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sábado, 11 de marzo de 2017

Definitivamente, no habrá "Hellboy 3"


Guillermo del Toro ha sido tajante y en la última ocasión que le han preguntado sobre el asunto ha dicho estar al 100% seguro de que NO habrá “Hellboy 3”, después de haberse reunido con Mike Mignola y Ron Perlman, a la sazón creador del personaje y protagonista, respectivamente, de las dos entregas precedentes: “Hellboy” (ver crítica), estrenada en 2004, y “Hellboy: El ejército dorado” (ver crítica), que le siguió en 2008. Tanto es así que el realizador mexicano ya se encuentra rodando “The Shape of wáter” (“La forma del agua”, traducción literal), su próximo proyecto, que se estrenará en algún momento de este 2017.  Protagonizada por Sally Hawkins, Octavia Spencer, Michael Stuhlbarg, Richard Jenkins y Michael Shannon, se trata de un thriller fantástico con apariencia de "un romántico cuento de hadas" ambientado en 1963, en plena Guerra Fría. Su argumento sigue a una trabajadora (Hawkins) de un laboratorio en el que se encuentra encerrado contra su voluntad un extraño hombre anfibio a quién, a la postre, ayudará a escapar tras enamorarse de él. Para más adelante, Del Toro tiene pendiente el reboot de “La mansión encantada”, para Walt Disney Pictures, que podría protagonizar Ryan Gosling (ver noticia). Y desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

Crítica de "Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos" (2016)


Año: 2016. Dirigida por: David Yates (“La leyenda de Tarzán”). Escrita por: J.K. Rowling, en su debut como guionista, adaptando su propia novela. Intérpretes: Eddie Redmayne (ganador del Oscar por “La teoría del todo”… ver crítica), Dan Fogler (“Llévame a casa esta noche papi”), Katherine Waterston (“Alien: Covenant”), Alison Sudol (“Between Us”), Colin Farrell (el Bullseye de aquella película de “Daredevil”), Samantha Morton (“Minority Report”), Ezra Miller (el “Flash” de “Justice League”), Ron Perlman (“Hellboy”… ver crítica), Jon Voight (“Cowboy de medianoche”), Johnny Depp (Jack Sparrow en “Piratas del Caribe”). Presupuesto: 180 millones de dólares. Recaudación: 812 millones en todo el mundo. Premios: ganó el Oscar al Mejor Diseño de Vestuario, siendo la primera entrega de la franquicia “Harry Potter” en obtener una estatuilla.


Franquicia: es la novena película basada en el mágico universo creado por J.K. Rowling tras las adaptaciones del niño mago “Harry Potter” estrenadas entre 2001 y 2011. A modo de precuela, se espera que “Animales Fantásticos…” se convierta a su vez en una pentalogía. La idea fue propuesta por la propia autora al saber que Warner Bros planeaba continuar de algún modo con la saga, y prefirió ser ella misma quien se hiciese cargo de continuar con su creación, dotando de vida e historia propia a uno de los libros que los alumnos debían estudiar en la Escuela de Hogwarts.


Sinopsis: en 1926, Newt Scamander llega a la ciudad de Nueva York con un misterioso propósito. Nada más bajar del barco, sin embargo, se ve envuelto en problemas cuando intercambia su maleta con un “nomag” (un ser humano común y corriente), aspirante a repostero, lo que a la postre permitirá que una serie de criaturas mágicas que Newt escondía en su maletín ampliado queden libres por toda la ciudad, corriendo el riesgo de que la presencia del mundo de los magos salte a la luz pública. Al tiempo, el”Auror” (una especie de cazador de seres oscuros) Percival Graves irá en pos de una presencia maligna que, sin embargo, parece querer utilizar de algún modo en su beneficio.


Crítica: la primera palabra que me viene a la cabeza tras el visionado de la cinta es “inteligencia”. Creo que estaremos todos de acuerdo en que a una película de estas características, en gente como nosotros que ya tenemos “el culo pelado” (como decía el gran Luis Aragonés), se le deben exigir una serie de cosas. A saber: primero, que sea fiel a su universo intrínseco; segundo, que aporte algo más aparte de ser un remedo de lo anterior, y amplifique dicho universo; tercero y, esencialmente, que sea entretenida.  Todo esto se cumple en “Animales Fantásticos…”, lo que denota que sus artífices han usado un poco la cabeza al a hora de plantearla, algo que no suele pasar tan a menudo como la gente da por hecho. Rowling y Yates, dupla artística de guionista y director indispensables para hacer una transición fluida entre la anterior saga y la que nos ocupa, son conscientes de que el público potencial de “Harry Potter” ha crecido, así que una nueva saga protagonizada por niños no les va a llamar la atención lo suficiente como para seguir “enganchados”. Por otro lado, trasladar la acción a Estados Unidos es igualmente acertado, por tanto en cuanto supone un contraste con lo ya sabido, amén de darles a los “yanquis” (que son, no olvidemos, gran parte de su audiencia) su propia mitología mágica. Por último, pero no menos importante, la guionista maneja el sabio recurso de introducir un toque humorístico en la figura de un “Sancho Panza” (o un “Ron Weasley” más fondón, si preferís), que para más inri es humano, con lo que podremos empatizar rápidamente con él y servir de paso para explicar algunos conceptos a los no iniciados, que el resto de personajes, por su naturaleza fantástica, no tendrían necesidad de reseñar.


Concluyendo: toda vez que las peripecias del niño mago me pillaron un poco talludito, fui un seguidor de la franquicia anterior pero sin sentirme nunca devoto de la misma. Sin embargo, he de admitir que se me dibujó una sonrisa en los labios cuando vi el logo del estudio y los primeros compases del tema característico de la serie compuesto en su día por el gran John Williams. Lo que sigue en pantalla, si bien no es más que una aventura bastante convencional, alcanza el notable por su portentosa imaginería visual, llena de pequeños gadgets que realmente dotan de entidad propia a esta nueva incursión en el universo mago, más allá de ser un despliegue de efectos visuales sin sentido. no es la mejor película del año, sin duda, pero te deja con ganas de más. Y cuando hablamos de una película que aspira a producir nada menos que cuatro secuelas… creo que eso es más que suficiente.


Memorable: las alusiones a la I Guerra Mundial, donde se deja entrever que los magon también lucharon en la contienda (en teoría, contra otros mgaos y criaturas del bando rival), lo que remite a a aquella miniserie de cómics escrita por Kurt Busiek y dibujada por nuestro Carlos Pacheco, “Arrowsmith”, que esperamos resucite algún día y… ¿por qué no?... podamos ver también en pantalla grande.


Mejorable: si bien hay una sorpresa final que no me esperaba para nada, desde los primeros trailers ya era muy obvio quién era el villano de la función. A su favor tiene que la trama principal no gira en torno a ello y ni tan siquiera es una de esas sorpresas que se guarden para el desenlace. Por otro lado, la saturación de escenas recreadas directamente con ordenador me llevó a percibir en algunos momentos cierta sensación de artificio. Hecho de menos algunos efectos más “artesanales”, pero quizás se deba a que crecí durante los ochenta.



Parafraseando: sin duda, el mayor derroche de fantasía se encuentra dentro del maletín de Scamander, que muestra un auténtico zoo de distintas criaturas que hasta la fecha no habíamos visto y, alguna de ellas, ni siquiera nos habíamos atrevido a imaginar. Sin embargo, Newt se muestra preocupado por ellas: “Tengo que irme. Y encontrar a los que se han escapado antes de que les hagan daño” “¿Les hagan daño?” “Sí. Ahora mismo están en territorio hostil, y rodeadas de millones de las criaturas más peligrosas del planeta: los humanos”.

jueves, 9 de marzo de 2017

Crítica de "HELLBOY 2: el ejército dorado" (2008)


Año: 2008. Escrita y dirigida por: Guillermo del Toro (“Mimic”). Basada: en el personaje creado por Mike Mignola. Intérpretes: Ron Perlman (actualmente, en la serie “Hand of God”), Selma Blair (“Una rubia muy legal”), Luke Goss (“Death Race 2”), Thomas Kretschmann (“Stalingrado”), Doug Jones (“Los amos del barrio”), Anna Walton (“Vampire Diary”), Jeffrey Tambor (“Algo pasa con Mary”), John Hurt (“Hércules”). Presupuesto: 85 millones de dólares. Recaudación: 160 millones.


Franquicia: lógicamente, es la secuela de “Hellboy”, estrenada en 2004 (ver crítica), y los responsables siempre han valorado la posibilidad de completar una trilogía sobre el personaje de Mignola. Parece ser que Del Toro quería iniciar su producción este año con vistas a su estreno en 2018, donde cumpliría una década desde el estreno de la película que nos ocupa, pero no se ha llegado a un acuerdo en este sentido y ahora más que nunca se duda que finalmente lleguemos a ver una tercera entrega.


Sinopsis: Tras la ruptura de un acuerdo milenario entre la humanidad y los poderes invisibles de un mundo fantástico, el infierno en la Tierra está cada vez más cerca. Un líder despiadado, que se maneja tanto en el mundo de los humanos como en el de las criaturas, decide traicionar a sus ancestros, y despierta a un ejército imparable de criaturas diabólicas. Ahora, en este momento de debilidad, el superhéroe más duro deberá combatir contra el imparable líder y su ejército. Es rojo, caliente e incomprendido… es Hellboy (Ron Perlman). Junto a su equipo habitual de la Agencia de Investigación y Defensa Paranormal, la piroquinética Liz Sherman (Selma Blair) y el anfibio Abe Sapien (Doug Jones), y contando esta vez con el protoplásmico y místico Johann Kraus, Hellboy viajará entre los dos mundos, haciendo frente a las versiones corpóreas de los seres invocados desde el mundo de fantasía. Hellboy, que pertenece a los dos mundos, deberá elegir entre la vida que conoce y el desconocido destino que le reclama.


Crítica: “No voy a matarle. Pero voy a partirle la cara”. Un gigantesco dios del bosque es abatido por Hellboy de un disparo en la cabeza y su sangre derramada va haciendo crecer jardines a su paso. Es el momento más propiamente “Guillermo del Toro marca registrada” de la secuela del diablo rojo creado por Mike Mignola. Tras rodar la que todos aplauden como su obra maestra, “El laberinto del Fauno” (cosa con la que discrepo, por cierto), Del Toro regresaba al personaje más seguro de sí mismo y de su concepción visual, pero teniendo que contar con una “major”, Universal Pictures, tras los problemas financieros de Revolution, pequeña prouctora que sin duda le permitiría mayor control de la cinta. Una curiosa mezcla de sensaciones encontradas (la obligación de firmar un “blockbuster” pero la convincente intención de ser fiel a sí mismo), que se traduce en una continuación un tanto inferior a su antecesora, un cruce entre “Harry Potter” y “La Momia”, con algo de “Men In Black” y “Cazafantasmas”, donde el amor y el espíritu naif se manufacturan dentro de una puesta en escena sobre-expuesta, con criaturas de todos los tipos y tamaños inundando la pantalla: hadas, elfos, goblins, el mercado de los trolls… y un ente ectoplasmático alemán que responde al nombre de Johann Kraus y que en la versión original tenía la voz de Seth MacFarlane (el creador de “Padre de Familia” y “Ted”), pero que en España adquirió las cuerdas vocales de Santiago Segura, “amiguete” del realizador mexicano y que se conformó en esta ocasión con la labor de doblaje en lugar del socorrido “cameo” que habitualmente frecuenta, al menos en las cintas más comerciales de Del Todo. O sea, que sustituimos “profundidad” y caracterización de los personajes por una mayor espectacularidad, cosa que no suele ser bueno, por lo menos en lo que respecta a los valores artísticos de un film. Eso sí, en taquilla hizo bastantes más millones que su predecesora, aunque paradójicamente, “Hellboy 2” también vino a confirmar que el personaje no es un rompe-taquillas por mucho disfraz de gran producción que le pongan. Eso debería hacer recapacitar a sus responsables y ofrecernos, en la hipotética tercera entrega que debería cerrar una agradable trilogía, la vertiente más oscura, adulta y “sucia” del anti-héroe de Dark Horse, que es a fin de cuentas en el terreno donde una criatura como ésta se siente más cómoda. Los chistes para toda la familia dejémoslos para las Tortugas Ninja.


Resumiendo: como también los genios se permiten algún capricho de cuando en cuando, Guillermo del Toro en su regreso a Hollywood tras el segundo intervalo de su “aventura española”, claudica ante la versión más “mainstream” de su cine para hacer de “Hellboy” el héroe más grande de todos los tiempos. El problema es que quizás no lo sea… ni pretenda serlo. El resultado pues es más grande, más ampuloso y más “recomendable” (nótense las comillas) que la primera entrega, pero a la vez también tiene un nudo narrativo más flojo y se antoja como algo más impersonal. Un notable, vamos. Pero todos queríamos el sobresaliente.


Memorable: la infinita imaginería visual de su máximo responsable y el prólogo que afortunadamente recupera el rol de John Hurt y presenta a un Hellboy de niño escuchando un cuento que presenta la historia y que se nos muestra en un corto animado que podría firmar el mismísimo Tim Burton.


Mejorable: sorprendentemente, el giro de la ambientación hacia la magia en detrimento de los nazis, amén del mayor protagonismo de Abe Sapiens (algo que reclamábamos todos) no se produce de forma tan satisfactoria como se esperaba.



Parafraseando: la profecía de un “ángel de la muerte”, y las declaraciones de Ron Perlman hablando sobre el épico y apocalíptico final que Del Toro tiene pensado para cerrar su versión del personaje, junto a las últimas palabras del príncipe elfo, nos ponen los dientes largos a la espera de que finalmente podamos ver un “Hellboy 3”: “Los humanos se cansarán de ti. Se alzarán en tu contra. Son ellos o nosotros. ¿Qué holocausto deberías escoger?”

miércoles, 8 de marzo de 2017

Crítica de "HELLBOY" (2004)


Año: 2004. Basada en: las historias del personaje creadas por Mike Mignola para el sello “Legend” de Dark Horse, especialmente “Semilla de destrucción”.Director: Guillermo del Toro (“El espinazo del diablo”).  Intérpretes: Ron Perlman (Clay Morrow en “Hijos de la Anarquía”), John Hurt (“Alien, el octavo pasajero”), Selma Blair (“Crueles intenciones”), Rupert Evans (“Ágora”), Karel Roden (“RocknRolla”), Jeffrey Tambor (la serie “Transparente”), Doug Jones (el Silver Surfer de “Los 4 Fantásticos”). Presupuesto: 66 millones de dólares. Recaudación: 99,3 millones.

Franquicia: en 2008, los mismos responsables (pero con cambio de productora, eso sí), estrenaron “El ejército dorado”, la segunda parte de una trilogía que Guillermo del Toro siempre ha soñado con cerrar. Perlman, además, volvió a aparecer en una cinta del realizador mexicano, con un breve papel en “Pacific Rim”. La negativa de Del Toro a dirigir la secuela de aquella, que ya está en pleno rodaje, nos hicieron pensar a todos que había optado por poner en marcha definitivamente “Hellboy 3”, pero en unas declaraciones recientes aseguró que se había reunido con Mike Mignola para plantear las bases de un final cinematográfico y no llegaron a un acuerdo, de manera que tendremos que seguir esperando.

Sinopsis: en 1944, el futuro profesor Trevor Bruttenholm y un grupo de aliados consiguen frustrar los planes de Rasputín y el ejército nazi, quienes pretenden abrir un portal a otra dimensión demoníaca. Sin embargo, la brecha permanece abierta para que se cuele un pequeño ser del otro lado: un demonio-bebé con una mano de piedra. Éste sería el origen de una organización secreta del gobierno de Estados Unidos encargada de investigar y detener sucesos paranormales, con el bautizado y ya crecido Hellboy como brazo ejecutor. Pero a menudo, las travesuras de éste para escaparse y ver a su amor, la pirotécnica Liz Sherman, sacan de quicio al FBI, por lo que decidirán buscar a un joven agente que haga las veces de “niñera”.

Crítica: “Tu dios opta por el silencio… el mío vive dentro de mí”. Oscura, divertida y brillante, Guillermo del Toro realizó una de las mejores adaptaciones de cómic de lo que llevamos de género, consiguiendo algo que pocas veces se ha dado en éste: no sólo fidelizar el original, sino superarlo. O, cuanto menos, rescatar sólo lo mejor del homónimo en viñetas, pues Mignola pronto vio que lo que tenía entre manos era su gallina de los huevos de oro y se dedicó a perpetuarlo repitiendo la fórmula del “Chico Demonio vs Monstruo de H.P. Lovecraft”. Su gusto por el detalle, mezclando lo barroco, lo “pulp” y el clasicismo estético en un entorno fantástico hacen de sus universos, organismos complejos que pueden gustar (o no) en mayor o menor medida, pero que sin duda dan fe de su implicación personal y emocional con cada proyecto, siendo éste uno que llevaba gestando desde hacía casi una década antes de que pudiera finalmente llevarlo a cabo gracias al mencionado “boom” del cine en viñetas. Y es que, si bien en otras ocasiones hemos aplaudido los intentos de algunos autores por “desencasillarse”, también considero que hay un término medio entre lo de “apoltronarse” y el “suicidio profesional” (se me viene a la mente “Big Eyes” de Tim Burton, aunque no sea desde luego una cinta completamente prescindible). “Hellboy” es, por el contrario, uno de esos proyectos que le vienen como anillo al dedo a su realizador, y a día de hoy es imposible imaginar la adaptación del personaje, pues inclusive otras obras del mexicano como “El laberinto del fauno” parecen co-existir en el mismo imaginario, creando una mitología propia y universal que queda sólo al alcance de muy pocos, como lo que Hitchcock hiciese en su día con el suspense. Una película que hace bello lo grotesco y que consigue emocionar a pesar del cariz surrealista de sus protagonistas, con un Ron Perlman en estado de gracia estableciendo relaciones profundas y creíbles con el resto del elenco, sin necesidad de largos diálogos y monólogos: con el simple y simpático detalle de esconderse el puro al ver a su “padre”, o que el prota tenga puesta de fondo el “Let´s stay together” de Al Green mientras escribe una carta de amor. Y es que la grandeza del “Hellboy” de Del Toro está en los pequeños detalles, como la divertida línea de díalogo donde se da a entender que Hitler murió en 1958 (13 años después de lo que es comúnmente creído) o lo absurdo de crear tensión intentando salvar una caja llena de gatitos en medio de una holocáustica batalla. Hasta el cameo de Santiago Segura como conductor del metro tiene su gracia y no “estorba”. Porque cuando las cosas se hacen con amor y respeto, el resultado final funciona como un mecanismo de reloj suizo. Reloj que, por cierto, bien puede ocupar el lugar de un corazón en la bizarra mente de su realizador.

Resumiendo: puede que no sea ese personaje que todos soñábamos por ver en pantalla grande e incluso puede suscitar cierto rechazo por el simple hecho de suponer un exponente más del quemado género del cómic llevado al cine, pero desde su oscuro y esclarecedor prólogo en plena II Guerra Mundial, pasando por sus divertidos títulos de crédito y el magnífico clímax final, “Hellboy” demuestra precisamente que no ers “una más”.

Memorable: los personajes del anfibio enciclopédico Abe Sapien y el silencioso asesino nazi Karl Ruprechf Kroenen, secundarios de lujo que quitan peso sobre los hombros del protagonista.
Mejorable: a pesar de su entretenida puesta en escena, sí que es cierto que por momentos el ritmo decae dándote la impresión de que el metraje avanza sin que ocurra nada relevante en pantalla. “Qué cagarro”, en palabras del propio “Hellboy”.


Parafraseando: con la dulce y épica al mismo tiempo, banda sonora de Marco Beltrami, antes del beso final, el bueno de “HB” suelta su último chascarrillo lapidario:  “En la oscuridad… he oído tu voz… ¿Qué has dicho?” “He dicho: “Oye tú, el del otro lado… suéltala. Porque entraré ahí a buscarla… y te arrepentirás””.

jueves, 26 de enero de 2017

SONS OF ANARCHY: quinta temporada


Año: 2012-2013. Cadena: FX. Título en España: “Hijos de la Anarquía”. Creada por: Kurt Sutter. Canción: “This Life”, de Curtis Stiger & The Forest Rangers. Episodios: 13. Intérpretes: Charlie Hunnam, Katey Sagal, Ron Perlman, Mark Boone, Dayton Callie, Kim Coates, Danny Trejo, Jimmy Smits, Harold Perrinaul.

Trama principal: como Nuevo presidente de SAMCRO, Jax elige a Bobby como Segundo al mando y planifica un futuro cercano donde el club pueda desligarse de los negocios ilegales y seguir adelante sin él, aunque suponga tener que poner de acuerdo a los Niners, los Mayas, la mafia china, los terroristas irlandeses, el cartel mexicano… y todo lo que se ponga por delante. Todo ello, sin embargo, no quita para que siga queriendo ver muerto a Clay, quien conspira contra él con la ayuda de los nómadas y acaba provocando accidentalmente la muerte de la esposa del jefe de policía Roosevelt. Además, durante una nueva temporada en la cárcel, Jax se verá obligado a hacer un “pacto con el diablo” para salir de allí con vida… a cambio de que uno de los miembros muera, y en un acto de sacrificio, Opie terminará ofreciéndose, lo que sumirá a Jax en una desesperada ola de auto-destrucción y venganza.

Trama secundaria: la rivalidad entre Gemma y Tara por ver quien de las dos mujeres se erige como matriarca del club sigue in crescendo y lleva a la madre de Jax a iniciar una nueva relación con Nero, un proxeneta de origen hispano. Mientras, Clay acaba aceptando que nunca podrá a ser miembro activo del club, así que mueve sus hilos con el IRA para que sea aceptado en Belfast, siempre y cuando Gemma se vaya con él.

SPOILER: el acuerdo con Damon Pope obligaba a Jax a entregarle a Tig para que fuese ejecutado, pero Jax cambia la jugada en el último momento y libera a Tig para que sea éste quien acabe con Pope, que previamente había hecho quemar viva a su hija ante sus ojos. Con la complicidad de Gemma y Juice, a los que Jax ha chantajeado (a la una, como condición para que pueda seguir viendo a sus nietos; al otro, para no revelar al club que estuvo ayudando a los federales en el pasado), Clay es detenido como autor del asesinato de Pope, y ahora los hombres de éste han puesto precio a su cabeza para que no llegue vivo al juicio. Así pues, parece que el plan de Jax ha tenido resultado, pero cuando llega a casa, Tara le informa de que ha aceptado un trabajo en Oregón y se lleva a Abel y Thomas con ella. Antes de que Jax pueda tomar una decisión al respecto, Roosevelt se presenta en la casa para detener a Tara, quien ha sido acusada de cómplice en el asesinato de una enfermera por parte de Otto, cuando ella involuntariamente le facilitó el arma homicida para pedirle que no testificara contra SAMCRO.


Crítica: todos estaremos de acuerdo en que “Hijos de la Anarquía” ha sobrepasado ese punto en el que toda serie debería haber terminado con las espadas en alto… y sin embargo sigue adelante. El épico final de la cuarta temporada, con ese homenaje a “El padrino”, era colosal, y lo único que uno echaba a faltar en esa estampa final es que Jax hubiese matado a Clay por todo lo que éste ha hecho a sus espaldas. Dicho esto, nada nos impide disfrutar de esta nueva tanda de episodios, que siguen manteniendo un nivel alto a pesar de que esa sensación de prórroga injustificada no te abandone durante toda la proyección. ¿Cuántos motivos más necesita Jax para liquidar a Clay? ¿Cuántas putadas más pueden hacerle a Opie? Aunque bueno, ahora ya… El esquema de todas las temporadas se repite aquí, con las cosas complicándose más y más hasta que un giro final de los acontecimientos hace que los protagonistas vuelvan a salir airosos milagrosamente (con distintos tipos de heridas, obviamente). En cualquier caso, ésta quinta entrega (sí o sí) debería haber supuesto el final para la ficción de los moteros, pero las declaraciones de Sutter diciendo que espera llegar hasta las siete “seasons” sólo nos pueden hacer presagiar lo peor. Esperemos, no obstante, que nos equivoquemos, y tengamos paciencia para perdonar sus defectillos, porque a pesar de ir creciendo en este sentido año tras año, “Sons of Anarchy” sigue molando. Y, hoy por hoy, tampoco tiene un sucesor digno en la parrilla. Las cosas como son.