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martes, 1 de mayo de 2018

No habrá más “Titanes” de Sam Worthington


Warner Bros ha cancelado definitivamente “Revenge of the Titans”, la que debía certificar la trilogía iniciada con el remake de “Furia de Titanes” y continuada posteriormente con “Ira de Titanes”. Así lo ha confirmado el protagonista de ambas entregas, Sam Worthington, durante el rodaje de las secuelas de “Avatar”. El actor ha señalado como causas del abandono del proyecto a las decepcionantes críticas de la segunda parte, estrenada en 2012, y los 300 millones de dólares recaudados, que pese a doblar el presupuesto de la cinta, no parecieron ser suficientes para que el estudio se animase a producir el cierre de la franquicia. Tal y como recordaréis, Worthington interpretó en dichos filmes a Perseo, hijo de Zeus (Liam Neeson) enfrentado a otros dioses de la mitología griega como Hades (Ralph Fiennes) o Ares (Edgar Ramírez). A la espera de más novedades, desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

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viernes, 7 de abril de 2017

Crítica de "HÉRCULES" (2014)


Año: 2014. Título original: Hercules: The Thracian Wars. Basada en: la serie limitada de Radical Toyz realizada por Steve Moore y Cris Holsen. Director: Brett Ratner (“Hora Punta 3”). Intérpretes: Dwayne Johnson (“San Andrés”… ver crítica), Rufus Sewell (“The Tourist”), Ian McShane (“Deadwood”), Joseph Fiennes (“Shakespeare enamorado”), Steve Peacocke (la serie australiana “Home and away”), John Hurt (“Alien, el octavo pasajero”), Rebecca Ferguson (“Misión Imposible: Nación Secreta”… ver crítica), Irina Shayk (la modelo, ex novia del futbolista Cristiano Ronaldo). Presupuesto: 100 millones de dólares. Recaudación: 210 millones.


La polémica: según Alan Moore, mítico guionista de obras maestras del cómic como “Watchmen” o “Batman: La broma asesina”, permanentemente cabreado con el mundo y especialmente con el del cine a tenor de las adaptaciones de sus obras, el guionista de la obra original, Steve Moore (sin parentesco con el anterior) le escribió una carta en la que se quejaba de que estaban utilizando su nombre para vender la película, a pesar de que él había solicitado su desvinculación del proyecto, al enterarse de las cláusulas abusivas del contrato en lo que respectaba a sus derechos de autor, que le concedían quince mil dólares para hacer con su obra lo que quisieran y le impedían ningún tipo de reclamación posterior. Desgraciadamente, la noticia nunca se pudo contrastar pues Steve Moore murió el mismo año 2014, antes del estreno del film.


Sinopsis: en la antigua Grecia, Hércules y su grupo de amigos (entre los que se encuentran una amazonas, un hombre medio-salvaje y un guerrero capaz de visionar el futuro) actúan como mercenarios al mejor postor, con el sobrino del héroe perpetuando sus hazañas y haciendo creer a todo aquel que quiera escucharle que su tío es en realidad el hijo de Zeus. La realidad es que el susodicho Hércules vive atormentado por la muerte de su familia, de la cual muchos le acusan a pesar de que él apenas tiene el vago recuerdo de haber visto al mítico perro Cancerbero devorando a su mujer e hijos. En esta situación, el grupo es contratado por el rey de Tracia para librarles de un ejército de “minotauros” y otros diablos que les acosan, según dicen los pocos que han sobrevivido a su encuentro, con lo que el equipo deberá preparar a un montón de campesinos e instruirles en la batalla más difícil de sus vidas.


Crítica: “¿Creéis que sabéis la verdad sobre él? No sabéis nada”. De entrada, “Hercules” no es lo que parece. Es bastante más infantil(juvenil de lo que prometían sus tráilers y eso, en esta historia épica, si bien ofrece una de aventuras a la antigua usanza, aquí juega en su contra. Sí, vale: es mejor que la de Renny Harlin que nos llegó también hace unos meses, pero vamos… tampoco es mucho decir. Es más: se parece terriblemente a la cutre serie de televisión de los 90 que surgió a rebufo de “Xena, la princesa guerrera”, con un Dwayne Johnson que, puesto que no puede dar la talla en los momentos de drama, pues se dedica a imitar a Kevin Sorbo y su mueca de “hay que ver lo que se hace por dinero”. Insisto: no podemos decir que esta “Hercules” sea una mala película. No lo es. Pero también se queda lejos de lo que podría haber sido. Y, a pesar de sus logradas escenas de acción al más puro estilo de blockbuster veraniego, por momentos también coquetea con el homenaje a aquellas películas de Simbad con presupuesto de serie B. Aunque claro, en este caso… la “serie B” ha costado 100 millones de dólares. Pese a todo, e insisto, “Hércules” podría considerarse como una buena optimización de los recursos, con una deslumbrante puesta en escena cortesía de la famosa (e imprescindible, a día de hoy) “pantalla verde”, y con un “The Rock” entregado a la causa, luciendo su vigoréxico cuerpo y exudando ese carisma “buenrrollista” que le han posicionado a día de hoy como una de las estrellas de Hollywood más queridas por el gran público. Para mí gusto, le falta un poco de ese (por otro lado, paradójico, en este caso) factor humano que tanto persigue el héroe de esta epopeya, pero oye… nadie es perfecto. Ni siquiera un semi-dios.


Resumiendo: con una premisa que también podría considerarse como un “remake” mitológico de “Los siete samuráis” de Akira Kurosawa, sin dejar a un lado el “300” de Zack Snyder y Frank Miller (sin duda, una de las películas más influyentes de las últimas décadas, le pese a quien le pese), esta nueva revisión del hijo de Zeus es una puesta al día de los antiguos “péplums” qu servían como acompañamiento en una sesión doble dominical de hace unas décadas; una producción al servicio del espectador con mucho humor, acción, argumento lineal y el sentido épico más arcaico. Vehículo de lucimiento, al igual que aquellas cintas, a la estrella del cartel, un Dwayne Johnson sublimado aquí a su máxima potencia, con un elenco de secundarios que “rellenan” pero no “estorban”. Una película tan simpática como su protagonista… pero quizás igualmente simplona.


Memorable: la recreación de “Los 12 trabajos de Hércules”, ampliamente usados para la promoción del film pero que, en verdad, poco tienen que ver con la historia que se nos presenta. Resulta bastante desconcertante que el metraje no se regodee más en estas secuencias, habida cuenta de lo bien que lucen.


Mejorable: que, si de disfrutar se trata, podría haber salido más tiempo en pantalla la ex novia de Cristiano (que, si mal no tengo entendido, ahora tiene un hijo con Bradley Cooper y siempre se dijo que le había sido infiel al jugador del Real Madrid en el rodaje de esta cinta con “The Rock”… bueno, no estoy muy al tanto de la prensa del corazón).


Curiosidades: según declaraciones del propio Johnson, estuvo trabajando durante ocho meses de manera intensiva para meterse en el papel de Hércules, hasta el punto de convertirse prácticamente en un monje budista que no hacía más que entrenar y dormir. Preguntado, no obstante, si repetiría la experiencia, contestó que lo haría: “no sólo una, sino incluso dos veces más”. A ninguno se nos escapa, dado el cariz del Hollywood de hoy en día, que el antiguo luchador estaba dejando caer la posibilidad de completar una trilogía. planes, sin embargo, que no se han concretado ni parece que estén en la mente de sus responsables.



Parafraseando: Hercules duda de que con apenas sus amigos y un puñado de campesinos sea capaz de cambiar el curso de una guerra que parece perdida: “Sólo soy un mercenario que lucha a cambio de oro”. “Como nos vemos a nosotros mismos es inconsecuente… Como nos perciben los demás es importante. Y tu nombre, te guste o no, es un grito de guerra”.

miércoles, 15 de febrero de 2017

WONDER WOMAN: sangre (2011)


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Información editorial: reseña de “Blood”, arco argumental comprendido entre los números 1 al 6 de “Wonder Woman”, según el relanzamiento de DC Comics, “The New 52”, acontecido en septiembre de 2011. La colección es obra de Brian Azzarello (guión) y Cliff Chiang, con algunos “fill-ins” de Tony Akins. En España, ECC lo editó en el tomo titulado “Sangre”, en un volumen de 160 páginas al precio de 16.95 euros.

Antecedentes: aunque oficiosamente forma parte de la “Trinidad” de DC Comics y ha sido el gran personaje femenino de la editorial desde su creación en la década de 1940, Wonder Woman nunca ha sido uno de los títulos más vendedores y el curso del resto del universo no ha girado en relación a ninguno de los eventos planteados en su cabecera, algo que sí ocurre con Superman o Batman. Desde 2006, además, la revelación de que la princesa amazona asesinó a Maxwell Lord tras lo ocurrido en “Crisis de Identidad” llevaron al personaje primero a ceder su cetro a su prima Donna Tory y posteriormente a intentar ser reconducida sin el éxito esperado por J.M. Straczynski. Así las cosas, y con una película en solitario en el horizonte, DC aprovechó su famoso relanzamiento para empezar prácticamente de cero confiando en el buen saber hacer de Brian Azzarello, autor no asociado comúnmente al género superheróico, responsable de “100 balas”, y al casi desconocido dibujante Cliff Chiang, hasta la fecha visto en “Blanco Humano” o “Greean Arrow y Canario Negro”. Ambos autores plantearon un nuevo rumbo más cercano a la brillante y recordada etapa de George Pérez, involucrando a Diana Prince en su vertiente más mitológica, en una etapa de larga duración aclamada por la crítica.

Historia: Zeus ha desaparecido del trono del Olimpo, así que la vacante es pronto objeto de deseo del resto de deidades: empezando por su esposa Hera, sus hermanos Hades y Poseidón, o sus hijos Apolo y Ares. Aprovechando la coyuntura, además, Hera se dispone a matar a todos los hijos bastardos de Zeus, lo que pone en un grave aprieto a una humana llamada Zola, que intentará seguir con vida gracias a la ayuda de Hermes, el mensajero de los dioses, y la propia Wonder Woman.

SPOILER: durante la aventura, que les lleva desde París a la isla de Themyscira, hogar de las amazonas, Diana descubre que su origen (un bebé de barro al que su madre Hipólita dio forma y la magia de los dioses dio vida apiadándose de su falta de fertilidad) es falso. En realidad, Diana es fruto de la relación de Hipólita con el propio Zeus, lo que hace de ella misma una bastarda que podría matar a su padre y ocupar su trono, según algunas profecías. Repudiada por sus compañeras, Diana abandona Themyscira junto a Hermes, Zola y su recién descubierta hermana Discordia, mientras Hera hace acto de presencia en la isla y convierte a Hipólita en una estatua de piedra y al resto de amazonas en serpientes, como represalia por haberla engañado. Finalmente, Hades raptará a Zola y la llevará consigo al inframundo, como medida de presión para que Wonder Woman le consiga el trono del Olímpo.

Crítica: ya sé que estáis pensando, en caso de que hayáis leído la sinopsis sin haber ojeado el cómic original, que lo que aquí tenemos es una especie de “Ira” o “Furia de Titanes”, cosa que realmente podría funcionar como concepto en viñetas (toda vez que sus virtudes como película son harto discutibles… hablando siempre del “reboot”, ojo). Nada más lejos de la verdad, pues Azzarello plantea un buen equilibrio entre la mitología y la re-invención de todo el entramado que rodea a la “princesa guerrera” (me gusta llamarla así, a pesar de ser consciente de estar hablando de “WW” y no de “Xena”, pero esta especie de “rollo bollo” con Zola da que pensar), en un acercamiento más propio al cómic independiente, con un desarrollo de personajes muy amplio y cierto toque “kitsch”, donde Wonder Woman no es la protagonista, sino la excusa para crear un universo propio a su alrededor. Azzarello, pues, dota por fin a Diana de un grupo de secundarios que bien meecen el precio de portada, pues no sólo es atípica la nueva versión de los dioeses, sino que nuevas creaciones como ese “medio-hermano” llamado Lennox que combatió en la II Guerra Mundial y que “pasa de todo” lo concerniente a su árbol genealógico roban el centro de la atención del lector. Puede que algunos echen en falta la epicidad superheróica de otros títulos, pero para eso, DC ya creó el título “Superman(Wonder Woman”. Aquí, no sólo hacen mutis por el foro el resto del universo DC, sino que la injerencia de crossovers o eventos es nula, lo que permite a Azzarello contar su historia, que es mucho más amplia y compleja de lo que muestran estos primeros seis números que, no obstante, son un buen punto de partida. A colación con el tono de la serie, tenemos el dibujo de Cliff Chiang, amado por algunos por su limpieza, narrativa y estilo “naif”, y odiado por aquellos que gustan más del dinamismo enérgico y realismo de otros autores. En lo único que coincidimos todos es en que “encajan” con el atípico acercamiento que su escritor ha dado al personaje.

Resumiendo: para algunos, “Wonder Woman” es ese título “tapado” del relanzamiento de DC Comics que realmente funcionó como tal para el caso que nos ocupa, frente a otros como el de Superman que se antojaron como más discutibles. Sin duda, la “Wonder Woman” de Azzarello será de esas etapas que los fans del personaje recordarán durante décadas, procurándole un entorno donde realmente pueda entenderse su concepto como personaje dentro del resto del universo superheróico al que pertenece. La inclusión de Diana en la colección de la “Justice League” y su co-protagonismo con su “novio” Superman en otro título hacen que ésta colección sea realmente un campo de cultivo para el desarrollo de Wonder Woman en la difícil empresa de consolidarla realmente como una “diosa” y pilar fundamental de la editorial. Imprescindible para su mito fundacional de amplio espectro una vez nos llegue la película protagonizada por Gal Gadot.