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martes, 12 de septiembre de 2017

Matt Damon y Christoph Waltz, los increíbles actores menguantes


Los ganadores del Oscar, Matt Damon (por el libreto de “El indomable Will Hunting”) y Christoph Waltz (por “Malditos bastardos” y “Django Desencadenado”), son los principales protagonistos de “Downsizing” (“Una vida a lo grande”, en España), película que llegará a nuestros cines el próximo 22 de diciembre y que ha escrito y dirigido Alexander Payne (“Entre copas”, “Nebraska”). Junto a los anteriores, Kristen Wig, Jason Sudekis y Hong Chau completan el elenco de esta cinta que se centra en el increíble avance tecnológico que supone el descubrimiento de un sistema para reducir a los seres humanos a un tamaño de pocas pulgadas, lo que no sólo sirve para luchar contra la superpoblación planetaria, sino también garantiza a quienes se sometan al proceso una mayor calidad de vida, por tanto en cuanto los recursos que les son necesarios son mucho menores de los requeridos por un ser humano “normal”. Una comedia que invita a la reflexión y que podría tintinear con el suave sonido del Oscar para alguno de sus integrantes. A la espera del primer tráiler oficial, desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

sábado, 22 de abril de 2017

Crítica de "INFILTRADOS"


Año: 2006. Dirigida por: Martin Scorsese (“Uno de los nuestros”… ver crítica). Intérpretes: Leonardo DiCaprio (“El renacido”), Matt Damon (“La gran muralla”… ver crítica), Jack Nicholson (“El resplandor”), Mark Wahlberg (“2 guns”… ver crítica), Martin Sheen (“Apocalipsis Now”), Ray Winstone (“Point Break”), Vera Farmiga (“Expediente Warren”), Alec Baldwin (“Grengarry Glen Ross”), James Badge Dale (“Guerra Mundial Z”… ver crítica).  Presupuesto: 90 millones de dólares. Recaudación: 289 millones. Premios: entre otros, ganó 4 premios Oscar: Mejor Película, Mejor Director, Mejor Guión Adaptado y Mejor Montaje. Wahlberg, además, fue nominado como Mejor Actor de Reparto, pero perdió frente al Alan Arkin de “Pequeña Miss Sunshine”.


Remake: la película es la adaptación norteamericana de la cinta de 2002 de Hong Kong, “Infernal Affairs”, que posteriormente tuvo dos secuelas en su país de origen y seguía la misma trama de un agente infiltrado en las “tríadas”. El título original podría traducirse como “El camino incesante”, que hace alusión al estamento más bajo del budismo. Mientras, el nombre utilizado en su distribución internacional es un juego de palabras que hace alusión al original pero también alude al Departamento de Asuntos Internos de la policía.


Sinopsis: durante décadas, el mafioso Frank Costello ha sembrado de crimen y caos las calles de la ciudad de Boston sin que la policía pueda hacer nada por impedirlo. Ahora, no obstante, puede que le haya llegado su momento, cuando Billy Costrigan, un cadete recién salido de la academia, es reclutado para ejercer como infiltrado dentro de la banda de Costello. El único problema para que el plan tenga éxito es que Costello también tiene un “topo” dentro del departamento, Colin Sullivan, que no sólo no despierta sospechas entre los suyos, sino que incluso no tarda en ir ascendiendo peldaños en la jerarquía policial.


Crítica: “Has llamado a este número desde el móvil de un muerto. ¿Quién eres?”. Para la historia, “Infiltrados” quedará como la película por la que Scorsese recibió por fin el merecido Oscar que se le había negado en seis ocasiones anteriores (inolvidable aquella imagen de Spielberg, Lucas y Coppola subiendo al escenario para entregárselo). Quizás por eso, muchos le han cogido manía, alegando que se lo merecía más por alguna de sus otras obras, como esos eruditos que de repente empiezan a criticar lo que antes alababan, por el simple hecho de que de repente se ha puesto “de moda”. Tonterías. La filmografía de Scorsese siempre será recordada por sus películas de gángsters, pero sin duda en “The Departed” 8título original) da un paso más allá y formula una epopeya sobre el trabajo de policía, que en el género, paradójicamente, siempre habían sido algo así como “los malos” de la función, por tanto en cuanto eran los que metían en apuros a los “chicos listos” que se ganaban la vida en la calle. También hay otro tanto de académicos y aficionados al séptimo arte en general que afirman taxativamente que la película hongkonesa original es mejor que el remake llevado a cabo por el director de “Taxi Driver”. En efecto, “Infernal Affairs” es una cinta que disfruté notablemente e incluso me llamó la atención descubrir que había algunos planos prácticamente parecidos en ambas, pero no me parece que sea una “copia”, sino más bien un rendido homenaje al buen saber hacer de su homóloga. Asumámoslo: si no fuese por la versión de Scorsese, la trilogía original de esta epopeya sobre el crimen organizado sólo sería conocida por un pequeño reducto de frikis del celuloide. “Infiltrados” la pone en el mapa y además lo hace con una adaptación que puede mirar a los ojos a la original sin tener que achantar la mirada. Sin duda, una de las mejores películas de la década.


Resumiendo: entre los muchos alicientes del film, podemos destacar ese plano final (demasiado obvio, no obstante) de la rata correteando sobre el alféizar de la ventana, que denotan lo bien que se lo pasó Scorsese jugando con la premisa que tenía entre manos, lejos de estar atenazado por la presión de volver a firmar una película del género que le aúpo al Olimpo cinematográfico. Y es que, reconozcámoslo: si “The Departed” levantó algunas suspicacias entre los críticos… siendo tan buena como es… ¿os imagináis cómo la hubiesen puesto a caldo de ser una “patata”? Cosa, por cierto, difícil de encajar cuando se juntan todos los mimbres para hacer precisamente lo contrario. Un buen director, un buen guión, un elenco de actores sencillamente brutal (mención especial para Baldwin y Wahlberg, de los que no se suele esperar la excelencia) y el uso magistral de la banda sonora al que estamos acostumbrados en otras películas del maestro. Sencillamente brillante.


Memorable: el juego del gato y el ratón entre DiCaprio y Damon, ejemplificado en dos escenas inolvidables: la de la persecución en el callejón a la salida del cine porno, por un lado, y la llamada de teléfono con los dos guardando silencio, por otro. Sin palabras (y nunca mejor dicho).


Mejorable: personalmente, a mí no me molesta (es más, me encanta ese hilo suspendido en el abismo), pero la interpretación de Nicholson, al igual que en otras ocasiones, está literalmente bailando con la sobreactuación, aquí más claramente que nunca. Pero… ¿qué coño? El tipo se ha ganado el derecho a hacer lo que venga en gana.


Curiosidades: Warner Bros y Brad Pitt adquirieron los derechos para hacer el remake por 1,7 millones de dólares. En principio, Pitt iba a coprotagonizar la cinta junto a DiCaprio, pero se acabó optando por un actor más joven, continuando únicamente como productor. El papel fue finalmente a parar a Matt Damon, que había crecido en Boston, ciudad donde tiene lugar la acción. Nicholson, por otro lado, quería llevar la película a un nivel más apegado a la realidad, para que no fuese una simple película de gángster, así que el guión se cambió para asemejar su rol al del mafioso James “Whitey” Bulger, inmortalizado posteriormente por Johnny Depp en la película “Black Mass”. Finalmente, entre las muchas referencias y homenajes encerrados en el metraje, hay uno constante a la aparición en pantalla de “X” camufladas en el diseño de producción para simbolizar la inminente defunción de algún personaje, un guiño directo de Scorsese al “Scarface” original de Howard Hawks.



Parafraseando: la novia de Damon en la película, que sin él saberlo también ha estado acostándose con DiCaprio, le despierta para comunicarle la buena nueva de que está embarazada (algo bastante difícil de asimilar, toda vez que el personaje de Damon es prácticamente impotente): “He soñado que estaba muerto” “Morir es fácil. Es mucho más difícil vivir”.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Los hermanos Coen escribirán el remake de "Scarface"


Hace unas semanas os hablamos del remake de “Scarface” (“El precio del poder”, en España), película que será protagonizada por Diego Luna (ver noticia). Ahora sabemos más detalles al respecto, ya que Universal Pictures ha fechado su estreno para el 10 de agosto del próximo 2018, y ha contratado a los hermanos Joel y Ethan Coen para que escriban el guión de la misma, si bien no serán los responsables de su dirección. Firmar el libreto de una producción no es algo ajeno para los ganadores del Oscar por “No es país para viejos”, ya que últimamente se han prodigado mucho en este sentido con el “Invencible” de Angelina Jolie o “El puente de los espías” para Steven Spielberg. Este mismo 2017 también harán lo propio para su colega George Clooney en “Suburbicon”, película que el actor dirigirá con Matt Damon, Julianne Moore, Josh Brolin u Oscar Isaacs como protagonistas. Por último, los Coen también han firmado con Annapurna Televisión para encargarse de la miniserie “The Ballad of Buster Scruggs”, seis historias independientes del género western que también podrían tener algún estreno limitado en cines. De todo estos proyectos, en Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

martes, 21 de marzo de 2017

Crítica de "EL TALENTO DE MR RIPLEY"


Año: 1999. Escrita y dirigida por: Anthony Minghella (“El paciente inglés”). Basada en: la novela del mismo nombre escrita por Patricia Highsmith en 1955. Intérpretes: Matt Damon (“La gran muralla”… ver crítica), Gwyneth Paltrow (ganadora del Oscar por “Shakespeare enamorado”), Jude Law (la serie de HBO “The Young Pope”), Philip Seymour Hoffman (ganador del Oscar por “Truman”),  Cate Blanchett (“Carol”), Jack Davenport (“Piratas del Caribe”), James Rebhorn (la serie “Homeland”).  Presupuesto: 40 millones de dólares. Recaudación: 128 millones. Premios: fue nominada a 5 premios Oscar, incluyendo Mejor Actor de Reparto (Law) y Mejor Guión Adaptado, sin conseguir finalmente ninguno.


Curiosidades: la novela de Highsmith ya había sido llevada previamente a la gran pantalla en 1960, en la película francesa “A pleno sol” (“Plein Soleil”, en el original), con Alain Delon interpretando el personaje de Ripley. Es la primera novela en la que aparece, de un total de cinco, publicadas entre 1955 y 1991. Otra novela de la saga, “Ripley´s Game”, también ha sido llevada un par de veces al cine: en 1977, bajo el título de “El amigo americano”, con Dennis Hopper como protagonista, y en 2002, bajo su título original, con John Malkovich como protagonista. Por último, “Ripley Under Ground” también se convirtió en película en 2005 con Barry Pepper interpretando el rol principal.


Sinopsis: Tom Ripley es un chico neoyorquino que malvive como puede y sueña con una vida mejor en la alta sociedad. Sin quererlo, la oportunidad se le presenta cuando, por error, los padres de Dickie Greenleaf le toman por un antiguo amigo de su hijo. El díscolo Dickie está pasando una larga temporada de vacaciones en un pequeño pueblo de Nápoles, en Italia, gástandose el dinero de la familia, y le ofrecen a Tom pagarle el viaje y un cheque de mil dólares si consigue convencerle de volver a casa. Tom accede a la petición, pero nada más llegar a Europa, cuenta a Dickie y a su novia, Marge, el propósito de sus progenitores, ideando entonces ambos una forma de seguir sacándoles dinero con falsas promesas y comenzando un truculento triángulo amistoso… y quién sabe si algo más.


Crítica: “Tommy, ¿por qué será que cuando dos hombres juegan siempre simulan que se matan?”. Excelente película tenemos hoy, una de mis debilidades preferidas, de obligada revisión y que me atrevería a señalar como una de las mejores de “serie negra” de las últimas décadas. Sobre si es mejor que la novela original (que también he leído) no me pronunciaré, si bien creo que al menos Minghella es más valiente a la hora de plasmar las personalidades de los protagonistas. En este sentido, el film es pegajoso y turbador como una noche etílica de verano. Hay algo realmente oscuro y culpable en la homosexualidad latente de Damon aquí, pero imposible negar el magnetismo que desprende un Law que era absolutamente desconocido en el momento de estrenarse esta película, un ser completamente primitivo que te atrae inevitablemente como podría hacerlo un agujero negro en medio del espacio, pero que te abandona cuando quiere y dejas de resultarle interesante. Ambos están sencillamente magistrales, creíbles y bien retratados en su poliédrica definición. Lo realmente “sucio” que tiene la cinta de Minghella es que nos hace ponernos en la piel de un tipo que no nos gusta. Un ser despreciable, mezquino, mentiroso y cobarde, atrapado en una huida hacia adelante donde es incapaz de detenerse a pesar de que en muchas ocasiones se le ponga la suerte de cara. Un monstruo, en definitiva. Pero, si bien en la serie “Dexter” había muchas formas de empatizar con un tipo tan frío, resbaladizo y de moral dudosa (empezando, obviamente, de que sólo matase a tipos peores que sí mismo), en esta película no se produce tal circunstancia. Considero todo un acierto que el guionista/realizador no recurra a la socorrida voz en off para mostrarnos los pensamientos del anti-héroe protagonista y se limite a mostrarnos sus acciones sin decantarse ni por condenarlo ni por elevarlo, lo que invariablemente nos convierte en cómplices de todo lo que Damon hace en la pantalla, y los espejos con los que el director juega en el metraje para mostrarnos las distintas caras del protagonista nos obligan a reflejarnos nosotros mismos y asumir que, de algún modo, queremos que todo acabe “bien” para Ripley, lo que nos lleva a salir del visionado del film con un nudo en el estómago que difícilmente nos dejará conciliar el sueño durante la noche.


Resumiendo: una de esas películas reivindicables, no ya sólo por lo atractivo de su premisa argumental, sino porque tiene otros alicientes (lo decadente, ya la vez hermoso, de su diseño de producción, o la banda sonora son buen ejemplo de ello) y que te invitan a viajar como pocas producciones lo hacen, entendiendo realmente que contar una historia debe suponer una travesía para el espectador, no ya sólo por lo que cuenta la propia película, sino por el interior de uno mismo. Y si encima consigue sacar cosas que uno ni siquiera sabía que llevaba dentro… pues ya ni te cuento. Sencillamente brillante. Vista, además, hoy en día, te hace lamentar el hecho de que ni Anthony Minghella ni el tan brillante como siempre Philip Seymour Hoffman, se encuentren ya entre nosotros, pues los dos nos dejaron prematuramente y nos privaron de su talento.


Memorable: la forma en que está representado el juego de mimetismo de Ripley, a base de primeros planos, estudiando a las personas que quiere “replicar”. La secuencia en el tren, que también está cargada de una sexualidad bastante elevada, o la “pillada” de Dickie en el primer viaje a Roma, cuando sorprende a Tom imitándole a medio vestir por toda la habitación del hotel, son sencillamente brutales.


Mejorable: si bien se entiende como más funcional que un elemento realmente imprescindible de la historia en todas sus apariciones, podríamos decir (por decir algo, que conste) que la forma en que el rol de Blanchett se siente atraído por el de Damon es demasiado abrupto. Tampoco se entiende que Ripley, siendo consciente desde el principio de su interés, le siga la corriente. Si bien, esto último, puede justificarse aduciendo que quería llevar su “transformación” hasta las últimas consecuencias.



Parafraseando: en un festival de jazz en San Remo, donde finalmente se desatará la tragedia, Greenleaf desenmascara finalmente a su compañero, entre risas y copas, y le hace confesar que en realidad no se conocieron en Princeton, ni tampoco tiene sus mismos gustos, sino que simplemente lo hizo para ganarse su simpatía. Ripley acaba con una significativa frase que no obstante Dickie ya no escucha porque ha encontrado otra cosa con la que entretenerse: “En realidad he aprendido a apreciar tu forma de vida… es como estar enamorado”.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Crítica de "INTERSTELLAR" (2014)


Año: 2014. Director: Christopher Nolan (“Origen”). Guión: Jonathan y Christopher Nolan. Intérpretes: Matthew McConaughey (“True Detective”), Anne Hathaway (“Los miserables”), Jessica Chastain (“La noche más oscura”), Michael Caine (“Las normas de la casa de la sidra”), Matt Damon (“The talented Mr Ripley”), Casey Affleck (“La muerte de Jesse James a manos del cobarde Robert Ford”), John Lithgow (Winston Churchill en “The Crown”), Wes Bentley (“American Beauty”), Topher Grace (“Predators”… ver crítica). Presupuesto: 165 millones de dólares. Recaudación: 675 millones. Premios: fue nominada a 5 premios Oscar, cosechando el de Mejores Efectos Visuales.


Curiosidades: el físico teórico Kip Thorne , cuyo trabajo inspiró la película, fue productor ejecutivo y actuó como consultor científico. Más tarde, él también escribió un libro tie-in, “La Ciencia de la Interestelar”. Thorne, que actualmente tiene 77 años, es amigo personal de Stephen Hawking y Carl Sagan, y su estudio intenta aclarar las implicaciones de las astrofísica en la teoría de la relatividad.


Sinopsis: en un futuro cercano, la Tierra ha llegado al colapso ante la falta de alimento, lo que ha llevado a una reconversión total del sistema: todos los habitantes del planeta dedican sus vidas única y exclusivamente al cultivo y recolección para la subsistencia de la especie. En esta anodina existencia se encuentra Cooper, un antiguo piloto de la NASA reconvertido en granjero, que tiene una estrecha relación con su hija Murphy, una chica mucho más inteligente que sus compañeros pero que, paradójicamente, se muestra temerosa de una especie de fantasma que tira los libros de la estantería en su habitación. Pero Cooper se verá obligado a tomar la decisión más difícil de su vida, separarse de Murphy, cuando inesperadamente descubre que el destino de toda la humanidad puede encontrarse en sus manos.


Crítica: “Sentido del humor: 75 por ciento” “Autodestrucción en diez… nueve…”. Salía uno del visionado de “Interestellar” agotado, como si acabase de correr una maratón. Y no es por las tres horas de metraje ni por la vibrante partitura de Hans Zimmer que te hacía saltar en la butaca. La última película de Christopher Nolan es una experiencia épica que exige mucho más de ti que el simple hecho de pagar una entrada y sentarte en la butaca de cine. Su epopeya galáctica te abre la mente, te vuela la cabeza y te la pone del revés, como si fuese un calcetín. El director es de los pocos realizadores que todavía entienden esto de hacer películas como una oportunidad de contar “la historia más grande jamás narrada”; una elección personal a la hora de enfocar su filmografía que bien podría llevarle al fracaso más absoluto (con los presupuestos que maneja, el día que se la pegue será de aúpa), pero que también te puede otorgar el mayor placer para un “cuentacuentos”: el de ver a la gente reír, llorar, encogerse en su asiento y, en resumen, emocionarse con tu propuesta. Y digo esto porque, haciendo una reflexión con un amigo, que salió del cine mucho menos maravillado que yo, la historia de “Interestellar” no deja de ser bastante simple (incluso recurrente, dentro de ese subgénero de la ciencia-ficción que podría considerarse “filosofía-ficción”) a pesar de su desenlace enrevesado. Es cierto, concedamos, que algunos giros de guión supuestamente sorpresas te los ves venir desde el principio (máxime si conoces los anteriores trabajos del autor); y también admitamos que el desenlace y epílogo de la cinta podría habérselos ahorrado y dejar otro donde el espectador pudiera formular sus propias hipótesis sobre lo que pasa al final del viaje (dicho esto porque, al dejarlo todo atado y bien atado, exige una complicidad con el espectador para que acabe claudicando con la peripecia). Todo esto podemos aceptarlo. Pero no deja de sumarle méritos al director. Porque un “cuentacuentos” es bueno… no sólo por las historias que cuenta… sino por “cómo” las cuenta. Y si en algo es maestro Nolan es en desestructurar sus películas para crear la quimera de puxxles complejos pero que no son más que una excusa narrativa para llevarte siempre por el camino que él decida.


En resumen: lo mejor que se puede decir de una cinta tan grandilocuente como ésta es, que después de tragarte sus tres horas de metraje, estarías dispuesto a verla otra vez desde el principio, dejándote con ganas de saber más sobre el complejo universo que despierta tu imaginación como cuando eras niño y jugabas con una caja de cartón. Una actividad, la de jugar, que uno pierde con los años y que nunca está de más que te sacudan para recordarte lo que es soñar.


Lo mejor: lo de los robots militares es una pasada y también esos otros mundos que los exploradores visitan, pero me quedo con ese plano donde el rostro de un McConaughey en estado de gracia va repasando los vídeos de sus hijos… que han crecido 23 años en apenas unos minutos.


Lo peor: hay muchos aspectos de la película que se tocan sólo tangencialmente y de los que a uno le gustaría saber más. Pero eso no tiene por qué ser necesariamente malo.



La frase: muchas veces se dice del cine de Nolan que resulta frío, arrogante, pretencioso y poco empático. Esta frase, en el tramo final de la historia, despertó no pocos sollozos en el pase al que asistí: “Porque mi padre me lo prometió”.

miércoles, 1 de marzo de 2017

Crítica de "El buen pastor" (2006)


Año: 2006. Estudio: TriBeCa Pictures. Título original: The Good Shepherd. Director: Robert De Niro (“El Padrino II”). Guión: Eric Roth (“Munich”). Intérpretes: Matt Damon (“Infiltrados”), Angelina Jolie (“El intercambio”), John Turturro (“O Brother!”), William Hurt (“Perdidos en el espacio”), Alec Baldwin (la serie “30 Rock”), Joe Pesci (“Casino”), Billy Cudrup (“Sleepers”… ver crítica), Timothy Hutton (“Beautiful Girls”), Michael Gambon (Albus Dumbledore en la franquicia “Harry Potter” tras la muerte de Richard Harris), Eddie Redmayne (posteriormente ganador del Oscar por “La teoría del todo”), Lee Pace (Ronan el Acusador de “Guardianes de la Galaxia”). Presupuesto: 90 millones de dólares. Recaudación: 99 millones.

Sinopsis: la historia es una recreación ficticia del surgimiento de la Central de Inteligencia Americana (CIA), inspirada en la vida de James Jesus Angleton, fundador de la misma, transformado aquí en Edward Wilson, un joven serio y afectado por el suicidio de su padre siendo él niño, que es reclutado por el FBI mientras estudia en la Universidad de Yale para hacer de espía durante la II Guerra Mundial. Al finalizar esta, y cuando Wilson cree que volverá a Estados Unidos para estar con su mujer y su hijo, a los que apenas conoce, el gobierno volverá a forzarle a que siga luchando en el contra-espionaje ante el advenimiento de la “Guerra Fría”. A partir de ese momento, la vida de Wilson se convertirá en una espiral de traiciones, mentiras y juego sucio donde cualquiera, hasta su propia familia, puede convertirse en un enemigo.

Crítica: hubo un tiempo en que Robert De Niro, el actor, se cansó de su profesión. Le suele pasar a los mejores. Es comprensible: ya no tienen nada que demostrar y mantener el nivel de exigencia consigo mismo se torna en quimera, siendo mucho más apetecible dedicarse a vivir de las rentas y acostumbrarse a los cheques de Hollywood en productos comerciales cuya presencia es requerida para dar algo de caché a los mismos. Sin embargo, con “Historias del Bronx”, De Niro demostró que había aprendido algo de su amigo Scorsese y dio una lección de buen cine en su primer trabajo detrás de las cámaras. En “El buen pastor” volvía a demostrar tener un toque inteligente, sobrio y elegante a la hora de ponerse “al otro lado” pero, sin embargo, el resultado no fue el mismo y, aunque el film tiene momentos de gran potencia dramática (el interrogatorio de Turturro, el trágico final con la prometida del hijo del prota en un avión…) también adolece de un metraje excesivo y una narración algo confusa, sin concesiones hacia un espectador que, cuando quiera engancharse a la historia, quizás ya haya desertado de la misma por sopor o incomprensión.

Resumiendo: “The Good Shepherd” transmite caos y desconcierto (algo que, por otra parte, podría ser intencionado teniendo en cuenta su temática), pero también es un ejercicio de cine clásico, un thriller de espías con un plantel de actores dignos de admiración. Luces y sombras, en definitiva, quizás suscitadas estas últimas por la ambición del libreto y la absoluta firialdad de su protagonista (en un ejercicio de contención bastante destacable de Damon, por otro lado), que hacen difícil la empatía para con el espectador. Aún así, una de esas películas que quizás haya que ver varias veces para “rascar” sus muchos matices.

Memorable: Matt Damon travestido durante una representación teatral universitaria, demostrando un sentido del humor que su personaje no volverá a tener en el resto del metraje. El film también tiene otras concesiones hacia el público gay, como el profesor de literatura que acabará siendo su mentor o la pelea de barro bajo una lluvia dorada en las pruebas de acceso a la “secta masónica de Yale”.

Mejorable: en algunos momentos, parece que la asignación de Damon como protagonista es una mala elección de cásting. El actor parece demasiado joven para transmitir todo el periplo vital de su personaje. Todo ello, a pesar de que el chico me parece de lo mejorcito de su generación, un valor seguro en casi todo lo que hace, independientemente del género del film en cuestión.


Parafraseando: uno de los puntos fuertes del film son sus diálogos. Destacamos éste entre Damon y un Joe Pesci en su primer papel tras un retiro de seis años alejado del cine: “La gente como usted me dan miedo. Son los que montan grandes guerras” “No, nos aseguramos de que sean pequeñas, señor Palmi”.”Quiero preguntarle una cosa… Los italianos tenemos la familia y la iglesia; los irlandeses tienen su patria; los judíos tienen su tradición; incluso los negros tienen su música… pero, ¿y su pueblo? ¿Qué tienen?” “Los Estados Unidos de América. Ustedes sólo están de visita”.

martes, 28 de febrero de 2017

PREMIOS OSCAR: ganadores 2017


La gala empezó de forma magistral con un Justin Timberlake que puso a todo el mundo a bailar y un Jimmy Kimmel que se erigió como el mejor presentador de los últimos años, con gags para el recuerdo como introducir un grupo de turistas que no sabían nada dentro del anfiteatro (e improvisando con ellos y las estrellas de Hollywood; impagable lo de Denxel Washington “casando” a la pareja de novios) o levantando a un niño con la banda sonora de “El rey león”, amén de la ovación para la “sobrevalorada” Meryl Streep o sus constantes pullas hacia Matt Damon. Pero esta edición de las estatuillas no se recordará por nada de eso. Tampoco por sus esperados ataques a Donald Trump (que los hubo, de manera constante, a pesar de que en Europa parece que esperñabamos un linchamiento popular al estilo Mussolini). Ni siquiera se hará mención de la reconciliación con el sector afroamericano de la Meca del Cine. Ni mucho menos por una supuesta avalancha de estatuillas para “La La Land”, que finalmente se quedó a mitad de camino. No. Por lo que esta gala de los Oscar pasará a la historia (y por la puerta grande, además, no sabemos si para bien o para mal) es por la “pifia” a la hora de dar el máximo galardón, el de Mejor Película, cuando Warren Beatty y Faye Dunaway leyeron una tarjeta donde se veía: “Emma Stone – La La Land”, y ellos, previa duda, se lo adjudicaron al musical. Algo que se demostró como un craso error cuando, transcurridos un par de minutos de agradecimientos por parte de los productores del film, hubo que salir a aclarar que la escogida para erigirse como la mejor cinta del año era “Moonlight”. Un error garrafal que ha dado la vuelta al mundo y que muchos seañalan ya como un truco de la cadena que emitía la ceremonia para convertirla en viral y que sirva de paso para provocar expectación de cara al año que viene, además de generar ríos de tinta y horas de tertulias televisivas postreras, aunque maldita la gracia que les debe haber hecho a los implicados.
Bajo estas líneas, en Orgullo Fan os dejamos con el listado completo de ganadores:

PELÍCULA
Adele Romanski, Dede Gardner y Jeremy Kleiner, por 'Moonlight'

DIRECTOR
Damien Chazelle, por 'La ciudad de las estrellas - La La Land'

ACTOR PRINCIPAL
Casey Affleck, por 'Manchester frente al mar'

ACTRIZ PRINCIPAL
Emma Stone, por 'La ciudad de las estrellas - La La Land'

ACTOR DE REPARTO
Mahershala Ali, por 'Moonlight'

ACTRIZ DE REPARTO
Viola Davis, por 'Fences'

GUIÓN ORIGINAL
Kenneth Lonergan, por 'Manchester frente al mar'

GUIÓN ADAPTADO
Barry Jenkins & Tarell Alvin McCraney, por 'Moonlight'

PELÍCULA DE ANIMACIÓN
'Zootrópolis'

MONTAJE
John Gilbert, por 'Hasta el último hombre'

DISEÑO DE PRODUCCIÓN
David Wasco y Sandy Reynolds-Wasco, por 'La ciudad de las estrellas - La La Land'

DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA
Linus Sandgren, por 'La ciudad de las estrellas - La La Land'

DISEÑO DE VESTUARIO
Colleen Atwood, por 'Animales fantásticos y dónde encontrarlos'

MAQUILLAJE Y/O PELUQUERÍA
Alessandro Bertolazzi, Giorgio Gregorini y Christopher Nelson, por 'Escuadrón Suicida'

BANDA SONORA ORIGINAL
Justin Hurwitz, por 'La ciudad de las estrellas - La La Land'

CANCIÓN ORIGINAL
"City of Stars", de 'La ciudad de las estrellas - La La Land'

EFECTOS VISUALES
'El libro de la selva'

EDICIÓN DE SONIDO
Sylvain Bellemare, por 'La llegada'

MEZCLA DE SONIDO
Kevin O’Connell, Andy Wright, Robert Mackenzie y Peter Grace, por 'Hasta el último hombre'

PELÍCULA DE HABLA NO INGLESA
'El viajante'

PELÍCULA DOCUMENTAL
O.J.: Made in America', de Ezra Edelman

CORTOMETRAJE DOCUMENTAL
'The White Helmets', de Orlando von Einsiedel

CORTOMETRAJE DE FICCIÓN
'Sing', de Kristóf Deák

CORTOMETRAJE DE ANIMACIÓN
'Piper', de Alan Barillaro

OSCAR HONORÍFICO

El actor Jackie Chan, la montadora Anne V. Coates, el director de casting Lynn Stalmaster y el realizador de documentales Frederick Wiseman fueron reconocidos el pasado mes de noviembre con los cuatro Óscar honoríficos de esta edición de los premios de la Academia norteamericana.

sábado, 18 de febrero de 2017

Crítica de "MONUMENTS MEN"


Año: 2014. Escritay dirigida por: George Clooney (“Gravity”). Basada en: el libro homónimo de Robert M. Edsel. Intérpretes: George Clooney (“Los descendientes”), Matt Damon (“Interestellar”), Bill Murray (“Lost in translation”), John Goodman (“El vuelo”), Cate Blanchett (“Blue Jasmine”), Jean Dujadin (“El lobo de Wall Street”), Bob Balaban (“Moonrise Kingdom”). Presupuesto: 70 millones de dólares. Recaudación: 155 millones.

Sinopsis: conocidos como los “guerreros del arte”, los Monuments Men fueron un curioso batallón formado durante la II Guerra Mundial destinado a recuperar las obras expropiadas por los nazis, con el noble fin de salvarlas de la destrucción y devolvérselas a sus legítimos dueños.

Crítica: “Creo que he pisado una mina de algún tipo” “¿Para qué has hecho eso?” “Ya ves… me aburría” “Yo no me movería” “Pues a mí me gustaría, la verdad”. ¿Qué fue el “Rat Pack”? Una pandilla de colegas de alto nivel que, a la muerte de Bogart, se unió en torno a la figura de Frank Sinatra y juntos hicieron películas, conciertos e incluso propaganda política. Allí estaban Dean Martin, Sammy Davis Jr., Peter Lawford o Joe Bishop y juntos también se llevaban a las mejores nenas de Hollywood: las Gardner, Monroe, Garland y compañía. A nivel cinematográfico, nadie esperaba mucho de ellos, más allá de resultar mínimamente divertidos y que su química traspasar la pantalla con sus bromas privadas y sus diálogos de doble sentido. Eran los años 50 y 60, así que… todo valía, la verdad. Pero hoy en día es otra cosa. Y si te llamas George Clooney y juntas en un reparto a lo más granado de la industria y, con una premisa interesante… haces una tontería con ínfulas… pues la crítica te da por todas partes. Y te jodes. Vete a bailar la conga a la Berlinale (que lo hicieron) o pégate la juerga padre en tu mansión de la Toscana (que también), pero siendo tu cuarta película como director y habiendo ganado ya varios Oscar… pues manda huevos. Nada en “Monuments Men” funciona: ni el drama, ni la acción, ni… bueno, iba a decir “ni la comedia”, pero la verdad es que algo de eso sí tiene, aunque resulta más una broma pesada que otra cosa. Y que nadie me entienda mal: no es que me moleste su falta de pretensiones (el dinero es suyo y pueden hacer lo que quieran), pero cuanto menos, haz una película que se pueda definir. Después de un prólogo que remite precisamente a ese cine del que hablaba al principio, muy también a lo “12 del patíbulo”, los personajes aquí caen en una planicie de la que es imposible sacarlos e incluso los malos de la función parecen sacados de una primeriza producción de Disney. Son malos porque son nazis. Y punto. Por no hablar de la subtrama pseudo-romántica entre Damon y Blanchett, que no podría interesar menos y parece una simple excusa para meter entre tanta testosterona un pequeño toque femenino. Ese careo final entre el personaje de Clooney y un miembro de las SS suena más a “Hola, soy el puto amo de Hollywood y estoy aquí, hablando contigo, que eres un actor desconocido, pero te estoy pagando una sesión. Para que presumas con tus amigos”, que a un ajuste de cuentas real con los adalides del III Reich que se antoja como forzado visto lo anterior. Ventajas e inconvenientes.de ser George Clooney.

Resumiendo: sin ser una pérdida de tiempo y entendiéndose como un homenaje al género bélico de los años 50, “Monuments Men” falla incluso como “película de compadreo” y queda relegada a ese género (tan reivindicable, por otra parte) de “película siestera del finde”.

Memorable: el momento donde, mientras un grupo de heridos agoniza en el campamento médico, suena por un megáfono un “Merry Little Christmas” cantado a capella.

Mejorable: en una película que alardea de ser un mero entretenimiento, me sobran esas voces en off que parecen añadidas después del rodaje, con diálogos pretenciosamente reflexivos sobre la maldad de la guerra y las bondades del ser humano.


Parafraseando: después de unos minutos intentando chapurrear su idioma, el personaje de Blanchett le pide al de Damon que hable en inglés: “De no ser por nosotros, usted estaría hablando en alemán” “No, de no ser por ustedes, quizás estaría muerta. Pero seguiría hablando francés”.

viernes, 17 de febrero de 2017

Crítica de "La Gran Muralla" (2017)


Año: 2017. Director: Zhang Yimou (“La casa de las dagas voladoras”).Intérpretes: Matt Damon (“El indomable Will Hunting”), Jing Tian (“Police Story 2013”), Pedro Pascal (el detective Javier Peña de la “Narcos” de Netflix), Willem Dafoe (“Platoon”, Andy Lau (“Los señores de la guerra”). )Presupuesto: 150 millones de dólares. Recaudación: 224 millones (hasta la fecha).

Sinopsis: William Garin y su amigo Pero Tovar son dos mercenarios trotamundos que no confían en nadie. Ni siquiera el uno en el otro. Ambos coinciden, no obstante, en que la forma más fácil de mejorar sus vidas es consiguiendo extraer la mayor cantidad posible de pólvora negra de la China imperial, por tanto en cuanto la pólvora es un invento revolucionario que amenaza con cambiar el curso de las batallas en un futuro cercano. El destino, sin embargo, les tiene reservada otra aventura, ya que durante su viaje son acosados por una extraña bestia a la que matan. Su hazaña les lleva hasta las puertas de la Gran Muralla, donde descubren que la imponente fortaleza es el único bastión que resiste el avance de una horda de monstruos que aparecen cada sesenta años y que podrían invadir toda la Tierra si nadie consigue detenerlos.

Crítica:  para mi sorpresa, hace un par de años mi padre (que suele firmar ese viejo axioma de “ya no se hacen las cosas como antes”, lo que incluye a las películas) me confesó que Matt Damon le gustaba. Que era uno de esos actores que merecía la pena seguir cada vez que estrenaban una película. Eso es lo que comúnmente se llama “carisma”, pero que también se puede explicar como “inteligencia” a la hora de escoger proyectos. Porque te puede caer mejor o peor, pero desde luego el chaval no es tonto. Más o menos eso es lo que respondía hace unos años a todos los alarmistas fans del cómic que se llevaron las manos a la cabeza cuando Walt Disney compró Marvel y auguraron un apocalipsis cercano en el que veríamos cosas tan bizarras como a Mickey Mouse uniéndose a “Los Vengadores”. A ver, gente… que no son tontos. Que a la Disney de hoy en día no le interesa “atontar” a las nuevas generaciones dulcificando sus cuentos de toda la vida. Lo que le interesa es lo que a todos: la pasta. Y cuanto más “gansa” mejor. Bueno, pues algo de eso tiene esta película, por más que en su producción no tenga nada que ver ni Disney ni Marvel, aunque sí responde a esos agoreros que se preguntaban cómo iban a cambiar las producciones de Hollywood ante la política aperturista del régimen chino en los últimos años. Y es que, ya habíamos tenido alguna contestación en otras producciones, basadas en su mayoría en la simple aportación de capital chino a según qué películas que todos sabíamos que lo iban a “petar” en taquilla, si bien “La gran muralla” pasará a la historia por ser la primera co-producción en todos los sentidos entre ambas potencias mundiales, lo que condiciona mucho lo que vemos en pantalla. No sólo en la historia, la ambientación y el equipo técnico y artístico que se encuentran en el proyecto, sino en el tratamiento de la propuesta en sí misma. Hemos de entender que la oriental es una cultura donde ver a Jackie Chan dando patadas durante sesenta años o a Son Goku y Freezer zurrándose durante treinta capítulos es algo que “mola”. “The Great Wall” pues, tal y como se empecine en vendernos el tortuoso tráiler que en los últimos días te salta sin que lo pidas en esta última semana cada vez que quieres ver un vídeo en YouTube, una cinta donde vemos una épica lucha de hora y media contra un ejército de “orcos”, que bien podría considerarse como un remake de la batalla en el abismo de Helm de “Las dos torres”. Sólo que, mientras que en la adaptación del libro de Tolkien llevada a cabo por Peter Jackson había un trasfondo que sustentaba el film más allá de la susodicha pelea, aquí… pues… aquí está Matt Damon. Que ambos factores unidos te parezcan razón suficiente para darle un “aprobado” al resultado final depende mucho de tus expectativas cinéfilas, pero su justificación es muy sencilla. Se podría haber hecho una película mejor que “La gran muralla”. Sin duda. Incluso una película que recuperase en taquilla la bestialidad de millones invertidos en su producción. Pero la que aquí tenemos no está diseñada para conformarse con eso. “The Great Wall” es una bestia gestada para reventar la banca y allanar el terreno de cara a otras coproducciones entre Estados Unidos y China donde, dentro de no mucho, será un actor de ojos rasgados el que acudirá a salvarle los papeles a lo más granado del star system hollywoodense. Y si no, al tiempo.

Resumiendo: en un marco incomparable, asistimos al titánico de duelo de todo un imperio frente a las criaturas de El Nido contra las que combaten a veces los “X-Men”. Bolas de fuego, lluvia de flechas, una chica guapa a la par que valiente y fuerte… y un héroe sin mácula que se enfrenta al “dragón” cual caballero andante, acompañado de un “Sancho Panza” a mayor gloria del antiguo arquetipo del cine de aventuras. Todo ello, con la factura visual que sólo una avalancha de millones puede pagar (y esa sí que es una hora de “verdes” en pantalla grande). En definitiva, cine palomitero “Made in China” que, al igual que los bazares que regentan sus compatriotas en nuestro país, no tienen descaro de “fusilar” propiedades ajenas, sólo que en esta ocasión el precio de la entrada  “cuesta” lo mismo y “valen” lo mismo. Que parece igual, pero no significa exactamente lo mismo.

Memorable: el concepto de las “lanceras suicidas”, que hacen “puenting” desde la gran muralla en plan “picaor” de una corrida de toros, a sabiendas de que en una de esas, la cuerda que les sujeta regresará de vacío sin su cadáver. Al igual que he señalado otras referencias durante la reseña, me recuerdan mucho a aquellos “hombres-red” de “El imperio del fuego”, que directamente hacían caída libre sobre los dragones. Si bien, y para ser justos, en aquella ocasión el concepto me parecía muy “manga” en sí mismo. Genial, en definitiva.

Mejorable: la doble lectura que han intentado hacer algunos medios sobre que el “hombre blanco” es quien salva a los pobres chinitos. Y peor aún el director defendiéndose, alegando que de todos los que luchan en la batalla, sólo hay un occidental y encima es un mercenario sin patria. Me parece tan estúpido como aquella vieja pelotera de algunos preguntándose si no había un actor español competente para hacer de “El capitán Alatriste” en lugar del Aragorn de “El señor de los anillos”. Pues amigos… cuando quieres tener una proyección internacional, se hacen ese tipo de concesiones. Sin más. Eso sí: todavía no he visto a nadie quejándose de que con la cantidad de razas que pululaban por la Tierra Media no existiese la negra. La raza negra, quiero decir. O de color. O afroamericana. O como lo tenga que decir para no herir la susceptibilidad de algunos. Que de verdad… a veces nos la cogemos con papel de fumar que da gusto.


Parafraseando: antes de ser la pareja (cómica) más mal avenida del Imperio, Damon y Pascal formaban un trío junto con otro tipo que, sin embargo, es herido de gravedad en la primera escaramuza. Esto empieza a levantar suspicacias entre ambos, constantemente “picándose” en pos de quien traicionará al otro: “No vivirá. La herida se infectó. Nos retrasará el cadáver” “Tiene derecho a morir donde quiera. A mí también me abandonaron dos veces. Qué mala suerte” “¿Para quién?” “Para los que me abandonaron”.