Tu web de noticias, artículos, reseñas y críticas de todo lo relacionado con el entretenimiento.
Buscar este blog
Mostrando entradas con la etiqueta gwyneth paltrow. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta gwyneth paltrow. Mostrar todas las entradas
sábado, 21 de octubre de 2017
Harvey Weinstein, el escándalo del depredador sexual de Hollywood
La última semana será recordada como una de las más aciagas de Hollywood tras las denuncias hacia uno de sus pesos pesados, Harvey Weinstein, productor de cintas que, en su conjunto, han ganado 81 premios Oscar, co-fundador junto a su hermano Bob de la compañía Miramax, impulsor principal durante décadas del cine independiente con clásicos como “Pulp Fiction”, “Clerks”, “Juego de lágrimas” o “Sexo, mentiras y cintas de vídeo”, amén de películas tan recordadas como “Shakespeare enamorado”, quien a sus 65 años, y tras las acusaciones de acoso sexual y violaciones de más de cuarenta actrices, ha sido expulsado tanto de su propia compañía como de la Academia de Cine, y afronta ahora un futuro incierto, tanto personal como profesional. Según los testimonios de las víctimas, Weinstein habría estado actuando como depredador sexual desde hace décadas, y entre las famosas que habrían sufrido su acoso se encontrarían intérpretes de la talla de Angelina Jolie, Gwyneth Paltrow, Ashley Judd, Lupita Nyong´o, Cara Delevingne o Lena Headey (“Juego de Tronos”), si bien cada día salen a la luz nuevas acusaciones que amplían esta triste lista. Todas ellas relatan un mismo modus operandi de conversaciones y llamadas para interesarse sobre sus gustos o vidas sexuales, insinuaciones más o menos veladas para mantener relaciones íntimas con él y amenazas de boicot profesional en caso de no acceder a sus demandas. A la vista de los hechos, la propia Academia no ha tenido más remedio que confesar que este tipo de abusos han sido una práctica habitual en Hollywood, y que en generaciones anteriores también afectó a estrellas como Marilyn Monroe. A la espera de más novedades, desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!
Etiquetas:
acoso sexual,
angelina jolie,
ashley judd,
cara delevingne,
escándalo,
gwyneth paltrow,
harvey weinstein,
lena headey,
miramax,
premios oscar,
relaciones íntimas,
violaciones
martes, 21 de marzo de 2017
Crítica de "EL TALENTO DE MR RIPLEY"
Año: 1999. Escrita y
dirigida por: Anthony Minghella (“El paciente inglés”). Basada en: la novela
del mismo nombre escrita por Patricia Highsmith en 1955. Intérpretes: Matt
Damon (“La gran muralla”… ver crítica), Gwyneth Paltrow (ganadora del Oscar por
“Shakespeare enamorado”), Jude Law (la serie de HBO “The Young Pope”), Philip
Seymour Hoffman (ganador del Oscar por “Truman”), Cate Blanchett (“Carol”), Jack Davenport (“Piratas
del Caribe”), James Rebhorn (la serie “Homeland”). Presupuesto: 40 millones de dólares. Recaudación:
128 millones. Premios: fue nominada a 5 premios Oscar, incluyendo Mejor Actor
de Reparto (Law) y Mejor Guión Adaptado, sin conseguir finalmente ninguno.
Curiosidades: la
novela de Highsmith ya había sido llevada previamente a la gran pantalla en
1960, en la película francesa “A pleno sol” (“Plein Soleil”, en el original),
con Alain Delon interpretando el personaje de Ripley. Es la primera novela en
la que aparece, de un total de cinco, publicadas entre 1955 y 1991. Otra novela
de la saga, “Ripley´s Game”, también ha sido llevada un par de veces al cine:
en 1977, bajo el título de “El amigo americano”, con Dennis Hopper como
protagonista, y en 2002, bajo su título original, con John Malkovich como
protagonista. Por último, “Ripley Under Ground” también se convirtió en
película en 2005 con Barry Pepper interpretando el rol principal.
Sinopsis: Tom
Ripley es un chico neoyorquino que malvive como puede y sueña con una vida
mejor en la alta sociedad. Sin quererlo, la oportunidad se le presenta cuando,
por error, los padres de Dickie Greenleaf le toman por un antiguo amigo de su
hijo. El díscolo Dickie está pasando una larga temporada de vacaciones en un
pequeño pueblo de Nápoles, en Italia, gástandose el dinero de la familia, y le
ofrecen a Tom pagarle el viaje y un cheque de mil dólares si consigue
convencerle de volver a casa. Tom accede a la petición, pero nada más llegar a
Europa, cuenta a Dickie y a su novia, Marge, el propósito de sus progenitores,
ideando entonces ambos una forma de seguir sacándoles dinero con falsas
promesas y comenzando un truculento triángulo amistoso… y quién sabe si algo
más.
Crítica: “Tommy,
¿por qué será que cuando dos hombres juegan siempre simulan que se matan?”. Excelente
película tenemos hoy, una de mis debilidades preferidas, de obligada revisión y
que me atrevería a señalar como una de las mejores de “serie negra” de las
últimas décadas. Sobre si es mejor que la novela original (que también he
leído) no me pronunciaré, si bien creo que al menos Minghella es más valiente a
la hora de plasmar las personalidades de los protagonistas. En este sentido, el
film es pegajoso y turbador como una noche etílica de verano. Hay algo
realmente oscuro y culpable en la homosexualidad latente de Damon aquí, pero
imposible negar el magnetismo que desprende un Law que era absolutamente
desconocido en el momento de estrenarse esta película, un ser completamente
primitivo que te atrae inevitablemente como podría hacerlo un agujero negro en
medio del espacio, pero que te abandona cuando quiere y dejas de resultarle
interesante. Ambos están sencillamente magistrales, creíbles y bien retratados
en su poliédrica definición. Lo realmente “sucio” que tiene la cinta de
Minghella es que nos hace ponernos en la piel de un tipo que no nos gusta. Un ser
despreciable, mezquino, mentiroso y cobarde, atrapado en una huida hacia adelante
donde es incapaz de detenerse a pesar de que en muchas ocasiones se le ponga la
suerte de cara. Un monstruo, en definitiva. Pero, si bien en la serie “Dexter”
había muchas formas de empatizar con un tipo tan frío, resbaladizo y de moral dudosa
(empezando, obviamente, de que sólo matase a tipos peores que sí mismo), en
esta película no se produce tal circunstancia. Considero todo un acierto que el
guionista/realizador no recurra a la socorrida voz en off para mostrarnos los
pensamientos del anti-héroe protagonista y se limite a mostrarnos sus acciones
sin decantarse ni por condenarlo ni por elevarlo, lo que invariablemente nos
convierte en cómplices de todo lo que Damon hace en la pantalla, y los espejos
con los que el director juega en el metraje para mostrarnos las distintas caras
del protagonista nos obligan a reflejarnos nosotros mismos y asumir que, de
algún modo, queremos que todo acabe “bien” para Ripley, lo que nos lleva a
salir del visionado del film con un nudo en el estómago que difícilmente nos
dejará conciliar el sueño durante la noche.
Resumiendo: una
de esas películas reivindicables, no ya sólo por lo atractivo de su premisa
argumental, sino porque tiene otros alicientes (lo decadente, ya la vez hermoso,
de su diseño de producción, o la banda sonora son buen ejemplo de ello) y que
te invitan a viajar como pocas producciones lo hacen, entendiendo realmente que
contar una historia debe suponer una travesía para el espectador, no ya sólo
por lo que cuenta la propia película, sino por el interior de uno mismo. Y si
encima consigue sacar cosas que uno ni siquiera sabía que llevaba dentro… pues
ya ni te cuento. Sencillamente brillante. Vista, además, hoy en día, te hace
lamentar el hecho de que ni Anthony Minghella ni el tan brillante como siempre
Philip Seymour Hoffman, se encuentren ya entre nosotros, pues los dos nos
dejaron prematuramente y nos privaron de su talento.
Memorable: la
forma en que está representado el juego de mimetismo de Ripley, a base de
primeros planos, estudiando a las personas que quiere “replicar”. La secuencia
en el tren, que también está cargada de una sexualidad bastante elevada, o la “pillada”
de Dickie en el primer viaje a Roma, cuando sorprende a Tom imitándole a medio
vestir por toda la habitación del hotel, son sencillamente brutales.
Mejorable: si
bien se entiende como más funcional que un elemento realmente imprescindible de
la historia en todas sus apariciones, podríamos decir (por decir algo, que
conste) que la forma en que el rol de Blanchett se siente atraído por el de
Damon es demasiado abrupto. Tampoco se entiende que Ripley, siendo consciente
desde el principio de su interés, le siga la corriente. Si bien, esto último,
puede justificarse aduciendo que quería llevar su “transformación” hasta las
últimas consecuencias.
Parafraseando: en
un festival de jazz en San Remo, donde finalmente se desatará la tragedia,
Greenleaf desenmascara finalmente a su compañero, entre risas y copas, y le
hace confesar que en realidad no se conocieron en Princeton, ni tampoco tiene
sus mismos gustos, sino que simplemente lo hizo para ganarse su simpatía.
Ripley acaba con una significativa frase que no obstante Dickie ya no escucha
porque ha encontrado otra cosa con la que entretenerse: “En realidad he aprendido a
apreciar tu forma de vida… es como estar enamorado”.
Etiquetas:
a pleno sol,
anthony minghella,
cate blanchett,
gwyneth paltrow,
jack davenport,
jude law,
matt damon,
nápoles,
patricia highsmith,
películas 1999,
philip seymour hoffman,
san remo,
serie negra,
tom ripley
viernes, 10 de marzo de 2017
Crítica de "IRON MAN 3" (2013)
Año: 2013. Estudio: Marvel Studio. Director:
Shane Black (“Kiss Kiss Bang Bang”(. Intérpretes: Robert Downey Jr. (“Sherlock
Holmes”), Don Cheadle (“Hotel Rwanda”), Gwyneth Paltrow (“Shakespeare
enamorado”), Guy Pearce (“Memento”), Ben Kingsley (“Gandhi”), Cobie Smoulders
(“Los Vengadores”). Rebecca
Hall (“Trascendence”),Paul Bettany (“El
código Da Vinci”). Presupuesto: 200 millones de dólares. Recaudación: 1,2
billones. Basada en: la saga “Extremis”, de Warren Ellis y Adi Granov.
Franquicia: como
anuncia su título, es la tercera entrega en solitario (y supuestamente, última)
para el Hombre de Hierro, tras las “Iron Man” (2008) e “Iron Man” (2010), y
secuela directa de los eventos de la primera “Los Vengadores”. Downey Jr., independientemente
de lo apuntado, volvió a ejercer de Tony Stark en “Los Vengadores: La era de
Ultrón” y “Capitán América: Civil War”, y repetirá en “Spider-Man: Homecoming”
y “Los Vengadores: Infinity War”.
Sinopsis: tras lo
ocurrido en New York, un Tony Stark con ataques de ansiedad se va haciendo cada
vez más dependiente de las máquinas y menos de sus propias emociones humanas,
al tiempo que un terrorista internacional conocido como El Mandarían obliga al
Gobierno de Estados Unidos a enfundar en la armadura de Iron Patriot a Jim
Rhodes para intentar localizarle y detenerle. Todo ello, mientras un antiguo
rival del pasado, Aldrich Killian, regresa para seducir a Pepper Potts e
intentar venderle un avance bio-tecnológico conocido como “Extremis”, que puede
convertir a hombres en armas vivientes.
Crítica: “¿Eso es
todo? ¿Un truco barato y una frase cutre?” “Nena, ese podría ser el título de
mi autobiografía”. Hay dos máximas del cine de superhéroes que se cumplen en
“Iron Man 3”. La primera es que la película sólo funcionará si hay un enemigo a
la latura del héroe. La segunda es que, si tienes a una estrella de Hollywood
como protagonista, va a querer pasarse más tiempo fuera del “disfraz” que
dentro. Esto, que en otras ocasiones se ha traducido en un fracaso absoluto
(por lo menos, a nivel creativo), aquí se traduce, prácticamente, como una
reinvención del género, haciendo de la que nos ocupa una de las mejores
películas de superhéroes de todos los tiempos, a la altura de “El caballero oscuro”.
Pero si la epopeya de Nolan era sobresaliente por su sentido de la épica oscura
y trascendental, “Iron Man 3” lo es porque se camufla de “buddy movie”, con un
Downey Jr siempre dispuesto a jugar y a hacer de su rol un tipo muy humano que
podría ser el protagonista de una sitcom al más puro estilo “Seinfeld”. Para
ello, nadie mejor que Shane Black, el tipo que modificó el cine de acción en
los 80 con sus guiones para “Arma Letal” o “El último boy scout”, y que aquí
hace un homenaje a todas ellas, sabiendo siempre cómo mezclar escenas
espectaculares con chascarrillos y frases lapidarias. Además, lejos de querer
hacer borrón y cuenta nueva (que tampoco habría sido mala opción, después de la
decepcionante “Iron Man 2”), Black reutiliza todos los elementos a su alcance,
no sólo del Hombre de Hierro, sino también de “Los Vengadores”, para cerrar el
círculo y ponerle el broche a la Primera Fase de Marvel Studios, allanando el
terreno para lo que venga. Porque, si la primera “Iron Man” nos sacudió a todos
con su final, donde Tony Stark revelaba al mundo que era el portador de la
armadura roja y dorada, en “Iron Man 3” se da un paso más allá y se juega con
la interesante premisa de: “¿Qué pasaría si Tony Stark dejase de ser Iron
Man?”, con un apoteósico final donde una orgía de armaduras compensan el resto
del metraje. Y, para sorpresa de todos… resulta que no las habías echado de
menos. Y ya sólo por eso… “Iron Man 3” vale su peso en oro.
Conclusión: desde
hace ya un tiempo, el subgénero cinematográfico de los superhéroes demostró que
no era una moda pasajera, y ya se han estrenado muchas cintas distintas que
demuestran que el cómic no era algo exclusivo de los niños. Además, la
planificación de los estudios ya hace que el hecho de estrenar una nueva
entrega de un personaje no sea un mero “saca-cuartos”, sino que forma parte de
una historia global mucho más amplia que se nutre de otras y a la par
retro-alimenta un mismo universo común. Tanto es así, que también es ley de
vida que alguna estimables producciones como las primeras “X-Men” o “Spider-Man”
resulten anacrónicas. Puede que eso llegue a pasar dentro de un tiempo con esta
“Iron Man 3”, pero lo cierto es que la facilidad que tiene para entretener con
los “juguetes” de los que dispone y trazar un marco adulto donde al mismo
tiempo nunca se termina de tomar en serio a sí misma… me parece un claro
ejemplo de lo que debe ser un blockbuster que pertenece a una longeva saga.
Chapó.
Memorable: que la
armadura, lejos de Stark, se convierte en otro personaje. Ese amigo tonto
siempre dispuesto a echar una mano, como Sancho Panza. También ayuda la
chulería innata de Downey Jr., claro. Ese tipo que estaba acabado hace unos
años víctima de sí mismo, pero que gracias a un superhéroe… con problemas
serios de alcoholismo, verbigracia, es una de las grandes estrellas del
Hollywood actual.
Mejorable: lo que
han hecho con la figura de El Mandarín, aunque también es una de las mejores
sorpresas de la peli, que le da toda la vuelta a la trama, es de esas cosas que
a los fans nos dan patadas en…
Parafraseando:
otro de los secundarios “roba-planos” del film: el niño que ayuda en su peor
momento a Stark, armado con un lanzador de patatas: “¿Quién hay en casa?” “Pues… mamá
ya se ha ido al restaurante, y papá se fue al Seven Eleven a por “rascas”.
Debió de ganar, porque de eso hace ya seis años”.
Etiquetas:
aldrich killian,
armaduras,
don cheadle,
el mandarin,
extremis,
guy pearce,
gwyneth paltrow,
iron man 3,
películas 2013,
pepper potts,
rebecca hall,
robert downey jr,
shane black,
tony stark,
warrel ellis
jueves, 26 de enero de 2017
Crítica de "UN CRIMEN PERFECTO" (1998)
Año: 1998. Título original:
A Perfect Murder. Director: Andrew Davis (“El fugitivo”). Basada en: la
película de 1954 de Alfred Hitchcock y la obra de Frederick Knott. Intérpretes:
Michael Douglas (“Wall Street”), Gwyneth Paltrow (“Shakespeare Enamorado”),
Viggo Mortensen (Aragorn en “El señor de los anillos”), David Suchet (“Decisión
crítica”). Presupuesto: 50 millones de dólares. Recaudación: 128 millones.
Sinopsis: Steven
Taylor y su guapa mujer, Emily, parecen una pareja rica aparentemente feliz. La
realidad, no obstante, es que ella le está siendo infiel con un atractivo
artista llamado David Shaw, con quien ella pretende fugarse. Sin embargo,
cuando Steven se entera, acudirá al amante de su mujer con una inusual
propuesta: le pagará medio millón de dólares a cambio de que la asesine.
Crítica: podría
tirarme el rollo ahora mismo y decir que el film original de Hitchcock es mucho
mejor que este remake tardío “made in Hollywood”. Pero lo cierto es que no he
tenido ocasión de ver su precedente, con lo que sólo puedo juzgar esta cinta
por lo que es (que, por otro lado, es lo justo). “Un crimen perfecto” es un
thriller sin cortapisas, que va directo al meollo del asunto desde el principio
y que funciona como un mecanismo fabricado exclusivamente para mantenerte en
tensión en el tiempo que dura su metraje. Además, y tal como sucede en los
mejores exponentes del género, los principales protagonistas tienen diversas
aristas que hacen que ninguno de ellos sea, en esencia, ni “bueno” ni “malo”. Al
menos, sobre el papel. Porque llevado a la práctica, es cierto que la elección
de cástign posiciona muy claramente a la Paltrow como el referente de cara al espectador;
no ya por la construcción del personaje, sino porque el físico y la
personalidad (por lo que conocemos, vaya) de la actriz así nos lo indican. Y lo
mismo para Douglas. No obstante, hay que destacar que la película tenía un
final alternativo (a partir de aquí, aviso de SPOILER) donde el rol de la
cándida esposa, en lugar de matar a su marido en defensa propia, lo hacía a
sangre fría al descubrir que éste había planeado su fallido crimen, con lo que
se acentuaba estos caracteres repletos de matices que señalaba un poco más
arriba. No obstante, y como suele decirse en estos casos, máxime en este tipo
de productos que han sido diseñados para triunfar en taquilla, “A Perfect
Murder” también cumplió dicho objetivo, debutando como segunda en la taquilla
de su país (sólo superada por “El show de Truman”) y consolidándose después
como un éxito internacional. No en balde, Davis ya era todo un experto en estas
lides con el rotundo éxito unos cuantos años antes de la adaptación
cinematográfica de “El fugitivo”.
Resumiendo:
puestos a pedir, quizás a este correcto thriller de libro le hacía falta el
sexo y la suciedad que sí tuvo la versión protagonizada por Jack Nicholson de “El
cartero siempre llama dos veces” (adaptación a su vez, de la novela negra de
James M. Cain), pero como digo, la cinta que nos ocupa sabe muy bien a lo que
juega y maneja sus cartas con el único objetivo de contentar a la mayor
cantidad de gente posible dentro de un género en muchas ocasiones denostado. Un
notable alto sería su mejor puntuación, y ya por eso me quito el sombrero.
Curiosidades: tal
y como ocurre en muchas ocasiones, la Meca del Cine “reutiliza” a un actor que
haya triunfado en otras latitudes para meterlo en una cinta comercial… a base
de repetir más o menos el papel por el que se dio a conocer. Es lo que aquí
ocurre con el británico David Suchet, quien ya había alcanzado las mieles del
éxito haciendo del detective Hércules Poirot en una adaptación de las noveles
de Agatha Christie. Curiosamente, las facciones de este veterano intérprete son
muy similares a como el mangaka Naoki Urasawa caracterizó al inspector Lunge de
su aclamada obra “Monster”. ¿Casualidad?
Memorable: la
forma elegante, concisa y directa con la que todos los personajes son
presentados. En los primeros minutos de visionado ya están todas las cartas
sobre la mesa.
Mejorable: quizás
yo hubiese tenido más “mala leche” a la hora de ejecutar las acciones de los
protagonistas. Justificar el plan del marido para poder cobrar una importante
suma de dinero le convierten automáticamente en villano, “borrando” de alguna
manera el hecho de que su aparente cándida esposa le haya estado poniendo los
cuernos desde hace semanas. Y no, no estoy defendiendo que una cosa implique la
otra, que ya os veo venir.
Parafraseando: Steven
pide ver a David a solas en su estudio. En los primeros instantes, éste parece
preocupado porque en ese momento se da cuenta de que Emily se ha dejado su
alianza al lado de la cama. Pero pronto descubrirá que ya no tiene por qué
preocuparse de eso: “¿Sabes? Te envidio” “¿Me envidia a mí?” “Deberías sentirte halagado. No
soy propenso ala envidia. Es una cualidad patética. Te corroe por dentro. Yahora
la siento. ¿Sabes por qué?” “No” “Claro que sí. Es una de esas cosas sublimes
de la vida que te hacen sentirte completo: follarte a mi mujer”.
Etiquetas:
alfred hitchcock,
andrew davis,
david suchet,
gwyneth paltrow,
michael douglas,
novela negra,
películas 1998,
remake,
thriller,
viggo mortensen
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


























