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domingo, 31 de marzo de 2019

Jai Courtney regresará como el Capitán Boomerang en 'The Suicide Squad'


El actor australiano de 33 años ha confesado que forma parte del elenco de “Suicide Squad 2”, película que finalmente sí dirigirá James Gunn.
Recordemos que el director fue contratado inicialmente como guionista de esta producción y parecía totalmente descartado para situarse detrás de las cámaras, más aún si cabe tras haber solucionado sus problemas con Disney, quien le re-contrató para la realización de “Guardianes de la Galaxia vol.3”; cinta que, no obstante, esperará hasta el estreno de la secuela de los personajes de DC Comics.
Courtney, conocido por películas como “Jack Reacher”, “La Junga: Un buen día para morir” o “Terminator: Génesis”, repetirá de este modo el rol de Capitán Boomerang, que ya encarnó en la primera entrega de este particular grupo de antihéroes que asaltó las pantallas de cine en 2016.
Esta noticia ha sido confirmada por el propio actor durante una entrevista con Bussiness Insider. "Estamos preparándonos para rodar en unos cuantos meses. No hay mucho más que pueda revelar sobre ello todavía, pero veréis a Boomerang de vuelta, eso seguro. Va a ser muy divertido. Será diferente, por supuesto, pero va a ser genial", explica Courtney sobre la cinta que llegará a las salas de cine de todo el mundo el 6 de agosto de 2021.
Por su parte, Margot Robbie y Will Smith han asegurado que no formarán parte de esta historia de nuevo. Cabe recordar que Robbie está trabajando en el papel de Harley Quinn para su propia película en solitario, “Birds of Prey (and the fantabolous emancipation of Harley Quinn)”, mientras que Smith será sustituido por Idris Elba como Deadshot.
A la espera de más novedades, desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

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miércoles, 12 de abril de 2017

Crítica de "DIVERGENTE" (2014)


Año: 2014. Basada en: la novela de 2011 escrita por Veronica Roth. Director: Noel Burger (“Sin límites”). Intérpretes: Shailene Woodley (“Los descendientes”), Kate Winslet (“Titanic”), Ashley Judd (“Heat”), Zoe Kravitz (“Mad Max: Furia en la carretera”), Tony Goldwyn (“Ghost, más allá del amor”), Theo James (“Underworld: El despertar”), Ansel Elgort (“Carrie”), Jai Courtney (“Terminator: Génesis”… ver crítica), Ray Stevenson (“Transporter Legacy”), Magggie Q (“La Jungla 4.0”), Miles Teller (“Cuatro Fantásticos”… ver crítica). Presupuesto: 85 millones de dólares. Recaudación: 288 millones. Premios: ganó varios galardones populares como 5 “Teen Choice Awards” y 2 “People Choice Awards”.


Franquicia: si bien se las prometían muy felices con esta primera entrega y la secuela: “La serie Divergente: Insurgente” (2015), el fracaso relativo de la tercera parte (“Ascensión”), que dividía el último libro en dos partes, siendo ésta la primera, llevó a la productora Summit Entertainment a cancelar la cuarta (y presumible última) entrega cinematográfica, que debería haberse estrenado este 2017. En su lugar, se planteó que el final de la saga fuese llevado a la pequeña pantalla, presentando de paso a nuevos personajes de cara al desarrollo de una serie televisiva. Sin embargo, desde dicho anuncio no hemos vuelto a saber nada al respecto, y la proyección de muchos de los implicados en la franquicia hacen difícil el suponer que acepten lo que a todas luces se antoja como una salida “por la puerta de atrás”.


Sinopsis: tras una guerra que casi acaba con la humanidad, la civilización se han reunido en Chicago, en un futuro cercano, dividida en cinco facciones que intentan erradicar los errores del pasado. Estas facciones son: cordialidad, erudición, verdad, abnegación y osadía. Al llegar a la dolescencia, los individuos son expuestos a un rito de iniciación que determinará a qué grupo pertenecen (generalmente, al mismo del que proceden) y a pesar de que pueden elegir cambiar, también se exponen a ser rechazados y vivir como indigentes al margen del sistema. Tris, quien procede de “abnegación” decide pasar a “osadía”, después de que su rito la haya marcado como una “divergente”, una anomalía que pertenece a más de una facción y cuya condición debe ser mantenida en secreto para no ser eliminada, puesto que supone una anomalía que hace peligrar el equilibrio entre los distintos sectores de la sociedad.


Crítica: tengo que reconocer que odio profundamente a Shailene Woodley desde que vi “Bajo la misma estrella”, pero lo cierto es que esta afirmación demuestra muy poca objetividad y me limitaré a decir que es una mala copia de Jennifer Lawrence (al igual que la película es una mala imitación de “The Hunger Games”) y no tiene el carisma de aquella para soportar el peso de la historia. Y no, no es que yo sea un enamorado de la Lawrence o de “Los juegos del hambre”. Al contrario: me produce tanta urticaria aquella saga como lo ha hecho ésta, pero al César lo que es del César, y a “Divergente” se le ve tanto el plumero que podríamos estar hablando de “plagio” si no fuese porque los responsables de la adaptación cinematográfica son prácticamente los mismos que la otra y bueno… podrían decir que es “su sello”. Pero claro, las fantasías de ciencia-ficción distópicas con romances adolescentes no tienen por qué funcionar siempre del mismo modo y la puesta en escena de “Divergente” es aún más paupérrima que la de su “hermana”, donde los personajes son meras caricaturas a los que sólo les falta lucir en la frente una pegatina para que se les pueda reconocer, como si el público fuese estúpido. Y no me refiero a los típicos “héroes” y “villanos” que se adivinan desde el primer fotograma, sino a cosas aún más sangrantes como esa facción de “Osadía” que van de un lado a otro corriendo y haciendo “parkour” para justificar su condición de “osados”. De hecho, todo lo tienen que hacer de forma peligrosa d inconsciente. ¿Follarán sobre un lecho de clavos, o el simple hecho de hacerlo sin condón ya será lo suficientemente “osado”? No lo sabemos (o al menos, no en esta entrega) porque la pareja protagonista se pasan casi dos horas y media “pelando la pava” sin llegar a “consumar”, porque ya se sabe que esto hay que alargarlo lo máximo posible. Los dos primeros tramos del film, no obstante, son llevaderos y transcurren sobre los dictados típicos del subgénero del “elegido” que llega para salvar al mundo, pero, como señalábamos, todo es tan previsible que el final resulta casi innecesario y su metraje se hace insoportablemente largo. Si a ello le sumas que desde el principio sabes que estás asistiendo al primer acto de una trilogía (y lo que es peor: una tetralogía, para seguir la moda de dividir el último libro en dos partes) la insatisfacción que te produce todo echan por tierra los pocos alicientes que el asunto tuviera en un principio.


Resumiendo: si bien es un pasatiempo convencional que no llega a defraudar tanto como otros experimentos coétaneos del estilo de “Cazadores de sombras”, su calado sólo será apto para aquellos a los que esto del cine todavía les parezca algo “nuevo” y tengan su pared decorada con pósters de los protas de “Crepúsculo” y “Los juegos del hambre”. Para los demás, podría ser un mero vehículo para sestear el fin de semana, pero sus más de dos horas de duración hacen que incluso para esto sea necesario pensárselo dos veces.


Memorable: en uno de los pocos puntos realmente divertidos del guión, Tris se enfrenta contra un enemigo que le dice: “No me vas a disparar”. Y ella se enoja: “¿Por qué todo el mundo me dice lo mismo?”. Y tiro al canto. Esa no me la esperaba, tengo que reconocerlo.


Mejorable: ver a la Winslet o Judd haciendo aquí de “madres” y “villanas” te hace darte cuenta de que el tiempo pasa para todos y no ves relevo en lo que viene por detrás. Tampoco se entiende que con todo lo que dura la peli se les de tan poca cancha a sus personajes.


Curiosidades: Shailene Woodley y Ansel Ergot, que interpretan aquí a dos hermanos de una misma facción, coincidirían poco después en “Bajo la misma estrella” interpretando a dos adolescentes que se enamoran, unidos por sendas enfermedades terminales. Por cierto, destaquemos también que Woodley, antes de la que nos ocupa, había participado en las audiciones para el papel protagonista en “The Hunger Games”, si bien acabó perdiendo el rol frente a una Jennifer Lawrence que ya apuntaba maneras de superestrella.



Parafraseando: Tris se enfrenta a su prueba de fuego final para ser aceptada por su facción adoptiva, y su noviete le advierte que si lo hace demasiado bien podrán darse cuenta de que es una “divergente”: “O sea, que si salgo demasiado rápido… me matan. Y si salgo demasiado despacio, me expulsan” “Exacto. Buena suerte”.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Crítica de "SUICIDE SQUAD" (2016)


Año: 2016. Escrita y dirigida por: David Ayer (“Corazones de acero”). Intérpretes: Will Smith (“Soy leyenda”), Jared Leto (ganador del Oscar por “Dallas Buyers Club”…ver crítica), Margot Robbie (“El lobo de Wall Street”… ver crítica), Joel Kinnaman (el “Robocop” del remake), Viola Davis (ganadora del Oscar por “Fences”… ver crítica), Jai Courtney (“Terminator: Génesis”… ver crítica), Jay Hernández (“Hostel”), Cara Delevingne (“Valerian y la ciudad de los mil planetas”), Scott Eastwood (“Pacific Rim 2”), Adwale Akinnuoye-Agbaje (“Thor: El mundo oscuro”), y el rapero Common. Presupuesto: 175 millones de dólares. Recaudación: 745 millones.  Premios: ganó el Oscar correspondiente a Mejor Maquillaje y Peluquería.


Franquicia: como podéis suponer, la singladura de los personajes en pantalla grande no ha hecho más que comenzar. Warner Bros y DC Comics tienen varios proyectos derivados de la película que nos ocupa, si bien de momento sólo está confirmado “Gotham City Sirens”, proyecto que también dirigirá David Ayer y que se centrará en Harley Quinn (es decir, Margot Robbie), si bien en esta ocasión estará acompañada por Catwoman y Poison Ivy, personajes a los que todavía no se les ha buscado actrices que les den vida. Por otro, estaría un segundo spin-off centrado en Deadshot, el rol al que da vida aquí Will Smith, y por último y como es lógico, la secuela directa de esta “Escuadrón Suicida” que, de una manera bastante bizarra, podría llegar a ser dirigida por Mel Gibson… siempre y cuando éste aceptase e ofrecimiento de Warner Bros.


Sinopsis: con los meta-humanos proliferando por el mundo y sin control, a la autoritaria Amanda Waller se le ocurre lo que parece un plan peligroso pero efectivo: implantar bombas bajo la piel de algunos villanos detenidos en prisiones de alta seguridad, y obligarles a ejecutar sus órdenes actuando como un equipo denominado “Fuerza X”. Ellos son: Floyd Lawton, asesino a sueldo conocido como “Deadshot”; Harley Quinn, la novia del Joker; Digger Harkness, ladrón de bancos conocido como “Capitán Boomerang”; Chato Santana, un pandillero pirotécnico conocido como El Diablo; o Waylon Jones, apodado como “Killer Croc” por su aspecto monstruoso. Todos ellos estarán comandados por Rick Flagg y su guardaespaldas, la letal Katana. Y en su primera misión deberán hacer frente nada menos que aJune Moon, la Encantadora, una bruja de otra dimensión capaz de convertir a los seres humanos en simples marionetas.


Crítica: “¿Y si Superman hubiese decidido bajar volando, arrancar el techo de la Casa Blanca y sacar al presidente del despacho oval?”. A esta primera adaptación cinematográfica de “Escuadrón Suicida” siempre tendremos que agradecerle el haber mantenido alto el “hype” del fandom. Desde el impresionante despliegue de rostros conocidos que se iban uniendo al elenco, pasando por las imágenes que fueron salpicando las redes y que homenajeaban escenas míticas de Alex Ross para Harley Quinn y el Joker o “La broma asesina” de Alan Moore, finalizando en el estupendo tráiler y las apariciones públicas del reparto donde denotaban siempre una gran química entre todos sus miembros. Pero hasta ahí. Porque como película… deja bastante que desear. No es que sea mala, pero desde luego no sacia las expectativas levantadas, ni tampoco las de los fans más acérrimos. “Suicide Squad” empieza más o menos bien con su homenaje a “Los 12 del patíbulo”, y luego se transforma en un falso remake de “1997: Rescate en Nueva York”… para terminar siendo una suerte de “Los cazafantasmas”. Todo ello, con un desfile de personajes que no son del todo conocidos por el gran público, motivo por el que hay que presentarlos y, en conveniencia, acaban haciendo un batiburrillo donde hay poco tiempo para detenerse en nada. Bueno, sí. La verdad es que sí hay tiempo para detenerse. Para tomar una copa, literalmente, en la que sin duda es la peor escena de la película. Es también la secuencia donde más tiempo seguido vemos a los personajes hablar entre sí sin disparar, golpear o hacer explotar algo… y es ahí donde nos damos cuenta del por qué, pues Ayer no sabe hacer que la química entre ellos funcione. Y eso, a pesar de que todos son bastante parecidos entre sí, como un grupo de inadaptados a los que parece que la sociedad hace “bullying” porque sí, en lugar de comportarse como los supervillanos que en realidad son.. sólo Harley Quinn y su espectacular culo saben que están locos y punto, sin darles más vueltas. No obstante, la chica también protagoniza el mejor ejemplo de que el guión de la película es un “corre-calles” que no sabe hacia dónde dirigirse, con el “coitus interrptus” de su huida en helicóptero junto a su amado “bichito”, que apenas dura dos minutos para incorporarse de nuevo al grupo como si tal cosa. Las malas lenguas dicen que hubo injerencias del estudio en la producción para hacer más comercial el resultado final y menos “oscuro”. Y oye… por una vez y sin que sirva de precedente, se agradece. Porque la escena final contra la Encantadora, donde el director se limita a llenarlo todo de humo y mover la cámara, esperando que nadie se de cuenta de que no tiene ni puta idea de cómo terminar la cosa… denotan que las prisas nunca son buenas y que, en este caso, sentarse cinco minutitos para hablar de lo que querían hacer hubiese estado bien antes de hacer sonar la claqueta.


Resumiendo: Margot Robbie haciendo de “tía buena”, Will Smith perpetuando su carisma de siempre, Jared Leto jugando a ser Marilyn Manson… junto a monstruos, tiroteos, deflagraciones varias y efectos especiales a cascoporro. “Suicide Squad” es lo que se esperaba de ella. Esto es… lo que se espera de la adaptación de un cómic que tampoco ha sido nunca un pilar de DC Comics, sino más bien un “tebeo del montón”, que aquí sirve como pieza intermedia de un universo DC expandido que, a qué negarlo, parece que va dando bandazos, pues bien podrían haberle dado luz verde al desarrollo de alguna película en solitario para alguno de los personajes que compondrán la futura “Liga de la Justicia”. Pero claro, bien es cierto que habida cuenta de que los últimos intentos en este sentido les salieron rana… mucho mejor apostar por una película grupal, donde el ruido y la cacofonía inherente nos impidan oír el canto de las sirenas. O lo que Shakespeare llamaba… “mucho ruido y pocas nueces”.


Memorable: la elección de temas para la banda sonora, con The Rolling Stones, Black Sabbath, Eminem o The White Stripes, amén de algún tema original de Rick Ross y otros que se llevó nominaciones a los Grammy. También, aunque efímeras pero muy “top”, los cameos de Ben Affleck y Ezra Miller como Batman y The Flash, respectivamente. La secuencia post-créditos, que es ya un clásico en las películas de tipos con mallas, en este caso no es que sea gran cosa, además de insinuar que Waller sabe que Bruce Wayne es Batman. Algo que, en los cómics y de momento, no se ha producido.


Mejorable: al igual que pasaba en el cómic, y pese a su premisa argumental que asegura que puede pasar cualquier cosa con sus miembros, puesto que son elementos desechables de la sociedad y tienen poco peso en las viñetas y, etc, etc… lo cierto es que todo el desempeño del film en este sentido es bastante previsible. Desde el mismo momento en que aparece un tipo uniéndose al grupo, que no han tenido la decencia de presentarnos, y que nadie conoce (ni siquiera los lectores habituales de cómic)… ya sabes que va a ser el primero en caer. Lo mismo pasa (pero a la inversa) con la aparente “muerte” del Joker (ups, perdón por el SPOILER) o con un Capitán Boomerang que no aporta nada y deseas que asesinen en cualquier momento… sin suerte.


El cómic: si bien la primera encarnación del grupo tuvo lugar en las páginas de “The Brave and the Bold” allá por 1959, no fue hasta casi 30 años después, en 1987, cuando John Ostrander redefinió el concepto original para hacerlo parecido a lo que ahora podemos ver en pantalla, en la que sin duda fue la etapa más gloriosa de “Suicide Squad” en viñetas. Sin embargo, el guión de su debut cinematográfico, tanto por la historia como por la elección de personajes, parece estar más basado en el “reboot” llevado a cabo por DC Comics en 2011 dentro de sus “The New 52”, que pese a saberse ya que había en marcha una adaptación en cines, no gozó demasiado del apoyo de los lectores.


Curiosidades: el impresionante reparto podría haberlo sido aún más si Ryan Gosling y Tom Hardy hubiesen continuado formando parte de la película. Gosling, que fue el primer pretendido por Warner Bros, acabó renunciando cuando el estudio prefirió a Jared Leto como el Joker, que era el personaje que él quería interpretar. Mientras, Tom Hardy, que había firmado como Rick Flagg, tuvo que desertar del puesto cuando se complicó el rodaje de “El renacido”, papel que acabó valiéndole una nominación al Oscar como Mejor Actor de Reparto. Warner ofreció entonces el papel a Jake Gyllenhaal como sustituto, pero el protagonista de, por ejemplo, “Prince of Persia”, no aceptó el rol. Finalmente, es la segunda vez que Smith y Robbie coinciden en un reparto tras haberlo hecho previamente en “Focus”.



Parafraseando: Amanda Waller presenta uno por uno a su repertorio de “carnaza”, comenzando por Deadshot, el asesino que nunca falla un disparo, pero que acabó siendo atrapado por la debilidad que siente hacia su hija pequeña. “¿Dónde lo tiene?” “Digamos que… lo he metido en un agujero… y he tirado el agujero”.

domingo, 26 de marzo de 2017

Crítica de "LA JUNGLA: un buen día para morir"


Año: 2013. Director: John Moore (“Tras la línea enemiga”). Intérpretes: Bruce Willis (“G.I. Joe: La venganza”… ver crítica), Jai Courtney (“Terminator Génesis”… ver crítica), Sebastian Koch (“El puente de los espías”), Yuliya Snigir (“La isla habitada”), Sergei Kolesnikov (“Black Sea”), Cole Huser (“Pitch Black”), Mary Elizabeth Winstead (“Swiss Army Man”… ver crítica), Amaury Nolasco (Fernando Sucre en la serie de FOX, “Prison Break”), Roman Luknár (“Fair Play”). Presupuesto: 92 millones de dólares. Recaudación: 304 millones.


Franquicia: es la quinta entrega de la saga “Die Hard”, tras las previamente estrenadas en 1988, 1990, 1995 y 2007. Hay en desarrollo una sexta entrega, que se especula como la última de Willis interpretando al personaje, y cuyo título provisional es “Die Hard: Year One”, que serviría además como reinicio de la franquicia, y que estaría parcialmente inspirada en el cómic del mismo nombre publicado por Boom! Studios y escrito por Howard Chaykin. Len Wiseman, responsable de la saga “Underworld”, sería el director de la cinta, y se especula con un posible estreno para el próximo 2018, cuando se cumplirían 30 años de la icónica película original dirigida por John McTiernan.


Sinopsis: tras saber que su hijo, del que hace años que no sabe nada, está metido en serios apuros, John McClane viaja hasta Rusia con la intención de ayudarle a salir del atolladero. Allí, no obstante, se ve involucrado en una operación a escala global para sacar a un preso de la cárcel, descubriendo así que su vástago es en realidad un agente encubierto de la CIA. Durante la misión, su hijo Jack y el prisionero liberado quedan completamente a merced de los sicarios que les persiguen, con todos los operativos norteamericanos cayendo víctima del fuego enemigo. De esta forma, McClane será el único que quede para salvar el día… una vez más. y todo ello… a pesar de estar de vacaciones.


Crítica: “Sólo estoy de vacaciones. Pero mi chaval… va a inflarte a ostias”. Hagamos un ejercicio de abstracción. Pongamos que esta película se llamase, a secas, “Un buen día para morir” (en España, ya que el juego de palabras de la original en inglés incluye el título original de la saga). Bien, lo tenemos, ¿no? Y ahora supongamos que el personaje de Bruce Willis no se apellida McClane sino… qué sé yo… “Palotes”. John Palotes, para ser exactos. Bueno, pues entonces estaríamos hablando de otra película, claro, y el tono de esta reseña sería mucho más complaciente con la misma. Pero la triste realidad es que la que tenemos aquí, pese a sus aciertos (que los hay) es la peor película de toda la franquicia, alejada completamente ya de su añorada primera entrega, con un personaje completamente desubicado en un guión que, se mire por donde se mire, se entiende que no fue concebido para ser una secuela de “Die Hard”, sino otra cinta completamente distinta que ha debido amoldarse a lo que 20th Century Fox le pedía, al igual que en su día pasó con la tercera entrega, que fue escrita en un principio como una secuela para la saga “Arma Letal”. Precisamente en aquella, se jugaba a favor de obra, incluyendo una especie de “sidekick” que haría las veces de Roger Murtahugh/Danny Glover, y que interpretó un carismático Samuel L. Jackson. Es innegable que esa misma sintonía ha intentado repetirse aquí, pero emulando a lo que en su día hicieron Ford y Connery en “Indiana Jones y la última cruzada”. Sin embargo, mientras que en ambos casos los roles que acompañaban al héroe eran unos simpáticos “roba-planos” que añadían un nuevo aspecto al prisma del icono al que seguían, aquí el supuesto hijo de McClane se convierte en un tedioso Edipo que, realmente, quiere “matar” a su progenitor solapándole constantemente. Un ejercicio, entiendo, completamente consciente por parte de los responsables de esta película, con la esperanza de que el susodicho cayese en gracia a la audiencia y pudiesen continuar la serie con Jack (en lugar de John) McClane como protagonista de las aventuras, pero que en ningún momento llega a ser siquiera una sombra de Willis, pese a encontrarse éste en unas horas bajas de carisma que nunca pensamos llegar a presenciar. El director John Moore y todos los implicados en este blockbuster de acción que no deja, por otra parte, de ser todo lo solvente que uno espera en una producción de este tipo, llevan a su peor versión el concepto de “serie” de la secuela, facturando lo que bien podría ser un capítulo más (carísimo, eso sí) de una ficción semanal de clase media, con un guión flojísimo y un protagonista con el piloto automático encendido.


Resumiendo: si conseguimos olvidarnos que teóricamente estamos viendo una película de la saga (que sí, ya sé que es mucho pedir), y asumimos la suspensión de la credibilidad como un mal menor, podremos disfrutar en cierto grado de esta propuesta, aunque sólo sea por unos efectos especiales que realmente mantienen la tensión de lo que ocurre en pantalla, toda vez que en esta ocasión, y sin que sirva de precedente, la socarrona sonrisa de Bruce Willis no es suficiente. Eso sí… escucharle repetir una y otra vez que su personaje está de vacaciones, como si fuese una especie de chiste privado que en ningún momento tiene gracia, te llevan a pensar si realmente el actor se tomó esta producción como un tiempo de asueto en vez de cómo un trabajo (más o menos) “serio”. Vale que el fuerte de McClane para salvarse de los problemas siempre ha sido tomar por idiotas a los terroristas con los que se enfrenta. Pero que nos tome por tales al público y fans de la saga… es harina de otro costal.


Memorable: si bien el trabajo de Moore y el trabajo de una “steady” que nunca consigue mantener el pulso firme, ni siquiera filmando una simple conversación entre dos personajes, tesacan a veces de quicio, cierto es que las persecuciones, tiroteos, explosiones y demás (que, a fin de cuentas, es lo que uno espera de una nueva entrega de “La jungla de cristal”) están a la altura de las circunstancias.


Mejorable: pues básicamente, que falta el alma de la serie y, en especial, de la cinta original. McClane siempre fue un “looser” sobrepasado por la situación, que se salvaba por los pelos (no, no era un intento de mal chiste) de los problemas que venían a buscarle. Aquí, no obstante, a pesar de acabar tan magullado como siempre, el factor riesgo prácticamente no existe, y uno contempla todo lo que acontece con la convicción de que saldrá airoso del envite. No sólo porque es una obviedad a estas alturas de la película, sino porque el rol está pasado de vueltas y actúa con una jactancia que ya no es una armadura para controlar el miedo… sino arrogancia pura y dura.


Curiosidades: a pesar de que Mary Elizabeth Winstead aparece en los créditos repitiendo como la hija de McClane, Lucy, tras hacer lo propio en la cuarta entrega, todas sus escenas fueron suprimidas del montaje final. El director, John Moore, editó una versión especial para el lanzamiento en Blu-Ray, que sin embargo tampoco contaba con dichas secuencias suprimidas. Por las imágenes que se pueden ver del proceso de rodaje, parece que Lucy acompañaba a su padre al aeropuerto y poco más, sin embargo no hay confirmación oficial a este respecto, ni tampoco explicación acerca de la supresión de dicho papel. Por otro lado, tras coincidir en el elenco de “Alpha Dogs”, Willis afirmó que Justin Timberlake podría ser un buen candidato para hacer de su hijo, finalmente, Liam Hemsworth fue también considerado para el papel antes de la elección de Courtney.



Parafraseando: la frase más celebrada de la película, que levantó una ovación en el pase al que acudí en su día y que realmente nos recordaron al cínico McClane al que todos amamos. Qué lástima que llegue cuando faltan treinta segundos para que aparezcan los títulos de crédito finales: “No irá a salirnos un tercer brazo ni nada”.“No. Como mucho… se te caerá el pelo” “¡Ja! El pelo… Como no sea el de los huevos…”.    

domingo, 19 de febrero de 2017

Crítica de "Jack Reacher" (2012)


Año: 2012. Escrita y dirigida por: Christopher McQuarrie (ganador del Oscar por el guión de “Sospechosos Habituales”). Basada en: la novela de 2005, “One Shot”, de Lee Child.  Intérpretes: Tom Cruise (Ethan Hunt en “Misión Imposible”), Rosamund Pike (nominada al Oscar por “Perdida”… ver crítica), Richard Jenkins (nominado por “El visitante”9, Werner Herzog (también director, por ejemplo del documental “Grizzly Man”), David Oyelowo (“Selma”),Jai Courtney (Kyle Reese en “Terminator: Génesis” y el Capitán Boomerang de “Suicide Squad”), Robert Duvall (ganador del Oscar y 7 veces nominado, conocido por películas como la trilogía de “El Padrino”). Presupuesto: 60 millones de dólares. Recaudación: 218 millones.

Intérpretes: cinco personas son asesinadas de forma aleatoria por un francotirador, al que pronto se le pone cara y nombre: James Barr, un veterano de la guerra de Afganistán. Tras ser detenido, el sospechoso se niega a declarar y tan sólo pide que se llame a un tal Jack Reacher, quien es poco menos que un fantasma del que no existen casi registros. Cuando el tal Recaher hace acto de presencia, todos piensan que acude en calidad de testigo o abogado defensor, pero en realidad es un policía militar que está convencido de la culpabilidad de Barr, por un acto similar que éste cometió en el pasado. Sin embargo, la abogada defensora convence a Reacher de que se convierta en su investigador y vea las pruebas desde otra perspectiva, lo que irá descartando invariablemente la condición de culpable de Barr.

Crítica: “Bueno, nadie ha dicho “puta”. Ella dedujo “fulana” y yo en realidad quería decir “zorra””. Es el puto amo. Puede eliminar a cinco tíos sin despeinarse, todas las mujeres quieren acostarse con él… y no necesita bolígrafos. Podría estar hablando de Tom Cruise, pero en realidad la descripción remite a Jack Reacher, aunque… tanto monta, que monta tanto. Antes de empezar la reseña como tal, debo confesar que Cruise es uno de mis ídolos cinematográficos. Sé que no es el mejor actor del mundo, y también estoy al tanto de todos sus escándalos con el rollo de la Cienciología y las cíclicas acusaciones de ser homosexual (que a mí, por otro lado, me la trae al pairo). Y desde luego, considero que lo que hizo a Nicole Kidman fue una putada sin cortapisas. Pero nadie puede cuestionarme que, como estrella de Hollywood, es la más rutilante del firmamento y la que realmente actúa como tal. Puede que cada uno de sus proyectos te interesen en mayor o menos medida, que hayas acabado renegando de la saga “Misión Imposible” (que va “a más” a cada entrega, por cierto) o que te sature el hecho de que prácticamente perpetúe el mismo personaje en cada una de sus películas. Lo puedes hacer, insisto. Pero no cabe duda que cada estreno suscita interés, puesto que sabe rodearse de la mejor gente de la industria, las cuales no tienen ningún impedimento en ponerse a su disposición y rendirle pleitesía. Por algo será. Un ejemplo perfecto de todo ello lo encontramos en esta película, cuajada de frases lapidarios y momentos muy “fuckers” que suscitarían la vergüenza ajena del respetable de no ser porque los propios implicados en el asunto te hacen ser partícipes de la broma. Es imposible imaginar “Jack Reacher” interpretada por otro actor, puesto que Cruise no sólo asume su condición de “principal reclamo” con un talante que muchos otros serían incapaces de aguantar, sino que literalmente se echa el peso de la historia a sus espaldas, convirtiendo en una “pasada” lo que de cualquier otro habría sido una “payasada”.

Resumiendo: lo que tenemos es un thriller muy setentero con un personaje al estilo Charles Bronson que no le importa tomarse la justicia por su mano, pero que huye de las sombras de los dramas trascendentales para marcar las tintas en los aspectos más “cool” de la propuesta, presentando a un protagonista que se eleva a categoría de icono desde su primera aparición en pantalla, y con un villano a la altura que infunde pavor sin necesidad de tener que mancharse directamente las manos con su adversario. Además, no falta la “chica guapa” que sirve más como florero que como otra cosa, habitual en este tipo de producciones, pero que al menos no se convierte aquí en distracción romántica del héroe. En definitiva, la sensación que el director imprime en los primeros compases del film, con ese prólogo contado casi exclusivamente a base de planos detalle, es de estar mostrándonos los mecanismos de un artefacto que funciona con la precisión de un reloj suizo. Y en efecto, “Jack Reacher” lo es. Es una máquina de entretenimiento. Ni más ni menos.

Memorable: la persecución en coche, que el propio Tom Cruise grabó sin necesidad de especialistas. Convenientemente, McQuarrie hace hincapié en ello mostrando un seguimiento secuencial del auto que maneja la estrella, lo que de paso da una perspectiva novedosa a este tipo de escenas de acción. El final, con un grupo de viandantes anónimos que se anteponen a la visión de la policía e incluso le facilitan una gorra para que se camufle, es sencillamente colosal.

Mejorable: hay un cierto tonillo misógino en algunas escenas y diálogos de la película, que podrían pasar desapercibidos si no fuese porque me recuerdan bastante a la primera escena de “Secuestro infernal” (“The way of the gun”), el primer trabajo del realizador tras las cámaras, y que sumado a lo que aquí acontece resultan un tanto mosqueantes. ¿Le rompieron el corazón en su adolescencia y no lo ha superado?


Parafraseando: a pesar de las descacharrantes líneas de diálogo del protagonista, me quedo con el soliloquio del detective que lleva el caso cuando intenta que Barr firme una declaración de culpabilidad: “Es la vida o la muerte, James. Quiero decir… que te va a caer la una o la otra. Éste es el fiscal del distrito. ¿Y sabes qué duda tiene? Si caminarás como un hombre o llorarás como un marica en el corredor de la muerte. Al fiscal le gusta la aguja, pero yo prefiero que un hombre como tú tenga una larga vida, hasta que pierdas los dientes… violado hasta que no  se distingan tus pedos de tus bostezos”.

domingo, 22 de enero de 2017

TERMINATOR: Génesis (2015)


Año: 2015. Director: Alan Taylor (“Thor: El mundo oscuro”). Intérpretes: Arnold Schwarzenegger (“Mentiras arriesgadas”), Emilia Clarke (Daenerys Targaryen en “Juego de Tronos”), Jai Courtney (“Invencible”), Jason Clarke (“El amanecer del planeta de los simios”), J.K. Simmons (reciente ganador del Oscar al Mejor Actor Secundario por “Whiplass”)Dayo Okeniyl (“Runner Runner”). Presuppuesto: 165 millones de dólares. Recaudación: 440 millones. Curiosidades: ya antes de su estreno, Paramount Pictures aseguró que ésta es la primera de una nueva trilogía. Convenientemente, el guión cifra ahora en el 2017 el famoso “Judgement Day”.

Sinopsis: Cuando John Connor (Jason Clarke), líder de la resistencia humana, envía el sargento Kyle Reese (Jai Courtney) de vuelta a 1984 para proteger a Sarah Connor (Emilia Clarke) y salvaguardar el futuro de la humanidad, un giro inesperado de los acontecimientos le sitúa en una línea del tiempo inesperada. Ahora, el sargento Reese se encuentra en un momento desconocido del pasado y se enfrenta a aliados inesperados, incluyendo el Guardián (Arnold Schwarzenegger), nuevos enemigos y una misión... Restablecer el futuro.

Crítica: “¿Trabajaste en la construcción?” “Hasta que me despidieron”. Siendo niño, mi padre siempre decía que no cuidábamos “las cosas”. Todo se nos rompía al año de su uso, puede que incluso antes, mientras que él lo cuidaba como si fuese “oro en paño”. Su ejemplo favorito era un radiocassette que compró haciendo la mili, un monstruo con la apariencia de un ladrillo que había resistido al calor del Sahara y a numerosos traslados por toda la geografía española hasta que por fin le dieron plaza fija en la comisaría de un pequeño pueblo de Murcia donde venimos a parar. Luego descubrimos lo de la “tecnología caníbal” y la política soterrada de las grandes empresas que manejan el mundo a día de hoy, donde todo se fabrica, precisamente, para que su uso sea limitado. Pero… ¡eh! No te preocupes… para cuando eso ocurra ya habremos sacado un modelo mejor, más bonito… y posiblemente más caro. La única explicación posible a que “Terminator: Génesis” no haya sido un éxito rotundo desde su estreno (como sí lo fue “Jurassic World”, propuesta con la que coincide en más de un punto) es esa confianza del público en que lo que están vendiéndole no es “la versión definitiva”, sino “una más”. Hace unos años, “Terminator 3: La rebelión de las máquinas” y “Terminator: Salvation” ya nos dejaron claro que iba a ser imposible superar a las dos primeras entregas realizadas por James Cameron. Pues bien… nos equivocamos. Después de todo el rollo que os he soltado, digamos ya sin género de duas que “Génesis” es la mejor película de acción del año. Sin más. Y no voy a decir “la mejor de la historia” porque no me quiero venir muy arriba. ¿Quiero decir con esto que es mejor que las citadas cintas de Cameron? No, lógicamente, en cuanto que depende de ellas para existir, estableciendo un curioso paralelismo con la intrahistoria propia del film. Pero recupera eseespíritu de la sorpresa, donde te da la impresión de que puede pasar “cualquier cosa”… aunque eso signifique el coger algunos de sus pilares fundamentales y pasárselos por el arco del triunfo. (ATENCIÓN SPOILER: lo siguiente yo no lo sabía, pero es que “paso” bastante de los tráilers, donde me han dicho que lo que voy a decir a continuación se destripa, pero por si acaso). Sí, amigos, de repente John Connor es el malo de la peli. Y no sólo eso, sino que ahora, en lugar de luchar contra un Terminator, lo hacemos contra una especie de “agente Smith”. La pregunta es: “¿Y qué coño importa?”. Sobre todo cuando los mismos que se rasgan sus vestiduras a continuación no tienen más remedio que reconocer que “Génesis” les ha entretenido como mero “blockbuster” y por sus multi-referencias auto-paródicas de las entregas precedentes. Asumirlo: nunca van a hacer una película de Terminator que os guste tanto como “Terminator” y “Terminator 2”. ¿Por qué? Bueno, porque seguramente vísteis la primera cuando la estrenasen por la tele, y la segunda cuando lo de ir al cine todavía era una experiencia novedosa para vosotros. Es lo mismo que me pasó a mí. No son las películas de ahora las que son malas… eres tú, que has crecido, y eso te jode. Y piensas que trastocar uno de tus mitos de juventud es como violar el recuerdo que tenías de ellos. Pues no. “Terminator Génesis” es un peliculón. Ah, y “las cosas”… se rompen, papá. A veces, sin explicación aparente. Y a fin de cuentas… ¿qué más da? Ahí está ese monstruoso radiocassette cogiendo polvo en el trastero. Tan inmutable… como inútil. Viejo y obsoleto.

Resumiendo: luchar contra un clásico de la ciencia-ficción es muy complicado. Sobre todo cuando se realizó en los ochenta, una época irrecuperable para todos aquellos cinéfilos que crecimos grabando en VHS todo lo que ponían por la tele o haciendo visitas diarias a los videoclubs. Efectivamente, la mayoría del reparto de esta nueva entrega parecen estar un paso por detrás de aquellos a quienes “homenajean”, pero sólo por ver a “Arnie” en estado de gracia, recuperado a plena potencia para la gran pantalla (algo que parecía imposible, admitámoslo), merece la pena.

Memorable: la primera mitad de la cinta es tan “fresca” como el año pasado lo fue “Guardianes de la galaxia”, verdadero referente de la que nos ocupa aunque pocos lo hayan notado. Jugar con los clichés para divertirte… no para que se conviertan en pesadas cadenas. Después de esa primera mitad… está la secuencia del autobús en el puente, sencillamente brutal.

Mejorable: como he dicho en el párrafo anterior, el film dirigido por Gunn el año pasado para Marvel Studios tiene mucho peso aquí. La desventaja que tiene “Génesis” es que no “empieza de cero”, sino que tiene a sus espaldas otras cuatro películas. Así, meter de repente un gag donde el T800 saluda a la cámara mientras le hacen la foto para el registro policial con el “Bad Boys” de Bob Marley de fondo… es algo que directamente “no pega” en la franquicia. En cambio, en “Guardianes de la galaxia” lo hubiéramos aplaudido hasta reventar.


Parafraseando: aunque no lo parezca, esta frase tiene mucha importancia para el devenir de los acontecimientos narrados aquí:“Puedes hacer esto. En lína recta… sólo avanza. Y no mires atrás. ¿Entendido?”.