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domingo, 16 de julio de 2017

Fergie abandona a los Black Eyed Peas


El rostro más atractivo de The Black Eyed Peas, Fergie, abandona la formación tras 15 años como miembro de la banda de funk y hip hop. A sus 42 años, la cantante y esposa del actor Josh Duhamel pone fin también a su colaboración con la discográfica Interscope y firma un nuevo contrato con BMG para lanzar su postergado segundo álbum en solitario, “Double Dutchess”, sucesor más de una década después de aquel “The Dutchess” (ver crítica) que consiguió posicionar tres sencillos número uno en la lista de Billboard. De momento, el single de adelanto “M.I.L.F.S” ya supera los 170 millones de reproducciones en YouTube.  Los rumores sobre la desvinculación con sus compañeros de Black Eyed Peas se multiplicaron cuando no formó parte de la actuación previa a la final de la Champions en Gales, donde el Real Madrid se impuso con autoridad a la Juventus de Turín. Ahora, el líder de la formación, Will.I.Am, no descarta emprender la búsqueda de una nueva aportación femenina que colabore en el próximo LP del grupo, cuyo título provisional es “Master of the Sun”. Desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

sábado, 15 de abril de 2017

Crítica de "MADONA: mdna (2012)"


Información general: reseña del duodécimo álbum de estudio de la cantante Madonna, publicado por el sello Interscope de Universal en 2012. Producido, entre otros, por su antiguo colaborador William Orbit y nuevos gurús de la electrónica como Martin Solveig, se compone de 16 canciones, de las que se extrajeron tres singles oficiales (“Give Me All Your Luvin”, “Girl Gone Wild” y “Turn Up The Radio”) y dos singles promocionales antes de la publicación (“Masterpiece” y “Gang Bang”). El disco debutó número 1 en la lista Billboard pero en su segunda semana tuvo la mayor caída registrada desde la creación de dicha lista, acabando con un total hasta la fecha de más de medio millón de copias.

Crítica: “Despierta, exmujer/esta es tu vida”. “Intenté ser tu mujer/me limité, me tragué mi luz”. “Abogados, a chuparla/no teníamos un prenupcial”. “Cada hombre que entre por esa puerta será comparado contigo eternamente”. Eran los 80 y en “Like a Virgin”, la ambición rubia pregonaba al mundo entero que le encantaba follar. Un ejercicio de provocación que, sin embargo, también era un desnudo (literal) de su interior. Y así, el mundo se movió durante décadas al son que ella tocaba. Treinta años después, la diva vuelve a hacer ese mismo ejercicio y confiesa ante todo aquel que quiera escucharla que está dolida por su divorcio de Guy Ritchie. Que se siente culpable de la ruptura aunque, algunas veces, también le gustaría reventarle la cabeza. El problema es que eso ya no resulta tan provocativo, ni tampoco hay tanta gente que quiera escucharla. Y ni tampoco es ya una sorpresa ver lo flexible que se mantiene a sus cincuenta años. No es justo decirlo, pero cuando la ves con esos bodys moviéndose en los videoclips rodeada de sus bailarines gays… no sé, da un poco de vergüenza ajena. Que le importa un bledo, ya lo sé. Y por eso la queremos, pero… cuesta un poco más hacerlo. El mundo ya no se mueve al son que ella toca; es ella la que trata de moverse al ritmo del mundo. De ahí que el álbum tenga hasta siete productores (lo mejorcito que puedan pagar los cheques, dentro del mundo del electro) y la incorporación de Nicki Minai y M.I.A., un intento por mantenerse al día tirando de lo que sea “in” en ese momento, igual que en otras ocasiones tiró de Britney o Justin. El resultado es sorprendentemente homogéneo teniendo en cuenta la cantidad de manos involucradas en el proyecto, pero también es muy irregular (“Birthday song” tiene que ser de lo peorcito que haya grabado nunca), oscuro y artificial, con la voz de Madonna perdida entre los beats, apareciendo sólo en unas baladas que tampoco son de lo más destacable. Aunque… uh… ¡espera un momento! ¿De qué coño estamos hablando? Ella es Madonna. Es la chica que inventó el juego. Es la tipa que glorificó esto de la música pop, los videoclips, los cosmpolitan, etc. Mientras otros mitos de la música se dedican a vivir de las rentas, ella por lo menos se esfuerza en sacar material nuevo. Y, ya que los DJs de todo el mundo han dado buena cuenta de su discografía para samplers de todo tipo y remixes de tres al cuarto… ¿no va a poder hacerlo ella a la inversa? Pues mira… sí. Qué demonios. Le pagamos el capricho. Ya vendrán momentos en los que esté más inspirada.

viernes, 10 de marzo de 2017

EMINEM: the marshall mathers LP 2 (2013)


Información general: reseña del octavo álbum de estudio del rapero Eminem, secuela de “The Marshall Mathers LP”, su disco del 2000. Esta continuación salió al mercado en noviembre de 2013 bajo los sellos Aftermath Entertainment, Shady Records e Interscope. Contiene 16 temas, la mayoría producidos por Rick Rubin, y se extrajeron los singles “Berzerk”, “Survival”, “Rap God”, “The Monster” y “Headlights”, contando en el tracklist con colaboraciones de Rihanna o Kendrick Lamar. Hasta la fecha, ha vendido más de cuatro millones de discos en todo el mundo.

Crítica: hace más de una década, Eminem no era solamente un músico. Era un estandarte, un referente, un “rebelde sin causa” en el que se veía reflejada toda una generación de inadaptados. Su éxito, le pese a quien le pese, ayudó a popularizar el hip hop, tal y como él mismo decía: “Soy el Elvis del rap”. Su famosa pose de aquella época, mordiéndose los labios y enseñándole el dedo a todo el mundo, no era solamente una provocación gratuita, sino toda una declaración de intenciones. Curiosamente, años después, superadas todas sus adicciones y con cuarenta tacos, podría haberse convertido en aquello de lo que tanto se jactaba en sus videoclips: una estrella del rock pagada de sí misma, sombra de lo que en su día fue, como el Elvis gordo de Las Vegas o el Michael Jackson que enseñaba a su bebé por la ventana. Consciente de ello, llamó a Rick Rubin, productor que fue el primero en clavar la lanza en nombre del rap con su grupo, los Beastie Boys, y que posteriormente ha coqueteado con otros géneros, como el rock, convirtiéndose en uno de los músicos más influyentes de las últimas décadas. Todo ello para deconstruir su propia figura, lo que incluye  su propio legado, y volviendo a reírse de todo el mundo, empezando por sí mismo. El álbum se dispara con “Bad Guy”, donde Marshall juega de nuevo a transformarse en otro, en este caso, el hermano pequeño de “Stan”, uno de sus singles primerizos de más éxito; una canción de bienvenida de siete minutos donde Eminem juega a matar… al propio Eminem, con la voz de su conciencia preguntándole: “¿No crees que la gente se dará cuenta de que esta secuela no es más que un truco publicitario?” y otra de las frases más memorables de todo el LP: “Todas las mujeres a las que has insultado… así es como tratan a tus hijas” (Eminem tiene dos hijas, las cuales deben estar ya en la adolescencia). Tras esta especie de broma macabra, llega “Rhythm or reason”, con el sampler de “Time of the season” de Zombies, popular éxito de finales de los 60 en cuyo estribillo se pregunta: “¿Quién es tu padre? No lo sé… pero me pregunto si es tan rico como yo”. En general, hay una mezcla de contradicciones en el álbum, sello personal de la casa, dependiendo de las distintas personalidades que posean al rapero en cada momento. Así, mientras que en “Legacy” hace una retrospectiva de todo lo que ha conseguido a pesar de ser un marginado en el instituto, y en “Stronger tan i was” vuelve a atreverse a cantar para hacer la mejor reflexión posible tras la ruptura de una relación tóxica “Aunque ahora esté jodido, esto sólo me hará más fuerte de lo que era”, en otras pistas saca su vena más egocéntrica y se autoproclama “Dios del Rap”. Todo ello, con un marcado acento en las bases hacia el rock u otros géneros poco transitados en su género (“So Far” tiene unas pinceladas country mientras que “Love Game” es puro surf californiano). Lo más sorprendente, con todo, es que dos de las canciones más notables, su comercial regreso con Rihanna en “The Monster” y la honesta “Headlights” (donde pide perdón a su madre por haber aireado su tormentosa relación públicamente) están escondidas dentro del tracklist; no sólo fueron unos tardíos cuarto y quinto single, respectivamente, sino que también son de las últimas pistas del disco, como si no fuesen más que material de relleno. La broma final que tanta gracia le hace al rapero de Detroit es que los chicos que se encerraban en su cuarto para escucharle a finales de los 90, mientras su padres les golpeaban la puerta y se tiraban de los pelos… hoy en día son a su vez padres que se tiran de los pelos porque sus hijos le escuchan. El ciclo de la vida… según Eminem.

miércoles, 15 de febrero de 2017

FERGIE: the dutchess (2006)


Información general: reseña del disco “The Dutchess”, álbum debut de la cantante Fergie editado por el sello Interscope en 2006 y re-editado con una “Deluxe Edition” en 2007. Producido por Will.I.Am y Polon Da Don, con colaboraciones de Ludacris y el propio Will.I.Am, se extrajeron los singles “London Bridge”, “Fergalicious”, “Glamourous”, “Big Girls Dont Cry” y “Clumsy”; los cuatro primeros llegaron al número uno en la lista Billboard y todos estuvieron en el Top 10, una hazaña que no lograba ningún artista con su primer trabajo desde Janet Jackson, 17 años antes. A pesar de lanzarse en una semana donde también lo hicieron sendos nuevos discos de Beyoncé o Christina Aguilera, “The Dutchess” debutó número 3 en Billboard y fue uno de los grandes éxitos de ese año y los siguientes, acumulando un total de más de 8 millones de copias.
Crítica: la mayoría de la gente no lo sabe, pero la carrera de The Black Eyed Peas no empezó en 2003. Antes de ser la banda revelación de hip hop, soul, funk y pop, el grupo californiano había lanzado dos discos que la crítica había valorado positivamente pero que el público había dejado pasar sin pena ni gloria. La cabeza pensante de la formación, Will.I.Am, sabía que a la mezcla le faltaba algo y lo encontró en una ex estrella infantil llamada Stacy Ann Ferguson, que por aquel entonces se recuperaba de una peligrosa adicción a las metanfetaminas y la depresión causada por la ruptura de su anterior grupo, Wild Orchid. Fue así como “Elephunk” cautivó al mundo entero con más de 10 millones de copias y un espíritu fiestero que aplaudió el mismísimo James Brown. Estaban en la cresta de la ola y Will.I.Am lo sabía, así que no tardaron en sacar “Monkey Bussiness” (2005), con otros 11 millones de adeptos y la rendición de la crítica en los Grammy. Era el momento de diversificarse y el grupo hizo un parón para que el propio Will.I.Am se lanzase de lleno en la producción de otros artistas (desde Usher a Justin Timberlake pasando por su propio trabajo en solitario o el risueño “Timeless” de Sergio Mendes), al tiempo que Fergie se ponía a prueba para ver si sólo era la cara bonita de los Peas o tenía algo más que decir al margen de estos. Y así surgió “The Dutchess”, que junto al “Love Angel Music Baby” de Gwen Stefani demostraba que Madonna podía tener una sustituta en el nuevo milenio. O dos. Un disco muy ecléctico, extenso (16 canciones más otras cuatro en la edición “Deluxe”), donde la cantante se convertía en una pin up que lo mismo te rapeaba, que te cantaba una balada o que hacía cualquier cosa. Realmente, recomendar “The Dutchess” es muy fácil, porque, si te gustaron los singles superhits, el resto del trabajo tiene argumentos suficientes para resultar imprescindible: el hook fantasmagórico de “Pedestal”, el sampler “robado” a Little Richard de “Here I Come”, el reggae-ska de “Mary Jane Shoes” con Rita, la viuda de Bob Marley, el sexy y veraniego “Paradise” o, sobre todo, la arrebatadora “Finally”, con una insuperable melodía al piano interpretada por el ahora tan de moda John Legend. En realidad, lo mejor que se puede decir del trabajo es que, a unas malas, te sonará a The Black Eyed Peas, pues la mano de Will.I.Am es innegable en el noventa por ciento de todos los temas. Y sorprende que, dando motivos sobrados para iniciar una brillante carrera en solitario (ahí está ese “Big Girls Dont Cry” que, siendo la canción más ajena a lo que hacen los TBEP, es realmente el tema que todo el mundo recuerda del álbum, vendiendo en solitario más de once millones, contando las descargas digitales), Fergie decidiera regresar con la formación unos años después para seguir cosechando éxitos. Quien sabe si porque se sentía más cómoda no teniendo que llevar todo el peso, o porque ya había demostrado todo lo que tenía que demostrar… o quizás por fidelidad a su mentor y el resto de sus amigos, pues, más allá de su dilatada carrera como productor, ninguno de los otros componentes tuvieron mucha suerte en sus respectivas aventuras en solitario. Ni siquiera el propio Will.I.Am. y es que, puedes ser el genio visionario de la música de la última década, pero hay un axioma muy español que sigue estando vigente, pese a quien pese: “dos tetas… tiran más que dos carretas”.


martes, 14 de febrero de 2017

PHARRELL WILLIAMS: G.I.R.L. (2014)


Información general: reseña de “G.I.R.L”, segundo disco en solitario de Pharrell Williams, lanzado en marzo de 2014 por Columbia dentro de su sello Interscope. El álbum se compone de diez canciones de las que se han extraído hasta la fecha los singles “Happy”, “Marilyn Monroe” y “Come Get It”. El primero de ellos, utilizado en la película “Gru 2” fue nominado al Oscar y se calcula que puede haber vendido como single unas cinco millones de copias. El LP tiene también colaboraciones de Justin Timberlake, Daft Punk o Alicia Keys.
Crítica: me pueden decir lo que quieran. Que su influencia en la peli era muy poca, que se lo merecía más “Frozen” por ser un musical… nunca en la historia de los Oscar se ha hecho mayor engañifa que con el hecho de no habérselo otorgado a Pharrell. Y sí, ya sé que es un premio cinematográfico que poco tiene que ver con la música, pero el tipo se lo merecía. Es imposible que no te caiga bien Pharrell Williams o no te alegres por él. Siempre en la sombra, ejerciendo como productor y cantante de estribillos para todo tipo de gente, desde Jay Z a Madonna, pasando por Britney, junto con The Neptunes tuvo su época dorada a comienzos de este milenio, donde su influencia en los discos más punteros del momento ayudaron a redifinir (y en muchos casos, a fusionar) el pop y el r&b. de su reivindicable grupo de rock y rap conceptual N.E.R.D., dio el salto en solitario con “In my mind”, en 2006, que curiosamente no fue el gran éxito que todos pensábamos, ni comercial ni artísticamente hablando. Como si el peso de ser estrella en solitario fuese demasiado para él. Así llegamos hasta 2013, donde sendas colaboraciones en el “Get Lucky” de Daft Punk y el “Blurred Lines” de Robin Thicke volvieron a ponerle en el disparadero. Una segunda oportunidad que no se le aparece a todos en la vida y que Pharrell está dispuesto a no dejar escapar. Ahí donde le véis, a pesar de que parece recién salido del “insti”, el tipo tiene ya los 40 tacos, así que posiblemente no tenga otra. Y, al contrario de lo que hiciese en su primer álbum, Pharrell se quita las presiones y las expectativas y se marca un sencillo álbum de funk alegre y vitalista, donde a su famoso falsetto (el más sexy de la música, con permiso de Prince) le suma unas guitarras y un aire que te recuerdan al James Brown de sus años mozos. Conceptualmente, “G.I.R.L” trata sobre lo mucho que le gustan al chico las mujeres, pero no resulta ofensivo como es la tónica habitual en la música de hoy en día (¿alguien dijo Chris Brown?) sino más bien las canciones son un poema dedicado a ellas. Un poema celestial (atención a los violines de “Marilyn Monroe”). Resulta paradójico que éste fuese el mismo que convirtió el sonido de Britney en algo sucio y pegajoso con su “I´m a slave 4 u”. ¿Os acordáis? Joder, los tiempos en los que la Britney seguía diciendo que era virgen… Bien es cierto que “G.I.R.L” sufre el conocido como “el mal del super-hit”; la influencia y el poder de “Happy” (más de 500 millones de reproducciones en su vídeo oficial de YouTube) es tan grande, que esperas con ansia el momento en que la famosa percusión de inicio empiece a sonar y todo lo que sea antes o después te da un poco igual. Quizás habría sido mejor incluirla la primera o la última dentro del tracklist, pero eso no quita que, en su conjunto, “G.I.R.L” suene simpático y fresco, y después de escucharlo una vez, seguramente vuelvas a darle al “Play”. Para volver a escucharlo. Entero. Hasta que suene “Happy”. Entonces, puede que repitas ese glorioso momento una y otra vez.