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domingo, 16 de abril de 2017

Britney Spears prepara su décimo disco


A pesar de que “Glory”, su último LP, ni siquiera cumple un año en el mercado, Britney Spears asegura estar ya pensando en su siguiente trabajo, y de hecho habría comenzado ya las labores de grabación, sin que se conozcan más detalles por el momento. Y es que la cantante de 36 años estaría viviendo uno de sus momentos más dulces en los últimos años, que querría rubrican con el lanzamiento del que sería el décimo álbum de estudio de su carrera, un número redondo que pretende mimar hasta el último detalle para que vuelvan a consolidarla como referente de la música pop mundial. Terminada su estancia de cuatro años en Las Vegas con el show “Piece of Me”, la otrora “princesa del pop” está actualmente inmersa en su gira mundial, que la llevará a Tokyo, Israel o Filipinas, siendo estos dos últimos países nuevos en alojar un concierto de la diva. Y es que sin duda, 2017 parece ser su año, después de haberlo iniciado recogiendo el premio a Artista del Milenio por parte de Billboard, y los ecos de las buenas críticas de su anterior disco, del que aseguran que es su mejor trabajo en al menos una década. Con más de 34 millones de copias vendidas en el conjunto de todos sus álbumes, no cabe duda que la pizpireta niña nacida en McComb, Mississippi, ha dejado paso a una mujer que reclama el trono que le pertenece por derecho y sigue luchando por su sueño. Desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

viernes, 7 de abril de 2017

NSYNC: celebrity (2001)


Información general: reseña de “Celebrity”, tercer (o cuarto, o quinto, según se tengan en cuenta grabaciones anteriores) y último álbum de estudio de la boyband NSYNC, lanzado por Jive Records en 2001. Debutó número 1 en la lista Billboard con 1.9 millones de unidades vendidas en su primera semana, sólo superado por su anterior trabajo, “No Strings Attached” (ver crítica), que había vendido 2.5 millones. En total, vendió más de diez millones de copias en todo el mundo. Se extrajeron los singles: “Pop”, “Gone” y “Girlfriend”.

Crítica: la vida de una “boyband” es muy corta. Su público potencial crece muy deprisa y mantener los egos de cinco chavales (donde generalmente sólo uno o dos son realmente los que destacan) a raya, es muy difícil. El éxito es así y Jive Records lo sabía, por eso “Celebirty” no es tanto un disco de música pop para dolescentes, sino más bien un campo de pruebas para ver la madurez de Justin Timberlake y JC Chasez de cara a unas posibles (e inminentes) carreras en solitario. Se lo podían permitir. Entre éstos chicos, los de BSB y Britney Spears (sólo con estos 3), vendieron la friolera de 270 millones de discos. Una burrada. Por eso mismo, “Celebrity” es un álbum de escucha “rara”, con claras influencias de hip-hop y un abuso de “soniditos” artificiales sobrellenando las pistas(con “The Game Is Over” llevándose la palma, parece sacada directamente de una máquina de tragaperras). No es la única excentricidad, si es que puede llamarse así. En el primer corte y single, “Pop”, Justin dice: “Me he cansado de cantar”, y la canción se rompe con scratches de DJ y un beat box realizado por el propio Timberlake. El conjunto sigue siendo comercial, pero le falta cohesión y se ve un claro distanciamiento entre el estilo musical que querían llevar cada uno de los componentes. Por lo menos, los que querían llevar Timberlake y Chasez, los dos únicos que realmente importaban, co-compositores (por separado) de casi todas las canciones que componen el tracklist, y además productores de las mismas. El duelo de egos se lo llevó al final el novio de la Britney, pues los tres singles escogidos eran obra suya, con una apuesta clara hacia el snodio más urbano, siendo especialmente reveladora “Girlfriend”, producida por Chad Hugo y Pharrell Williams (uséase, The Neptunes) y que se re-editó posteriormente para incluir una colaboración del rapero Nelly, todos ellos colaboradores posteriores en su carrera en solitario. Y lo de “Gone” ya no tiene nombre. El mejor tema del disco… ¡donde sólo canta Justin mientras el resto le hacen los coros! Las caras de sus compañeros en el, por otro parte impecable, videoclip, son todo un poema. El sello de calidad lo pone Stevie Wonder con su inconfundible armónica en “Something Like You”, casi para cerrar el trabajo, mientras que, curiosamente, el tema más flojo, no por malo sino porque es una burda copia de “Bye Bye Bye”, no fue composición de ninguno de los miembros del grupo (por si queréis comprobar el auto-plagio, la susodicha se llama “That Girl (Will Never Be Mine)”). Conceptualmente, el álbum tenía gracia al reflejar su status de iconos mundiales, con el tema que da título al LP, “Celebrity”, donde abiertamente se preguntaban si el público les seguiría queriendo si no fuesen unas estrellas. Era su época de máximo esplendor, con Joey Fatone engordando sin preocuparse, Chris Kirkpatrick peleándose con Eminem, Lance Bass todavía sin salir del armario y soñando con dar una vuelta por el espacio… como dije en el artículo anterior, eran los putos amos. Ahora, más de una década después, sólo JT sigue viviendo de la música (y bien, por cierto). El éxito es así de efímero. Y el de una boyband… más todavía (sin contar a los “One Direction”, ¿cuántos han pasado después de ellos?). quizás sería conveniente que alguno de los otros cuatro componentes de NSYNC saliera a la palestra y contestase a la pregunta que ellos mismos hacían cuando estaban en la cresta de la ola. ¿Me seguirías queriendo si no fuese famoso?

domingo, 12 de marzo de 2017

Britney Spears podría estar en lo nuevo de Tarantino


No sólo Quentin Tarantino, sino también otros directores, actores y actrices han confesado en más de una ocasión que las maratonianas entrevistas en las presentaciones de sus últimas producciones les llevan a dar respuestas distintas a las mismas preguntas o a inventarse “bulos” con el simple propósito de entretenerse ellos mismos durante dichas jornadas. Sin embargo, el director de “Reservoir Dogs” (vercrítica) es todo un maestro en ello, pues a lo largo de los años ha ido desgranando titulares que luego se han quedado en nada, como dos posibles secuelas para “Kill Bill” o la posibilidad de realizar una cinta dentro de la saga “James Bond”. De esta índole podríamos calificar otro bizarro proyecto, y que sin embargo nos es imposible no reseñar. Y es que Tarantino habría confesado que baraja hacer un remake de “Faster, Pussycat! Kill! Kill!”, una producción de serie B de 1965 dirigida por Russ Meyer, inclasificable director que empezó su carrera como fotógrafo de la revista “Playboy” y que en esta lisérgica producción presentaba a tres strippers que, tras acabar su jornada, se dedicaban a las carreras de coches y a la carnicería como desahogo. El bueno de Quentin ha ido un paso más allá y ha revelado que las chicas en quien estaría pensando para el film serían Kim Kardashian, Eva Mendes y la cantante Britney Spears, que al margen de lo apuntado anteriormente, tendrían además una relación lésbica a tres bandas. Imposible discernir si finalmente veremos algo tan descabellado en pantalla grande, pero desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!

martes, 7 de marzo de 2017

NSYNC: no strings attached (2000)


Estamos en el año 2000. Britney Spears sigue siendo virgen (o eso sigue empeñada en hacernos creer) y sale con un tal Justin Timberlake, que lleva el pelo largo y rizado a lo Bisbal. Los Backstreet Boys son la boyband más vendedora de Europa, país al que se mudaron para promocionarse recomendados por su mánager: Lou Perlman. Cuando regrasan a USA, sin embargo, se llevan la desagradable sorpresa de que en su país no son el grupo de adolescentes pop más “in”, sino otro también fundado (a sus espaldas) por Pearlman. Un grupo donde está el mencionado Timberlake, salido del Mickey Mouse Club, y otros cuatro chicos de clase media americana: JC Chasez, Chris Kirkpatrick, Joey Fatone y Lance Bass. La lucha “de buen rollo” entre los BSB y NSYNC por ser la mejor boyband se termina con el lanzamiento de “No Strings Attached” (Sin Ataduras), el quinto álbum de estudio de los segundos. Dos millones y medio de discos vendidos en su primera semana, quince alrededor del mundo en total y ocho semanas en el puesto número uno de Billboard. Ellos son los putos amos.
 “No Strings Attached” tiene todo lo que los tíos podemos odiar. Un grupo de cinco chicos guapos, jóvenes, que no tienen pudor en mostrar sus sentimientos en edulcoradas baladas, que encima saben bailar… y que se hartan a follar porque tienen a todas las nenas llorando como histéricas (pero eso sí: no presumen de ello). Musicalmente, tenían en las producciones a Max Martin, una especie de Phil Spector para el “pop chicle” que sabía darle el toque justo a cada tema para que fuese un éxito. Ritmos urbanos en los temas rápidos… sin llegar a ser hip hop (“I´ll never stop”… ver videoclip, “Digital Get Down”); y temás lentos lo más “moja-bragas” posible (“This I Promise You”… ver videoclip).

Por todo lo demás, el disco es un ejemplo de dinero bien invertido y cómo un buen grupo de profesionales pueden convertir cualquier cosa en una auténtica mina de oro. La estética del disco, jugando con el título del álbum, muestra a los chicos como si fueran títeres de un cabaret francés del siglo XIX. El primer single, “Bye Bye Bye”, es un auténtico vende-discos con un videoclip a la altura de una gran producción de Hollywood. El segundo, “Its Gonna Be Me”, les convertía en muñecos tipo el Ken de la Barbie, ligando con ellas en un supermercado. El tema “Space Cowboys” se incluyó en la película de Clint Eastwood del mismo nombre. Poco después, el grupo cantaría con Gloria Stefan el tema principal de la peli “Música del corazón”, por la que serían nominados al Oscar. Y todo ello con la prensa rosa persiguiendo a Justin y Britney a todas partes como la “pareja modélica”. Vamos, que se hincharon a vender de forma obscena. Personalmente, me quedo con un tema “a capella” donde se nota que, efectivamente, los cinco chavales estaban muy “sincronizados” con sus distintas voces: “I Thought She Knew”. Porque yo también tengo mis cuatro días tontos del mes. Y porque, en el fondo, tiene una letra con la que cualquier tío puede empatizar: “Yo sé que ella lo sabe”… así que, ¿para qué decírselo?

miércoles, 22 de febrero de 2017

BRITNEY SPEARS: my prerrogative (2004)


Como todo adolescente de los 90, resulta casi absurdo confesar que Britney Spears fue uno de mis principales mitos eróticos del momento. Una niña inocente que jugaba a calentar al personal con la imagen icónica de “la lolita” y letras musicales con doble sentido sexual. Pero… ¿era algo más que eso? El álbum Greatest Hits: My prerogative lanzado en 2004 por su discográfica, Jive Records, trataba de demostrar que así era.
My prerrogative incluía los grandes éxitos de sus primeros cuatro discos de estudio (Baby One More Time, Oops I did it again, Britney y In the Zone) además de incluir tres temas  inéditos, dos de los cuales fueron lanzados como singles. En total, vendió alrededor del mundo casi 6 millones de copias, incluyendo una edición especial que incluía un segundo CD con remixes. La edición sencilla se componía de 17 tracks de temas pop, medios tiempos bailables, baladas y coqueteos con la música disco y el hip-hop; temas todos ellos muy conocidos comoToxic, I´m a slave 4 u y Me against the music (con la colaboración de Madonna).
“Dicen que estoy loca”, empieza susurrando en el tema que da título a este “grandes éxitos” mientras se pasea en lencería por el correspondiente videoclip. “Dicen que soy sucia”, insiste. Recordemos que esta es la misma chica que hacía pucheritos en televisión cuando le preguntaban si se había operado los pechos para hacerlos más grandes. Esa doble vertiente de niña virginal y aspirante a mujer fatal fue la que nos enganchó a todos durante aquella maravillosa década de “pop chicle”, y la que podemos encontrar en “My Prerrogative”.  “Nene, una vez más” (traducción de su primer gran éxito. Sí, el de las trencitas y el uniforme de colegio de monja) no iba sobre sexo. Tampoco “Ooops, lo he hecho otra vez”, con aquel mono de cuero ajustado rojo que todos en nuestra casa repasábamos frame a frame y ampliando la imagen para constatar que con aquello no podía usar ropa interior. Y ni tan siquiera “Soy tu esclava”, que tenía aquel sello característico de The Neptunes, sucio y pegajoso como echar un polvo en el mes de agosto. Ninguna de esas canciones iban sobre sexo. Giraban en torno a la “música”.

Y, sinceramente, al César lo que es del César. Dentro del fenómeno de las “lolitas pop”, Britney siempre ha sido la reina. Sobre todo al principio. Ni Mandy Moore ni ninguna otra de sus clónicas (lo que incluye a Christina Aguilera, aunque puede que ésta última haya progresado mejor) ha conseguido hacerle sombra. Después de este grandes éxitos, la diva dio más que hablar por sus problemas mentales, sus bodas, sus salidas nocturnas con Paris Hilton o sus actuaciones con algunos kilos de más. Pero, antes de eso, en el tiempo que cubre este disco, Britney era lo más. Era la nueva diosa del pop. Y se le perdonaba todo, incluso que reversionase un clásico del rock como elSatisfaction de los Rolling Stones. ¿Por qué? Bueno, porque ella lo cantaba de una forma en la que parecía una niñita picarona que no había encontrado todavía al hombre que consiguiera satisfacerla en la cama. Y todos pensábamos que podíamos ser ese hombre.