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miércoles, 19 de abril de 2017

Crítica de "NON STOP (Sin escalas)" (2014)


Año: 2014. Director: Jaume Collet Serra (“La huérfana”). Intérpretes: Liam Neeson (“Star Wars – Episode I: La amenaza fantasma”), Julianne Moore (“Magnolia”), Michelle Dockery (“Dowton Abbey”), Nate Parker (“El nacimiento de una naión”… ver crítica), Linus Roache (“Batman Begins”), Scoot McNairy (“Argo”), Lupita Nyong´o (ganadora del Oscar por “12 años de esclavitud”), Corey Stoll (“Ant Man”… vercrítica), Corey Hawkins (protagonista de la serie spin-off “24 Legacy”). Presupuesto: 50 millones de dólares. Recaudación: 201 millones.


Tándem: preguntado al respecto, el productor Joel Silver (que también lo es de otras sagas de acción como “The Matrix”, “Arma Letal” o “Jungla de Cristal”), barajó la posibilidad de una secuela, en la que aclaró que de llegar a producirse, no sería de nuevo en un avión, por tanto en cuanto no dejaría de ser una copia de su antecesora. En cualquier caso, de llegar a concretarse sería con la connivencia tanto de director como protagonista, en la que sería ya su quinta participación junta, pues a la que nos ocupa y “Sin identidad” le siguieron después “Una noche para sobrevivir”, y actualmente se encuentran de nuevo trabajando en otro thriller, “The Commuter”, que llegará el próximo año 2018.


Sinopsis: en un vuelo commercial entre Estados Unidos y Londres, uno de los viajeros amenaza a la tripulación con matar a uno de los pasajeros cada veinte minutos en caso de que no se le haga un ingreso de 150 millones de dólares (un millón por cada uno de los pasajeros). Un agente alcohólico y auto-destructivo tras la pérdida de su familia intentará descubrir quién es el asesino antes de que sea demasiado tarde.


Crítica: ¿quién nos iba a decir que Liam Neeson acabaría convirtiéndose, con el tiempo, en todo un héroe de acción? Brillante thriller, segunda colaboración del director español con la estrella de Hollywood tras “Unknown(Sin identidad”, donde Serra se disfraza de Hitchcok con un guión muy medido y una planificación y movimientos de cámara que casi juegan a imitar al oscarizado Cuarón de “Gravity”. Porque sí… ¿a qué negarlo? “Non Stop” es una mezcla de otras muchas películas y arquetipos que ya conocemos. En ese sentido, no es original y, es más, busca claramente la comercialidad más barata (atención a las sobradas que se pega de tres cuartos de metraje en adelante, con discursito cursi de Neeson, una cámara lenta para el tiro final plagiada a John Woo y otra imposible secuencia de “cinturón humano” para agarrar a una niña en pleno aterrizaje forzoso). Pero: ¿influye todo esto en la diversión que produce este remedo de “Los diez negritos” de Agatha Christie (versión aérea)? En absoluto. Uno de los mejores thrillers de acción e intriga del pasado año.


Resumiendo: Collet Serra y Liam Neeson van camino de ser valor seguro a la hora de sentarse a disfrutar del cine más mainstream. Puede que a base de sablear los clásicos del género. Pero haciéndolo bien. Y oye: a veces eso… ya es bastante.


Memorable: la bizarra escena donde Neeson aplaca un motín regalando viajes gratis a todos los viajeros. Por otro lado, lo bien que le sienta el traje de héroe de acción al protagonista, a estas alturas de la vida… y al que tantos réditos le está sacando, todo sea dicho de paso.


Mejorable: el uso del WhatsApp en la historia obliga a que tengas que estar parte del metraje leyendo. Y eso, para algunos, es un inconveniente. Por otro lado, podría haber sacado más partido de alguno de sus secundarios, sin que estén del todo desaprovechados.


Curiosidades: la película debutó número 1 en USA, desbancando curiosamente a otra cinta que incluía entre su elenco (vocal, en este caso) a Neeson: la primera entrega de “La LEGO Película” (ver crítica). Otro de los estrenos de la semana, “Hijo de Dios”, hubo de conformarse con un meritorio tercer puesto. Si bien, es de recibo destacar que dicha película pasó completamente desapercibida en nuestro país, hasta el punto de que no he podido contrastar que llegase a estrenarse en cines.



Parafraseando: Neeson juega al ratón y al gato con Moore, intentando averiguar si es cómplice de los terroristas: “¿Me estás preguntando si he visto entrar a alguien o si he matado al piloto?” “¿Has visto entrar a alguien?” ªNo” “Entonces responde a la pregunta”.

lunes, 27 de marzo de 2017

Crítica de "GOLD" (2017)


Año: 2017. Dirigida por: Stephen Gaghan (guionista de “Traffic”, por la que ganó el Oscar). Intérpretes: Matthew McConaughey (ganador del Oscar por “Dallas Buyers Club”… ver crítica), Édgar Ramírez (“Point Break”), Bryce Dallas Howard (“El bosque”… ver crítica), Joshua Harto (“Iron Man”), Timothy Simons (Jonah Ryan en la serie de HBO “Veep”), Corey Stoll (el congresista Peter Russo de “House of cards”), Toby Kebbell (“Kong: La Isla Calavera”… ver crítica), Bruce Greenwood (el Capitán Christopher Pike en “Star Trek” y “Star Trek II”), Stacy Keach (“American History X”), Rachel Taylor (Trish Walker en la serie “Jessica Jones”),  Craig T. Nelson (“Poltergeist”). Presupuesto: 20 millones de dólares. Recaudación: 9,3 millones.


La realidad: aunque se han alterado nombres y datos de los hechos verídicos, la película ficciona uno de los mayores escándalos del mercado de valores acaecido en 1993 y que tuvo al CEO de “BRE X”, David Walsh, como protagonista… no se sabe si voluntario o involuntario. Para llegar los huecos que el desenlace de la película deja (aviso de posible SPOILER), el auténtico Walsh falleció en 1998 víctima de un aparente aneurisma, en su casa de lujo de las Bahamas. Esto es, cinco años después de los acontecimientos narrados aquí. Saquen sus propias conclusiones, pues.


Sinopsis: Kenny Wells es un “looser” nato, que heredó una deficitaria empresa y pasión por los minerales de manos de su padre, y sigue intentando realizar el sueño de ambos pese a que hace tiempo debió darse por vencido. En su último intento por conseguir el éxito, Wells viaja hasta Indonesia para hacer un trato con Michael Acosta, un experto que está convencido de saber la ubicación exacta de una increíble mina de oro, si bien le faltan los medios económicos para comenzar la extracción. Depositando toda su fe en esa última bala, Wells pone en riesgo lo que le queda de dinero, reputación y salud… y semanas después el milagro se produce cuando las primeras batidas obtienen su fruto. Comenzará entonces una auténtica batalla entre bancos, accionistas de Wall Street y demás carroñeros ppor hacerse con una parte del pastel, que será de hecho la mayor aventura a la que se haya enfrentado en su vida.


Crítica: debo reconocer que el pelo de McConaughey me distrajo bastante durante el visionado de la cinta. Sé que parece algo pueril, pero al mismo tiempo ejemplifica que lo que acontecía en pantalla permitía este tipo de disquisiciones personales, con lo que el interés aparecía y desaparecía tal y como si de un niño caprichoso jugando con un interruptor se tratase. Yo lo perdí hace tiempo (sí, el pelo, digo), así que siempre me pregunto qué lleva a alguien como el bueno de Matthew, que sigue luciendo una pelambrera excelente a su edad, a caracterizarse de la forma en la que lo hace en la película. Estaréis pensando, claro, que es una exigencia del guión para parecerse a la persona real que retrata. Pobres ilusos. No, a pesar de estar basada en hechos reales, el guión los “ficciona” para no entrar en problemas legales y, sobre todo, para hacer más interesante la propuesta. Además, el tío es productor de la peli, así que puede hacer lo que quiera. No, amigos. El verdadero motivo de que McConaughey luzca esa calva es la búsqueda, paradójica en este caso, del “oro”. Del reluciente metal dorado en que se bañan las estatuillas de los Oscar. Lo sabemos bien: a los académicos les impresiona mucho que un intérprete (independientemente de su género) se deje cambiar las facciones de manera significativa. Sobre todo, en el caso de aquellos actores o actrices más agraciados físicamente, como si el espejismo de lucir siempre aparentemente perfecto fuese óbice para tener cualidades interpretativas. El propio Matthew lo sabe por experiencia propia y ese aspecto demacrado que lució en “Dallas Buyers Club”. Quizás penséis que estoy dedicándole demasiadas líneas al tema capilar, pero en absoluto. Sirve como metáfora de una película concebida en todos sus aspectos para agradar a los académicos en un imposible cruce entre “El lobo de Wall Street” y “La gran estafa americana” (de cárcel es lo del tipo al que se le ha ocurrido el epígrafe “La gran estafa” para su estreno en España), y a la que se le ven tan claras las intenciones que termina defraudando por tanto en cuanto nunca llega a la altura de las mencionadas arriba. Le falta el brío de Scorsese en lo narrativo y la caracterización decadente de sus personajes en el caso de David O. Russell, respectivamente, para suponer un calado sobresaliente en lo que, por otro lado, no deja de ser un pasatiempo la mar de entretenido (con sus intermitencias, como señalaba al principio). Pero ciertamente el film llega a perderse en subtramas que no conducen a ningún sitio con personajes que no son para nada entretenidos de por sí… y luego dibuja con cierta ñoñería a sus protagonistas, en unas bucólicas e idealizadas relaciones entre McConaughey/Howard y McConaughey/Ramírez que nunca terminan de resultar creíbles. Ni se entiende el aparente final feliz en el caso de la primera, ni pasan el suficientemente tiempo juntos “confesándose” (en el caso de la segunda) como para entender el por qué no se mandan los unos a los otros un poquito a la mierda en según qué momentos álgidos del metraje. Y a todo esto, se le suma el cráneo pelado de McConaughey. Que como decía al principio, puede parecer una gilipollez, pero es que muy a menudo una cara bonita te salva una historia. Para ver un calvo, ya tengo espejos en casa. Y no necesariamente para mirarme de frente.


Resumiendo: bien es cierto finalizar esta reseña señalando que hay un consenso (no sé si crítico, pero sí cada vez más generalizado) en pensar que hay dos tipos de películas, en esa nueva etiqueta que se ha creado desde hace unos años y que identifica cierto tipo de producciones como “para adultos” (pero sin que tenga que haber gente en pantalla practicando sexo… aunque se agradezca): películas que optan a premio… y películas que no optan a nada. Y si la que toca es de estas últimas, se da por hecho que es (hablando en plata y con perdón, aunque bueno… a estas alturas…) una “mierda”. No es el caso de la mayoría, como tampoco lo es en el de “Gold”, una película que adolece de cierta locura en alguno de sus elementos para convertirse en una experiencia realmente excitante, pero que sin embargo cuenta con mimbres suficientes como para vadear las caudalosas aguas de un río en medio de un paisaje paradisíaco.


Memorable: las partes de aventura que atesora el metraje, y el incierto final del personaje de Ramírez, sin duda el gran “tapado” de una propuesta concebida para el lucimiento de su principal protagonista. También, el uso de temas musicales de la época: joyitas nada comerciales que denotan eclecticismo gustativo.

Mejorable: pues precisamente, la poca cancha que se le da a algunos de los secundarios. Y el encuentro final entre la pareja protagonista, a modo de “happy ending”, que no tiene mucha concordancia con la anterior vez que vimos a Dallas Howard en la pantalla. O hubo algo de por medio que se quedó en la sala de montaje o falta un plano, un gesto, una línea de diálogo que nos haga plausible su aceptación del “regreso” sin cortapisas.


Curiosidades: los realizadores Michael Mann o Spike Lee estuvieron trabajando previamente en el proyecto antes de la incorporación de Gaghan. De igual modo, Christian Bale pudo ser el eventual protagonista, y Michelle Williams su esposa en la ficción, si bien amobs abandonaron el barco dejando su puesto a McConaughey y Dallas Howard, respectivamente. McConaughey, de hecho, es además productor ejecutivo de la cinta. Señalemos, por último, que “Gold” tuvo un estremo limitado el 30 de diciembre del pasado 2016, lo que ya le valía para entrar en la terna de aspirantes al Oscar (que finalmente no llegaron, ni siquiera en forma de nominaciones), para pasar después a un estreno más amplio en 2017. Algo similar a lo que ocurrió en nuestro país, cuyo estreno se fechó en marzo para poder aprovecharse de una presumible ceremonia de los premios de la Academia donde podría “caerle” algo.    


Parafraseando: los abogados de Kenny intentan hacer que éste firme un acuerdo con uno de sus principales competidores para vender la explotación minera a cambio de 300 millones de dólares… pero a costa, lógicamente, de sacarles a él y a su socio de la propiedad. Wells les da una respuesta bastante gráfica: “¿Ves estas manos? Son las manos de mi padre. He arañado la tierra con ellas. He cavado con ellas. Y voy a enterrarte con ellas. Y ahora, ve y dile al hijoputa de Mark Hancock que trabaja para mí. ¡Es mi púto día! Mí… día”.

domingo, 19 de marzo de 2017

Crítica de "ANT-MAN" (2015)


Año: 2015. Director: Peyton Reed (“Abajo el amor”). Intérpretes: Paul Rudd (“Romeo + Julieta”), Michael Douglas (“Wall Street”), Evangeline Lilly (“El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos”), Judy Greer (“El amanecer del planeta de los simios”), Michael Peña (“Corazones de acero”), Bobby Cannavale (“Blue Jasmine”), Corey Stoll (“Midnight in Paris”), Bobby Cannavalle (protagonista de la efímera serie de HBO “Vinyl”). Presupuesto: 130 millones de dólares. Recaudación: 519 millones. Premios: entre otros, fue nominada a un premio BAFTA a los Mejores Efectos Visuales.


Franquicia: esta duodécima película de Marvel Studios tiene ya una secuela confirmada, con el mismo equipo técnico y artístico, fijada para julio del próximo 2018, bajo el título de “Ant-Man y la Avispa”. Por otro lado, fiel a su mecánica de “arropar” a los personajes de la compañía, Rudd ha repetido ya como Hombre Hormiga en la cinta de “Capitán América: Civil War”, y volverá  hacerlo en la próxima entrega de “Los Vengadores”, que será una completa reunión de superhéroes, con la presencia confirmada también de Doctor Extraño y Los Guardianes de la Galaxia..


Sinopsis: Armado con la asombrosa capacidad de reducir su tamaño a la vez que aumenta su fuerza, el estafador Scott Lang (Paul Rudd) debe sacar a relucir al héroe que lleva dentro y ayudar a su mentor, el Dr. Hank Pym (Michael Douglas), a proteger de una nueva generación de amenazas el secreto que se esconde tras el espectacular traje de Ant-Man. A pesar de los obstáculos aparentemente insuperables que les acechan, Pym y Lang deben planear y llevar a cabo un atraco que salvará al mundo


Crítica: “Soy prescindible. Por eso yo llevo el traje y tú no”. He de reconocer que tengo sentimientos encontrados con la última apuesta de Marvel Studios. Por un lado, soy lector de cómics desde hace más de veinte años, así que muchas de las super-espectaculares producciones que se han hecho con mis personajes de la infancia me han dejado bastante indiferente. Y no porque sea uno de esos fans recalcitrantes que se rasgan las vestiduras con cualquier chorrada. Cuando voy a ver una película, quiero entretenerme. Me da igual si son fieles o no al material original. Cuando quiera fidelidad… cogeré los cómics. Es así de claro. Por eso, la primera mitad de “Ant-Man” me hizo sestear bastante. ¿Cuántas veces vamos a tener que tragarnos el origen de un superhéroe, teniendo en cuenta que todos son bastante parecidos? El héroe un tanto “nerd” pero de buen corazón que adquiere los poderes, debe aprender a usarlos, se presenta la amenaza, etc. Si fuera por mí, desde el primer plano ya aparecerían con el traje puesto y que el público se suba al tren en marcha. Sobre todo, cuando lo que han querido presentar aquí es una especie de “Spider-Man” cuarentón, con un enemigo bastante pobre y con una misión que cumplir bastante cutre. Por ello digo que tengo sentimientos encontrados, ya que cuando vi “Los Vengadores: La era de Ultrón”, sentí que la película era tan “grande” (digo “grande”, no “buena”) que se perdía en su majestuosidad hasta el punto de que nada de lo que sucediera en pantalla te importaba demasiado. Esta “pequeña” cinta (en concordancia con su héroe) tiene mucho más control sobre sí misma, con un universo propio más reducido que, a pesar de tener lazos unidos al resto de Marvel Studios (la aparición sorpresa de El Halcón, las referencias a Los Vengadores e Hydra, etc), le permiten cierta autonomía que uno a estas alturas agradece. Se nota en ese tono desenfadado y ese directo zambullido en la comedia que, aunque sólo lo consigue a ratos (principalmente, cuando Peña está en la pantalla) hacen que “Ant-Man” sea la apuesta más familiar de la compañía, en las antípodas de, por ejemplo, las segundas de el Capi o Thor, que se habían vuelto un tanto oscuras para el target más infantil. Si esa era la intención inicial de Marvel, la de restarle un poco de trascendencia a su universo cinematográfico, se entiende la elección del Hombre Hormiga, un personaje cuyas habilidades bien es cierto que podrían dar lugar a una historia tan intrigante como la de “El increíble hombre menguante” (1957), pero que indudablemente también puede ser un entretenimiento pasajero del estilo “Cariño, he encogido a los niños” (1989). Así pues, la que tenemos es quizás la más pequeña de las películas de superhéroes, que bien es cierto se han perdido un poco en los últimos años, mirándose demasiado al ombligo tras el éxito de la épica y oscura “The Dark Knight”, de Christopher Nolan (curiosamente, lo mismo que pasó con la propia industria de los cómics tras los éxitos de “Born Again” o “Batman: Año Uno”. Pero… ¡un momento! ¿He dicho “pequeña”? No, amigos. “Ant-Man” tiene un presupuesto de 130 millones de dólares. Eso es una burrada de dinero puesta en fajos uno encima del otro. Nuevamente, las contradicciones surgen cuando, con retrospectiva, piensas en lo que se cuenta en pantalla y llegas a la conclusión de que no debería haber costado ni la mitad. Por supuesto, las escenas con efectos visuales son lo mejor d ela función, pero tampoco son nada que no hayamos visto ya. Y aunque el dinero es de la Disney, a fin de cuentas, un presupuesto holgado acaba afectando a las expectativas de cualquier fin. Por ello ya hay quien se frota las manos gritando que éste va a ser el primer gran fracaso de las adaptaciones marvelitas. No lo va a ser, por supuesto (de hecho, gracias a la taquilla mundial, ya casi dobla lo invertido en su realización), pero sí que dudo mucho que veamos de nuevo al bueno de Scott Lang en una aventura en solitario. Y eso, no habría pasado si la película hubiese optado, al cien por cien, por ser tan “pequeña” como termina siendo.


Resumiendo: como amante que soy de los cómics, durante el visionado de “Ant-Man” y sabiendo ya que sus esperanzas de ser un “rompe-taquillas” se han esfumado en apenas una semana, no dejaba de pensar en cómo podrían hacer que Hank Pym y el resto siguieran dando guerra en producciones Marvel. Y en la cabeza me venía una y otra vez la idea de una serie de televisión. Y el hecho de que tuviese tiempo en el cine para pensar en esto (cuando hubiese debido estar “embobado” con lo que acontecía, me lleva a la conclusión de que, efectivamente, “Ant-Man” equivocó su formato y hubiese debido conformarse con la “pequeña” pantalla. Esta aventura en solitario, sin ser una pérdida de tiempo, se le queda grande.


Memorable: la pandilla de pringados ladrones que acompañan al héroe, una especie de “apandagolfos” de carne y hueso que roban cada escena en la que se presentan y que se echan de menos durante el consabido entrenamiento de Scott Lang.


Mejorable: por más que nos de la oportunidad de ver al mítico “Chaqueta Amarilla” y que el duelo final en el tren de juguete sea de lo mejor de la propuesta, el villano al que retrata Corey Stoll tiene poco “fuste”, algo que no es nuevo en muchas de las producciones de Marvel. Y no por culpa del actor (se nota que le pone ganas) sino porque carece del carisma o desarrollo necesarios para representar una amenaza real. Y ya sabés: la grandeza de un héroe se mide también por la de sus enemigos.


Curiosidades: en la película se menciona varias veces la franquicia “Baskin Robbins”, bastante desconocida por aquí y que seguramente habrán desembolsado su buen dinero por la publicidad. Se trata de una franquicia de heladerías con casi 6000 establecimientos en todo el mundo en más de 30 países, fundada en 1953 por dos cuñados que tenían sus propios negocios de heladerías y que actualmente, tras varias ventas, pertenece al mismo grupo que también posée “Dunkin Donuts”. ·Baskin Robbins”, que también tiene una oferta de tartas heladas, batidos de leche y café, son famosos por su slogan de 31 sabores distintos de helado, uno por cada día que tiene un mes.


El cómic: la primera aparición de un “Ant-Man” en los cómics Marvel fue en “Tales to Astonish”, número 27 (1962), como el alter ego de Hank Pym. Este personaje fue el que se unió a la primera encarnación de “Los Vengadores” originales. No obstante, a lo largo de la historia, otros personajes como Scott Lang o Eric O´Grady han utilizado este alias. En “Jóvenes Vengadores”, la hija de Lang, Cassidy, heredaba los poderes de su padre de cambiar de tamaño, uniéndose a esta alienación de “sidekicks”.



Parafraseando: tras permitirle entrar en su casa para que le robe como si fuese una especie de “prueba”, Hank Pym le pregunta al ladronzuelo Lang si está dispuesto a cambiar de vida y convertirse en un superhéroe: “Por supuesto que sí. Mis días de colarme en sitios y robar cosas han terminado. ¿Qué quiere que haga?” “Pues… quiero que entres en un sitio… y obes una cosa”.

martes, 7 de febrero de 2017

Tráiler español de "Gold", con Matthew McConaughey

TriPictures ha lanzado el tráiler y cartel españoles de 'Gold', drama épico protagonizado por Matthew McConaughey (“Interestellar”), Edgar Ramírez (“Joy”), Bryce Dallas Howard (“Jurassic World”), Corey Stoll (“Black Mass”), Toby Kebbell (“Ben Hur”), Bruce Greenwood (“Star Trek: En la oscuridad”) o Stacy Keach (“American History X”), entre otros. Stephen Gaghan ('Syriana') dirige un guión de los televisivos Patrick Massett & John Zinman que gira en torno a Kenny Wells (McConaughey), un fracasado hombre de negocios reconvertido en un moderno explorador desesperado por tener un golpe de suerte. En un último esfuerzo, Wells se asocia con un geólogo con la misma poca fortuna (Ramírez) para ejecutar un plan grandioso: encontrar oro en la inexplorada selva de Indonesia. La cinta, ya estrenada en Estados Unidos hace unos pocos días, se estrenará en España "próximamente", ya que recordemos que se han unido dos factores adversos para los cinéfilos: la producción de los hermanos Weinstein (que tienen fama de ser bastante “duros” a la hora de negociar la distribución internacional de sus películas) y que se esperó convenientemente a la notificación de las nominaciones de los Oscar, para ver si le caía alguna (cosa que no ha ocurrido). En fin, desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!