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viernes, 15 de septiembre de 2017

“Dick Tracy 2” sigue estando en los planes de Warren Beatty


Pese a que pueda sonar a chiste, Warren Beatty parece seguir dispuesto a hacer una secuela de su “Dick Tracy”… ¡a sus 80 años! Eso sí, el actor y director no ha especificado si también protagonizaría el film, con lo que podría estar pensando en sólo sentarse tras las cámaras, o incluso simplemente ejerciendo como productor. Cuando estrenó la primera (y única, hasta la fecha) cinta sobre el personaje, en 1990, con Al Pacino, Dustin Hoffman y Madonna, en el reparto, y amparado por la todopoderosa Walt Disney, Beatty siempre manifestó su intención de hacer más entregas, en una suerte de franquicia a lo “Indiana Jones”. Sin embargo, un desempeño económico menor del esperado, las críticas recibidas y, sobre todo, los conflictos legales con el “Chicago Tribune”, que sustentaron durante veinte décadas que eran los poseedores de los derechos de las tiras de prensa de Charles Gould, y por tanto, de su adaptación a la gran pantalla, dieron al traste con dichas intenciones. Ahora, solucionado el conflicto en los tribunales a favor de Beatty y preguntado al respecto de una nueva entrega, el actor contestó afirmativamente, si bien se negó a precisar más detalles. Para quienes duden de su capacidad para llevar a cabo el proyecto, recordemos que este mismo año estrenó “La excepción a la regla”, su última incursión como director/productor/intérprete. Para los más jóvenes, por otro lado, recordemos que el personaje de Dick Tracy nació en la década de los 30 como tira dominical, y era una suerte de “Eliot Ness” que luchaba contra la mafia de Chicago en plena recesión y tiempos de la “ley seca”. A la espera de más novedades, desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

viernes, 5 de mayo de 2017

Madonna tendrá su biopic en pantalla grande


Bajo el título de “Blond Ambition” (“la Ambición Rubia” en su traducción literal), Universal Pictures llevará a la gran pantalla la vida de Madonna, la indiscutible reina del pop desde hace más de tres décadas. El guión de Elyse Hollander lideró la popular “Black List” de Hollywood en 2016; una lista que se confecciona cada año con los mejores libretos que han circulado por los estudios pero que, por uno u otro motivo, no han llegado a producirse en los doce meses posteriores a su registro. En concreto, la historia se centrará en los inicios de la diva, a comienzos de la década de los ochenta, cuando se trasladó de su Michigan natal a la cosmopolita ciudad de Nueva York en busca de la fama y el proceso creativo que derivó en la composición de alguno de sus temas más emblemáticos previo a su debut en 1983. El proyecto todavía no tiene asignado director ni protagonista, si bien se espera que se realice un cásting a nivel mundial para buscar a la intérprete que encarne uno de los papeles más codiciados de la industria. Recordemos que un proyecto similar, centrado en Freddie Mercury, ya está mucho más avanzado y escogió a Rami Malek, el protagonista de la serie “Mr Robot”, como protagonista (ver noticia). Desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

sábado, 15 de abril de 2017

Crítica de "MADONA: mdna (2012)"


Información general: reseña del duodécimo álbum de estudio de la cantante Madonna, publicado por el sello Interscope de Universal en 2012. Producido, entre otros, por su antiguo colaborador William Orbit y nuevos gurús de la electrónica como Martin Solveig, se compone de 16 canciones, de las que se extrajeron tres singles oficiales (“Give Me All Your Luvin”, “Girl Gone Wild” y “Turn Up The Radio”) y dos singles promocionales antes de la publicación (“Masterpiece” y “Gang Bang”). El disco debutó número 1 en la lista Billboard pero en su segunda semana tuvo la mayor caída registrada desde la creación de dicha lista, acabando con un total hasta la fecha de más de medio millón de copias.

Crítica: “Despierta, exmujer/esta es tu vida”. “Intenté ser tu mujer/me limité, me tragué mi luz”. “Abogados, a chuparla/no teníamos un prenupcial”. “Cada hombre que entre por esa puerta será comparado contigo eternamente”. Eran los 80 y en “Like a Virgin”, la ambición rubia pregonaba al mundo entero que le encantaba follar. Un ejercicio de provocación que, sin embargo, también era un desnudo (literal) de su interior. Y así, el mundo se movió durante décadas al son que ella tocaba. Treinta años después, la diva vuelve a hacer ese mismo ejercicio y confiesa ante todo aquel que quiera escucharla que está dolida por su divorcio de Guy Ritchie. Que se siente culpable de la ruptura aunque, algunas veces, también le gustaría reventarle la cabeza. El problema es que eso ya no resulta tan provocativo, ni tampoco hay tanta gente que quiera escucharla. Y ni tampoco es ya una sorpresa ver lo flexible que se mantiene a sus cincuenta años. No es justo decirlo, pero cuando la ves con esos bodys moviéndose en los videoclips rodeada de sus bailarines gays… no sé, da un poco de vergüenza ajena. Que le importa un bledo, ya lo sé. Y por eso la queremos, pero… cuesta un poco más hacerlo. El mundo ya no se mueve al son que ella toca; es ella la que trata de moverse al ritmo del mundo. De ahí que el álbum tenga hasta siete productores (lo mejorcito que puedan pagar los cheques, dentro del mundo del electro) y la incorporación de Nicki Minai y M.I.A., un intento por mantenerse al día tirando de lo que sea “in” en ese momento, igual que en otras ocasiones tiró de Britney o Justin. El resultado es sorprendentemente homogéneo teniendo en cuenta la cantidad de manos involucradas en el proyecto, pero también es muy irregular (“Birthday song” tiene que ser de lo peorcito que haya grabado nunca), oscuro y artificial, con la voz de Madonna perdida entre los beats, apareciendo sólo en unas baladas que tampoco son de lo más destacable. Aunque… uh… ¡espera un momento! ¿De qué coño estamos hablando? Ella es Madonna. Es la chica que inventó el juego. Es la tipa que glorificó esto de la música pop, los videoclips, los cosmpolitan, etc. Mientras otros mitos de la música se dedican a vivir de las rentas, ella por lo menos se esfuerza en sacar material nuevo. Y, ya que los DJs de todo el mundo han dado buena cuenta de su discografía para samplers de todo tipo y remixes de tres al cuarto… ¿no va a poder hacerlo ella a la inversa? Pues mira… sí. Qué demonios. Le pagamos el capricho. Ya vendrán momentos en los que esté más inspirada.

miércoles, 5 de abril de 2017

MADONNA: The Immaculate Collection


Información general: publicado en 1990 por el sello Sire y distribuido por Warner Bros, “The Immaculate Collection” es el primer grandes éxitos de Madonna, que incluía algunos de sus temas más famosos de su (hasta entonces) corta discografía (su debut había tenido lugarn en 1983, apenas siete años antes). En él, la “ambición rubia” volvía a hacer gala de sus señas de identidad, mezclando sexualidad con temática religiosa. El título del recopilatorio es un juego de palabras con “la inmaculada concepción” y la artista se lo dedicó “al Papa” (posteriormente aclaró que no se refería a Juan Pablo II sino a su hermano). De los 17 cortes del disco, quince eran re-ediciones de algunos de sus sencillos (incluyendo sus 8 números uno hasta la fecha) y dos temas nuevos: “Rescue Me” y “Justify My Love”. Los dos fueron lanzados como singles, y éste último, con letra de Lenny Kravitz, fue muy polémico por su videoclip, calificado como “sexualmente explícito”. “The Immaculate Collection” es uno de los discos más vendidos de la historia, con más de treinta millones de copias, y la revista Rolling Stone lo posicionó en el puesto 278 de su lista “Los 500 Nejores Discos de la Historia”. Con posterioridad, Warner sacó al mercado una re-edición titulada “The Holiday Collection” que incluía otros éxitos descartados en la anterior, como “True Blue”.
Crítica: se agradece que, a día de hoy, la Reina del Pop siga esforzándose en sacar material nuevo (y no se limite a vivir de las rentas, como los Rolling), pero no es muy osado decir que lo mejor de Madonna ya ha sido publicado. Es más, puede que haya sido publicado… hace mucho tiempo, como atestigua este “grandes éxitos” de 1990. ¿Qué es lo primero que se te viene a la mente cuando piensas en Madonna? ¿”Like a Virgin”? ¿”La isla bonita”? ¿”Like a Prayer”? Todas están incluidas en este álbum, junto con algunas otras (de mis preferidas: “Into the Groove” y “Papa Don´t Preach”); canciones que no sólo son el legado de una artista, sino también la banda sonora de toda una década, la de aquellos maravillosos ochenta de calentadores, colores chillones, tintes oxigenados y purpurina en las zapatillas de baile. Musicalmente, puede apreciarse la evolución de Madonna, con esas baladas cantadas con esa vocecilla dulce que con el paso de los años se ha perdido y ese gusto por los coros góspel y esos sintetizadores pop que a veces recuerdan a la sintonía de los videojuegos de las máquinas recreativas (otro recuerdo de aquella época que se ha perdido).

Puede que Madonna (la auténtica) esté refugiada entre las pistas de este disco. Esa chica traviesa que apenas sabía lo que hacía cuando se subió a un escenario en la entrega de los premios MTV vestida de novia y provocó a la audiencia de todo el mundo enseñando la ropa interior. Puede que fuera esto todo lo que ella quería decir. Luego, cuando ya no supo qué hacer… fue cuando vinieron las “re-invenciones”. Que no lo critico, ojo. La singladura de Madonna es el retrato de una superviviente en esta industria que devora a los artistas como meros productos “fast food”. Pero la verdadera Madonna es la de “The Immaculate Collection”. Y punto.

miércoles, 22 de febrero de 2017

BRITNEY SPEARS: my prerrogative (2004)


Como todo adolescente de los 90, resulta casi absurdo confesar que Britney Spears fue uno de mis principales mitos eróticos del momento. Una niña inocente que jugaba a calentar al personal con la imagen icónica de “la lolita” y letras musicales con doble sentido sexual. Pero… ¿era algo más que eso? El álbum Greatest Hits: My prerogative lanzado en 2004 por su discográfica, Jive Records, trataba de demostrar que así era.
My prerrogative incluía los grandes éxitos de sus primeros cuatro discos de estudio (Baby One More Time, Oops I did it again, Britney y In the Zone) además de incluir tres temas  inéditos, dos de los cuales fueron lanzados como singles. En total, vendió alrededor del mundo casi 6 millones de copias, incluyendo una edición especial que incluía un segundo CD con remixes. La edición sencilla se componía de 17 tracks de temas pop, medios tiempos bailables, baladas y coqueteos con la música disco y el hip-hop; temas todos ellos muy conocidos comoToxic, I´m a slave 4 u y Me against the music (con la colaboración de Madonna).
“Dicen que estoy loca”, empieza susurrando en el tema que da título a este “grandes éxitos” mientras se pasea en lencería por el correspondiente videoclip. “Dicen que soy sucia”, insiste. Recordemos que esta es la misma chica que hacía pucheritos en televisión cuando le preguntaban si se había operado los pechos para hacerlos más grandes. Esa doble vertiente de niña virginal y aspirante a mujer fatal fue la que nos enganchó a todos durante aquella maravillosa década de “pop chicle”, y la que podemos encontrar en “My Prerrogative”.  “Nene, una vez más” (traducción de su primer gran éxito. Sí, el de las trencitas y el uniforme de colegio de monja) no iba sobre sexo. Tampoco “Ooops, lo he hecho otra vez”, con aquel mono de cuero ajustado rojo que todos en nuestra casa repasábamos frame a frame y ampliando la imagen para constatar que con aquello no podía usar ropa interior. Y ni tan siquiera “Soy tu esclava”, que tenía aquel sello característico de The Neptunes, sucio y pegajoso como echar un polvo en el mes de agosto. Ninguna de esas canciones iban sobre sexo. Giraban en torno a la “música”.

Y, sinceramente, al César lo que es del César. Dentro del fenómeno de las “lolitas pop”, Britney siempre ha sido la reina. Sobre todo al principio. Ni Mandy Moore ni ninguna otra de sus clónicas (lo que incluye a Christina Aguilera, aunque puede que ésta última haya progresado mejor) ha conseguido hacerle sombra. Después de este grandes éxitos, la diva dio más que hablar por sus problemas mentales, sus bodas, sus salidas nocturnas con Paris Hilton o sus actuaciones con algunos kilos de más. Pero, antes de eso, en el tiempo que cubre este disco, Britney era lo más. Era la nueva diosa del pop. Y se le perdonaba todo, incluso que reversionase un clásico del rock como elSatisfaction de los Rolling Stones. ¿Por qué? Bueno, porque ella lo cantaba de una forma en la que parecía una niñita picarona que no había encontrado todavía al hombre que consiguiera satisfacerla en la cama. Y todos pensábamos que podíamos ser ese hombre.