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martes, 18 de abril de 2017

Crítica de "NICKI MINAJ: The Pinkprint" (2014)


Información general: reseña de “The Pinkprint”, tercer álbum de estudio de la rapera Nicki Minai, lanzado al mercado por Young Money y Cash Records en noviembre de 2014 con producciones de Birdman o Lil Wayne, entre otros. Con colaboraciones de Drake, Chris Brown, Beyonce, Ariana Grande o Skylar Grey, entre otros, debutó en el pusto 2 de la lista Billboard. Hasta la fecha, se han extraído los singles “Pills n Potions”, “Anaconda”, “Only”, “Bed of Lies” y “Truffle Buffer”. El videoclip de Anaconda batió el récord de visitas en YouTube en tan sólo 24 horas, al llegar casi hasta los 20 millones de reproducciones.

Crítica: en 2001, Jay Z lanzaba su sexto álbum de estudio, titulado “The Blueprint”, donde utilizaba el micrófono como si fuese el diván de un psiquiatra para erigirse como el mejor rapero de su tiempo y marcar el estándar de calidad al que el resto debían aspirar. Quizás ese sea el principal problema de “The Pinkprint”, las altas expectativas que la propia Nicki se puso (todo ello, recalcando que es su tercer trabajo, mientras que el de Jay Z era el sexto). Cuando juegas a ser “la mejor”, no te queda otra que demostrarlo; y más cuando el mismo año se ha publicado otra joyita como “Yeezus” (que insisto, por tercera vez: tampoco es el tercer trabajo de Kanye West, ya lleva unos cuantos más). De lo que no hay ninguna duda es de que nos encontramos ante el mejor álbum de la de Trinidad y Tobago (que por cierto, por fin hace un guiño a sus orígenes con “Trini Dem Girls”, con pegadizo ritmo de bongos y flauta de Pan), el más cohesionado de todos, donde sus distintas vertientes (la melosa, la estrella pop, la diva rap y… “la choni”) fluyen con armonía hasta crear un sonido homogéneo. A muchos les parece que el trabajo abusa de las baladas, pero no hay nada de malo si estas son buenas, y “Grand Piano” te abre las entrañas con ese desgarrador violín del final. A los que les gusten las atmósferas más oscuras ya tienen, por ejemplo, “Shanghai”. Sin embargo, sí es cierto que conforme han ido saliendo los singles, la mayoría han decepcionado, pues no funcionan igual de bien por separado que como parte de un conjunto. En realidad, es un punto a favor de la Minai, pues en otros trabajos hemos echado en cara lo mal que estaba escogido el orden del tracklist (por norma general, los singles siempre en los primeros puestos) mientras que en “The Pinkprint” se intercalan creando una transición lógica entre medio-tiempos y temas bailongos, al tiempo que no se te hace pesado la reiteración de “todos a la vez”. Más entendibles son críticas hacia el contenido de las letras, donde del esperanzador comienzo de “All Things Go” (donde habla del asesinato de su primo o de un aborto) pasamos a la banalidad de costumbre, con temáticas que van desde el recurrente “soy la mejor” hasta el siempre funcional “Me encanta follar”. Vamos… nada nuevo bajo el sol. Y sí, no os preocupéis que voy a hablar de ella. De esa canción. La canción. Antes decía que en “The Pinkprint” hay una canción para todo tipo de público de la Minai. Pero para todos… ahí está “Anaconda”, pieza clave del trabajo dedicado a endiosar aún más el trasero de la artista, con un ritmo frenético y un verso sencillo pero efectivo: “Me dijo que no le gustan las huesudas. Prefiere tener algo de donde agarrar”. La historia de la música está llena de álbumes que pasan a la posteridad por una única canción que eclipsa todas las demás. Es el caso de (por mencionar sólo un par de ejemplos y no alejarnos del hip hop), el “Hey ya” del “Speakerboxx(The love below” de los Outkast o el “Crazy in love” del álbum debut de Beyonce. “Anaconda” es el “Hey Ya” de “The Pinkprint”. Y ya sólo por eso, merece la pena escucharlo. Eso sí… mucho mejor en su conjunto.

jueves, 6 de abril de 2017

SANTAFLOW: Red vol. 1 El retorno del fénix (2014)


Información general: reseña de “Red vol.1: El retorno del fénix”, quinto álbum de estudio de Santaflow, lanzado en noviembre de 2014 directamente en internet a través de su propio sello, Magnos Enterprise, con colaboraciones de Norykko, Aitor y Santa RM. El propio Santaflow produjo los temas y lanzó los videoclips “Sin miedo a caer” y “Las cartas sobre la mesa”, realizados por Viktor Studios. Éste último videoclip, en su canal oficial, cuenta con más de un millón y medio de reproducciones.

Crítica: normalmente, cuando se habla de un disco de rap, surge la palabra “respeto”. El respeto es algo muy importante para los raperos; algo así como el “purismo” para los flamencos. Respeto bien sea por el “flow” o por el “mensaje”. En el caso de Santaflow abría que añadir también el respeto… por su “trabajo” y su “constancia”. Tengo que reconocer que, desde “Ave Fénix”, su rendición al AutoTune y su predilección por las bases “un-metaleras”, Santaflow (o su sonido) me han ido llegando cada vez menos y, en ocasiones, me ha parecido que, no sólo se había quedado estancado en su progresión, sino que rozaba el “auto-plagio”. Sus letras eran cada vez más genéricas, con su sempiterna lucha contra las “majors” y esa pose “anti-sistema” que, al contrario de lo que pretendía, parecía más una resignación que una decisión personal, con unos estribillos mecánicos y que no se distinguían demasiado (melódicamente hablando) de los distintos versos que intercalaban. Pero todo eso hay que justificarlo y ponerlo en su justo contexto, pues el chico se lo hace todo él solito y tiene que ser bastante difícil corregir tus errores si no tienes a nadie que te guíe y te ayude. Además, siempre se las ha ingeniado para colar un par de sencillos bastante potables en cada LP y su apoyo en Latinoamérica (donde ha girado un par de veces, algo que no han hecho muchos que cuentan con el respaldo de una multinacional) es incontestable. A saber de lo que sería capaz si contase con el apoyo de gente con medios y confianza. Éste “El retorno del fénix” es más de lo mismo en lo que respecta a lo señalado anteriormente. Se nota el empeño que ha puesto en temas como “Mi candidatura” o “Nadie es de nadie” para no realizar un disco egomaníaco, pero es como si le faltase convicción a la hora de ejecutarlo. Su primer single, “Sin miedo a caer” es un marca de la casa: sonido club, coro de Norykko y la presencia de Santa RM para darle una mayor difusión. Una decisión inteligente pero que, como señalaba arriba, suena a algo ya oído anteriormente. De los siete temas que componen este primer volumen de “Red”, sería en “Tiempo de lucha” donde la comunión entre beat y métrica se antoja como más acertada, con una atmósfera “in crescendo” de corte épico que recuerdan a un Timbaland sin recursos. Pero por lo que pasará sin duda a la historia esta mixtape es por “Las cartas sobre la mesa”, último track del trabajo donde Santaflow se explaya a gusto durante más de diez minutos con su otrora amigo Porta (aunque no le menciona directamente, es muy fácil de reconocer tanto por la letra como por el look de su sosías en el vídeoclip). Una canción que realmente suena a “sinceridad” por los cuatro costados y demuestra de lo que es capaz el de Algete cuando está realmente motivado y quiere “abrirse”. No digo que sea justificable ni cierto lo que cuenta (será, en todo caso, su versión) pero desde luego es digno de estudio que el susodicho haya sido objeto de dos temas tan sanguinarios como éste y el no menos famoso “Porta te bien”, de Aloy, donde hace años también se le daba de lo lindo. Una vez más, una buena elección de Santaflow por escogerlo como single, no sólo porque es de lo más notable del LP sino porque… ¿a qué negarlo?, también es muy comercial este tipo de polémicas. Él lo sabe y lo reconoce. Es honesto que lo asuma y, al mismo tiempo, demuestra que no es tonto. Casi quince años en la música, aunque sea de forma “underground”, le avalan. Lo único que lamento es que el respeto del que hablaba al principio de esta crítica deba ganárselo fantándoselo a los demás.

martes, 4 de abril de 2017

BARBRA STREISAND: partners (2014)


Información básica: reseña de “Partners”, el álbum número 34 en la carrera de Barbra Streisand. Producido por Babyface, quien también canta un tema a dúo con la artista, el LP fue lanzado en septiembre de 2014, con doce tracks clásicos de la diva, reinterpretados junto a estrellas de la música de ayer y de hoy como Billy Joel, John Mayer, Lionel Richie o Josh Groban; además de una “Deluxe Edition” que incorporaba otros duetos clásicos junto a Bryan Adams, Neil Diamond o Frank Sinatra.. El álbum entró directo al número 1 en la lista Billboard vendiendo más de ciento noventa mil copias, lo que la sitúa como la única cantante con un disco en el número uno en las décadas desde 1960 hasta nuestros días. Hasta la fecha, “Partners” ha vendido más de medio millón de copias en todo el mundo y es uno de los últimos trabajos de la artista de Brooklyn más exitosos.

Crítica: últimamente, no dejo de escuchar discos con concepción parecida a la que nos ocupa. Será que la música original ha muerto. O que se acercan las navidades. O las dos cosas. A sus 72 años, la Streisand se marca este “Socios” o “Parejas”, que bien podría haberse llamado “Capricho”, pues ha estas alturas de la película, la mujer ya puede hacer lo que quiera. Además, tiene uno de esos ganchos que te garantizan cobertura mediática en la publicación del disco: un “Love Me Tender” que gracias a la tecnología canta al unísono junto al mismísimo Elvis Presley. Y bueno, para el caso… los dos podrían estar muertos. Perdón, ya sé que me he expresado de forma un tanto brusca, pero “Partners” tiene una intención tan clara de sacarle los cuartos al personal que la presencia de la cantante resulta casi innecesaria en esta especie de “grandes éxitos” que se nos intenta vender como “algo más”. Y no es que no tenga méritos propios para hacerlo. Siempre es agradable escuchar a Michael Buble moviéndose como pez en el agua en el terreno que mejor domina; que la armónica de Stevie Wonder suene de nuevo en una producción reciente; constatar el buen estado de forma de John Legend; deleitarte con el poderío de la garganta de Andrea Bocelli o hacer un descubrimiento: en este caso, el de Jason Gould, hijo de la actriz, que canta junto a su madre un “How deep is the ocean” con una introducción orquestal que más parece una banda sonora. “Partners” es de esos discos que escuchas en la consulta del médico y te relajan o que te incitan a comprártelo en caso de estar en un centro comercial. Cumple su función perfectamente: es el regalo perfecto para estas fechas. No me extrañaría que te lo vendieran ya envuelto con lacito y todo. Pero es tan, tan, tan perfecto en su ejecución como producto de márketing que yo recomiendo no comprarlo, utilizar internet y hacer eso que la SGAE tan bien nos ha enseñado hacer predicando con su ejemplo. Creedme: la Streisand no lo va a notar. Ha vendido más de 75 millones de copias en toda su vida, tiene 2 Oscar, un Grammy, 5 Globos de Oro, un Tony y nosecuantos Emmy. ¿Qué más puede pedir? Pues eso: permitirse el capricho de regrabar algunos temas clásicos con lo más granado de ayer y de hoy. Y para el próximo año ya nos inventaremos otra cosa.

domingo, 5 de marzo de 2017

SMOKEY ROBINSON: smokey & friends (2014)


Información básica: reseña del disco de Smokey Robinson lanzado en 2014, que incluye 11 de sus grandes éxitos cantados a dúo con vocalistas de distintas generaciones y géneros como Aloe Blacc o Mary J. Blige.

Crítica: a sus 74 años, toda una leyenda del Salón de la Fama del Rock se rodea de “amiguetes” tan variopintos como Jessie J o Sheryl Crow para cantarle al mundo que aún sigue vivo y que tenemos que disfrutar de él lo que nos quede. Oportunidad perfecta para revisionar alguno de los temás más clásicos del r&b con duetos de músicos tan afines al propio Smokey (y a la vez, tan diferentes) como Elton John o John Legend. Fundador de The Miracles, antes de cumplir los veinte, Smokey Robinson ya había tenido su primer éxito con el grupo gracias al tema “Get a job”, compuesto junto a Berry Gordy. Sin embargo, el sencillo no supuso una fuente de dinero, así que, cansados de esperar a que la flauta volviese a sonar, Robinson le aconsejó a Gordy que montase su propio sello musical. Fue así como nació la Motown y el resto, como suele decirse… es historia. Smokey siguió siendo el vocalista de los refundados The Miracles pero también ejerció como director musical y principal compositor de la compañía, a la que aportó más de cuarenta éxitos para artistas tan reconocidos como Diana Ross, Marvin Gaye, The Four Tops, The Marvelettes o The Temptations. Con este currículum, es casi innecesario subrayar que esta especie de “grandes éxitos” se queda muy corto con su tracklist de apenas once canciones, pero quizás sea también uno de sus puntos fuertes ya que, una vez escuchado, te “obliga” a pulsar de nuevo el botón del “Play” o a tirar de YouTube para seguir disfrutando de una de las voces más cálidas y sensuales de la historia de la música, mucho antes de que naciesen Pharrell Williams o Prince. Además, “Smokey & Friends” tiene el buen gusto de respetar casi al cien por cien los temas en su versión original, con esa famosa sobre-producción y arreglos de cuerda que se convirtieron en el sello de la Motown y que aquí te trasladan a otro tiempo que, es muy probable que no vivieses, pero que de seguro fue mucho mejor en más de un sentido. Por último, y si todo lo anterior te parece poco, el álbum ofrece agradables sorpresas como las colaboraciones de Steven Tyler, vocalista de los nunca suficientemente valorados Aerosmith en la estupenda “You really got a hold on me”. O dos antiguos miembros de boybands:  el exNSYNC, JC Chasez, quien después de su fracaso en solitario, eclipsado por el éxito de su compañero Timberlake, ha quedado relegado a ejercer como jurado en programas de televisión o estas “apariciones especiales” para trabajos de Basement jaxx, Carlos Santana o Moby (en la inmortal “My Girl”); y Gary Barlow, de los ingleses Take That (en “Get Ready”), quien vive una segunda juventud tras conseguir que Robbie Williams regresara temporalmente al grupo. Pero, por encima de todos ellos, y como no podía ser menos, sobresale Smokey Robinson; sin duda, una de las pocas leyendas vivas de la mejor época de la música popular de la historia. 

viernes, 17 de febrero de 2017

NICK JONAS: nick jonas (2014)


Información básica: reseña del álbum homónimo, segundo en su carrera, de Nick Jonas, lanzado en noviembre de 2014 por Island Records. El disco se compone de once temas y cuenta con colaboraciones de Angel Haze y Demi Lovato. Se han extraído hasta la fecha tres singles: “Jealous”, “Chains” y “Teacher”.

Crítica: qué malo es tener ideas preconcebidas sobre algo (que no prejuicios, son dos cosas distintas). Y es que, a priori, había varios motivos para que no me gustase este álbum. Os daré tres: soy hombre, hetero y tengo treinta y tres tacos. Por eso, el fenómeno “Jonas Brothers” me dio más risa que otra cosa, y de éste chico sólo sabía que actualmente sale con una Miss Universo (Olivia Culpo, para más señas) y que se dedica a hacerse fotos en calzoncillos marcando tableta (un claro truco publicitario para vender su música). Así que pulso el “Play” y… oh, sorpresa… este “Nick Jonas” se revela como un disco de pop bastante decente, que aguanta bien varias escuchas y cuenta con algunos temas de esos que te pasas al mp3 para continuar disfrutándolo. Sí, vale… un disco con tanta producción detrás, donde hay otros intereses mediáticos que nada tienen que ver con la música… es lógico que sea, cuanto menos, “simpático”. Pero el chaval es co-autor de sus propios temas y también es cierto que hemos visto otros ejemplos de chicos o chicas que han salido de “boys o girls bands” (o viceversa… ¡ja!) y se los ha llevado el viento. Aquí, al margen de “Chains” (incontestable primer single) tenemos un “Jealous” donde Nick suena como un George Michael de la era Wham!, y a éste le sigue el ochentero “Teacher” que te hace mirar a izquierda y derecha buscando aparecer a Axel Foley. Hay otras cosas curiosas, como el piano cabaretero que marca el tempo en “Widerness” o la aparición de esa Angel Haze que no tenía el gusto de conocer y que se esfuerza por parecerse a Nicki Minai, lo que, junto a las previsibles baladas para que su público femenino lubrique, te dan la sensación a veces de estar escuchando un trabajo de Chris Brown… cuando Chris Brown quería ser Michael Jackson (es un poco rebuscado, lo sé). Volviendo a los orígenes del chico, el haber triunfado en un grupo siendo adolescente (y encima, como estrella del Disney Channel) tiene sus ventajas pero también sus inconvenientes. A su favor, éste Jonas tiene que su pose de “chico tierno pero que cuando quiere puede ser malote” le sigue valiendo como sello personal. Su ex novia, Miley Cyrus, lo tuvo más difícil, porque ser la “hija perfecta” te puede valer para muchas cosas… pero no para vender discos. Para eso, tuvo que convertirse en “esa zorrita a la que todos quisiéramos tirarnos”. Como decía, Nick Jonas lo tiene más fácil en este sentido. Pero igualmente, si detrás de la imagen no hay unas canciones que le respalden, los trucos de artificio que dan las campañas de publicidad no aguantan mucho. Y, afortunadamente, para él, este disco me ha dado argumentos para no volver a tomármelo a broma cuando saque el siguiente. Que sí, también lo volveré a escuchar. Por si acaso.

martes, 14 de febrero de 2017

PHARRELL WILLIAMS: G.I.R.L. (2014)


Información general: reseña de “G.I.R.L”, segundo disco en solitario de Pharrell Williams, lanzado en marzo de 2014 por Columbia dentro de su sello Interscope. El álbum se compone de diez canciones de las que se han extraído hasta la fecha los singles “Happy”, “Marilyn Monroe” y “Come Get It”. El primero de ellos, utilizado en la película “Gru 2” fue nominado al Oscar y se calcula que puede haber vendido como single unas cinco millones de copias. El LP tiene también colaboraciones de Justin Timberlake, Daft Punk o Alicia Keys.
Crítica: me pueden decir lo que quieran. Que su influencia en la peli era muy poca, que se lo merecía más “Frozen” por ser un musical… nunca en la historia de los Oscar se ha hecho mayor engañifa que con el hecho de no habérselo otorgado a Pharrell. Y sí, ya sé que es un premio cinematográfico que poco tiene que ver con la música, pero el tipo se lo merecía. Es imposible que no te caiga bien Pharrell Williams o no te alegres por él. Siempre en la sombra, ejerciendo como productor y cantante de estribillos para todo tipo de gente, desde Jay Z a Madonna, pasando por Britney, junto con The Neptunes tuvo su época dorada a comienzos de este milenio, donde su influencia en los discos más punteros del momento ayudaron a redifinir (y en muchos casos, a fusionar) el pop y el r&b. de su reivindicable grupo de rock y rap conceptual N.E.R.D., dio el salto en solitario con “In my mind”, en 2006, que curiosamente no fue el gran éxito que todos pensábamos, ni comercial ni artísticamente hablando. Como si el peso de ser estrella en solitario fuese demasiado para él. Así llegamos hasta 2013, donde sendas colaboraciones en el “Get Lucky” de Daft Punk y el “Blurred Lines” de Robin Thicke volvieron a ponerle en el disparadero. Una segunda oportunidad que no se le aparece a todos en la vida y que Pharrell está dispuesto a no dejar escapar. Ahí donde le véis, a pesar de que parece recién salido del “insti”, el tipo tiene ya los 40 tacos, así que posiblemente no tenga otra. Y, al contrario de lo que hiciese en su primer álbum, Pharrell se quita las presiones y las expectativas y se marca un sencillo álbum de funk alegre y vitalista, donde a su famoso falsetto (el más sexy de la música, con permiso de Prince) le suma unas guitarras y un aire que te recuerdan al James Brown de sus años mozos. Conceptualmente, “G.I.R.L” trata sobre lo mucho que le gustan al chico las mujeres, pero no resulta ofensivo como es la tónica habitual en la música de hoy en día (¿alguien dijo Chris Brown?) sino más bien las canciones son un poema dedicado a ellas. Un poema celestial (atención a los violines de “Marilyn Monroe”). Resulta paradójico que éste fuese el mismo que convirtió el sonido de Britney en algo sucio y pegajoso con su “I´m a slave 4 u”. ¿Os acordáis? Joder, los tiempos en los que la Britney seguía diciendo que era virgen… Bien es cierto que “G.I.R.L” sufre el conocido como “el mal del super-hit”; la influencia y el poder de “Happy” (más de 500 millones de reproducciones en su vídeo oficial de YouTube) es tan grande, que esperas con ansia el momento en que la famosa percusión de inicio empiece a sonar y todo lo que sea antes o después te da un poco igual. Quizás habría sido mejor incluirla la primera o la última dentro del tracklist, pero eso no quita que, en su conjunto, “G.I.R.L” suene simpático y fresco, y después de escucharlo una vez, seguramente vuelvas a darle al “Play”. Para volver a escucharlo. Entero. Hasta que suene “Happy”. Entonces, puede que repitas ese glorioso momento una y otra vez.


viernes, 10 de febrero de 2017

MICHAEL JACKSON: xscape (2014)


Información general: reseña del segundo LP póstumo de Michael Jackson, lanzado en mayo de 2014 y que contiene ocho canciones inéditas producidas por Timbaland, Rodney Jerkins, Stargate o Dark Child, entre otros, bajo la supervisión de LA Reid, seleccionadas entre los descartes que Jackson hizo para sus discos de estudio de entre 1987 y 2003.

Crítica: cuando alguien se nos va, por grande que sea, se va para siempre y sólo nos queda el recuerdo. ¿O no? Si habéis visto la “performance” de la pasada edición de los Premios Billboard, con el holograma de Michael interpretando “Slave to the rhythm”, habréis tenido que frotaros los ojos pensando que el Rey del Pop, en realidad, llevaba años escondido y esperando su regreso por todo lo alto (y si no la habéis visto, es fácil: usar YouTube). Desde luego, el propio Jacko debía estar sonriendo desde el cielo y aplaudiendo tanto la actuación de su alter ego como el lanzamiento de su segundo álbum póstumo con temas originales (y los que quedan: Sony firmó un contrato con sus herederos para sacar al mercado diez discos en siete años aunue esto, por supuesto, incluye recopilatorios). Al contrario de lo que pasaba en el anterior, titulado simplemente “Michael” y donde era más obvio que lo que escuchábamos eran descartes de otros álbumes, en “Xscape” hay algunas sorpresas increíbles y suponen un buen muestrario de la versatilidad del intérprete de “Billie Jean”. Porque, si algo era Michael Jackson, era un vocalista tremendo que ofrecía muchos registros: el agresivo (“Chicago”); el ñoño (“Loving You”), el creador de atmósferas (“Blue Gangsta”) o el visionario de ritmos imposibles (“Xscape”, que es la única que se presenta tal cual la planteó Jacko con el productor Rodney Jerkins, así que, para bien o para mal, no ha sido “toqueteada” sin su consentimiento). Pero, sobre todo, Michael era un artista universal, y es ahí donde brilla “Love Never Felt So Good”, tema pegadizo hasta la médula compuesto junto a Paul Anka y que nos devuelve al mejor Jackson, el de los ochenta, y donde la aportación de Justin Timberlake (el “heredero” que más se le aproxima) suena perfecta y elegante. Atemporal. No se puede decir lo mismo de la mencionada “Slave..” o “Do You Know Where Your Children Are”, que suenan artificiales y donde solo el conocido grito “Hee-hee” marca de la casa parece real. Se antoja bastante difícil de creer que MJ las hubiera lanzada tal y como se nos presentan aquí, sobre todo la segunda, con esa base musical que parece sacada de una máquina recreativa. Y sorprendente también, cuanto menos, el “leit motiv” musical que sirve de esqueleto a “A Place With No Name”, un homenaje (¿o plagio?) de las bases de “Leave Me Alone” o “The Way You Make Me Feel” (ambos temas incluidos en “Bad”, su LP de 1987). Pero de lo que no cabe duda es de que, despojadas de su artificiosa producción, las canciones de “Xscape” suenan a Michael Jackson por los cuatro costados y te dejan con las ganas de escuchar el álbum una y otra vez. Siempre nos quedará la duda de saber si, de haber seguido él con vida, las hubiésemos llegado a escuchar. Pero como dije al principio… ya no está. Se ha ido. Y “Xscape” es mucho mejor que un simple recuerdo.

miércoles, 8 de febrero de 2017

SAM SMITH: in the lonely hour (2014)


Información general: reseña de “In the lonely hour”, álbum debut del cantante británico Sam Smith, lanzado por Capitol Records en mayo del 2014 y del que se han extraído los singles: “Lay Me Down”, “Money On My Mind”, “Stay With Me”, “Like I Can” y “I´m Not The Only One”. El disco entró directo al uno en la UK Charts superando al “Ghost Stories” de Coldplay, y número 2 en la estadounidense Billboard, por detrás del “Ultraviolence” de Lana del Rey, siendo hasta la fecha el único artista que ha vendido más de un millón de copias en ambas listas en el 2014. Es uno de los favoritos en la próxima edición de los Grammy, con 5 nominaciones.

Crítica: hay que ser muy gilipollas para no celebrar la llegada de Sam Smith como el mejor cantante de este año (quizás de lo que llevamos de milenio). El año pasado, mis dos canciones favoritas fueron el inevitable “Happy” de Pharrell Williams y el “La la la” de Naughty Boy, que se desmarcaba del resto de éxitos discotequeros con la aportación vocal de Smith, un joven que ha llamado la atención por su espectacular falsetto pero que realmente tiene un registro amplísimo, agradable también en los tonos más graves. Muchos critican “In the lonely hour” por su (según el parecer de ellos) “pobreza musical”. No sé si se refieren a las canciones más acústicas o a la fusión en otras del soul con la electrónica, al estilo de la mencionada colaboración con Naughty Boy. O al equilibrio que se produce entre ambos estilos en el conjunto global. Lo digo porque sólo hay que escuchar algunos remixes de “Latch”, donde algún productor supuestamente prestigioso destroza el tema, para darse cuenta de que la sencillez, en la versión del álbum, con ese violín rasgado que entra justo a tiempo, son la mejor elección en este caso. Quizás el punto más en contra de Smith son las inevitables comparaciones con Adele, quien contaba además con su misma edad cuando lanzó su aclamado “21” (con lo que el factor “juventud” tampoco cuenta), y si bien el género o esas arrancadas de salvajismo épico en la magistral “I´ve told you now” (que, siendo lo mejor del disco, curiosamente no ha sido lanzado como single) pueden recordar a aquella, pero también es injusto poner un listón tan grande para un chaval que acaba de iniciarse en la industria (por cierto, el mencionado “21” de Adele era su segundo LP y no su debut, como es el caso). ¿Qué pasa? ¿Debemos tomar a partir de ahora, como vara de medir, a los más grandes en comparación con los que llegan? Pues entonces… vamos a quedarnos solos. “In the lonely hour” es un trabajo superlativo, que te transporta a otras épocas, aquellas donde la música todavía se juzgaba por emociones y no por cifras de ventas, contando además con uno de esos temas, el radiadísimo “Stay With Me”, que se seguirá escuchando durante generaciones como un clásico. Pocos discos del 2014 pueden decirlo. Lo mismo puede decirse de un artista que, con su primer trabajo, ha creado su propio sello característico (esa forma de romper las melodías con los falsettos, que en ocasiones suena a travesura infantil y en otras te sesga el alma como un afilado cuchillo). Lo dicho: “In the lonely hour” es uno de esos LP que, no sólo debes regalar, sino que también debes quedarte en tu estantería. Y sí, en eso sí que se parece al “21” de Adele.

jueves, 26 de enero de 2017

Crítica de "SFDK: sin miedo a vivir" (2014)


Información básica: reseña de “Sin miedo a vivir”, séptimo álbum de estudio del grupo hispalense SFDK, lanzado el 16 de diciembre de 2014 por SFDK Records, compuesto de 15 temas y dos bonus tracks y con colaboraciones de Alberto Gambino, Fyahbwoy, Little Pepe, Mala Junquera, Juaninacka, Shabu y Kriss. Hasta el momento, se han grabado los videoclips de “Todo lo que importa”, “Sin miedo a vivir”, “Lo intenté” y “Orgullo banderillero”.

Crítica: “Yo vine a cambiar el mundo, pero el mundo fue el que me cambió”. Hay un himno encerrado en mitad del tracklist del nuevo LP de los sevillanos donde Zatu se pone “épico místico” y recita con insistencia: “Yo sé que no estáis”, pareciendo querer constatar que tanto él como Acción Sánchez han llegado a algún lugar (¿a la cima?) y se han dado cuenta de que allí sólo están ellos. Cinco años han pasado desde que sacasen un disco conjunto (si exceptuamos el “Lista de invitados”, de 2011, que no era un disco de SFDK como tal), pero eso no quiere decir que hayan perdido el tiempo y, desde luego, su presencia en la escena musical de nuestro país no ha desaparecido. De hecho, ahí les tienen: con sólo tres temas(“Bajo el mismo sol”, “Sin miedo a vivir” y “Todo lo que importa”) se apoderan del “reggae muffin” y lo presentan como si fuesen ellos mismos quienes lo hubieran inventado; sin duda, lo mejor del nuevo trabajo, con un “buen rollismo” que contagia y te hace mover el cuello. Pero no es oro todo lo que reluce, y el antiguo “niño guey” que se hacía pajas en los ascensores ha crecido y ha formado una familia. Sí, sigue habiendo temas “de fumetas” (por lo menos uno: “Despacio pero voy”), pero el mc traza una elipsis entre “Lo intenté” y “Niñosespeciales” consciente de que ha llegado la hora de ir pensando en su legado, lo que quieras o no le provoca una responsabilidad que parece haber aceptado, con o sin resignación (“Es difícil aprender, sin tener en quien fijarse”). Y es que, mientras otros raperos huyen de la etiqueta de la “denuncia social”, SFDK la enarbolan bien alto y se curran un tema pegajoso, “Manos en el aire”, pero con una letra que no dejará indiferente a nadie: “Si hay un curro que es la caña y del que puedo dar fe, es el del notario y lo que cobran por leer. Y es que hay una leyenda urbana que me asquea, y es esa que dice que es barato el Ikea”.aunque la mejor constatación de su buen estado de forma es que ni siquiera tienen que esforzarse para dar lo mejor de sí mismo, y durante toda la hora que dura el LP hay frases tan sugerentes como “Mi rap es tu ex haciéndote una perdida” o “Ahora lo sé, te doy mi garantía, los hombres sí que lloran, Miguel Bosé se confundía”, que se lanzan como sin darle importancia. Musicalmente, hace poco escuché una entrevista donde Acción Sánchez reflexionaba sobre el rap español y argumentaba que si no evolucionaba era por culpa de los mcs, pues los djs estaban a muy buen nivel. Quizás ése sea uno de los éxitos de un álbum que, a pesar de su extensión, no resulta pesado, con un Zatu que va jugando con su voz adaptándose a los distintos “tempos” que su “hermano” le va proponiendo y quizás, con esto, creciendo tanto como letrista como vocalmente, algo que sabe apreciar en el tema “Agradecimiento”, otro de esos himnos que elevan la calidad de “Sin miedo a vivir”. Pero no me gustaría terminar sin destacar “Ella”, un blues que se destapa como una de las mejores baladas jamás escrita en nuestro territorio, que demuestra eso que el propio Zatu asevera en otro corte: “Puedes decir que no te gusto… no que no soy bueno”. Y es que, le pese a quien le pese, la salida al mercado de un nuevo trabajo de SFDK se ha convertido en una referencia obligatoria para la industria, al igual que pueden hacerlo el último de Alejandro Sanz, Rosendo o Vetusta Morla (por citar tres géneros distintos). Sencillamente imprescindible.

martes, 17 de enero de 2017

DAVID BUSTAMANTE: vivir (2014)


Información general: reseña del octavo álbum de estudio de David Bustamante, publicado en septiembre de 2014. “Vivir” se compone de once temas (incluyendo el bonus “Se acabó el amor”), grabados en México con el productor Mario Iván Contreras, con composiciones del propio Bustamante junto a colaboradores habituales como Luis Fonsi o Plablo López. Hasta el momento, se han extraído los singles “Feliz”, “Vivir” y “A partir de hoy”, habiendo sido certificado como disco de oro por sus ventas.
Crítica: vaya por delante que Busta me ha ido ganando con los años. Quiero decir… no es que sea fan suyo ni corra a escuchar su música cada vez que saca algo nuevo, pero de caerme mal ha pasado a parecerme un tipo coherente, simpático, que sabe hablar (algo que no se puede decir de todos los artistas, ni mucho menos) y currante. Sus ocho discos en poco más de diez años de carrera así lo avalan. Eso atestigua que, a día de hoy, sea de los pocos “triunfitos” que ha conseguido posicionarse como figura de nuestra industria, junto a Bisbal, Manuel Carrasco… y poco más (lógicamente, hablo de los que todavía revolucionan el panorama cada vez que sacan un nuevo trabajo, de los que simplemente siguen sacando discos y los escuchan unos pocos los hay a patadas). Dicho esto, no puedo evitar tras escuchar “Vivir”, recordar una entrevista a Julio Iglesias en las que nuestro “crooner” hacía una interesante reflexión, tras un piropo de la presentadora, donde le recordaba todos los discos que había publicado, en la cantidad de idiomas que lo había hecho y con artistas de la talla de Frank Sinatra o Diana Ross. El bueno de Julio venía a decir algo así como “Nadie se acordará de eso cuando me muera. Con el tiempo, se me recordará por no más de media docena de temas”. Bueno, pues eso es lo que he recordado con “Vivir”. No porque David se parezca a Julio (más bien a Raphael, cade vez más), sino porque lo que encontramos aquí son canciones muy correctas, bien producidas… pero “del montón” (dicho con respeto). En el mejor de los casos, suenan a trabajos anteriores del artista, como si el hecho de sacar nuevos LP fuese una rutina más que una búsqueda personal de mejorar. Que ojo, hay signos de madurez en el álbum, de estabilidad, de un tipo que es consciente de su propio peso dentro del sistema. Pero lo más destacado del nuevo tracklist son esos ramalazos de vitalidad contagiosa, como el tarareable “Feliz” o el no menos optimista “A partir de hoy” (de quitarse el sombrero ese videoclip con “supermujeres” luchando contra el cáncer de mama). Por esa senda debería haber seguido investigando, porque después hay otras nuevas aportaciones que, siendo nuevas, suenan a ya escuchadas. Sobre todo en esas baladas “folklóricas” tan del gusto del cantante de 32 años, donde puede lucirse con su incontestable buena voz, como “Vivir”, “Miento” o “Necesito” (donde abusa de ese estilo tan característico de atacar las frases, con ese “uooh” hasta el infinito… que ya cansa). Insisto: no es que sean malas canciones, es más bien que les falta “punch”. Tiene un problema sobre todo con las letras, que resultan impersonales y donde tira de las mismas metáforas manidas desde hace décadas. Un ejemplo en “Miento”: “Miento porque soy sin ti como una estrella sin el firmamento, sin ti como una ola que no encuentra el viento, soy una flor marchita en el tiempo, sin ti soy el vacío de este sentimiento…” y sigue. ¿Qué dice eso realmente de la persona que lo canta? Nada. Podría ser Bustamante o cualquier otro. Por eso, me gustaría reseñar “Los amigos” que es otra canción muy del estilo Busta, al menos en los últimos discos, pero que siempre aparecen ocultas entre el resto del tracklist, como si fueran de relleno y que en verdad son de lo mejor de los mismos, pues tienen una letra que podría haber escrito el gran Luis Eduardo Aute, donde se habla de un amor inocente, secreto y… (aquí está la gran diferencia) real. Como “Me moría por ella”, otra canción de un álbum anterior del cántabro, que pocos conocen y que, me imagino, tristemente, tampoco será recordada el día de mañana cuando se hable de su música. Quizás ya sea hora de cambiar de rumbo.