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sábado, 11 de marzo de 2017

Detalles del nuevo disco de Eminem


Aunque es difícil, porque los rumores no hacen más que correr por internet como la pólvora. Tras el lanzamiento de “Campaign Speech” como adelanto del trabajo que debería haber salido al mercado en 2016, parece que el título provisional del álbum será “Success”, y podría contener 21 cortes, con colaboraciones de Adele, Rihanna, Snoop Dogg y Dr Dre. Y es que los fans están desesperados por escuchar lo nuevo de Slim Shady desde que en 2013 apareciese “The Marshall Mathers LP” (vercrítica), pero eso no quiere decir que el rapero haya estado en un tiempo de asueto, ni mucho menos. Compuso temas para la banda sonora de “Suicide Squad” y el “Phenomenal” de la peli pugilística que él mismo iba a interpretar hace años pero que acabó protagonizando Jake Gyllenhaal, “Southpaw”, y el pasado mes de febrero de este 2017 hizo su aportación al tema “No Favours”, de Big Sean, donde arremetía contra el reciente presidente electo, Donald Trump, llamándole “perra”. Y es que parece, de hecho, que la reciente actualidad de su país ha hecho retrasar la salida del nuevo trabajo, pues le ha inspirado nuevas letras amén de hacerlo más actual. Por último, Eminem también anda ocupado encargándose de la producción ejecutiva y dirección musical de “Motor City”, la serie de Paramount Televisión basada en la película “Narc”, de la que os hablamos hace apenas unos días (ver noticia) y que se rodará en su ciudad natal, Detroit. Conforme se vayan confirmando todos estos puntos, desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

viernes, 10 de marzo de 2017

EMINEM: the marshall mathers LP 2 (2013)


Información general: reseña del octavo álbum de estudio del rapero Eminem, secuela de “The Marshall Mathers LP”, su disco del 2000. Esta continuación salió al mercado en noviembre de 2013 bajo los sellos Aftermath Entertainment, Shady Records e Interscope. Contiene 16 temas, la mayoría producidos por Rick Rubin, y se extrajeron los singles “Berzerk”, “Survival”, “Rap God”, “The Monster” y “Headlights”, contando en el tracklist con colaboraciones de Rihanna o Kendrick Lamar. Hasta la fecha, ha vendido más de cuatro millones de discos en todo el mundo.

Crítica: hace más de una década, Eminem no era solamente un músico. Era un estandarte, un referente, un “rebelde sin causa” en el que se veía reflejada toda una generación de inadaptados. Su éxito, le pese a quien le pese, ayudó a popularizar el hip hop, tal y como él mismo decía: “Soy el Elvis del rap”. Su famosa pose de aquella época, mordiéndose los labios y enseñándole el dedo a todo el mundo, no era solamente una provocación gratuita, sino toda una declaración de intenciones. Curiosamente, años después, superadas todas sus adicciones y con cuarenta tacos, podría haberse convertido en aquello de lo que tanto se jactaba en sus videoclips: una estrella del rock pagada de sí misma, sombra de lo que en su día fue, como el Elvis gordo de Las Vegas o el Michael Jackson que enseñaba a su bebé por la ventana. Consciente de ello, llamó a Rick Rubin, productor que fue el primero en clavar la lanza en nombre del rap con su grupo, los Beastie Boys, y que posteriormente ha coqueteado con otros géneros, como el rock, convirtiéndose en uno de los músicos más influyentes de las últimas décadas. Todo ello para deconstruir su propia figura, lo que incluye  su propio legado, y volviendo a reírse de todo el mundo, empezando por sí mismo. El álbum se dispara con “Bad Guy”, donde Marshall juega de nuevo a transformarse en otro, en este caso, el hermano pequeño de “Stan”, uno de sus singles primerizos de más éxito; una canción de bienvenida de siete minutos donde Eminem juega a matar… al propio Eminem, con la voz de su conciencia preguntándole: “¿No crees que la gente se dará cuenta de que esta secuela no es más que un truco publicitario?” y otra de las frases más memorables de todo el LP: “Todas las mujeres a las que has insultado… así es como tratan a tus hijas” (Eminem tiene dos hijas, las cuales deben estar ya en la adolescencia). Tras esta especie de broma macabra, llega “Rhythm or reason”, con el sampler de “Time of the season” de Zombies, popular éxito de finales de los 60 en cuyo estribillo se pregunta: “¿Quién es tu padre? No lo sé… pero me pregunto si es tan rico como yo”. En general, hay una mezcla de contradicciones en el álbum, sello personal de la casa, dependiendo de las distintas personalidades que posean al rapero en cada momento. Así, mientras que en “Legacy” hace una retrospectiva de todo lo que ha conseguido a pesar de ser un marginado en el instituto, y en “Stronger tan i was” vuelve a atreverse a cantar para hacer la mejor reflexión posible tras la ruptura de una relación tóxica “Aunque ahora esté jodido, esto sólo me hará más fuerte de lo que era”, en otras pistas saca su vena más egocéntrica y se autoproclama “Dios del Rap”. Todo ello, con un marcado acento en las bases hacia el rock u otros géneros poco transitados en su género (“So Far” tiene unas pinceladas country mientras que “Love Game” es puro surf californiano). Lo más sorprendente, con todo, es que dos de las canciones más notables, su comercial regreso con Rihanna en “The Monster” y la honesta “Headlights” (donde pide perdón a su madre por haber aireado su tormentosa relación públicamente) están escondidas dentro del tracklist; no sólo fueron unos tardíos cuarto y quinto single, respectivamente, sino que también son de las últimas pistas del disco, como si no fuesen más que material de relleno. La broma final que tanta gracia le hace al rapero de Detroit es que los chicos que se encerraban en su cuarto para escucharle a finales de los 90, mientras su padres les golpeaban la puerta y se tiraban de los pelos… hoy en día son a su vez padres que se tiran de los pelos porque sus hijos le escuchan. El ciclo de la vida… según Eminem.

Crítica de "8 MILLAS" (2002)


Año: 2002. Director: Curtis Hanson (“Persiguiendo Mavericks”). Guión: Scott Silver (nominado al Oscar por “The Fighter”). Intérpretes: Eminem (“The Interview”), Kim Basinger (“9 semanas y media”), Brittany Murphy (“Inocencia Interrumpida”), Mekhi Phifer (la serie “Urgencias”), Taryn Manning (“Hustle & Flow” y posterior Pennsatucky de “Orange is the New Black”), Michael Shannon (el General Zod de “Man of Steel”), Anthony Mackie (el Sam “El Halcón” Wilson de Marvel Studios). Presupuesto: 41 millones de dólares. Recaudación: 242 millones. Premios: Eminem recibió el Oscar a la Mejor Canción por “Lose Yourself”.

Curiosidades: la B.S.O. fue uno de los álbums más vendidos del año. Antes del rodaje, los productores querían que Eminem cediese el tema “Cleaning Out My Closet” de su disco “The Eminem Show”, como tema principal. El rapero les pidió que les dejara intentar componer uno mejor expresamente para el film, el que posteriormente se llevó la estatuilla dorada.

Sinopsis: Jimmy Smith, conocido por el aka de B-Rabbit, es un joven que vive en los suburbios de Detroit, separado de los barrios ricos por la “8 Mile”. Acaba de cortar con su novia, tras decirle ésta que está embarazada, y debe volver a vivir con su madre y su hermana pequeña en una caravana. Presionado por su colega Future, que se dedica a presentar “batallas” de improvisación en un garito, el sueño de B-Rabbit es ganar una maqueta y conseguir algo de éxito para escapar de su deprimente vida.

Crítica: “Three One Three… ¡Fuck Free World!”. Como todos los amantes de las “Batallas de Gallos” de Red Bull saben (INCISO: es cuanto menos paradójico que los duelos de MCs o freestylers sean en España un reclamo para miles de personas, mucho más que en otros países donde el rap tiene mucho más éxito que en aquí… o eso, al menos, parece si escuchas las “radio-fórmulas”) saben, a los raperos no les gusta que les mencionan “8 Millas”. Imagino que se debe al hecho de que les tachen de “subirse al carro” a raíz del éxito internacional de la misma, en lugar de ser “puristas” del hip hop desde que estaban en la cuna. También los hay, entre los cinéfilos, que hablan del film como el principio del fin de Curtis Hanson, director que venía de rodar “L.A. Confidential” y del que se esperaba fuese el nuevo Scorsese o Brian de Palma y cuya calidad fue menguando en cada nuevo proyecto. Por último, están quienes simplemente dicen que esta película es una versión rapera de “Rocky” destinada a idolatrar la figura de Eminem y perpetuar el estereotipo del “american way of life”. Bueno, en cualquier caso… ni puta idea. “8 Mile” es una obra maestra del cine musical, una cinta que, efectivamente, surgió en el momento de máximo esplendor de Marshall Mathers, una figura muy controvertida que se auto-denomina “el Elvis Presley del rap” por tanto en cuanto hizo que un género eminentemente “para negros” se acercara a gente de todo tipo, raza y condición social. Con una fotografía húmeda, unos secundarios bien construidos y un marco incomparable como telón de fondo (esa Detroit que no mucho después se declararía “en bancarrota” cuando la industria automovilística de la que dependía se fue a pique), “8 millas” no es una peli de superación al uso, sino un retrato del rap en líneas generales, que desde su génesis hasta nuestros días está llena de chavales que sueñan con escapar de sus barrios, “groupies” dispuestas a todo, una industria que quiere moldearte como una figura de plástico y una lucha constante por conseguir respeto, ya sea de cara frente a los demás o a ti mismo cuando te miras en un espejo. Con esa estructura circular, donde de forma brillante vemos a “B-Rabbit” preparándose para una batalla, rapeando en el cuarto de baño y sucumbiendo a sus miedos… y el final que todos sabemos, en su gran reválida frente a “Papa Doc”, cuando descubra que su única y auténtica pelea es contra sí mismo, Hanson gesta el mejor “falso-biopic” de todos los tiempos, un reflejo… no de Eminem… sino de varias generaciones de jóvenes que comparten un mismo sueño.

Resumiendo: todos (y cuando digo “todos”, lógicamente estoy generalizando) hemos estado alguna vez en un coche con los colegas, dando vueltas, fumando porros, bebiendo, colándonos en casas abandonadas y con esa sensación permanente de estar atrapado y queriendo escapar. Puede parecer banal o incluso estúpido, pero todo se resume en esa frase final: “Prefiero ir a mi rollo, colega… ¿entiendes?”.

Memorable: la Basinger, que venía de ser una trasunta de Lana Turner, la personificación de la elegancia y el estilo… convertida en una “choni”. Y el putón verbenero encarnado por Brittany Murphy, actriz que falleció prematuramente en 2009 a consecuencia de una neumonía mezclada con anemia y el abuso de medicinas para curar el resfriado. Al menos, en un primer momento. Posteriormente, cuando su viudo fue encontrado muerto un año después con los mismos síntomas, los familiares emprendieron una batalla legal intentando demostrar que las muertes se debieron a “moho tóxico” derivado de los metales pesados utilizados para la construcción de la vivienda. Lamentable, en cualquier caso.

Mejorable: sé que en este caso concreto tenía difícil solución y el doblaje habría “cantado” mucho, amén de que se perdería el encanto de ver a Eminem haciendo aquello por lo que fue se le empezó a conocer cuando se hacía llamar “M&M”, pero ya sabéis que soy un ferviente detractor de los subtítulos, de obligada necesidad aquí durante las batallas, que son el meollo del asunto. Definitivamente, tengo que aprender inglés.


Parafraseando: Rabbit decide abandonar el trasto de auto que su madre le regaló por su cumpleaños (brillante el rapeo sobre el “Sweet Home Alabama” de Lynyrd Skynyrd mientras intenta arreglarlo), así que uno de sus colegas le acerca al curro: “¿Te has preguntado en qué momento hay que decir: “A la mierda”? ¿Cuándo hay que dejar de vivir allá arriba… para vivir aquí abajo?” “Son las siete y media de la mañana, tío”. 

sábado, 18 de febrero de 2017

NICKI MINAJ: pink friday (deluxe edition, 2010)


Información general: reseña del album debut de la cantante Nicki Minai, lanzado al Mercado en noviembre de 2010 por Young Money Entertainment, después de un par de maquetas abaladas por Lil Wayne que la permitieron participar en singles de artistas como Usher o Mariah Carey y negociar un contrato por el que se quedaba con todos sus derechos, tanto de imagen como de canciones. Producido por CashMoney, el disco vendió siete millones de copias en todo el mundo (dos de ellas en Estados Unidos) y se editaron siete singles: “Your Love”, “Check it out”, “Right Thru Me”, “Moment 4 Life”, “Fly” y “Super Bass”. Se editaron varias versiones del álbum, con temas inéditos, con lo que el tracklist podía variar de las 13 a las 19 pistas. Contó con colaboraciones vocales de Eminem, Drake, Rihanna, Natasha Bedingfield, will.i.am y Kanye West.

Crítica: estamos hablando de la rapera más exitosa desde Lauryn Hill y Missy Elliott, y eso ya de por sí son palabras mayores. De hecho, “Pink Friday” se posicionó como número 2 en la lista de Billboard desde el momento de su lanzamiento, sólo superado por el “My Beautiful…” de Kanye West. Todo ello, sin embargo, no quita de la mente de uno la sensación de que Nicki Minai ha inventado el “rap chicle” y muchas de sus contribuciones parecen una pose o parte de una campaña de marketing (como ese alter ego masculino y gay llamado Roman que no es sino una copia del Slim Shady de Eminem). Sin contar, claro, con los samplers de canciones muy conocidas por el imaginario colectivo, lo que hacen que, desde la primera escucha, “Pink Friday” sea uno de esos discos que tarareas como si fuese un greatest hits al uso. No obstante, al César lo que es del César. Nicki Minai es una de esas apariciones en la industria musical que ocurren muy de cuando en cuando y que la sacuden con aires frescos y divertidos. La rapera originaria de Puerto España (en Trinidad y Tobago) tiene un flow rico y descarado, pero además tiene algo que el resto de sus rivales no pueden hacer: sabe cantar, y eso le permite transmutarse en muchas “Nickis” distintas. No sólo es una chica chunga criada en el barrio de Queens, en New York, sino también una geisha que le canta al amor y a las ganas de divertirse de una chica joven como si de una Cindy Lauper se tratase. Y es que la Minai parece haber hecho caso del consejo que en su dia Notorious B.I.G le diera a Lil Kim (rapera con la que, por cierto, Minai mantiene una ruidosa guerra a través de los medios de comunicación): “No rapées como si fueras un hombre. Ningún tío quiere escuchar eso. Haz que me ponga cachondo”. La única forma de mantenerse viva durante mucho tiempo en el difícil mundo del hip hop es ser versátil. Seamos sinceros: Julio Iglesias puede tener sesenta años y seguir con lo “soy un truhán, soy un señor”, pero dudo mucho que 50 Cent pueda llegar a esa edad y mantener la pose de “yo era un camello al que tirotearon en la calle”. Por eso Minai, desde el principio, se dirige hacia una audiencia mucho más amplia y trata de llamar la atención con sus estilismos y sus “otras yo”. Pero para eso, claro, lo primero es la música. Y lo cierto es que “Pink Friday” es un disco maravilloso. Quizás uno de los mejores de todos los tiempos en la categoría de “Álbum Debut de Artista Hip Hop Femenina”. ¿Qué ocurrirá en el futuro? Bueno, lo cierto es que poco importa. Como dije al principio, Minai ha inventado el “hip hop chicle”: usar… disfrutar… ¿y tirar? En el buen sentido, se entiende.