Debuta en nuestra web la nueva sección dedicada a ofreceros
las mejores colaboraciones dentro del mundo de la música y no podíamos empezar
de mejor forma que con “Loyalty”, tercer single del álbum “Damn” (tras “Humble”
y “DNA”), publicado el pasado abril y que supone el cuarto LP de estudio para
Kendrick Lamar. El “chungo” de Compton y la “super-sexy” de Barbados se marcan un
dueto con videoclip al más puro estilo superproducción de Hollywood, que han
llevado al disco a ser certificado como “Doble Platino” en ventas en su país de
origen, lo cual tampoco es nada extraño habida cuenta que debutó número uno en
la prestigiosa lista Billboard. “Loyalty” era, además, la “colabo” más
apetitosa del tracklist, si exceptuamos la de la banda irlandesa U2 en “XXX”,
que poría ser lanzado como siguiente sencillo. Con algunos samplers y añadidos
vocales de temas de Bruno Mars y Jay Z, el tema se siente fresco y pegadizo,
especialmente en la segunda estrofa, la rapeada por Riahanna, que sin ser su
especialidad suena con una fluidez excepcional. Y, aunque no es la primera vez
que practica la pose, siempre es un placer escucharla decir cosas como “He sido
una perra muy mala”. Os dejamos con el videoclip que ya suma más de 10 millones
en YouTube, y desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!
Tu web de noticias, artículos, reseñas y críticas de todo lo relacionado con el entretenimiento.
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domingo, 30 de julio de 2017
lunes, 17 de abril de 2017
Crítica de "CHRIS BROWN: X" (2014)
Información general:
reseña de “X”, sexto álbum de estudio de Chris Brown, lanzado por RCA records
en septiembre de 2014. Se compone de 17 temas con colaboraciones vocales de Lil
Wayne, R. Kelly, Usher, Brandy o Akon, entre otros. Antes del álbum, debido a
los contínuos retrasos por los problemas legales de Brown, se lanzaron los
singles promocionales “China Fine”, “Dont Think They Know” y “Love More” que,
finalmente, no forman parte del tracklist y se editaron en un EP aparte.
Posteriormente, se lanzaron “Loyal” y “New Flame”, que sí aparecen en el
trabajo. Debutó número 2 en la lista de Billboard, vendiendo más de cien mil
copias.
Crítica: “Tengo
una chica blanca con tetas falsas. La llevo conmigo a la bahía, con los ojos
cerrados, a fumar marihuana (…) Ella quiere follarse a todos los raperos”.
Chris Brown nunca ha sido un artista “real”; más bien, sus trabajos eran un
referente para ver por dónde iban los tiros del r&b en cada momento, pues
Brown se limita a hacer un “corta y pega” de lo más “cool” que estén haciendo
sus coetáneos, a la postre que los salpicaba con sus influencias de toda la
vida. Lo más elogiable que se puede decir de él es su capacidad para volver a
levantarse después de su caída en desgracia por el asunto Rihanna y el debacle
de su postrero “Grafitti”; aunque claro, habría que discutir si moralmente es
de aplaudir que haya tenido recursos (o los santos cojones) de volver al mundo
del entretenimiento tras haber sido condenado por malos tratos. Pero bueno… a
lo que vamos. Si en su álbum debut, Brown plagiaba la portada del “Thriller” de
Michael Jackson (además de sus coreografías), en “China Fime” se apropia de su
característico gritito y en “Add me in” hace lo propio con su forma de jugar
con los susurros y cambios de voz. Por otro lado, su pose en las letras de
misoginía mezclada con romanticismo cursi, que no eran más que una imitación de
R. Kelly, hacen que cuando éste aparece en “Drown in it” (una oda al
cunnilingus) sea difícil discernir quién es quien. Además, raya en lo absurdo,
auto-plagiándose en las bases de “Loyal” y “Come to do”. En general, “X” se
mantiene gracias a los “amiguetes” de los que ha sabido rodearse, dando un paso
más en su carrera: no sólo ha conseguido un estilo propio “mimetizándose” (por
no seguir con los símiles de “robando”) a otros artistas, sino que su nuevo LP
es un “que pase el siguiente”, desde Trey Sonz hasta la difunta Aaliyah, que le
hace los coros en otra canción que finalmente no se incluyó en el tracklist
final. Esto es especialmente llamativo, ya que la intención de Brown, según él
mismo confesó, era alejarse del AutoTunes y el resto de maquinitas para hacer
un homenaje a los años dorados del soul y la instrumentación orquestal más
clásica. Algo de eso había en “China Fine”, que suena al auténtico Jacko y al
Stevie Wonder de sus buenos años. Peeeeero… como el single no fue bien recibido
en las listas y pasó un año y medio entre su lanzamiento y el del propio disco…
pues volvemos a lo que hemos hecho en los dos discos anteriores, que es lo que
funciona, y los experimentos, como quien dice, para la Coca-Cola. O para otros
que tengan más redaños. En resumen: “X” no sentará cátedra en el panorama
musical actual, pero puede llegar a resultarte divertido. Además, es tan
extenso, que alguna pista habrá que te llame la atención.
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sábado, 15 de abril de 2017
Katy Perry, a punto de lanzar nuevo disco
La cantante de 33 años, Katy Perry, está a punto de lanzar
el que será su quinto álbum de estudio, si bien la fecha estima se desconoce
más allá de que coincidirá con los meses veraniegos, así como detalles sobre
los colaboradores del LP o productores implicados en el mismo. De igual modo,
no se ha revelado si “Rise”, el tema que compuso el año pasado para la
cobertura de los Juegos Olímpicos por parte de NBC Sports, formará parte del
tracklist final. La que sí podremos encontrar será “Chained to the rhythm”,
primer single oficial junto a Skip Marley que ya lleva sonando desde hace un
par de meses y que se convirtió en número uno en México y llegó al cuarto
puesto en la codiciada lista Billboard estadounidense. La cantante, que ha
vendido más de cien millones de copias con sus anteriores álbumes, acaba de
romper con el actor Orlando Bloom, lo que sin duda se verá reflejado en sus
letras, tal y como hizo en temas anteriores. Poseedora de varios récors, entre
ellos ser la primera artista en llegar a los mil millones de reproducciones con
sus videoclips en la plataforma YouTube, sin duda el punto de inflexión en la
trayectoria profesional de Perry fue su tercer disco, “Teenage Dream” (ver crítica) que la situaron como la
única solista en posicionar cuatro singles número uno por detrás de Michael
Jackson y su “Bad” a finales de los ochenta. ¿Volverá a romper todas las marcas
con su nuevo disco? Desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!
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Crítica de "MADONA: mdna (2012)"
Información general:
reseña del duodécimo álbum de estudio de la cantante Madonna, publicado por el
sello Interscope de Universal en 2012. Producido, entre otros, por su antiguo
colaborador William Orbit y nuevos gurús de la electrónica como Martin Solveig,
se compone de 16 canciones, de las que se extrajeron tres singles oficiales
(“Give Me All Your Luvin”, “Girl Gone Wild” y “Turn Up The Radio”) y dos
singles promocionales antes de la publicación (“Masterpiece” y “Gang Bang”). El
disco debutó número 1 en la lista Billboard pero en su segunda semana tuvo la
mayor caída registrada desde la creación de dicha lista, acabando con un total
hasta la fecha de más de medio millón de copias.
Crítica: “Despierta,
exmujer/esta es tu vida”. “Intenté ser tu mujer/me limité, me tragué mi luz”.
“Abogados, a chuparla/no teníamos un prenupcial”. “Cada hombre que entre por
esa puerta será comparado contigo eternamente”. Eran los 80 y en “Like a
Virgin”, la ambición rubia pregonaba al mundo entero que le encantaba follar.
Un ejercicio de provocación que, sin embargo, también era un desnudo (literal)
de su interior. Y así, el mundo se movió durante décadas al son que ella
tocaba. Treinta años después, la diva vuelve a hacer ese mismo ejercicio y
confiesa ante todo aquel que quiera escucharla que está dolida por su divorcio
de Guy Ritchie. Que se siente culpable de la ruptura aunque, algunas veces,
también le gustaría reventarle la cabeza. El problema es que eso ya no resulta
tan provocativo, ni tampoco hay tanta gente que quiera escucharla. Y ni tampoco
es ya una sorpresa ver lo flexible que se mantiene a sus cincuenta años. No es
justo decirlo, pero cuando la ves con esos bodys moviéndose en los videoclips
rodeada de sus bailarines gays… no sé, da un poco de vergüenza ajena. Que le
importa un bledo, ya lo sé. Y por eso la queremos, pero… cuesta un poco más
hacerlo. El mundo ya no se mueve al son que ella toca; es ella la que trata de
moverse al ritmo del mundo. De ahí que el álbum tenga hasta siete productores
(lo mejorcito que puedan pagar los cheques, dentro del mundo del electro) y la
incorporación de Nicki Minai y M.I.A., un intento por mantenerse al día tirando
de lo que sea “in” en ese momento, igual que en otras ocasiones tiró de Britney
o Justin. El resultado es sorprendentemente homogéneo teniendo en cuenta la
cantidad de manos involucradas en el proyecto, pero también es muy irregular
(“Birthday song” tiene que ser de lo peorcito que haya grabado nunca), oscuro y
artificial, con la voz de Madonna perdida entre los beats, apareciendo sólo en
unas baladas que tampoco son de lo más destacable. Aunque… uh… ¡espera un
momento! ¿De qué coño estamos hablando? Ella es Madonna. Es la chica que
inventó el juego. Es la tipa que glorificó esto de la música pop, los
videoclips, los cosmpolitan, etc. Mientras otros mitos de la música se dedican
a vivir de las rentas, ella por lo menos se esfuerza en sacar material nuevo.
Y, ya que los DJs de todo el mundo han dado buena cuenta de su discografía para
samplers de todo tipo y remixes de tres al cuarto… ¿no va a poder hacerlo ella
a la inversa? Pues mira… sí. Qué demonios. Le pagamos el capricho. Ya vendrán
momentos en los que esté más inspirada.
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jueves, 13 de abril de 2017
Crítica de "KANYE WEST: late registration" (2005)
Información general:
reseña de “Late registration”, aclamado segundo álbum de estudio de Kanye West,
publicado en 2005 por Roc A Fella y Def Jam Recordings, y del que se extrajeron
los singles: “Diamonds from Sierra Leona”, “Gold Digger”, “Heard Em Say”, “Touch
the sky” y “Drive Slow”. El disco tiene aportaciones vocales de Jay Z, Brandy,
Paul Wall, Jamie Foxx, The Game, Common, Nas, Lupe Fiasco o Adam Levine (de
Maroon 5), entre otros. En su primera semana, vendió más de ochocientas mil
copias, posicionándose como número uno de la lista Billboard y convirtiéndose
en el álbum de mayor éxito del sello Def Jam. Hasta la fecha, ha vendido más de
3 millones de copias sólo en USA. Ganó el Premio Grammy a Mejor Álbum de Rap y
muchas listas lo erigieron como el Mejor Disco del 2005.
Crítica: “Jay Z
me mira y dice: “Maldición, tío, te pareces a mí como era antes”. Una leyenda
del hip hop”. Después del éxito de su debut, “The College Dropout”, el estilo
de soul retrospectivo de Kanye fue imitado por la mayoría de raperos que
querían llegar a ser alguien. El artista de Chicago, sin embargo, podría haber
seguido ahondando en esa dirección (después de todo, él lo había creado), pero
decidió crear un nuevo sonido que resultase más difícil de imitar. Para ello,
gastó dos millones de dólares en la producción de su nuevo proyecto, con la
colaboación del compositor de bandas sonoras, Jon Brion, apostando por unos
arreglos orquestales nunca antes visto en un trabajo de hip hop, mezclado con
samplers de Etha James, Curtis Mayfield, Ray Charles (perdón, quería decir…
Jamie Foxx) o Shirley Bassey, en un fastuoso tracklist de 20 pistas que
funcionan de manera individual pero, al mismo tiempo, forman un todo complejo,
como un diseño de arquitectura o una superproducción de Hollywood. El resultado
final fue un álbum redondo que abrió nuevos caminos al género, alejando
definitivamente al rap de las calles, los sintetizadores y los ghettos para
conseguir lo imposible: que fuese lo nuevo en “música popular”, tal y como
Elvis lo hizo para el rock o Michael Jackson para el pop, con West convertido
no ya sólo en un músico visionario, sino en todo un estandarte, gracias a una
aparición pública por televisión donde aprovechó para criticar el ninguneo que
el gobierno de Bush Jr ejercía sobre la raza negra en pleno siglo XXI. Visto
con retrospectiva, casi diez años después de su edición, “Late registration” no
parece tan experimental o rompedor como otros que el oriundo de Chicago ha
lanzado después, pero eso es porque desde su salida, una vez más, todos se
subieron al carro y el hip hop se quitó definitivamente ese miedo por sonar
comercial; ahora a nadie sorprende escuchar en las emisoras de radio a Jay Z
(que aprovechó su colabo con West para volver al panorama, después de haber
anunciado su jubilación) o Eminem, con coros de Alicia Keys o Rihanna. Y es
que, más allá de su legado, el segundo álbum de West es muy comercial. Pero
dicho sea en el buen sentido. “Touch the sky” es de esas canciones que se te
meten dentro y puedes escuchar cientos de veces y te seguirá pareciendo un
subidón de adrenalina que te hace mover los pies aunque no quieras. “Bring me
down”, por el contrario, es el sentido y sincero alegato de un músico que sabe
que, para bien o para mal, siempre a a estar en el desfiladero. Y otras muchas
pistas del disco, como “Roses”, “Addiction” o “Celebration” te enganchan por su
manera de cambiar de rumbo en apenas tres minutos, como una canción dentro de
otra canción, al estilo de lo que los Beatles hicieron en su período
experimental. En resumen: Kanye West, como la mayoría de raperos, tenía un alto
concepto de sí mismo y se pajeaba verbalmente sobre lo bueno que era. “Late
registration” es la prueba de que sí… realmente era tan bueno como él creía que
era.
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viernes, 7 de abril de 2017
NSYNC: celebrity (2001)
Información general:
reseña de “Celebrity”, tercer (o cuarto, o quinto, según se tengan en cuenta
grabaciones anteriores) y último álbum de estudio de la boyband NSYNC, lanzado
por Jive Records en 2001. Debutó número 1 en la lista Billboard con 1.9 millones
de unidades vendidas en su primera semana, sólo superado por su anterior
trabajo, “No Strings Attached” (ver crítica), que había vendido 2.5 millones.
En total, vendió más de diez millones de copias en todo el mundo. Se extrajeron
los singles: “Pop”, “Gone” y “Girlfriend”.
Crítica: la vida
de una “boyband” es muy corta. Su público potencial crece muy deprisa y
mantener los egos de cinco chavales (donde generalmente sólo uno o dos son
realmente los que destacan) a raya, es muy difícil. El éxito es así y Jive
Records lo sabía, por eso “Celebirty” no es tanto un disco de música pop para
dolescentes, sino más bien un campo de pruebas para ver la madurez de Justin
Timberlake y JC Chasez de cara a unas posibles (e inminentes) carreras en
solitario. Se lo podían permitir. Entre éstos chicos, los de BSB y Britney
Spears (sólo con estos 3), vendieron la friolera de 270 millones de discos. Una
burrada. Por eso mismo, “Celebrity” es un álbum de escucha “rara”, con claras
influencias de hip-hop y un abuso de “soniditos” artificiales sobrellenando las
pistas(con “The Game Is Over” llevándose la palma, parece sacada directamente
de una máquina de tragaperras). No es la única excentricidad, si es que puede
llamarse así. En el primer corte y single, “Pop”, Justin dice: “Me he cansado de
cantar”, y la canción se rompe con scratches de DJ y un beat box realizado por
el propio Timberlake. El conjunto sigue siendo comercial, pero le falta
cohesión y se ve un claro distanciamiento entre el estilo musical que querían
llevar cada uno de los componentes. Por lo menos, los que querían llevar
Timberlake y Chasez, los dos únicos que realmente importaban, co-compositores
(por separado) de casi todas las canciones que componen el tracklist, y además
productores de las mismas. El duelo de egos se lo llevó al final el novio de la
Britney, pues los tres singles escogidos eran obra suya, con una apuesta clara
hacia el snodio más urbano, siendo especialmente reveladora “Girlfriend”,
producida por Chad Hugo y Pharrell Williams (uséase, The Neptunes) y que se re-editó
posteriormente para incluir una colaboración del rapero Nelly, todos ellos
colaboradores posteriores en su carrera en solitario. Y lo de “Gone” ya no
tiene nombre. El mejor tema del disco… ¡donde sólo canta Justin mientras el
resto le hacen los coros! Las caras de sus compañeros en el, por otro parte
impecable, videoclip, son todo un poema. El sello de calidad lo pone Stevie
Wonder con su inconfundible armónica en “Something Like You”, casi para cerrar
el trabajo, mientras que, curiosamente, el tema más flojo, no por malo sino
porque es una burda copia de “Bye Bye Bye”, no fue composición de ninguno de
los miembros del grupo (por si queréis comprobar el auto-plagio, la susodicha
se llama “That Girl (Will Never Be Mine)”). Conceptualmente, el álbum tenía
gracia al reflejar su status de iconos mundiales, con el tema que da título al
LP, “Celebrity”, donde abiertamente se preguntaban si el público les seguiría
queriendo si no fuesen unas estrellas. Era su época de máximo esplendor, con
Joey Fatone engordando sin preocuparse, Chris Kirkpatrick peleándose con
Eminem, Lance Bass todavía sin salir del armario y soñando con dar una vuelta
por el espacio… como dije en el artículo anterior, eran los putos amos. Ahora,
más de una década después, sólo JT sigue viviendo de la música (y bien, por
cierto). El éxito es así de efímero. Y el de una boyband… más todavía (sin
contar a los “One Direction”, ¿cuántos han pasado después de ellos?). quizás
sería conveniente que alguno de los otros cuatro componentes de NSYNC saliera a
la palestra y contestase a la pregunta que ellos mismos hacían cuando estaban
en la cresta de la ola. ¿Me seguirías queriendo si no fuese famoso?
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martes, 4 de abril de 2017
BARBRA STREISAND: partners (2014)
Información básica:
reseña de “Partners”, el álbum número 34 en la carrera de Barbra Streisand.
Producido por Babyface, quien también canta un tema a dúo con la artista, el LP
fue lanzado en septiembre de 2014, con doce tracks clásicos de la diva, reinterpretados
junto a estrellas de la música de ayer y de hoy como Billy Joel, John Mayer,
Lionel Richie o Josh Groban; además de una “Deluxe Edition” que incorporaba
otros duetos clásicos junto a Bryan Adams, Neil Diamond o Frank Sinatra.. El
álbum entró directo al número 1 en la lista Billboard vendiendo más de ciento
noventa mil copias, lo que la sitúa como la única cantante con un disco en el
número uno en las décadas desde 1960 hasta nuestros días. Hasta la fecha,
“Partners” ha vendido más de medio millón de copias en todo el mundo y es uno
de los últimos trabajos de la artista de Brooklyn más exitosos.
Crítica:
últimamente, no dejo de escuchar discos con concepción parecida a la que nos
ocupa. Será que la música original ha muerto. O que se acercan las navidades. O
las dos cosas. A sus 72 años, la Streisand se marca este “Socios” o “Parejas”,
que bien podría haberse llamado “Capricho”, pues ha estas alturas de la
película, la mujer ya puede hacer lo que quiera. Además, tiene uno de esos
ganchos que te garantizan cobertura mediática en la publicación del disco: un
“Love Me Tender” que gracias a la tecnología canta al unísono junto al
mismísimo Elvis Presley. Y bueno, para el caso… los dos podrían estar muertos.
Perdón, ya sé que me he expresado de forma un tanto brusca, pero “Partners”
tiene una intención tan clara de sacarle los cuartos al personal que la
presencia de la cantante resulta casi innecesaria en esta especie de “grandes
éxitos” que se nos intenta vender como “algo más”. Y no es que no tenga méritos
propios para hacerlo. Siempre es agradable escuchar a Michael Buble moviéndose
como pez en el agua en el terreno que mejor domina; que la armónica de Stevie
Wonder suene de nuevo en una producción reciente; constatar el buen estado de
forma de John Legend; deleitarte con el poderío de la garganta de Andrea
Bocelli o hacer un descubrimiento: en este caso, el de Jason Gould, hijo de la
actriz, que canta junto a su madre un “How deep is the ocean” con una
introducción orquestal que más parece una banda sonora. “Partners” es de esos
discos que escuchas en la consulta del médico y te relajan o que te incitan a
comprártelo en caso de estar en un centro comercial. Cumple su función
perfectamente: es el regalo perfecto para estas fechas. No me extrañaría que te
lo vendieran ya envuelto con lacito y todo. Pero es tan, tan, tan perfecto en
su ejecución como producto de márketing que yo recomiendo no comprarlo,
utilizar internet y hacer eso que la SGAE tan bien nos ha enseñado hacer
predicando con su ejemplo. Creedme: la Streisand no lo va a notar. Ha vendido
más de 75 millones de copias en toda su vida, tiene 2 Oscar, un Grammy, 5
Globos de Oro, un Tony y nosecuantos Emmy. ¿Qué más puede pedir? Pues eso:
permitirse el capricho de regrabar algunos temas clásicos con lo más granado de
ayer y de hoy. Y para el próximo año ya nos inventaremos otra cosa.
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sábado, 11 de marzo de 2017
KATY PERRY: teenage dream (2010)
En muchos sentidos, el segundo trabajo de Perry, editado por
Capitol, recuerda al debut en solitario de Gwen Stefani, el recordado “Love
Angel Music Baby”, de 2004. Ambos discos son lo mejor que uno puede esperar del
“pop-chicle” (traducción: de usar y tirar). Y es que, “Teenage Dream” es
simpático, variado, excelentemente producido e ideal para ponerlo en el coche
en cualquier momento o en un botelleo con los amigos. Incluso para ponerte
tontorrón con tu chico/a. Pero… cuando empiezan los paralelismos, la cosa
cambia. Me explico: la californiana superó a Michael Jackson al colocar cinco
singles seguidos en el número uno de la lista Billboard: “California Girls”, “Firework,
“E.T”., “Last Friday Night” y “Teenage Dream”, lo que son palabras mayores,
amigos. ¿Significa eso que “Teenage Dream” es mejor que “Thriller”? Ni de coña,
sobre todo cuando algunos de esos temas no merecían liderar ningún top (¡¿”Last
Friday Night”?!… por favoooooor, será una broma, ¿no?).
Pero bueno, de esto
en realidad no tiene culpa Perry (además, no nos metamos mucho con ella que la
pobre está hecha polvo después de cortar con su marido). Precisamente, una de
las sorpresas agradables del álbum está dedicada a Russell Brand… y a lo bueno
que es follar con él. “Hummingbird heartbeat” empieza con una declaración de
principios: “Me haces sentir que estoy perdiendo la virginidad por primera vez,
cada vez cuando estás tocándome”. Pero la californiana tampoco olvida sus
raíces cristianas y en otro buen tema, “Who am i living for”, menciona a
Esther, la judía que se casó con el rey de Persia y descubrió un complot para
exterminar a su raza. Además, la voz de Perry en este tema se parece a la mejor
Rihanna.
Porque, siendo honestos, Katy Perry no es que tenga una gran
voz. Y, como ya hemos dejado claro, tampoco ha inventado nada. Su gracia está
en aparecer semi-desnuda en “California Girls”, mencionar en dicha canción el
“sexo en la playa” y encima dejarse acompañar por un proxeneta confeso como
Snoop Dogg. Ese rollo ochentero, con letras de amor idealizado de instituto (no
en balde, el disco se llama “Sueño adolescente”) es simpático, pero vacuo. Sin
embargo, también es lo que ha hecho vender el trabajo. Afortunadamente, el
álbum tiene otras virtudes que merecen más escuchas. En resumen: “Teenage
Dream” es un buen disco. Ni es una obra maestra ni tampoco tan superfluo como
parece. Pero es un buen disco. Puede que sea el principio de una nueva estrella
pop… o unos fuegos artificiales (“Firework”) al igual que lo fue la propia
Stefani como solista de éxito.
Por cierto, y aunque siento debilidad por “E.T.”, al menos
por la versión cantada junto a Kanye West, cuanto menos por ser el sencillo más
anti-comercial de todo el álbum, sin duda “Firework” es ese hit pegadizo que
pasará a la historia, ideal para ponerlo con los colegas en el coche y
desgañitaros cuando lleguéis al estribillo. Ah, y estoy de acuerdo con el
chaval de la peli “Los principios del cuidado”, protagonizada por Paul Rudd y
Selena Gómez: si algún día consigo que la Perry me haga una mamada, sin duda
ésta es la canción que quiero que esté sonando de fondo. Esos sí que iban a ser
unos buenos “fuegos artificiales”. Porque… el tema va de eso, ¿no?
Definitivamente, debo mejorar mi nivel de inglés.
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martes, 7 de marzo de 2017
NSYNC: no strings attached (2000)
Estamos en el año 2000. Britney Spears sigue siendo virgen
(o eso sigue empeñada en hacernos creer) y sale con un tal Justin Timberlake,
que lleva el pelo largo y rizado a lo Bisbal. Los Backstreet Boys son la
boyband más vendedora de Europa, país al que se mudaron para promocionarse
recomendados por su mánager: Lou Perlman. Cuando regrasan a USA, sin embargo,
se llevan la desagradable sorpresa de que en su país no son el grupo de
adolescentes pop más “in”, sino otro también fundado (a sus espaldas) por
Pearlman. Un grupo donde está el mencionado Timberlake, salido del Mickey Mouse
Club, y otros cuatro chicos de clase media americana: JC Chasez, Chris
Kirkpatrick, Joey Fatone y Lance Bass. La lucha “de buen rollo” entre los BSB y
NSYNC por ser la mejor boyband se termina con el lanzamiento de “No Strings
Attached” (Sin Ataduras), el quinto álbum de estudio de los segundos. Dos
millones y medio de discos vendidos en su primera semana, quince alrededor del
mundo en total y ocho semanas en el puesto número uno de Billboard. Ellos son
los putos amos.
“No Strings Attached”
tiene todo lo que los tíos podemos odiar. Un grupo de cinco chicos guapos, jóvenes,
que no tienen pudor en mostrar sus sentimientos en edulcoradas baladas, que
encima saben bailar… y que se hartan a follar porque tienen a todas las nenas
llorando como histéricas (pero eso sí: no presumen de ello). Musicalmente,
tenían en las producciones a Max Martin, una especie de Phil Spector para el
“pop chicle” que sabía darle el toque justo a cada tema para que fuese un
éxito. Ritmos urbanos en los temas rápidos… sin llegar a ser hip hop (“I´ll
never stop”… ver videoclip, “Digital Get Down”); y temás lentos lo más
“moja-bragas” posible (“This I Promise You”… ver videoclip).
Por todo lo demás, el disco es un ejemplo de dinero bien
invertido y cómo un buen grupo de profesionales pueden convertir cualquier cosa
en una auténtica mina de oro. La estética del disco, jugando con el título del
álbum, muestra a los chicos como si fueran títeres de un cabaret francés del
siglo XIX. El primer single, “Bye Bye Bye”, es un auténtico vende-discos con un
videoclip a la altura de una gran producción de Hollywood. El segundo, “Its Gonna
Be Me”, les convertía en muñecos tipo el Ken de la Barbie, ligando con ellas en
un supermercado. El tema “Space Cowboys” se incluyó en la película de Clint
Eastwood del mismo nombre. Poco después, el grupo cantaría con Gloria Stefan el
tema principal de la peli “Música del corazón”, por la que serían nominados al
Oscar. Y todo ello con la prensa rosa persiguiendo a Justin y Britney a todas
partes como la “pareja modélica”. Vamos, que se hincharon a vender de forma
obscena. Personalmente, me quedo con un tema “a capella” donde se nota que,
efectivamente, los cinco chavales estaban muy “sincronizados” con sus distintas
voces: “I Thought She Knew”. Porque yo también tengo mis cuatro días tontos del
mes. Y porque, en el fondo, tiene una letra con la que cualquier tío puede
empatizar: “Yo sé que ella lo sabe”… así que, ¿para qué decírselo?
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sábado, 4 de marzo de 2017
JAMIE FOXX: hollywood (a story of a dozen roses)
Información general:
reseña de “Hollywood (A STORY of a Dozen Roses)”, quinto álbum de estudio del
cantante y actor Jamie Foxx, publicado en mayo de 2015 por RCA Records. El LP
consta de 15 pistas producidas por multitud de productores, incluyendo a Pharrell
Williams, y colaboraciones vocales de Chris Brown, Wale, Fabolous o Kid Jok.
Debutó en el puesto número 10 de la lista Billobard con 31.000 copias vendidas
en su primera semana y, hasta la fecha, solamente se ha extraído (con su
videoclip) el single “Youn Change Me”.
Crítica: a sus 47
tacos, y cinco años después de su último álbum, Foxx regresa a la industria de
la música sin nada que demostrar, a pesar de lo que digan quienes le criticaron
su interpretación del himno nacional antes del combate entre los púgiles Floyd
Mayweather y Manny Pacquiao. Habrá quien no lo sepa, pero antes de que “Ray”
(2004, Taylor Hackford) demostrasen al mundo su don con las cuerdas vocales,
amén de procurarle su único Oscar hasta la fecha, el actor ya había sacado al
mercado su primer disco, que pasó sin pena ni gloria por tanto en cuanto era
una producción de r&b convencional, elegante pero sin nada que destacar
realmente. La citada película, el “juego” que le propuso Kanye West de seguir
haciendo de Ray Charles en “Gold Digger”, la posterior “Dreamgirls” le
permitieron seguir ahondando periódicamente en esta faceta de su carrera con
más repercusión, incluyendo algún aislado éxito como el “Blame It” junto a
T-Pain, y la consecución de 2 Grammy, que no está nada mal para alguien que,
esencialmente, es conocido por su labor ante la cámara. Sin embargo, que ahora
pueda codearse con gente de mayor talento en lo que a ritmos se refiere no
quiere decir que su estilo haya cambiado, y “Hollywood” lo demuestra. Donde
Foxx se siente cómodo realmente es en baladas clásicas del tipo “In love by
now”, donde con el único apoyo de un piano, se desnuda ante la audiencia y
confiesa que sus expectativas para estas alturas de la vida era estar casado,
un ejercicio de honestidad que son de lo mejor del trabajo. Pero
sorprendentemente, otros cortes del LP son un intento de música de club como el
“You change me” con Chris Brown, cantándole a aspirantes de Kim Kardashian que
sólo se acercaron a él por ser una estrella, en una mezcla que desconcierta un tanto
y que dan muestras de una acentuada crisis de la mediana edad, sin una línea
marcada que de homogenidad al trabajo, a lo que desde luego no ayuda la larga
lista de productores que meten mano al conjunto. No obstante, esto ayuda a
sacar a Foxx de su línea de confort, en temas como el “Tease” de Pharrell
Williams y sus inclasificables ritmos marca de la casa o el “Baby´s In Love” de
espíritu funk que parece sacado de aquellos buenos tiempos donde Michael
Jackson estaba vivo y era negro. En la atmosférica “Like a Drum”, otro de los
temas destacados, el cantante demuestra que su típico falsete sigue siendo
precioso, aunque se ve también de forma obvia que sabe demasiado bien cómo
utilizarlo. Y si hablamos de lo mejor, también toca hacerlo de lo peor: esa “Dozen
Roses” que también da título al trabajo y que, dividida incomprensiblemente en
tres partes (supongo que intentando darle cohesión al conjunto) son más un
estorbo que otra cosa. En resumen: luces y sombras en un trabajo que, como
señalaba al principio, no tiene ningún objetivo más allá de satisfacer el
capricho de su principal responsable. Y oye, mientras se lo pueda permitir…
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martes, 21 de febrero de 2017
SNOOP DOGG: bush (2015)
Información general:
reseña de “Bush”, décimo tercer álbum de estudio del rapero Snoop Dogg,
publicado por Doggistyle, I Am Other y Columbia Records el 12 de mayo de 2015,
con producción ejecutiva de Pharrell Williams y adicionales de su socio en The
Neptunes, Chad Hugo. Debutó en el puesto 14 de la lista Billboard con 27.000
copias vendidas. Hasta la fecha, se han extraído los singles “Peaches n cream”,
“So Many Pros” y “California Roll”. El álbum tiene colaboraciones de Charlie
Wilson, Stevie Wonder, Gwen Stefani, T.I., Rick Ross y Kendrick Lamar.
Crítica: la
tradición dicta que el público suele elegir cuando “jubilar” a un rapero, y no
al revés. Y lo cierto es que yo no daba un duro por éste MC de apodo gracioso y
pinta de “pimp”, que comenzó su carrera nada más y nada menos que en 1992, hace
casi 25 años, cuando salió de la cárcel y fue apadrinado por Dr. Dre. Y sin
embargo, ahí le tenéis: con 43 tacos y manteniendo esa estética tan desfasada y
un “flow” algo retro. ¿Cómo es posible? Pues porque parece que los porros no le
han afectado al cerebro y el hombre es un tipo inteligente. Desde 2011 que no
sacaba un LP con su aka más reconocible, pero eso no quiere decir que haya
estado quieto. Al revés: ha currado mucho en estos cuatro años,
diversificándose y buscando nuevas vías a su sonido, consciente de que su fecha
de caducidad podía estar llegando. Se unió al genio de la música electrónica
David Guetta para el rompe-pistas “Sweat” y luego se “desdobló” en otras
versiones de sí mismo, Snoop Lion y Snoop Zilla, para sacar sendos discos de
reggae y funk, respectivamente, para terminar acudiendo de nuevo al productor
con el que mejor se ha sentido en los últimos tiempos, el “happy” Pharrell que
ya le diese singles tan exitosos como aquel “Drop it like its hot”. El
resultado pues es un disco psicodélico y policromático, donde tanto Williams
como Wilson se apoderan del LP como si fuese suyo en lugar de Dogg,
entretejiéndose en las pistas más allá de aparecer en los créditos para darle
algo de prestigio al trabajo, redundando en un repertorio escaso pero compacto
que parece más propio de los 70 u 80 que de la era de lo digital. A los típicos
silbatos, bajos rítmicos y percusiones étnicas que suelen tener las
producciones de Pharrell se les une ahora la armónica del dios Stevie Wonder,
en el tema que abre el disco y que le da un sello de calidad como nunca antes
había tenido el “estilo-perrito” del rapero. Y si la declaración de principios
no estaba clara, en el siguiente corte, “This City”, Dogg rapea un trozo que rememora
al “mamasé mamasá mama-cusa” de Michael Jackson. Sobran las palabras. No todo
es bueno, claro. Snoop sigue empeñado en perpetuar su imagen de proxeneta de
película de “blaxplotation” (eso sí: le queda un videoclip de lo más chulo en
“So Many Pros”), lo que hace que las letras no sean gran cosa y además suenen a
lo de siempre, a lo que tampoco ayudan las apariciones de Lamar o Ross, que
definitivamente no encajan con la línea que ha llevado el álbum hasta el
momento (afortunadamente, llegan justo al final del tracklist). Otra cosa es lo
de Gwen Stefani, que en “Runaway” se mimetiza en la primera parte de la canción
con esa parsimonia fumeta de Dogg que le hace parecer “desganado”… y de repente
todo cambia y se convierte en un tema de baile al borde de la piscina, como si
ellos estuvieran contemplándolo todo desde un trono de terciopelo en las
alturas. La sensación general es que el rapero de la Costa Oeste vuelve a salir
indemne de su nueva reválida, habiendo aprendido que lo mejor es ser ecléctico
y rodearse de gente que sepa hacer bien su trabajo, manteniéndose casi en un
segundo plano, para poder seguir estando en la cresta de la ola. “Bush”, en
cualquier caso, no tiene uno de esos singles que darán la vuelta al mundo, pero
tampoco es un álbum de “gangsta rap” al uso. Y eso se agradece. Porque el “tito
Snoop” ahora pasa de las drogas y las pistolas y se ha quedado con su otra gran
pasión: melocotones y cremas. Entre nosotros nos entendemos.
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sábado, 18 de febrero de 2017
NICKI MINAJ: pink friday (deluxe edition, 2010)
Información general:
reseña del album debut de la cantante Nicki Minai, lanzado al Mercado en
noviembre de 2010 por Young Money Entertainment, después de un par de maquetas
abaladas por Lil Wayne que la permitieron participar en singles de artistas
como Usher o Mariah Carey y negociar un contrato por el que se quedaba con
todos sus derechos, tanto de imagen como de canciones. Producido por CashMoney,
el disco vendió siete millones de copias en todo el mundo (dos de ellas en
Estados Unidos) y se editaron siete singles: “Your Love”, “Check it out”,
“Right Thru Me”, “Moment 4 Life”, “Fly” y “Super Bass”. Se editaron varias
versiones del álbum, con temas inéditos, con lo que el tracklist podía variar
de las 13 a las 19 pistas. Contó con colaboraciones vocales de Eminem, Drake,
Rihanna, Natasha Bedingfield, will.i.am y Kanye West.
Crítica: estamos
hablando de la rapera más exitosa desde Lauryn Hill y Missy Elliott, y eso ya
de por sí son palabras mayores. De hecho, “Pink Friday” se posicionó como
número 2 en la lista de Billboard desde el momento de su lanzamiento, sólo
superado por el “My Beautiful…” de Kanye West. Todo ello, sin embargo, no quita
de la mente de uno la sensación de que Nicki Minai ha inventado el “rap chicle”
y muchas de sus contribuciones parecen una pose o parte de una campaña de
marketing (como ese alter ego masculino y gay llamado Roman que no es sino una
copia del Slim Shady de Eminem). Sin contar, claro, con los samplers de
canciones muy conocidas por el imaginario colectivo, lo que hacen que, desde la
primera escucha, “Pink Friday” sea uno de esos discos que tarareas como si
fuese un greatest hits al uso. No obstante, al César lo que es del César. Nicki
Minai es una de esas apariciones en la industria musical que ocurren muy de
cuando en cuando y que la sacuden con aires frescos y divertidos. La rapera
originaria de Puerto España (en Trinidad y Tobago) tiene un flow rico y
descarado, pero además tiene algo que el resto de sus rivales no pueden hacer:
sabe cantar, y eso le permite transmutarse en muchas “Nickis” distintas. No
sólo es una chica chunga criada en el barrio de Queens, en New York, sino
también una geisha que le canta al amor y a las ganas de divertirse de una
chica joven como si de una Cindy Lauper se tratase. Y es que la Minai parece
haber hecho caso del consejo que en su dia Notorious B.I.G le diera a Lil Kim
(rapera con la que, por cierto, Minai mantiene una ruidosa guerra a través de
los medios de comunicación): “No rapées como si fueras un hombre. Ningún tío
quiere escuchar eso. Haz que me ponga cachondo”. La única forma de mantenerse
viva durante mucho tiempo en el difícil mundo del hip hop es ser versátil. Seamos
sinceros: Julio Iglesias puede tener sesenta años y seguir con lo “soy un
truhán, soy un señor”, pero dudo mucho que 50 Cent pueda llegar a esa edad y
mantener la pose de “yo era un camello al que tirotearon en la calle”. Por eso
Minai, desde el principio, se dirige hacia una audiencia mucho más amplia y
trata de llamar la atención con sus estilismos y sus “otras yo”. Pero para eso,
claro, lo primero es la música. Y lo cierto es que “Pink Friday” es un disco
maravilloso. Quizás uno de los mejores de todos los tiempos en la categoría de
“Álbum Debut de Artista Hip Hop Femenina”. ¿Qué ocurrirá en el futuro? Bueno,
lo cierto es que poco importa. Como dije al principio, Minai ha inventado el
“hip hop chicle”: usar… disfrutar… ¿y tirar? En el buen sentido, se entiende.
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miércoles, 15 de febrero de 2017
FERGIE: the dutchess (2006)
Información general:
reseña del disco “The Dutchess”, álbum debut de la cantante Fergie editado por
el sello Interscope en 2006 y re-editado con una “Deluxe Edition” en 2007.
Producido por Will.I.Am y Polon Da Don, con colaboraciones de Ludacris y el propio
Will.I.Am, se extrajeron los singles “London Bridge”, “Fergalicious”,
“Glamourous”, “Big Girls Dont Cry” y “Clumsy”; los cuatro primeros llegaron al
número uno en la lista Billboard y todos estuvieron en el Top 10, una hazaña
que no lograba ningún artista con su primer trabajo desde Janet Jackson, 17
años antes. A pesar de lanzarse en una semana donde también lo hicieron sendos
nuevos discos de Beyoncé o Christina Aguilera, “The Dutchess” debutó número 3
en Billboard y fue uno de los grandes éxitos de ese año y los siguientes,
acumulando un total de más de 8 millones de copias.
Crítica: la
mayoría de la gente no lo sabe, pero la carrera de The Black Eyed Peas no
empezó en 2003. Antes de ser la banda revelación de hip hop, soul, funk y pop,
el grupo californiano había lanzado dos discos que la crítica había valorado
positivamente pero que el público había dejado pasar sin pena ni gloria. La
cabeza pensante de la formación, Will.I.Am, sabía que a la mezcla le faltaba
algo y lo encontró en una ex estrella infantil llamada Stacy Ann Ferguson, que
por aquel entonces se recuperaba de una peligrosa adicción a las metanfetaminas
y la depresión causada por la ruptura de su anterior grupo, Wild Orchid. Fue
así como “Elephunk” cautivó al mundo entero con más de 10 millones de copias y
un espíritu fiestero que aplaudió el mismísimo James Brown. Estaban en la
cresta de la ola y Will.I.Am lo sabía, así que no tardaron en sacar “Monkey
Bussiness” (2005), con otros 11 millones de adeptos y la rendición de la
crítica en los Grammy. Era el momento de diversificarse y el grupo hizo un
parón para que el propio Will.I.Am se lanzase de lleno en la producción de
otros artistas (desde Usher a Justin Timberlake pasando por su propio trabajo
en solitario o el risueño “Timeless” de Sergio Mendes), al tiempo que Fergie se
ponía a prueba para ver si sólo era la cara bonita de los Peas o tenía algo más
que decir al margen de estos. Y así surgió “The Dutchess”, que junto al “Love
Angel Music Baby” de Gwen Stefani demostraba que Madonna podía tener una
sustituta en el nuevo milenio. O dos. Un disco muy ecléctico, extenso (16
canciones más otras cuatro en la edición “Deluxe”), donde la cantante se
convertía en una pin up que lo mismo te rapeaba, que te cantaba una balada o
que hacía cualquier cosa. Realmente, recomendar “The Dutchess” es muy fácil,
porque, si te gustaron los singles superhits, el resto del trabajo tiene
argumentos suficientes para resultar imprescindible: el hook fantasmagórico de
“Pedestal”, el sampler “robado” a Little Richard de “Here I Come”, el
reggae-ska de “Mary Jane Shoes” con Rita, la viuda de Bob Marley, el sexy y
veraniego “Paradise” o, sobre todo, la arrebatadora “Finally”, con una
insuperable melodía al piano interpretada por el ahora tan de moda John Legend.
En realidad, lo mejor que se puede decir del trabajo es que, a unas malas, te
sonará a The Black Eyed Peas, pues la mano de Will.I.Am es innegable en el
noventa por ciento de todos los temas. Y sorprende que, dando motivos sobrados
para iniciar una brillante carrera en solitario (ahí está ese “Big Girls Dont
Cry” que, siendo la canción más ajena a lo que hacen los TBEP, es realmente el
tema que todo el mundo recuerda del álbum, vendiendo en solitario más de once
millones, contando las descargas digitales), Fergie decidiera regresar con la
formación unos años después para seguir cosechando éxitos. Quien sabe si porque
se sentía más cómoda no teniendo que llevar todo el peso, o porque ya había
demostrado todo lo que tenía que demostrar… o quizás por fidelidad a su mentor
y el resto de sus amigos, pues, más allá de su dilatada carrera como productor,
ninguno de los otros componentes tuvieron mucha suerte en sus respectivas
aventuras en solitario. Ni siquiera el propio Will.I.Am. y es que, puedes ser
el genio visionario de la música de la última década, pero hay un axioma muy
español que sigue estando vigente, pese a quien pese: “dos tetas… tiran más que
dos carretas”.
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miércoles, 1 de febrero de 2017
"Heartbreak on a full moon", de Chris Brown, saldrá este 2017
El cantante de r&b, Chris Brown, lanzará su octavo álbum
de estudio, titulado “Heartbreak on a full moon”, en algún momento de este
2017. Los LPs del artista, a pesar de lo prolífico de su discografía, suelen
sufrir numerosos retrasos y contratiempos, así que RCA Records no se ha
atrevido todavía a ponerle una fecha definitiva. De momento, tenemos los
singles “Grass Ain´t Greener”, publicado en mayo de 2016, y “Party”, con la
colaboración de Usher y Gucci Mane, que apareció en diciembre y que actualmente
está en el puesto número 6 de la lista R&B de Billboard. Lo cierto es que
con tan sólo 26 años, y a pesar de esta discografía, al cantante se le asocia
más con los escándalos que con la música, desde que en 2009 le pegase una
paliza a su ex, Rihanna, por la que fue condenado (aunque, todo sea dicho de
paso, eso no ha impedido que la de Barbados vuelva a colaborar con él). Luego,
en 2012, se declaró culpable de agredir a un hombre en la puerta de un hotel, y
dos años después agredió a una mujer en Las Vegas. Por último, la policía
acudió el pasado agosto a su mansión tras la llamada de una chica denunciando
estar siendo maltratada por Brown, lo que llevó al cantante a solidarizarse con
el movimiento “Black Lives Matter”, en contra de la supuesta persecución racial
por parte de los cuerpos de seguridad. Esperemos en el futuro hablar sólo de
música, ya que, desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!
martes, 24 de enero de 2017
ARIANA GRANDE: my everything (deluxe edition, 2014)
Información general: reseña de la edición de lujo de “My
Everything”, segundo álbum de estudio de Ariana Grande publicado por Republic
Records en agosto de 2014. Esta edición extendida contiene un total de 15
pistas, incluyendo el single “Bang Bang” con Jessie J y Nicki Minai. De la
edición sencilla se extrajeron previaramente los singles “Problem”, “Break
Free”, “Love Me Harder” y “One Last Time”. Debutó número uno en la lista de
Billboard y en más de 20 países, siendo nominada en los Grammy para “Mejor Álbum
Vocal Femenino”.
Crítica: pocas cosas cambian. Madonna quería ser Marilyn,
Britney quería ser Madonna y Ariana quiere ser… ¿Britney? Nooo. Ella quiere ser
Mariah Carey, aunque en su segundo trabajo lo parece menos. Pero me resulta muy
difícil tomar en serio a la Grande y no ubicarla en ese subgénero del pop de
las “lolitas” que hace unos años vivió de la propia Spears, Christina Aguilera,
Mand Moore, Alizee o Tatu. Querer ponerle ya la corona de “diva” me parece
cometer el mismo error que se cometió entonces, así que no lo haré y me
limitaré a subrayar que la veinteañera actriz de Nickelodeon se codea esta vez
con Max Martin, lo que implica en un trabajo compacto, edulcorado, comercial y,
en definitiva, poco arriesgado. Para paliarlo, ahí están David Guetta o Iggy
Azalea, aunque me sería imposible entender éste LP sin ese famosísimo “Bang
Bang” que se añadió posteriormente y que realmente convierte a la estrella
teenager en una bomba sexual propia del Moulin Rouge. Porque se trata de eso,
¿no? De sexo. Y por mucho que se disfrace de gatita y se desperece en los
brazos de The Weekend en el videoclip de “Love Me Harder” (pidiendo, de paso,
que la “amen duro”), no sé… hay algo en su cara que no me excita como debiese.
Que las caras engañan ojo, pero cuando Britney decía que era virgen resultaba
difícil de creer; si me lo dijera Ariana… Y digo que se trata de sexo porque la
jugada está clara. “My Everything” es un buen disco que, sin embargo, ya hemos
escuchado otras veces. Los sexys y rompe-pistas “Problem”, “Break Free” o (para
mí, el más divertido, con sampleo de Diana Ross incluido) “Break Your Head
Right Back” se compensan con otras melodías más ñoñas en las clásicas baladas
r&b que son, realmente, donde la Grande se sienta más cómoda,
experimentando con esos gorgoritos que la hacen asemejarse a la Mariah. Como
digo, este camino ya lo hemos transitado otras veces con Rihanna, Beyonce o
Katy Perry (que las recuerdo) y otras muchas que quisieron asemejárseles (y he
olvidado completamente). ¿O alguien recordaría a estas alturas a Gwen Stefani y
su magnífico álbum debut… tirado a los suelos por un segundo LP nefasto… si no
fuese porque previamente había sido la vocalista de No Doubt? Las cosas (y las
carreras y trayectorias musicales) requieren su tiempo; tiempo que,
afortunadamente, a Ariana le sobra. Y no quiero acabar dando la sensación de
que “My Everything” es un mal disco. No lo es. Tiene momentos muy divertidos.
Pero esos momentos, precisamente, parece que se los han “impuesto” a la
cantante. A ella ya le vendría bien sentarse en un piano y tocar una canción de
amor. Y por eso no lanzaré las campanas al vuelo. Ya me duele bastante ver en
lo que se ha terminado convirtiendo Britney. No quiero enamorarme otra vez para
eso.
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