El próximo 29 de septiembre saldrá a la venta en el mercado
cortesía de Epic un nuevo álbum póstumo de la leyenda del pop, Michael Jackson,
bajo el título de “Scream”, y que en realidad es un compilado de 13 temas con
el eje común de lo sobrenatural y lo tétrico, aprovechando la festivida de
Halloween, una de las preferidas por “Jacko” en vida. Lógicamente, no faltarán “Thriller”,
“Ghosts” o el dueto junto a su hermana que da título al LP. El disco se abrirá,
no obstante, con la menos conocida “Heartbreak Hotel”, y cerrará con un bonus
track a modo de remix, fusionando los temas “Blood on the Dance Floor”, “Dangerous”
y “Leave Me Alone”, que ya puede escucharse a través de YouTube. “Scream” se
lanzará en edición de doble CD y/o vinilo, con una cubierta que brillará en la
oscuridad. Y desde Orgullo Fan… ¡seguiremos informando!
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viernes, 8 de septiembre de 2017
lunes, 14 de agosto de 2017
"Colors", lo nuevo de Beck, saldrá en octubre
Hace ya más de un año que nos frotábamos las manos esperando
el que parecía ya inminente nuevo disco de Beck, tras el crepuscular –celebrado
por crítica y público– ‘Morning Phase’. Además, tras esa etapa más folk e
introspectiva, parecía que supondría su regreso al pop. Al menos eso deducíamos
tras haber escuchado ‘Dreams’ (¡en 2015!) y ‘Wow’, que veía la luz la pasada
primavera. En otoño presentaba ‘Up All Night’, canción prestada para la BSO del
videojuego ‘Fifa17’, que seguía los mismos derroteros. El álbum se llegó a
anunciar para el pasado octubre y, sin embargo, no se supo más, para
desconcierto de todos. Ahora, el músico
de 47 años ha confirmado a la revista ‘Rolling Stone‘ que su décimo tercer LP es ya una realidad y,
esta vez sí, es inminente. Se titula ‘Colors’, ha sido grabado mano a mano con
el productor y músico Greg Kurstin (Adele, Sia, Foo Fighters) y verá la luz en
octubre,. En esta entrevista también habla sobre una de sus últimas apariciones
públicas: aquel momento en los premios Grammy 2015 en que, recogiendo de manos
de Prince el premio a Album del Año por ‘Morning Phase’, vivió una invasión del
escenario y el micrófono por parte de Kanye West, que protestó porque creía que
el premio debía ser para Beyoncé. “En la vida he vivido varios momentos
alucinantes, pero ese está en lo más alto”. Afortunadamente, no ha sido el
único reconocimiento para este activo cienciólogo casado con la actriz Marissa
Ribisi, pues en sus más de dos décadas de carreras se le ha clasificado como
uno de los músicos más influyentes de su generación, y tanto ‘Odelay‘ como ‘Sea
Change‘ están considerados como dos de los mejores álbumes de todos los
tiempos. A la espera de más novedades, desde Orgullo Fan… ¡seguiremos
informando!
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viernes, 7 de abril de 2017
NSYNC: celebrity (2001)
Información general:
reseña de “Celebrity”, tercer (o cuarto, o quinto, según se tengan en cuenta
grabaciones anteriores) y último álbum de estudio de la boyband NSYNC, lanzado
por Jive Records en 2001. Debutó número 1 en la lista Billboard con 1.9 millones
de unidades vendidas en su primera semana, sólo superado por su anterior
trabajo, “No Strings Attached” (ver crítica), que había vendido 2.5 millones.
En total, vendió más de diez millones de copias en todo el mundo. Se extrajeron
los singles: “Pop”, “Gone” y “Girlfriend”.
Crítica: la vida
de una “boyband” es muy corta. Su público potencial crece muy deprisa y
mantener los egos de cinco chavales (donde generalmente sólo uno o dos son
realmente los que destacan) a raya, es muy difícil. El éxito es así y Jive
Records lo sabía, por eso “Celebirty” no es tanto un disco de música pop para
dolescentes, sino más bien un campo de pruebas para ver la madurez de Justin
Timberlake y JC Chasez de cara a unas posibles (e inminentes) carreras en
solitario. Se lo podían permitir. Entre éstos chicos, los de BSB y Britney
Spears (sólo con estos 3), vendieron la friolera de 270 millones de discos. Una
burrada. Por eso mismo, “Celebrity” es un álbum de escucha “rara”, con claras
influencias de hip-hop y un abuso de “soniditos” artificiales sobrellenando las
pistas(con “The Game Is Over” llevándose la palma, parece sacada directamente
de una máquina de tragaperras). No es la única excentricidad, si es que puede
llamarse así. En el primer corte y single, “Pop”, Justin dice: “Me he cansado de
cantar”, y la canción se rompe con scratches de DJ y un beat box realizado por
el propio Timberlake. El conjunto sigue siendo comercial, pero le falta
cohesión y se ve un claro distanciamiento entre el estilo musical que querían
llevar cada uno de los componentes. Por lo menos, los que querían llevar
Timberlake y Chasez, los dos únicos que realmente importaban, co-compositores
(por separado) de casi todas las canciones que componen el tracklist, y además
productores de las mismas. El duelo de egos se lo llevó al final el novio de la
Britney, pues los tres singles escogidos eran obra suya, con una apuesta clara
hacia el snodio más urbano, siendo especialmente reveladora “Girlfriend”,
producida por Chad Hugo y Pharrell Williams (uséase, The Neptunes) y que se re-editó
posteriormente para incluir una colaboración del rapero Nelly, todos ellos
colaboradores posteriores en su carrera en solitario. Y lo de “Gone” ya no
tiene nombre. El mejor tema del disco… ¡donde sólo canta Justin mientras el
resto le hacen los coros! Las caras de sus compañeros en el, por otro parte
impecable, videoclip, son todo un poema. El sello de calidad lo pone Stevie
Wonder con su inconfundible armónica en “Something Like You”, casi para cerrar
el trabajo, mientras que, curiosamente, el tema más flojo, no por malo sino
porque es una burda copia de “Bye Bye Bye”, no fue composición de ninguno de
los miembros del grupo (por si queréis comprobar el auto-plagio, la susodicha
se llama “That Girl (Will Never Be Mine)”). Conceptualmente, el álbum tenía
gracia al reflejar su status de iconos mundiales, con el tema que da título al
LP, “Celebrity”, donde abiertamente se preguntaban si el público les seguiría
queriendo si no fuesen unas estrellas. Era su época de máximo esplendor, con
Joey Fatone engordando sin preocuparse, Chris Kirkpatrick peleándose con
Eminem, Lance Bass todavía sin salir del armario y soñando con dar una vuelta
por el espacio… como dije en el artículo anterior, eran los putos amos. Ahora,
más de una década después, sólo JT sigue viviendo de la música (y bien, por
cierto). El éxito es así de efímero. Y el de una boyband… más todavía (sin
contar a los “One Direction”, ¿cuántos han pasado después de ellos?). quizás
sería conveniente que alguno de los otros cuatro componentes de NSYNC saliera a
la palestra y contestase a la pregunta que ellos mismos hacían cuando estaban
en la cresta de la ola. ¿Me seguirías queriendo si no fuese famoso?
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miércoles, 22 de febrero de 2017
BRITNEY SPEARS: my prerrogative (2004)
Como todo adolescente de los 90, resulta casi absurdo
confesar que Britney Spears fue uno de mis principales mitos eróticos del
momento. Una niña inocente que jugaba a calentar al personal con la imagen
icónica de “la lolita” y letras musicales con doble sentido sexual. Pero… ¿era
algo más que eso? El álbum Greatest Hits: My prerogative lanzado en 2004 por su
discográfica, Jive Records, trataba de demostrar que así era.
My prerrogative incluía los grandes éxitos de sus primeros
cuatro discos de estudio (Baby One More Time, Oops I did it again, Britney y In
the Zone) además de incluir tres temas
inéditos, dos de los cuales fueron lanzados como singles. En total,
vendió alrededor del mundo casi 6 millones de copias, incluyendo una edición
especial que incluía un segundo CD con remixes. La edición sencilla se componía
de 17 tracks de temas pop, medios tiempos bailables, baladas y coqueteos con la
música disco y el hip-hop; temas todos ellos muy conocidos comoToxic, I´m a
slave 4 u y Me against the music (con la colaboración de Madonna).
“Dicen que estoy loca”, empieza susurrando en el tema que da
título a este “grandes éxitos” mientras se pasea en lencería por el
correspondiente videoclip. “Dicen que soy sucia”, insiste. Recordemos que esta
es la misma chica que hacía pucheritos en televisión cuando le preguntaban si
se había operado los pechos para hacerlos más grandes. Esa doble vertiente de
niña virginal y aspirante a mujer fatal fue la que nos enganchó a todos durante
aquella maravillosa década de “pop chicle”, y la que podemos encontrar en “My
Prerrogative”. “Nene, una vez más”
(traducción de su primer gran éxito. Sí, el de las trencitas y el uniforme de
colegio de monja) no iba sobre sexo. Tampoco “Ooops, lo he hecho otra vez”, con
aquel mono de cuero ajustado rojo que todos en nuestra casa repasábamos frame a
frame y ampliando la imagen para constatar que con aquello no podía usar ropa
interior. Y ni tan siquiera “Soy tu esclava”, que tenía aquel sello
característico de The Neptunes, sucio y pegajoso como echar un polvo en el mes
de agosto. Ninguna de esas canciones iban sobre sexo. Giraban en torno a la “música”.
Y, sinceramente, al César lo que es del César. Dentro del
fenómeno de las “lolitas pop”, Britney siempre ha sido la reina. Sobre todo al
principio. Ni Mandy Moore ni ninguna otra de sus clónicas (lo que incluye a
Christina Aguilera, aunque puede que ésta última haya progresado mejor) ha
conseguido hacerle sombra. Después de este grandes éxitos, la diva dio más que
hablar por sus problemas mentales, sus bodas, sus salidas nocturnas con Paris
Hilton o sus actuaciones con algunos kilos de más. Pero, antes de eso, en el
tiempo que cubre este disco, Britney era lo más. Era la nueva diosa del pop. Y
se le perdonaba todo, incluso que reversionase un clásico del rock como
elSatisfaction de los Rolling Stones. ¿Por qué? Bueno, porque ella lo cantaba
de una forma en la que parecía una niñita picarona que no había encontrado
todavía al hombre que consiguiera satisfacerla en la cama. Y todos pensábamos
que podíamos ser ese hombre.
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