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viernes, 31 de marzo de 2017

Primer tráiler español de "Máquina de guerra"

Netflix ha revelado el primer tráiler en español de “Máquina de guerra”, película en exclusiva para el canal de servicio en streaming que podrá verse a partir del próximo 26 de mayo. La cinta está dirigida por David Michod (“Animal Kingdom”), autor también del libreto, y cuenta en su reparto con Brad Pitt (“Seven”), Tilda Swinton (“Y de repente tú”), Ben Kingsley (“El juego de Ender”… ver crítica), Anthony Michael Hall (“El club de los cinco”), Topher Grace (“Predators”… ver crítica) o Will Poulter (“El corredor del laberinto”… ver crítica), entre otros, y se basa en el libro de no ficción "The Operators: The Wild & Terrifying Inside Story of America’s War in Afghanistan", del fallecido periodista Michael Hastings. Pitt interpreta al general Stanley McChrystal, que saltó a la fama cuando lideró las fuerzas de la OTAN en Afganistán, y posteriormente cayó en desgracia por sus controvertidas declaraciones a la prensa. Desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

miércoles, 15 de marzo de 2017

Crítica de "INTERSTELLAR" (2014)


Año: 2014. Director: Christopher Nolan (“Origen”). Guión: Jonathan y Christopher Nolan. Intérpretes: Matthew McConaughey (“True Detective”), Anne Hathaway (“Los miserables”), Jessica Chastain (“La noche más oscura”), Michael Caine (“Las normas de la casa de la sidra”), Matt Damon (“The talented Mr Ripley”), Casey Affleck (“La muerte de Jesse James a manos del cobarde Robert Ford”), John Lithgow (Winston Churchill en “The Crown”), Wes Bentley (“American Beauty”), Topher Grace (“Predators”… ver crítica). Presupuesto: 165 millones de dólares. Recaudación: 675 millones. Premios: fue nominada a 5 premios Oscar, cosechando el de Mejores Efectos Visuales.


Curiosidades: el físico teórico Kip Thorne , cuyo trabajo inspiró la película, fue productor ejecutivo y actuó como consultor científico. Más tarde, él también escribió un libro tie-in, “La Ciencia de la Interestelar”. Thorne, que actualmente tiene 77 años, es amigo personal de Stephen Hawking y Carl Sagan, y su estudio intenta aclarar las implicaciones de las astrofísica en la teoría de la relatividad.


Sinopsis: en un futuro cercano, la Tierra ha llegado al colapso ante la falta de alimento, lo que ha llevado a una reconversión total del sistema: todos los habitantes del planeta dedican sus vidas única y exclusivamente al cultivo y recolección para la subsistencia de la especie. En esta anodina existencia se encuentra Cooper, un antiguo piloto de la NASA reconvertido en granjero, que tiene una estrecha relación con su hija Murphy, una chica mucho más inteligente que sus compañeros pero que, paradójicamente, se muestra temerosa de una especie de fantasma que tira los libros de la estantería en su habitación. Pero Cooper se verá obligado a tomar la decisión más difícil de su vida, separarse de Murphy, cuando inesperadamente descubre que el destino de toda la humanidad puede encontrarse en sus manos.


Crítica: “Sentido del humor: 75 por ciento” “Autodestrucción en diez… nueve…”. Salía uno del visionado de “Interestellar” agotado, como si acabase de correr una maratón. Y no es por las tres horas de metraje ni por la vibrante partitura de Hans Zimmer que te hacía saltar en la butaca. La última película de Christopher Nolan es una experiencia épica que exige mucho más de ti que el simple hecho de pagar una entrada y sentarte en la butaca de cine. Su epopeya galáctica te abre la mente, te vuela la cabeza y te la pone del revés, como si fuese un calcetín. El director es de los pocos realizadores que todavía entienden esto de hacer películas como una oportunidad de contar “la historia más grande jamás narrada”; una elección personal a la hora de enfocar su filmografía que bien podría llevarle al fracaso más absoluto (con los presupuestos que maneja, el día que se la pegue será de aúpa), pero que también te puede otorgar el mayor placer para un “cuentacuentos”: el de ver a la gente reír, llorar, encogerse en su asiento y, en resumen, emocionarse con tu propuesta. Y digo esto porque, haciendo una reflexión con un amigo, que salió del cine mucho menos maravillado que yo, la historia de “Interestellar” no deja de ser bastante simple (incluso recurrente, dentro de ese subgénero de la ciencia-ficción que podría considerarse “filosofía-ficción”) a pesar de su desenlace enrevesado. Es cierto, concedamos, que algunos giros de guión supuestamente sorpresas te los ves venir desde el principio (máxime si conoces los anteriores trabajos del autor); y también admitamos que el desenlace y epílogo de la cinta podría habérselos ahorrado y dejar otro donde el espectador pudiera formular sus propias hipótesis sobre lo que pasa al final del viaje (dicho esto porque, al dejarlo todo atado y bien atado, exige una complicidad con el espectador para que acabe claudicando con la peripecia). Todo esto podemos aceptarlo. Pero no deja de sumarle méritos al director. Porque un “cuentacuentos” es bueno… no sólo por las historias que cuenta… sino por “cómo” las cuenta. Y si en algo es maestro Nolan es en desestructurar sus películas para crear la quimera de puxxles complejos pero que no son más que una excusa narrativa para llevarte siempre por el camino que él decida.


En resumen: lo mejor que se puede decir de una cinta tan grandilocuente como ésta es, que después de tragarte sus tres horas de metraje, estarías dispuesto a verla otra vez desde el principio, dejándote con ganas de saber más sobre el complejo universo que despierta tu imaginación como cuando eras niño y jugabas con una caja de cartón. Una actividad, la de jugar, que uno pierde con los años y que nunca está de más que te sacudan para recordarte lo que es soñar.


Lo mejor: lo de los robots militares es una pasada y también esos otros mundos que los exploradores visitan, pero me quedo con ese plano donde el rostro de un McConaughey en estado de gracia va repasando los vídeos de sus hijos… que han crecido 23 años en apenas unos minutos.


Lo peor: hay muchos aspectos de la película que se tocan sólo tangencialmente y de los que a uno le gustaría saber más. Pero eso no tiene por qué ser necesariamente malo.



La frase: muchas veces se dice del cine de Nolan que resulta frío, arrogante, pretencioso y poco empático. Esta frase, en el tramo final de la historia, despertó no pocos sollozos en el pase al que asistí: “Porque mi padre me lo prometió”.

lunes, 13 de marzo de 2017

Crítica de "PREDATORS" (2010)


Año: 2010. Director: Nimrodh Antal. (“Habitación sin salida”) Producción: Robert Rodríguez (“Sin City”). Intérpretes: Adrien Brody (“EKing Kong”… ver crítica), Alice Braga (“Soy Leyenda”), Topher Grace (Eddie Brock/Veneno en “Spider-Man 3”), Laurence Fishburne (Morfeo en “Matrix”), Oleg Taktarov (“La búsqueda”), Danny Trejo (“Machete”), Louis Ozawa Changchien (“El legado de Bourne”). Presupuesto: 40 millones de dólares. Recaudación: 127 millones. Curiosidades: el primer borrador del guión abocetado por Rodríguez data de 1994, recién llegado a Hollywood.


Franquicia: la franquicia de “Depredador” se inició en 1987 con la cinta dirigida por John McTiernan y protagonizada por Arnold Schwarzenegger, seguida por la secuela “Depreador 2”, en 1990 y los dos crossovers “Alien vs Predator” (2004) y “Alien vs Predator 2” (2007). Actualmente, Shane Black dirige un reinicio de la saga protagonizada por Thomas Jane u Olivia Munn, entre otros, y que tiene previsto su estreno a principios de 2018.


Sinopsis: un grupo de asesinos y militares de todas las partes del globo terráqueo, sin ninguna vinculación entre sí, llegan a un remoto planeta donde son sistemáticamente perseguidos y cazados por un grupo de extraterrestres que quieren sus cabezas como trofeos. Ahora, deberán trabajar en equipo para tener alguna opción de sobrevivir.


Crítica: desde que llamó la atención de la industria con “El Mariachi”, empezó a rumorearse una propuesta que el realizador mexicano había vendido para una posible secuela de “Depredador”. Según los entendidos, esa sinopsis no era más que un plagio de la “Aliens” de James Cameron. Por fin, muchos años después, el proyecto vio la luz y, si bien es cierto que puede decirse que tiene algunas cosas en común con aquella, “Predators” no tiene nada que ver con la secuela de “El octavo pasajero”. Y esto no es algo bueno, sino malo. Porque lo que Cameron hizo fue ampliar el espectro de la cinta original de Ridley Scott, transformando una cinta de “terror con monstruo” en otra de “acción pura y dura”. Aquí, en cambio, no hay vuelta de tuerca que valga ni un intento arriesgado de llevar la franquicia por otro lado. “Predators” es un remake disfrazado o una puesta al día del largometraje original de John McTiernan estrenado en 1987. La historia (con algunas diferencias, claro, sólo faltaba eso), el desarrollo y la propuesta formal es la misma que en aquella. Con más efectos especiales y más acción. Aunque… tampoco demasiada. Me explico: lo peor de “Predators” es que, a pesar de que el efecto sorpresa ya no existe, pues todo el mundo sabe el aspecto de los monstruos, éstos tardan mucho en aparecer y el metraje juega durante su primera hora con ese falso suspense de “quién estará detrás de todo”. Vale, de acuerdo en que esta parte del film es imprescindible para presentar a los personajes humanos y crear cierta empatía con el espectador, pero es que estos son un mero cliché de estereotipos que difícilmente pueden resultar interesantes para la audiencia. Los caracteres se definen al primer vistazo, simplemente por su aspecto visual. “Predators” pues se traduce en una película que juega con el espectador de mala manera, independientemente de que cumpla el objetivo de entretener. Porque, por un lado, quiere captar a aquellos fans que llevan siguiendo al monstruito por desde el 87… y, al mismo tiempo, pretende captar un público nuevo a costa de sablear el film de McTiernan.


En resumen: si quieres ver lo mismo de siempre contado de la forma de siempre y no te importa que se perpetúe una saga auto-plagiándose… “Predators” te encantará. Todos los demás… abstenerse. Sin embargo, con retrospectiva siete años después de su estreno, hemos de admitir que después se han estrenado otros “falsos remakes” disfrazados de secuelas como “Terminator: Génesis” o “Jurassic World” a los que no les hemos puesto tantas pegas.


Memorable: las pocas evoluciones que se añaden a la fórmula: el hecho de que los Depredadores tengan un coto de caza, el pájaro-espía, la existencia de diferentes castas dentro de la propia raza extraterrestre y, sobre todo, los “perro-dators”.


Mejorable: se desaprovechan muchas otras cosas, como el personaje de Fishburne o la posibilidad de contar más sobre la cultura o la sociedad de los aliens. Ah, y el hecho de que por momentos parezca un episodio de “Lost/Perdidos”.



Parafraseando: Pues eso, que si quedaba alguna duda, el héroe nos lo explica todo, aceptando casi de inmediato una situación que a cualquier otro le volaría la cabeza… sin necesidad de un “Depredaor” lo hiciese por ti: “Nos han traído con un propósito. Este planeta es una reserva… y nosotros somos su presa”.