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domingo, 30 de julio de 2017

COLABOS PLUS: "Loyalty", de Kendrick Lamar ft Rihanna

Debuta en nuestra web la nueva sección dedicada a ofreceros las mejores colaboraciones dentro del mundo de la música y no podíamos empezar de mejor forma que con “Loyalty”, tercer single del álbum “Damn” (tras “Humble” y “DNA”), publicado el pasado abril y que supone el cuarto LP de estudio para Kendrick Lamar. El “chungo” de Compton y la “super-sexy” de Barbados se marcan un dueto con videoclip al más puro estilo superproducción de Hollywood, que han llevado al disco a ser certificado como “Doble Platino” en ventas en su país de origen, lo cual tampoco es nada extraño habida cuenta que debutó número uno en la prestigiosa lista Billboard. “Loyalty” era, además, la “colabo” más apetitosa del tracklist, si exceptuamos la de la banda irlandesa U2 en “XXX”, que poría ser lanzado como siguiente sencillo. Con algunos samplers y añadidos vocales de temas de Bruno Mars y Jay Z, el tema se siente fresco y pegadizo, especialmente en la segunda estrofa, la rapeada por Riahanna, que sin ser su especialidad suena con una fluidez excepcional. Y, aunque no es la primera vez que practica la pose, siempre es un placer escucharla decir cosas como “He sido una perra muy mala”. Os dejamos con el videoclip que ya suma más de 10 millones en YouTube, y desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

lunes, 17 de abril de 2017

Crítica de "CHRIS BROWN: X" (2014)


Información general: reseña de “X”, sexto álbum de estudio de Chris Brown, lanzado por RCA records en septiembre de 2014. Se compone de 17 temas con colaboraciones vocales de Lil Wayne, R. Kelly, Usher, Brandy o Akon, entre otros. Antes del álbum, debido a los contínuos retrasos por los problemas legales de Brown, se lanzaron los singles promocionales “China Fine”, “Dont Think They Know” y “Love More” que, finalmente, no forman parte del tracklist y se editaron en un EP aparte. Posteriormente, se lanzaron “Loyal” y “New Flame”, que sí aparecen en el trabajo. Debutó número 2 en la lista de Billboard, vendiendo más de cien mil copias.

Crítica: “Tengo una chica blanca con tetas falsas. La llevo conmigo a la bahía, con los ojos cerrados, a fumar marihuana (…) Ella quiere follarse a todos los raperos”. Chris Brown nunca ha sido un artista “real”; más bien, sus trabajos eran un referente para ver por dónde iban los tiros del r&b en cada momento, pues Brown se limita a hacer un “corta y pega” de lo más “cool” que estén haciendo sus coetáneos, a la postre que los salpicaba con sus influencias de toda la vida. Lo más elogiable que se puede decir de él es su capacidad para volver a levantarse después de su caída en desgracia por el asunto Rihanna y el debacle de su postrero “Grafitti”; aunque claro, habría que discutir si moralmente es de aplaudir que haya tenido recursos (o los santos cojones) de volver al mundo del entretenimiento tras haber sido condenado por malos tratos. Pero bueno… a lo que vamos. Si en su álbum debut, Brown plagiaba la portada del “Thriller” de Michael Jackson (además de sus coreografías), en “China Fime” se apropia de su característico gritito y en “Add me in” hace lo propio con su forma de jugar con los susurros y cambios de voz. Por otro lado, su pose en las letras de misoginía mezclada con romanticismo cursi, que no eran más que una imitación de R. Kelly, hacen que cuando éste aparece en “Drown in it” (una oda al cunnilingus) sea difícil discernir quién es quien. Además, raya en lo absurdo, auto-plagiándose en las bases de “Loyal” y “Come to do”. En general, “X” se mantiene gracias a los “amiguetes” de los que ha sabido rodearse, dando un paso más en su carrera: no sólo ha conseguido un estilo propio “mimetizándose” (por no seguir con los símiles de “robando”) a otros artistas, sino que su nuevo LP es un “que pase el siguiente”, desde Trey Sonz hasta la difunta Aaliyah, que le hace los coros en otra canción que finalmente no se incluyó en el tracklist final. Esto es especialmente llamativo, ya que la intención de Brown, según él mismo confesó, era alejarse del AutoTunes y el resto de maquinitas para hacer un homenaje a los años dorados del soul y la instrumentación orquestal más clásica. Algo de eso había en “China Fine”, que suena al auténtico Jacko y al Stevie Wonder de sus buenos años. Peeeeero… como el single no fue bien recibido en las listas y pasó un año y medio entre su lanzamiento y el del propio disco… pues volvemos a lo que hemos hecho en los dos discos anteriores, que es lo que funciona, y los experimentos, como quien dice, para la Coca-Cola. O para otros que tengan más redaños. En resumen: “X” no sentará cátedra en el panorama musical actual, pero puede llegar a resultarte divertido. Además, es tan extenso, que alguna pista habrá que te llame la atención.

sábado, 15 de abril de 2017

Katy Perry, a punto de lanzar nuevo disco


La cantante de 33 años, Katy Perry, está a punto de lanzar el que será su quinto álbum de estudio, si bien la fecha estima se desconoce más allá de que coincidirá con los meses veraniegos, así como detalles sobre los colaboradores del LP o productores implicados en el mismo. De igual modo, no se ha revelado si “Rise”, el tema que compuso el año pasado para la cobertura de los Juegos Olímpicos por parte de NBC Sports, formará parte del tracklist final. La que sí podremos encontrar será “Chained to the rhythm”, primer single oficial junto a Skip Marley que ya lleva sonando desde hace un par de meses y que se convirtió en número uno en México y llegó al cuarto puesto en la codiciada lista Billboard estadounidense. La cantante, que ha vendido más de cien millones de copias con sus anteriores álbumes, acaba de romper con el actor Orlando Bloom, lo que sin duda se verá reflejado en sus letras, tal y como hizo en temas anteriores. Poseedora de varios récors, entre ellos ser la primera artista en llegar a los mil millones de reproducciones con sus videoclips en la plataforma YouTube, sin duda el punto de inflexión en la trayectoria profesional de Perry fue su tercer disco, “Teenage Dream” (ver crítica) que la situaron como la única solista en posicionar cuatro singles número uno por detrás de Michael Jackson y su “Bad” a finales de los ochenta. ¿Volverá a romper todas las marcas con su nuevo disco? Desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

Crítica de "MADONA: mdna (2012)"


Información general: reseña del duodécimo álbum de estudio de la cantante Madonna, publicado por el sello Interscope de Universal en 2012. Producido, entre otros, por su antiguo colaborador William Orbit y nuevos gurús de la electrónica como Martin Solveig, se compone de 16 canciones, de las que se extrajeron tres singles oficiales (“Give Me All Your Luvin”, “Girl Gone Wild” y “Turn Up The Radio”) y dos singles promocionales antes de la publicación (“Masterpiece” y “Gang Bang”). El disco debutó número 1 en la lista Billboard pero en su segunda semana tuvo la mayor caída registrada desde la creación de dicha lista, acabando con un total hasta la fecha de más de medio millón de copias.

Crítica: “Despierta, exmujer/esta es tu vida”. “Intenté ser tu mujer/me limité, me tragué mi luz”. “Abogados, a chuparla/no teníamos un prenupcial”. “Cada hombre que entre por esa puerta será comparado contigo eternamente”. Eran los 80 y en “Like a Virgin”, la ambición rubia pregonaba al mundo entero que le encantaba follar. Un ejercicio de provocación que, sin embargo, también era un desnudo (literal) de su interior. Y así, el mundo se movió durante décadas al son que ella tocaba. Treinta años después, la diva vuelve a hacer ese mismo ejercicio y confiesa ante todo aquel que quiera escucharla que está dolida por su divorcio de Guy Ritchie. Que se siente culpable de la ruptura aunque, algunas veces, también le gustaría reventarle la cabeza. El problema es que eso ya no resulta tan provocativo, ni tampoco hay tanta gente que quiera escucharla. Y ni tampoco es ya una sorpresa ver lo flexible que se mantiene a sus cincuenta años. No es justo decirlo, pero cuando la ves con esos bodys moviéndose en los videoclips rodeada de sus bailarines gays… no sé, da un poco de vergüenza ajena. Que le importa un bledo, ya lo sé. Y por eso la queremos, pero… cuesta un poco más hacerlo. El mundo ya no se mueve al son que ella toca; es ella la que trata de moverse al ritmo del mundo. De ahí que el álbum tenga hasta siete productores (lo mejorcito que puedan pagar los cheques, dentro del mundo del electro) y la incorporación de Nicki Minai y M.I.A., un intento por mantenerse al día tirando de lo que sea “in” en ese momento, igual que en otras ocasiones tiró de Britney o Justin. El resultado es sorprendentemente homogéneo teniendo en cuenta la cantidad de manos involucradas en el proyecto, pero también es muy irregular (“Birthday song” tiene que ser de lo peorcito que haya grabado nunca), oscuro y artificial, con la voz de Madonna perdida entre los beats, apareciendo sólo en unas baladas que tampoco son de lo más destacable. Aunque… uh… ¡espera un momento! ¿De qué coño estamos hablando? Ella es Madonna. Es la chica que inventó el juego. Es la tipa que glorificó esto de la música pop, los videoclips, los cosmpolitan, etc. Mientras otros mitos de la música se dedican a vivir de las rentas, ella por lo menos se esfuerza en sacar material nuevo. Y, ya que los DJs de todo el mundo han dado buena cuenta de su discografía para samplers de todo tipo y remixes de tres al cuarto… ¿no va a poder hacerlo ella a la inversa? Pues mira… sí. Qué demonios. Le pagamos el capricho. Ya vendrán momentos en los que esté más inspirada.

jueves, 13 de abril de 2017

Crítica de "KANYE WEST: late registration" (2005)


Información general: reseña de “Late registration”, aclamado segundo álbum de estudio de Kanye West, publicado en 2005 por Roc A Fella y Def Jam Recordings, y del que se extrajeron los singles: “Diamonds from Sierra Leona”, “Gold Digger”, “Heard Em Say”, “Touch the sky” y “Drive Slow”. El disco tiene aportaciones vocales de Jay Z, Brandy, Paul Wall, Jamie Foxx, The Game, Common, Nas, Lupe Fiasco o Adam Levine (de Maroon 5), entre otros. En su primera semana, vendió más de ochocientas mil copias, posicionándose como número uno de la lista Billboard y convirtiéndose en el álbum de mayor éxito del sello Def Jam. Hasta la fecha, ha vendido más de 3 millones de copias sólo en USA. Ganó el Premio Grammy a Mejor Álbum de Rap y muchas listas lo erigieron como el Mejor Disco del 2005.

Crítica: “Jay Z me mira y dice: “Maldición, tío, te pareces a mí como era antes”. Una leyenda del hip hop”. Después del éxito de su debut, “The College Dropout”, el estilo de soul retrospectivo de Kanye fue imitado por la mayoría de raperos que querían llegar a ser alguien. El artista de Chicago, sin embargo, podría haber seguido ahondando en esa dirección (después de todo, él lo había creado), pero decidió crear un nuevo sonido que resultase más difícil de imitar. Para ello, gastó dos millones de dólares en la producción de su nuevo proyecto, con la colaboación del compositor de bandas sonoras, Jon Brion, apostando por unos arreglos orquestales nunca antes visto en un trabajo de hip hop, mezclado con samplers de Etha James, Curtis Mayfield, Ray Charles (perdón, quería decir… Jamie Foxx) o Shirley Bassey, en un fastuoso tracklist de 20 pistas que funcionan de manera individual pero, al mismo tiempo, forman un todo complejo, como un diseño de arquitectura o una superproducción de Hollywood. El resultado final fue un álbum redondo que abrió nuevos caminos al género, alejando definitivamente al rap de las calles, los sintetizadores y los ghettos para conseguir lo imposible: que fuese lo nuevo en “música popular”, tal y como Elvis lo hizo para el rock o Michael Jackson para el pop, con West convertido no ya sólo en un músico visionario, sino en todo un estandarte, gracias a una aparición pública por televisión donde aprovechó para criticar el ninguneo que el gobierno de Bush Jr ejercía sobre la raza negra en pleno siglo XXI. Visto con retrospectiva, casi diez años después de su edición, “Late registration” no parece tan experimental o rompedor como otros que el oriundo de Chicago ha lanzado después, pero eso es porque desde su salida, una vez más, todos se subieron al carro y el hip hop se quitó definitivamente ese miedo por sonar comercial; ahora a nadie sorprende escuchar en las emisoras de radio a Jay Z (que aprovechó su colabo con West para volver al panorama, después de haber anunciado su jubilación) o Eminem, con coros de Alicia Keys o Rihanna. Y es que, más allá de su legado, el segundo álbum de West es muy comercial. Pero dicho sea en el buen sentido. “Touch the sky” es de esas canciones que se te meten dentro y puedes escuchar cientos de veces y te seguirá pareciendo un subidón de adrenalina que te hace mover los pies aunque no quieras. “Bring me down”, por el contrario, es el sentido y sincero alegato de un músico que sabe que, para bien o para mal, siempre a a estar en el desfiladero. Y otras muchas pistas del disco, como “Roses”, “Addiction” o “Celebration” te enganchan por su manera de cambiar de rumbo en apenas tres minutos, como una canción dentro de otra canción, al estilo de lo que los Beatles hicieron en su período experimental. En resumen: Kanye West, como la mayoría de raperos, tenía un alto concepto de sí mismo y se pajeaba verbalmente sobre lo bueno que era. “Late registration” es la prueba de que sí… realmente era tan bueno como él creía que era.

viernes, 7 de abril de 2017

NSYNC: celebrity (2001)


Información general: reseña de “Celebrity”, tercer (o cuarto, o quinto, según se tengan en cuenta grabaciones anteriores) y último álbum de estudio de la boyband NSYNC, lanzado por Jive Records en 2001. Debutó número 1 en la lista Billboard con 1.9 millones de unidades vendidas en su primera semana, sólo superado por su anterior trabajo, “No Strings Attached” (ver crítica), que había vendido 2.5 millones. En total, vendió más de diez millones de copias en todo el mundo. Se extrajeron los singles: “Pop”, “Gone” y “Girlfriend”.

Crítica: la vida de una “boyband” es muy corta. Su público potencial crece muy deprisa y mantener los egos de cinco chavales (donde generalmente sólo uno o dos son realmente los que destacan) a raya, es muy difícil. El éxito es así y Jive Records lo sabía, por eso “Celebirty” no es tanto un disco de música pop para dolescentes, sino más bien un campo de pruebas para ver la madurez de Justin Timberlake y JC Chasez de cara a unas posibles (e inminentes) carreras en solitario. Se lo podían permitir. Entre éstos chicos, los de BSB y Britney Spears (sólo con estos 3), vendieron la friolera de 270 millones de discos. Una burrada. Por eso mismo, “Celebrity” es un álbum de escucha “rara”, con claras influencias de hip-hop y un abuso de “soniditos” artificiales sobrellenando las pistas(con “The Game Is Over” llevándose la palma, parece sacada directamente de una máquina de tragaperras). No es la única excentricidad, si es que puede llamarse así. En el primer corte y single, “Pop”, Justin dice: “Me he cansado de cantar”, y la canción se rompe con scratches de DJ y un beat box realizado por el propio Timberlake. El conjunto sigue siendo comercial, pero le falta cohesión y se ve un claro distanciamiento entre el estilo musical que querían llevar cada uno de los componentes. Por lo menos, los que querían llevar Timberlake y Chasez, los dos únicos que realmente importaban, co-compositores (por separado) de casi todas las canciones que componen el tracklist, y además productores de las mismas. El duelo de egos se lo llevó al final el novio de la Britney, pues los tres singles escogidos eran obra suya, con una apuesta clara hacia el snodio más urbano, siendo especialmente reveladora “Girlfriend”, producida por Chad Hugo y Pharrell Williams (uséase, The Neptunes) y que se re-editó posteriormente para incluir una colaboración del rapero Nelly, todos ellos colaboradores posteriores en su carrera en solitario. Y lo de “Gone” ya no tiene nombre. El mejor tema del disco… ¡donde sólo canta Justin mientras el resto le hacen los coros! Las caras de sus compañeros en el, por otro parte impecable, videoclip, son todo un poema. El sello de calidad lo pone Stevie Wonder con su inconfundible armónica en “Something Like You”, casi para cerrar el trabajo, mientras que, curiosamente, el tema más flojo, no por malo sino porque es una burda copia de “Bye Bye Bye”, no fue composición de ninguno de los miembros del grupo (por si queréis comprobar el auto-plagio, la susodicha se llama “That Girl (Will Never Be Mine)”). Conceptualmente, el álbum tenía gracia al reflejar su status de iconos mundiales, con el tema que da título al LP, “Celebrity”, donde abiertamente se preguntaban si el público les seguiría queriendo si no fuesen unas estrellas. Era su época de máximo esplendor, con Joey Fatone engordando sin preocuparse, Chris Kirkpatrick peleándose con Eminem, Lance Bass todavía sin salir del armario y soñando con dar una vuelta por el espacio… como dije en el artículo anterior, eran los putos amos. Ahora, más de una década después, sólo JT sigue viviendo de la música (y bien, por cierto). El éxito es así de efímero. Y el de una boyband… más todavía (sin contar a los “One Direction”, ¿cuántos han pasado después de ellos?). quizás sería conveniente que alguno de los otros cuatro componentes de NSYNC saliera a la palestra y contestase a la pregunta que ellos mismos hacían cuando estaban en la cresta de la ola. ¿Me seguirías queriendo si no fuese famoso?

martes, 4 de abril de 2017

BARBRA STREISAND: partners (2014)


Información básica: reseña de “Partners”, el álbum número 34 en la carrera de Barbra Streisand. Producido por Babyface, quien también canta un tema a dúo con la artista, el LP fue lanzado en septiembre de 2014, con doce tracks clásicos de la diva, reinterpretados junto a estrellas de la música de ayer y de hoy como Billy Joel, John Mayer, Lionel Richie o Josh Groban; además de una “Deluxe Edition” que incorporaba otros duetos clásicos junto a Bryan Adams, Neil Diamond o Frank Sinatra.. El álbum entró directo al número 1 en la lista Billboard vendiendo más de ciento noventa mil copias, lo que la sitúa como la única cantante con un disco en el número uno en las décadas desde 1960 hasta nuestros días. Hasta la fecha, “Partners” ha vendido más de medio millón de copias en todo el mundo y es uno de los últimos trabajos de la artista de Brooklyn más exitosos.

Crítica: últimamente, no dejo de escuchar discos con concepción parecida a la que nos ocupa. Será que la música original ha muerto. O que se acercan las navidades. O las dos cosas. A sus 72 años, la Streisand se marca este “Socios” o “Parejas”, que bien podría haberse llamado “Capricho”, pues ha estas alturas de la película, la mujer ya puede hacer lo que quiera. Además, tiene uno de esos ganchos que te garantizan cobertura mediática en la publicación del disco: un “Love Me Tender” que gracias a la tecnología canta al unísono junto al mismísimo Elvis Presley. Y bueno, para el caso… los dos podrían estar muertos. Perdón, ya sé que me he expresado de forma un tanto brusca, pero “Partners” tiene una intención tan clara de sacarle los cuartos al personal que la presencia de la cantante resulta casi innecesaria en esta especie de “grandes éxitos” que se nos intenta vender como “algo más”. Y no es que no tenga méritos propios para hacerlo. Siempre es agradable escuchar a Michael Buble moviéndose como pez en el agua en el terreno que mejor domina; que la armónica de Stevie Wonder suene de nuevo en una producción reciente; constatar el buen estado de forma de John Legend; deleitarte con el poderío de la garganta de Andrea Bocelli o hacer un descubrimiento: en este caso, el de Jason Gould, hijo de la actriz, que canta junto a su madre un “How deep is the ocean” con una introducción orquestal que más parece una banda sonora. “Partners” es de esos discos que escuchas en la consulta del médico y te relajan o que te incitan a comprártelo en caso de estar en un centro comercial. Cumple su función perfectamente: es el regalo perfecto para estas fechas. No me extrañaría que te lo vendieran ya envuelto con lacito y todo. Pero es tan, tan, tan perfecto en su ejecución como producto de márketing que yo recomiendo no comprarlo, utilizar internet y hacer eso que la SGAE tan bien nos ha enseñado hacer predicando con su ejemplo. Creedme: la Streisand no lo va a notar. Ha vendido más de 75 millones de copias en toda su vida, tiene 2 Oscar, un Grammy, 5 Globos de Oro, un Tony y nosecuantos Emmy. ¿Qué más puede pedir? Pues eso: permitirse el capricho de regrabar algunos temas clásicos con lo más granado de ayer y de hoy. Y para el próximo año ya nos inventaremos otra cosa.

sábado, 11 de marzo de 2017

KATY PERRY: teenage dream (2010)


En muchos sentidos, el segundo trabajo de Perry, editado por Capitol, recuerda al debut en solitario de Gwen Stefani, el recordado “Love Angel Music Baby”, de 2004. Ambos discos son lo mejor que uno puede esperar del “pop-chicle” (traducción: de usar y tirar). Y es que, “Teenage Dream” es simpático, variado, excelentemente producido e ideal para ponerlo en el coche en cualquier momento o en un botelleo con los amigos. Incluso para ponerte tontorrón con tu chico/a. Pero… cuando empiezan los paralelismos, la cosa cambia. Me explico: la californiana superó a Michael Jackson al colocar cinco singles seguidos en el número uno de la lista Billboard: “California Girls”, “Firework, “E.T”., “Last Friday Night” y “Teenage Dream”, lo que son palabras mayores, amigos. ¿Significa eso que “Teenage Dream” es mejor que “Thriller”? Ni de coña, sobre todo cuando algunos de esos temas no merecían liderar ningún top (¡¿”Last Friday Night”?!… por favoooooor, será una broma, ¿no?).
 Pero bueno, de esto en realidad no tiene culpa Perry (además, no nos metamos mucho con ella que la pobre está hecha polvo después de cortar con su marido). Precisamente, una de las sorpresas agradables del álbum está dedicada a Russell Brand… y a lo bueno que es follar con él. “Hummingbird heartbeat” empieza con una declaración de principios: “Me haces sentir que estoy perdiendo la virginidad por primera vez, cada vez cuando estás tocándome”. Pero la californiana tampoco olvida sus raíces cristianas y en otro buen tema, “Who am i living for”, menciona a Esther, la judía que se casó con el rey de Persia y descubrió un complot para exterminar a su raza. Además, la voz de Perry en este tema se parece a la mejor Rihanna.
Porque, siendo honestos, Katy Perry no es que tenga una gran voz. Y, como ya hemos dejado claro, tampoco ha inventado nada. Su gracia está en aparecer semi-desnuda en “California Girls”, mencionar en dicha canción el “sexo en la playa” y encima dejarse acompañar por un proxeneta confeso como Snoop Dogg. Ese rollo ochentero, con letras de amor idealizado de instituto (no en balde, el disco se llama “Sueño adolescente”) es simpático, pero vacuo. Sin embargo, también es lo que ha hecho vender el trabajo. Afortunadamente, el álbum tiene otras virtudes que merecen más escuchas. En resumen: “Teenage Dream” es un buen disco. Ni es una obra maestra ni tampoco tan superfluo como parece. Pero es un buen disco. Puede que sea el principio de una nueva estrella pop… o unos fuegos artificiales (“Firework”) al igual que lo fue la propia Stefani como solista de éxito.

Por cierto, y aunque siento debilidad por “E.T.”, al menos por la versión cantada junto a Kanye West, cuanto menos por ser el sencillo más anti-comercial de todo el álbum, sin duda “Firework” es ese hit pegadizo que pasará a la historia, ideal para ponerlo con los colegas en el coche y desgañitaros cuando lleguéis al estribillo. Ah, y estoy de acuerdo con el chaval de la peli “Los principios del cuidado”, protagonizada por Paul Rudd y Selena Gómez: si algún día consigo que la Perry me haga una mamada, sin duda ésta es la canción que quiero que esté sonando de fondo. Esos sí que iban a ser unos buenos “fuegos artificiales”. Porque… el tema va de eso, ¿no? Definitivamente, debo mejorar mi nivel de inglés.

martes, 7 de marzo de 2017

NSYNC: no strings attached (2000)


Estamos en el año 2000. Britney Spears sigue siendo virgen (o eso sigue empeñada en hacernos creer) y sale con un tal Justin Timberlake, que lleva el pelo largo y rizado a lo Bisbal. Los Backstreet Boys son la boyband más vendedora de Europa, país al que se mudaron para promocionarse recomendados por su mánager: Lou Perlman. Cuando regrasan a USA, sin embargo, se llevan la desagradable sorpresa de que en su país no son el grupo de adolescentes pop más “in”, sino otro también fundado (a sus espaldas) por Pearlman. Un grupo donde está el mencionado Timberlake, salido del Mickey Mouse Club, y otros cuatro chicos de clase media americana: JC Chasez, Chris Kirkpatrick, Joey Fatone y Lance Bass. La lucha “de buen rollo” entre los BSB y NSYNC por ser la mejor boyband se termina con el lanzamiento de “No Strings Attached” (Sin Ataduras), el quinto álbum de estudio de los segundos. Dos millones y medio de discos vendidos en su primera semana, quince alrededor del mundo en total y ocho semanas en el puesto número uno de Billboard. Ellos son los putos amos.
 “No Strings Attached” tiene todo lo que los tíos podemos odiar. Un grupo de cinco chicos guapos, jóvenes, que no tienen pudor en mostrar sus sentimientos en edulcoradas baladas, que encima saben bailar… y que se hartan a follar porque tienen a todas las nenas llorando como histéricas (pero eso sí: no presumen de ello). Musicalmente, tenían en las producciones a Max Martin, una especie de Phil Spector para el “pop chicle” que sabía darle el toque justo a cada tema para que fuese un éxito. Ritmos urbanos en los temas rápidos… sin llegar a ser hip hop (“I´ll never stop”… ver videoclip, “Digital Get Down”); y temás lentos lo más “moja-bragas” posible (“This I Promise You”… ver videoclip).

Por todo lo demás, el disco es un ejemplo de dinero bien invertido y cómo un buen grupo de profesionales pueden convertir cualquier cosa en una auténtica mina de oro. La estética del disco, jugando con el título del álbum, muestra a los chicos como si fueran títeres de un cabaret francés del siglo XIX. El primer single, “Bye Bye Bye”, es un auténtico vende-discos con un videoclip a la altura de una gran producción de Hollywood. El segundo, “Its Gonna Be Me”, les convertía en muñecos tipo el Ken de la Barbie, ligando con ellas en un supermercado. El tema “Space Cowboys” se incluyó en la película de Clint Eastwood del mismo nombre. Poco después, el grupo cantaría con Gloria Stefan el tema principal de la peli “Música del corazón”, por la que serían nominados al Oscar. Y todo ello con la prensa rosa persiguiendo a Justin y Britney a todas partes como la “pareja modélica”. Vamos, que se hincharon a vender de forma obscena. Personalmente, me quedo con un tema “a capella” donde se nota que, efectivamente, los cinco chavales estaban muy “sincronizados” con sus distintas voces: “I Thought She Knew”. Porque yo también tengo mis cuatro días tontos del mes. Y porque, en el fondo, tiene una letra con la que cualquier tío puede empatizar: “Yo sé que ella lo sabe”… así que, ¿para qué decírselo?

sábado, 4 de marzo de 2017

JAMIE FOXX: hollywood (a story of a dozen roses)


Información general: reseña de “Hollywood (A STORY of a Dozen Roses)”, quinto álbum de estudio del cantante y actor Jamie Foxx, publicado en mayo de 2015 por RCA Records. El LP consta de 15 pistas producidas por multitud de productores, incluyendo a Pharrell Williams, y colaboraciones vocales de Chris Brown, Wale, Fabolous o Kid Jok. Debutó en el puesto número 10 de la lista Billobard con 31.000 copias vendidas en su primera semana y, hasta la fecha, solamente se ha extraído (con su videoclip) el single “Youn Change Me”.

Crítica: a sus 47 tacos, y cinco años después de su último álbum, Foxx regresa a la industria de la música sin nada que demostrar, a pesar de lo que digan quienes le criticaron su interpretación del himno nacional antes del combate entre los púgiles Floyd Mayweather y Manny Pacquiao. Habrá quien no lo sepa, pero antes de que “Ray” (2004, Taylor Hackford) demostrasen al mundo su don con las cuerdas vocales, amén de procurarle su único Oscar hasta la fecha, el actor ya había sacado al mercado su primer disco, que pasó sin pena ni gloria por tanto en cuanto era una producción de r&b convencional, elegante pero sin nada que destacar realmente. La citada película, el “juego” que le propuso Kanye West de seguir haciendo de Ray Charles en “Gold Digger”, la posterior “Dreamgirls” le permitieron seguir ahondando periódicamente en esta faceta de su carrera con más repercusión, incluyendo algún aislado éxito como el “Blame It” junto a T-Pain, y la consecución de 2 Grammy, que no está nada mal para alguien que, esencialmente, es conocido por su labor ante la cámara. Sin embargo, que ahora pueda codearse con gente de mayor talento en lo que a ritmos se refiere no quiere decir que su estilo haya cambiado, y “Hollywood” lo demuestra. Donde Foxx se siente cómodo realmente es en baladas clásicas del tipo “In love by now”, donde con el único apoyo de un piano, se desnuda ante la audiencia y confiesa que sus expectativas para estas alturas de la vida era estar casado, un ejercicio de honestidad que son de lo mejor del trabajo. Pero sorprendentemente, otros cortes del LP son un intento de música de club como el “You change me” con Chris Brown, cantándole a aspirantes de Kim Kardashian que sólo se acercaron a él por ser una estrella, en una mezcla que desconcierta un tanto y que dan muestras de una acentuada crisis de la mediana edad, sin una línea marcada que de homogenidad al trabajo, a lo que desde luego no ayuda la larga lista de productores que meten mano al conjunto. No obstante, esto ayuda a sacar a Foxx de su línea de confort, en temas como el “Tease” de Pharrell Williams y sus inclasificables ritmos marca de la casa o el “Baby´s In Love” de espíritu funk que parece sacado de aquellos buenos tiempos donde Michael Jackson estaba vivo y era negro. En la atmosférica “Like a Drum”, otro de los temas destacados, el cantante demuestra que su típico falsete sigue siendo precioso, aunque se ve también de forma obvia que sabe demasiado bien cómo utilizarlo. Y si hablamos de lo mejor, también toca hacerlo de lo peor: esa “Dozen Roses” que también da título al trabajo y que, dividida incomprensiblemente en tres partes (supongo que intentando darle cohesión al conjunto) son más un estorbo que otra cosa. En resumen: luces y sombras en un trabajo que, como señalaba al principio, no tiene ningún objetivo más allá de satisfacer el capricho de su principal responsable. Y oye, mientras se lo pueda permitir…

martes, 21 de febrero de 2017

SNOOP DOGG: bush (2015)


Información general: reseña de “Bush”, décimo tercer álbum de estudio del rapero Snoop Dogg, publicado por Doggistyle, I Am Other y Columbia Records el 12 de mayo de 2015, con producción ejecutiva de Pharrell Williams y adicionales de su socio en The Neptunes, Chad Hugo. Debutó en el puesto 14 de la lista Billboard con 27.000 copias vendidas. Hasta la fecha, se han extraído los singles “Peaches n cream”, “So Many Pros” y “California Roll”. El álbum tiene colaboraciones de Charlie Wilson, Stevie Wonder, Gwen Stefani, T.I., Rick Ross y Kendrick Lamar.
Crítica: la tradición dicta que el público suele elegir cuando “jubilar” a un rapero, y no al revés. Y lo cierto es que yo no daba un duro por éste MC de apodo gracioso y pinta de “pimp”, que comenzó su carrera nada más y nada menos que en 1992, hace casi 25 años, cuando salió de la cárcel y fue apadrinado por Dr. Dre. Y sin embargo, ahí le tenéis: con 43 tacos y manteniendo esa estética tan desfasada y un “flow” algo retro. ¿Cómo es posible? Pues porque parece que los porros no le han afectado al cerebro y el hombre es un tipo inteligente. Desde 2011 que no sacaba un LP con su aka más reconocible, pero eso no quiere decir que haya estado quieto. Al revés: ha currado mucho en estos cuatro años, diversificándose y buscando nuevas vías a su sonido, consciente de que su fecha de caducidad podía estar llegando. Se unió al genio de la música electrónica David Guetta para el rompe-pistas “Sweat” y luego se “desdobló” en otras versiones de sí mismo, Snoop Lion y Snoop Zilla, para sacar sendos discos de reggae y funk, respectivamente, para terminar acudiendo de nuevo al productor con el que mejor se ha sentido en los últimos tiempos, el “happy” Pharrell que ya le diese singles tan exitosos como aquel “Drop it like its hot”. El resultado pues es un disco psicodélico y policromático, donde tanto Williams como Wilson se apoderan del LP como si fuese suyo en lugar de Dogg, entretejiéndose en las pistas más allá de aparecer en los créditos para darle algo de prestigio al trabajo, redundando en un repertorio escaso pero compacto que parece más propio de los 70 u 80 que de la era de lo digital. A los típicos silbatos, bajos rítmicos y percusiones étnicas que suelen tener las producciones de Pharrell se les une ahora la armónica del dios Stevie Wonder, en el tema que abre el disco y que le da un sello de calidad como nunca antes había tenido el “estilo-perrito” del rapero. Y si la declaración de principios no estaba clara, en el siguiente corte, “This City”, Dogg rapea un trozo que rememora al “mamasé mamasá mama-cusa” de Michael Jackson. Sobran las palabras. No todo es bueno, claro. Snoop sigue empeñado en perpetuar su imagen de proxeneta de película de “blaxplotation” (eso sí: le queda un videoclip de lo más chulo en “So Many Pros”), lo que hace que las letras no sean gran cosa y además suenen a lo de siempre, a lo que tampoco ayudan las apariciones de Lamar o Ross, que definitivamente no encajan con la línea que ha llevado el álbum hasta el momento (afortunadamente, llegan justo al final del tracklist). Otra cosa es lo de Gwen Stefani, que en “Runaway” se mimetiza en la primera parte de la canción con esa parsimonia fumeta de Dogg que le hace parecer “desganado”… y de repente todo cambia y se convierte en un tema de baile al borde de la piscina, como si ellos estuvieran contemplándolo todo desde un trono de terciopelo en las alturas. La sensación general es que el rapero de la Costa Oeste vuelve a salir indemne de su nueva reválida, habiendo aprendido que lo mejor es ser ecléctico y rodearse de gente que sepa hacer bien su trabajo, manteniéndose casi en un segundo plano, para poder seguir estando en la cresta de la ola. “Bush”, en cualquier caso, no tiene uno de esos singles que darán la vuelta al mundo, pero tampoco es un álbum de “gangsta rap” al uso. Y eso se agradece. Porque el “tito Snoop” ahora pasa de las drogas y las pistolas y se ha quedado con su otra gran pasión: melocotones y cremas. Entre nosotros nos entendemos.


sábado, 18 de febrero de 2017

NICKI MINAJ: pink friday (deluxe edition, 2010)


Información general: reseña del album debut de la cantante Nicki Minai, lanzado al Mercado en noviembre de 2010 por Young Money Entertainment, después de un par de maquetas abaladas por Lil Wayne que la permitieron participar en singles de artistas como Usher o Mariah Carey y negociar un contrato por el que se quedaba con todos sus derechos, tanto de imagen como de canciones. Producido por CashMoney, el disco vendió siete millones de copias en todo el mundo (dos de ellas en Estados Unidos) y se editaron siete singles: “Your Love”, “Check it out”, “Right Thru Me”, “Moment 4 Life”, “Fly” y “Super Bass”. Se editaron varias versiones del álbum, con temas inéditos, con lo que el tracklist podía variar de las 13 a las 19 pistas. Contó con colaboraciones vocales de Eminem, Drake, Rihanna, Natasha Bedingfield, will.i.am y Kanye West.

Crítica: estamos hablando de la rapera más exitosa desde Lauryn Hill y Missy Elliott, y eso ya de por sí son palabras mayores. De hecho, “Pink Friday” se posicionó como número 2 en la lista de Billboard desde el momento de su lanzamiento, sólo superado por el “My Beautiful…” de Kanye West. Todo ello, sin embargo, no quita de la mente de uno la sensación de que Nicki Minai ha inventado el “rap chicle” y muchas de sus contribuciones parecen una pose o parte de una campaña de marketing (como ese alter ego masculino y gay llamado Roman que no es sino una copia del Slim Shady de Eminem). Sin contar, claro, con los samplers de canciones muy conocidas por el imaginario colectivo, lo que hacen que, desde la primera escucha, “Pink Friday” sea uno de esos discos que tarareas como si fuese un greatest hits al uso. No obstante, al César lo que es del César. Nicki Minai es una de esas apariciones en la industria musical que ocurren muy de cuando en cuando y que la sacuden con aires frescos y divertidos. La rapera originaria de Puerto España (en Trinidad y Tobago) tiene un flow rico y descarado, pero además tiene algo que el resto de sus rivales no pueden hacer: sabe cantar, y eso le permite transmutarse en muchas “Nickis” distintas. No sólo es una chica chunga criada en el barrio de Queens, en New York, sino también una geisha que le canta al amor y a las ganas de divertirse de una chica joven como si de una Cindy Lauper se tratase. Y es que la Minai parece haber hecho caso del consejo que en su dia Notorious B.I.G le diera a Lil Kim (rapera con la que, por cierto, Minai mantiene una ruidosa guerra a través de los medios de comunicación): “No rapées como si fueras un hombre. Ningún tío quiere escuchar eso. Haz que me ponga cachondo”. La única forma de mantenerse viva durante mucho tiempo en el difícil mundo del hip hop es ser versátil. Seamos sinceros: Julio Iglesias puede tener sesenta años y seguir con lo “soy un truhán, soy un señor”, pero dudo mucho que 50 Cent pueda llegar a esa edad y mantener la pose de “yo era un camello al que tirotearon en la calle”. Por eso Minai, desde el principio, se dirige hacia una audiencia mucho más amplia y trata de llamar la atención con sus estilismos y sus “otras yo”. Pero para eso, claro, lo primero es la música. Y lo cierto es que “Pink Friday” es un disco maravilloso. Quizás uno de los mejores de todos los tiempos en la categoría de “Álbum Debut de Artista Hip Hop Femenina”. ¿Qué ocurrirá en el futuro? Bueno, lo cierto es que poco importa. Como dije al principio, Minai ha inventado el “hip hop chicle”: usar… disfrutar… ¿y tirar? En el buen sentido, se entiende.

miércoles, 15 de febrero de 2017

FERGIE: the dutchess (2006)


Información general: reseña del disco “The Dutchess”, álbum debut de la cantante Fergie editado por el sello Interscope en 2006 y re-editado con una “Deluxe Edition” en 2007. Producido por Will.I.Am y Polon Da Don, con colaboraciones de Ludacris y el propio Will.I.Am, se extrajeron los singles “London Bridge”, “Fergalicious”, “Glamourous”, “Big Girls Dont Cry” y “Clumsy”; los cuatro primeros llegaron al número uno en la lista Billboard y todos estuvieron en el Top 10, una hazaña que no lograba ningún artista con su primer trabajo desde Janet Jackson, 17 años antes. A pesar de lanzarse en una semana donde también lo hicieron sendos nuevos discos de Beyoncé o Christina Aguilera, “The Dutchess” debutó número 3 en Billboard y fue uno de los grandes éxitos de ese año y los siguientes, acumulando un total de más de 8 millones de copias.
Crítica: la mayoría de la gente no lo sabe, pero la carrera de The Black Eyed Peas no empezó en 2003. Antes de ser la banda revelación de hip hop, soul, funk y pop, el grupo californiano había lanzado dos discos que la crítica había valorado positivamente pero que el público había dejado pasar sin pena ni gloria. La cabeza pensante de la formación, Will.I.Am, sabía que a la mezcla le faltaba algo y lo encontró en una ex estrella infantil llamada Stacy Ann Ferguson, que por aquel entonces se recuperaba de una peligrosa adicción a las metanfetaminas y la depresión causada por la ruptura de su anterior grupo, Wild Orchid. Fue así como “Elephunk” cautivó al mundo entero con más de 10 millones de copias y un espíritu fiestero que aplaudió el mismísimo James Brown. Estaban en la cresta de la ola y Will.I.Am lo sabía, así que no tardaron en sacar “Monkey Bussiness” (2005), con otros 11 millones de adeptos y la rendición de la crítica en los Grammy. Era el momento de diversificarse y el grupo hizo un parón para que el propio Will.I.Am se lanzase de lleno en la producción de otros artistas (desde Usher a Justin Timberlake pasando por su propio trabajo en solitario o el risueño “Timeless” de Sergio Mendes), al tiempo que Fergie se ponía a prueba para ver si sólo era la cara bonita de los Peas o tenía algo más que decir al margen de estos. Y así surgió “The Dutchess”, que junto al “Love Angel Music Baby” de Gwen Stefani demostraba que Madonna podía tener una sustituta en el nuevo milenio. O dos. Un disco muy ecléctico, extenso (16 canciones más otras cuatro en la edición “Deluxe”), donde la cantante se convertía en una pin up que lo mismo te rapeaba, que te cantaba una balada o que hacía cualquier cosa. Realmente, recomendar “The Dutchess” es muy fácil, porque, si te gustaron los singles superhits, el resto del trabajo tiene argumentos suficientes para resultar imprescindible: el hook fantasmagórico de “Pedestal”, el sampler “robado” a Little Richard de “Here I Come”, el reggae-ska de “Mary Jane Shoes” con Rita, la viuda de Bob Marley, el sexy y veraniego “Paradise” o, sobre todo, la arrebatadora “Finally”, con una insuperable melodía al piano interpretada por el ahora tan de moda John Legend. En realidad, lo mejor que se puede decir del trabajo es que, a unas malas, te sonará a The Black Eyed Peas, pues la mano de Will.I.Am es innegable en el noventa por ciento de todos los temas. Y sorprende que, dando motivos sobrados para iniciar una brillante carrera en solitario (ahí está ese “Big Girls Dont Cry” que, siendo la canción más ajena a lo que hacen los TBEP, es realmente el tema que todo el mundo recuerda del álbum, vendiendo en solitario más de once millones, contando las descargas digitales), Fergie decidiera regresar con la formación unos años después para seguir cosechando éxitos. Quien sabe si porque se sentía más cómoda no teniendo que llevar todo el peso, o porque ya había demostrado todo lo que tenía que demostrar… o quizás por fidelidad a su mentor y el resto de sus amigos, pues, más allá de su dilatada carrera como productor, ninguno de los otros componentes tuvieron mucha suerte en sus respectivas aventuras en solitario. Ni siquiera el propio Will.I.Am. y es que, puedes ser el genio visionario de la música de la última década, pero hay un axioma muy español que sigue estando vigente, pese a quien pese: “dos tetas… tiran más que dos carretas”.


miércoles, 1 de febrero de 2017

"Heartbreak on a full moon", de Chris Brown, saldrá este 2017


El cantante de r&b, Chris Brown, lanzará su octavo álbum de estudio, titulado “Heartbreak on a full moon”, en algún momento de este 2017. Los LPs del artista, a pesar de lo prolífico de su discografía, suelen sufrir numerosos retrasos y contratiempos, así que RCA Records no se ha atrevido todavía a ponerle una fecha definitiva. De momento, tenemos los singles “Grass Ain´t Greener”, publicado en mayo de 2016, y “Party”, con la colaboración de Usher y Gucci Mane, que apareció en diciembre y que actualmente está en el puesto número 6 de la lista R&B de Billboard. Lo cierto es que con tan sólo 26 años, y a pesar de esta discografía, al cantante se le asocia más con los escándalos que con la música, desde que en 2009 le pegase una paliza a su ex, Rihanna, por la que fue condenado (aunque, todo sea dicho de paso, eso no ha impedido que la de Barbados vuelva a colaborar con él). Luego, en 2012, se declaró culpable de agredir a un hombre en la puerta de un hotel, y dos años después agredió a una mujer en Las Vegas. Por último, la policía acudió el pasado agosto a su mansión tras la llamada de una chica denunciando estar siendo maltratada por Brown, lo que llevó al cantante a solidarizarse con el movimiento “Black Lives Matter”, en contra de la supuesta persecución racial por parte de los cuerpos de seguridad. Esperemos en el futuro hablar sólo de música, ya que, desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

martes, 24 de enero de 2017

ARIANA GRANDE: my everything (deluxe edition, 2014)


Información general: reseña de la edición de lujo de “My Everything”, segundo álbum de estudio de Ariana Grande publicado por Republic Records en agosto de 2014. Esta edición extendida contiene un total de 15 pistas, incluyendo el single “Bang Bang” con Jessie J y Nicki Minai. De la edición sencilla se extrajeron previaramente los singles “Problem”, “Break Free”, “Love Me Harder” y “One Last Time”. Debutó número uno en la lista de Billboard y en más de 20 países, siendo nominada en los Grammy para “Mejor Álbum Vocal Femenino”.

Crítica: pocas cosas cambian. Madonna quería ser Marilyn, Britney quería ser Madonna y Ariana quiere ser… ¿Britney? Nooo. Ella quiere ser Mariah Carey, aunque en su segundo trabajo lo parece menos. Pero me resulta muy difícil tomar en serio a la Grande y no ubicarla en ese subgénero del pop de las “lolitas” que hace unos años vivió de la propia Spears, Christina Aguilera, Mand Moore, Alizee o Tatu. Querer ponerle ya la corona de “diva” me parece cometer el mismo error que se cometió entonces, así que no lo haré y me limitaré a subrayar que la veinteañera actriz de Nickelodeon se codea esta vez con Max Martin, lo que implica en un trabajo compacto, edulcorado, comercial y, en definitiva, poco arriesgado. Para paliarlo, ahí están David Guetta o Iggy Azalea, aunque me sería imposible entender éste LP sin ese famosísimo “Bang Bang” que se añadió posteriormente y que realmente convierte a la estrella teenager en una bomba sexual propia del Moulin Rouge. Porque se trata de eso, ¿no? De sexo. Y por mucho que se disfrace de gatita y se desperece en los brazos de The Weekend en el videoclip de “Love Me Harder” (pidiendo, de paso, que la “amen duro”), no sé… hay algo en su cara que no me excita como debiese. Que las caras engañan ojo, pero cuando Britney decía que era virgen resultaba difícil de creer; si me lo dijera Ariana… Y digo que se trata de sexo porque la jugada está clara. “My Everything” es un buen disco que, sin embargo, ya hemos escuchado otras veces. Los sexys y rompe-pistas “Problem”, “Break Free” o (para mí, el más divertido, con sampleo de Diana Ross incluido) “Break Your Head Right Back” se compensan con otras melodías más ñoñas en las clásicas baladas r&b que son, realmente, donde la Grande se sienta más cómoda, experimentando con esos gorgoritos que la hacen asemejarse a la Mariah. Como digo, este camino ya lo hemos transitado otras veces con Rihanna, Beyonce o Katy Perry (que las recuerdo) y otras muchas que quisieron asemejárseles (y he olvidado completamente). ¿O alguien recordaría a estas alturas a Gwen Stefani y su magnífico álbum debut… tirado a los suelos por un segundo LP nefasto… si no fuese porque previamente había sido la vocalista de No Doubt? Las cosas (y las carreras y trayectorias musicales) requieren su tiempo; tiempo que, afortunadamente, a Ariana le sobra. Y no quiero acabar dando la sensación de que “My Everything” es un mal disco. No lo es. Tiene momentos muy divertidos. Pero esos momentos, precisamente, parece que se los han “impuesto” a la cantante. A ella ya le vendría bien sentarse en un piano y tocar una canción de amor. Y por eso no lanzaré las campanas al vuelo. Ya me duele bastante ver en lo que se ha terminado convirtiendo Britney. No quiero enamorarme otra vez para eso.