejando sus cabezas fuera para que puedan ser devoradas por los escorpiones. Reid intenta disuadirles: “Por favor, no tiene por qué haber una guerra”. “Eso da igual. Ya somos fantasmas”.

viernes, 28 de julio de 2017

"Arma jóven" también tendrá su remake


Hace un par de días os hablamos del estudio Morgan Creek y la venta de derechos de sus viejos éxitos a otras productoras, si bien se reservaban algunas licencias a las que pensaban seguir sacándole partido, como era el caso de “Ace Ventura” (vernoticia). Ahora le toca el turno a “Young Guns” (“Arma joven”, en España), western de 1988 protagonizado por estrellas emergentes del momento como Emilio Estévez (“Rebeldes”), Kiefer Sutherland (“Cuenta conmigo”), Lou Diamond Philips (“La bamba”), Charlie Sheen (“Platoon”) o Dermot Mulroney (“Agosto”), entre otros, y cuya trama giraba en torno a las peripecias de Billy El Niño (Estévez) y su panda de secuaces  durante la Guerra de Lincoln acaecida en Nuevo México entre los años 1877-78. A pesar de las críticas negativas que cosechó, fue un éxito de recaudación lo suficientemente importante como para suscitar una secuela dos años después. Partiendo de la misma premisa que dio lugar, no sólo a la historia intrínseca del film, sino al proyecto en sí, la idea sería contar con un grupo de actores jóvenes que puedan ser de reclamo en taquilla para las nuevas generaciones. Y si bien todavía no se ha confirmado ninguno de dichos intérpretes, se habla de nombres como Taylor Lautner (“Crepúsculo”) o Dylan O´Brien (“El corredor del laberinto”). Como siempre, en Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

jueves, 20 de julio de 2017

Primer avance de "Red Dead Redemption 2"

Mientras Ubisoft se frota las manos por el retraso del que sin duda será uno de sus principales competidores, de otoño de este año a algún momento de 2018, Rocstar Games ha querido mover ficha y mostrar el primer avance de “Red Dead Redemption 2”, secuela del popular videojuego de 2010 y tercero de la saga, cuya expectación hizo subir las acciones de la compañía un 6% tras la publicación del tráiler. Este western en mundo abierto y en tercera persona, que saldrá en modo de un único jugador y multijugador en línea, estará disponible para PlayStation 4 y Xbox One, y sin duda será una de las sensaciones del próximo curso. Además, sin duda se verá beneficiado por el estreno esta temporada de la “Westworld” de HBO, que nos ha dejado a todos las ganas de poder disfrutar de un parque temático donde emborracharnos con whisky barato, codearnos con las chicas del “saloon”, cabalgar hasta la puesta de sol y dirimir las disputas con un duelo a punta de revólver. Hasta que la inteligencia artificial no sea una realidad, sin duda “Red Dead Redemption 2” será lo más cerca que estemos de cumplir nuestros sueños. Y desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

jueves, 20 de abril de 2017

Crítica de "MAD MAX 2" (1981)


Año: 1981. Escrita y dirigida por: George Miller (“Babe, el cerdito valiente”). Intérpretes: Mel Gibson (“Braveheart”), Bruce Spence (“Dioses de Egipto”), Michael Preston (“Guerra en el planeta del Jedi”), Vernon Wells (“Commando”), Emil Minty (“Peter and Pompey”), Max Phipps (“The Rocky Horror Show”), Kjell Nilsson (“Man of Letters”), Virginia Hey (“007: Alta tensión”). Presupuesto: 4.5 millones de dólares. Recaudación: 10-8 millones. Premios: ganó varios Saturn Awards, entre otras distinciones, y muchas listas de revistas como “Empire” la consideran una de las mejores secuelas de todos los tiempos.


Franquicia: precedida por “Mad Max”, en 1979, y completada posteriormente con “Mad Max 3: Más allá de la cúpula del trueno” (1985), esta segunda entrega responde a la insatisfacción que le produjo la realización de la cinta original a Miller, y considerando que el éxito de aquella podría permitirle un desarrollo mejor y con más presupuesto. Durante décadas, los rumores sobre una cuarta película, con Gibson de nuevo como protagonista, frecuentaron regularmente los “mentideros” de Hollywood, si bien al final dicha entrega, “Mad Max: Fury Road” se postergó hasta 2015, con Tom Hardy haciendo un papel para el que ya se consideraba muy mayor al intérprete original de la saga. El éxito de dicha secuela, que también incluí a Charlize Theron y Nicholas Hoult en el elenco, llevó rápidamente a Warner Bros a anunciar una nueva trilogía, cuya continuación llevaría por título “Warlands” y podría contar de nuevo con Theron en el elenco, si bien todavía no ha habido novedades al respecto.


Sinopsis: tras haber perdido a su familia, Max Rockatansky recorre los páramos desérticos de una Australia post-nuclear acompañado de su perro pulgoso y buscando combustible, peleando contra las hordas de saqueadores. No tardará en dar con una fortaleza con pozos de petróleo asediada por las huestes de Humungous, el “ayatollah del rock and roll” y su lugarteniente Wez. Max terminará haciendo un pacto con el grupo de sitiados: él consigue un vehículo en el que puedan huir, y ellos le dan todo el combustible que pueda transportar.


Crítica: “Mi vida se apaga. Mi vista se oscurece. Sólo me quedan recuerdos; recuerdos que evocan el pasado.una época de caos, de sueños frustrados… éste páramo… Pero sobre todo recuerdo al guerrero de la carretera… el hombre al que llamábamos Max”. Sólo tenía 25 años y ya era una estrella del cine de acción, sin tan siquiera haber puesto un pie en Hollywood. Mucho antes, incluso de su “Arma Letal”. Con un carisma a prueba de bombas, Gibson construía un mito que le había regalado George Miller, creador de la trilogía (pronto, también director del “reboot”), que grababa en piedra lo que a partir de entonces serían los mandamientos para toda cinta apocalíptica que se preciase de serlo; curiosamente, partiendo de un western “tuneado” de ciencia-ficción y serie B que también tiene sus paralelismos con “la trilogía del dólar” de Sergio Leone. “El guerrero de la carretera” no es, en esencia, una secuela al uso, sino un producto de acción brutal, salvaje y sin concesiones que se aprovecha de lo plantadado en su predecesora pero plantea un escenario completamente nuevo, de manera que funciona como una unidad independiente. Épica, medieval, sucia y simple al mismo tiempo, la importancia capital de “Mad Max 2” fue luego copiada por cineastas como Robert Rodríguez, sagas enteras de películas como “Fast & Furious”, revistas como “Heavy Metal” o mangas como “El puño de la estrella del norte”, que se mostraban igual de cautivados que el resto de los espectadores con su estética sado-punky y su formato de leyenda tribal, apelando a nuestro más primitivo código genético (representado por el entrañable niño del boomerang… que llegará a ser jefe de su tribu) para vivir una experiencia que pocas veces ha vuelto a ser tratada así en el cine. Una obra capital del género, sin duda, repleta de pequeños detalles que por momentos se acercan a la poseía violenta de tintes mesiánicos (los pobres cautivos crucificados, Max “levitando” sobre el paisaje tras su accidentada huida , etc). Al margen de Gibson, claro, nada hubiera sido posible sin Miller, un director inclasificable y de mirada inquietante, en cuya filmografía tenemos dramas como “El aceite de la vida” o films infantiles (aunque turbadoramente adultos) como las dos entregas de “Happy Feet” o “Babe, el cerdito valiente”. Todo lo anterior, cristaliza en una de las secuencias de acción más tensas y con mejor pulso jamás filmada: la persecución final a modo de señuelo que no puede terminar bien.


Resumiendo: hay pocas películas que aguanten tan bien el paso del tiempo más de treinta años después de haber sido gestadas. Ya sólo por eso, “Mad Max 2” merece la pena ser rescatada. Pero además, es uno de los films de acción más influyentes de la historia, y sin ella, ninguna de las sagas de blockbusters que hoy en día conocemos habrían llegado siquiera a existir.


Memorable: los “gadgets” a modo de “set pieces” que salpican el metraje: desde la bomba trampa del V8 hasta el “girocóptero” o ese propulsor precursor del “óxido nitroso”.


Mejorable: es tan enigmáticamente atractiva que te sabe a poco después de verla. Tienes ganas de más y más de ese aterrador universo, y no te sacias por muchas veces que la veas.


Curiosidades: tras el estreno de la primera “Mad Max”, Miller recibió numerosas ofertas por parte de Hollywood, incluyendo la dirección de la primera adaptación de “Fresh Blood” (conocida en España como “Acorralado”, y que presentaba el icónico personaje de John Rambo). Sin embargo, tras el desarrollo en Los Ángeles de un proyecto que no llegó a cuajar, Miller optó por la secuela. Entre sus influencias, cita la obra de Joseph Campbell, “El hombre de las mil caras”, curiosamente otro de los referentes de George Lucas para su concepción de “Star Wars”. Cabe reseñar que la primera entrega no tuvo un buen rendimiento en Estados Unidos debido a la mala distribución, así que Warner Bros optó por renombrarla únicamente como “Road Warrior” (“El guerrero de la carretera”), sin que en ningún momento se hiciese mención a que se trataba de una segunda parte. Por último, entre las muchas anécdotas de su legado, destacar que desde 2010 existe un museo en su Australia natal, cerca del lugar donde se rodó la cinta.



Parafraseando: mientras el grupo piensa en rendirse, Max espera jugando con su caja de música hasta que decide interrumpir con un silbido: “Hace dos días vi un vehículo que podía remolcar ese tanque de gasolina. ¿Queréis salir de aquí? Hablad conmigo?”.

domingo, 12 de febrero de 2017

Crítica de "COMANCHERÍA" (2016)


Año: 2016. Título original: Hell or High Water. Director: Davie Mackenzie (“Convicto –Starred up”). Guión: Taylor Sheridan (actor conocido por ser “David Hale, el joven pero ambicioso sheriff en las primeras temporadas de la serie de FX, “Hijos de la Anarquía”. También escribió el guión de “Sicario”). Intérpretes Jeff Bridges (“Corazón rebelde”), Chris Pine (el capitán Kirk de las nuevas “Star Trek”), Ben Foster (“3:10 a Yuma –Misión peligrosa”), Gil Birmingham (Billy Black en “La Saga Crepúsculo”), Marin Ireland (“Sólo un sueño”). Presupuesto: 12 millones de dólares. Recaudación: 32,1 millones (hasta la fecha).premios: entre otros, ha sido nominada a 4 premios Oscar, correspondientes a Mejor Película, Mejor Actor de Reparto (Bridges), Mejor Guión Original, Mejor Montaje.

Curiosidades: fue uno de los guiones inscritos en la “Lista NEGRA” EN 2012. Dicha lista es elaborada por Hollywood cada año con los mejores libretos que no han sido producidos en el año de su registro. En el mismo caso, pero de un año distinto, se encontraba por ejemplo “Infierno Azul”(“The Shallows”, Jaume Collet Serra, 2016).

Sinopsis: tras la muerte de su madre, dos hermanos recorren el Texas rural asaltando distintas sucursales del mismo banco que está a punto de desahuciar la granja familiar, con la esperanza de reunir el dinero antes de que el plazo venza y puedan pagarle a la entidad con su propio dinero. En su busca, obviamente, irán las fuerzas de la ley de la comarca, lo que incluye a un viejo y audo-destructivo “ranger” a punto de jubilarse y a su compañero mitad indio.

Crítica: “Parece estúpido. Los días de robar bancos y vivir gastando el dinero ya se fueron. Hace mucho tiempo”. Esta frase la pronuncia uno de los personajes del film (como anécdota: lo interpreta el propio guionista de la película, en ua breve intervención), con un tono que en realidad denota que echa de menos aquellos viejos tiempos. Porque la América de hoy siente mucha nostalgia por el “western”, y no sólo por el cinematográfico, sino por el modo de vida en sí mismo. Vale que la ambientación de “Comanchería” parece retratar una parte muy concreta de la geografía estadounidense. La parte seca y polvorienta del sur donde la gente todavía usa sombrero y sueña con bailes de instituto y ferias de ganado. Pero, en realidad, habla por boca de todo un pueblo. El mismo al que apelaba a voz en grito Donald Trump durante su campaña y que… ¡ups, sorpresa!... decidió convertirle en el presidente más inesperado de todos los tiempos. Es la misma patria a la que dice representar y proteger el Charlton Heston rifle en mano de “Bowling for Columbine” (Michael Moore, 2002), y que sigue existiendo hoy en día, por muy estereotipada, anacrónica o estúpida que nos pueda resultar a nosotros. Son las mismas personas que perseguían sin cuartel a Jesse James porque era un mal nacido hijo de puta, pero que luego se hacían fotos con su cadáver porque aquel tipo era leyenda. Que sirva como fiel reflejo de su tiempo, donde los bancos son los nuevos “indios” mientras que los viejos “indios” son ahora los que permiten lavar dinero con sus casinos libres de impuestos y casi de control estatal, es lo que elevan la película que nos ocupa, por mucho que a simple vista parezca un spin-off de “No es país para viejos” (“No Country for Old Men”, 2007, Hermanos Coen) o de cualquier otra novela surgida de la áspera pluma de Cormac McCarthy.  La casualidad ha querido que, sin pretenderlo, en realidad “Comanchería” remita más a otra cinta de este mismo año, que a priori podría encontrarse en un punto completamente opuesto de la balanza, pero de contenido lírico y emocional muy parecido a pesar de lo distante de su origen. Me refiero a la “Tarde para la ira” (ver crítica) de Raúl Arévalo que triunfó en los Goya y también nos hizo retorcernos en el asiento al mostrar un camino de venganza con el que todos podíamos sentirnos identificados a pesar de saber que era moralmente reprobable. Una forma de hacer justicia con la propia vida, si se quiere, y aunque se lleve por delante la vida de otros que quizás no lo merezcan tampoco. Porque así es como viven y mueren los hombres a este lado del río Mississippi, cariño.

Resumiendo: “¿Sabes lo que es “comanche”? Enemigos para siempre” “¿Enemigos de quién?” “De todos” “¿Sabes en qué me convierte eso” “Sí. En enemigo” “No. En comanche”. Es difícil que una propuesta llena de tantos lugares comunes (donde ni siquiera falta el “Marshall” que se enfrenta a su último caso antes de retirarse) funcione. Y sin embargo, esta pequeña película se destapa como una de las sorpresas del año, por su tono crepuscular (¿o no es acaso un “estern”?) y sus horizontes aún lejanos. Porque en el Oeste, nena, los tipos duros como nosotros respiramos polvo, bebemos bourbon, escuchamos música country y lloramos por la chica que dejamos escapar. Ah, y también miramos a la muerte a los ojos cuando llega, porque la haremos bailar hasta que vuelva a salir el sol. Ouh, yeah.

Memorable: el tono cutre-patético de los atracos, y a la par la epicidad decadente con la que están narrados, situando el punto de la cámara al ras del coche en el que huyen los hermanos, lo que ayuda a enfatizar el nivel de empatía del espectador con los susodichos antihéroes que se arrastran por la pantalla grande como una versión moderna de “Boonie & Clyde”.

Mejorable: una moraleja un tanto dogmatizante, si bien es de recibo señalar que en ningún momento se enfatiza ninguna de las posturas más de lo necesario. Esto es: desde el mismo planteamiento inicial se huye del arquetipo clásico de “policías” y “ladrones” donde los primeros son “los buenos” y los segundos “los malos”. Cada uno de los bandos ejemplificados en la película hacen lo que hacen porque tienen sus motivos, pero ninguno se dibuja para resultar más o menos “simpático” que el otro.


Parafraseando: otro de los puntazos de la cinta es el modo lacónico en que se expresan sus protagonistas, enlazando una frase lapidaria detrás de otra. La siguiente conversación transcurre cuando uno de los “rangers” le dice a u (en teoría) ciudadano ejemplar que les llame si se encuentra con alguien sospechoso: “Esos malditos no querrían conocerme. Se encontrarían con una soga”. “Bueno, eso simplificaría las cosas. Menos para usted”. “Tal vez… Si consigue encontrar el árbol” “Amo el oeste de Texas”