Y ojo, porque según confirmaron los responsables de
Constantin Film, los poseedores de los derechos cinematográficos del videojuego
de Capcom, su intención sería dar el pistoletazo de salida a otras seis
entregas. Eso sí, en principio no se contaría de nuevo con la dupla formada por
el director Paul WS Anderson y la protagonista Milla Jovovich, quienes ya
demostraron con creces este mismo año con el estreno de “Resident Evil: El
capítulo final” (ver crítica), que
ya habían dicho todo lo que tenían que decir sobre Alice, la corporación
Umbrella y el resto del imaginario creado tanto en las consolas como en las
pantallas de cines los últimos 15 años. Pero como en todo, el dinero manda, y
los más de mil millones recaudados por la franquicia, incluyendo los más de 300
de la cinta anteriormente citada (que batió el record de recaudación para una
película extranjera en “la gigante dormida”, China, con 160 millones) dan
cuartel a quienes creen que esto de los zombis todavía no se ha exprimido lo
suficiente. Y desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!
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domingo, 23 de julio de 2017
lunes, 10 de abril de 2017
Crítica de "POMPEYA" (2014)
Año: 2014. Director:
Paul WS Anderson (“Resident Evil: El capítulo final”… ver crítica).
Intérpretes: Kit Harington (el John Nieve de “Juego de Tronos”), Emily Browning
(“Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snicket”), Carrie Anne Moss
(la Trinity de “Matrix”), Adewale
Akinnuoye-Agbaje (“The Mummy Returns”), Kiefer Sutherland (el Jack Bauer
de “24”), Jared Harris (Lane Pryce en la serie de AMC, “Mad Men”), Jessica
Lucas (la serie “Gotham”). Presupuesto: 80 millones de dólares. Recaudación:
108 millones. Premios: Kiefer Sutherland estuvo nominado en una de esas
ceremonias que se dedican a reseñar “lo menos bueno del año” como Peor
Secundario.
La realidad: el
24 de agosto del año 79 después de Cristo, el volcán Vesubio (que se encuentra
en la actual Nápoles y que todavía se mantiene activo, sin ir más lejos volvió
a manifestarse en 1944) entró en erupción y pasó a la historia por ser uno de
los mayores desastres naturales de la jamás vividos por el hombre, cobrándose
la vida de, se calcula, unas diez mil personas; o, lo que es lo mismo, la mitad
de la población de Pompeya, de la que se han recuperado mil cadáveres
fosilizados. El por qué de dichas muertes sigue siendo a día de hoy objeto de
estudio, pues las erupciones volcánicas, de por sí, no producen en su gran
mayoría víctimas mortales, ya que las mareas de lava son demasiado lentas como
para resultar un peligro en sí mismas, y la lluvia de proyectiles rocosos suele
ser con polvo o sedimentos casi microscópicos. A día de hoy, se cree que fue
una mezcla de fortuitos desastres, culminados con una reacción poco frecuente
de oleadas de polvo ardiente, que golpeó a quienes todavía no habían escapado a
la velocidad de 200 kilómetros por hora, hirviéndoles la piel y llenando sus
pulmones de aire caliente. Dicha oleada se extendió por un perímetro de 30
kilómetros alrededor del volcán, con lo que escapar de sus efectos en dicha
época fue sumamente difícil.
Sinopsis: en los
días previos a la erupción del Vesubio, un gladiador conocido como “El Celta”
es llevado a la ciudad de Pompeya para ser la atracción principal de unos
juegos que podrían suponer la liberación de Ático, un veterano luchador de la
arena. Durante la travesía, El Celta conocerá a Casia, la hija del empresario
más importante de Pompeya, que acaba de regresar de Roma y mostrará un interés
especial por el joven. ¿Podrán sobrevivir a una de las mayores catástrofes
naturales de la historia?
Crítica: “Mataste
a mi familia. Masacraste a mi pueblo. No te equivoques: mis dioses vienen a por
ti”. Algo pasa con WS Anderson. Ni su divertida revisitación de los mosqueteros
de Dumas ni esta digna mezcla de “Gladiator” y “Volcano” han contado con el
apoyo del público. Y eso, a pesar de que es uno de los realizadores que mejor
partido sabe sacarle a la moda del 3D que aún da coletazos. El principal
problema que podría tener esta producción es que, al igual que ocurriese con
“Titanic” o “Pearl Harbor”, el desenlace de la historia es conocido por todos,
así que la espera hasta que llegue dicho momento puede resultar tediosa si no
hay algo entre medias que realmente nos llame la atención. Quizás sea porque la
moda de los “péplums” o las “películas de desastres” se pasaron en los 70. O
quizá porque Anderson abusa de los “homenajes”, rayando en el plagio, a otras
producciones épicas como “Braveheart”. Sin duda, “Pompeya” podría haber sido
mejor película de lo que es, si hubiese incidido más en los aspectos
socio-políticos de una urbe que, no lo olvidemos, fue borrada de la faz de la
tierra y de la noche a la mañana, en el año 79 a.c., quizás como un castigo de
los dioses, quizás por un mero capricho del volcán cercano. En cualquier caso,
Anderson parece creer que toda la secuencia de la erupción no va a ser
suficiente motivo para que el espectador quiera pagar una entrada de cine, así
que mete con calzador una historia de amor de dudosa credibilidad y una suerte
de peleas circenses con la venganza como trasfondo que restan bastante
protagonismo al inevitable y catastrófico final. ¿El resultado? Pues eso: una
película entretenida que es, ni más ni menos, lo que pretendían sus
responsables.
Resumiendo: qué
difícil es pasar de la televisión al cine (nada que ver, sin duda, con dar el
salto a la inversa). Por mucho que seas el “fan favourite” de millones de
personas en todo el mundo y te rodees de la mayor cantidad de efectos digitales
en 3D. Harington lo aprendió aquí por la fuerza, si bien el visionado de la
cinta no llega a justificar por sí misma el desastre, por tanto en cuanto, pese
a su falta de originalidad, se desenvuelve como un “blockbuster” competente y,
sobre todo, fidedigno a los hechos históricos, si bien es cierto que esto
último no suele ser un factor determinante que mueva masas a la hora de asistir
al cine. “Pompeya” es un “cine de sandalias”, para entendernos, y no sólo
referido al calzado de sus protagonistas, sino a que es altamente disfrutable
desde la comodidad de tu sala de estar. Bien vendría a ser un “Titanic” de
nuestra época… pero dirigido por Paul WS Anderson, claro. Y cuando has
consagrado tu filmografía a glorificar una saga de videojuegos sobre zombis…
pues pasa lo que pasa. Ya no distingues lo que está “muerto” de lo que está “vivo”.
Reflexionen.
Curiosidades:
según palabras del propio actor, Harington se obsesionó tanto con mostrar un
cambio físico en su primer gran papel en la pantalla que llegó a ir tres veces
al día durante seis días por semana al gimnasio… hasta que su entrenador
personal le paró los pies, claro. Y hablando de obsesiones, el director,
Anderson, se mostró especialmente cuidadoso en la recreación histórica de la
película, no sólo en la representación de la ciudad tal como era entonces, sino
también en la escenificación de las costumbres, la sociedad romana de la época,
el vestuario e incluso la erupción del Vesubio, para lo que contó con el
asesoramiento de expertos vulcanólogos. Independientemente de sus méritos
cinematográficos, el film fue muy aplaudido por su dirección de arte en
general.
Memorable: la
batalla entre gladiadores y soldados romanos para recrear la victoria sobre los
rebeldes célticos, con ese lanzamiento final de hacha hacia la pantalla donde
Ático vuelve a salvar la vida a su nuevo mejor amigo. Lástima que todo el
contexto estuviese ya “quemado” enla mencionada cinta de Ridley Scott o, sobre
todo, en las distintas temporadas de la ficción televisiva “Espartaco”.
Mejorable: ni un
castigo de quince latigazos la noche anterior, ni una batalla contra un
ejército de centuriones, ni un montón de tropelías entre medias… nada parece
hacer mella en nuestro héroe, que cabalga esquivando una lluvia de piedras
flamígeras sin despeinarse, como si de un Superman cuadrúpedo se tratase. Suspensión
de la credibilidad… ¿qué haría yo sin ti?
Parafraseando:
las cosas claras; así es como se consigue la amistad verdadera, y no con
presentaciones de cortesía: “Tendremos que hablar en algún momento” “No.
Tendremos que matarnos en algún momento. Así que mi nombre es cosa mía. Y el
tuyo no tengo interés por conocerlo”.
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martes, 7 de marzo de 2017
"Monster Hunter", otro videojuego al cine
Finalizada ya su franquicia con “Resident Evil” (o eso
dicen) con el estreno de “El capítulo final” (ver crítica), el realizador Paul WS Anderson planea ya otra
adaptación de Capcom de cara a convertirla en una presumible nueva saga
fílmica, su tercera incursión en estas lides si tenemos en cuenta que fue el
director de la primera “Mortal Kombat”. La agraciada en este caso es la serie
de videojuegos “Monster Hunter”, que ha vendido la friolera de 38 millones de
copias en todo el mundo desde que debutó en PlayStation 2, si bien no es menos
cierto que es mucho más conocida en Japón (donde ha sido adaptado también en un
anime) que en el resto del mundo. Su argumento, tal y como puede deducirse del
título, es el de un cazador en un mundo mágico que se dedica a dar muerte a
gigantescos monstruos que osan alterar la tranquilidad de los seres humanos. Sin
ningún atisbo de rubor, el propio Anderson ha señalado que la premisa de la
película girará en torno a un joven del “mundo real” que viaja hasta el mundo
fantástico descrito por el videojuego para aprender a cazar los horribles seres…
hasta que los monstruos se escapen a nuestro mundo, con lo que tendremos una
segunda parte que transcurrirá en nuestro universo. La producción ya avanzado
con el arte conceptual de los diseños y se prevé que la cinta pueda estar en
los cines de todo el mundo en 2019. Desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!
lunes, 6 de marzo de 2017
Crítica de "Resident Evil: El capítulo final"
Año: 2017. Producida,
escrita y dirigida por: Paul WS Anderson (“Los tres mosqueteros 3D”). Basada
en: la saga de videojuegos homónima de Capcom. Intérpretes: Milla Jovovich (“El
quinto elemento”), Ali Larter (Clear Rivers en las dos primeras entregas de “Destino
final”), Shawn Roberts (“Diario de los muertos”), Ruby Rose (“xXx: Reactivado”…ver crítica), William Levy (“Retazos de vida”). Presupuesto: 40 millones de
dólares. Recaudacion: 293 millones.
Franquicia: es la
sexta entrega de la saga, tras “Resident Evil” (2002), “Resident Evil:
Apocalypsis” (2004), “Resident Evil: Extinction” (2007), “Resident Evil:
Afterlife” (2010), “Resident Evil: Retribution” (2012), que en total han
recaudado más de mil millones en la taquilla mundial. Todas ellas,
protagonizadas por Milla Jovovich, y cuatro de ellas dirigidas por su esposo,
Paul WS Anderson, que también ha sido director creativo, guionista o productor
de las otras dos.
Sinopsis: la
lucha final entre Alice y la Corporación Umbrella llega a su fin. La Reina
Roja, antaño quebradero de cabeza para nuestra protagonista, conmina ahora a
esta a que regrese donde la pesadilla comenzó, a La Colmena de Raccoon City,
lugar donde los directivos de la compañía planean llevar a cabo su acto final
contra los vestigios de la raza humana, devastada por el virus T que ellos
mismos liberaron, con el objetivo de diezman a la población y erigirse como
líderes de un nuevo planeta sin habitar. Así, a Alice le quedan 48 horas para
encontrar el antídoto del virus y acabar con todos los infectados con el virus…
o la extinción de toda la especie dará comienzo.
Crítica: ¿alguna
vez has estado completamente borracho, con la cabeza metida hasta el fondo en
el wáter, vomitando hasta la primera papilla que tomaste en tu vida,
suplicándole a un dios en el que no crees que acabe con tu sufrimiento… y
preguntándote cómo es posible que hayas llegado hasta ahí? Más o menos, eso es
lo que pasa con “El capítulo final” de esta saga. Imagino que para Anderson y
Jovovich, la justificación para ponerla en marcha fue el darle un final digno y
no dejar a los hipotéticos fans con la miel en los labios por los “cliffhangers”
con los que suelen terminar los films de la saga (¡oh, sorpresa! Ésta supuesta
última entrega también tiene lo que se podría considerar como un “continuará” a
pesar de todo). Pero bueno… gilipolleces. Lo único que explica es que a estas
alturas sigamos teniendo entregas de la franquicia en pantalla grande es que
ninguno de los dos nombres arriba apuntados tienen nada mejor que hacer más
allá de esta adaptación del videojuego homónimo… que hace mucho que no se
parece al susodicho, todo sea de paso. Una vez dejadas las cosas claras, queda
constatar si, cuanto menos, han tenido la dignidad de ofrecer un producto
meramente interesante. Y por fortuna, lo han hecho. O mejor… podríamos decir
que no es tan mala como todos pensábamos. Esta nueva “Resident Evil” se
disfraza un poco durante su primera mitad de un remedo de “Mad Max”, y
concatena una secuencia de acción detrás de otra, y de otra, y de otra… hasta
llegar a un tramo final donde por cojones no les queda otra que explicar un
poco qué es lo que está pasando de cara a encorsetar ese prometido broche a la
serie. Con esto, tenemos que desde el primer minuto vemos a la Jovovich
(bastante macizorra, por cierto, a pesar de haber dado a luz recientemente)
danzando por ahí en un entorno post-apocalíptico y cruzándose con algunos
personajes que no sabemos quiénes son ni nos importan, por tanto en cuanto su
único cometido es servir de carnaza más o menos inmediata, ya que no podemos
olvidar que ésta es una peli de zombis y alguien tiene que morir, porque si no…
¿a qué estamos jugando? Uséase, que durante dos tercios del film asistimos a un
carrusel de escenas de acción que, si bien carecen de cualquier emoción, toda
vez que no tenemos ningún tipo de empatía hacia los personajes, al menos
consiguen que el metraje sea fluido y disfrutable dentro de un perfil bajo. ¿El
resto? Pues comida para perros. Pero perros zombis, claro.
Concluyendo: me
parece de lo más acertado que hayamos tenido el estreno de las dos últimas
entregas de “Underworld” y “Resident Evil” casi al mismo tiempo. Ambas tienen
mucho en común. Ambas tienen a una chica guapa como protagonista, ambas están
repletas de acción sin mucho sentido… y ambas debieron terminar hace mucho
tiempo. De ambas, además, se recuerdan sus primeras entregas, mientras que el
resto están ahí, sabes que existen, puede que que incluso las hayas visionado…
pero no sabrías distinguir una de otra. No pasará lo mismo con “El capítulo
final”, ya que lógicamente podrás decir que te acuerdas de ella porque es la
última de la saga. Aunque ojito… el inesperado desempeño del film a nivel
internacional, sobre todo en China, donde se ha convertido en uno de los
mejores estrenos extranjeros de todos los tiempos… amenazan con hacer un “donde
dije “digo”, digo “Diego” y tener que vernos las caras en esta tesitura de aquí
a no mucho.
Memorable: en
otro parecido con la mencionada última entrega de “Underworld”, al principio se
hace un resumen de todo lo que ha pasado en la saga, completamente necesario
porque muchos llegamos a ella sin recordar apenas nada de las anteriores. Eso sí,
no explican cómo pasamos del final de la anterior al comienzo de ésta, pero… ¿a
alguien le importa? Los guiños con la primera entrega, por cierto, con el túnel
de rayos láser cortantes que en su día le “tomaron prestado” a la cinta de
culto “Cube”, también se agradecen.
Mejorable: las
secuencias donde la protagonista y el principal villano utilizan sus “poderes”
para prevenir y anticipar los movimientos de su adversario, es otra de esas
idean “prestadas”; en este caso, al “Sherlock Holmes” de Guy Ritchie. La lástima
es que es un recurso que se antoja como bastante cutre, incluso con un poco de vergüenza
ajena. O a lo mejor es que ya no tengo quince años y no me resulta tan “molón”.
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lunes, 30 de enero de 2017
Tráiler español de "Resident Evil: El capítulo final"
Paul WS Anderson y su mujer (o lo que sea, que ahora mismo
no lo tengo muy claro), Milla Jovovich, regresan este viernes 3 de febrero a
nuestras dcarteleras, con la intención de narrarnos la (muy) criticada pero a
la par (muy) exitosa adaptación de los videojuegos de Capcom, con “Resident
Evil: El capítulo final”, que se estrenó este pasado fin de semana sin mucho
entusiasmo en USA, a pesar de lo cual el conjunto de las seis películas ya ha
superado los más de mil millones de recaudación en todo el mundo, desde el
estreno de la primera entrega en 2002. Un rodaje muy accidentado, con heridos
graves e incluso un fallecido, amén de un retraso por causas más felices (el
embarazo de la protagonista), auguran una cinta repleta de acción que esperemos
sea el broche final a la que, nos guste o no, ha sido la franquicia de
películas más fructífera en cuanto a la adaptación de videojuegos se refiere. Desde
Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!
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