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domingo, 19 de febrero de 2017

Crítica de "Jack Reacher" (2012)


Año: 2012. Escrita y dirigida por: Christopher McQuarrie (ganador del Oscar por el guión de “Sospechosos Habituales”). Basada en: la novela de 2005, “One Shot”, de Lee Child.  Intérpretes: Tom Cruise (Ethan Hunt en “Misión Imposible”), Rosamund Pike (nominada al Oscar por “Perdida”… ver crítica), Richard Jenkins (nominado por “El visitante”9, Werner Herzog (también director, por ejemplo del documental “Grizzly Man”), David Oyelowo (“Selma”),Jai Courtney (Kyle Reese en “Terminator: Génesis” y el Capitán Boomerang de “Suicide Squad”), Robert Duvall (ganador del Oscar y 7 veces nominado, conocido por películas como la trilogía de “El Padrino”). Presupuesto: 60 millones de dólares. Recaudación: 218 millones.

Intérpretes: cinco personas son asesinadas de forma aleatoria por un francotirador, al que pronto se le pone cara y nombre: James Barr, un veterano de la guerra de Afganistán. Tras ser detenido, el sospechoso se niega a declarar y tan sólo pide que se llame a un tal Jack Reacher, quien es poco menos que un fantasma del que no existen casi registros. Cuando el tal Recaher hace acto de presencia, todos piensan que acude en calidad de testigo o abogado defensor, pero en realidad es un policía militar que está convencido de la culpabilidad de Barr, por un acto similar que éste cometió en el pasado. Sin embargo, la abogada defensora convence a Reacher de que se convierta en su investigador y vea las pruebas desde otra perspectiva, lo que irá descartando invariablemente la condición de culpable de Barr.

Crítica: “Bueno, nadie ha dicho “puta”. Ella dedujo “fulana” y yo en realidad quería decir “zorra””. Es el puto amo. Puede eliminar a cinco tíos sin despeinarse, todas las mujeres quieren acostarse con él… y no necesita bolígrafos. Podría estar hablando de Tom Cruise, pero en realidad la descripción remite a Jack Reacher, aunque… tanto monta, que monta tanto. Antes de empezar la reseña como tal, debo confesar que Cruise es uno de mis ídolos cinematográficos. Sé que no es el mejor actor del mundo, y también estoy al tanto de todos sus escándalos con el rollo de la Cienciología y las cíclicas acusaciones de ser homosexual (que a mí, por otro lado, me la trae al pairo). Y desde luego, considero que lo que hizo a Nicole Kidman fue una putada sin cortapisas. Pero nadie puede cuestionarme que, como estrella de Hollywood, es la más rutilante del firmamento y la que realmente actúa como tal. Puede que cada uno de sus proyectos te interesen en mayor o menos medida, que hayas acabado renegando de la saga “Misión Imposible” (que va “a más” a cada entrega, por cierto) o que te sature el hecho de que prácticamente perpetúe el mismo personaje en cada una de sus películas. Lo puedes hacer, insisto. Pero no cabe duda que cada estreno suscita interés, puesto que sabe rodearse de la mejor gente de la industria, las cuales no tienen ningún impedimento en ponerse a su disposición y rendirle pleitesía. Por algo será. Un ejemplo perfecto de todo ello lo encontramos en esta película, cuajada de frases lapidarios y momentos muy “fuckers” que suscitarían la vergüenza ajena del respetable de no ser porque los propios implicados en el asunto te hacen ser partícipes de la broma. Es imposible imaginar “Jack Reacher” interpretada por otro actor, puesto que Cruise no sólo asume su condición de “principal reclamo” con un talante que muchos otros serían incapaces de aguantar, sino que literalmente se echa el peso de la historia a sus espaldas, convirtiendo en una “pasada” lo que de cualquier otro habría sido una “payasada”.

Resumiendo: lo que tenemos es un thriller muy setentero con un personaje al estilo Charles Bronson que no le importa tomarse la justicia por su mano, pero que huye de las sombras de los dramas trascendentales para marcar las tintas en los aspectos más “cool” de la propuesta, presentando a un protagonista que se eleva a categoría de icono desde su primera aparición en pantalla, y con un villano a la altura que infunde pavor sin necesidad de tener que mancharse directamente las manos con su adversario. Además, no falta la “chica guapa” que sirve más como florero que como otra cosa, habitual en este tipo de producciones, pero que al menos no se convierte aquí en distracción romántica del héroe. En definitiva, la sensación que el director imprime en los primeros compases del film, con ese prólogo contado casi exclusivamente a base de planos detalle, es de estar mostrándonos los mecanismos de un artefacto que funciona con la precisión de un reloj suizo. Y en efecto, “Jack Reacher” lo es. Es una máquina de entretenimiento. Ni más ni menos.

Memorable: la persecución en coche, que el propio Tom Cruise grabó sin necesidad de especialistas. Convenientemente, McQuarrie hace hincapié en ello mostrando un seguimiento secuencial del auto que maneja la estrella, lo que de paso da una perspectiva novedosa a este tipo de escenas de acción. El final, con un grupo de viandantes anónimos que se anteponen a la visión de la policía e incluso le facilitan una gorra para que se camufle, es sencillamente colosal.

Mejorable: hay un cierto tonillo misógino en algunas escenas y diálogos de la película, que podrían pasar desapercibidos si no fuese porque me recuerdan bastante a la primera escena de “Secuestro infernal” (“The way of the gun”), el primer trabajo del realizador tras las cámaras, y que sumado a lo que aquí acontece resultan un tanto mosqueantes. ¿Le rompieron el corazón en su adolescencia y no lo ha superado?


Parafraseando: a pesar de las descacharrantes líneas de diálogo del protagonista, me quedo con el soliloquio del detective que lleva el caso cuando intenta que Barr firme una declaración de culpabilidad: “Es la vida o la muerte, James. Quiero decir… que te va a caer la una o la otra. Éste es el fiscal del distrito. ¿Y sabes qué duda tiene? Si caminarás como un hombre o llorarás como un marica en el corredor de la muerte. Al fiscal le gusta la aguja, pero yo prefiero que un hombre como tú tenga una larga vida, hasta que pierdas los dientes… violado hasta que no  se distingan tus pedos de tus bostezos”.

sábado, 11 de febrero de 2017

Crítica de "Perdida (Gone Girl, 2014)"


Año: 2014. Título original: Gone Girl. Basada en: la novela homónima de Gillian Flynn, quien también redacta el guión. Director: David Fincher (“Zodiac”). Intérpretes: Ben Affleck (“Argo”), Rosamund Pike (“Orgullo y prejuicio”), Neil Patrick Harris (el Barney de “Cómo conocí a vuestra madre”), Tyler Perry (“¿Por qué me casé?”), Carrie Coon, Kim Dickens (“El hombre sin sombra”., Presupuesto: 61 millones de dólares. Recaudación: 254 millones.

Sinopsis: la vida de Nick Dunne da un giro radical cuando su mujer, Amy, desaparece en su rpopia casa y con claros signos de violencia. Los medios de comunicación se harán amplio eco de la noticia cuando descubren que, para más señas, la esposa era la joven que inspiró toda una colección de libros infantiles escritos por sus propios padres. Pero todo se enredará más todavía cuando la escena del crimen y las pistas señalen, irremisiblemente, al propio Nick.

Critica: “Yo te amaba. Y lo que hacíamos era recelar el uno del otro y hacernos daño” “Eso es el matrimonio”. Hay un mérito indudable en la premisa argumental de “Perdida”. Desde el propio tráiler, por lo poco que se deja ver de la sufrida esposa que interpreta Pike, uno puede deducir que no es precisamente trigo limpio y que el hecho de que las culpas señalen al marido al que encarna Affleck no quiere decir, necesariamente, que los tiros vayan en esa dirección. Cuando, efectivamente, eso queda constatado durante la primera parte del metraje, es cuando el inter´res de la cinta se multiplica y el escéptico espectador se pregunta en silencio: “¿Y ahora qué?”. Porque, lo que podría haber sido una versión menor y algo ñoña de “The Game 2”, disfrazado como un thriller de continuos giros argumentales, se revela como un apasionante retrato de las relaciones humanas y nuestros más bajos instintos. Las elipsis como recurso principal de narración, la fotografía apagada y la música new age, que son todos sellos de marca de Fincher, quedan aquí en un segundo plano (a pesar de su innegable presencia), supeditados al excelente guión de la propia Flynn, que seguramente será merecedora del Oscar. Con esto, quiero decir que, seguramente, con otro director que no hubiera sido Fincher, “Perdida” también habría sido una excelente película. Y esto no es en detrimento del propio director. Al contrario: hay veces que sólo hace falta poner a las personas adecuadas en el proyecto adecuado. Y nadie puede poner en duda la línea que ha marcado Fincher en su filmografía. Tampoco se puede dudar ya de las cualidades de un Affleck que está perfecto en su rol de sufrido y amante esposo que puede acabar convirtiéndose en demonio. Y… ¡oh, sorpresa!... el que podría parecer como la elección de cásting más arriesgada, un Harris que sigue estando en el imaginario colectivo por su encarnación de ligón en la famosa sitcom, se convierte en un atractivo y desconcertante personaje clave para la trama que, para más inri, no deja de ser una especie de Barney Stinson pero un poco pasado de rosca.

Resumiendo: por muchos motivos, “Gone Girl” es una de las películas más interesantes del año. También era de las más esperadas. Y, hay veces, que lo segundo no llega a convertirse en lo primero. Esto siempre es un arma de doble filo. Pero, como he mencionado en otras ocasiones, cuando una película, aparte de entretenerte, te hace pensar y se te queda dando vueltas en la cabeza varios días después de haberla visto… poco más se puede decir en su favor. Como dice la “pequeña Amy”: “Nos tenemos el uno al otro… y todo lo demás sólo es ruido de fondo”.

Memorable: la manera en la que el film funciona en distintos niveles y juega con el espectador, llevándole siempre por donde quiere y dándole sus espacios para que saque conclusiones mientras el metraje avanza.

Mejorable: aunque, personalmente, no me importe, puede que haya quienes no estén muy de acuerdo con su postura un tanto misógina, su final amoral o su estereotipada visión de los medios de comunicación.

Parafraseando: Nick comenta con su hermana que, ese año, el regalo de aniversario para la “caza del tesoro” tiene que estar relacionado con la madera. Su hermana le propone: “Ya sé: vete a casa, échale un polvazo y luego le das con la polla en la cara. ¡Esto sí es una tranca!”.