Pese a que pueda sonar a chiste, Warren Beatty parece seguir
dispuesto a hacer una secuela de su “Dick Tracy”… ¡a sus 80 años! Eso sí, el
actor y director no ha especificado si también protagonizaría el film, con lo
que podría estar pensando en sólo sentarse tras las cámaras, o incluso
simplemente ejerciendo como productor. Cuando estrenó la primera (y única,
hasta la fecha) cinta sobre el personaje, en 1990, con Al Pacino, Dustin
Hoffman y Madonna, en el reparto, y amparado por la todopoderosa Walt Disney,
Beatty siempre manifestó su intención de hacer más entregas, en una suerte de
franquicia a lo “Indiana Jones”. Sin embargo, un desempeño económico menor del
esperado, las críticas recibidas y, sobre todo, los conflictos legales con el “Chicago
Tribune”, que sustentaron durante veinte décadas que eran los poseedores de los
derechos de las tiras de prensa de Charles Gould, y por tanto, de su adaptación
a la gran pantalla, dieron al traste con dichas intenciones. Ahora, solucionado
el conflicto en los tribunales a favor de Beatty y preguntado al respecto de
una nueva entrega, el actor contestó afirmativamente, si bien se negó a
precisar más detalles. Para quienes duden de su capacidad para llevar a cabo el
proyecto, recordemos que este mismo año estrenó “La excepción a la regla”, su
última incursión como director/productor/intérprete. Para los más jóvenes, por
otro lado, recordemos que el personaje de Dick Tracy nació en la década de los
30 como tira dominical, y era una suerte de “Eliot Ness” que luchaba contra la
mafia de Chicago en plena recesión y tiempos de la “ley seca”. A la espera de
más novedades, desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!
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viernes, 15 de septiembre de 2017
viernes, 5 de mayo de 2017
Madonna tendrá su biopic en pantalla grande
Bajo el título de “Blond Ambition” (“la Ambición Rubia” en
su traducción literal), Universal Pictures llevará a la gran pantalla la vida
de Madonna, la indiscutible reina del pop desde hace más de tres décadas. El guión
de Elyse Hollander lideró la popular “Black List” de Hollywood en 2016; una
lista que se confecciona cada año con los mejores libretos que han circulado
por los estudios pero que, por uno u otro motivo, no han llegado a producirse
en los doce meses posteriores a su registro. En concreto, la historia se
centrará en los inicios de la diva, a comienzos de la década de los ochenta,
cuando se trasladó de su Michigan natal a la cosmopolita ciudad de Nueva York
en busca de la fama y el proceso creativo que derivó en la composición de
alguno de sus temas más emblemáticos previo a su debut en 1983. El proyecto
todavía no tiene asignado director ni protagonista, si bien se espera que se
realice un cásting a nivel mundial para buscar a la intérprete que encarne uno
de los papeles más codiciados de la industria. Recordemos que un proyecto
similar, centrado en Freddie Mercury, ya está mucho más avanzado y escogió a
Rami Malek, el protagonista de la serie “Mr Robot”, como protagonista (ver noticia). Desde Orgullo Fan…
¡seguiremos informando!
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sábado, 15 de abril de 2017
Crítica de "MADONA: mdna (2012)"
Información general:
reseña del duodécimo álbum de estudio de la cantante Madonna, publicado por el
sello Interscope de Universal en 2012. Producido, entre otros, por su antiguo
colaborador William Orbit y nuevos gurús de la electrónica como Martin Solveig,
se compone de 16 canciones, de las que se extrajeron tres singles oficiales
(“Give Me All Your Luvin”, “Girl Gone Wild” y “Turn Up The Radio”) y dos
singles promocionales antes de la publicación (“Masterpiece” y “Gang Bang”). El
disco debutó número 1 en la lista Billboard pero en su segunda semana tuvo la
mayor caída registrada desde la creación de dicha lista, acabando con un total
hasta la fecha de más de medio millón de copias.
Crítica: “Despierta,
exmujer/esta es tu vida”. “Intenté ser tu mujer/me limité, me tragué mi luz”.
“Abogados, a chuparla/no teníamos un prenupcial”. “Cada hombre que entre por
esa puerta será comparado contigo eternamente”. Eran los 80 y en “Like a
Virgin”, la ambición rubia pregonaba al mundo entero que le encantaba follar.
Un ejercicio de provocación que, sin embargo, también era un desnudo (literal)
de su interior. Y así, el mundo se movió durante décadas al son que ella
tocaba. Treinta años después, la diva vuelve a hacer ese mismo ejercicio y
confiesa ante todo aquel que quiera escucharla que está dolida por su divorcio
de Guy Ritchie. Que se siente culpable de la ruptura aunque, algunas veces,
también le gustaría reventarle la cabeza. El problema es que eso ya no resulta
tan provocativo, ni tampoco hay tanta gente que quiera escucharla. Y ni tampoco
es ya una sorpresa ver lo flexible que se mantiene a sus cincuenta años. No es
justo decirlo, pero cuando la ves con esos bodys moviéndose en los videoclips
rodeada de sus bailarines gays… no sé, da un poco de vergüenza ajena. Que le
importa un bledo, ya lo sé. Y por eso la queremos, pero… cuesta un poco más
hacerlo. El mundo ya no se mueve al son que ella toca; es ella la que trata de
moverse al ritmo del mundo. De ahí que el álbum tenga hasta siete productores
(lo mejorcito que puedan pagar los cheques, dentro del mundo del electro) y la
incorporación de Nicki Minai y M.I.A., un intento por mantenerse al día tirando
de lo que sea “in” en ese momento, igual que en otras ocasiones tiró de Britney
o Justin. El resultado es sorprendentemente homogéneo teniendo en cuenta la
cantidad de manos involucradas en el proyecto, pero también es muy irregular
(“Birthday song” tiene que ser de lo peorcito que haya grabado nunca), oscuro y
artificial, con la voz de Madonna perdida entre los beats, apareciendo sólo en
unas baladas que tampoco son de lo más destacable. Aunque… uh… ¡espera un
momento! ¿De qué coño estamos hablando? Ella es Madonna. Es la chica que
inventó el juego. Es la tipa que glorificó esto de la música pop, los
videoclips, los cosmpolitan, etc. Mientras otros mitos de la música se dedican
a vivir de las rentas, ella por lo menos se esfuerza en sacar material nuevo.
Y, ya que los DJs de todo el mundo han dado buena cuenta de su discografía para
samplers de todo tipo y remixes de tres al cuarto… ¿no va a poder hacerlo ella
a la inversa? Pues mira… sí. Qué demonios. Le pagamos el capricho. Ya vendrán
momentos en los que esté más inspirada.
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miércoles, 5 de abril de 2017
MADONNA: The Immaculate Collection
Información general:
publicado en 1990 por el sello Sire y distribuido por Warner Bros, “The Immaculate
Collection” es el primer grandes éxitos de Madonna, que incluía algunos de sus
temas más famosos de su (hasta entonces) corta discografía (su debut había
tenido lugarn en 1983, apenas siete años antes). En él, la “ambición rubia”
volvía a hacer gala de sus señas de identidad, mezclando sexualidad con
temática religiosa. El título del recopilatorio es un juego de palabras con “la
inmaculada concepción” y la artista se lo dedicó “al Papa” (posteriormente
aclaró que no se refería a Juan Pablo II sino a su hermano). De los 17 cortes
del disco, quince eran re-ediciones de algunos de sus sencillos (incluyendo sus
8 números uno hasta la fecha) y dos temas nuevos: “Rescue Me” y “Justify My
Love”. Los dos fueron lanzados como singles, y éste último, con letra de Lenny
Kravitz, fue muy polémico por su videoclip, calificado como “sexualmente
explícito”. “The Immaculate Collection” es uno de los discos más vendidos de la
historia, con más de treinta millones de copias, y la revista Rolling Stone lo
posicionó en el puesto 278 de su lista “Los 500 Nejores Discos de la Historia”.
Con posterioridad, Warner sacó al mercado una re-edición titulada “The Holiday
Collection” que incluía otros éxitos descartados en la anterior, como “True
Blue”.
Crítica: se
agradece que, a día de hoy, la Reina del Pop siga esforzándose en sacar
material nuevo (y no se limite a vivir de las rentas, como los Rolling), pero
no es muy osado decir que lo mejor de Madonna ya ha sido publicado. Es más,
puede que haya sido publicado… hace mucho tiempo, como atestigua este “grandes
éxitos” de 1990. ¿Qué es lo primero que se te viene a la mente cuando piensas
en Madonna? ¿”Like a Virgin”? ¿”La isla bonita”? ¿”Like a Prayer”? Todas están
incluidas en este álbum, junto con algunas otras (de mis preferidas: “Into the
Groove” y “Papa Don´t Preach”); canciones que no sólo son el legado de una
artista, sino también la banda sonora de toda una década, la de aquellos
maravillosos ochenta de calentadores, colores chillones, tintes oxigenados y
purpurina en las zapatillas de baile. Musicalmente, puede apreciarse la
evolución de Madonna, con esas baladas cantadas con esa vocecilla dulce que con
el paso de los años se ha perdido y ese gusto por los coros góspel y esos
sintetizadores pop que a veces recuerdan a la sintonía de los videojuegos de
las máquinas recreativas (otro recuerdo de aquella época que se ha perdido).
Puede que Madonna (la auténtica) esté refugiada entre las
pistas de este disco. Esa chica traviesa que apenas sabía lo que hacía cuando
se subió a un escenario en la entrega de los premios MTV vestida de novia y
provocó a la audiencia de todo el mundo enseñando la ropa interior. Puede que
fuera esto todo lo que ella quería decir. Luego, cuando ya no supo qué hacer…
fue cuando vinieron las “re-invenciones”. Que no lo critico, ojo. La singladura
de Madonna es el retrato de una superviviente en esta industria que devora a
los artistas como meros productos “fast food”. Pero la verdadera Madonna es la
de “The Immaculate Collection”. Y punto.
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miércoles, 22 de febrero de 2017
BRITNEY SPEARS: my prerrogative (2004)
Como todo adolescente de los 90, resulta casi absurdo
confesar que Britney Spears fue uno de mis principales mitos eróticos del
momento. Una niña inocente que jugaba a calentar al personal con la imagen
icónica de “la lolita” y letras musicales con doble sentido sexual. Pero… ¿era
algo más que eso? El álbum Greatest Hits: My prerogative lanzado en 2004 por su
discográfica, Jive Records, trataba de demostrar que así era.
My prerrogative incluía los grandes éxitos de sus primeros
cuatro discos de estudio (Baby One More Time, Oops I did it again, Britney y In
the Zone) además de incluir tres temas
inéditos, dos de los cuales fueron lanzados como singles. En total,
vendió alrededor del mundo casi 6 millones de copias, incluyendo una edición
especial que incluía un segundo CD con remixes. La edición sencilla se componía
de 17 tracks de temas pop, medios tiempos bailables, baladas y coqueteos con la
música disco y el hip-hop; temas todos ellos muy conocidos comoToxic, I´m a
slave 4 u y Me against the music (con la colaboración de Madonna).
“Dicen que estoy loca”, empieza susurrando en el tema que da
título a este “grandes éxitos” mientras se pasea en lencería por el
correspondiente videoclip. “Dicen que soy sucia”, insiste. Recordemos que esta
es la misma chica que hacía pucheritos en televisión cuando le preguntaban si
se había operado los pechos para hacerlos más grandes. Esa doble vertiente de
niña virginal y aspirante a mujer fatal fue la que nos enganchó a todos durante
aquella maravillosa década de “pop chicle”, y la que podemos encontrar en “My
Prerrogative”. “Nene, una vez más”
(traducción de su primer gran éxito. Sí, el de las trencitas y el uniforme de
colegio de monja) no iba sobre sexo. Tampoco “Ooops, lo he hecho otra vez”, con
aquel mono de cuero ajustado rojo que todos en nuestra casa repasábamos frame a
frame y ampliando la imagen para constatar que con aquello no podía usar ropa
interior. Y ni tan siquiera “Soy tu esclava”, que tenía aquel sello
característico de The Neptunes, sucio y pegajoso como echar un polvo en el mes
de agosto. Ninguna de esas canciones iban sobre sexo. Giraban en torno a la “música”.
Y, sinceramente, al César lo que es del César. Dentro del
fenómeno de las “lolitas pop”, Britney siempre ha sido la reina. Sobre todo al
principio. Ni Mandy Moore ni ninguna otra de sus clónicas (lo que incluye a
Christina Aguilera, aunque puede que ésta última haya progresado mejor) ha
conseguido hacerle sombra. Después de este grandes éxitos, la diva dio más que
hablar por sus problemas mentales, sus bodas, sus salidas nocturnas con Paris
Hilton o sus actuaciones con algunos kilos de más. Pero, antes de eso, en el
tiempo que cubre este disco, Britney era lo más. Era la nueva diosa del pop. Y
se le perdonaba todo, incluso que reversionase un clásico del rock como
elSatisfaction de los Rolling Stones. ¿Por qué? Bueno, porque ella lo cantaba
de una forma en la que parecía una niñita picarona que no había encontrado
todavía al hombre que consiguiera satisfacerla en la cama. Y todos pensábamos
que podíamos ser ese hombre.
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